Capítulo 1
Pasaron muchas cosas importantes cuando Chanyeol tenía seis años, él más que “cosas importantes” las llamaría “incidentes”, porque esa mañana, su madre lo había sacado de la cama apenas había salido el sol, eran vacaciones entonces, no tenía que ir a la escuela, así que estaba todo el día en casa y por lo regular, en esos días, le gustaba sentarse en el jardín de su pequeña casa a jugar, su madre entonces habría cortado algo de fruta para él, para hacer de esas tardes algo menos duro.
La fruta favorita de Chanyeol en ese entonces, era la sandía, su madre cortaba grandes rebanadas para él y el pequeño las comía sin cesar, pero ese día no hubo juegos en el jardín o sandía, su madre simplemente lo había tomado de la mano y le había dicho que irían con un “tío” uno que ella conocía desde hacía mucho y que quizás sería bueno que él también conociera.
El repentino suceso, había venido de un largo viaje caminando por el mercado de su pequeño vecindario, también había venido por un largo viaje en tren, Chanyeol se sentó en las piernas de su madre todo el camino, mirando a las personas a su alrededor, mientras jugaba con ese pequeño juguete que su madre le había dado por cuidar bien de sí mismo todo ese tiempo porque ella había estado trabajando, prácticamente todo el día.
Era uno de esos juegos que eran una larga tira de plástico, hecha solamente de triángulos, cada uno se podía doblar en su propia dirección y así podías hacer diferentes formas, por eso era que Chanyeol estaba tan entretenido con eso, su madre ocasionalmente solo besaba su cabeza, ella parecía nerviosa, pero aunque Chanyeol le preguntó varias veces si algo malo estaba pasando, ella solo sonreía y decía “Todo está bien”, a Chanyeol no le quedaba más que creer eso, porque su mamá luego de decir eso, le daba un beso en la mejilla.
A Chanyeol le gustaba la sandía y cuando su mamá le daba un beso con lápiz labial rojo, para luego tallar un poco su mejilla porque le había dejado una marca, siempre era así, toda la vida del pequeño tenía una razón de ser, al menos hasta entonces.
Le siguió tomando la mano a su madre incluso cuando el viaje en tren terminó, tenía hambre y los puestos callejeros al costado de la calle parecían seducirlo, y aunque pronunció varias veces que tenía hambre, su mamá apenas le hizo caso, dijo que seguramente podrían comer con “el tío” y que si no, entonces ella compraría algo más tarde pero tenían que llegar con “el tío” pronto.
A Chanyeol ya le estaba cansando eso del tío, hasta que llegaron a otro pequeño vecindario, similar al suyo, en donde las casas estaban calle abajo, una pegada a la otra, pero esas no tenían un lindo jardín como la suya, o flores, no había espacio para eso al parecer, y había pocas personas circulando por ahí, su madre lució incomoda cuando por fin se detuvo en una, en una que no destacaba del resto.
El vecindario era Ahyeon-dong que era un laberinto de calles estrechas y empinadas, muchas de las cuales terminaban en largas escaleras que los residentes subían para llegar a sus casas, esa casa donde se habían detenido, no era diferente, tenía un portón de metal pintado de color azul, que estaba bastante gastado, justo como las tejas encima de la misma, que parecían que fueran a caerse en cualquier momento, la madre de Chanyeol aun así, toco el viejo timbre un montón de veces.
Chanyeol leyó el nombre de las personas que vivían ahí, sobre el buzón.
“Kim Mi Kyung/ Park Jung Jae”
Frunció sus cejas al ver su apellido, porque su mamá llevaba otro más, “Song Ji Hyo” así que era gracioso que ese hombre llevará su apellido, aunque seguro que cuando se lo señaló a su madre, ella no estuvo tan contenta como él.
Mi Kyung terminó maldiciendo cuando escuchó el timbre de su casa, tenía sus manos llenas masa en esos momentos y cuando se puso de pie para ir, se dio cuenta de eso, así que no podía alejar mucho sus manos de lo que estaba haciendo, entonces quiso limpiarse rápidamente mientras gritaba que ya iba, pero la persona en la puerta no dejaba de tocar.
-Maldición…- murmuró y entonces miró a Jung Jae, su hijo, que estaba tirado como siempre en el salón de su casa, tratando de conseguir tomar una fiesta, ella solo pateó el suelo. -¿Qué no escuchas el timbre? ¿Qué no puedes ir a abrir? ¿Te quieres meter en problemas tan temprano?-
-Madre, ¿no puede dejar a su hijo en paz ni un segundo? Estoy realmente cansado, no se imagina cuanto, estuve todo el día tratando de buscar trabajo.- dijo Jung Jae con el brazo cubriendole los ojos, sin la mínima intención de moverse.
-¿Todo el día? apenas van a ser once y ya estás en casa, holgazán.-
-Hace mucho frío afuera, ignora a la persona de la puerta, seguro de nuevo son cobradores, ¿para qué necesitamos problemas tan temprano? lo has dicho tú.- la mujer maldijo de nuevo, lavando sus manos como pudo antes de salir corriendo de la casa, no sin antes haberle dado una patada en las costillas a su hijo en el suelo, porque la tenía harta y de haber tenido tiempo, seguro que le habría dado dos, apenas logrando colocarse los zapatos de manera correcta en la puerta de su casa, para volver a gritar que iba, esa persona la iba a volver loca, y estaba lista para maldecirla hasta que terminó abriendo y se terminará encontrando con esa mujer que recordaba tan bien, entonces se había quedado sin palabras.
-Hola señora Kim, ¿está Jung Jae?- preguntó ella y Mi Kyung terminó mirando hacía la mano de esa mujer, que venía sosteniendo la pequeña muñeca de Chanyeol, aún perdido en su juguete.
-¿Ese es Chanyeol?-preguntó la anciana mujer, inclinándose un poco hacía el pequeño, que hasta entonces la miró e hizo una reverencia como su mamá le había enseñado, pero siguió luego solo mirando su juguete, mientras Mi Kyung sonreía. -No puedo creerlo, está enorme, la última vez que lo vi…bueno, apenas tenía unos meses de nacido.- dijo la mujer, aun secando sus manos en sus ropas, porque quería tocar a su nieto, pero estaban tan heladas, que pensó que no eran lo correcto.
-Necesito hablar con Jung Jae, señora Kim, es importante- dijo de nuevo la madre de Chanyeol y fue cuando esa mujer a la que su madre le había hablado con tanta naturalidad, le dijo que podían pasar.
La casa no mejoraba por dentro, de hecho, no había casi nada de cosas, el jardín estaba destinado a guardar un auto que seguro que no había sido movido en años, el salón, la cocina y la sala de estar, estaban juntos en el mismo cuarto, entonces Chanyeol había visto por primera vez a ese hombre, a Jung Jae Park, su padre, a la que Mi Kyung pateó de nuevo en las costillas para que reaccionará y ese hombre lo hizo de hecho, mientras la madre de Chanyeol ayudaba al pequeño a sacarse los zapatos, Yeol se le quedó mirando a los ojos a ese hombre, que parecía no haber tomado un baño en un par de días, llevaba barba sin rasurar y también se veía que necesitaba un corte de cabello.
-¿Ese es Chanyeol?- preguntó de manera ingenua y entonces la madre de Yeol lo había tomado por los hombros, como evitando que su hijo fuera en su dirección, a pesar de que el famoso Jung Jae, sonrió un montón al verlo.
Mi Kyung era una mujer ya de edad avanzada, baja pero se veía muy fuerte, la madre de Chanyeol le preguntó si aún trabajaba en el mercado y ella dijo que si, estaban teniendo una conversación de adultos mientras Chanyeol jugaba con su juguete y Jung Jae parecía esforzarse demasiado por sacarle una palabra.
-¿Cómo te va en la escuela, campeón? ¿ya vas a la escuela?- le preguntó y Chanyeol solo apretó un poco sus labios.
-Voy a la escuela primaria ahora pero no me va bien.- dijo sin más y ese hombre rió un poco.
-Oh no te preocupes, a mi tampoco me iba bien en la escuela, a veces las personas nacen para otras cosas, ¿a ti que te gusta?-
-No sé, ver televisión y jugar.- dijo, haciendo reír de nuevo a ese hombre, que le revolvió el cabello emocionado, al menos hasta que la madre de Chanyeol, interrumpió, abrazando un poco a su hijo. -Vamos Ji Hyo, seguro que lo trajiste para que lo viera.-
-Eso hubiera sido si me hubieras ayudado a mantenerlo hasta ahora, pero simplemente no hiciste nada.- dijo y Jung Jae terminó cambiando su gesto por uno cansado.
-Te dije que no tenía trabajo.-
-Te has pasado seis años sin trabajo, Jung Jae, pero eso no es de lo que vine a hablar contigo.- Mi Kyung dejó una gran olla de comida en medio de todos en esa pequeña mesa para cuatro, apenas los lugares necesarios para todos, interrumpiendo la recién iniciada pelea con un “¿por qué no comemos algo y luego discuten por eso?”
Quizás la madre de Chanyeol lo dejó pasar únicamente porque en verdad tenían hambre y llevaban toda la mañana sin probar bocado, Chanyeol había dicho “Está muy rico, señora Kim” como su mamá la había llamado, pero ella solo se rió y dijo que la podía llamar abuela.
Su abuela se llevó a Chanyeol a ver dibujos animados en la televisión, mientras su madre y “el tío” que ahora sabía que era Jung Jae, estaban hablando aun en el comedor, no podía escuchar nada de lo que se decían, pero había visto a su madre llorar un par de veces, eso nunca era bueno, pero Chanyeol no sabía qué hacer, su atención se disipaba con facilidad por las caricaturas en la televisión y por cómo su abuela le hacía cosquillas para verlo reír.
Su mamá no habló del tema luego de regresar a casa, pero esa noche, durmió con él abrazándolo, a pesar de que su cama era pequeña, mientras le decía que lo amaba mucho y Chanyeol solo se quedaba pensando porque se lo decía entonces, ella siempre era cariñosa, pero ahora era más, sumado a que las visitas con “el tío” comenzaron a ser más frecuentes y cada que iban, su mamá llevaba cosas de Chanyeol que dejaba en la casa, todo el mundo parecía tenso por eso, pero sonreían cuando el pequeño preguntaba algo.
-Deberías quedarte a dormir hoy, como una pijamada con la abuela.- su madre entonces un día ofreció eso, diciendo que tenía que ir al otro día al médico, a sabiendas que Chanyeol tenía un miedo terrible por las jeringas, el pequeño aceptó quedarse en la casa del tío, cenó muy bien y durmió en la misma habitación que la abuela y Jung Jae, todo estuvo bien, lo repitió varias veces a la semana, hasta que un día, su mamá simplemente no paso por él y había sido un gran plan, porque Chanyeol no se había dado cuenta, no tanto al menos, todo había sido tan gradual, incluso a veces el tío lo llevaba a la escuela y la abuela lo recogía, esas dos personas se habían metido con tanta lentitud a su vida, que apenas se había dado cuenta.
-Quiero irme con mi mamá, tío- le dijo un día a Jung Jae, cuando iban caminando de regresó a casa.
-Pensé que te gustamos la abuela y yo- dijo ese hombre, y Chanyeol suspiró.
-Si, pero me gusta más mi mamá, tío- Jung Jae se terminó deteniendo para poder mirar a Chanyeol a los ojos.
-Entiendo eso, pero mamá está algo enferma ahora, ella necesita descansar e ir al médico y no puede cuidarte, creo que deberías quedarte conmigo y la abuela hasta entonces, ella va a estar bien- Chanyeol confió en eso porque eran las palabras que su mamá siempre decía, pero como que algo no le cuadraba. -Y en lugar de decirme tío, podrías decirme papá-
-¿Papá?- Jung Jae sonrió.
-Suena genial, ¿verdad?- le preguntó y Chanyeol se encogió de hombros, no estaba seguro si lo hacía, pero de todos modos, nada de eso lo convencía, así que un día, después de la escuela, más allá de esperar a la abuela o al tío, terminó caminando hacía donde estaba el hospital donde su mamá y él siempre iban.
Su mamá le había hecho un pequeño mapa sobre donde estaban todas las cosas por si un día se llegaba a perder, y aunque eso nunca había pasado, había ayudado mucho, pues Chanyeol solo había tenido que caminar unos quince minutos calle abajo desde su escuela primaria y cuando entró al hospital miró a su alrededor, hasta jalar un poco el uniforme de un doctor y preguntar: “¿aquí está Song Ji Hyo? es mi mamá”.
Chanyeol nunca había visto a su mamá enferma, ella rara vez lo hacía, en realidad, era la persona más sana que hubiera conocido, o eso creía porque cuando entró a la habitación, vio a su madre, pero a la vez no era su madre, era una mujer muy delgada, marchita, como las flores de su jardín ahora que ella no lo cuidaba y parecía tan sorprendida de verlo ahí, que más que preguntar qué hacía ahí, preguntó si había llegado con alguien, pero Chanyeol negó, diciendo que había sido solo.
-¿Estás enferma?- preguntó con miedo, y su mamá seguro que habría querido mentirle para decirle que sí, pero no pudo y comenzó a llorar mientras le sonreía a lo que Chanyeol se asustó y comenzó a llorar también. -Tienes que venir conmigo a casa, quiero que estés conmigo, no quiero estar con nadie más.-
-Tienes que ir con la abuela, anda, llama a una enfermera a ver si los pueden llamar.-
-No, no quiero.- dijo Chanyeol, renegando, haciendo una rabieta en su sitio. -¡Vamos a casa!- gritó de manera consentida, simplemente no parecía entender nada y su madre entendía que no lo hiciera.
-Mamá no va a ir a casa ahora, Yeol- quizás pensó que lo mejor era decir la verdad, pero eso solo hizo que el pequeño comenzará a llorar más fuerte y comenzará a patalear, Chanyeol siempre había sido demasiado temperamental, así que solo pudo estirarse para tomarlo de los hombros y hacer que se controlará un poco, porque necesitaba que la escuchará. -Chanyeol, tienes que quedarte con la abuela y el tío ahora, y tienes que ser un buen niño.-
-Pero yo no quiero, quiero que vengas a casa.- Chanyeol tomó de la mano a su madre y quiso tirar de ella, pero ella solo se negó.
-Tienes que hacerlo, ¿eres un niño grande?- Chanyeol se quedó un momento en blanco y sorbió su nariz, quiso negar, pero supuso que no le quedaban opciones. -Tienes que crecer, tienes que ir a una buena escuela, no te puedes quedar como yo o como tu padre, tienes que sobresalir, tienes que ser el mejor, quiero que me hagas sentir orgullosa, tienes que estudiar mucho, tienes que tener una gran casa, con un gran jardín, como siempre dijiste que querías, vas a casarte, vas a tener hijos y sobre todo, vas a ser feliz.- la madre de Chanyeol lo sostenía con tanta fuerza de las manos que lo estaba asustando, pero era así de duro lo mucho que quería una vida mejor para su hijo, a lo que el pequeño, tuvo que tragarse todas las lágrimas cuando terminó asintiendo.
-¡Ah, Chanyeol!- Jung Jae, su padre, había llevado unos quince minutos después, parecía agotado de haber corrido en su búsqueda y un médico había sido quién lo había llamado, para decirle que Chanyeol había ido a buscar a su madre, así que cuando lo vio, lo terminó abrazando. -¡No me asustes así!- le dijo, agitando un poco mientras lo tomaba por los hombros, el pequeño aún estaba sensible, así que comenzó a llorar de la nada y el hombre pareció asustarse un montón. -Woah, woah, ¿qué pasa contigo? quién debería llorar debería ser yo.- miró a Ji Hyo en la cama y ella solo terminó suspirando mientras movía sus labios para formular la palabra “Te lo encargo”
Song Ji Hyo, la madre de Chanyeol, murió solo unas semanas después, Chanyeol había estado en el funeral, no entendiendo nada de cómo funcionaba la muerte, no entendiendo porque su mamá se veía tan bonita en la foto que habían puesto en su altar, no entendiendo porque se había ido si ella había dicho que lo quería tanto, pero mientras estaba mirando la fotografía de su mamá, sintió que algo tenía que ser diferente y no solo las personas con las que viviría entonces.
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Cuando tenía seis años, Baekhyun estaba ya dando pruebas para los mayores concursos de ballet, apenas había aprendido a caminar, había comenzado a tomar lecciones, y su mentalidad a tan corta edad, no era de tomarse tan en serio todas esas cosas, en ese momento, estaba de pie al lado de todos los demás chicos que iban a concursar, entonces estaba mirando a todos, ellos eran más altos que él, incluso las niñas eran más altas, pero Baekhyun siempre había sido bajo de todos modos.
Su entrenador solía decirle que tenía que compensar el hecho de no ser muy alto con mejores trucos, y que quizás eso sería una ventaja porque no tenía que controlar extremidades tan grandes que complicarán todo, Baekhyun no entendía nada de eso y no le importaba, porque no sabía que era “extremidad” aunque cuando se estaba picando la nariz, su entrenador le dio un manotazo, maldiciendo para decir “no te dieron un cuerpo largo pero unos dedos largos para picar tu nariz, si”, Baekhyun de todos modos no hacía caso, así que un segundo después se estaba picando la nariz de nuevo.
Otros niños lo estaban mirando y en realidad no parecía que fuera competencia, Baekhyun se veía muy joven y pequeño para que se fuera a tomar un campeonato de selección de ballet enserio, llevando un pequeño leotardo negro, unos pequeños zapatos del mismo color y largas mallas en un tono crema, cuando fue llamado a presentarse frente a los jueces, Baekhyun dejo su nariz por fin y terminó por pasar en medio de todos los demás niños, diciendo “permiso, permiso” una y otra vez, hasta que por fin salió al escenario.
Era un auditorio muy grande, pero ahí, solo estaban los padres de los demás niños y sus entrenadores, Baekhyun visualizó a su madre en medio del público, que solo tenía sus brazos cruzados, con su mano derecha un poco alzada hacía su boca, apretando con fuerza sus nudillos, con un montón de anillos en esos huesudos dedos que ella tenía, parecía que así le ejerciera presión a su hijo, que solo terminó aclarando su garganta, cuando hizo una reverencia.
-Soy Byun Baekhyun, tengo 6 años y voy a presentar el Lago de los cisnes de Tchaikovsky.- hizo una nueva reverencia antes de irse a poner en posición, mientras los jueces parecían revisar sus papeles, viendo la firma de su madre y compartiendo una mirada cómplice de inmediato, su madre era Jun Ji Hyun.
Baekhyun era un niño pequeño, pero tenía un cuerpo bastante apto para el ballet, un cuello largo, fino, elegante, justamente como el de un cisne, que cargaba con su cabeza pequeña, fina y del mismo modo elegante, que sabía posicionar de manera perfecta a cada posición según sus pasos, entonces cuando la música empezaba, Baekhyun parecía pertenecer más a ese arte, que al mundo.
Poesía visual, coreografías de ensueño, estética impecable, música con sabor a cuento de hadas o movimientos de precisión asombrosa, era las cosas que escribían los jueces al ver a Baekhyun hacer suyo el escenario con una seguridad que no tenían niños mayores a él, escuchaban los murmullos detrás de ellos, de los otros entrenadores con los padres de otros niños que parecían pensar en que hacer, porque Baekhyun era imparable.
Ji Hyun, su madre, seguía cada movimiento, murmurando entre dientes, todo en el original francés, el idioma que había convertido para su hijo en su segunda lengua, sin saberlo, Baekhyun hacía lo mismo, repitiendo los pasos que había memorizado cada día durante sus entrenamientos, aún así, luciendo un hermoso gesto y expresión para los jueces, especialmente cuando parecían tan fascinados, con sus manos juntas, dejando de escribir porque querían verlo, incluso en el mínimo movimiento de su flequillo.
-Este niño es inigualable.- murmuró su entrenador desde las sombras, mientras mordía su dedo ansioso, aunque sabía que Baekhyun no iba a cometer ni un solo error, no estaba en su naturaleza errar, había sido criado como si fuera el molde de algo perfecto, de algo ideal, de algo tan increíble que nadie le podía sacar la mirada de encima.
Podría parecer torpe, podría parecer ingenuo, pero Baekhyun era más que eso, Baekhyun era el arte mismo en los escenarios, en la disciplina que comenzó a aprender apenas tuvo la edad adecuada y comenzó a caminar.
Cuando terminó, se quedó mirando al frente, solo para demostrar que su nariz había comenzado a sangrar en algún punto porque la había estado picando antes y aun así, no se había detenido, esa imagen de su rostro pequeño pálido por la luz que le estaban dando con un reflector, con la sangre escurriendo, había sido lo que hiciera que los jueces se levantarán para poder aplaudirle, Baekhyun solo suspiró, haciendo una reverencia y solo entonces, tallando su nariz, descubriendo ese líquido rojo ahí.
Baekhyun estaba usando entonces encima de su leotardo y mallas, una sudadera, un pantalón y sus tenis, iría a casa luego de eso, así que no importaba mucho, pero mientras iba de la mano de su entrenador, Junmyeon, se quedó mirando a la distancia a su madre, ella no lo había felicitado, ni nada, ella nunca lo hacía, aun así, Baekhyun miró a otros niños que no habían sido seleccionados, llorando y sus madres los consolaban, otros que sí, estaban recibiendo flores de sus padres, halagos y todo eso, pero su madre apenas le hizo caso y Junmyeon tampoco hizo gran cosa cuando le dijeron que había sido el mejor.
“Si todo el tiempo te decimos qué lo hiciste bien, entonces comenzarás a creerlo” decía ella, incluso cuando a ella se lo decían todo el tiempo, estando rodeada de un montón más de mujeres, su madre sonreía con falsa modestia y se notaba su incomodidad.
-¿No me dirás que lo hice bien?- le preguntó a Junmyeon y este solo negó.
-Sabes lo que piensa tú mamá de todo eso.- Baekhyun solo miró al frente de nuevo, no le importaba, primero lloraba mucho por eso, pero con el tiempo, llegó a darle igual, incluso en esos momentos no le importaba, simplemente solo miró a su mamá, esperando que ella terminará de hablar con las mujeres para irse.
-Quiero comer algo rico, un pan con crema- dijo, refregándose un poco contra la mano de Junmyeon, que solo rió un poco.
-Sabes que no puedes comer eso, mejor algo saludable.-
-Pero quiero pan con crema.- Baekhyun suspiró cuando en el auto, su madre solo le dio un recipiente plástico con fresas, algo que habían traído de su casa y Junmyeon lo miró con algo de pena, pero nunca iba a abogar por él.
-Todos los niños eran patéticos, tenían la gracia de un asno.- dijo su madre, conduciendo su auto y Baekhyun ignoró todo eso por comerse las fresas, mientras escuchaba la conversación de los adultos, aunque poco interesado en general. En el auto, la radio iba encendida y su madre como siempre, estaba escuchando música francesa, la ponía para que Baekhyun fuera repasando y todas las canciones hablaban siempre de desamor o de traición, su madre era fanática de ambas cosas. -Te paraste encorvado al final, no tienes que pararte encorvado.- le dijo a Baek, encontrando su mirada por el espejo retrovisor.
-Lo siento.- dijo solamente, no diciéndolo en realidad, él como su mamá, era bueno fingiendo cosas.
-Baekhyun fue catalogado como el mejor, eso significa que podría competir en otros países, eso sería bueno si quiere ser admitido en una buena escuela de ballet.- dijo Junmyeon y Baekhyun apenas mastico, viendo como su madre se aferraba al volante, demasiado segura de sí misma.
Su madre tenía historial en ese juego, Jun Ji Hyun, quizás su nombre le había permitido a Baekhyun las primeras veces entrar a buenas audiciones, el resto, lo hizo él, pero ella había sido muy famosa en su tiempo, cuando era más joven, cuando era una niña, luego una adolescente y luego una adulta.
Se confiere de manera no reglamentada, generalmente por un gran teatro, por el gobierno de una república o por la corte real de un régimen monárquico. La prima ballerina assoluta se supone que es reconocida como la bailarina absolutamente más grandiosa de su tiempo, su madre era una de esas, Baekhyun había visto a lo largo de su corta vida, su casa entera decorada de premios, menciones y fotos, era como si su madre quisiera asegurarse de que creciera sabiendo que tenía que superar todo eso, lo que Baekhyun no entendía aun al parecer.
-Tiene que hacerlo, no hemos entrenado tanto como para que no lo haga.- Su madre parecía no mirarlo, pero lo hacía todo el tiempo, así era ella, muy perfeccionista y Baekhyun era demasiado joven para darse cuenta.
Finalmente el auto de su madre, dobló en Seongbuk-dong, el sitio en donde vivían, un vecindario conocido como el Beverly Hills de Corea del Sur, que albergaba viviendas de familias de empresarios y residencias diplomáticas, así como de celebridades. A diferencia de Ahyeon-dong, uno de los barrios más pobres, las calles de Seongbuk-dong no tenían basura y eran silenciosas, con casas escondidas detrás de altos muros, alambres de púas y cámaras de seguridad.
Según los agentes de bienes raíces, las casas allí costaban cerca de 6 millones de dólares y las residencias alquiladas a diplomáticos se alquilaban por 8.500 a 12.725 dólares mensuales, su madre tenía una gran propiedad ahí, con criados y jardineros a pesar de no tener un gran jardín, y Baekhyun tampoco era consciente del sitio en donde vivía, en realidad rara vez salía de ahí, tenía un salón entero en casa para practicar, tenía una gran habitación y profesores privados, realmente no iba a ningún sitio que no fueran a sus competencias.
-¿Puedo ver la televisión?- preguntó cuando salieron del auto, pero su madre solo lo miró con una mueca, ella siempre llevaba un horrible labial rojo, que la había ver como si tuviera unos labios gigantes, Baekhyun lo odiaba, la hacía ver fea en su opinión, e igual porque siempre que llevaba ese labial, se le veía más cuando fruncía la boca.
-No, tienes que practicar, no lo hiciste bien hoy, que te lo hayan dicho no dice que sea verdad, tienes mucho qué hacer ahora que irás a las competencias reales, tienes que ser el mejor, proque si no eres el mejor, entonces no eres nadie, eres uno más, recuerda lo que te he dicho. ¿Quién recuerda al segundo hombre que pisó la luna? Nadie, todos solo recuerdan al primero.- le dijo y entonces ando primero, azotando sus tacones de aguja en el concreto que llevaba a la puerta principal de la casa, mientras Baekhyun se quedaba atrás, mirándola, pero sin decir nada.
Baekhyun no tenía amigos, tampoco tenía primos o alguien con quién jugar, de hecho, casi nunca jugaba, las únicas veces que podía hacerlo, era cuando su madre se iba de viaje, realmente no era seguido, porque ella siempre estaba encima suyo, pero Baekhyun no conocía otro modo de vida, solo sabía que tenía que practicar Ballet, Junmyeon lo tenía tocado con eso de que cada que cometía un error, por más pequeño que fuera, como bajar antes de tiempo, poner la expresión equivocada o respirar más de la cuenta, parar la música y decir la frase que odiaba tanto.
“Hazlo de nuevo”
Ni siquiera era bueno en la escuela, le daba igual, nunca había pisado una de verdad, su mamá siempre le conseguía profesores que iban a su casa o que los seguían por todo el país con libros que Baekhyun ni leía, apenas tenía una letra legible, pero su mamá hasta en eso quería que fuera bueno, lo ponía en el comedor a dar vueltas y vueltas a libros de caligrafía y Baekhyun no hacía más que preguntarse cuando iba a terminar la tortura, entonces su madre al ver que cometía un error, arrancaba la hoja y decía: “Hazlo de nuevo”.
Odiaba escribir.
Baekhyun tenía una rutina bien marcada, se levantaba temprano, comía algo y a la vez que desayunaba, Junmyeon le hacía decirle todas sus coreografías paso a paso en francés, entonces Baekhyun repetía una y otra vez, hasta que terminaba, tenía lecciones entonces, matematicas, ingles, lengua, todo eso, como un niño normal, luego tenía que hacer ejercicio, Junmyeon lo ponía a correr por el jardín para hacer cardio, luego estiramientos para su flexibilidad y por fin, Ballet.
Una y otra vez, Ballet, hasta la hora de la comida, donde ahora tenía que hacer tarea al mismo tiempo que comía, porque luego vendría más ballet y durante la cena, Baekhyun tenía una hora para ver la televisión, luego era darse un baño y a la cama, para empezar de nuevo al otro día.
-Coma lento, joven.- la cocinera le había preparado hongos y Baekhyun solo tragó grueso al verlos, parecían hechos además con queso, pasta y espinaca, todo en uno, no se veía muy bien y cuando miró la televisión, era un programa infantil, los niños de la televisión, estaban comiendo pizza.
-No quiero comer hongos, quiero pizza, como la de la televisión.-
-Sabe que su madre no permite eso.- Baekhyun miró hacía atrás, en el comedor, donde Ji Hyun y Junmyeon comían y parecían hablar entre sí, ellos estaban comiendo otra cosa, pero no se veía mejor que la suya, hasta que la criada le terminó dando un pequeño jalón a su camisa, para que la mirará. -Mañana, si quiere, puedo pedir una pizza, diré que es para mi, y entonces, podemos comerla en su habitación, luego de su baño, ¿qué le parece?- dijo la mujer, sonriéndole, y Baekhyun asintió emocionado, mientras ella le daba su meñique para sellar la promesa.
Baekhyun se estuvo saboreando la pizza todo el día siguiente, y no podía esperar a que fuera la hora de dormir para poder comer, estaba realmente emocionado, no había cometido ni un error en todo el día y luego de que las luces de su alcoba fueran apagadas, espero pacientemente, cuando la criada entró, con la caja de la pizza, que de inmediato hizo que se pusiera a saltar en la cama, mientras que esa mujer le hacía señas para que no hiciera ruido o los iban a descubrir.
Baekhyun y la criada, se sentaron dentro de un armario, para poder abrir la caja de la pizza y entonces empezar a comer, Baekhyun nunca había sentido tanta hambre en su vida y eso que había comido bastante bien en todo el día, pero el olor a queso, pepperoni y pan, lo hizo sentir tan ansioso, que comió media pizza, sin esperar menos, aunque cuando estaba masticando el delicioso queso que se estiraba y se estiraba como largos hilos, no dejo de pensar en que eso no debería ser así, quizás la criada también lo sabía, porque lo estaba mirando con mucha pena al verlo comer tan desesperado, como si no hubiera comido nada en días.
La mujer solo miró a Baekhyun que parecía tan contento con algo tan pequeño y que no debería, porque era un niño de una familia rica, acomodada, a la que el dinero nunca le había faltado, seguro que una pizza era lo último que un niño como él, querría, pero parecía ser lo mejor que le hubiera pasado en su vida. Masticó más lento mientras se imaginaba lo dura que iba a ser su vida en los siguientes años, si es que nada cambiaba.









😢😢😢
no recomiendo escuchar mi pequeño gran valiente de la oreja de van gogh después de leer este cap😔
es mpreg?