Prólogo
Sentada allí, acunando a su preciado tesoro, Kathy apenas podía contener la alegría. Ya había pasado por esto tres veces, pero nunca imaginó que daría a luz a una niña. Estaba segura de que sería otro varón. Su esposo, Robert, le besó la frente y le dedicó una sonrisa radiante. El momento era perfecto. Sin embargo, en lo más profundo de su mente, el pánico la carcomía. Intentaba reprimirlo y alejarlo, decidida a no permitir que nada opacara su felicidad. Besó a su ángel dormido y sonrió. La pequeña, su preciosa hija, abrió los ojos lentamente y emitió un suave arrullo. Kathy se perdió en sus perfectos ojos verde esmeralda y se sintió desbordada por la emoción. Mientras una lágrima resbalaba por su mejilla, Kathy notó que su hija se inquietaba en sus brazos. Aterrorizada, buscó consuelo en su marido, solo para descubrir que él también estaba paralizado por el miedo. La niña empezó a retorcerse y a llorar, cayendo sobre el regazo de su madre. Sus dedos se convirtieron en garras y sus huesos comenzaron a cambiar; en ese instante, Kathy comprendió la verdad. Esta niña había heredado algo que sus hermanos no. Conmocionados, Kathy y su esposo observaron a la pequeña, que ahora gruñía y lanzaba zarpazos hacia ellos. Los temores de Kathy se habían materializado frente a sus ojos, y sintió cómo su marido le ponía una mano tranquilizadora sobre el hombro. En ese momento, le juró en silencio a la niña que nunca permitiría que su hija sufriera el dolor y el rechazo que ella había padecido. Ese era un secreto que solo ella y Robert conocerían jamás.
«No te preocupes, mi amor», susurró Kathy para calmar a su recién nacida, «nunca dejaré que seas presa de ellos, mi cielo. Mi Savannah».









HEA?
interesting ♥️♥️♥️
It's taken a quite a while to start this story, but this beginning has me wanting to read more.