Prólogo.
Park ChanYeol tenía dos hijos, dos hermosos hijos al que amaba con todo su corazón. Aquellos niños lo invitaban a ser mejor persona y darlo todo por ellos. Sus pequeños, Chul como le decían, pese a que se llamaba ChulSeok, tenía cuatro añitos, demasiado pequeño para su edad o, mejor dicho, del tamaño de Baek. Mientras son YulSeok, su bebé de diez meses era enorme para su edad. BaekHyun le había dado dos hermosos bebés, pero su relación no funcionó más allá de eso.
Había iniciado como un cuento de hadas. Se conocieron por medio de amigos en una fiesta. Siempre fue sumamente extrovertido, así que eso no le afectó, en cambio BaekHyun era un introvertido que adoraba estar en casa y había sido traído ahí a la fuerza. Pero cuando se vieron, fue cosas de diez segundos para saberlo, es él, él es la persona con la que quiero pasar el resto de mi vida.
Como todo buen extrovertido adoptó a BaekHyun durante toda la noche, mientras se daban cuenta que eran absurdamente parecidos, probablemente porque eran nacidos en el mismo año y ambos eran del año del mono. BaekHyun tenía ese algo hermoso que no todos vieron de inmediato, él sí.
Tomó su mano esa noche y se prometió nunca más dejarlo ir. Claro que no supuso lo que ocurrió después. No quería decir que BaekHyun era malo, nunca diría eso, es solo que sus personalidades no combinaron más, BaekHyun cada vez se escondió más en su introversión, sus hijos siendo la excusa perfecta y él aún quería salir. Lo que provocaba el doble de peleas porque BaekHyun era demasiado celoso y creía que cualquier amigo que tuviera era un amante o algo parecido, con ello había espantado a varios de sus amigos, mientras él no podía decir cosa alguna de los viejos amigos de BaekHyun de su pequeño pueblo, porque eso desataba a la fiera que llevaba dentro su querido esposo.
Era molesto porque constantemente estaban pasando la tarde con los amigos de Baek, pero él no podía invitar nadie a casa que no fuera amigo de Baek primero. Y BaekHyun no podía usar la excusa del cuidado de los niños para no dejarlo salir, cada vez que tenía un evento le pedía a su madre que cuidara a sus bebés, pero BaekHyun decía que prefería usar ese tiempo libre a solas y le tocaba ir solo.
Todo para que después BaekHyun estuviera llamándolo, mensajeándolo y comentando sus publicaciones en redes sociales. Pero las extrañas veces que BaekHyun decidía salir solo él no podía decir nada, ni siquiera era invitado.
Como cuando Jongin, el compañero de trabajo de BaekHyun, amigo de ambos, invitó a Baek a una reunión para conocerse con otro equipo de trabajo, BaekHyun a regañadientes fue, pero finalmente se llevaron tan bien, que siguieron saliendo un par de noches. Lo peor de todo es que no quería desconfiar, pero BaekHyun ni siquiera quería invitarlo a su casa para conocerlos porque según él: “mi hogar es solo mío”. Pelearon más porque de lo poco que vio, estaba seguro que uno de ellos coqueteaba con su esposo a vista y siniestra de todos y Baek solo le bajaba el perfil a la situación, pero se arregló cuando dieron de baja a ese persona. Solo un poco.
Amaba a Baek, mucho, pero estaba cansado, y Baek también. Por eso de mutuo acuerdo decidieron divorciarse de la forma más amigable que pudieran, por respeto a lo que tuvieron y en especial por sus niños, que esperaban no sufrieran tanto por su separación, la que harían de la forma más considerada y respetuosa que pudieran.
Seguía cuidando de los tres, sus hijos y Baek, no es que hayan dejado de amarse, es solo que las cosas no daban para más, su diferencia de carácter fue el fin de las cosas y a veces la inmadurez de ambos no ayudaba. No es que no le siguiera gustando cosa de Baek, su hermosa carita seguía pareciéndole la cosa más tierna y sus ademanes y gestos tan únicos le seguían gustando, pero la cosa es que ya no eran nada.
Él trato de dejarlo claro, se fue de casa y alquiló un departamento pequeño, limitó su comunicación a Baek solo a cosas de los niños, por más difícil que fuera. Ambos siempre habían sido pájaros habladores que podían estar hablando horas y horas de lo mismo.
Para Baek seguro no fue tan fácil, seguía yendo a la casa de su madre, es decir, señora Park a pasar la tarde y de vez en cuando lo saludaba como si no hubiera un divorcio en medio de ambos. Quizás Baek no entendía del todo lo que significaba la separación, no porque fuera tonto, solo porque no quería aceptarlo.
Con su lejanía pudo apreciar su libertad, aún tenía la responsabilidad de los niños de jueves a domingo, pero seguido era Baek yendo con ellos porque decía que no confiaba del todo dejárselos, como si él fuera tonto o algo, pero por no discutir, lo aceptaba.
Aún así de lunes a miércoles tenía mucho tiempo para sí mismo, lo que era raro, pero agradable, podía ir a comer, salir, incluso si lo hacía solo, no se sentía mal. Al ser una mariposa social no se le dificultó tanto tener amigos nuevos y salir con ellos a escalar, comer, todo lo que haces con un grupo nuevo. Sin embargo, no se negaba a nada, así que si alguien lo invitaba a un par de citas, aceptaba, nada serio, de un atrevido beso en la mejilla no pasaban porque ahora padre de un hijo, así que eso era complicado.
Pero con Jinwoo fue distinto, en primer lugar, era más joven, soltero, sin hijos, hermoso y recién empezando en el mundo laboral, comenzaron a hablar porque Jinwoo sufría mucho con su trabajo donde era explotado, a lo que le dio un par de consejos y palabras de aliento. Eso pareció conmover a Jinwoo que pronto, ya no se separaba de su lado en las salidas con amigos hasta que éste le pidió una cita, a la que aceptó, una se convirtió en dos, tres en cinco, cinco en diez y de pronto lo suyo era algo más regular. Con nada claro aún, quiso presentárselo a los niños.
Por lo que con su mejor expresión se lo comentó a BaekHyun, quien dijo que no había problema alguno. Por eso no esperó que su ex llegaran con unos pantalones de cuero que no dejaban NADA a la imaginación, una camisa de seda con casi todos los botones abiertos y botas igual de llamativas. Casi perdió el aliento, claramente había visto vestirse así a BaekHyun, hace cinco años, antes de tener a sus bebés, desde ahí todo eran sudaderas enormes y ropa deportiva con la que nunca hacía deporte.
—¿Vas a salir? –preguntó tomando en brazo a su pequeño bebé mientras el mayor iba a acosar con preguntas a Jinwoo.
—Claro que no tontito. –respondió Baek riendo y tocando su bíceps con sus estilizados dedos.
—¿Entonces por qué estás vestido así? –cuestionó nuevamente.
—Siempre visto así, solo use mis botas nuevas para conocer a tu nueva pareja, espero no te moleste. –respondió BaekHyun con esa sonrisa llena de coquetería que conocía tan bien y que siempre estaba llena de problemas, en especial cuando dirigió su mirada a JinWoo, como si fuera su presa y él el depredador.
¿Por qué estaba pasando eso? Habían terminado.
Me haría mucha ilusión saber qué opinan de este prólogo.