Prólogo
Las puertas se abren. No me giro para mirar porque mis pensamientos se escapan hacia ese hombre misterioso. Me pasa siempre que pienso en mi hija. Empiezo a recordar el momento exacto en que puse mis ojos en él.
Supe que tenía que ser mío. Han pasado años desde la última vez que lo vi. Sin embargo, lo encuentro en nuestra hija cada vez que miro su carita dulce y angelical.
Intenté buscarlo cuando me quedé embarazada hace tres años. No tuve suerte, pero no importó porque mi hija nos tenía a mi mejor amiga y a mí.
Escucho un suspiro contenido detrás de mí. Es entonces cuando me doy la vuelta. En el momento en que cruzo la mirada con el hombre misterioso con el que he soñado durante tres años, justo aquí en la boda de Grace, me doy cuenta de que la he cagado por completo.
Sé que mi mundo se va a desmoronar en cualquier momento. En cuanto vea a Lacey, va a saber que es su hija.
¿Cómo le explico a mi mejor amiga que Lacey es su hermana? Después de todos estos años, ha tenido una hermana de la que no sabía nada.
Se me revuelve el estómago solo de pensar que puedo perderla. Me pongo firme cuando veo que él viene hacia mí. Miro hacia donde está Lacey y veo que ella y Grace vuelven del baño.
Oh, no. Abro mucho los ojos e intento marcharme, pero antes de que pueda hacerlo, Owen ya está frente a mí. Intenta decir algo, pero cierra la boca enseguida.
—Mami.
Los ojos de Owen se clavan en Lacey. Veo cómo empieza a atar cabos.
—Papá, esta es Ellie, la mejor amiga de la que te hablé. ¿Cómo no supe que él era su padre? Por lo que ella me decía, sabía que viajaba mucho. Justo cuando me mudé con ella, él se iba al día siguiente por un trabajo en Sydney.
Todos los rasgos de Grace son de su madre. Es el vivo retrato de ella. Nunca pregunté demasiado por su padre porque tienen una relación extraña.
Veo que aprieta la mandíbula. Sé que ya se dio cuenta de todo.