Tomado por el alfa

Sinopsis

Después de siete años viviendo en los Estados Unidos, KyungSoo regresa a Corea con su mejor amigo a cuestas y mucho trabajo por hacer. Inicialmente se había sentido feliz al ver a su familia nuevamente y recorrer calles conocidas, sin embargo, todo da un giro inesperado al volver a ver a JongIn, su pequeño dongsaeng, y descubrir que se había convertido en un hombre atractivo e irresistible. Entonces él tendrá que hacerse cargo de los sentimientos naciendo en su interior y las exigencias constantes de su omega. Porque a pesar del pasado juntos, JongIn le hará sentir un deseo y anhelo jamás experimentado.

Estado:
Completado
Capítulos:
6
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

KyungSoo siempre fue consciente de la fijación de JongIn hacia él.


No era algo que sucedió de la noche a la mañana, de hecho, JongIn parecía encantado con él desde que era muy pequeño. KyungSoo lo recuerda buscándolo todo el tiempo, adhiriéndose a su pierna como un pequeño oso y acurrucándose en su cuello.


Nunca lo corrigió ni lo apartó. Tal vez dejarse llevar por su cara adorable, su pequeña voz y sus ojos suplicantes fue su error. De todas formas, ya no podía hacer nada en ese punto.


Siendo cinco años mayor que JongIn, KyungSoo actuó como un hermano mayor. Sus madres eran muy amigas y sus familias se juntaron inevitablemente, por lo que era natural haber crecido juntos.


KyungSoo nunca pensó en él como una posible pareja; en realidad creyó que serían mejores amigos para siempre, que KyungSoo sería su padrino de bodas cuando JongIn se casara y luego se convertiría en el tío favorito de sus cachorros cuando estos nacieran.


Entonces, cuando llegó del extranjero al acabar sus estudios, se llevó una verdadera sorpresa al descubrir que eran destinados el uno para el otro.





KyungSoo sintió el tirón en su manga y su atención fue llevada de inmediato hacia abajo.


Con catorce años, JongIn aún era un cachorro pequeño, delgado y lindo. Conservaba la inocencia infantil en su mirada y la madurez parecía estar muy lejos de su rostro. KyungSoo no pudo evitar sonreír y dejar por un momento de empacar para recibirlo adecuadamente.


—Hey, JongInnie, ¿qué sucede? ¿Pasa algo?


Era obvio que ocurría algo, podía notarse en el puchero pronunciado, en sus puñitos apretados y el brillo extraño en su mirada oscura.


JongIn bajó su mirada y sus ojos recorrieron la ropa doblada sobre la cama, las maletas abiertas y los libros empacados. El apretón en su manga se intensificó y en general pareció sumamente afectado y dolido.


Fue una imagen que apretó su corazón.


Después de todo, KyungSoo siempre cuidó mucho de JongIn y lo protegió de todo lo que podría lastimarlo. Era una pena que no pudiera hacer nada sobre esta situación.


—Vas a irte, hyung —fue la respuesta del pequeño. Un susurro suave, bajo, casi estrangulado en su intento de reprimir el llanto—.


KyungSoo suspiró largamente y sus hombros se hundieron cuando el estado de ánimo del niño decayó notablemente.


El año pasado se había revelado como omega y sus instintos ya se encontraban a flor de piel. Entonces no solo sufrió porque era JongIn el que se sentía mal, también lo hizo porque era un niño quien había resultado lastimado por sus decisiones.


Al final solo pudo dejar salir su aroma, acercarse a él y abrazarlo cálidamente contra su pecho. Lo consoló como lo haría un omega y lo arrulló con su esencia y su calor y JongIn se acurrucó contra él, cerró los ojos y se aferró a su cuello con fuerza, hundiendo la nariz en su glándula de olor para tomar toda la esencia que pudiera obtener de ese lugar.


Así, KyungSoo le acarició el cabello y le dio algunas palmaditas en la espalda; sin alejarse, él susurró:


—Aunque no será para siempre. Voy a volver, JongIn, no pienso vivir toda mi vida en el extranjero.


—Aún así voy a extrañarte. Eres mi hyung favorito, ¿qué voy a hacer sin ti?


Escuchar esto trajo una sonrisa cariñosa a su rostro. Fue inevitable.


A pesar del peso extra sobre su corazón y del dolor de JongIn, él se encontró sonriendo al escucharlo.


Porque era como si JongIn dependiera de él para vivir, como si no pudiera hacer nada por su propia cuenta, y eso era tan divertido como falso.


Este niño tonto es tan dramático.


—Vas a hacer algunos amigos, vas a graduarte de la escuela, probablemente comiences la universidad. Vas a crecer, JongIn; revelarás tu naturaleza a todos, quizás tengas una novia o un novio cuando regrese. El mundo no va a detenerse solo porque me iré por un par de años, también es probable que no me extrañes tanto al final.


Con esto dicho, JongIn se alejó de su hombro y lo miró con el ceño fuertemente fruncido. Sus pequeñas cejas apenas pobladas se apretaron y su frente se arrugó graciosamente; KyungSoo golpeó el centro de su frente con el dedo índice, pero ni siquiera eso funcionó contra el carácter y la determinación del cachorro obstinado.


—Pero no estarás ahí para verme cuando todo eso pase. Además, no pienso tener novias ni novios, ¿para qué los querría si te tengo?


—Eso sonó bastante ambiguo, JongIn —dijo con diversión, pero JongIn no bajó la guardia en ningún momento, mostrándose completamente serio y seguro sobre el asunto. KyungSoo finalmente suspiró y peinó el flequillo que caía sobre su frente, colocándolo a un lado de su rostro—. De acuerdo, sé que es triste porque nunca nos hemos separado, pero no es como si no pudiera venir en vacaciones o hacer videollamadas de vez en cuando. No me iré completamente, siempre habrá alguna forma de ponernos en contacto y eso es algo que puedo prometerte.


—¿Vas a contestar mis mensajes y mis llamadas?


KyungSoo asintió sin problemas.


—Lo haré mientras el horario lo permita.


—¿Vas a venir durante todas las vacaciones?


—Hum. Vendré en vacaciones de invierno.


—¿Vas a tomarte muchas fotos y me las enviarás?


KyungSoo pensó esto un poco más. JongIn arrugó aún más la cara, como un bollo relleno, y al final terminó accediendo nuevamente.


—Sí... aunque no me gusten las selcas, sacaré algunas para ti (de todas formas, no pidas demasiadas). ¿Hay algo más que quieras? ¿Tal vez algunos regalos, hum?


Esta vez, JongIn se tomó un poco más de tiempo. Había desviado la mirada y parecía contrariado, un poco nervioso también, y KyungSoo notó una gota de sudor resbalando por el lateral de su rostro.


Él esperó pacientemente; JongIn tomó una larga respiración, volvió a mirarlo y finalmente preguntó:


—¿No me reemplazarás, verdad?


Pensando que sería una pregunta mucho más grave y profunda, KyungSoo sintió alivio y enternecimiento. Su corazón se llenó de calidez y afecto y él negó de inmediato mientras tiraba de una mejilla sonrojada.


—No, JongIn, nunca podría reemplazarte. Tú siempre serás el valioso e incomparable dongsaeng que siempre estará en mi corazón.


Como si eso fuera todo lo que necesitara para encontrar calma, JongIn exhaló, aflojó su rostro contraído y asintió suavemente.


—Está bien, no lo olvides nunca, hyung.


—No creo que pueda hacerlo. Ahora, ¿quieres ir a comer helado conmigo? Ya que me iré mañana sería bueno pasar un último tiempo juntos, ¿no te parece?


JongIn asintió y finalmente le sonrió un poco. Por supuesto, aún había tristeza y sus hombros estaban un poco hundidos, pero al menos parecía animado y consolado.


Suponía que sus instintos como omega realmente servían para algo.


Finalmente, KyungSoo dejó sus cosas a un lado y fue en busca de su billetera y su teléfono celular, cogió un par de chaquetas, le tendió una a JongIn y le obsequió una sonrisa brillante y cálida.


—Está bien, ahora vámonos.


.


KyungSoo partió al día siguiente con un par de maletas grandes.


Eran azules, JongIn lo recuerda muy bien. KyungSoo también parecía temer un poco mientras caminaba por el aeropuerto; aún así, él sonrió para todos los que habían ido a despedirlo, se tragó sus lágrimas y fue tan brillante y hermoso como siempre.


Fue un golpe terriblemente fuerte para su joven corazón. Y aunque sus lágrimas llenaron sus ojos y su nariz picó incómodamente, no pudo llorar. Porque si KyungSoo estaba siendo tan fuerte, él también tenía que serlo.


Los Do y los Kim se reunieron como un mismo grupo unido. Mamá Do y papá Do abrazaron a KyungSoo con mucha fuerza, luego fue el turno de SeungSoo y sus propios padres.


KyungSoo los recibió a todos ellos. Bromeó un poco con MinSeok, su amigo omega de la escuela, y Leo, el novio de este, y finalmente miró a JongIn.


Recibir este abrazo fue lo más difícil y doloroso que JongIn había hecho en su vida.


Tomó profundamente el aroma de KyungSoo en su nariz, temiendo olvidar el jazmín fresco y cómodo a su alrededor; memorizó la sensación de sus brazos en su cuerpo, protegiéndolo y dándole calidez, y sintió el sentimiento conmovedor y apasionado que llenaba su corazón al tener a este hyung en sus propios brazos.


Fue difícil dejarlo ir, tan difícil, y luego, cuando KyungSoo se despidió por última vez y se dio la vuelta para tomar su avión, JongIn sintió cómo todo a su alrededor se caía a pedazos. Como su corazón se rompía torpemente en su pecho.


No vería a este hyung por cinco años. No podría tocarlo y escucharlo todos los días como los últimos catorce años, JongIn no podría olerlo y sentir esa característica corriente eléctrica en su cuerpo al ser abrazado y sostenido gentilmente por él.


JongIn crecería y su hyung no lo vería, y eso dolió mucho y profundamente.


JongIn alzó la mirada y se encontró con los ojos brillantes de KyungSoo. Una lágrima salió inevitablemente cuando el mayor alzó la mano y se despidió definitivamente y todo su cuerpo se paralizó cuando él desapareció tras las puertas de embarque.


Él se había ido. KyungSoo se fue y JongIn tenía todos estos sentimientos con los que lidiar.


Pero está bien. Mientras cumplas tu promesa, yo estaré bien, hyung.





Siete años después.



—¿Hola? Ah, mamá... haha, sí, lo sé, lo sé, lo siento. Me están exprimiendo en la empresa y no he podido llamar más seguido... no, no estaba durmiendo aún, así que no me molestas... correcto, es como te lo dije antes, la sucursal está abierta en Seúl y ya estoy preparando mis cosas para irme... síp, tendré un gran puesto y un buen sueldo, no tienes que preocuparte...


KyungSoo miró a ChanYeol por encima del hombro y le hizo señas para que se acercara y sacara el pollo frito de la sartén.


El alfa asintió silenciosamente, dejó a un lado sus papas y le tendió una mano mientras hablaba por el teléfono.


—Ah, no, mamá, no tengo un compañero —ChanYeol sonrió y lo miró con una ceja alzada—.


—¿Y yo qué? —susurró y KyungSoo no dudó en golpearlo con el ceño fruncido—.


ChanYeol se quejó silenciosamente para no alertar a su madre de su presencia y KyungSoo le dio una mirada de advertencia antes de retomar la conversación con completa naturalidad.


—Sí, sé que estoy en edad y todo lo demás, pero aún no estoy listo, ¿no puedes conformarte con los hijos de SeungSoo-hyung por ahora?... Hahaha, entiendo. Dime, ¿cómo estás?... Oh, eso suena bien, me alegra que la tía te acompañe y que ambas tengan un fin de semana de chicas, aún así no se esfuercen demasiado y tengan cuidado cuando vayan a acampar, asegúrense de estar en un lugar seguro... Sí... ¿Qué tal JongIn? ¿Aún no ha regresado de Busan?... Ah, supongo que ha sido duro para él... Hum, yo también lo he extrañado. A todos, de hecho... Sí, te avisaré, mamá... Ah, está bien, comprendo. Saluda a todos por mí, ¿de acuerdo?... Sí, también te amo. Cuídate, mamá, nos vemos pronto. Adiós.


—Entonces no estás apareado, ¿hum? —preguntó ChanYeol, esta vez con tranquilidad y dejó una de las piezas de pollo sobre el papel absorbente—. Me gustan los superhéroes, ¿quién iba a decir que tenía las capacidades de uno? Soy el hombre invisible.


KyungSoo dejó el teléfono fijo en su lugar y tomó su puesto junto a ChanYeol para terminar de preparar la cena. El arroz ya estaba listo, la ensalada extraña que ChanYeol había conseguido en alguna tienda cuando salió del trabajo estaba en la nevera y la cerveza estaba fría.


Sirvió el arroz cuando vio que el pollo estaba listo y respondió:


—Mamá no pregunta por los emparejamientos ocasionales, ella quiere que me establezca. Creo que no le haría mucha gracia saber que su hijo tiene sexo antes del matrimonio o algo así.


—Sí, casi olvido lo tradicional que es Corea aún en esta época. Es un dolor de culo.


—Sufrirás cuando vuelvas. ¿Por qué no te quedas? Lo tienes todo aquí y allá no te esperará nadie.


ChanYeol lo miró de reojo y una sonrisa tonta comenzó a formarse en su boca. Era ese tipo de sonrisa que le hacía saber que estaba planeando alguna cosa y que ciertamente él no sería beneficiado.


KyungSoo alzó una ceja y no se opuso a la mano que descansó en su trasero.


—De hecho, me sentiría triste dejando esta belleza atrás. ¿Cómo podría dejar tus preciosas nalgas? Sería un desperdicio.


—¿Entonces puedes ignorar lo tradicional por mi culo?


—Es un precio que hay que pagar.


KyungSoo rodó los ojos y le dio un manotazo para que apartara sus manos de sus nalgas y le pasó un tazón lleno. ChanYeol lo tomó y se inclinó para robarle un beso en los labios.


—Gracias, precioso.


—Sí, lo que sea; ya vete, alfa asqueroso.


—Sé que te gusta.


De hecho, lo hacía. Era natural querer y apreciar algunos mimos y atenciones siendo un omega y era una verdadera fortuna que ChanYeol pudiera proporcionarle eso sin olvidar las condiciones del asunto.


Ellos no eran novios ni nada por el estilo. Eran más bien amigos que tenían sexo de vez en cuando, se ayudaban en sus respectivas rutinas y se daban afecto cuando el instinto lo pedía. No confundían las cosas, tampoco cruzaban las líneas trazadas, y eso era agradable.


Se conocieron en la universidad. ChanYeol era el típico estudiante extrovertido que era amigo de todos y que absorbió por completo al KyungSoo tímido y torpe de primer año. Estudiaban la misma carrera pero ChanYeol estaba dos años por delante, así que el mayor fue de mucha ayuda para la adaptación de KyungSoo. También le proporcionó un lugar en su departamento cuando su antiguo compañero se fue y desde entonces viven juntos.


Ahora trabajan para la misma empresa; ChanYeol es su jefe y su amistad es tan sólida como en el inicio; es por eso, porque el alfa se había convertido en una especie de garrapata gigante, decidió que lo seguiría nuevamente a Corea y se establecería allá con él.


ChanYeol no tenía familia allá, pero tampoco había alguien aquí. Ciertamente podría irse y no sería extrañado por nadie importante, entonces, cuando su única ancla decidió subir y dejar de estar estancada en ese mismo sitio, él lo imitó.


La sucursal de la compañía se había abierto exitosamente y John, el director general, les había dado el pase para mudarse; fue cuestión de días tomar su decisión, organizarse y pedir el traslado.


—¿Crees que le caiga bien a madre?


KyungSoo frunció el ceño y lo miró abiertamente.


Se habían sentado en el sofá para ver un programa de mierda mientras comían. ChanYeol le dio un sorbo a su cerveza y sonrió de forma despampanante.


—Soy guapo y tengo dinero, ¿seré suficiente para cumplir sus expectativas?


—No es que sea necesario. No eres mi pareja o algo así; sin embargo, creo que le gustarás. Eres un buen tipo y cuidaste de mí todo este tiempo. Eso será suficiente para que le agrades. Y por favor, no vuelvas a decirle madre o vomitaré.


—Creo que por todo lo que he hecho por ti merezco una noche extra de sexo.


—Lo que mereces es un gran golpe en la cabeza.


La sonrisa de ChanYeol se atenuó un poco y una mirada avergonzada tomó lugar en sus ojos grandes y bonitos.


—De hecho, hablo en serio. Por supuesto, no la parte de tener sexo por lo que hice por ti en el pasado, porque lo volvería a hacer todo incluso sin sexo en medio; sin embargo, mi alfa se encuentra un poco alterado y lo necesita. No es que tengas que hacerlo si no quieres, obviamente, pero...


—Está bien —lo interrumpió de inmediato y los hombros de ChanYeol se relajaron visiblemente—. No me molesta acostarme contigo, ChanYeol, y tampoco me molesta ayudarte cuando me necesitas; tú también lo haces por mí, así que no es un gran problema. Lo único que pido es que me dejes terminar la cena, darme una ducha y, por favor, no seas un maldito salvaje. Quiero caminar correctamente mañana.


ChanYeol rió, tomó una pieza de pollo crujiente y lo mordió con buen humor.


—Está bien, no te preocupes, seré gentil, tipo virginal.


—Tú eres el virgen, culo cerrado.


—Pene sin usar.


—Garganta de poco alcance.


—¡Oye! Mi garganta es una campeona. Meto todo tu pene en mi boca, también me he tragado tu semen muchas veces porque te corres repentinamente por lo bien que te lo hago.


KyungSoo rodó los ojos, pero no negó sus palabras y eso le hinchó el pecho a ChanYeol. Le ha subido el ego y el orgullo y ambos lo saben, así que KyungSoo solo dijo:


—Por favor, deja de hablar de mamadas mientras comemos. ¡Oh! Mira esa pijama de Pororo... tan bonita.


Y ChanYeol, porque era un buen tipo, permitió que el tema fuera cambiado y se centraron en el comercial de ropa en la televisión.


—Hum... la compraré para ti.


—Eres genial.


Mas tarde, y después de tres rondas de sexo intenso, KyungSoo se cuestionó profundamente esas palabras.


.


Tres días después, ChanYeol y KyungSoo se dirigieron a la salida del aeropuerto de Incheon, tomaron un taxi y se pusieron en marcha rumbo al departamento que la empresa había acomodado para ellos.


El director general John había elegido un buen sitio para sus empleados. Estaban en el centro de la ciudad y la compañía se encontraría bastante cerca. Además, le sería proporcionados un auto para cada uno cuando llegaran al edificio y contarían con todas las comodidades.


Fue un buen acuerdo. John lo había solucionado todo en cuestión de días y ellos realmente podrían sentirse como un par de hombres privilegiados (incluso aunque no vivieran en Gangnam).


Era un peso menos sobre sus hombros. Ambos se estaban ahorrando mucho dinero en la compra o el alquiler de un departamento en Seúl y era entonces cuando KyungSoo veía los verdaderos beneficios de trabajar para una firma de arquitectos reconocida.


Todo el esfuerzo que había puesto en su época de estudiante y pasante había terminado valiendo la pena.


El tráfico de media tarde los atrapó en la autopista. Era inevitable, la sobrepoblación era una mierda real y un completo dolor de culo y ChanYeol quería arrancarse el pelo por ello.


—Dios, había olvidado esto. Siento la frustración llegando a mis venas como en antaño.


KyungSoo rió y, con la intención de distraerlo, sacó un par de galletas y le tendió una. ChanYeol la tomó con un agradecimiento bajo y se la metió toda en la boca, mordiendo violentamente mientras se deshacía de su mal humor.


—Aun no has visto nada. ¿Recuerdas todo ese olor a humo y la contaminación?


—Maldita sea.


—Las calles llenas de escupitajos.


—Dios, no.


—Y los ancianos...


ChanYeol lo miró entonces con los ojos entrecerrados y se inclinó para hablar en voz baja y directamente en su oído para no ser escuchado por el conductor.


—Realmente me estoy preguntando su tu culo vale la pena.


KyungSoo sonrió y se encogió de hombros con despreocupación. Finalmente, después de algunos minutos esperando en el mismo sitio, el coche se puso en marcha y el tráfico pareció fluir un poco.


—Siempre puedes regresar.


—Olvídalo. No sobreviviría sin tu comida.


El buen humor regresó con esto y el resto del viaje resultó ser un poco mejor.


Una hora más tarde, ambos bajaron del taxi y ChanYeol pagó la tarifa. Tomaron el equipaje y se dirigieron a la residencia donde vivirían.


Era un lugar bonito, seguro y estaba bien cuidado. Además, entre los beneficios de establecerse en Corea nuevamente estaba el silencio; después de vivir por siete años en Estados Unidos, donde había un revoltijo de culturas y ruido, el silencio era agradable y tranquilizador.


KyungSoo sacó la llave de entrada y abrió la puerta para ChanYeol, luego caminaron hacia los ascensores y una vez dentro seleccionó el piso número diez.


—¿Le dijiste a tu mamá que ya llegaste?


—Sí, le envié un mensaje por Kakao Talk. Le dije que estaría en el departamento y que podríamos vernos cuando ella llegara de sus vacaciones con la tía Kim.


—Seguramente se ha emocionado mucho.


KyungSoo sonrió suavemente.


—Sí, es probable.


El elevador se detuvo en su piso con un sonido suave y agradable y las puertas se abrieron un segundo después.


John había conseguido departamentos separados para que pudieran vivir solos, pero ellos habían estado juntos durante siete años, por lo que era bastante difícil deshacerse de los viejos hábitos.


Entonces no fue extraño que, en vez de ir a su sitio, ChanYeol lo siguiera de cerca y aguardara a que abriera la puerta de su departamento para entrar, dejar sus cosas y echarse en un mueble para ver la televisión.


Mientras tanto, KyungSoo pensó que podrían ordenar algo de comida china para cenar y mañana ir al supermercado para abastecerse con alimentos, algunas especias y mucho soju.


También tengo que ponerme al corriente con los supresores y los anticonceptivos.


KyungSoo abrió la puerta y lo que lo recibió fue una explosión de papelillos de colores, aromas entremezclados que lo llevaban a casa y un coro de voces desafinadas exclamando ruidosamente, a pesar de las políticas de no molestar a los vecinos con el ruido excesivo.


—¡Bienvenido a casa, KyungSoo!


KyungSoo se quedó muy quieto en su lugar y miró a todas las personas que habían llegado para recibirlo. Estaban sus padres, SeungSoo, su cuñada, sus sobrinos y los tíos Kim. Toda su familia reunida en un solo lugar, preparando una fiesta sorpresa y dándole este recibimiento... KyungSoo se encontró rápidamente en el borde de las lágrimas.


Las cosas se pusieron un poco más intensas cuando mamá y papá lo abrazaron con fuerza y él dejó atrás sus maletas y les devolvió el abrazo como cuando era un pequeño niño. Se dejó envolver por los aromas entrelazados y conocidos y sonrió en el pecho de su madre amplia y afectuosamente.


Fue un largo momento de caricias y reencuentro entre ellos. El lazo de padres/cachorro siempre era fuerte y KyungSoo, siendo el menor de las crías de su madre, siempre sería un poco más protegido y consolado.


Finalmente, cuando retrocedió para secarse las lágrimas y sonreírles a todos abiertamente, los ojos de su madre se posaron en el hombre detrás de él (por Dios, un alfa) y su mirada se amplió y su boca se abrió graciosamente.


La sonrisa de KyungSoo se congeló al caer en cuenta de la situación en la que se había metido y miró a ChanYeol de reojo.


El tipo se había mantenido a una distancia respetuosa, pero no hizo ningún intento en reprimir su sonrisa de galán o de hinchar el pecho para que todos pudieran ver lo amplios que eran sus pectorales o una mierda así. Cargando sus maletas y un par de bolsos de KyungSoo y llegando juntos al mismo departamento, además, sin darle aviso a su madre de que iría acompañado de alguien más... la situación era ambigua y bastante sospechosa.


Mamá Do se inclinó hacia él y preguntó en su oído, queriendo ser discreta.


—¿Quién es ese chico, KyungSoo?


No funcionó, por supuesto. Todos pudieron escucharla perfectamente y aguardaron por la respuesta de KyungSoo en medio de su curiosidad.


KyungSoo se rascó una mejilla y dio un paso lateral para que ChanYeol pudiera entrar finalmente en el departamento. Ya no había sentido en ocultarlo, así que tuvo que presentarlo a todos los que habían llegado.


—Mamá, familia, este es Park ChanYeol, es un gran amigo y colega. Trabajamos juntos en la misma empresa y, al igual que yo, decidió transferirse a Corea para establecerse definitivamente aquí. Espero que todos puedan llevarse bien.


ChanYeol asintió, sin dejar de sonreír, y dejó las maletas en una esquina para poder aliviar su carga. KyungSoo cerró la puerta silenciosamente y, para evitar las miradas de los demás, se quitó los zapatos.


—Es un placer conocerlos a todos. KyungSoo habla mucho sobre ustedes.


—Oh, es bueno saberlo. De hecho, nadie sabía que existías, hombre, pero bienvenido de todas formas. Si eres amigo de KyungSoo, eres parte de nuestra familia también —fueron las palabras de SeungSoo y ChanYeol asintió y estrechó su mano con la de su hermano—.


—Por alguna extraña razón, KyungSoo adora mantenerme en las sombras después de tanto tiempo conociéndonos. No es nada nuevo, así que no puedo ofenderme; de todas formas, muchas gracias por recibirme también a pesar de que fui inesperado.


Mamá Do tomó las riendas entonces y le sonrió amablemente a ChanYeol.


—No te preocupes, siempre estamos felices de conocer a los amigos de KyungSoo. Ahora, ¿por qué no entran correctamente y saludan a todos antes de ponerse cómodos? Ha sido un largo viaje y por eso he preparado algo de comida junto a tu tía, KyungSoo, así que pueden descansar un poco mientras llenamos los tazones. ChanYeol, querido, ¿te gusta el kimchi?


—Oh, por supuesto, señora Do. Es uno de mis platos favoritos.


—Bueno, entonces espero que te guste. SeungSoo, cielo, lleva a los niños a conocer a KyungSoo; sería bueno que comenzaran a formar su lazo familiar.


SeungSoo alzó el pulgar y se agachó para tomar a sus gemelos de dos años en brazos. Le sonrió y le dio un beso a su esposa y luego caminó hacia KyungSoo y ChanYeol, que habían comenzado a caminar hacia los Kim.


SeungSoo le pasó a los niños y KyungSoo los tomó con torpeza, pero con una sonrisa cariñosa mientras los miraba atentamente a ambos. Eran lindos, con mejillas gordas y rosadas, el cabello liso bien peinado y recogido y los ojitos inocentes mirándolo con curiosidad.


Hubiera sido genial haber convivido un poco más con ellos, pero entre las pasantías y la obtención de su puesto fijo en la empresa lo hicieron un hombre sumamente ocupado. Entonces hacer las visitas navideñas fue cada vez más difícil y, finalmente, solo pudo comunicarse con su familia a través de llamadas y videollamadas.


No hubo tiempo de formar un lazo real con los niños, así que la idea de su madre fue nada más que acertada.


KyungSoo frotó su mejilla contra las de sus sobrinos y permitió que estos olisquearan su cuello y se aferraran a su ropa. Se acariciaron y se abrazaron de esta manera durante un par de minutos y finalmente recibió dos sendas sonrisas brillantes y hermosas en los rostros de estos niños.


Con el lazo formándose activamente, KyungSoo los dejó y casi de inmediato fue abordado por los tíos Kim. La tía Kim lo abrazó como si fuera su propio hijo y KyungSoo rió entre sus brazos.


—Es bueno verte de nuevo, cariño. Te ves increíble.


—Gracias tía, también te ves bien. La permanente te queda increíble.


—¿Cierto? Pero ella insiste en no creerme. ¿Cómo has estado, hijo?


—Muy bien, tío. Los he extrañado mucho a todos pero ahora estoy muy feliz por poder verlos... Hum... Les presento a mi amigo, ChanYeol. Chan, ellos son Kim HyungSae y Lee HaeSoo, los padres de JongIn, mi amigo de infancia.


ChanYeol asintió para ambos y los reverenció educadamente.


—Es un placer conocerlos.


—El placer es nuestro... Uh... ¿Ustedes están saliendo o algo así?


KyungSoo rió entre dientes y negó de inmediato.


—Nada de eso, tía, solo somos amigos. Por cierto, ¿dónde está JongIn?


ChanYeol se inclinó hacia él y susurró en su oído suavemente:


—Voy a sentarme en el sofá mientras hablas.


KyungSoo asintió y lo dejó partir. ChanYeol se integró rápidamente con su hermano, cuñada y sobrinos y KyungSoo lo dejó estar. Él volvió su atención hacia la mayor y les sonrió mientras el matrimonio parpadeaba y compartía una mirada privada.


Finalmente, la tía Kim carraspeó y respondió:


—Oh, bueno, él aún tiene algunos asuntos que atender en Busan. La última vez que hablé con él me dijo que vendría pronto.


Los hombros de KyungSoo se hundieron un poco cuando escuchó esto y él no pudo reprimir una mueca decaída.


—Ah, es una lástima. Realmente tenía ganas de verlo; han pasado tres años desde la última vez.


Y era cierto.


A pesar de sus promesas, KyungSoo no había podido mantener su palabra al pie de la letra. Al final fue absorbido por el trabajo y las responsabilidades le impidieron regresar a Corea como lo hubiera deseado en un inicio.


JongIn también se había convertido en un hombre ocupado y, al final, sus mensajes y sus videollamadas terminaron escaseando por la diferencia horaria y la inmersión del propio JongIn en el mundo de los negocios. Él había esperado verlo pronto, pero parecía que no iba a ser posible y eso le pellizcaba un poco el corazón.


Era triste.


La señora Kim sonrió afectuosamente y ella extendió una mano para apretarle el hombro en busca de reconfortarlo. KyungSoo amplió un poco más su sonrisa y agradeció el toque.


—No te preocupes, seguramente se verán pronto. Él también estaba deseando verte y se encontraba muy feliz cuando se enteró de tu regreso.


—Ese niño —agregó el tío Kim—... es probable que tome un vuelo cuando encuentre un momento libre solo para verte. Te ha echado de menos.


—Y yo a él. Lo he hecho todo este tiempo.


Ellos hablaron por un momento más antes de ser soltado definitivamente. La tía Kim había decidido echarle una mano a su madre y el tío fue en busca de algunas cervezas, así que KyungSoo se dirigió hacia la familia de su hermano y se dispuso a saludar a su cuñada y preguntar por la salud de sus sobrinos.


Fue absorbido de inmediato por una conversación llena de anécdotas de una madre primeriza que había tenido que hacerle frente a dos bebés al mismo tiempo y KyungSoo se encontró nada más que fascinado con cada nueva experiencia. Incluso le pareció gracioso (no asqueroso) el recuerdo de SeungSoo de haberse embarrado la mano de mierda en su intento de cambiar el pañal de SeungWang, el menor de los gemelos.


En todo ese tiempo, ChanYeol se había mantenido a su lado, sonriendo y escuchando amablemente. Recibieron las cervezas que el tío había buscado para ellos y se unió rápidamente a la conversación con algunos recuerdos lejanos.


—SeungWang y WangSoo son realmente entusiastas. Me recuerdan a JongIn cuando era un niño pequeño. No había manera de que nos obedeciera, realmente era inquieto y terrible, pero de alguna manera siempre era bueno y educado con KyungSoo. Aún me pregunto cómo lo hacía.


SeungSoo rió divertidamente y dijo con seguridad:


—Eso es porque JongIn siempre tuvo un crush con KyungSoo. La influencia del primer amor no es algo que los padres puedan conseguir.


Inexplicablemente las mejillas de KyungSoo se sonrojaron en un rojo furioso y él no tardó en tomar un cojín y arrojárselo a su hermano para que cerrara la boca y no dijera estupideces.


Podía sentir la mirada profunda de ChanYeol lacerando su cráneo y él no quería dar explicaciones, muchas gracias.


—No digas tontería. JongIn solo se encariñó mucho conmigo porque tú no fuiste tan amable con él. Fui su hyung más seguro y agradable.


—Tsk, solo tú crees eso. Eres parte de esos idiotas que quieren tapar el sol con un dedo —SeungSoo bebió un gran trago de su cerveza y con la otra mano le acarició el pelo a su esposa. Ella sonrió con complacencia y pareció mucho más cómoda mientras recibía esta muestra de afecto pública—; de todas formas, no es que importe realmente ahora. Ambos son adultos y JongIn creció muy bien. Es un gran tipo.


—Eso es cierto. Seguramente tus hijos serán de esa manera también, SeungSoo: al principio parecerán difíciles, pero con el tiempo serán muy buenas personas —dijo el tío Kim con una sonrisa conciliadora y SeungSoo asintió de inmediato, pareciendo especialmente complacido—.


—Sí, probablemente sea así.


No mucho después llegaron su madre y su tía cargando los tazones y los platos y KyungSoo se puso de pie para ayudarlas. ChanYeol lo siguió de cerca y comenzó a ordenar todo en la mesa con un exceso de galantería que lo dejó con una ceja alzada y un bufido bajo.


—Permíteme, tía, yo llevaré esto. Está algo pesado.


KyungSoo frunció el ceño y cuando se encontraron solos, porque su madre se había retirado con su tía para buscar las bebidas (luciendo muy sonrojada y complacida, además), lo golpeó en la cabeza y lo acercó a él tirando de su camiseta.


—¿Puedes dejar tu intento de encantar a mi madre? —murmuró entre dientes y ChanYeol sonrió ampliamente en respuesta—.


—¿Por qué no me dijiste que tu JongIn estaba enamorado de ti? ¿No te parece cruel ocultarme algo así?


KyungSoo sintió como un sonrojo nacía y crecía en su rostro y esta vez tiró de una de sus orejas con fuerza. ChanYeol se quejó por lo bajo y KyungSoo apretó más fuerte.


—Silencio. No digas nada al respecto y pon la mesa en silencio o te echaré a patadas de aquí.


ChanYeol formó un puchero y lo miró con falso resentimiento después de que su oreja fue soltada.


—Sé que a nadie le gusta hablar de su ex frente al actual, pero aún así me tratas tan cruelmente después de mencionarlo... qué malo.


Como respuesta KyungSoo le sacó la lengua y pasó a ignorarlo olímpicamente.


El tema quedó zanjado después de eso; cuando la mesa estuvo lista llamaron al resto para que se unieran a ellos y así dieron inicio a la comida.


Fue agradable, realmente muy agradable. KyungSoo se sintió muy bien al ver a sus seres queridos reunidos ahí para compartir un tiempo con él después de tantos años separados.


Lo hicieron feliz y dichoso en medio de las voces, de las risas y de los aromas de su infancia. De las dos pequeñas y nuevas adquisiciones a su familia y de la comodidad de ChanYeol a su lado.


KyungSoo no había esperado nada de eso, pero fue indiscutiblemente perfecto. Él sintió que finalmente había calzado en el lugar adecuado después de sentirse fuera de lugar.


Esa felicidad y deleite fueron suficientes, así que, horas después, cuando la noche cayó, los niños se durmieron y el cansancio estaba golpeando y tuvo que despedirlos a todos, no se sintió triste.


Abrazó a todos y cada uno de ellos y prometió que los vería pronto. Él los vio partir con una sonrisa y cerró la puerta cuando todos desaparecieron tras las puertas del elevador. Solo entonces suspiró largamente y hundió los hombros, completamente agotado pero satisfecho.


ChanYeol se acercó a él en ese momento, le frotó los hombros y KyungSoo se apoyó en su costado con los ojos cerrados. Sintió el fantasma de un beso en su coronilla y luego un pequeño e indoloro pellizco en la nariz; fue después de eso que la voz grave y cómoda del alfa resonó en su oído, cálida y tranquila.


—Vamos, anda a cambiarte. Yo voy a recoger un poco mientras tanto.


—¿Estás seguro? También debes estar cansado.


—No te preocupes por mí. Soy un alfa capaz, ¿recuerdas?


—Entonces te haré caso por ahora. ¿Dormirás conmigo o vas a tomar la habitación de invitados?


—¿Tú que crees?


KyungSoo rió y luego se alejó de su cuerpo para comenzar a caminar hacia la alcoba.


—No tardes demasiado entonces, quiero dormir.


—Sí, sí, no te preocupes.


KyungSoo se despidió con un gesto de manos y lo dejó solo en la sala de estar mientras él se daba una ducha.


Minutos después, cuando ya se encontraba disfrutando de la comodidad de su nueva cama, sintió los brazos de ChanYeol rodeándolo amablemente y KyungSoo suspiró y se acurrucó contra su pecho ahora limpio y fresco. ChanYeol colocó su barbilla sobre su coronilla y luego de un tiempo en silencio, susurró en voz muy baja:


—Gracias por permitirme convivir con tu familia hoy, KyungSoo. Me has hecho recordar lo que se sentía tener una.


KyungSoo sonrió suavemente y colocó una mano sobre la de ChanYeol, cubriendo el dorso fuerte y masculino hasta donde podía con su pequeña mano.


—No tienes que agradecer; también eres parte de mi familia, ChanYeol, así que siempre vas a ser bienvenido y bien recibido por todos.


—Mnn... aun así, muchas gracias. Fue agradable sentirse parte de una manada otra vez.


KyungSoo se mantuvo en silencio por un tiempo y luego dijo de forma cálida y afectuosa:


—No ha sido nada.


Y esa noche, de esa manera, ambos durmieron mucho más cómodamente que de costumbre.