Capítulo 1 LA RARA
SIEMPRE ME HA LLAMADO LA ATENCIÓN LA MUERTE, LO QUE SUCEDE DESPUÉS DE LA VIDA. LO QUE LAS PERSONAS PUEDEN SENTIR CUANDO SE VAN DESVANECIENDO, EL CÓMO PUEDE SER POSIBLE QUE EL TIEMPO A TU ALREDEDOR SE DETENGA O CUANDO PASA LA VIDA FRENTE A SUS OJOS.Y POR ESA RAZÓN SIEMPRE HE SIDO UNA DE LAS RARAS DEL INSTITUTO, UNA MARGINADA MÁS EN UNA JAULA DE FELINOS AMBRIENTOS, Y PODRÍA SEGUIR CON TODAS LAS COMPARACIONES QUE SE ME OCURRIERAN, PERO ESTA HISTORIA NO VA SOLO DE MÍ, SINO DE LAS MUERTES QUE HAN SUCEDIDO EN EL LUGAR DONDE VIVO.EN CADA UNO DE ESOS CASOS, BUSCARON SIMILITUDES. ALGO QUE LOS AYUDARA A DESCUBRIR QUIÉN LOS CAUSÓ, PERO LO CURIOSO ES QUE LO QUE SUCEDÍA EN ESTE LUGAR NUNCA ERA COMENTADO EN LAS NOTICIAS O EN PÁGINAS DE INTERNET. COMO SI NADA DE ESTO FUERA IMPORTANTE COMENTARLO.MIENTRAS QUIEN QUIERA QUE SEA EL CULPABLE, SEGUIRÁ SUELTO Y PROBABLEMENTE PLANEANDO QUIÉN PODÍA SER SU SIGUIENTE VÍCTIMA.
—¡He! Cuatro ojos. —Un grito desde atrás me hizo voltear por costumbre. Una chica de cabello castaño caminaba directo hacia mí. —Ay, Dios, ¿pero qué te pasó?
-fernanda, ya te dije que no me llames así, y no me pasó nada.- Seguí caminando.
—No mientas, pareces un mapache y, al parecer, te costó mucho el cepillarte ese nido de ratas antes de atarlo. —Sentí cómo introducía sus dedos entre mi cabello enredado, haciéndome gemir de dolor por el jalón. —¿Te quedaste investigando lo de ayer, ¿no?
—Déjame... —Le quité mi cabello de sus manos y me eché atrás, chocando accidentalmente con alguien. —Perdón.No recibí ni una respuesta a mi disculpa, pero la cara de Fer decía algo en concreto. Está guapo (o al menos para ella). Al girarme, alcancé a ver unos ojos oscuros y una sonrisa apenas perceptible. Era bastante alto en comparación con mi estatura de 1.58.Agarré la mano de Fernanda para alejarnos mientras a mi espalda podía escuchar cómo le decía otra persona que tuviese cuidado conmigo. Nada nuevo, todos aquí eran... ¨Normales¨, excepto yo, por el simple hecho de que me interesaban los casos de asesinato que aparecían en el pueblo. Para mí, ellos eran los raros, porque les daba igual que alguien apareciera sin vida.
—Ese era mi tipo. —Vi cómo se mordía el labio inferior.
—Recién entramos a clases y la famosa Fer, ¿ya tiene los ojos en alguien? Qué novedad.
—¡Oye! —espetó.
—cada que dices que son tu tipo, terminan poniéndote los cuernos.
—Sí... bueno. Eso es agua pasada. Él realmente es mi tipo... —Me tomó por el brazo, aferrándose a él. Mientras hacía puchero: —¿Y tú... debes dejar de quedarte despierta hasta tarde cuando sucede algo raro en el pueblo.
—fer, sabes que no puedo.
—Sí, pero en serio debes preocuparte un poco más por tu imagen.Rodeé los ojos y me despedí de ella mientras entraba a la clase. Aún no entiendo por qué es que le importa tanto mi imagen cuando es de ella de la que hablan peores cosas. Yo solo soy un fantasma que intenta no ser descubierto. Caminé decidida hasta el último asiento; era la primera clase del año y yo apenas había dormido unas 4 horas. Dejé caer mi cabeza en el pupitre, ocultándome el rostro con los brazos; esa solía ser la mejor postura para no ser molestada, o al menos así era en el primer año.—¿Lucía?—No respondas, no reacciones. Si creen que duermes, se irán... Es más, ni siquiera respires.—Lucía... —susurró más cerca de mí. Incluso me provocó un escalofrío esa voz áspera.Ya había reaccionado; ahora sería imposible que me dejara en paz, así que me enderecé, bostecé y estiré mis brazos como si de verdad hubiese estado durmiendo. Me recosté en el respaldo y finalmente dirigí mis ojos a la persona que me llamaba. Era él, el mismo chico con el que había chocado; cabello corto color negro, ojos cafés y ropa completamente negra, que más que un estudiante parecía agente del FBI, solo porque llevaba sudadera y no el uniforme de ellos.—¿Tú eres Lucía? —sonrió. Ay, qué bien, a Fer le encantaría esa sonrisa de rompecorazones.
—¿Y tú eres?
—woo, para ser la persona que me contaron, tienes mucho carácter.
—¿Qué te digo? De alguna manera debes sobrevivir, ¿no?
—Supongo... —bajo la mirada. Se le notaba nervioso; no dejaba de frotarse los dedos entre sí. Para una persona que lucía imponente, eso se veía muy extraño. —¿Te puedo preguntar al...? —El sonido de la campana y el profesor entrando lo frenaron de golpe. Esto comenzaba a ponerse sospechoso, desde su cercanía, que me hablaba con esa familiaridad como si nos conociéramos hace años, hasta su simple presencia.
(Corte de escena)
Los tres nos encontrábamos mirándonos en una mesa del patio; los sonidos de otras mesas eran lo único que no hacía que se sintiera tan incómodo el ver cómo Fer pasaba del chico a mí, de mí al chico. Ella abría la boca queriendo romper el hielo, pero no salía ni una palabra. No podía ser que hablara tanto y justo cuando necesito que lo haga, no puede decir ni un HOLA.
—He... perdón por sentarme sin permiso, es que necesitaba preguntarle algo a Lucía. —Ella volvió a mirarme y yo la evadí mirando al otro sujeto. —Es sobre los rumores de ti. —Puso sus manos sobre la mesa en posición de plegaria. —Estoy buscando a mi hermano. Mi madre y yo estamos preocupados por no recibir noticia de él en más de dos meses.
-...
-...
-...
—¿Y me estás pidiendo qué...?
—¿Podrías ayudarme a buscarlo?
—¿Por qué lo haría?
—¡Luci! —Fer alzó la voz.
-¡no, nada de lucí! —Me volví al chico. —¿Te crees que es la primera vez que me hacen esa broma? —Me puse de pie tomando mi mochila al hombro. Salí de ese lugar mientras podía escuchar los murmullos de los demás. Mis pies aceleraban por el coraje; el solo imaginar esa estúpida broma de Halloween me daba migraña. Fer me alzó al dar la vuelta para entrar al baño.
—¡Lucía! —logré escaparme y entrar a un cubículo—. Lucía, abre. — mi silencio actuó en respuesta. —Mira, sé que te sentiste horrible por lo de la broma del año pasado, pero ese chico no parece saver nada de esa broma o quiera hacerte alguna. Sé que te duele, sé que te refugiaste en los casos de asesinato por eso.
—no es verdad.
—Sí lo es.
—no, los asesinatos... De hecho, fue desde la primera víctima que apareció.
—¿Qué? —El silencio que se formó fue sustituido por alguien que bajó la cadena del agua. Ambas nos quedamos en silencio esperando que saliera de ese lugar; la chica tomó su tiempo. Quizás quería escuchar más lo que teníamos que decir, pero ninguna de las dos habló hasta que se escuchó la puerta cerrarse. Abrí el cubículo muy lento y ambas quedamos de frente mirándonos a los ojos, hasta que una de las dos desvió la mirada.
![Amor En Peligro [Kookmin]](https://cdn-gcs.inkitt.com/vertical_storycovers/ipad_88c55c0706ed80af7618cf7760429c6d.jpg)







