único
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el sol se colaba suavemente por las cortinas claras de aquella habitación. despertando al rubio.
bostezó y estiró sus brazos, tomándose unos segundos para mirar a la nada, sin pensar en nada, solo mirando, hasta que sintió que estaba despertando de verdad.
miró a su lado, su lindo novio. lindo, fuerte, con la piel llena de tinta.
si tuviera que definir a lee en una palabra sería "divino", divinos ojos, divinos labios, divinas manos.
oh, de verdadero amaba esas manos.
amaba sus toques cariñosos y también sus toques rudos. cuando acariciaba su pelo pero también cuando posaba sus manos en su cuello y aplicaba un poco de presión cortando el paso del aire sin llegar a hacerle daño. qmaba cuando lo agarraba y dejaba sus manos grabadas en sus caderas y también cuando lo abofeteaba mientras tenía su gran polla metida hasta el vientre.
recordar eso lo puso duro y mojado.
estaba tan inmerso en sus pensamientos que no sintió cuando minho se dió vuelta quedando así boca-arriba.
se acercó más hacia él, subiendo su pierna izquierda sobre la cadera de lee, escondió su cabeza en el hueco de su cuello, aspirando el masculino aroma que su tibia piel desprendía.
repartió besos húmedos por su cuello y mandíbula, dejando una que otra marca roja a su paso.
se separó unos segundos para quitar su ropa interior y tocar superficialmente su roja y mojada erección.
se sentó sobre uno de los musculosos muslos de su pareja y se dejó caer sobre su pecho tatuado, rozando su intimidan con la de su novio. sintiendo temblores en todo el cuerpo.
movió suavemente sus caderas frotándose y jadeando.
—mi- min...
aceleró el movimiento de sus caderas sintiendo la humedad se su entrepierna esparcirse sobre el muslo de minho.
acarició el pene cubierto por el boxer suavemente, moviendo su mano de arriba hacia abajo.
minho abrió despacio los ojos, acostumbrandose a la claridad de la mañana. gimiendo cuando jisung sacó por fin su pene del boxer.
dirigió una mano a la cadera de Jisung quien se sobresalto al sentir el toque de su novio como fuego en su piel.
—buenos días, dulzura— su voz sonó rasposa por recién haber despertado;—que linda forma de despertar, bebé.
paró sus movimientos y metió su cabeza en el hueco entre la cabeza y el cuello del mayor.
minho recorrió la lisa espalda de su chico, dejando sus manos sobre el culo gordo del rubio, dándole unas palmadas haciéndolo gemir con tan poco.
abrió las dos mejillas pálidas y rozó con sus dedos su agujero rosado y caliente.
—quiero comerte. — susurro en su oído, sintiendo el temblor en su pequeño cuerpo.
le tomó unos segundos voltearlo y dejarlo debajo de él.
presionó su espalda haciendo que su pecho quede pegado al colchón y sus caderas elevadas.
separó los gruesos muslos de forma algo brusca y acarició las lindas caderas.
reventó su mano contra esas redondas nalgas, dejando su mano marcada al rojo vivo en la piel sensible.
jisung gimió, con ojos cristalizados, un delgado hilo de líquido preseminal saliendo de la punta de su miembro.
—estas tan mojado, ¿te emociona que te lastime?, ¿mi bebé quiere que le haga daño? —apretó con fuerza ambos glúteos. acercando su boca a su entrada que apretaba el vacío con anticipación. dejó una pequeña lamida desde los pequeños testículos hasta el agujero. dejó caer un hilo de saliva para lubricarlo.
se lo comía tan bien, metiendo y sacando su lengua, haciéndolo gritar, metía sus pulgares para abrirlo y meter más profundo su lengua, cada tanto escupiendo y palmeando su redondo culo.
—¡espera! —agarró entre sus delicadas manos las sábanas. no podía soportar tanto, estaba al borde. —me voy a venir, min, porfavor.
el mayor alejó su boca y metió dos dedos, empezando a moverlos de una, sin dejarlo acostumbrarse.
ahora lo estaba abriendo con los dedos, sin compasión, presionando su próstata una y otra vez, dejándolo sin aire.
estaba tan cerca cuando minho sacó sus dedos y lo volteó. lo agarró del cuello y juntó sus labios.
chupaba sus pequeños labios, lamiendolos, mordiendo y pasándole un montón de saliva. abrió su boca dejándolo meter su lengua.
sintió como minho alineaba su gorda y larga polla en su estrecho agujero. forzando su esfinter a recibir toda su longitud.
—¡minho, despacio!—estaba llorando tanto cuando sintió que estaba todo dentro hasta la empuñadura. haciendo oídos sordos, minho empezó a mover sus caderas con fuerza, haciendo sollozar a su pequeño—me llenas tan bien, papi, lo siento muy profundo—lloriqueó tocando su vientre, justo debajo de su ombligo.
las embestidas se volvieron erráticas, sin ritmo pero igual de placenteras. minho estaba muy emocionado con las expresiones tan eróticas de han, animándolo a moverse más fuerte.
—tu culo de puta me succiona, como si no quisiera que salga ni un centímetro —susurró en su oreja, mordiendo el lóbulo, tirando de las perforaciones que tenía.
se la había metido en tantas posiciones que no recuerda ni cuántas veces se había corrido sobre las sábanas negras. ya no pensaba con claridad, estaba tan sobreestimulado que no pensaba en nada más que en el pene de su papi empujando en su estómago. estaba llorando como un loco y babeando mientras montaba a minho.
—me-e corro de nuevo, papi...—sus extremidades quedaron flojas cuando un gran chorro de semen escapó de su miembro—¡ya no puedo minho!—gritó cuando sintió como lo tomó con fuerza de la cintura y con las piernas flexionadas empezó a empujarse hacia arriba y embestirlo tan fuerte. le dolía lo fuerte que se lo metía, pero no iba a negarlo, era un pequeño masoquista, le encantaba la manera en la que su gran novio le hacía daño en el sexo.—minho, minho, por favor, duele.
sus sollozos y gritos retumbaban en todo el departamento, posiblemente lo estuvieran escuchando sus vecinos incluso. no podían parar de gemir y lloriquear como un bebé.
cambiaron de posición de nuevo, dejando a jisung boca-arriba.
el mayor miro con deseo los pezones claritos de su bebé, acercándose a lamerlos y morder, dejándolos rojos. se lo metió más profundo, lento pero igual de fuerte, haciéndolo sentir su abdomen caliente. su mano acarició la mejilla mojada de lagrimas y saliva, secando un poco. levantó su mano y lq dejó caer sobre la mojada y roja mejilla, haciéndolo temblar y sollozar mientas su pene chorreaba sobre su abdomen, siendo eso suficiente para hacerlo terminar.
—putita sucia—acarició la punta de su pene, rojo y mojado por venirse antes, hundió un poco su dedo en la hendidura haciendo llorar más, volviendolo un desastre lloroso y jadeante.
—basta, papi, no más —intentó alejar su mano pero minho se rehusaba a soltar la punta, moviendo más su dedo. jisung gimió más fuerte, no soportando la sobreestimulación—¡oh, dios, papi!—sus ojos giraron cuando sintió que se estaba corriendo de nuevo.
—¿ya no puedes, perrita?—empujó más fuerte, disfrutan de como su entrada se cerraba sobre su grueso pene. no paró en ningún momento aunque su chico no paraba de temblar y solo lloraba más con cada embiste.
estiró sus brazos delgados, pidiendo silenciosamente que lo abrace, porque no estaba soportando para nada toda la rudeza con la que lo estaba tratando.
—minho, duele, mi estómago duele— tocó su abdomen mientras sentía sus muslos temblar y la cama moverse al compás de los empujes violentos.
—aguanta un poco, preciosa.
estaba tan cerca de nuevo, gimiendo despacito, sin fuerzas, apenas abriendo los ojos por el cansancio. abrió mucho los ojos cuando minho mordió su cuello mientras descargaba todo su semen en su apretado interior, sintiendose tan lleno e hinchado cuando había parado de chorrear.
—buen chico—dijo besando delicadamente su cara—vamos a limpiarnos y sigue durmiendo después, seguro estás cansado.
el mayor lo limpió con cuidado, vistuendolo y acomodandolo despacio entre las sábanas recién cambiadas.
—¿quién es el bebé de papi?—jisung lo empujó y se tapó hasta la cabeza con las frazadas.
—¡déjame! no me molestes.
—no te hagas el tímido ahora, hace media hora estabas gritándome papi.
siguió bromeando hasta que vió que en serio el rubio estaba quedándose dormido
escribí esto mientras comía empanadas y escuchaba trap.
escribir smut es mucho más difícil de lo q pensaba, poquito complicado eh.
mary 🌷