Prólogo
Doce años atrás.
Él es malo, pero mami lo quiere y yo no puedo hacer nada para que lo deje. Él me hace daño al igual que lo hace con ella, pero mami lo sigue defendiendo, no sé porque lo hace. Escucho los gritos de mami en la sala, yo estoy oculto en el clóset de mi habitación. Mami me dijo que me quedara aquí, que pasara lo que pasara no saliera de este lugar. Mis piernas se encuentran flexionadas, mi rostro está oculto entre ellas. Quiero que los gritos paren.
Y paran.
Dejo de sollozar para tratar de escuchar lo que está sucediendo en la sala. Unos pasos resuenan, él está subiendo. Él miedo cala en mis huesos, él viene ahora hacia mí. Ya dejó a mami para venir hacia mí y lastimarme.
La puerta de mi habitación es abierta, siento su presencia imponiéndose haciendo que me provoque más miedo. Empiezo a arrastrar mi pequeño cuerpo hacia atrás de las prendas que cubren el clóset, no quiero que me vea, no quiero que me lastime.
—¿Dónde estás, pequeña marica?—Su voz pesada se escucha.
Vuelvo a sollozar, pero trato de que no se escuchen. No quiero que me oiga, él viene a lastimarme. De repente su respiración ya no la oigo, nada se escucha, todo se encuentra en silencio. Él ya se fue. Un alivio recorre mi cuerpo pero se va rápidamente cuando la puerta del cléset es abierta.
—¡Aquí estás, pequeña marica!
Me alejo lo más posible de él, sus ojos se encuentran muy brillantes de la furia. Sus grandes manos me toman fuertemente por mis pequeños brazos haciéndome llorar más.
—¡Déjame! ¡Déjame!
—¡Marco, deja al niño!—Mami entra desesperada por la puerta de la habitación.
—¡Esta pequeña marica debe recibir lo que se merece!
Él alza su mano y todo pasa muy rápido. Me encojo esperando el golpe, pero yo no soy el que lo recibo sino mami. Un grito desgarrador es lanzado por ella, él se acerca más a mami y la arremete más con sus puños. Él ha alejado su atención de mi para centrarla totalmente en ella.
—¡Déjala, deja a mi mami!
—¡Cierra la puta boca, pequeño marica!
—¡Louis sal de aq...—Una patada es dejada en su costado haciendo que saque todo su aire y no termine de hablar.
Salgo rápidamente de mi habitación para bajar por las escaleras e ir directamente hacia la cocina. Sé lo que debo hacer. Aún con los gritos de mi mami busco en la gaveta donde guarda los objetos que no debo tocar. Mami siempre me lo prohibió, pero sé que con eso podré ayudarla y ella dejará de sufrir.
Agarro la cosa filosa con la que mi mami pica mi carne para que yo pueda comerla. La alejo de mi cuerpo y vuelvo a subir las escaleras. Mi mami sigue en el suelo sollozando por los golpes que le da él.
—¡Déjala, papi!—Corro hacia él y hago lo que vi en una película la semana pasada.
Clavo la cosa filosa en la espalda de mi papi muchas veces, mucha sangre sale de los agujeros que le hago, pero no me arrepiento de haberlo hecho. Él cae al suelo, hay muchísima sangre, pero al menos papi se queda quieto.
—¿Papi?—lo llamo con temor.
—Louis... ¿qué hiciste?—pregunta con horror mi mami.
—Quise ayudarte, mami.
—Ven aquí, mi amor—me acerco a ella, tiene cientos de morados en su bonito rostro—. Lo siento, bebé, perdóname.
—¿Por qué, mami?
—Porque pasaste por todo esto por mi culpa.
—Pero mami, ¿lo hice bien? Pude hacer que papi dejara de lastimarte.
—Lo hiciste bien, mi amor.









ay que nanita historia 🙈🤭
me has sorprendido 😳 esto comienza fuerte 💪
No tengo palabras para este prólogo 😱