CAPÍTULO ÚNICO
Oscuras y frías paredes que me acompañan cómo la fría noche sin estrellas que no puedo ver a través de mi ventana. Vagos recuerdos me atiborran y me vuelven a traer a lo que es hoy mi realidad.
Amargas y dolorosas memorias de agonizantes momentos de estar prometiendo una y otra vez una vida con un felices para siempre que al final, no son más que palabras frías y vacías cómo el viento.
Todos estos años que estuvimos juntos fueron testigos de tantas peleas que dejaron profundas heridas que tal vez nunca llegaron a sanar, porque fuimos los únicos culpables de abrir las dolorosas cicatrices hasta hacerlas sangrar una y otra vez, mientras aplicabamos una dosis extra de placentero dolor sin poderlo remediar.
Nuestro amor que en un principio fue pasión y fuego, lentamente fue reemplazado por el frío desinterés. Teníamos un amor tan enfermizo que sé que te odie más de lo que te ame, y tú probablemente me lastimaste más de lo que me amaste.
Yo siempre fui tú adoración... Cómo tú fuiste mi perdición. Creo que dejamos morir todo cuándo llegamos a un punto en dónde ambos buscábamos discutir sin motivo alguno y por cualquier estupidez, únicamente para buscar una salvaje reconciliación en dónde no importaban las palabras porque fueron reemplazadas por sexo violento y mezquino.
No importaba cuántas veces nos hiciéramos daño, no importaba cuántas veces lleváramos todo más allá al borde de la locura y desesperación, dónde las palabras ya no eran suficientes cómo los gritos desesperados, siempre supimos que no podíamos estar juntos... Pero también sabíamos que no podíamos estar separados.
Temerosos de un amor tan prohibido que se sentía tan placentero cómo tu sufrimiento, sabía que jamás podrías amar a nadie cómo me amaste a mí. La forma en cómo venerabas mi cuerpo me hacía sentir tan poderoso sobre ti, al grado de no poder controlar tu deseo tan carnal y obsceno que sentías por mi.
Siempre he sabido lo que yo he querido, lo supe en cuánto te vi caminar a las afueras de aquel bar, en cuánto mis ojos vieron tu figura al pasar supe que tú tenías que ser mío, y en efecto lo fuiste.
Dimos rienda suelta a la pasión desmedida, a los excesos y muestras de amor en público, sin importar cómo caímos en la mutua destrucción cientos de veces. Han sido tantas, que ya he perdido la cuenta.
¿En que nos convertimos?
Te he observado en los últimos años y aunque tu apariencia es tan sensual con tu cuerpo prohibido y actitud dominante que encanta y fascina a todo aquel que te ve... Ya no causa el mismo efecto en mi.
La vez que te confesé que quería terminar lo nuestro me callaste follandome de la manera más brutal y salvaje posible, me hiciste recordar que te pertecia y cómo jamás podría dejarte. Ese día dejaste marcas en mi cuerpo para recordarme quién era mi dueño.
Pero eso no bastó...
A veces me pregunto, si aquella vez que te vi afuera de aquel bar simplemente te hubiera dejado seguir tu camino, o si tan solo hubiéramos terminado esa noche en la que tuvimos que llegar a los golpes, ni siquiera recuerdo el motivo, pero creo que hubiera sido lo más sano.
Pero nunca permitiste que lo nuestro terminara...
El poderoso y dominante Jeon Jungkook era el único quién decidía cómo, cuándo, y dónde, pasaban las cosas. Por más que lo intentaramos, siempre llegábamos al mismo punto de quiebre. Tal vez porque siempre supimos que lo nuestro era un amor tan enfermizo que no sólo estaba destinado al fracaso...
Porque lo nuestro estaba muerto desde antes de que iniciara.
Todo dolor tiene un límite.
Todo sufrimiento agonizante tiene una fecha de caducidad, y la nuestra estaba marcado desde el día cero, aúnque tú y yo nos empeñaramos una y mil veces mientras vivíamos en latente agonía, aún así preferimos estar juntos lastimandonos sin piedad.
Hasta puede considerarse cómo un juego macabro y perverso de ver quién dañaba más a quién y quién podía herir más al otro, se convirtió en un interminable bucle de eterno dolor.
Hubo ocasiones en las que disfrute cómo nunca verte llorar suplicandome y diciendo que no volvería a pasar. Eso calmaba un poco a mi ego herido, aunque después me hicieras trizas sin piedad por el simple y sencillo hecho de haberte lastimado.
De alguna forma siempre buscabas la manera para someterme y así cobrar cada una de tus lágrimas derramadas.
Recuerdo a nuestros amigos cómo tomaban partido cuándo teníamos nuestras diferencias, a mi nunca me gustaba perder, y a ti te satisfacía el hecho de querer dominarme, era el eterno juego tóxico de ojo por ojo y herida por herida.
Patéticos... Eso es lo que al final siempre fuimos...
Un par de patéticos que no podíamos estar juntos, pero que a su vez, no funcionabamos al estar separados. Éramos tan crueles que siempre lográbamos hacernos sentir culpables el uno al otro por querer tirar a la borda la clase de relación que teníamos.
Estábamos enfermos...
Enfermos de ti y de mi...
Enfermos de odiarnos y de amarnos...
Enfermos por estar juntos, pero más enfermos estábamos por no dejarnos...
Enfermos por imaginarnos lo que sería follar con alguien más...
Eso nos llevaba a la locura junto con la depravación, porque sin importar nada terminábamos en cualquier parte follando cómo el par de desquiciados que somos para recordarnos que sólo nos pertenecíamos exclusivamente el uno al otro, que mi cuerpo era tuyo, al igual que tus potentes folladas eran únicamente para mi.
Éramos nosotros dos contra el mundo, dónde sin lugar a dudas nos pertenecíamos mutuamente. Dónde en nuestro enfermo amor no había cabida para nadie más.
Ahora que han pasado los años y estamos tan heridos, creo que por fin hemos abierto los ojos cuándo ya no queda ni una gota más de sangre que derramar. No cuándo estamos tan cansados y tan vacíos después de tantos años de lamentos y sufrimientos, que por fin creo que es mejor terminar.
La decisión parece ser justa para ambos, el obtener una tregua después de tanto dolor parece irreal, y aunque sé que te duele tanto cómo a mi... Creo que lo mejor será olvidar lo que tú y yo alguna vez fuimos.
Hemos vuelto a follar una última vez, con el estúpido pretexto de despedirnos, y ésta vez el dolor se sintió diferente, pude palpar el inmenso dolor que habías guardado durante tanto tiempo, dónde tu entrega fue y se sintió de manera única, que hasta mi cuerpo finalmente respondió tal y como siempre lo deseaste.
En cambio yo no pude evitar estremecerme cuando por fin pude escuchar salir de tus labios lo que por tanto tiempo anhele oir, pero tristemente eso ya no es suficiente.
No sé que vaya a ser de ti o de mi, no sé si deseo volver a verte, cómo no sé si tú algún día llegues a olvidarme...
Hemos intentado hacer ésto por tantas veces que desafortunadamente siempre terminamos fracasando en el intento, sólo que ahora se siente tan real. Por primera vez tengo miedo que por fin todo quede atrás.
Ocupamos sanar y ocupamos perdonarnos, tal vez con el paso del tiempo logremos superarlo y podamos vernos una vez más, tal vez al cruzar la puerta y logre respirar para darle la bienvenida a mi nueva realidad, una en dónde finalmente me daré cuenta que estaré solo sin ti, y aunque intente correr en tu búsqueda una vez más, sé que debo correr hacía otra dirección, a un lugar muy lejos de ti.
Podremos buscarnos para hablar, pero no sería lo correcto, porque estoy plenamente seguro que terminaremos en un espiral sin salida en dónde sólo hayaremos más dolor de lo que ya es nuestra separación.
Jungkook, te deseo una buena vida, creo que ambos nos la merecemos, a pesar que aún no estoy listo para estar con alguien más, tú eres libre de hacerlo. Yo no te guardaré rencor porque dentro de mi odio te amo tanto que deseo que seas feliz aunque no sea junto a mi.
En algún momento estoy seguro que podré sanar, sé que en algún momento tal vez cuando menos lo espere... Yo, Park Jimin, podré entregarme a un buen amor, procurando no cometer los mismos errores de mi pasado, dónde haré hasta lo imposible para no volver a estar en algo tan tóxico y tan perfecto cómo en su momento lo fuimos tú y yo.
Holis. Cómo vieron esta historia fue mega toxica. Nunca olviden que a pesar que es difícil, si se puede salir de una relación complicada. Kisses.
Dolly ❤️