Prof. Baekie vs Mr. Park

Sinopsis

Sabiendo que su pequeño hijo Andy de cuatro años tiene que aprender primero a leer antes que portar un arma, Chanyeol no tiene otra opción más que hacer que vaya a la escuela. No obstante, todo empieza a complicarse en el momento que tiene un encuentro de padre-maestro, la causa: Byun Baekhyun, el energético profesor a cargo de la clase de su hijo.

Genero:
Action/Romance
Autor/a:
jessinegas
Estado:
En proceso
Capítulos:
28
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

Cuando Jessica se lo dejó, Andy tenía apenas cuatro meses de edad.

No había nada que Chanyeol supiera sobre bebés —más el hecho de cómo hacerlos, claramente— pero en el momento que había abierto la lujosa puerta de su departamento lo menos que se esperaba era encontrarse con una bola de piel pálida con apenas tres pelos en su cabeza. Primero pensó que era un artefacto explosivo puesto por alguno de sus enemigos por lo que su primera reacción fue sacar el arma y apuntar a cualquier cosa que se moviera fuera. Al darse cuenta que no había nadie allí, pateó un poco la canasta consiguiendo un leve gemido de parte de algo que había dentro lo cual le hizo pensar en un robot asesino —vaya estupidez que se cargaba hace cuatro años— por lo que lo único que hizo fue gritarle a su asistente, Kyungsoo, que recogiera todo lo que hubiera al alcance para salir lo antes posible de allí.

Para sorpresa de un Chanyeol aún en sus veintes, su asistente había salido con un aura detectivesca vigilando firmemente a todos lados con un ridículo delantal y, antes de que el más alto reafirmara que el espectro en ese paquete era alguna arma mortífera, Kyungsoo —experto en muchas cosas difíciles de pronunciar— le dio una mirada dubitativa antes de acercarse al objeto sin miedo alguno. Evitando que Chanyeol disparara en defensa propia, su asistente le había cortado la acción, alejándolo para destapar completamente la cosa de allí dentro.

Muchas cosas pasaron: desde conseguir un llanto ensordecedor de la cosa hasta tener a un Kyungsoo envuelto en un aura maternal y linda que Chanyeol casi vomita. Lo único que Chanyeol encontró después fue una nota de su ex diciéndole sus razones, pero la más importante era que le estaba dejando a su hijo y que cuidara de él ya que ella prefería estar de reventón y otras cosas más. Diciendo cosas como necesitar pañales y mamilas, Kyungsoo salió disparado al supermercado dejándole ese raro espécimen de un pequeño humano.

Un pequeño humano que se convirtió en la cosa más importante y que más amaría en el mundo.

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Despertó con la jaqueca más grande de su vida. No estaba seguro de cuanto había dormido en realidad, la cosa era que desde hace un par de semanas no lo había estado haciendo bien y, hasta ayer —si no ha dormido más de un día— se dio ese lujo de dejarse llevar por esa sensación de cansancio.

En realidad todo había sido culpa de Yifan y sus malos cálculos a la hora de enviar el armamento necesario para la alianza. Obviamente su trabajo como vendedor—guión mafioso guión asesino guión ninja—no estaba dando frutos como se esperaba en ese año. Sus enemigos a lo largo de esos cuatro años se habían multiplicado, las personas contratadas para asesinarlos se intensificaron y sus constantes viajes y cambios de vivienda le habían hecho ser, a sus ya treinta años, una persona menos paciente, nada divertida, inflexible e incluso desconsiderada.

Aunque aún existía un pequeño humano que le podía cambiar su actitud dura a una risueña en un dos por tres. Pero eso sólo lo sabían él, Kyungsoo y Jongin, así que no necesitaba que nadie más lo supiera.

Se preparó rápidamente en menos de veinte minutos para su trabajo. Tenía que usar completamente negro, era de ley, y aunque su mafia se categorizaba por el cabello rojizo, aún sentía amargamente cómo era que se veía en el espejo: ese rojo vivo le hacía arder los ojos, era demasiado resplandeciente y atraía la atención de cualquiera. Todavía no encontraba la razón del por qué se había dejado influenciar por su equipo para hacerlo. Era suficientemente vergonzoso contar con tremendo grupo de estúpidos que le hacían perder varios millones al día. Si no los apreciara un poco, ya tendrían un buen agujero en la cabeza.

Y este es papá —fue lo primero que escuchó al salir de su habitación. Inmediatamente sonrió—. Y este es el tío Kyungsoo y este es el tío Jongin —ladeó su cabeza un poco para observar a la pequeña criatura que engullía una cucharada de cereal.

—¿Qué es eso que tiene el tío Jongin en las manos? —esa voz fue Kyungsoo quien tarareaba a un lado del pequeño.

—Es una Barret .50cal —contestó Andy como si fuera lo más normal del mundo que un niño supiera sobre armas—. Y esos de allá son los malhechores que quieren hacerle daño a papi.

Claramente la frente de Kyungsoo se crispó en molestia. Chanyeol entró en la habitación con una mueca intentando aminorizar el sutil terror que le causaba un Kyungsoo en desacuerdo. Se acercó a su hijo quien sonrió casi igual de grande que él, besó su frente y prosiguió a sentarse a un lado de él.

Chanyeol —el tono que su asistente utilizó fue demasiado oscuro.

—Hola Andy —saludó a su hijo, ignorando la mala cara del otro—. ¿Qué tienes allí, amigo?

El pequeño niño se sacudió un poco dejando que un pedazo de cereal cayera desde sus labios a la mesa. Se inclinó suavemente hacia el frente, mostrándole su dibujo y prosiguiendo a explicarlo.

—Cuando el tío Kyungsoo me tenía cubierto en nuestra guarida secreta —señaló un extremo de la hoja en donde se encontraba un supuesto Kyungsoo dibujado y detrás de él un pequeño Andy— los del equipo azul intentaban hacer que el tío Jongin perdiera su arma —ahora dirigió su dedo a Jongin—. Pero entonces, ¡el tío Jongdae llegó con su metralleta y mató a todos allí! Luego, tú estabas con el malhechor llamado Seungri quien, antes de que le dispararas en la cabeza, te dijo que cobraría su venganza y al último, ¡boom! El tío Jongdae activó la bomba para que el edificio cayera encima de los maleantes.

Chanyeol sonrió con autosuficiencia hacia su hijo mientras asentía orgullosamente.

—Así es, papi es muy cool, ¿no? —acarició la cabeza de su hijo.

—¡Papi es asombroso! —Andy contestó con un pequeño brinco lleno de felicidad—. ¡Cuando sea grande también quiero sostener cabezas decapitadas!

Con un sonido gutural en su garganta, Kyungsoo intervino.

—Papi necesita hablar conmigo —con una mueca en los labios, ambos Park voltearon su cabeza hacia el pequeño chico que se veía un todo enfadado—. Andy, acaba tu desayuno. El tío Jongin viene en menos de diez minutos por ti para ir al patinadero.

El niño no dijo ni chistó nada más. Sabía perfectamente cuando Kyungsoo no estaba para mimos así que simplemente le tendió una tenue mirada a su padre quien de por sí sabía no iba a acabar del todo bien después de la ‘plática’ que su asistente le daría.

Sin otra opción, Chanyeol se levantó de su asiento para caminar todo el recorrido hacia su oficina en donde Kyungsoo le había guiado. Aún con los brazos cruzados, el de menor edad se volteó hacia su jefe con un rostro menos intenso pero aún estremecedor.

—Sabes que esto no está nada bien —comenzó con un tono monótono—. El hecho de que el sueño de Andy sea ser un asesino en serie o con sólo saber lo que es una Scar-L o que diga que sus armas favoritas son las AK43 es todo menos algo no-preocupante.

Suspirando, el más alto rodó los ojos. Sinceramente sabía eso, en serio.

—Es el modo en que nosotros vivimos, sabes que yo intenté alejarlo de...

—No lo hiciste —Kyungsoo espetó—. Yo lo hice. Tú me lo pediste, que es diferente. Sabes muy bien que no hay nada que me haga más feliz que cuidar a Andy, pero igualmente sabes que eso interfiere en nuestras misiones y, perdón, pero instalar una bomba es mucho más fácil que educar a un niño. Ser niñero y salvar el culo de tus agentes no es nada fácil al mismo tiempo.

Chanyeol apretó los labios. Realmente sabía que eso era jodidamente verdad, pero él era un chico de negocios y vivía la vida al límite.

—¿Qué intentas decir con todo esto? —preguntó con un tono reacio.

Kyungsoo se quedó un tiempo en silencio, analizando las facciones de su jefe. Hace ya mucho tiempo que había dejado de ser incómodo el estar tan cerca y solos en una habitación, pero las intensas miradas del uno con el otro nunca fueron realmente superadas. La verdad es que incluso Chanyeol podía ver el cansancio en los ojos de su asistente.

—Tienes que conseguir a alguien más.

—No.

De un momento a otro, los ojos de Chanyeol se volvieron oscuros y el temor se reflejó en su voz, incluso en una sola palabra. Normalmente tenía una actitud normal con Kyungsoo, pero en varias ocasiones claro que lograba molestarse y esa era una de ellas.

—Chanyeol —instando, el menor se acercó con suavidad, pero el otro se alejó. Con un suspiro, Kyungsoo se rascó el cuello—. Tienes que superar tu desconfianza. Por más que intentes proteger a tu hijo, sabes que dejarlo con nosotros es incluso más peligroso que con una persona normal.

—Ya sabes lo que sucedió hace un año —la molestia fluía en el tono de su voz—. Nunca voy a perdonarme eso, Kyungsoo. No puedo dejar a Andy con malditamente cualquiera.

—Escúchame primero...

—¡Dije que no! —sus manos se estamparon en el escritorio y posteriormente la puerta del despacho fue abierta.

Ambos giraron, encontrándose con una cabeza que se había infiltrado a través de la puerta. Jongin miró de un lado a otro, sus ojos incapaces de separarse de Kyungsoo después de unos segundos. Entró a la habitación sin más, oliendo la tensión entre sus compañeros, dejó un tumulto de extraños papeles y folletos sobre el escritorio de su jefe.

—Cuántas veces te he dicho que tienes que tocar la puerta antes de entrar —le riñó el pelirrojo aún con un aura de insatisfacción.

Jongin suspiró con una sonrisa cansina en el rostro. Era de esperarse, todo su equipo había tenido una mala semana.

—Andy me dijo que su papi y el tío Kyungsoo estaban posiblemente haciendo bebés en su oficina —gruñó, claramente molesto y celoso aún sabiendo que eso era todo menos posible.

Kyungsoo miró a su mejor amigo, sí, mejor amigo. Porque ese par de idiotas aún no hacían oficial nada y era solamente por culpa de un Kyungsoo lleno de problemas.

—Ahí está mi punto —murmuró Kyungsoo aún con la mirada fija en Jongin—. Este niño tiene tan sólo cuatro años y ya sabe más de la vida que uno de doce —giró en su lugar, encontrándose con el papeleo que su amigo había traído.

—Casi cinco —intentó defender Chanyeol.

—Un niño de casi cinco años no tendría por qué saber lo que significa tener relaciones sexuales.

—Ese niño de casi cinco años no tendría por qué catalogarte como su mamá —Jongin interfirió, acercándose un poco más a Kyungsoo. Se volvieron a mirar intensamente el uno al otro, Chanyeol no sabía ahora qué había sucedido entre ellos dos aparte de su usual tensión sexual y realmente no estaba interesado—. Pero Andy aún tiene esa ilusión de que te vas a casar con su papi. Y ustedes no son capaces de decirle la maldita verdad, la verdad de que lo de ustedes se terminó hace mucho tiempo.

Entendiendo el enojo, nadie dijo nada al respecto.

Sí, Chanyeol y Kyungsoo tuvieron algo hace unos tres años. Algo que no funcionó, pero algo que le hizo ilusión a un pequeño niño sin una madre. De todas maneras ese algo nunca fue formal ni relacionado con sentimientos. Simplemente fueron un par de adultos con deseos carnales y sexuales, nada más. No obstante, Andy fue enseñado que las personas hacían eso cuando estaban enamorados y esa imagen quedó en su mente por siempre.

—Yo estoy con Andy porque quiero —dijo el más bajo después de unos segundos—. Y yo no voy a dejarlo, lo único que quiero es que crezca con un niño normal sin necesidad de ver cuerpos y sangre todos los días.

—Y por eso he traído esto —el menor de todos desenlazó la mirada con su amigo y apuntó la vista hacia los papeles—. Son todos los jardines de niños de la ciudad, están ordenados en torno a seguridad y enseñanza. Los primeros tres que están allí son los que yo recomendaría ya que ahí están los niños de personas importantes del país así que la seguridad está de más.

—¿Estás consiente que esas personas importantes son quienes quieren matarnos? —Chanyeol intervino, sentándose en su silla con una mueca—. A parte, yo no he dicho que sí.

—Son la policía, Chanyeol —Kyungsoo lo miró—. No van a poner en peligro a sus propios hijos sólo para llegar a ti.

—Eso no lo sabemos —refutó con un tono grave—. Pueden ser capaces de todo.

—No saben que tienes un hijo. No tienes por qué preocuparte demasiado.

—¡Lo descubrirán en el momento que vaya por él! —se apretó la sien. Realmente no comprendía por qué ese par no entendía su situación. Su hijo es lo más importante para él, preferiría mil veces encerrarlo en casa antes de exponerlo—. Tampoco creo que él deseé ir.

—Oh, claro que lo hace —Jongin se encogió de hombros dejándose caer en uno de los sillones—. Me tomé la libertad de preguntarle lo que piensa de ir a algún lugar lleno de niños de su edad y chicas lindas. Estaba entusiasmado, Chanyeol. Merece una distracción, será suficiente tiempo para que él aprenda y tenga amigos. Tiempo en donde nuestras misiones pueden ser un éxito sin preocuparnos por la seguridad de Andy.

Se pasó la mano por el rostro y lentamente comenzó a considerar la opción. Pensar en las necesidades extras de su hijo —aparte de comida, aseo y amor— que nunca fueron consideradas. La cosa con Andy es demasiado delicada, su hijo es un chico inteligente, eso lo sabían todos, pero así como es de inteligente es impredecible por lo que no es una decisión que se pueda tomar a la ligera.

—No es sólo por él, Chanyeol —Kyungsoo volvió a cruzarse de brazos—. Es por ti y por todos nosotros. Las pérdidas han superado a las ganancias casi por un veinte por ciento y no podemos dejar que esto continúe así. Quieras aceptarlo o no, desde que Andy llegó todo ha sido un caos.

—Jardín de niños —ese fue Jongin—. ¿Qué tan malo podría ser, mhm? Piénsalo —se levantó, dirigiéndose a la puerta. Fácilmente pudo escuchar cómo era que Andy gritaba algo en relación con que llegarían tarde al patinadero. Con una última mirada en ambos, Jongin salió.

Quedándose nuevamente solos, Kyungsoo le tendió un folleto en específico que recitaba el nombre de un kínder llamado ”Lovely Baekie" que se veía muy pintoresco y lleno de vida.

—Es el mejor de todos, pero puedes considerar más si gustas. Sabes que no quiero forzarte a separarte de él, pero ya no puede ir a nuestras misiones envuelto en una manta o maleta —el más bajo espetó en un tono más ligero—. Odio como puede sonar esto, pero nunca sabemos el momento que podemos tocar fondo, si sabes a lo que me refiero. Podemos morir en cualquier instante o lugar y no quiero que Andy esté allí para ver eso.

Sin más, Kyungsoo se inclinó sin olvidarse por completo que en realidad le estaba hablando a su jefe y salió.


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Lovely Baekie era demasiado vainilla para su gusto.

Es decir, los únicos colores que pintaban allí eran colores pasteles, no había nada más que rosa y celeste y eso le hacía hacer una mueca. Había estacionado su Mercedes a un par de calles del lugar, él estaba envuelto en un abrigo color gris y su impecable traje negro. Miraba desde un poste en frente del lugar, había padres entusiastas mirando el pequeño edificio. Era el día de ‘conocer el lugar’ o eso es lo que había leído en el folleto.

Pudo identificar a un par de jóvenes chicas dándoles la bienvenida a los padres de familia. Algunos llevaban a sus niños, otros no. Sabía que se veía como todo un hombre a punto de cometer un asesinato, o esa era la mirada que le tendían de vez en cuando los guardias del lugar quienes susurraban de repente entre ellos mirándolo con descaro. Apretando el folleto con su mano, se obligó a caminar hacia la entrada teniendo en mente que sólo hacía eso por su pequeño hijo.

Cuando llegó al módulo de registro, tuvo que carraspear para que la señorita del lugar dejara de escribir algunas cosas en unos papeles. Inmediatamente que la chica levantó la mirada, ésta reaccionó con un pequeño brinco. Ya sea porque es muy atractivo o porque le dio miedo, al alto no le importó demasiado quitándose los lentes de sol y dejando al descubierto sus orbes.

—B-Buenas tardes —murmuró la chica sin apartar la mirada de él—. S-Se ha perdido o...

—Vengo a dar una exploración por los recintos de la estructura —viendo la mirada confundida de la chica, Chanyeol se dio cuenta de la extraña elección de palabras. No estás en una misión, se dijo. Actúa normal. Aunque, sinceramente, esto parecía incluso más difícil. Sencillamente no encajaba para nada con el lugar—. Quiero decir, ya sabe. Vi en el folleto que hoy era el día de la junta para quienes estén interesados en inscribir a sus hijos aquí.

La rubia lo miró incrédulamente, como esperando que al final se riera y dijera algo como que era una broma y que en realidad estaba buscando a los gángsters de la zona. Cuando no sucedió, y Chanyeol parecía ponerse de mal humor, la chica reaccionó.

—Oh, sí, sí —la rubia rebuscó en su escritorio. Al encontrar un formulario y una pluma, se lo extendió al jefe—. A-Aquí está el formulario de registro. Tiene que poner sus datos y-y los de su hijo.

Chanyeol tomó la hoja y frunció el ceño.

—¿Tengo que hacer esto? —se quejó con una mueca—. Sólo vengo a ver, no es como si ya estuviera inscribiéndolo.

La chica miró por detrás, completamente intimidada y buscando ayuda de sus compañeros quienes evitaban el contacto visual.

—Son normas de seguridad —informó alguien por detrás de Chanyeol. Cuando se volteó por la izquierda, no vio a nadie, al voltear a la derecha, pudo divisar a un chico con el mismo uniforme que las chicas. Estaba de espaldas, caminando hacia dentro mientras cargaba una gran caja con accesorios—. Si no quiere llenarlo, mueva ese bonito trasero hacia afuera, señor. Su querida polla está alocando a las señoritas.

Oh, bien. He ahí las tres cosas que Park Chanyeol odiaba más en la tierra. Primero, el hecho de que no le hablaran a la cara. Segundo, que lo trataran como uno más del montón y, tercero, que lo trataran como un maldito viejo. Por favor, tenía tan solo treinta años y un hijo. Eso no sonaba a viejo, su rostro no lucía viejo.

Con un gruñido, Chanyeol agarró la pluma y comenzó a llenar la información. Lo hizo con la mejor rapidez que tenía, y no porque estaba feliz de hacerlo, sino porque nadie se iba así sin más diciéndole cosas sobre sus genitales e inquiriendo que estaba viejo. Cuando terminó, prácticamente aventó el papel hacia la chica quien nerviosamente le colocó el brazalete que lo identificaba como padre, y después, le dieron la pasada hacia las instalaciones dándole direcciones que Chanyeol no se molestó en escuchar.

Cruzando la puerta, supo que encontrar a ese pequeñajo bastardo era casi imposible. Había un montón de puertas, muchos pasillos y lo único que lo guiaba hacia algún lugar eran las caricaturescas flechas que citaban algo como «padres sigan por aquí» junto con una carita feliz que tuvo que pisarla porque sí. Rindiéndose en su venganza, no tuvo otra opción más que caminar por allí.

¡Buenas tardes a todos los padres! —escuchó el saludo en el momento que había atravesado un par de puertas—. El día de hoy se encuentran en la reunión para conocer las instalaciones, maestros y las metas de nuestro jardín de niños y primaria. ¡Lovely Baekie agradece su tiempo y esmero para poder brindarle a sus hijos el mejor futuro!

Gimió en el momento que la felicidad y cosas lindas consumió el lugar. Era horrible, completamente espantoso, pero tenía que admitir que mientras más hablaba el señor de mediana edad en el micrófono más le convencía. Y eso era difícil, convencer a Park Chanyeol siempre era lo más duro.

¡Y ahora les presento a mi nieto, maestro del lugar y quien fue mi inspiración para abrir este hermoso lugar! ¡Hijo, ven aquí!

Inmediatamente todos los niños del lugar se emocionaron gritando ′profesor’. El chico en cuestión sonrió, cosa que hizo estremecer a todo mundo. Menos a Chanyeol —tal vez tantito, no lo aceptaría—, pero lo que sí le llamó la atención fue ese momento en que el chico tomó el micrófono y habló.

Buenas tardes a todos, mi nombre es Byun Baekhyun —dijo de forma jocosa, cosa que iba directo hacia los niños.

Oh esa voz. Esa voz.

Achicando lo ojos, su cerebro se confundió un momento. No podía creer que ese mismo chico que ahora está actuando como un lindo conejo regalando dulces a los niños fuera el mismo que había bromeado sobre sus grandes atributos hace unos minutos. Imaginándolo o no, cuando Baekhyun había bajado del escenario repartiendo los dulces, inevitablemente había llegado a la silla donde Chanyeol estaba sentado y éste le guiñó el ojo.

Oh.

Bastardo.