Capítulo 1
BaekHyun sabe qué cosas puede esperar de la vida y qué no.
Sabe que esa mañana de miércoles va a llegar tarde a clase, que no debió quedarse hasta tarde, de nuevo y que es probable se dejará dormir en medio de Historia de la Literatura III. Cosas normales y cotidianas. No algo como chocar en su carrera forzada a su primera clase y su trasero rebotando contra el suelo, frente a unos cincuenta estudiantes que despiertan de buenas a primeras para verlo rodeado por su mochila y libros.
Puede que caerse en medio del pasillo y convertirte en la comidilla del día en la facultad no sea algo tan sumamente grave o novedoso, no si tenemos en cuenta su historial de caídas vergonzosas. Pero cuando alza el rostro con un mohín en los labios y se encuentra con el chico con el que ha tropezado, BaekHyun sufre un colapso mental.
Es un adonis.
Y nada más el pensamiento llega, sus neuronas hacen cortocircuito y piensa, piensa. Joder, es como ChangMin.
BaekHyun es amante de la lectura desde joven. Devora libros, los vive, los siente y lee más. Sin embargo, su saga de libros favoritos se llama ‘Enamorada’, escrita por la autora S.M. y aunque es una lectura considerada juvenil y KyungSoo se empeña en decir que son la clase de libros que lee un adolescente, BaekHyun ama la trama, a la protagonista y sobre todo, al protagonista.
Shim ChangMin es un adonis y ese chico que está frente a él, mirándolo como si fuera idiota porque sigue tirado en el suelo con las piernas abiertas y la boca abierta, es la versión real de dicho personaje ficticio.
—Mira por dónde vas. —le dijo él con voz gruesa.
BaekHyun podría haberle respondido algo inteligente, pero solo graznó una especie de quejido, más parecido a un gemido, se sonrojó como un demonio ante la mirada extraña del otro y comenzó a levantarse con torpeza, recogiendo sus cosas.
¡Es ChangMin!, gritó en su mente huyendo del lugar, esquivando a los estudiantes somnolientos.
Joder, lo era, de verdad. Y eso no era algo que BaekHyun pudiera esperar de la vida, porque él sabía que los personajes ficticios, por perfectos que fueran, no eran reales. Nunca. No obstante, ahí estaba ese chico, tan alto, tan guapo, de orejas grandes y el cabello rojo ¡rojo! Todo encajaba perfectamente en la descripción con ChangMin, mierda.
Y por si fuera poco, ambos protagonistas, en la primera entrega de la saga, ’Enamorada bajo la luna’, se conocieron de esa manera. Chocando en una carrera mortal por parte de Hyuna para llegar a clases.
Sintiéndose cliché, estúpido y especial, BaekHyun alcanzó su salón de clase con una sonrisa bobalicona y precisamente como esperaba, su profesora le dio una muy mala mirada por interrumpirla, y más tarde, le lanzó un trozo de tiza por soñar despierto con ChangMin, Hyuna y ese chico desconocido.
No le importó demasiado. La cara de KyungSoo y LuHan cuando se los cuente .Había conocido a su ChangMin, Historia de la Literatura III podía esperar.
***
La cara de sus amigos no fue tal y como BaekHyun esperó de ninguna manera. LuHan tenía una expresión escéptica en el rostro, aunque trataba de sonreír con indulgencia, y KyungSoo ni siquiera levantó la mirada de su grueso libros de Teorías Filosóficas en la Antigua Grecia.
Ambos son sus amigos desde hace ya un tiempo. LuHan es de origen Chino y mayor por un año, estudia Historia del Arte y lo conoce desde el primer año de carrera. KyungSoo es un compañero de secundaria con el que se ha vuelto más cercano en la universidad, pese a estudiar filosofía.
—Y tiene el cabello rojo ¡rojo! Es como ChangMin. —terminó de relatar con entusiasmo.
Se hace un silencio en su habitación de la residencia, cortado por el sonido de la hoja del tomo pasar en un chasquido y el meneo automático de LuHan resolviendo el cubo de rubik.
—Hay mucha gente que tiene el pelo rojo.
BaekHyun frunció el ceño.
—Es como ChangMin. —le repitió a LuHan, haciendo un mohín infantil.—Alto, apuesto, las orejas grandes y el cabello rojo. Es como lo imaginaba. Es él.
—BaekHyun, que se parezca a la descripción que usa la autora para describir a ChangMin no quiere decir que ese chico sea él. —le habló el chino con paciencia. —Es mera coincidencia de que el tipo ese se parezca a la imagen que tú tienes del personaje de S.M.
—Pero nos hemos conocido igual que Hyuna y ChangMin.—lloriqueó con voz ahogada, ansioso porque sus amigos no le creían.
—Eso no tiene ningún tipo de valor.—intervino KyungSoo por primera vez, sin alzar sus grandes y redondos ojos del libro. —El cliché más usado en tramas de libros, dramas y películas es precisamente chocar entre sí para que los protagonistas que conozcan. —bostezó y alzó por fin la mirada, clavándola en BaekHyun.—Tu obsesión por esa saga adolescente no nubla el juicio.
—No estoy obsesionado.—se enfurruñó, mirando mal a KyungSoo y sentándose en su cama.—Esa saga es bonita, lo sabrías si le dieras una oportunidad y dejaras de juzgarla. Además, me siento identificado con Hyuna.
—Sabes que mágicamente no va a crecerle un pene a la protagonista y a convertirse toda la trama en un romance homosexual ¿cierto?—le preguntó con malicia en la voz el estudiante de filosofía.—En lo único que te podrías parecer tu a Hyuna es en que si le ponemos una ‘a’ final a tu nombre aparece el de ella.
BaekHyun abrió la boca y la cerró indignado, mientras KyungSoo sonreía con demasiada maldad por su chiste y LuHan escondía la boca detrás de la palma, dejando el cubo de rubik resuelto a un lado, sobre la mesa.
—Eso ya lo sabía. ¿No puedo sentirme identificado con una mujer solo porque ella tenga tetas y yo no? —bufó BaekHyun, exasperado. —Además, ¿qué importancia tiene? No es real.
—No es real, pero tú viniste diciendo que conociste a tu ChangMin, un tipo que se supone que no existe y que está personalizado en un idiota con el que chocase hoy por no levantarte temprano.
—Es que es el ChangMin real.—insistió casi de forma infantil.—Los personajes de libros están inspirados en personas, es posible que exista un chico de esas características físicas y personalidad.
KyungSoo bufó y rodó los ojos, alzándose un poco de su posición relajada en la cama, tomándose unos segundos para respirar por la obstinación de BaekHyun.
—BaekHyun, deberías replantearte leer otro tipo de novelas, unas que para empezar no sean recomendadas para un público que no supera los quince años y que está escrito para ser un éxito de ventas por la insustancialidad de la trama.
—‘Enamorada’ no es insustancial.—dijo entre dientes, ofendido.
—KyungSoo, no es necesario que te pases.—comentó LuHan en un silbido.
—Lo defiendes porque pese a ser nuestro hyung, te gustan esos libros. —el mayor infló las mejillas, aceptando el golpe. —Deberían saber que esa saga está orientada sobre todo a un público femenino y ciertos sectores gays, que disfrutan de esta clase de historias.
—Somos gays. —murmuró BaekHyun bajito.
—Sí, pero no era necesario que fueran tan clichés. —respondió de forma irónica, cerrando el tomo de su grueso libros y levantándose de su posición.
—¿Y tú quieres romper ese estereotipo leyendo libros de texto por gusto? —hizo una mueca su amigo.
—Nop. Leo porque me gusta. —se sacudió, sonriéndole.
—Pues a mí me gusta ‘Enamorada’.
—Lee lo que quieras, BaekHyun, pero deja de pensar cosas estúpidas sobre ese chico y su parecido irreal con ChangMin. —le dijo al final un derrotado KyungSoo, tomando su mochila. —Recuerda, no te vas a transformar en BaekHyuna por arte del destino.
—¡KyungSoo!—chilló, pero fue demasiado tarde, el chico había desaparecido por la puerta y LuHan hacía un verdadero esfuerzo por no descojonarse en su cara. —¡No te rías!
No, una vez más, algo en el día no fue como él esperaba.
***
BaekHyun quería saber cómo se llamaba su personaje ficticio real. No veía bien llamarlo ChangMin 2.0 o algo así y así se lo hizo saber a LuHan esa mañana. Para variar no iba apurado en este día, solo porque su horario empezaba a las diez, no porque hubiera decidido acostarse temprano por una vez.
—¿Sabes que te pueden denunciar si te empiezas a comportar como un acosador, no?—fue la brillante y primera punta que le lanzó KyungSoo. El tipo aún parecía más adormilado que despierto, muy somnoliento mientras desayunaba, pero lo suficiente audaz para burlarse de BaekHyun. Nunca había horario para eso, al parecer.
—No voy acosar a nadie.
—¿Y cómo piensas averiguar su nombre? —alzó las cejas, escéptico.
—Bueno, es obvio que estudia en mi misma facultad, solo tengo que observar.—le respondió con tono serio, haciéndose el interesante.
—Observar. Yap. —KyungSoo partió la tostada por la mitad. —Traducción: vas a sentarte en una banca hasta que lo veas salir de alguna clase y de casualidad algún compañero lo llame.
BaekHyun se sonrojó hasta la raíz del pelo, si es que eso era posible, y de hecho, sabía que no lo era, a no ser que prefiriera cambiar su actual color negro por el morado que llevó algún tiempo en su último curso de bachillerato.
Quizás su plan no era muy elaborado y puede que sí pensara hacer algo como eso, pero simplemente era difícil averiguar quién era una persona sólo por una mera descripción, aunque fuera el jodido personaje principal de ‘Enamorada’.
—No llegues tarde a tu clase, Baekkie. —lo despidió LuHan cuando se levantaron los tres de la mesa. Sus amigos sí tenían ya clase. —SeHunnie quiere ir a por bubble tea luego ¿quieres venir? Te compraré pastel.
BaekHyun aceptó por el pastel nada más. No le hacía especial ilusión salir con LuHan y su novio, y ni siquiera era porque fueran excesivamente dulces en su presencia, pero siempre le incomodaba estar en presencia de parejas, sobre todo cuando él no tenía una.
Bueno. Su hora deambulando por la facultad fue prácticamente una pérdida de tiempo. El chico alto no apareció y BaekHyun se frustró cuando las clases del día habían terminado y él seguía sin distinguir un cabello pelirrojo entre el gentío.
LuHan lo recogió con una sonrisa, mientras SeHun le dedicaba una mirada extraña. No era para menos, se había subido en el banco y tenía una mano en la frente haciendo de visera, como si así pudiera hallar por fin a su chico.
—No voy a preguntar.—bufó el novio de su amigo con las manos en los bolsillo.
A BaekHyun no le importó, debería estar ya acostumbrado a eso.
La tarta estaba muy buena, pero lo que verdaderamente le impactó fue la información que le dio LuHan en el momento que SeHun se levantó a pagar.
—He descubierto quién es tu ChangMin 2.0. —el pedazo de tarta podría haberse salido de su boca, si no es porque el mayor le cerró la boca, riéndose. —Se llama Park ChanYeol y es el primo de SeHun.
Esa información lo volvió loco, en su cabeza. Externamente seguía igual de aturdido, sus ojos casi tan grandes como los de KyungSoo la rara vez que abría de más los suyos, y en definitiva, luciendo más raro de lo que ya era, según el criterio de SeHun.
—¿Y qué pasa con tu primo? —preguntó de repente, interrumpiendo a SeHun en su intento de besar a LuHan. El chico alzó las cejas, dejó caer la mano que se dirigía a su rostro, en el muslo de LuHan y miró a BaekHyun seguramente preguntándose por qué diablos hablaba si comía pastel.
—¿Qué pasa con él? —no fue amable, más bien sonaba impersonal, algo que no era del todo extraño en SeHun.
BaekHyun no entendía cómo el helado de limón que era SeHun lograba estar con LuHan, un helado de excesivos sabores. Quizás si tendría que hacerle caso a KyungSoo cuando le decía que no debía hacer comparaciones con comida. Le daba hambre.
—Nada, solo tenía curiosidad.
—¿Ha vuelto de su viaje de intercambio, no? —intervino LuHan, intentando rescatar a su amigo. —BaekHyun no lo conoce.
—Es normal que no se conozcan.—dijo SeHun aún sin entender el propósito de esa conversación.
—Deberíamos presentarlos. —comentó el mayor con su típica voz dulce.
BaekHyun eligió ese punto para comer su pastel con más ahínco, apartando la mirada, sonrojándose y hundiéndose en la silla. Odiaba cuando LuHan le hacía de Cupido. Sobre todo con amigos de SeHun. Por la cara de su novio, él pensó lo mismo.
—No creo que eso llegue a ningún sitio. —murmuró el otro.
—¿Por qué?—alzó el mentón BaekHyun, ofendido.
Era cierto que esas citas con los amigos de SeHun no salieron bien, pero ese chico, su primo, ChangMin 2.0, era perfecto para BaekHyun, lo sabía.
SeHun bufó.
—Porque las citas a ciegas contigo no funcionan y mi primo no es del tipo considerado como JunMyeon.
LuHan interrumpió cualquier intento de BaekHyun y SeHun por comenzar a discutir, hablando de una tienda nueva del centro que quería conocer. Su novio fue feliz cuando pudo besarlo y él se tuvo que conformar con meterse el pastel en la boca a falta de una lengua ajena.
No obstante, todo no fue malo. Pese a la poca colaboración del rancio de SeHun, BaekHyun fue capaz de saber que ChanYeol, ChanYeol, qué bonito sonaba, joder, estudiaba el tercer año de música, era de su edad, tenía una hermana mayor y tenía una banda. ¡Una banda!
—Como ChangMin. —soltó en voz alta.
—¿Eres consciente de que el jodido ChangMin era un hombre lobo? —le recordó KyungSoo, harto de escucharlo parlotear sobre su salida con la pareja de novios. LuHan había sido secuestrado por el vicioso de SeHun y BaekHyun después de sus dos trozos de pastel, no tenía nada bueno que hacer entre ambos.
—Por supuesto que lo sé ¿por quién me tomas?
—Te veo capaz de decirme que ese tal ChanYeol es un licántropo como tu maldito ChangMin. —rodó los ojos su amigo, exasperado.
—Por favor, KyungSoo, sé que los cambiaformas lobos no existen, aunque sea una verdadera lástima y una pérdida para la humanidad. Esos hombres son tan calientes….—BaekHyun se perdió en sus pensamientos, recibiendo una mala mirada del otro chico. Tosió, recomponiéndose. —Pero no me vas a negar que las coincidencias son muchas. Alto, pelirrojo, orejas grandes y está en una banda. Como ChangMin.
—¿Sabes cuántos tipos con esas características están en una banda?
BaekHyun ignoró a KyungSoo. No lo haría cambiar de idea. LuHan llegó cinco minutos después con los labios hinchados y rojos y una marca en el cuello que le fue difícil disimular con su camisa de pico. A ninguno de los dos les pareció extraño, de todas formas, y BaekHyun volvió al ataque por sus recientes averiguaciones, aunque LuHan hubiera estado allí.
—Si hasta sus nombres se parecen, hyung.
—No. No empieces con eso de nuevo. —graznó KyungSoo.—Simplemente empiezan igual. Es una puta coincidencia. Supera esa fantasía.
De nuevo, a nadie le importó lo que tuviera que decir.
—Tengo que hacer más indagaciones, seguro que habrá más cosas en las que se parezca a ChangMin. —comentó BaekHyun en un murmullo soñador.
—¿Por qué no puedes ser como una persona normal que agrega a su amor-obsesivo-temporal en alguna red social y se empapa de su vida en silencio?
—Ya lo agregué como amigo de LuHan en su facebook y lo comencé a seguir con mi cuenta de instagram.
—¿Con mi facebook?
—Eres muy obvio poniendo tu contraseña, hyung. —se encogió de hombros sin abismo de vergüenza.
—¿Y por qué lo agregaste con mi cuenta en facebook y en instagram con la tuya? —preguntó LuHan sin darle verdadera importancia a que BaekHyun supiera su contraseña y por ende las de todas sus cuentas personales, porque siempre usaba la misma.
—Porque sería muy obvio que le pidiera amistad con mi cuenta de facebook, no quiero que piense que soy algún tipo de acosador-violador-pervertido, además, SeHun pondría el grito en el cielo. —rodó los ojos haciendo una mueca ante la mención del novio de LuHan. KyungSoo vocalizó un claro, no quiere ser acosador.—Y es menos sospechoso que tú, siendo el novio del primo de ChanYeol, lo agregues. —explicó asintiendo para sí mismo, conforme con su razonamiento. —Mi cuenta de instagram no tiene fotos mías, sólo fotografías de paisajes o alguna cosa que ha llamado mi atención como frases o partes de libros. Nadie sabe que soy yo.
—Tiene sentido.—aceptó LuHan, sonriente.
KyungSoo los miró a ambos como si quiera tirarles sus gruesos tomos de filosofía.
—Por qué no tengo compañeros de cuarto normales. —susurró.
***
No estaba acosando a nadie. Nop, para nada. Era perfectamente normal que un estudiante estuviera sentado en un banco de su facultad, observando la nada. Durante una hora. Una bella hora donde BaekHyun se había plantado delante de una de las aulas donde impartían una asignatura de música y que él observaba desde la lejanía con cierta impaciencia, esperando ver a su personaje ficticio real. ChangMin. ChanYeol.
Pero eso no era acosar como comentó KyungSoo cuando lo vio sentado allí de camino a su siguiente clase. Su amigo exageraba mucho. BaekHyun sólo estaba observando el ambiente, mientras revisaba la cuenta de instagram de ChanYeol. Tenía varias fotos suyas, tanto solo como acompañado, algunos paisajes, postres, pero sobre todo, y los favoritos de BaekHyun, eran sus composiciones. Vídeos de unos pocos segundos que lo dejaban mal mentalmente en muchos aspectos.
No mentía cuando decía que amaba su voz ronca y grave al cantar. BaekHyun la primera vez que lo escuchó creyó que le estaban violando los oídos a base de bien y no pudo evitar imaginarse cómo sería escuchar un susurro de él en directo y joder, joder y joder, le dio mucho calor.
Estaba reproduciendo por vigésima vez el mismo maldito vídeo con su voz cantando un pequeño estribillo cuando la puerta del salón de clases se abrió. BaekHyun se tensó en su lugar, cerró la aplicación y se quitó los auriculares, mordiéndose las uñas. Que salga ya, carajo.
Y salió y fue espléndido. BaekHyun no quería exagerar, pero fue como si un puto foco lo enfocara de pleno y nadie más de su alrededor importara, porque todos le hicieron un hueco a su alrededor, para dejarle pasar. Su cabello pelirrojo brillando, su media sonrisa encantadora por algún chiste irrelevante y todo envuelto en un solo chico alto y fuerte que vestía de negro, con pantalones rotos, camisas largas y una chaqueta de cuero. La combinación le explotó un pulmón y lo hizo jadear.
—Que asquerosamente obvio eres, BaekHyun.
Chilló. KyungSoo apareció de la nada prácticamente, con su mochila al hombro, su forma siniestra de vestir todo oscuro y su sonrisa maliciosa. Y BaekHyun lo maldijo, pero no antes de chillar agudamente y casi soltar su teléfono. Logró tomarlo, no sin hacer un movimiento torpe y tonto, respirando agitado porque su madre no pensaba comprarle otro móvil si de nuevo rompía la pantalla.
—No hagas eso. Me asustaste.
—No te quedes mirando a las personas de esa forma tan patética, entonces. Tanto cuidado con seguirlo en sus redes sociales sin llamar la atención, pero luego cuando lo tienes a unos metros solo te falta ponerte un cartel luminoso que ponga ‘Te amo, eres mi hombre ideal. Fóllame.’
BaekHyun se sonrojó violentamente. Miró por el rabillo del ojo hacia el otro lado, donde estaba ChanYeol y descubrió a varios alumnos de su clase mirándolos. De hecho, el propio chico los miraba raro. Tuvo ganas de hacer un pacto con el diablo solo para que se abriera el suelo y todos dejaran de verlo.
—Habla más bajo.—dijo entre dientes.
—¿Por qué? Tú fuiste el que chillaste, llamando la atención. —se encogió de hombros él de forma despreocupada.
BaekHyun maldijo en silencio y volvió a mirar disimuladamente hacia el salón de clase. No solo había hecho el ridículo, sino que ChanYeol lo había ignorado y había seguido su camino. Se deprimió un poco por este hecho. No pudo disfrutar de toda su belleza por culpa de KyungSoo.
No obstante, BaekHyun se encontró de bruces con su destino de camino a los dormitorios, justo por fuera de la facultad, en forma de LuHan alzando la mano llamándolos a ambos con su novio y su primo al lado, de espaldas a ellos. KyungSoo fue quien tiró de él para hacerlo andar.
Francamente, era un palo con orejas coloradas y expresión de mátame-no-quiero-vivir, y a medida que se acercaba más y más tenso se ponía. Porque ese era el chico que se parecía a ChangMin y él amaba ‘Enamorada’, a Hyuna, pero sobre todo a ChangMin, el hombre lobo más sexy de la historia y le ponía jodidamente nervioso hablar con ChanYeol.
Lo peor llegó cuando los alcanzaron, KyungSoo lo empujó con malicia hacia el centro y LuHan lo recibió como un pase de balón, tomándolo por los hombros y dándole una sonrisa que se suponía era para inspirarle confianza.
—ChanYeol, estos son KyungSoo y BaekHyun. —pero pese a presentarlos a los dos, LuHan enfatizó en BaekHyun, y juraba que lo habría puesto en toda su cara si su altura lo hubiera permitido.
—Tú eres el chico torpe que se tropezó conmigo ayer y no se disculpó.—fue lo único que le dijo, su ceño fruncido, su voz ronca y casi parecía una queja.
SeHun en ese punto alzaba la ceja, mirando a su novio con pánico en sus ojos al verlo comportarse como era siempre que trataba de buscarle pareja a su amigo y BaekHyun definitivamente, quería que la tierra se lo tragara o se evaporara por combustión instantánea.
—Seguro que no fue con mala intención, llegaba tarde a clase y no te habrá visto. Baekkie es algo despistado, ¿verdad, SeHun? —No, por favor, que alguien le dijera que LuHan no estaba defendiéndolo como una madre que justifica a su hijo. Por favor. —Vayamos a comer pastel. —propuso alegre, sin esperar una respuesta por parte de su novio, que seguía dándole advertencias con la mirada.
—¡No! —gritó BaekHyun de forma repentina. —No puedo. No podemos. Tengo que ayudar a KyungSoo.
—¿Tú a mí, con qué podrías ayudarme? —preguntó burlón KyungSoo.
—Con esa cosa que me pediste antes. —rechinó los dientes, tirando de su manga y deshaciéndose del agarre de LuHan.—¡Adiós!
BaekHyun chocó con sus pies, KyungSoo se tropezó con él y se fueron insultándose mutuamente.
No era así cómo había imaginado que sería su primera reunión oficial con ChanYeol. Y sin embargo, eran tan parecido a ChangMin. Porque en el libro, ChangMin también le recriminó a Hyuna irse sin disculparse. KyungSoo tuvo que aguantar su alegato de una hora sobre este misterioso hecho.
***
No era paciente, ni considerado, él era como una especie de hijo de puta, solo que más civilizado, y tampoco. Le costaba controlar su lengua afilada cuando estaba de mal humor y era fácil que ChanYeol se pusiera de mal humor. No obstante, para estar siendo acosado lo estaba llevando bastante mejor de lo que esperaba. Y no era como si antes no le hubieran tocado los cojones, persiguiéndolo hasta el baño para pedirle una firma sobre partes del cuerpo o dejarles poner su boca sobre partes del suyo.
Quería pensar que era nada más porque le hacía un poco de gracia como el chico trataba de disimular que lo estaba mirando y lo hacía tan jodidamente mal. Aunque no iba a negar que al principio le tocó un poco las narices ser perseguido por el tipo que chocó con él en su segunda semana de clases y se largó sin pedirle perdón.
—El chico nos sigue. —comentó JongDae con las manos detrás de su cabeza.—¿No deberías hacer algo?
—Me sigue. —lo corrigió ChanYeol, ajustando su guitarra.—¿Decirle algo cómo qué?
—No lo sé. Es la primera vez que dejas que un chico te persiga por tanto tiempo. ¿Qué lleva? ¿Tres días? En otra ocasión a la hora lo habrías acorralado contra una pared, intimidándolo. —le respondió su amigo con una sonrisa felina.
—Es amigo del novio de SeHun. —el otro parpadeó.
—¿Y desde cuando te importan ese tipo de cosas? —ChanYeol se encogió de hombros. —Tú lo que pasa es que te lo quieres follar. La verdad es que es lindo. Raro, pero lindo.
Él bufó ante las palabras de su amigo, pero no las negó. Ni una de ellas. A decir verdad, ese tal BaekHyun era guapo, sobre todo lindo, más que nada adorable. ChanYeol no era del tipo de tener a su lado personas así, porque terminaban siendo exasperantes, comportándose constantemente de forma infantil y pretendiendo ser consentidos en todo.
Sin embargo, ese chico, pese a su continuo acoso no pasaba más allá de las miradas y ChanYeol no entendía el porqué, cuando era más que evidente que tenía un interés por él más allá de curiosidad por ser el primo de SeHun. No se acercaba, no le hablaba, no nada. Sólo lo miraba y si encontraba sus ojos con los de ChanYeol, giraba abruptamente la cabeza y huía o se escondía detrás de papeleras, como hizo esa mañana.
Sinceramente, atribuía su curiosidad a la diversión, porque aunque fuera algo exasperante tener un acosador, BaekHyun no dejaba de hacer cosas raras para tratar de no llamar la atención y a estas alturas, ya todos sus compañeros de clase lo identificaban como el fan de ChanYeol.
—Si tú no te lo tiras, probablemente otros lo harán.—comentó JongDae. Él lo miró, no había estado prestando atención y su amigo suspiró, alzándole la ceja. —Nuestros compañeros andan murmurando sobre él, varias chicas comentan que es guapo y otros chicos dicen que es follable. Si tú no le hablas, y es evidente que BaekHyun no te va a hablar a este paso, otros lo harán.
—De hablarle a tirárselo hay un paso.—frunció el ceño, deteniéndose a mitad de camino de la cafetería.
—Un paso no muy largo, si te das cuenta.
—Estás enfermo.
—No eres el más indicado para decirme esa mierda. Tú eres experto en pasar del hola qué tal al chúpame la polla.
ChanYeol tampoco negó eso. Miró de reojo hacia atrás, encontrándose con BaekHyun agachado detrás de un árbol, a cuatro patas y su trasero sobresaliendo lamentablemente por el borde del tronco. Tenía ocurrencias estúpidas como esas cuando entraba en pánico, al parecer y ChanYeol dejó caer sus ojos sobre su culo, admirándolo en silencio. Y qué culo.
Puede que esa fuera otra de las razones por las que dejaba que BaekHyun lo siguiera. No todos los días veías a un chico como ese, caderas estrechas, estatura pequeña, rostro de rasgos delicados y un trasero duro que a ChanYeol le gustaría tocar y frotar contra su entrepierna. Sep, quizás le parecía caliente.
Pero seguía siendo raro.
—Si sigue haciendo esas cosas juro que seré yo quien trate de ligárselo. —murmuró JongDae con la mirada perdida en el trasero de su fan. ChanYeol le dio un zape en la cabeza.
—No mires el trasero de mi fan y camina. Tengo hambre.
No lo vio, pero ChanYeol sabía que el idiota de su amigo se estaba riendo de él. También tenía la certeza de que BaekHyun lo estaba siguiendo, pero eso no era tan difícil de saber. Al fin y al cabo, se había acostumbrado a que lo hiciera.
***
No había visto a ChanYeol en todo el día y se sentía deprimido con ese hecho, aunque apenas tenía tiempo para recordarlo. Una vez más, se había dejado dormir y no sólo llegó tarde, sino que su profesora de Historia de la Literatura III lo hizo pararse frente a toda la clase para avergonzarlo por sus continuos retrasos y hacerle preguntas sobre la lección que desencadenó en ella mandándoles un trabajo grupal y en sus compañeros culpándolo exclusivamente a él.
BaekHyun, de todas formas, tenía que conformarse con lo que le tocaba. No tenía tiempo hoy para perderlo ni queriendo y sus compañeros de grupo lo arrastraron a la biblioteca, aún mirándolo mal por hacer enojar a la profesora. Estaba seguro de que la perra amargada les hubiera mandado la mierda igual, pero nadie le preguntó a BaekHyun su opinión.
No obstante, estuvo casi toda la mañana en clase y desde el almuerzo con la nariz pegada a libros de texto, la pantalla brillante del prehistórico ordenador de la biblioteca, pese a ser un centro de calidad, y muriendo por comer pastel y escuchar la voz de ChanYeol en su oído, mientras fantaseaba que estaba con él, en su cama y la cosa que abrazaba no era un peluche enorme de un perro amarillo de orejas caídas.
Sabía que sus compañeros de grupo estaban abusando un poquito de él, pero BaekHyun no tenía ánimos para discutir con ellos y prefería obedecer sus órdenes directas a tener que romperse la cabeza en distribuir las partes del trabajo. Así que él se encargaba de buscar información relevante frente al ordenador, sus ojos comenzando a molestarle y cabeceando de vez en cuando por el cansancio acumulado.
—Pobre de mí. Por qué siempre me pasan estas cosas absurdas. —su frente golpeó el escritorio y por no calcular la distancia y la fuerza, BaekHyun se hizo verdadero daño contra ésta, aullando de dolor y frotándose la zona dañada. Sus ojos se pusieron llorosos y no se detuvo de encogerse de forma más silenciosa posible en su lugar, hasta que una voz lo hizo.
—¿Te sueles golpear muy a menudo contra la mesa o es una de esas cosas extrañas que haces sin motivo?
BaekHyun por un instante dejó de quejarse del dolor, como si este se esfumara, y creyó que estaba alucinando. No podía ser él. Pero cuando giró la cabeza un poquito, tan solo eso, un poquito, se encontró de plano con Park ChanYeol mirándolo con una ceja alzada, las manos metidas en los bolsillos de sus pantalones rotos y una expresión burlona demasiado atractiva para su sistema.
No golpeó la cabeza de nuevo contra la mesa porque sus manos ya estaban apoyadas en el borde. Oh, joder.
—No hago cosas extrañas. —murmuró sin mirarlo, avergonzado. Esto no podía estarle pasando.
—¿Ah, no? ¿Entonces dónde clasificarías tú lo de acosar a chicos con los que chocas por los pasillos?
BaekHyun se alzó repentinamente, mirándolo. Su frente seguramente estaba roja donde se había golpeado fuerte y al fruncir el ceño le molestó la misma, pero no le importó.
—Yo no te acoso.
—No dije que me acosaras.
—Choqué contigo en el pasillo. —hizo un mohín. —Yo no te acoso. —repitió con voz aguda, como si así engañara a alguien.
ChanYeol conjuró una expresión escéptica y bufó, una mano revolvió su cabello y BaekHyun tragó saliva porque eso le pareció sexy y quería estar molesto porque el tipo en realidad, por muy parecido a ChangMin que fuera, lo estaba avergonzando.
—¿Y por qué no viniste hoy?
—¿Ir a dónde?
ChanYeol rodó los ojos, BaekHyun sabía cuándo una persona no tenía paciencia, había visto a muchas personas perder la paciencia con él.
—Llevas una jodida semana siguiéndome a todos lados. Dónde mierda estuviste hoy. —podría haber sido una pregunta, pero no lo era, exigía que le respondiera y sonaba bastante ofendido e irritado. Le causaba escalofríos su voz ronca.
—Tú…¿lo notaste?—su garganta se secó.
—No eres muy listo ¿no?
BaekHyun se cruzó de brazos, ofendido.
—No es necesario que seas grosero, idiota.
Para su consternación, ChanYeol sonrió de medio lado, la clase de sonrisa que daría un bastardo que sabe que es guapo y sabe que le pone caliente. Lo sabe.
—Respóndeme.—exigió.
—¿Y si no quiero?—se levantó, motivado por el orgullo, el corazón latiéndole fuerte contra el pecho por estar tan cerca de esa persona que se parecía tanto a su personaje masculino favorito y que le gustaba un poco bastante, pero que a la vez lo estaba tratando mal.
Lo más increíble era que ChangMin también era desagradable con Hyuna al inicio de su relación. Pero él no debería estar pensando eso ahora. Nop. Porque ChanYeol dio un paso más cerca, el espacio personal convirtiéndose en un chiste entre ellos y BaekHyun no quería flaquear, pero le dolía el cuello por mirar hacia arriba porque era jodidamente alto y él muy pequeño.
—Dime por qué no he visto tu lindo trasero detrás de mí hoy. —su voz grave en un susurro seductor.
BaekHyun jadeó, olvidándose de cómo respirar. Hijo de puta.
—¿Piensas que mi trasero es lindo? —y eso fue lo único que se le ocurrió preguntar, luciendo casi emocionado y arrogante por ese hecho. Porque aunque estuviera frente al tipo y él le pusiera condenadamente nervioso, BaekHyun a veces seleccionaba la información que deseaba escuchar y olvidaba frente a quién estaba.
—No me cambies de tema.
—Me siento orgulloso de mi trasero, he trabajado mucho para que esté duro. Hago muchas sentadillas. —comentó en un tono casual, su filtro lengua-cerebro fuera de servicio.
—Sentadillas. ¿Quieres hacerlas sobre mi polla? —alzó una fina ceja, inclinándose cerca de su rostro y bajando aún más el tono de su voz.
BaekHyun reaccionó en ese momento, sonrojándose.
—No te burles de mí.
—No lo hago. —se encogió de hombros, colocándose derecho de nuevo, pero sin separarse. —¿Por qué no me estabas siguiendo?
—¿Es importante saberlo? —él le gruñó y BaekHyun optó por responder. —Una de mis profesoras me odia y con la excusa de que no me sabía su lección, nos mandó un trabajo. Mis compañeros me odian. —murmuró con un mohín infantil.—¿Y mis compañeros?
Se rascó la mejilla, mirando por los costados de ChanYeol, dándose cuenta al fin del motivo por el cual nunca recibió quejas por aullar de dolor en medio de la biblioteca. En esa área los únicos que quedaban eran ellos dos y ya había anochecido. Los cabrones de sus compañeros se fueron sin él.
—Son cerca de las ocho de la noche, BaekHyun. ¿De verdad no te diste cuenta de que estabas solo? —él negó con la cabeza como un perro abandonado. ChanYeol suspiró. —Eres tan raro.
—No soy raro.
—¿Desde cuándo esconderte detrás de una papelera es normal? —bufó el alto, BaekHyun boqueó por aire. —Si te han apodado mi fan número uno.
—¿Quién?
—Ya te he dicho que no vales una mierda como espía. Toda mi clase murmura sobre ti.
Joder, mierda, su puta madre. ¿Por qué nadie le dijo que espiar a ChanYeol era una mala idea? Cierto, KyungSoo se lo dijo, pero no lo escuchó. BaekHyun se consumió en un silencio, mientras sus orejas enrojecían detrás de su cabello negro y miraba al suelo, retorciendo sus dedos, mortificado.
Por qué tenía que parecerse todo a ’Enamorada bajo la luna’, en ese libro pasaron eventos similares y BaekHyun se sentía identificado con Hyuna, pero no quería que fuera tan literal.
—¿Por qué me sigues?—interrumpió ChanYeol sus pensamientos. Él lo miró, ladeando la cabeza a un lado.
—Sólo lo hago.
—Eso no es una excusa. Las personas no siguen a otras porque sí.
—Yo lo hago.
—No te creo. —sopló aire sobre su cara, entrecerrando los ojos a su altura, dándole a entender que no le creía. —¿Quieres que firme alguna parte de tu cuerpo?
BaekHyun podría haberse estremecido por su tono coqueto, pero la pregunta lo confundió. Se cruzó de brazos como así pudiera crear una barrera entre él y ChanYeol e hizo una mueca.
—¿Por qué querría yo que hicieras eso?
—No tiene porqué ser con un rotulador. Podría firmarte con mi lengua. —sugirió con voz ronca, sus labios muy cerca de los suyos.
Podría haber explotado en ese jodido momento. Podría. Pero BaekHyun de todas las cosas que pudo haber hecho, hacer bom no fue una de ellas. Su mano se puso sobre su cara, apartándolo y su ceño se frunció aún más.
—Me gustas, pero eso no quiere decir por un par de palabras de mierda me vaya a bajar los pantalones y ofrecerte mi lindo trasero. No intentes burlarte de mí.
ChanYeol lo tomó de la muñeca, gruñendo. BaekHyun intentó que no se notara su flaqueo porque el tipo era intimidante cuando sus ojos se oscurecían denotando su irritación. Sin embargo, dejó su mano a los pocos segundos, quizás cambiando de idea.
—¿Y si te gusto porque no me hablas en vez de seguirme?
—¿Por qué en vez de dejar que te siga no me hablaste tú a mí?
Se desafiaron con la mirada mutuamente hasta que ChanYeol bufó.
—Raro.
—Idiota.
El alto giró sobre sí mismo, sus manos de regreso a sus bolsillos y la guitarra que BaekHyun no había notado antes, colgada de nuevo sobre su espalda.
—¿A dónde vas?
—La biblioteca va a cerrar ya, estúpido, y no tengo ningún interés de congelarme las pelotas aquí dentro.
BaekHyun abultó los labios por el insulto y recogió sus cosas con rapidez y torpeza, alcanzándolo corriendo justo cuando estaba saliendo del edificio, bajando las escaleras. Casi, casi, rodó por las mismas, tropezando. ChanYeol lo atrapó por la mochila de una forma muy poco caballerosa o romántica.
—Torpe.
No le respondió. Aún ni siquiera se creía que estuviera caminando de regreso a los dormitorios con ChanYeol, el jodido ChanYeol, ese que se parecía tanto a su ChangMin. Era absurdo. Toda la situación lo era. Porque aunque le hiciera muchísima ilusión estar hablando con él y estuviera condenadamente bueno, el tipo en verdad lo exasperaba un poquito con su mala educación, sus insultos y esa forma de decirle cosas coquetas como si estuviera acostumbrado a decirlas.
Y sep, incluso en ese tipo de cosas se parecía al personaje masculino de ‘Enamorada’.
—Yo me quedo aquí.
—¿Debo suponer que también sabes dónde duermo?
—Compartes piso con SeHun a pocas calles de aquí. Me lo dijo LuHan. —suprimió que vio una publicación suya en facebook de su noche de sábado comiendo pizza y bebiendo cerveza con su primo y otro amigo que según la etiqueta se llamaba JongDae.
ChanYeol sonrió de medio lado.
—Mañana me vas a seguir. —no era una pregunta.
BaekHyun arrugó los labios.
—Te quejas mucho de que te sigo, pero echaste de menos ver mi lindo trasero.
—Es algo digno de ver. —rió un poco y le revolvió el pelo, haciéndolo bufar como un gato. —Hasta mañana, BaekHyun. Sueña conmigo.
Y aunque dijo un sonoro yap, fingiendo estar sumamente ofendido y ChanYeol se carcajeó más fuerte mientras se alejaba, por dentro BaekHyun era mini él correteando por su cerebro, gritando, tirando papeles y flechas con corazones porque Park ChanYeol le había hablado y sobre todo, pensaba que su trasero era lindo.