Maldición

Sinopsis

Donde Jungkook es uno de los demonios malditos creados por el Dios Kruen y Jimin su amante que se encuentra con él en las noches de luna nueva. "En la noche oscura donde los sueños y pesadillas se entremezclan voy a tu encuentro marcado por la fría soledad y el doloroso crecer del mal en mi ser" › KookMin. › One short. › Fantasía. › Finalizado.

Genero:
Fantasy/Romance
Autor/a:
Riigum
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

ÚNICO

Camino oscuro




Las hojas secas crujían bajos sus rápidas pisadas, Jimin llevaba su andar lo mas silencioso posible, aunque la prisa y ansia le comenzaran a dominar no estaba dispuesto a verse descubierto.


Bajo el oscuro manto de una noche estrellada se internaba en lo profundo del oscuro bosque situado a un lado de su pueblo. El viento gélido acariciando sus pigmentadas mejillas lo apremiaba a apurarse mas y llegar por fin a su destino, ese lugar cálido que lo esperaba cada noche con la luna nueva brillando es su esplendor como testigo.


Su recorrido dio fin cuando finalmente después de minutos adentrándose más y más en las entrañas de ese solitario bosque hayo una pequeña cabaña de aspecto descuidado, situada al lado del final de un gran risco. Sintiendo su corazón latir en emoción apuro a llegar hasta la puerta, la cual ni siquiera fue tocada antes de que esta se abriese y del interior de la cabaña surgiese una gran sombra oscura que lo taclease en un fuerte agarre de brazos gruesos envueltos alrededor de su esvelto cuerpo.


—Creí que no vendrías —susurraron en su oído, el tono ronco no oculto el tinte necesitado en la voz—, cada vez se hacía más tarde y comencé a preocuparme, el que algo te hubiese pasado en el camino hasta aquí, no yo-


—No paso nada —Jimin aclaro, su voz sedosa y tranquilizadora mientras pasaba sus manitos en un recorrido sobre la ancha espalda de Jungkook—, simplemente se me hizo un poco tarde al salir de casa, tuve que esperar a que Hanbin se durmiera para poder salir.


Tan solo pronunciar el nombre sintió al moreno tensarse, lo entendía, no esperaba que Jungkook se acostumbrarse algún día al hecho de que ahora estaba casado.


—Pero no importa nada de eso, ya estoy aquí contigo —paso sus manos sobre los bíceps del otro en un gesto reconfortante—, y ¿Qué haremos hoy eh? —poniendo una cara picara logro sacar una baja risita a Jeon.


—Lo que tu quieras —Jungkook se separo del abrazo en el que los había encerrado y tomándolo de la mano los guio al cálido interior de la cabaña, protegiéndolos del frío que cada vez comenzaba a intensificar más—. La noche es toda nuestra, pídeme lo que quiera y lo hare real.


Sintiendo una cálida explosión de amor por las palabras del alto en su interior, Jimin tomo asiento en una de las únicas dos sillas al lado de la chueca mesa en lo que se podrá llamar comedor.


—Realmente no se me ocurre nada en particular —observó a Jungkook echar más leña a la pequeña chimenea que también fungía de cocina en la pequeña instancia, el ambiente era cálido dentro de la cabaña, contrastando crudamente con el gélido viendo de afuera—, ¿tú tienes algo en mente? ¿algo que quieras que hagamos juntos? —pregunto sugerente, siempre era así. Jimin intentando poner al límite a su moreno, la mayoría de veces lográndolo.


—No empieces —Jungkook le reprocho en tono cariñoso, tomo asiento en la silla restante a su lado y se arrimo hasta que estuvieron frente a frente, comenzó a jugar con los dedos de su mano, entrelazándolos con los suyos y deshaciendo el agarre y repitiendo— no sé, case algunas liebres por la tarde mientras venia aquí, ¿quieres ayudarme a despellejarlas?


Jimin inmediatamente hizo una mueca entre asqueado y divertido.


—Entonces ¿quieres que pasemos toda nuestra noche despellejando y escurriendo liebres? Que romántico Kook —resoplo queriendo parecer enojado, pero realmente era todo lo contrario, no importaba lo que fuese o tuviese que hacer, si lo hacia al lado de Jungkook no pondría queja alguna.


Jungkook chasqueo la lengua ofendido, dejando de jugar con sus dedos subió su mirada encarándolo, sus rasgos adornados por un ligero ceño fruncido.


—Puedo ser realmente romántico eh, lo sabes perfectamente —con diversión arrugo infantilmente su nariz en un gesto hermosamente tierno a ojos de Jimin.


El castaño claro rio encantado recargándose en el hombro del contrario mientras asentía fervientemente. Lo sabia era la criatura mas dulce y amorosa que podía conocer en la vida.


Su pecho dolió ante ese pensamiento, recordar cruelmente que Jungkook no era mas humano y que nunca lo volvería hacer hacia a su corazón apretarse dolorosamente, Jimin alzo su rostro hasta que sus ojos enfocaron perfectamente el contrario, los rasgos humanos de Jungkook habían sido difuminados por algunos propios de demonio, de esos demonios de los que tanto había oído hablar cuando era niño y de los que no había creído hasta hace un par de meses.


Jungkook había sido maldito por un dios, uno realmente cruel e injusto a su vista.


Inevitablemente recordó aquella fatídica noche de abril en la que su futuro había sido vilmente destrozado y pisoteado por nadie mas que el hermano menor de Jungkook, Jungsoo.


—Ey, ¿estas bien? —Jeon pregunto al hallarlo disperso, la mirada en su rostro le había parecido nostálgica y dolida. No portaba ver a su vida así.


Espabilando Jimin le sonrió. Al verlo concluyo que demonio o no Jungkook era hermoso y lo amaba. —Estoy bien no te preocupes, solo... solo recordé algunas cosas feas —trato de tranquilizarlo sin embargo no lo logro al ver su mirada de reconocimiento al entender a lo que se refería.


—¿De nuevo pensando en eso Jimin? —inquirió queriendo parecer lo mas tranquilo posible.


El bajo mordió su labio nervioso, sabia que ese era un tema realmente sensible para ambos, especialmente para el moreno.


—Yo... no lo pude evitar, sabes aun no me acostumbro del todo a esto —al ver la mirada confundida rápidamente se explicó—, no me malentiendas, es solo que hasta unos meses atrás yo creía que habías muerto aquella noche junto a tu hermano, estaba destrozado y ni el matrimonio arreglado de mis padres con Hanbin pudo hacerme olvidarte. Jungkook —el nombrado lo miro atento mientras Jimin tomaba su mano y entrelazaba fuertemente sus dedos—, sabes que eres y serás siempre mi único amor, en esta vida y la siguiente. Siempre te amare.


Jungkook acuno su mejilla gentilmente, sintiéndose emocionado y cálido al mismo tiempo.


—Es por eso que al creerte muerto yo me resigne —continuo—, pero entonces volviste —Jungkook contemplo una de las sonrisas más grandes y cálidas que Jimin le había regalado—, me interceptaste aquella vez en los limites del bosque; al principio creí que no eras tú, que alguien más me estaba jugando una cruel broma, incluso creí que podría ser el Dios Kruen burlándose de mi desgracia, entonces hablaste y me convenciste de que eras tú, ja nadie más que tu usaría uno de mis secretos más vergonzosos para convencerme.


—Y eso que no era el mas vergonzoso que te conozco.


—Oh cállate quieres —rio divertido, acerco mas su rostro al de Jungkook—. A lo que voy es que a pesar de todo eso, aun no logro acostumbrarme a todo esto, al que estés vivo, que no hayas muerto junto a Jungsoo, que de alguna forma ya no eres el mismo, que todo será diferente ahora, que estemos juntos —termino por decir con sus rostros prácticamente a milímetros de distancia, sus alientos se entremezclaban. Un solo movimiento intencional y sus labios se encontrarían por primera vez en la noche.


Jungkook inhalo profundo, llenando sus pulmones de la dulce y sutil fragancia que siempre desprendía Jimin.


—Lo sé —hablo tras un corto silencio en el que pareció sopesar las palabras de su amado— pero créeme que no eres el único al que aún le cuesta acostumbrarse a esto. Yo realmente creí que te había perdido para siempre y también me creí perdido yo mismo. No sé cuanto tiempo nos queda juntos ni siquiera si la próxima vez no volveremos a ver, pero quiero que sepas que yo también te amo perdidamente, eres mi vida Jimin, sigo y seguiré por ti, porque tu recuerdo me saco de esa profunda fosa de desesperación en la que caí cuando fui maldecido, cuando lo perdí todo. Puede que me arrepienta de muchas cosas que hice y decisiones que tome, pero nunca de amarte, de protegerte y sacrificar todo por ti. Ahora ya no puedo ser considerado mas un ser humano, lo sabes, has visto tu mismo como soy cuando pierdo el control y siempre es gracias a ti que puedo volver a mi y por eso yo... dios es que te amo tanto.


Sin esperar más unió sus labios en un beso cándido, siendo correspondido inmediatamente por el castaño, sus labios se encontraron y sus lenguas danzaron juntas, enjuagando sus miedos y ansias en un beso atronador e intenso. Transmitiendo por medio de todas sus emociones más puras.


La noche paso entre caricias, besos y risas, siendo rodeados por ese intimo ambiente que solo ellos dos podan crear a su alrededor.


Fue un par de horas antes de que llegara el alba que se tuvieron que separar, Jimin tenia que volver a su casa con su esposo y aparentar que no se había escapado a mitad de la noche para encontrarse con uno de los temidos malditos del Dios Kruen.


Jungkook lo acompaño hasta la mitad del camino, lo despidió con un cálido beso, lleno de anhelo por su próximo encuentro.


Lo vio irse tranquilamente a paso rápido, perdiéndose de vista conforme la distancia entre ellos crecía.


Permaneció en su lugar aun cuando ya no había señales de Jimin en los alrededores.


Apretó fuertemente los puños y reteniendo un feroz gruñido se giro sobre sus pasos y volvió por sus cosas a la cabaña. Apagando el pequeño fuego que aun quedaba en la chimenea, salió dando un fuerte portazo del lugar.


Una noche más.


Una noche mas en la que había fallado en lo que se había prometido después de volver a encontrarse con Jimin.


Su reencuentro no había sido planeado, fue un error.


Uno del que desde el fondo de su podrido corazón no se arrepentía en lo mínimo.


Volver a ver a Jimin había sido como volver a sentirse vivo una vez más después de tres años de ser un muerto viviente. Si es que podía llamarse así.


Jungkook había sido maldito por un descuido, un descuido que le había costado todo lo que una vez tuvo, y a Jimin.


Ser el primogénito en el linaje de los Jeon traía consigo muchas responsabilidades y también muchas desdichas si le preguntaban. Fue el mayor de cuatro hermanos.


Su padre un hombre duro pero cálido lo había criado y curtido para ser un buen gobernante del condado que dominaban, nunca puso peros, porque realmente no los tenía.


Hasta que conoció a Jimin.


Conocerlo había sido la casualidad más hermosa que había vivido hasta entonces, hijo de un importante mercader de un pueblo vecino, brillante, dulce, amable, feroz. Lo cautivo inevitablemente.


Fue entonces después de anunciar el inicio de su cortejo que los problemas vinieron.


Jungsoo su segundo hermano menor resulto ser un maldito codicioso, embustero y resentido de la vida que le había tocado.


Quería el poder, quería dinero, quería mujeres y hombres por igual a su disposición. Quería todo.


Incluido lo prohibido.


El condado de Jeon pertenecía a la nación de Sowk, donde predominaba la creencia en tres dioses principales; uno de ellos era el Dios Kruen, Dios de la equidad, destrucción y prosperidad. Una deidad temida y respetada por igual.


En el reino de Jungkook era venerado junto a los demás dioses.


Jungsoo era codicioso y por ello fue inevitable que se fijase en la hermosa copa de titanio que era parte del sinfín de ofrendas que se la habían ofrecido al dios.


Con la copa en mano se vería imponente y a ojos de muchos como un elegido por el Dios Kruen. Él quería eso.


Jungkook que hasta entonces había estado ocupado tonteando con Jimin en su cortejo y comenzando a asumir algunas responsabilidades como futuro gobernante había sido quien descubrió los estúpidos planes de su hermano menor.


En primera instancia había intentado hablar con él pero al no funcionar opto por contárselo a su padre para que se hiciese cargo, él tenia cosas mas importantes que hacer como el hecho de comenzar a elegir una sortija que le fuese perfecta a Jimin. Se desentendió completamente de lo que tramaba su hermano.


Gran error.


Fue una noche oscura a mediados de abril cuando debido al calor que comenzaba a hacer no podía dormir, así que había decidido salir a dar una vuelta por los alrededores.


Intercepto a Jungsoo en su camino al templo de Kruen y después de una ardua discusión por lo absurdo de su plan sin darse cuenta terminaron en el templo del dios.


Una batalla entre hermanos se había desatado, no por la copa de titanio que deseaba el menor, no, los secretos salieron a la luz y la envidia junto a la codicia que albergaba Jungsoo en su interior hacia su hermano mayor salieron a la luz y lo consumieron.


Con espadas tomadas de los escudos que adornaban el lugar comenzó el ataque.


Sorprendentemente para Jungkook Jungsoo era realmente hábil con la espada, estaban a la par.


Hasta que en una provocación Jungkook se había desconcentrado y su espada arrebatada.


Estando literalmente entre la espada y la pared intento hacer entender a su hermano, hasta que entonces algo paso.


Kruen se manifestó en el templo, justo igual de intimidante y poderoso como se decía que era.


Las manifestaciones de dioses eran raras, pero las había, y claro que Kruen no lo haría después de haber comenzado a ser insultado y maldito por el menor de los Jeon que se encontraban en su templo.


Enfurecido hizo presencia y cuando arremetió contra el culpable de su enfado su potente maldición que había lanzado fue interceptada por Jungkook en un desesperado intento por quitar a su hermanito del peligro.


No lo culpen, a pesar de todo lo quería, sabia que posiblemente su hermano estuviese siendo segado y justamente en ese momento no había sido el más lindo de todos, pero, creía fielmente que Jungsoo tenia salvación.


Lástima que él había perdido la suya.


La maldición le dio de lleno y no paso mucho para que comenzara a sentirse fuera de sí. Se estaba convirtiendo en uno de los demonios creados por el Dios Kruen.


Su cuerpo comenzó a cambiar, sus pies, manos y antebrazos se mancharon de negro carbón, su cuerpo se estiro y engrueso dolorosamente, sintió las garras y colmillos crecer al tiempo en que sentía asentarse una potente oscuridad en su interior. Perdió su hermosa apariencia humana para convertirse lentamente en una de las criaturas mas aborrecidas y temidas por los habitantes de la nación de Sowk.


Su hermano al verlo intento huir del lugar sin embargo la espada con la que había estado luchando Jungkook lo alcanzo y atravesó, cayo muerto contra el frio suelo del lugar. El rojo tiñó el blanco mármol del altar. La cabeza de Jungsoo rodo por las escaleras hasta yacer a los pies de una de las armaduras del lugar. Kruen desapareció al saberse complacido por sus castigos impuestos a los perpetradores de su templo.


Al descubrirse su destino Jungkook fue desterrado de su hogar, su amorosa familia a la que tanto quiso lo repudio fue abandonado en lo profundo de las montañas mas lejanas y dejado a su suerte. Se le dio por muerto ante todos, incluido Jimin, quien se vio obligado a cancelar su compromiso con él.


Los años pasaron y la oscuridad en el interior de Jungkook crecía con cada noche que pasada, perdía en control de si mismo por ratos y destrozaba todo a su alrededor. Sin embargo, parecía haberse acostumbrado a su calmada soledad y a su lamentable existencia maldita, sin chance de un digno descanso, que tanto anhelaba.


Fue entonces en una de esas ocaciones en las que vagaba sin razón alguna con su conciencia confinada en algún rincón de su mente mientras su cuerpo parecía funcionar en automático que lo encontró.


Jimin había estado dando un paseo a las afueras de su pueblo después de sentirse hastiado con su nueva vida de casado.


Al verlo intento huir, pero algo dentro suyo le dijo que no lo hiciera, poco después descubrió que aquella imponente y aterradora criatura era su Jungkookie, aquel que se había dado por muerto tres años atrás, antes de que siquiera su compromiso se diera oficial.


Lo demás era historia, el amor que una vez hubo entre ellos surgió nuevamente con más intensidad, todo pareció componerse paulatinamente.


A Jimin no parecía importarle estarle siendo infiel a su esposo, un hombre a quien no amaba ni un poco y con el que se caso por conveniencia de sus padres.


Se sentía nuevamente vivo, completo.


Entonces la oscuridad dentro suyo pareció revelarse y comenzar a aumentar de forma alarmante, Jungkook lo entendió.


Estaba perdiendo su lado racional y sucumbiendo al demonio que ahora era.


Entiende que lo suyo con Jimin no podría ser para siempre como anhelaba.


Comenzó a idear planes para alejarlo sin dañarlo en el proceso, aunque sabia que eso no poder ser.


Separarse de Jimin era algo que no solo lo lastimaría a él, sino también al mismo Jungkook, todo el amor que se tenían los hizo dependientes del otro, no podían alejarse. No.


Sin importar que la amenaza y la muerte los envolviera cada vez mas en un siniestro y frio abrazo desolador de pena y vacío.


Suspirando Jungkook salió de la cueva en donde pasaba sus días y noches en donde no se veía con Jimin.


Caminando lentamente se encamino al oscuro bosque al lado del pueblo de Jimin, listo para pasar una noche mas junto a él.


Una noche más en donde intentaría separarse de él y fallaría olímpicamente.


Sintiendo la resignación en su interior se encamino a su encuentro, iluminado por la bella y resplandeciente luz de la luna nueva, mientras el susurro del viento lo consolaba y la oscuridad en su interior crecía con cada paso que daba. Pero qué más da, seguiría así hasta que tuviese la fuerza suficiente de apartarse o hasta que perdiese la batalla con el demonio en su interior y dejase de ser él. 


¡Muchas gracias por leer hasta aquí! tqm <3 


Nos leemos, cuídense. 






|Lu|