Eterno observador (Parte I)
Era la segunda vez esa semana que JongDae le pedía el inmenso favor de ayudarle en su bar. Le había fallado nuevamente uno de sus camareros y esa noche habían reservado Salem para una celebración privada. Y para variar llegaba tarde, eso le haría ganarse una mala mirada de JongDae. Y el muy desgraciado no se contendría de regañarle, aunque estuviera haciéndole un puto favor y él no fuera uno de sus empleados.
Era una fiesta de novatos universitarios, así lo pudo comprobar cuando entró al local, BaekHyun los odiaba. Aunque él fuera otro universitario más, en su último año de carrera eso sí. No aguantaba a los nuevos, tan vivaces y con ganas de comerse el mundo por los pies. Y sobre todo ruidosos, más en un bar a las nueve y media de la noche.
Iba a ser una noche tan jodidamente larga, pensó buscando a su amigo con la mirada entre la multitud. Lo vio justo entrar a la cocina; así que, caminó hacia ella para primero hacerle saber que había llegado. En el trayecto hacia donde estaba su amigo chocó con uno de los ya borrachos universitarios, haciendo que perdiera el equilibrio. Se preparó mentalmente para el golpe que iba a darse contra el suelo, pero eso nunca llegó porque unas manos frías le sujetaron de sus desnudos brazos, evitando que colisionara contra el sucio suelo del bar. Alzó la vista para observar al que le había salvado del golpe, pero de sus labios no salió nada cuando se encontró con esos llamativos ojos azules mirándole.
Cuando el chico alto lo soltó se giró para agradecerle, al mirarlo desde esa mejor perspectiva se percató su característico tono de cabello. Era gris, un gris oscuro que en mitad de la noche podría pasar hasta por negro, pero con las luces podía apreciar su verdadero tono. Con su pelo gris oscuro, junto el azul de sus ojos, y su altura, no podía pasar desapercibido ni aunque quisiese.
¿Era uno de los estúpidos novatos universitarios? Se preguntó BaekHyun.
—Muchas gracias —dijo, sin poder despegar sus ojos del muchacho.
—De nada.
Contestó el desconocido, sonriendo ligeramente, de una forma que sus dientes no se vieron. BaekHyun sintió una corriente eléctrica recorrerle el cuerpo cuando escuchó su grave voz, todo en él hacía que no pudiera dejar de mirarlo. Le atraía irremediablemente, sin saber muy bien con qué intención se acercaba, dio un paso hacia el alto y éste se relamió el labio inferior. Seguidamente sonrió completamente, haciendo que sus caninos destacaran en esa blanca y perfecta dentadura.
—¡BaekHyun!
El grito de JongDae le asustó, girándose inmediatamente hacia donde provenía su voz. Su amigo le hizo un gesto con la mano para que entrara a la barra a ayudarle de una buena vez, su ceño arrugado, estaba notoriamente molesto por su tardanza.
Asintió y se giró para despedirse del chico alto atractivo, pero no había rastro de él. Miró a su alrededor para ver si lo veía, pero no había nadie tan alto a la vista, suspiró y decidió ir a cambiarse y a dejar sus cosas antes de cabrear a JongDae en serio.
***
A la semana siguiente se encontró al mismo tipo alto en Salem, ésta vez no estaba en calidad de trabajador. Simplemente había pasado a saludar a su amigo. El desconocido se encontraba en una esquina del bar, sentado en una pequeña mesa, con un vaso de algún brebaje en él. Simplemente le saludó con un movimiento de cabeza y se sentó en la barra, para hablar con JongDae.
Pero no pudo evitar cruzar miradas significativas con el desconocido, que no paraba de fijar sus ojos en él, aunque BaekHyun no estuviera mirándole sabía que no dejaba de mirarlo en ningún momento. Porque su cuerpo se erizaba completamente con sus ojos sobre su figura, porque la sangre de su cuerpo hervía con esos azules ojos fijos en él.
En cierto momento, que JongDae se alejó para atender a una mesa, el alto se acercó a él, sentándose en el taburete de su lado. BaekHyun sintió que las piernas le temblaban y si no estuviera ya sentado seguramente éstas no hubieran podido mantenerlo de pie, su piel se erizó como la primera vez cuando le escuchó hablar.
—Buenas noches.
—Hola —saludó BaekHyun, intentando sonar normal—, gracias por lo del otro día.
—No hay de qué.
BaekHyun sonrió y el alto le regaló una pequeña sonrisa. De nuevo, no podía parar de mirarlo y se sentía devorado por esos ojos, que lo ultrajaban total y absolutamente. En vez de sentirse incómodo por esa descarada mirada, se sentía emocionado incluso hasta excitado. Todo su cuerpo ardía y esa mirada le incitaba a dejarse llevar por deseos que no debería tener, al menos no por un desconocido del cual no sabía ni el nombre.
—¿Cuál e-?
—Debo irme.
Hablaron los dos a la vez. BaekHyun asintió, el alto de pelo grisáceo se levantó, antes de irse se inclinó para susurrarle sobre el oído.
—Me llamo ChanYeol, BaekHyun. Un placer el conocerte.
No pudo hacer mucho más porque ChanYeol se fue y apareció JongDae delante de él. Mirándole preocupado.
—¿Pasa algo? —preguntó a su amigo.
—Estás sonrojado —informó acercándose y mirando su rostro de más cerca, asintió antes de añadir—, y tus pupilas dilatadas. ¿Estás enfermo?
—No es así. Y no, no estoy enfermo.
—Lo es.
—Será porque era un chico muy guapo con el que hablaba.
—¿Qué chico?
Lo miró alzando una ceja, ¿estaba tomándole el pelo? Bufó antes de contestarle que ninguno, bebió lo último que le quedaba de su cerveza y se levantó, para irse de una buena vez a su departamento a dormir, al día siguiente tenía una clase temprano.
—Mañana nos vemos.
—Claro, hasta mañana, JongDae.
Dijo sonriéndole y alzando una mano, a modo de despedida, mientras salía del bar. Para ser una noche de verano hacía un poco de frío, se abrazó a sí mismo mientras comenzó a caminar a su departamento. No quedaba demasiado lejos de Salem, así que no tardaría ni veinte minutos en estar en su cama durmiendo.
Llevaba caminando unos minutos cuando de pronto se vio arrastrado a las sombras de un callejón.
Casi gritó pero su boca se vio cubierta por la gran mano del hombre que lo tenía abrazado contra su cuerpo.
—Pensaba que ibas a quedarte más tiempo en Salem, BaekHyun.
“ChanYeol”
Su cuerpo se relajó al saber quién era, lo cual era estúpido, porque aunque supiera su nombre seguía siendo un desconocido, uno el cual le había llevado entre las sombras para saber qué. Ese último pensamiento le hizo excitarse y su cuerpo se estremeció cuando los labios de éste rozaron su cuello, la mano de ChanYeol abandonó su boca y BaekHyun gimió, porque estaba lamiéndole la sensible piel del cuello.
Posó ambas manos sobre las de ChanYeol y las apretó, cerrando los ojos. Su respiración era errática, y su cuerpo ardía en llamas.
—Lo siento —dijo ChanYeol, BaekHyun no comprendía qué quería decir. El alto prosiguió hablando—. No prendía hacer esto, pero tu olor es tan delicioso y tengo tanta hambre.
BaekHyun no entendía, pero no pudo articular palabra alguna, porque ChanYeol volvió a lamer una zona de su cuello especialmente sensible, mientras una de sus manos se colaba bajo su ropa acariciando la piel de su torso, se estremeció de los pies a la cabeza por el tacto de esa fría mano.
Lo siguiente que sintió fueron uno afilados dientes rasgarle la piel, pero aunque entró levemente en pánico, el placer fluyó más rápido, nublando sus sentidos y ahuyentando el miedo.
Apretó los ojos y gimió sonoramente en las sombras.
***
ChanYeol sintió como el cuerpo de BaekHyun caía en la inconsciencia y alejó su boca del cuello del humano, lamió la zona con lentitud para cerrar las pequeñas heridas. Se regañó mentalmente por dejar que su lado inhumano tomara el control, su sangre era más deliciosa que como olía y se había dejado llevar por su hambre.
Algo asustado por haber llevado la vida del humano, que llevaba meses mirándole y deleitándose de su belleza y aroma, hasta el límite de entre la vida y la muerte, lo alzó.
Pensó qué hacer con él.
En cuestión de segundos decidió que lo llevaría a su refugio, no quería dejarlo tirado y que muriera. Sabía que no debería, pero no se veía capaz de deshacerse de él de tal vil forma. Si fuera otro no dudaría en dejarlo tirado a las puertas de algún hospital, después de curar las dos pequeñas heridas que habían causado sus colmillos, pero ese chico que tenía entre sus brazos era distinto para él.
No por nada llevaba meses acechándole, observándole a la distancia y meditando si alimentarse de él estaba bien. Porque había algo, aparte del exquisito aroma de su sangre, que le atraía. Se planteó muchas posibilidades y escenarios, llegando a la conclusión que no se alimentaría de él, porque no le seducía la idea de hacer que se olvidara de su persona una vez que se hubiera alimentado de su sangre, como hacía con todos.
Así que se mantuvo a la distancia, decidido a no atraer la atención del humano sobre él, tenía toda una vida para deleitarse de su aroma e imagen; se iba a mantener como su eterno observador, idolatrando al ser que lograba que todos sus deseos humanos, esos que había perdido hace siglos, salieran a flote.
Pero su cuerpo lo traicionó cuando vio que fue empujado, por el estúpido humano ese, se movió veloz, tan rápido que ningún ojo humano podría haber sido capaz de captarlo, y estuvo en segundos detrás de BaekHyun sujetándole... Desde el día anterior que BaekHyun supo su existencia que llevaba sin comer, por eso el tenerlo contra su cuerpo en ese callejón, sintiendo su calor y aroma tan cerca le hizo perder el control.
Dejó caer el cuerpo de BaekHyun sobre la cama que no utilizaba nunca. Miró lo blanco que se veía a pesar de la poca luz que había en su habitación. Se sentó a su lado, apartó el castaño cabello de su frente con delicadeza. Notaba claramente el lento latido de su corazón. Definitivamente iba a morir, no había duda de ello.
Sintió la tristeza invadirle, porque era algo que no podía permitir.
Agarró el inerte cuerpo del hermoso humano y lo puso sobre su regazo, mordió su labio inferior y ambos colmillos se clavaron en esa carnosa piel, cuando sintió el sabor de su propia sangre en su lengua acercó sus labios a los de BaekHyun y lo besó.
Compartiendo su sangre y su eterna maldición.









lo convirtió ☹️