Capítulo 1
*Hola a todos, bienvenidos a My Wildest Dreams. Antes de que sigas, quiero que sepas que he escrito una versión renovada de esta historia.
Está mucho más editada que esta, es mucho más larga y tiene más detalles y escenas. Si decides leer esta, es tu elección, pero si prefieres leer la otra, busca My Wildest Dreams revamp. ¡Espero que disfrutes de cualquiera de las dos!
* Semi-editado.
—¡Cariño, es hora de levantarse! —gritó mi madre.
Abrí los ojos con esfuerzo y busqué mi teléfono. Como la mayoría de la gente, reviso el móvil apenas me despierto.
Después de navegar por las redes sociales unos minutos, salí de la cama y bajé a desayunar.
—Buenos días —les dije a mis padres.
—Buenos días, cielo —dijo mamá.
—Buenos días, calabacita —dijo papá.
Cogí unos gofres, los puse en la nevera y luego agarré el sirope y una botella de agua.
—Ayer conocimos a los nuevos vecinos de enfrente. Son gente muy agradable y tienen un hijo de tu edad. Parecía un chico simpático y muy guapo —dijo mamá, casi haciendo que me atragantara con el desayuno.
—¡Mamá! —me quejé.
—¿Qué? Podríais llevaros bien, además, a él también le gusta el baloncesto —dijo ella.
Por desgracia, lo que mamá no entiende es que los chicos no quieren salir conmigo. No es que sea fea ni nada, pero no tengo ni tetas ni culo y soy virgen. Los chicos definitivamente no me quieren por eso.
Quiero decir, solo tengo 15 años y mi cumpleaños es en unos días. He intentado salir con alguien este año, pero los chicos quieren chicas más desarrolladas y con experiencia. Así que rechazo cualquier oportunidad de salir porque sé cómo va a acabar todo.
Después de desayunar, me lavé los dientes y me cambié. Cuando estuve lista, me puse las zapatillas y me encontré con mamá en el coche.
Con mi cumpleaños a la vuelta de la esquina, por fin podré conducir hasta el instituto, siempre y cuando apruebe el examen de conducir.
Cuando llegué al instituto, fui a mi taquilla y agarré los libros para la primera clase.
Mientras caminaba hacia el aula, vi a un chico que no había visto nunca.
Me pregunté si sería el vecino del que hablaba mamá.
Si es la misma persona, joder, mamá tenía razón, porque este chico está muy bueno. Tiene el pelo castaño medio, con un peinado muy cuidado, y unos ojos azul cielo que podía ver desde donde estaba.
Es el tipo de chico que te hace sentir mariposas solo con mirarlo, porque es muy atractivo. Está totalmente fuera de mi alcance y es casi perfecto para Megan, así que si estudia aquí, probablemente no tarde mucho en echarle las garras encima.
Tras unos segundos observándolo, me detuve y caminé hacia mi clase.
Por desgracia, tenía que pasar por delante de él para llegar al aula. Así que bajé la cabeza y caminé tan rápido como pude.
Cuando estaba a un par de metros de él, cruzamos las miradas y sentí unas mariposas locas en el estómago.
No quiero decir que fuera amor a primera vista, pero sentí una sensación extraña en el cuerpo al conectar con sus ojos azul cielo.
Él me sonrió y juro que me derretí por completo.
—Oye, ¿podrías decirme dónde está la oficina principal? —preguntó con voz grave.
¿Quiere que le indique el camino? Sí, creo que puedo hacerlo sin quedar como una idiota.
—S-sí, está al final del pasillo, a la derecha —dije, señalando la puerta al fondo del pasillo.
Él volvió a sonreírme. —Gracias —dijo, caminando en esa dirección.
Cuando ya no lo vi, respiré hondo.
Espero no tener ninguna clase con él, porque seguro que haré el ridículo, como acabo de hacer al tartamudear cuando le dije por dónde ir.
El día pasó rápido y, después de aquel encuentro, no volví a verlo. Pero tengo la sensación de que lo veré mucho, ya que seguramente sea mi nuevo vecino.
Las clases acabaron y me reuní con Megan para ir a tirar unas canastas a la cancha de mi barrio.
Se acercó a mí. —Oye, ¿te has enterado de que tenemos un alumno nuevo? —preguntó.
No tardó nada en enterarse de lo del chico nuevo.
—¿Tenemos un alumno nuevo? —pregunté, haciéndome la tonta. No sé por qué no le conté lo de nuestro encuentro.
—Sí. Josie me lo contaba en el almuerzo; dijo que lo vio en la oficina al salir de la clase de francés —dijo ella.
—Qué bien.
—Sí, me estaba diciendo lo buenísimo que estaba —dijo ella con una sonrisa pícara.
Claro que se lo dijo, aunque no puedo culparla.
—Bueno, antes de que te pongas loca por los chicos, vamos a mi casa para cambiarnos e ir a entrenar —dije, cambiando de tema.
No sé por qué me molesta tanto que Megan conozca al chico nuevo o que hable de él. Quizá sea porque yo lo conocí primero y es casi como un secreto, porque ella siempre consigue a los chicos y yo no, y estoy harta de eso.
—Vale, antes de que te pongas loca por los chicos, vamos a mi casa para cambiarnos e ir a entrenar.
—Vale —dijo ella poniendo los ojos en blanco.
Una vez que llegamos a mi casa, subí a mi habitación para cambiarme y ponerme algo más cómodo. Después de ponerme las zapatillas de baloncesto, fuimos a las canchas.
Mientras caminábamos, vimos un camión de mudanzas en la casa de enfrente de la mía.
Sí... El chico guapo es mi nuevo vecino, que Dios me ayude.
Al acercarnos a las canchas, me di cuenta de que no éramos las únicas. En la pista del fondo había un chico tirando tiros libres. Tengo que admitir que es muy bueno.
—Oye, ¿por qué no nos presentamos? —preguntó ella, aunque sabía que solo le hablaría a él.
Antes de que pudiera rechazar la oferta, ella fue hacia el chico.
Mientras nos acercábamos, pude notar que tenía más o menos nuestra edad, ya que se veía bastante joven. Estaba a punto de llamar su atención cuando Megan soltó un jadeo y corrió hacia él. Aquí pensé que realmente se había vuelto loca por los chicos.
—¡Josh! —gritó, saltando sobre él como una rana arborícola.
El chico, "Josh", se dio cuenta de que el koala pegado a él era alguien a quien conocía, porque la abrazó de vuelta.
—¡Megs! ¿Eres tú? —exclamó con una sonrisa enorme, dándole una vuelta en el aire.
—¿Qué haces aquí? —dijo Megan, sin soltarlo.
—A mi padre le dieron un trabajo aquí, así que tuvimos que mudarnos —dijo él.
—Vaya, qué casualidad —dijo ella con una sonrisa igual de grande.
—¡Ya te digo! —exclamó él.
Yo solo estaba allí parada, observando la escena y esperando a que me presentaran, preguntándome si debía interrumpir o no, cuando me di cuenta de que este "Josh" era el chico guapo que conocí esta mañana.
—Ah, sí, Josh, ella es mi amiga Katie. Katie, él es mi exnovio, Josh —dijo ella.
¿Exnovio? Ahora todo tiene sentido.
Durante el año que llevo conociéndola, lo único de lo que hablaba era de su ex, de cuánto lo extrañaba y cuánto lo quería.
—Hola, yo te conozco... Me ayudaste esta mañana, gracias —dijo él.
—No hay de qué.
Vaya, logré decirlo sin tartamudear, me merezco una medalla.
Ella se volvió hacia mí. —¿Le ayudaste esta mañana? —preguntó.
—Sí, necesitaba ayuda para llegar a la oficina —dije, como si no fuera gran cosa.
—Sí, si no fuera por tu amiga, me habría perdido —dijo él, guiñándome un ojo en broma.
Y ahí vuelven las mariposas.
Tal como imaginaba, empezaron a hablar, ignorándome por completo. Así que decidí empezar a practicar mis tiros libres mientras ellos seguían poniéndose al día.
—Oye, tengo que irme a casa, mamá necesita ayuda con algo, así que ya no puedo practicar contigo —dijo Megan con el ceño fruncido.
—No pasa nada, lo entiendo —dije, aunque probablemente preferiría quedarse con Josh antes que conmigo.
—¿Practicamos? —me preguntó Josh.
—Sí, intento entrar en el equipo universitario.
Él lo pensó un momento. —Te ayudaré. Tengo que practicar, porque voy a intentar hacer lo mismo —dijo con una sonrisa.
—¿De verdad? Eso sería genial. Gracias.
—No hay problema —dijo él, sin dejar de sonreír.
—Oigan, chicos, mi madre está aquí. Nos vemos mañana —dijo ella.
Él la detuvo mientras ella empezaba a caminar hacia el coche de su madre. —Oye, Megs, te acompaño porque quiero saludar a la señora A —dijo él.
—Vale —dijo ella con una sonrisa enorme en la cara.
Al verlos caminar hacia el coche de la señora Anderson, entiendo por qué salían juntos; se ven perfectos el uno para el otro. Ahora que Megan se va, nos quedaremos solos, así que espero no hacer el ridículo más de lo que ya lo hice.
*
Bueno, por suerte no hice el ridículo. Después de tirar unas canastas con él, mis nervios se calmaron un poco y pude hablarle sin tartamudear ni actuar como una tonta.
A medida que lo iba conociendo, me di cuenta de que es un chico genial. Normalmente, los chicos tan atractivos como él son unos idiotas, pero me equivoqué. Es muy simpático y es fácil hablar con él.
Sentía como si lo conociera desde hace tiempo, conectamos enseguida. Me contó un poco sobre él y yo hice lo mismo. Es muy divertido y amable, y definitivamente puedo vernos siendo muy buenos amigos.
Acabábamos de terminar de jugar al horse cuando Josh recibió una llamada de su madre.
Colgó. —Oye, me tengo que ir. Cenamos en casa de nuestros vecinos, así que tengo que prepararme —dijo.
—Vale. Hay muchas probabilidades de que cenes en mi casa, porque mi madre me ha mandado un mensaje diciendo que vamos a invitar a los nuevos vecinos a cenar.
—Eso está genial, así tendré con quién hablar —sonrió él.
Sí, es oficial: siempre me pondrá nerviosa, sea mi amigo o no.
—Sí. Bueno, será mejor que nos vayamos para no estar sudados.
¿Por qué he dicho eso? A veces soy muy tonta.
Él se rio. —Sí, mi madre me mataría. Vamos, vecino —dijo él.
Nos dirigimos hacia nuestras casas y, tal como sospechaba, somos vecinos.
—Vale... Supongo que te veo luego, vecina —sonrió.
Le devolví la sonrisa. —Nos vemos.
Entré en casa y mi madre me detuvo antes de que pudiera llegar a mi habitación. —¿Qué tal el colegio, cariño? —preguntó.
—Bien.
Ella sonrió. —Qué bien. Veo que ya conoces al chico vecino del que te hablé, parece un buen joven —dijo.
Negué con la cabeza. —Mamá, lo acabo de conocer hoy. Sí, parece majo, pero solo vamos a ser amigos.
Por mucho que quisiera algo más, él es el ex de Megan y está fuera de mi liga, así que me conformaré con ser amigos porque me siento muy cómoda a su lado.
—Vale, cielo. Vienen en una hora, así que empieza a prepararte —dijo.
—Vale.
Después de ducharme, elegí qué ponerme. Parecía que había explotado una bomba en mi armario, había ropa por todas partes.
Sé que he dicho que solo seremos amigos, pero aun así quiero verme bien.
Tras frustrarme con la ropa, me puse lo de siempre: una camiseta con dibujo, pantalones cortos vaqueros y mis zapatillas. Soy un poco marimacho, por si no os habíais dado cuenta.
Terminé de vestirme, me eché un poco de perfume y bajé al salón.
Ayudé a mamá a poner la mesa y preparar la ensalada. Cenamos lasaña, pan de ajo y ensalada, algo sencillo.
Suena el timbre. —Son ellos, ya voy yo —dijo mamá mientras iba al recibidor.
Yo voy detrás junto con mi padre.
—Qué alegría que hayáis podido venir —dijo mi madre a la madre de Josh.
—No hay problema, he traído postre, si no os importa —dijo ella.
—Oh, no tenías que haberlo hecho, pero gracias. Lo llevaré dentro —dijo mamá cogiendo el plato.
Mientras presentan a nuestros padres, Josh se acerca a mí.
—Hola, vecina —dijo dándome un golpecito con el hombro.
—Hola.
—Ah, ella es mi hija Katie —dijo mamá presentándome a sus padres.
—Hola, soy Julie, encantada de conocerte. Este es mi marido, Tyler, y veo que ya conoces a mi hijo —dijo ella con una sonrisita.
—Hola, encantada de conoceros. Sí, soy amiga de Megan y ella lo reconoció jugando al baloncesto hace un rato.
—Oh, qué bien. Es genial que tengáis cosas en común —dijo ella.
—Sí, lo es.
—¿Por qué no vamos al comedor y empezamos? —preguntó mamá.
—Me parece una idea estupenda —dijo Julie.
Todos vamos al comedor y nos sentamos; Josh se sienta frente a mí.
Nuestros padres se ponen a hablar y de vez en cuando nos hacen alguna pregunta a Josh y a mí.
Me enteré de que tienen otro hijo mayor que está en la universidad y que vivían en Virginia Beach antes de mudarse aquí, así que no hay mucha diferencia ya que vivimos en Miami Beach.
También supe que Josh es base y fue quarterback en su antiguo instituto. Ya me imaginaba que era base por cómo maneja el balón, pero no sabía que jugaba al fútbol americano.
Después del postre, vamos al salón para seguir hablando.
Aburrido.
—Oye, mamá, ¿Josh y yo podemos ir a jugar al baloncesto? —le pregunté, porque estábamos demasiado aburridos.
—Sí, id —dijo ella.
Él me sigue hasta la puerta después de que yo coja mi pelota.
—Gracias a Dios, pensaba que me iba a morir de aburrimiento —dijo mientras íbamos hacia la pista.
—Yo igual, por eso pensé que podíamos escapar.
Cuando llegamos a la pista empezamos a tirar a canasta; él había ido a recoger su balón del garaje antes de llegar.
—Oye, ¿y si hacemos esto más interesante? —dijo.
Levanté una ceja. —Vale... ¿qué tienes en mente?
Él sonrió con picardía. —Verdad o reto, pero jugando al horse. Si encestas, te toca una verdad, pero si fallas, es un reto —dijo.
Interesante.
Le devolví la sonrisa. —Acepto, prepárate para perder.
Él me sonrió. —Ya veremos —dijo.
Empezamos con verdad porque los dos encestamos.
—Vale, ¿qué es lo más loco que has hecho en tu ciudad?
—Es una pregunta difícil, pero mis amigos me retaron a colarme en la playa de noche y bañarme desnudo en el océano —dijo.
—¿Qué? ¡Eso es una locura! ¿Cómo es que no te pillaron?
—Corrí rapidísimo cuando llegaron los polis —se rio.
Me reí con él. —¿Cuántos años tenías cuando pasó eso?
—Tenía 15, mi cumpleaños fue el mes pasado, y me retaron unos chicos del equipo de fútbol —dijo.
—Wow.
—Sí, pero fue divertido, fue un subidón de adrenalina huir de la policía —dijo.
—Me lo creo.
—Si pudieras tener una mascota exótica de cualquier tipo, ¿cuál sería? —preguntó.
—Oh, esa es buena. Tendría que decir una nutria, son monísimas y los ruidos que hacen son adorables.
Él sonrió. —Qué bien, las nutrias son bastante lindas —dijo.
Él hizo su tiro pero falló.
Me miró casi esperando a ver qué reto le tenía preparado.
Sonreí con picardía. —Vale, te reto a que te quites la camiseta y finjas que el aro de baloncesto es una barra de striptease.
—¿Qué? Vale, de acuerdo, no tengo complejos con mi cuerpo —dijo quitándose la camiseta de un tirón.
Va contoneándose hasta el aro, se agarra y se mueve a su alrededor, haciendo unas caras tan graciosas que no pude evitar reírme.
Se monta en el poste intentando deslizarse hacia abajo, pero fracasa estrepitosamente; empieza a hacer movimientos pélvicos en el aire, haciendo que me parta de risa.
Se baja del poste, coge su camiseta, se la vuelve a poner y hace una reverencia tras su actuación.
Seguimos con el juego, conociéndonos más. Pasamos probablemente tres horas pasando el rato y hablando.
Recibí un mensaje de mi madre avisándome de que era hora de volver a casa.
—Oye, será mejor que volvamos, mi madre dice que es hora de irse —dijo.
—La mía también, tus padres deben de estar listos para salir.
—Sí, probablemente —dijo él.
Cuando llegamos a nuestra calle, nos quedamos en medio, entre nuestras casas, preparándonos para despedirnos, cuando se me ocurrió algo.
—Oye Josh, sé que acabamos de conocernos, pero me siento muy cómoda contigo y me gusta pasar tiempo contigo, así que me preguntaba si querrías venir a mi fiesta de dieciséis años este fin de semana —dije mordiéndome el labio inferior, nerviosa por si me rechazaba.
—Sí, claro, suena divertido. Y la verdad es que me siento igual; es como si te conociera de toda la vida y solo nos hayamos conocido hoy —dijo con una gran sonrisa en su guapo rostro.
Le devolví la sonrisa. —Sí, es muy raro, pero supongo que conectamos. Ah, es una fiesta en la piscina, así que trae bañador —dije.
—Vale, genial. Oye, dame tu móvil para que pueda poner mi número —dijo.
—Vale, dame el tuyo.
Terminó de poner su número y me lo devolvió mientras yo hacía lo mismo. —Bueno, tengo que irme, pero te escribiré luego —dijo.
—Me parece bien, ¡nos vemos mañana, vecino! —grité por encima del hombro.
*
Acababa de volver de lavarme los dientes cuando sonó el móvil.
Josh🏀- ¿Estás despierta?
Yo- Sí, estoy viendo la tele, ¿y tú?
Josh🏀- Yo también, ¿qué estás viendo?
Yo- Deportes.
Josh🏀- ¡No puede ser, yo también!
Yo- Eso es bueno, tienes buen gusto para la tele o si no esta amistad no funcionaría😔
Josh🏀- Sí, claro🙄 ¿De verdad crees que podrías vivir sin tu mejor amigo?🥺
¿Mejor amigo?
Yo- Mejor amigo... ¿no crees que te estás precipitando? ¿Cuándo te has ganado ese título?🤨
Josh🏀- Justo ahora😁 Ya te he reclamado como mía, así que supongo que yo soy tuyo😉
Sí, estoy perdida.
Yo- Bueno, me siento halagada de ser tu mejor amiga😊
Josh🏀- Bien 😁
Yo- Vale, se está haciendo tarde y estoy cansadísima, así que que pases buena noche y hablamos mañana 😊
Josh🏀- Buenas noches, Katie, dulces sueños😌
Y después de leer eso, me fui a dormir con una sonrisa en la cara.