Preludio
Jimin sonrió respondiendo el mensaje de Eunwoo, se cuestionó si agregarle un corazón hasta que se decidió a simplemente agregarlo y lo envió antes de arrepentirse.
Podría suspirar todo el día por Cha Eunwoo, su parte favorita era cuando lo miraba en sus prácticas de fútbol. Eunwoo siempre le entregaba su chaqueta y Jimin la olía cuando él no lo notaba, y aunque aún no hubiera nada entre ambos, Jimin aseguraba que pronto serían novios.
Volvió a mirar la pantalla de su televisor, viendo su película favorita nuevamente, suspiró cuando Alex comenzó a escribir la carta a Rosie, expresando sus sentimientos.
Jimin quería su historia de amor.
Y con Eunwoo sentía que podría tenerla, más aún cuando le respondió a su mensaje con varios corazones y un texto largo deseándole feliz cumpleaños. Jimin sonrió y miró la hora de su móvil «00:03»
—Oh Dios... —murmuró, su corazón saltando tan fuerte que lo oía en sus oídos.
Oficialmente era su día de cumpleaños y Eunwoo no tardó en expresarle lo feliz que estaba de tenerlo en su vida. Y Jimin se sintió tan jodidamente feliz, pero también un poco decepcionado de aún no haber recibido mensaje de su mejor amigo, aunque no se sorprendía, Jungkook nunca fue alguien muy cariñoso -aunque si era bastante protector con Jimin-, y siempre era Jimin quien le llamaba a tiempo para los cumpleaños o le daba regalos.
Es por eso que se sorprendió tanto cuando el timbre de su departamento sonó. Pausó la película y se levantó de su sofá, caminó hasta la puerta y la abrió, un sonriente Jungkook lo abrazó.
— ¡Feliz cumpleaños, Jims!~ —gritó apretándolo entre sus brazos. Jimin sonrió y se dejó abrazar. — Te traje el mejor regalo del mundo.
Se separaron y Jimin le dio el espacio suficiente para entrar. Jungkook pasó y cerró la puerta con su bota negra. Jimin nunca entendió su afán por vestir completamente de negro, aunque su cabello rubio resaltaba de esa manera.
— ¿Y qué es? —Jimin preguntó, sin esconder su entusiasmo.
Jungkook apoyó su mochila en la encimera y de esta saco una botella sellada de whisky.
Jimin agrandó sus ojos, él no era muy buen bebedor. Aunque confiaba en Jungkook y si debía tomar junto a alguien, siempre sería él.
— ¿Whisky? —preguntó, tomando la botella y mirándola.
Jungkook sonrió y movió sus cejas, —Hoy, mi querido amigo, nos emborracharemos por tu mayoría de edad. —volvió a abrazar a Jimin y lo alzó unos centímetros del piso.
Jimin a veces olvidaba lo fuerte que era Jungkook, a pesar de ser delgado tenía unos fuertes y formados brazos, además de un buen y trabajado cuerpo pues también pertenecía al equipo de fútbol de su universidad.
Bajó a Jimin y buscó en los muebles dos vasos para servir el whisky en ellos, sus ojos brillando al ver el líquido rellenando los vasos. Terminó de servirlos y le entregó uno a Jimin.
—Felicidades, mocoso. —Jungkook le felicitó, usando aquel apodo que le había puesto el día que se conocieron, cuando apenas tenían ocho y nueve años.
Jimin rodó los ojos, —Gracias por esto, Kooks.
Jungkook sonrió y chocó sus vasos, — ¡Hasta el fondo! —gritó.
Ambos se echaron la cabeza hacia atrás y bebieron hasta la última gota.
¿Qué traigo otra fanfic kookmin? Pero por supuesto que see
Es que soy una cosa pero bárbara xd
Sé que esta idea está un poco -harto- prostituida pero la verdad es que me vale mil hectáreas de pichula, la voy a escribir de todas formas (va con amor)
Gracias por estar acá y por leerle <3
Esta historia es simple y no corta como tal pero no es larga y tampoco profundiza mucho como en mis otras novelas (de ahí que es sencilla) Pero espero que le disfruten de igual manera.