Amante Artificial [ChanBaek]

Sinopsis

ChanYeol pasa de fracaso en fracaso amoroso. Cansado de ello, y como siempre, se desahoga con su amigo, que es uno de los ingenieros que trabajan en EXBot, una de las grandes empresas de robótica de Nuevo Seúl. Esta vez sucede algo distinto, éste le ofrece probar uno de los prototipos de un nuevo diseño de amante artificial que todavía no sale al mercado.  El prototipo B04, es un diseño mejorado, el cual es lo más parecido a un humano que cualquiera de los anteriores. ChanYeol acepta sólo para hacerle el favor de probarlo y decirle posibles fallos, ya que no es muy amigo de la tecnología a pesar de vivir rodeado de ella.  Nunca creyó que terminaría fascinado por él. 

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Primera Parte

JongDae salió del laboratorio de pruebas tarde, en realidad no quería poner un pie fuera de la sala y dejar su trabajo de lado cuando solamente le quedaba ultimar algunas cosas del nuevo prototipo, pero ChanYeol lo había llamado desesperado por un poco de contacto humano y de charla. Lo que se traducía en: Voy a quejarme toda la noche de mi mal de amores mientras me emborracho y debes estar a mi lado para llevarme a rastras a casa cuando no pueda ni mantenerme en pie. JongDae no se quejaba, se había vuelto una rutina desde hace años, algo que debía hacer como cuatro o cinco veces al año, a veces menos o más.


El alto era una de las pocas personas que parecía odiar la tecnología de esos años, así que habían quedado en Viejo Seúl. Que se hallaba por debajo del nuevo, que estaba en lo más alto, lleno de luces, carteles luminosos y de tráfico poblando los cielos. JongDae sabía que a ChanYeol le gustaba pasar su tiempo libre en la antigua casa de su familia y en el viejo bar del cual su tío era dueño. Era una pena, porque su amigo tenía un lujoso apartamento que estaba por encima de la torre de Nuevo Seúl, en el nivel 200, lleno de todo lo que cualquier persona del año 3001 desearía tener y que no muchos podrían permitírselo.

Resignado a tener que ir a un sitio tan lúgubre y anticuado, el cual conocía demasiado bien para su propio placer, subió a la azotea de su laboratorio y esperó que llegara el aerotaxi que había pedido para ir al dichoso bar. No iba a ir con su propio vehículo, no fueran a desvalijar su preciosa aeromoto modelo 3000 por culpa de intentar ayudar a un amigo.

Quería consolarle, escucharle y ayudarle, pero no a costa de un precio tan alto.

Cuando le dijo al taxista a dónde quería ir éste lo miró como si fuera un loco, antes de que se negara JongDae le ofreció más dinero por el viaje y el hombre accedió sin decir nada más. El camino hacia el bar fue rápido, el conductor quería soltarle cuanto antes en Viejo Seúl para volver a la zona moderna y segura de la ciudad del cielo.


Cuanto más abajo ibas más peligroso era, al menos esa era la publicidad que le daban esa zona de la ciudad en distintos medios de comunicación.

Viejo Seúl estaba llena de gente pobre y/o humilde, y su índice de criminalidad era alto, comparado a la zona nueva que era cero, un diez por cierto era alto en esos tiempos.

Pagó al conductor lo prometido y bajó, recolocándose su chaqueta negra de cuero mientras caminaba con tranquilidad al ya conocido bar. Al entrar le dio la bienvenida la música antigua habitual del lugar.

Vio al final del local la alta figura de su amigo, estaba encorvado sobre la barra, un vaso medio vacío se hallaba delante de él. El tío Park, un hombre de unos casi 50 años, lo saludó en silencio y apuntó hacia su sobrino con un movimiento de cabeza, para luego negar a continuación con otro movimiento de cabeza.

Era una imagen habitual el ver a Park ChanYeol decaído en esa barra. JongDae imaginando los motivos de su desánimo se acercó y se sentó a su lado. Pasó la mano por su negro cabello y suspiró. El alto no dijo nada a pesar de haberlo notado, sólo acercó el vaso a sus labios y bebió.

—Lo de siempre —le dijo al tío de su amigo y luego se giró a mirar al alto—. ¿Qué pasó ahora, ChanYeol? No sé cómo te las arreglas para fracasar en cada una de tus relaciones amorosas.

—¿Cómo sabes que estoy así por una relación fallida?

JongDae agradeció al hombre por la copa y se hizo con el vaso, dando un pequeño trago a su whisky antes de contestar al chico de cabello blanquecino.

—Siempre me llamas por lo mismo, sé que somos amigos desde la infancia, pero no sueles llamarme para otra cosa. Soy como tu paño de lágrimas y psicólogo a la vez. Encima, como estúpido, lo hago gratis.

—Lo que faltaría, que te pagara por reírte de la mitad de las cosas que te cuento. Tampoco es que te haga falta, en EXBot te dan un montón de dinero, el mío no te es necesario.

—Tú tampoco eres precisamente pobre, aunque lo aparentas por tus pintas muchas veces.

ChanYeol clavó sus oscuros ojos en él, estos se veían más opacos todavía por lo claro de su cabello, y su molestia se reflejaba en su rostro. Se humedeció los labios antes de contestarle.

—Si has venido a insultarme ya puedes sacar tu culo de aquí y volver a tu nido de robots.

—Ok —contestó dejando el vaso sobre la barra, apoyó un codo sobre esta y el rostro en su mano, JongDae lo miró casi sin pestañear—. Lo siento, cuéntame tus penas, soy todo oídos.

ChanYeol rodó los ojos, porque el tono de diversión no pasó desapercibido para él, pero de todas formas comenzó a narrarle lo sucedido esta vez.

Hace un par de meses que había empezado a salir con una chica, que era una enfermera del hospital en el que trabajaba, todo fue bien en las citas que tuvieron, salían al cine y a otros sitios típicos para esos momentos que conoces una persona y comienzas una relación. Sin embargo, cuanto más se conocían menos le gustaba a ChanYeol, demasiado artificial, demasiado preocupada por su imagen, aspecto y demasiado amante de la tecnología, tanto que casi quedó horrorizada cuando la llevó por primera vez a su departamento unas semanas atrás.

Sí, su departamento tenía muchas cosas modernas, pero dentro de esas cosas no estaba incluida la cocina. ChanYeol odiaba que metiendo una pastillita dentro de un horno microondas en un minuto apareciera un plato de comida. Le gustaba cocinar como se había hecho muchos años antes, como poca gente hacía ahora, le encantaba ensuciar su impoluta cocina y mancharse las manos. Disfrutaba del placer de preparar la comida así y su cocina estaba equipada de electrodoméstico de antaño, como los había llamado la mujer con cara sorprendida y sin tener ni idea de cómo se usaban.

De la habitación también se sorprendió, no había nada electrónico en ella aparte del armario que se autoguardaba en una de sus paredes y la línea de voz de Juliet que recorría cada parte de su departamento. A ChanYeol le gustaba que su lugar de descanso, después de una larga jornada laboral, estuviera libre de aparatos innecesarios.

—Entonces, ¿después de su visita a tu departamento todo empeoró?

—Se podría decir que sí, me di cuenta de que no encajábamos para nada. —ChanYeol dio el último trago a su vaso antes de continuar—. Yo lo terminé, a decir verdad.

—¿Entonces qué haces aquí lamentándote?

—Me lamento porque parece que nadie encaja conmigo al cien por cien, por eso estoy aquí quejándome. Creo que nací en el siglo equivocado de la historia.

Observó al hombre tan decaído y de pronto tuvo una idea, lo más seguro es que le tocara insistir para convencerlo. Pero estaba seguro de que a la larga quedaría encantado con ello, él mejor que nadie sabía eso.

—Hoy es tu día de suerte, porque voy a ofrecerte algo que ninguna de las empresas de Nuevo Seúl daría gratis, al menos no a alguien que no es uno de sus empleados. —ChanYeol alzó una ceja, JongDae prosiguió con su discurso—. Vas a tener lo mejor de lo mejor. Hecho con estas manitas que fueron tocadas con la gracia de Dios.

—¿Qué dices? —preguntó el alto dudoso, la sospecha brillaba en sus ojos.

No obstante, se veía interesado, JongDae debía elegir muy bien sus palabras para no espantarlo. Era como tratar con un animal salvaje. Para que no huyera despavorido tenía que poner la carnada con suavidad y tacto.

—Digo, amigo, que voy a mejorar tu vida amorosa y sexual, lo cual te tendrá de mejor humor y no poseerás esa expresión de amargado constante en tu rostro.

—Ah, sí y có-

—Digo —lo interrumpió—, que voy a darte el nuevo prototipo de Amante Artificial que saldrá al mercado en dos meses. Tú lo tendrás en tus manos porque tu amigo te ama. ¿No soy genial?

—Me quejo de que la pareja que tenía hasta esta mañana era muy artificial y vas tú y me ofreces un robot que, obviamente, es más artificial todavía.

—Puede que lo sea, pero a simple vista no. Él vivirá del cariño y am-

—Olvídalo —espetó ChanYeol, cortando sus palabras—, no quiero un robot en mi casa. Bastante tengo con ella en sí como para añadirle un cacharro más.

—No es un maldito cacharro, no trates a mi bebé de esa forma. —Su amigo resopló y alzó la mano para que su tío le rellenara el vaso. JongDae optó por ir con el plan b—. Entonces al menos acéptalo como un favor hacia tu amigo, el que te aguanta lloriqueando.

El alto detuvo el camino del vaso a sus labios y lo bajó, dejándolo en la barra, para dedicarse a mirar mal a JongDae sin ningún impedimento de por medio.

—Eso es jugar sucio, JongDae.

—Lo siento, pero necesito saber si tiene algún fallo, me harías un favor probándolo. Luego puedes devolverlo si no te gusta.

Mentira, mentira, tras mentira.

No necesitaba que lo probara, el modelo era perfecto, era lo mejor que había hecho hasta el momento. Sin querer menospreciar a su amado modelo X99 u otros, el modelo B04 tenía un índice de cero fallos y su perfección exterior estaba igualada a su perfecto interior. Tampoco pensaba que ChanYeol fuera a querer devolverlo, solamente le hacía falta dar su brazo a torcer y dejar de mirarlo como a una máquina y apreciarlo por lo que era, un amante fiel y perfecto, hecho para vivir por el ser amado.

El ingeniero le daba un mes para caer ante los pies de su nuevo bebé.

—Vale —accedió ChanYeol, JongDae sonrió triunfal—. Acepto, sólo porque te lo debo por aguantarme tanto.

—Genial.

Ambos permanecieron en silencio después de eso, ChanYeol bebiendo y JongDae sonriendo, pensando en llevar a B04 al día siguiente por la mañana a casa del alto. También debía ponerle un nombre porque dudaba que ChanYeol le diera uno. ¿Cuál sería el indicado? Alguno que empezara con b estaría bien.

De pronto recordó un detalle importantísimo que se le había pasado.

—No tenías problemas con los hombres, ¿verdad?

ChanYeol se atragantó con la bebida y empezó a toser. Cuando fue capaz de recuperar la compostura asintió y JongDae le dio un golpe amistoso en la espalda.

—Menos mal que le das a los dos lados, porque si no tendríamos un problema. Solamente trabajo con modelos masculinos, los femeninos son cosa de mi compañero.

—Da igual, en serio, dudo que haga demasiado con él o que me guste incluso.

—Ya lo veremos, ChanYeol, ya lo veremos.

***

—ChanYeol —escuchó la robotizada voz de la casa llamarle—, el señor Kim JongDae está en la puerta, pide entrar.

—Déjalo pasar, Juliet —contestó saliendo de la ducha y colocando una toalla alrededor de su cadera, nada más salir esta comenzó a autolimpiarse—. Dile que me espere en el salón, que enseguida voy.

—Entendido.

ChanYeol no esperaba que JongDae fuera tan pronto a entregarle el robot que le obligó a aceptar, eran las jodidas siete de la mañana, el maldito debería estar durmiendo en su laboratorio y él en media hora tenía que ir al hospital. Suspirando se secó el pelo con otra toalla y seguidamente prosiguió con su cuerpo, después salió a su habitación. Le pidió a Juliet que sacara el armario y eligió un traje simple gris, junto con una camisa negra. No llevaría corbata, bastante formal iba ya para su gusto.

Nuevamente entró al servició y peinó su pelo, después roció perfume en su cuello. Se miró en el espejo y decidió que estaba lo bastante presentable para la reunión que había esa mañana en el hospital.

Cuando salió del cuarto escuchó a JongDae conversar con su casa. Eso era ridículo, Juliet era una maldita máquina y estaba haciéndole preguntas sobre él. ChanYeol llevaba siete años viviendo en ese departamento y solamente hace dos había decidió ponerle nombre, porque se cansó de llamarla por su número de serie. Pero ahí estaba su amigo hablando con su casa como si fuera su amiga, definitivamente Kim JongDae era alguien bastante estrafalario.

Si no fuera porque se conocían desde que eran niños nunca hubiera llegado a ser su amigo ni en mil millones de años.

Al salir del pasillo y visualizar la amplia estancia que era su salón vio a JongDae sentado junto a otro chico de cabello negro, éste estaba mirando hacia el techo, como buscando de dónde provenía la voz que oía. Iba completamente vestido de negro, un pañuelo azul y blanco estaba atado a su cuello formando un lazo.

—Buenos días, JongDae.

Caminó hacia ellos luego de saludar, estaba buscando con la mirada al robot que le traía, pero logró dar con él. Hasta que el chico desconocido no lo miró fijamente a los ojos ChanYeol no cayó en la cuenta de que era él, él era el Amante Artificial que le traía JongDae. ChanYeol tragó, anonadado, y se quedó de pie, mirándole sentado al lado de su amigo.

Sus ojos eran azules, un azul electrizante y profundo. Brillaban y destacaban como ninguno de los que había visto. Sí, había gente que tenía ojos azules y de todos los colores imaginables, incluso se hacían trasplantes para tenerlos así. Pero jamás había visto unos iguales a ese par de ojos que lo miraban de manera penetrante.

Bajó la vista de sus ojos, mirando al robot al detalle. A simple vista parecía totalmente humano. No obstante, eso pasaba con todos, hasta que no los tocabas y notabas su fría piel no te dabas cuenta, su tacto artificial los delataba. Incluso los había que hablaban como Juliet, de una manera tan robótica que ni de broma podrían hacerse pasar por un humano.

Siempre había algún fallo, ninguna máquina podría ser completamente igual a una persona de carne y hueso.

El carraspeo de JongDae hizo que dejara de escanear al robot y pasó a mirar a su amigo, que sonreía radiante a pesar de tener unas visibles ojeras debajo de sus ojos, signo evidente que no había dormido en toda la noche.

—Él es BaekHyun —dijo el azabache apuntando con ambas manos al robot, luciendo orgulloso y un poco gracioso—. ¿A que es adorable? Ponte de pie, BaekHyun, por favor.

El susodicho obedeció la petición de JongDae, continuaba igual de serio y sin dejar de observar a ChanYeol, el alto no pudo evitar dedicarle otra mirada. Ahora que lo veía de pie se dio cuenta que era mucho más bajo que él, tal vez de la estatura de su creador, tenía un cuerpo delgado pero contorneado, al menos eso era lo que se apreciaba por la ropa que llevaba.

No pensaba decirle a JongDae que sí, que era algo lindo, pero nada de adorable podía tener con esa cara sin ninguna expresión, no iba a decirlo porque su amigo se pondría todo dramático y ofendido.

—¿En serio se llama BaekHyun? —preguntó, para no tener que responder la cuestión del ingeniero.

—Es el nombre que le he dado, su número de serie es B04, ves está aquí —comentó acercándose a su creación y bajando ligeramente el pañuelo del cuello, en medio de éste estaba el número en rojo marcado—. Por eso le puse un nombre que empezará con dicha letra.

—No hacía falta.

—Sí lo hacía, porque tardaste años en darle un nombre a Juliet y seguramente tardarías lo mismo en darle uno y necesitan uno para ser más humanos.

ChanYeol se cruzó de brazos sin ganas de debatir con JongDae, porque al fin de cuentas tenía razón. B04 se volvió a sentar e intercambiaba la mirada entre él y JongDae observándolos a ambos con ojos curiosos.

—¿Habla? No le he visto hacer nada aparte de mirar.

—Lo hace, lo que pasa es que lo desperté hace unas horas, está procesando información y aprendiendo. ¿A qué sí, BaekHyunee?

El alto se preparó para oír una voz que evidenciara lo que era, un robot. Pero nada más alejado de la realidad, su voz sonó dulce y humana. La boca de ChanYeol se abrió de golpe al escucharle.

—Sí, eso es lo que estoy haciendo, Hyung.

—¡Tu cara! —chilló JongDae, al verlo sorprendido. Logrando con eso que ChanYeol cerrara la boca y se diera la vuelta, dirigiéndose a la cocina a por un café—. ¿Qué esperabas? Una voz como la de Juliet o tu aerocoche. No me pagan lo que me pagan por hacer chapuzas, ChanYeol. BaekHyun tiene una hermosa voz, como todo él.

—Vale, sí, me equivoqué al pensar eso. De todas formas, algún fallo tendrá, por algo quieres que lo pruebe.

—Oh, claro.

No le gustó nada el tono utilizado en esa corta respuesta, pero lo dejó pasar.

—¿Café? —preguntó en cambio.

—Sí, gracias.

Le sirvió una taza a JongDae y otra para sí mismo. Una vez que ambos tuvieron sus correspondientes cafés caminaron a los sofás. El azabache prácticamente lo obligó a sentarse al lado del robot con un fuerte empujón, que casi lo hizo tirar el café sobre el pantalón de su traje.

Lo fulminó con la mirada, JongDae bebió de su taza ignorando su mirada recriminatoria y justo cuando ChanYeol iba a beber de la suya sintió a B04 acercársele y olisquear de su taza, descolocándolo completamente. Ya que se pegó demasiado a su rostro y ChanYeol captó un olor proveniente de éste, ¿JongDae le había echado perfume o qué?

—¿A qué sabe eso?

—A café —respondió seco, pero el codazo que le dio su querido amigo le hizo añadir más—. El café es algo amargo, así que si no te gusta eso puedes añadirle azúcar y leche.

—¿Cómo te gusta a ti?

—Solo y con una cucharada de azúcar.

—Entiendo.

Hizo un sonido de asentimiento y por fin bebió de su taza, con los azules ojos del robot fijos en él, y en cómo bebía. ChanYeol estaba comenzando a ponerse nervioso con él tan cerca. Miró a JongDae que los observaba como si fueran lo más interesante del mundo, el desgraciado estaba feliz viéndole sufrir.

—¿Come o algo? Nunca he tenido un robot.

—No se va a estropear por comer, puede procesarlo, pero no hace falta que lo haga.

—¿Entonces nota el sabor de las cosas?

JongDae asintió de nuevo, ChanYeol estaba bastante sorprendido por lo que oía, no es que él estuviera muy puesto en el tema de robótica, pero nunca había oído algo igual. El idiota de su amigo era un jodido genio y no era como si no lo supiera desde antes. Sólo los mejores llegaban a entrar a trabajar en EXBot, pero ahora estaba viendo con sus propios ojos qué tan bueno era su amigo en lo que hacía.

—Eso es alucinante, JongDae.

—Gracias —contestó presionando el dorso de su muñeca, en la cual tenía un chip implantado, esta se iluminó y aparecieron unos números verdes en su piel, mostrando la hora—. Debo irme, tengo que ir a casa y ducharme antes de volver al laboratorio.

—Yo igual… ¿Qué hago con él? —cuestionó ChanYeol apuntando con el pulgar al robot.

—Estaré bien —contestó B04 por JongDae—, sé cuidarme solo.

ChanYeol iba a decir que no se fiaba de él, pero como si su amigo leyera sus pensamientos lo miró fulminándole, así que sencillamente asintió y se puso de pie. Dejó su café a medio beber en la mesita de centro y se alisó ligeramente el pantalón de su traje.

—BaekHyun —llamó JongDae, bostezando—, ChanYeol suele llegar tarde, así que estarás varias horas solo. Aprovecha de adquirir conocimiento y si quieres saber algo de ChanYeol pregúntale a Juliet.

—Ok, eso haré —asintió el susodicho, poniéndose de pie y acompañándolos hasta la puerta a ambos—. Nos vemos, Hyung.

JongDae se acercó al robot y le revolvió el pelo negro, sonriendo. Despidiéndose de él con eso y atravesando la puerta. ChanYeol iba a largarse sin decir nada, pero se vio retenido por el robot que lo había agarrado del brazo y, sin darle tiempo a reaccionar, se alzó sobre las puntas de sus pies y besó su mejilla.

—Hasta la noche, ChanYeol.

Quedó estático un momento, mirando sus azules iris, con los ojos muy abiertos acercó su gran mano al rostro del robot y tocó su mejilla para comprobar lo que creía haber alucinado.

Pero no, no lo había imaginado, la piel del robot que estaba tocando era tersa y cálida.

Observó que B04 cerraba los ojos y sonría, ante ese gesto alejó rápidamente la mano y huyó del lugar con la garganta seca y sintiéndose intimidado al darse cuenta de que el ser que tenía en su casa era demasiado humano.

Maldijo a JongDae mientras se acercaba a él y subían en el ascensor a la azotea, donde estaba el depósito de vehículos.

—¿Te gusta?

—No, no me gusta por muy humano que parezca.

—Te acabará gustando.

—En tus sueños.

***

ChanYeol bajó hasta su departamento en el ascensor, estaba agotadísimo y lo único que quería era dormir. Tenía hambre, pero no las energías para preparar algo para cenar.

—Estoy en casa, Juliet —dijo parándose delante de la puerta, escuchó un leve pitido, lo cual confirmaba el escaneo de reconocimiento, y esta se abrió deslizándose a un lado.

Cuando entró la puerta se cerró por sí sola y Juliet le dio la bienvenida. Eso era lo más normal del mundo, lo que estaba fuera de lugar era el olor a comida que inundaba la casa y la música que se escuchaba.

Extrañado se descalzó y caminó hacia el centro de su departamento.

El salón, comedor y cocina estaban todos juntos en un amplio espacio, la cocina se hallaba separada del resto por una barra americana. Era un espacio abierto, que parecía aún más amplio gracias a los ventanales que ocupaban toda una pared del departamento, desde ahí veías el cielo nocturno en ese momento, todo el ir y venir de vehículos voladores. A pesar de eso, ningún ruido entraba y tampoco nadie podía ver dentro de los departamentos porque los cristales estaban hechos para que pudieras mirar hacia fuera con claridad, pero para que hacia dentro no se viera absolutamente nada.

Desde su posición en el centro del salón visualizó al robot que le había traído JongDae esa mañana y que había olvidado completamente, hasta ese momento. Cerró los ojos y se talló la frente con la mano izquierda, suspirando.

No tenía ganas de lidiar con un robot en ese momento. B04 se giró y le sonrió desde la cocina, como si hubiera notado que estaba pensando en él.

—Buenas noches, ChanYeol —dijo alzando su melodiosa voz, para hacerse oír por sobre la música y el ruido de la cocina—. ¿Qué tal el día en el hospital?

—¿Cómo sabes que trabajo en un hospital?

—He estado hablando con Juliet, me ha contado de todo.

«Mi casa habla con todos de mí, debería hacer algo con eso».

Pensó caminando hacia el sofá. ChanYeol dejó la chaqueta del traje ahí y desabotonó unos cuantos botones más de su camisa. Observó la espalda del robot, que había vuelto a girarse para prestar atención a lo que cocinaba. Se había cambiado de ropa, llevaba una simple camiseta de manga corta y unos pantaloncillos que dejaban ver gran parte de sus torneadas piernas, el alto llegó a la conclusión que éste era demasiado pequeño ya que se le pegaba excesivamente a su trasero y no dejaba nada a la imaginación.

Se sintió incómodo con ese pensamiento, así que subió su mirada y se percató que el pañuelo de su cuello había desaparecido.

—¿De dónde has sacado esa ropa? —preguntó curioso y dejándose caer en el sofá con cansancio.

—Lo pedí por la red, espero que no te moleste.

—Da igual, mientras no hayas pedido mucho.

—Gracias. Pronto estará la cena, sólo espera unos minutos más.

—Um… —respondió, quería saber cómo diablos sabía utilizar todo lo de su cocina y si sabía cocinar, pero eran preguntas ridículas. Era un robot de última generación, lo aprendió todo ese mismo día conectándose a la red, así que en cambio preguntó otra cosa que le interesaba bastante—. ¿Qué cocinas, B04?

—Mi nombre es BaekHyun, llámame así.

—Eso es irrelevante, ¿qué cocinas?

—Si no me llamas por mi nombre no pienso responderte. Para algo Hyung me dio uno.

ChanYeol frunció el ceño y se puso de pie. ¿Quién se creía para amenazarle o darle órdenes?

—JongDae también te dio tu número de serie, B04. Me voy a duchar, cuando salga cenaré.

Caminó hasta su habitación sin esperar respuesta, se desvistió tirando toda la ropa a un lado y se dirigió desnudo hacia el baño todavía refunfuñando.

¿Dónde se había visto a un maldito robot contradiciendo a su dueño? JongDae había hecho demasiado autómata a ese desgraciado y atractivo robot de su cocina. Si hasta a él le costaba creer que fuera uno, aunque lo sabía perfectamente. En la calle nadie podría imaginarse lo que era si no estuviera a la vista el número de serie.

En mitad de esos pensamientos y de enjabonarse sintió otra presencia desde su espalda, se giró encontrándose con el endiablado robot detrás de él. El agua le caía encima haciendo que su negro pelo se pegara a su rostro, enmarcándolo y logrando con ello que sus azules ojos destacaran más. ChanYeol bajó la vista temiendo encontrarlo desnudo, pero por suerte seguía vestido.

—¿Qué haces?

—Acabé de hacer la cena y pensé que necesitarías ayuda.

B04 dio un paso hacia él y estiró la mano en dirección a la pared, pasándola sobre el sensor que expulsó jabón en sus largos y estilizados dedos. Seguidamente posó una mano en el torso de ChanYeol, el cual casi salta para alejarse.

—No ne-necesito ayuda, B04.

Eso no había sido un tartamudeo, para nada.

—Me llamo BaekHyun, ChanYeol.

Contestó haciendo caso omiso, de nuevo puso su mano sobre su torso, comenzando a acariciarlo, es decir, a enjabonarlo. El alto tragó, sintiendo de pronto su garganta seca y los azules ojos de BaekHyun mirando fijamente a los suyos no le ayudaban a que se calmara.

«Espera, ¿le acababa de llamar BaekHyun en su mente?».

—Joder, tú ganas —dijo agarrándolo de ambas manos para que dejara de tocarle—. Te llamaré BaekHyun, pero sal de la ducha ahora mismo.

El azabache sonrió asintiendo, ChanYeol le soltó de las muñecas y suspiró tranquilo. Pero esa tranquilidad duró sólo un instante, BaekHyun se acercó a él dándole un pequeño beso en los labios y salió mojando el suelo a su paso.

—¡Ponte algo de ropa seca! —gritó, pensando que dejaría el suelo del departamento hecho un desastre si andaba por toda la casa así. Aunque obviamente Juliet no tardaría en dejarlo todo limpio—. ¡Y no tienes permitido besarme, maldita sea!

Desde la ducha escuchó una risa, una risa que era perfecta y hermosa, una que provenía, sin lugar a duda, de BaekHyun. El maldito robot que su amigo había mandado a su vida para torturarle… Sí, no cabía duda, por eso se lo había dado, porque era su venganza personal.

***

Esperó a ChanYeol sentado en la mesa, con la olla en medio de ella, un par de cubiertos y platos, aunque no necesitara comer creía que sería lindo hacerlo juntos.

Se había cambiado de muda, poniéndose una camiseta que su dueño utilizaba para dormir y abajo llevaba solamente una prenda de ropa interior negra.

Nada de esto era visible al estar él sentado, así que si se mantenía quieto ChanYeol no se daría cuenta de ello hasta que se pusiera de pie. Con la reacción de la ducha sabía que estaba haciendo un buen trabajo, había notado el latir acelerado de su corazón al tocarle, sus pupilas más dilatadas de lo normal y su alta temperatura. Se mordió el labio inferior pensando que, aunque esas señales decían claramente que gustaba de él de alguna forma, no podía asegurarlo. Por eso había ido con esa vestimenta a sentarse a la mesa, quería estar seguro al cien por ciento.

Miró hacia el pasillo por donde debía aparecer el alto, después a la comida que se mantenía caliente a la espera de ser degustada. Cuando por fin lo escuchó salir de su habitación sonrió, moviéndose ligeramente en el asiento con algo que se podría definir como ansias y nerviosismo.

El humano lo observó con el ceño fruncido cuando lo vio esperándole sonriente y con eso solamente pudo acentuar más su sonrisa. BaekHyun sabía que iba a ser un hueso duro de roer, se lo había dicho su creador antes de llevarlo a su nuevo hogar…

—Park ChanYeol es una persona amargada y falta de cariño, querido —le dijo atando el pañuelo a su cuello—. Te costará hacer que comience a amarte, pero confío en ti. Lo lograrás con un poco de trabajo e insistencia.

—¿Cómo lo sabes, Hyung?

—Porque eres todo lo que él puede desear, créeme, conozco sus gustos —contestó alejándose de él para visualizarlo desde la distancia y asintió al quedar conforme con su vestimenta—. Sé que físicamente le gustarás, aunque lo niegue. Y porque te he hecho yo, y yo solamente hago cosas perfectas, hermosas y maravillosas. Vosotros y muchos otros de vuestros hermanos sois la prueba de ello. ¿A que sí, MinSeok?

—No sé cómo alguien tan idiota puede ser a la vez tan listo y hacer cosas tan buenas.

Contestó el robot, modelo X99, desde la otra punta de la sala. Donde leía un libro electrónico mientras estaba sentado sobre una mesa de aluminio. Ni siquiera se molestó en alzar la vista para contestar, pero BaekHyun vio en su rostro dibujada una sonrisa.

—Oye —se quejó el ingeniero, mirándole indignado, pero sin alejarse de BaekHyun y arreglando ahora su pelo—, se supone que debes alabarme, soy vuestro creador y encima eres mío en todos los sentidos, Minnie.

—Odio ese apodo, JongDae.

—Me da igual. A lo que iba, BaekHyun. Sólo trabaja duro y conseguirás que te adore.

Y eso estaba haciendo, trabajar duro. Cuando volviera a ver a JongDae —porque éste dijo que le visitaría—, le contaría sus avances.

Su dueño se sentó a la mesa y observó la comida, era comida italiana, BaekHyun se había esforzado en aprender a prepararlo a la antigua usanza para satisfacerlo, ya que Juliet le había dicho que la comida italiana era una de las comidas favoritas de ChanYeol.

—Es pasta a la boloñesa, espero que sea de tu agrado.

Expuso cuándo el alto alzó la tapa de la olla para ver su interior. Éste asintió y se dispuso a servirse un plato, pero BaekHyun se apresuró a alejar de sus manos la olla.

—Yo te sirvo.

—No hace falta, puedo yo solo.

—Dios, ¿simplemente no puedes aceptar algo sin rechistar antes?

Lo vio apretar la mandíbula antes de contestarle con un “adelante”. Así que se puso de pie y en cuanto lo hizo no perdió detalle de la expresión del humano, sus ojos fueron directos a sus piernas y desde el otro lado de la pequeña mesa fue capaz de oír que contuvo su respiración.

No evitó su sonrisa de gusto. JongDae no era un genio por nada, sin lugar a duda al menos gustaba del físico que le había otorgado su creador.

—¿Por qué vas así? Ve a ponerte algo.

—Estoy vestido —respondió sirviendo el plato de ChanYeol—, no es como si fuera desnudo. ¿O quieres que lo vaya?

—No, sirve la maldita comida y siéntate.

BaekHyun soltó una risita, que hizo fruncir aún más el ceño del alto.

—¿JongDae te creó para ser un exhibicionista? —preguntó el alto recibiendo el plato de la mano de BaekHyun, que rozó sus dedos deliberadamente—. ¿Te dijo que me molestaras de todas las maneras posibles?

—Nada de eso, solamente puedo mostrarme ante una persona así. Y no te molesto, solamente quiero gustarte.

El de pelo blanco resopló y se dispuso a comer sin mirar a BaekHyun, pero a éste no le importó y lo miró en todo momento, bebiendo cada uno de los detalles de su rostro y grabándolos en su disco de memoria.

***

ChanYeol cayó dormido nada más se metió en su amplia cama y se arropó. Sin embargo, por cosas del destino, y a pesar de tener el sueño pesado, se despertó cuando sintió unos brazos rodearlo y una respiración chocar con su nuca.

¿Cómo demonios JongDae había logrado que se pareciera tanto a una persona de carne y hueso? Cada minuto que pasaba al lado de la creación de su amigo se sorprendía por lo humano que parecía.

Su tacto era cálido, su piel suave, respiraba y podría jurar que sentía un latir proveniente de él.

—Tienes una habitación para ti solo —dijo con voz pastosa y ronca debido al sueño—. Así que despégate de mí y vete a ella. A hacer lo que hagan los robots por la noche.

—No quiero, eso está muy solo.

Abrió los ojos e intentó soltarse del agarre de BaekHyun. Pero éste era firme y no podía ni girarse a verlo.

—¿Por qué mierda eres tan fuerte con lo delicado que pareces?

—Porque mi interior es de un material fuerte, y soy un robot de última generación ligero y resistente —susurró rozando con sus suaves labios la piel de su nuca, haciendo a ChanYeol estremecer—. Así que, aunque no lo parezca, podría levantarte con una mano.

Fue inevitable no reír con esa respuesta. Con sólo imaginarlo era ridículo, pero le creía. Dejó de luchar para soltarse, ya que en las pocas horas pasadas junto a BaekHyun comprendió que hacía lo que le daba la gana e ignoraba sus peticiones.

Todo era culpa de JongDae y su forma de programarlo.

«Estúpido Kim JongDae».

—Al menos deja de apretarme tanto —susurró resignado—, así no puedo dormir.

—Claro, pero no intentes huir. Me gusta tu olor y el calor que desprendes.

Intentó dormir después de esas palabras, pero la respiración de BaekHyun lo mantuvo despierto por minutos y esa mano afianzándolo con suavidad lo distraía. No estaba acostumbrado a dormir con nadie; no obstante, solamente estaba nervioso no incómodo.

Notando que su sueño no regresaba preguntó curioso.

—¿Por qué noto tu pecho latir?

—Eso deberías preguntárselo a Hyung. No trabajas mañana, ¿podemos ir a verlo?

ChanYeol no se molestó en preguntarle cómo lo sabía.

—Debo hacer algo con Juliet. Es peor que esas señoras mayores del trabajo que quieren saber todo sobre mi vida.

—No tiene la culpa —justificó BaekHyun a su casa, de manera ridícula—. Es un programa básico, tiene inteligencia, pero en cuanto tú le das a entender que alguien es bienvenido y es tu amigo, ella no va a guardar tus secretos.

—Es bueno saberlo, mañana iremos a ver a JongDae y, si me acuerdo, le preguntaré también si puede hacer algo con Juliet.

—Gracias —le dijo acariciando su brazo y ChanYeol maldijo internamente porque su toque suave le cortó la línea de sus pensamientos—, tengo que comentarle mis avances.

—¿Qué avances?

—Cosas de nosotros.

—Se supone que soy tu nuevo dueño —murmuró bostezando antes de poder acabar la frase—, no debes tener secretos conmigo.

—Puedo y lo haré, al menos hasta que tú mismo vengas a mí y me beses.

—JongDae tiene que haberte dicho que no soy amante de las máquinas como tú.

—Lo sé, pero te gusto.

—No.

—Sí, me lo dice tu cuerpo. Al menos físicamente te atraigo.

—Necesito dormir, así que se acabó el debate.

BaekHyun rio y ChanYeol se mordió el labio inferior, sabiendo perfectamente que ese endiablado Amante Artificial, que tenía abrazándolo desde la espalda, podía sentir su acelerado latir por verse descubierto.

Cuando su corazón decidió dejar de traicionarlo empezó a quedarse dormido, en ese estado sintió un suave beso ser depositado en su nuca y después de eso cayó dormido totalmente.

Al día siguiente fue despertado por la voz de Juliet avisándole que eran las nueve de la mañana. Incluso antes de abrir sus párpados sintió el peso de algo sobre su pecho y al, por fin, abrir los ojos observó la cabellera negra revuelta apoyada sobre él.

Recordaba perfectamente haberse quedado dormido con BaekHyun abrazándolo desde atrás, pero habían cambiado de postura a lo largo de la noche. Ahora estaba boca arriba tumbado y BaekHyun tenía sus piernas enredadas con las suyas, era ChanYeol el que lo tenía abrazado por la cintura, pegándolo a su cuerpo.

Alterado lo hizo a un lado y se levantó. BaekHyun se sentó, tallando, con lo que parecía somnolencia, sus ojos cerrados y bostezando. Algo imposible, un robot no podía tener sueño. No dormían, como mucho hibernaban, pero de dormir nada. ChanYeol estaba empezando a tener demasiadas preguntas que necesitaban respuestas y únicamente había pasado un día junto al regalo de su amigo.

BaekHyun era un robot y le descolocaba cada vez más que no lo pareciera.

Ponía todo su mundo del revés, no era como los típicos robots que le desagradaban y nunca quiso tener, mucho menos era artificial.

—Voy a ducharme —informó cuando sintió la penetrante mirada azul clavada en él.

—¿Quieres que te acompañe?

—¡No!

Chilló prácticamente huyendo al baño y cerrando la puerta para que no pasara una situación como la del día anterior.

—¡No hace falta que huyas! —gritó BaekHyun desde la habitación, riendo—. ¡No haré algo que no desees!

—Desde ayer que haces las cosas que no deseo.

Murmuró para sí, metiéndose a la ducha.

***

A JongDae le avisaron desde recepción que tenía visita. Extrañado con eso, ya que no tenía demasiadas amistades y las pocas que poseía no solían visitarle en su trabajo, pidió los nombres y así supo que eran ChanYeol y BaekHyun.

Sorprendido, por una visita nada más un día después de haberle dado su nuevo modelo de Amante Artificial, dijo que los dejaran entrar como visitantes. Solamente esperaba que el testarudo de ChanYeol no fuera allí a devolverle a BaekHyun, porque era capaz él mismo de darle un golpe por idiota.

¿Quién se deshacía de lo mejor? Nadie en su sano juicio.

—Desde aquí oigo a tu cerebro chirriar por pensar tanto.

Dejó de observar su mesa de trabajo y se giró en la silla para mirar a MinSeok, que estaba justo detrás de él observándole curioso y sonriente.

—ChanYeol viene con BaekHyun, ¿crees que lo ha rechazado y venga a devolverlo? —explicó, agarrándole de la cintura y atrayéndolo a él. Lo abrazó, pegando su cabeza a su pecho, en el cual no se escuchaba latido alguno—. ¿Me ayudarías a enterrar su cadáver si fuera así?

El robot de pelo rosa rio y le acarició el cabello.

—No es bueno que te adelantes a los hechos, tal vez solamente venga a por respuestas o de visita.

—¿Pero me ayudarías? —insistió de manera estúpida.

Queriendo oír exactamente unas palabras, esas palabras que llevaba oyendo desde que decidió quedarse con su prototipo X99, su primera creación. A pesar de ser éste rechazado por su empresa y ser imperfecto, a JongDae le fue imposible desarmarlo.

Todo ingeniero robótico ponía amor a sus creaciones y JongDae no era la excepción, quería cada una de ellas. Pero JongDae había ido más allá con el tiempo, amaba a MinSeok, a pesar de ser artificial e imperfecto. Sin embargo, él no quería algo perfecto, quería lo que ya tenía.

Quería a MinSeok.

Apretó su agarre y rozó su rostro en la tela de la camisa que llevaba MinSeok. Escuchó perfectamente cómo sonaban unos engranajes al mover su primer robot su mano para pasar de acariciar su cabeza a su espalda. Era un toque suave y cariñoso, JongDae suspiró.

—Haría cualquier cosa por ti, lo sabes.

—Y yo por ti —afirmó JongDae, alzando la vista.

Sintiéndose nostálgico de pronto. El pensar que ChanYeol podría haber rechazado a BaekHyun consiguió ponerlo así.

—Dame un beso.

—Estás en el trabajo, JongDae, céntrate en eso.

Ignorando la petición de MinSeok se puso de pie, besando esos labios que había creado y que tanto le gustaba sentir contra los suyos.

Un carraspeo y una risita, que sonaron a la vez, lo hizo separarse. JongDae ni se inmutó, pero si MinSeok tuviera la capacidad de sonrojarse seguramente lo estaría, lo notaba en sus movimientos nerviosos al alejarlo de él.

Era simplemente adorable.

—Buenos días, ¿qué os trae por aquí?

—Hola, Hyung.

Saludó BaekHyun acercándose a él para abrazarle. “Tengo cosas que contarte” le susurró en mitad del abrazo. JongDae con solamente eso supo que ChanYeol no había ido a devolverlo, sintió un alivio inmediato.

Una vez que se alejó BaekHyun de él observó a su amigo, que estaba de brazos cruzados mirándolo.

—No me mires así, yo no tengo la culpa de tus pesares.

—Créeme, sí la tienes.

JongDae rio y le pidió a ChanYeol que le acompañara a la cafetería.

—Esperadnos aquí.

Le dijo a BaekHyun y MinSeok, que estaban charlando a un lado de la sala. Ambos asintieron y JongDae arrastró a ChanYeol con él hacia el pasillo. El de pelo negro creyó que ChanYeol nada más alejarse de los robots se pondría a maldecirlo y despotricar, pero nada de eso.

Estuvo callado todo el transcurso hasta la cafetería; no obstante, en cuanto tuvo una caliente y adictiva taza de café entre sus manos lo miró de manera seria y comenzó a hablar.

—¿Por qué hiciste a él así?

JongDae alzó su taza y con ella cubrió la sonrisa que apareció en sus labios.

—¿A qué te refieres?

—A cómo es, no a la forma de crearlo. Sí, me causa una enorme curiosidad saber cómo mierda pudiste lograr que sea tan humano. ¡Incluso parece que tiene un maldito corazón! —chilló el alto. JongDae sabía que tenía mucho más que decir, así que bebió de su taza y asintió. Esperando que prosiguiera—. Pero quiero saber por qué es tan insistente, esa personalidad que tiene me estresa, no para de acosarme. Incluso ayer se metió a la ducha para enjabonarme, JongDae. No me hace caso cuando le digo que no me bese o no se meta en mi maldita cama. ¿Lo has hecho a propósito? ¿Es una venganza por siempre quejarme contigo?

—No, no lo hice adrede —aclaró—. Yo inserté una personalidad, pero la tecnología que uso para crearla se puede modificar a su antojo, cambian a medida que conviven con el dueño. Se mueven y viven para ser amados por este, y para amarlos, complacerlos. Que tú lo rechaces crea que él insista, es únicamente tu culpa. Él sólo quiere ser aceptado, que le des cariño y dártelo. —Bebió de su taza y prosiguió—. BaekHyun necesita de tu amor, debes comprender eso. Yo solamente hago mi trabajo de crear un Amante Artificial lo más humano posible y eso hice, así que no lo hice pensando en vengarme de ti o algo parecido.

ChanYeol pareció molestarse al caer en la cuenta de que él era el culpable del acoso de BaekHyun.

—¿Y por qué no obedece?

—A efectos prácticos eres su dueño, pero eso no lo hace tu maldito esclavo —dijo rodando los ojos—. Te obedecerá cuando quiera, como todo humano de verdad toma sus propias decisiones en base a sus deseos.

El alto se alborotó el pelo blanco del que era poseedor y bufó, frustrado.

—Entonces… ¿Te ha besado?

—Sí, aunque nada subido de tono.

—Ah, BaekHyun es genial.

Su amigo lo asesinó con la mirada y JongDae acentuó su sonrisa.

—Regresemos, quiero hablar con BaekHyun.

—¿Qué quieres hablar con él? Anoche me dijo algo de comentarte avances, ¿acaso te va a contar todo lo que hace conmigo?

—Por supuesto, ya que sé que tú no lo harás, eres tan reservado.

—Perdón por no querer divulgar cosas íntimas.

—Perdonado. Así que mi nuevo bebé me contará todo con pelos y señales.

—Eres un asqueroso pervertido —espetó ChanYeol poniéndose de pie—. Y no lo llames tu bebé, me perturba más que el hecho de que quieras saber todo detalladamente.

JongDae se carcajeó y le siguió hacia la salida de la cafetería con su taza de café.

—Soy su creador, debo saber si todo va bien.

—Y yo me lo creo

Su alto amigo respondió derrochando sarcasmo en cada palabra.

***

Había pasado exactamente una semana conviviendo con BaekHyun, las insistencias de éste no habían parado y tampoco sus besos robados, ni el colarse en su cama una vez que se había dormido. Se despertaba todas las mañanas abrazándolo y varias de estas veces BaekHyun estaba con sus azules y electrizantes ojos mirándole de cerca el rostro. Sonriendo tan feliz y deslumbrante que ChanYeol se quedaba hipnotizado observándole por unos segundos, antes de apartarse.

Esta mañana en especial fue la más difícil. Se despertó porque le había bajado el pantalón de pijama, liberando la erección que tuvo en mitad de a saber qué sueño. El caso es que BaekHyun estaba ahí abajo, mirando directamente su pene y acariciándolo. ChanYeol casi lo pateó lejos, pero no porque le dio aversión, sino porque fue una imagen tan erótica que se asustó de cómo había reaccionado su cuerpo y de sus pensamientos.

Esa imagen no se había ido de su mente en toda la jodida mañana.

—Maldita sea —murmuró sin poder concentrarse en el brazo robótico que debía implantar esa tarde.

Decidió que iba a tomar en ese momento su hora de descanso, iría a comer algo y luego regresaría a trabajar en el brazo. Salió de su oficina y saludó a un par de enfermeras a su paso. Poco antes de ingresar a la cafetería del hospital, a comprar su comida, escuchó una inconfundible voz.

—Gracias, por guiarme hasta él. Eres muy amable.

—De nada, ha sido un placer, BaekHyun.

ChanYeol se giró para apreciar la que en su momento fue su pareja sonrojarse mientras miraba a BaekHyun alejarse de ella. Frunció el ceño, molesto, ¿qué demonios?

—¡ChanYeol! —gritó BaekHyun a la distancia, para atraer su atención.

El nombrado se fijó en BaekHyun, iba vestido muy parecido a la primera vez que le vio, incluso un pañuelo rodeaba su cuello, ocultando su número de serie rojo. Antes de poder apreciar mejor su vestimenta éste se estrelló contra su cuerpo, alzándose sobre la punta de sus pies para besarle la mejilla. ChanYeol miró hacia atrás del bajo, ahí seguía su ex, pero ahora no estaba sonrojada, se encontraba boquiabierta. Sonrió gustoso y seguidamente pasó a mirar al chico de pelo negro.

—¿Cómo has llegado aquí?

—Pedí un aerotaxi para que me trajera —respondió agarrándole del brazo derecho y sonriendo, alejándolo de la cafetería—. En recepción dije que era tu novio y una chica me dijo en qué piso estaba tu oficina. Pero cuando llegué allí ya no estabas y esa agradable chica que está ahí de pie —comentó apuntándola con descaro y haciendo que esta se girara, por fin dejando de mirarlos—, me dijo que te había visto venir hacia aquí, así que me guió para que no me perdiera.

—Entiendo, ¿y a qué has venido?

—Te traje tu almuerzo —explicó alzando una bolsa que llevaba—. Se te olvidó al salir corriendo por la mañana.

—Ahh… —contestó recordando el motivo de desaparecer nada más salir de la ducha—, gracias por traerlo.

—De nada, vamos a comer a tu oficina.

—No hace falta que te quedes —dijo sabiendo la respuesta de BaekHyun de antemano.

—Me da igual, quiero quedarme y ver qué haces aquí.

El alto permitió que siguiera agarrándolo del brazo mientras caminaban a su oficina. Con eso se ganaron miradas curiosas de sus compañeros de trabajo. ChanYeol estaba seguro de que, cuando terminara su turno, de aquí a la noche, todos en el hospital sabrían que se estuvo paseando por ahí con un bonito chico agarrado de su brazo.

Se sintió un poco estresado de pensar que le harían un montón de preguntas en cuanto BaekHyun se fuera. Pero a pesar de eso, no se alejó del toque de éste, era agradable. No quiso pensar mucho más eso, solamente no era lindo ser descortés con él cuando se había tomado la molestia de ir hasta ahí.

BaekHyun iba mirando a su alrededor a medida que caminaban, curioso por todo, y sin prestarle atención a las miradas que la gente le dedicaba.

Cuando estuvieron delante de la puerta de su oficina ChanYeol alzó la mano, poniendo el pulgar delante del lector para que se abriera la puerta. BaekHyun exclamó un “whoo” que hizo reír a ChanYeol, eso no era nada extraordinario. El mismo azabache era más sorprendente que cualquier cosa que existiera. Al entrar, BaekHyun soltó su brazo y le dio la bolsa de comida. ChanYeol fue hacia su escritorio y apartó los libros que tenía desperdigados encima. Comenzó a sacar lo que había traído BaekHyun, hambriento.

—Por lo que veo no has traído para ti, ¿verdad?

Preguntó mirándole, BaekHyun negó con la cabeza y caminó hacia la pequeña sala que había en su oficina, esta era separada por unos cristales. En ella había una mesa de acero en medio, con un taburete alto delante y flotando sobre la mesa una gran lámpara para iluminar, junto con otros instrumentos para poder ver las piezas más pequeñas de las prótesis robóticas que hacía. A un lado de la mesa, estaba un brazo derecho casi acabado y una bandeja llena de llaves y piezas de ensamble, así como cables.

—Esto se parece a lo que tiene JongDae en la parte de su oficina que es el laboratorio.

—Sí, algunas cosas. Soy cirujano mecánico, hacer prótesis no es la parte importante de mi trabajo.

—¿Entonces cuál es la parte importante?

—¿Salvar vidas?

—¿Me lo estás preguntando o afirmando, ChanYeol? —cuestionó divertido BaekHyun.

ChanYeol a través del cristal que los separaba lo vio alzar la vista de su trabajo y sonreírle mientras rascaba la piel que cubría el pañuelo de su cuello.

—No siempre se puede salvarlas —contestó llanamente—. Ven, acompáñame y deja de curiosear por ahí, no vayas a tocar algo que no debes.

BaekHyun asintió, pero se quedó unos segundos observando más de su oficina. ChanYeol se sentó en la silla y comenzó a comer, que se hubiera saltado el desayuno lo tenía con mucha hambre. Ya que no había probado bocado desde la noche anterior.

A los segundos de empezar a comer BaekHyun estaba a su lado, se apoyó en la orilla de la mesa y le observó. Siempre le miraba mientras comía, bueno, siempre le observaba en todo momento, pero en esas ocasiones estaba a la espera de que le dijera lo bueno que le quedó lo que había preparado. A ChanYeol no le molestaba decírselo, de hecho, lo que le preparaba BaekHyun era de las comidas más deliciosas que había probado en sus casi veintinueve años de vida.

Cuando terminó de devorar todo fue cuando le hizo saber.

—Gracias por la comida, estaba deliciosa. Como siempre, BaekHyun.

El nombrado asintió, sonriendo radiante. ChanYeol se echó para atrás en la silla, apoyando su espalda en el respaldo, y miró a BaekHyun, que estaba metiendo el plato vacío y el cubierto en la bolsa.

Su vista bajó del rostro feliz del robot hacia el pañuelo del cuello. Curioso preguntó:

—¿Por qué llevas eso?

—¿El qué? ¿Ropa? —preguntó a su vez BaekHyun, sonriendo coqueto—. No es decente salir desnudo de casa, ChanYeol. Solamente tú tienes el derecho a verme sin ropa, ya te lo dije.

—No, eso no. —Con una pequeña sonrisa negó el alto—. ¿Por qué llevas ese pañuelo? Cuando fuimos la semana pasada a visitar a JongDae no te lo pusiste.

—Para ocultar mi número de serie.

—Eso ya lo veo, señor obviedades. Pero ¿cuál es el motivo de querer ocultarlo?

—Porque he venido a tu trabajo. Sé que no te gustan los robots y probablemente todos los que te rodean lo saben. No quería llamar la atención innecesariamente y que te molestara que descubrieran que vives con uno.

ChanYeol podría haber esperado cualquier cosa, pero no eso. No que él fuera el motivo de ocultar lo que era. Un calor le recorrió el cuerpo, BaekHyun estaba pensando demasiado en su persona y sentimientos. Aunque pareciera que solamente hacía lo que él quería, porque no dejaba de realizar cosas que le decía que no hiciera, pero no era así. BaekHyun pensaba en esos detalles, que a ChanYeol no le podían importar menos.

«Es lindo». Pensó sonriéndole.

—Lo agradezco, BaekHyun, pero no debes preocuparte por eso. No me importa que la gente lo sepa.

—¿No te avergüenzas de tenerme?

—No.

Nada más salir el monosílabo de su boca, BaekHyun rápidamente se abalanzó hacia él, sentándose sobre su regazo, pillándole desprevenido. Lo abrazó por el cuello y ChanYeol por inercia lo agarró de la cintura con ambas manos.

Creyó que le robaría otro beso, pero simplemente apoyó su frente contra la suya y cerró los ojos, mientras un murmullo quedo salía de sus rosados labios.

—Eso me hace muy feliz, gracias.