Cuarta semana
━━━━━━✧❂✧━━━━━
Cuarta Semana 1
━━━━━━✧❂✧━━━━━
Durante su estadía en Canadá, Jimin no pudo comer bien. No pudo comer nada porque se sentía congestionado, como si tuviera un coágulo adentro. Jimin pensó que podría disfrutar de la comida hasta cierto punto, ya que era la primera vez en los últimos años que se había preocupado por consumir la cantidad correcta de comida. Y la causa de ese cambio era obvia. Todo era gracias al trabajo de Kook.
Cuando se trata de Kook, todo es lo primero y la excepción. Jimin de repente se asustó por ese hecho. Tampoco era algo tan especial. Jimin había experimentado mucho, y pensó que ya era bastante mayor, pero se estaba dando cuenta a través de Kook, de que todavía tenía muchas primicias por explorar.
Kook sacudía confusamente su vida, mientras dibujaba un horizonte tranquilo. Odiaba ese hecho, y a la vez le agradaba. Para Jimin era agradable que la persona que le gustaba, dejara esas marcas en su vida. Pero odiaba que esas marcas lo volvieran cada vez más débil.
Cuando cerró los ojos, recordó la expresión de Kook, que se había derrumbado cuando se enteró del embarazo de Nicholas. No sabía que una cara sonriente podía verse tan triste. Jimin se sintió confundido por haber aprendido ese hecho a través de Kook.
Envidiaba a Nicholas, a quien Kook amaba. Era vergonzoso. Su apariencia, completamente diferente a la de Nicholas, se volvió un poco patética. Ese tipo de autocrítica no era familiar para Jimin, quien sabía objetivamente lo que transmitía su apariencia, y la influencia de su familia y antecedentes.
Pero si lo pensaba bien, no era tan extraño. Jimin no era una persona ingeniosa y agradable. Ni siquiera sabía como ser amable. Podía usar su cerebro y realizar cualquier tarea que se le encomendara con el máximo rendimiento, pero en ese aspecto, no podía compararse con Kyle. Kyle se puso al día con lo que Jimin había aprendido durante más de una década, en solo medio año.
En el mundo de Jimin, su inteligencia, estaba cerca de ser ordinaria. Además, tenía a un Alfa dominante como Kyle alrededor. Jimin intentaba todo el tiempo seguirle el ritmo. Si Jimin no hubiera sido planeado y autogestionado a fondo, su abuelo se habría sentido muy decepcionado con él.
Por consiguiente, Jimin no tenía nada de especial. Su riqueza no la había logrado él mismo. Así que los bienes que poseía, no podían considerarse como una de sus cualidades. Todo lo que tenía era un rostro que no revelaba los cambios de sus emociones.
Kook no podía sentirse atraído por una persona así. No había forma de que Jimin le gustara para siempre. Jimin ni siquiera intentó lograr eso en primer lugar. Después de darse cuenta y antes de que pudiera hacer algo, él había sido muy cruel con Kook. Lo había lastimado. Y aunque sabía que la primera impresión que Kook tenía de él era la peor, había vuelto a cometer un error.
Quizás Kook ya no quería volver a verlo.
Si lo consideraba, eso tenía sentido para Kook. Nicholas, la única razón por la que lo había conocido, se había convertido en una persona sin parentesco con él a partir de ese día. Jimin le había hablado con rudeza a Kook. En tal situación, no había razón para que continuaran reuniéndose. De todos modos, esa relación terminaría en un mes.
Jimin seguía pensando de esa manera, mientras conducía el auto de regreso a la mansión. Mientras estaba en Vancouver, se concentró deliberadamente en su trabajo y trató de deshacerse de sus pensamientos negativos. No podía mostrarle esa apariencia descuidada a su hermano menor, incluso si había cometido un error debido a sus pensamientos. Pero a pesar de que pasó varias noches en vela porque no podía conciliar el suelo, no lo mostró externamente. Mientras tanto, todo lo que comió fue sopa y ensalada. Le dolía tanto el corazón que no podía hacer nada.
—…Jimin.
Pero Kyle parecía haber estado mirándolo. Jimin, que estaba sentado en el asiento trasero, porque habían llamado al conductor por primera vez en mucho tiempo, volvió su mirada hacia la izquierda. Kyle lo miraba con una expresión preocupada. Jimin miró sus ojos azul oscuro y su rostro delicado. El cabello negro de Kyle, mucho más oscuro que su cabello grisáceo, le recordó a Kook. Jimin sintió un ligero dolor porque mientras miraba a su hermano, recordó la sonrisa de Kook. Le dolía el corazón.
—¿Qué te ocurre?
Jimin negó con la cabeza ligeramente.
—No es nada de lo que debas preocuparte.
—No has comido nada en los últimos días.
Debido a que Kyle no comía mucho, Jimin pensó que no se sentiría en desacuerdo con la cantidad de comida que estaba consumiendo, pero al parecer no era así.
—No tienes que preocuparte por eso, es solo que no tengo apetito.
—¿Eso es todo? —preguntó Kyle, como si no le creyera. Excepto por él, solo Nicholas podría haber notado algo. Pero Jimin no lo expresó.
—Sí.
Jimin se acercó rápidamente a Kyle, quien no podía deshacerse de sus preocupaciones. Mientras acariciaba ligeramente sus mejillas como lo había hecho desde que era joven, Kyle recibió su toque como si lo hubiera aceptado a regañadientes.
Kyle era el Alfa dominante, pero para Jimin, él siempre sería alguien al que debía proteger. Él no podía creer que le hubiera causado tal preocupación a su hermano. Por un momento, comenzó a darse cuenta de lo inútiles que eran sus delirios.
Jimin necesitaba ser fiel a sus deberes. Para poder vivir sin estar atado a su familia, como siempre ha vivido Kyle, tenía que seguir dando ejemplo. De todos modos, él pertenecía al apellido Frost.
Lo olvidó, porque era doloroso imaginar el momento en que ya no podría encontrarse con Kook, pero al final, no había nada que él pudiera hacer con Kook. Una relación de Alfa con Alfa, era algo que ni siquiera debía suceder en el mundo de Jimin, quien eventualmente tendría que casarse con un omega elegido por su familia.
En primer lugar, él no se encontraba en ninguna encrucijada, ¿acaso esperaba que su relación durara un poco más?
Era inútil. Cuánto más se encontraran, más doloroso sería para Jimin cuando llegara el final. Lo que pasó no estuvo mal. No fue un final agradable, pero nunca lo volvería a ver, así que… .
Mientras pensaba en eso, Jimin no pudo aliviar su mente abarrotada. Y después de despedirse de Kyle y llegar a su casa en Hamstead Heath, nada cambió.
━━━━━━✧❂✧━━━━━
Cuarta semana 2
━━━━━━✧❂✧━━━━━
Mientras tanto, el rut de Jimin llegó.
Fue un jueves por la noche, un día que no estaba tan sincronizado con su ciclo. Kook no lo había contactado por más de una semana, después de reunirse con él antes de emprender su viaje de negocios. Jimin tampoco lo había contactado. Y por eso, le había expresado a Luther su intención de pasar su rut con un inhibidor.
Luther advirtió a Jimin con una mirada de desaprobación. Durante el último mes, él había estado en contacto con Kook y expuesto a sus feromonas Alfa, por lo que su cuerpo podía aceptarlo como un cambio y es posible que el inhibidor no tuviera el mismo efecto que antes.
Luther agregó que no tendría efectos secundarios ni adversos, y que solo era un síntoma cuando el cuerpo se adapta a nuevos estímulos.
Luther tenía razón. Jimin se tomó el inhibidor en la mañana cuando comenzó su rut, pero el medicamento no funcionó bien. Normalmente, cuando tomaba inhibidores durante su rut, solo sentía una fiebre muy leve como síntoma. Pero hoy era diferente. De hecho, sintió que el inhibidor no estaba funcionando. Había perdido casi por completo la razón, y su cuerpo estaba ardiendo. Su estómago estaba apretado. Le hervían las entrañas.
Una sensación desagradable se apoderó de todo su cuerpo. El aroma de las feromonas que se extendía por su cuerpo le resultaba desconocido. A Maryam le dijo de antemano que no necesitaba preparar comidas y que no debía subir al segundo piso. Fue algo bueno. Si no lo hubiera hecho, ella lo habría visto con esa horrible e indecorosa apariencia. Jimin nunca se había mostrado frente a nadie durante su rut, a excepción de su pareja omega.
El rut siempre lo hacía sentir mal. Parecía una bestia que se había despojado de su humanidad. Aunque no lo quería, su deseo sexual lo controlaba. Cada vez que cumplía con el incómodo instinto de agarrar las caderas de un omega, plantar sus semillas y dejar marcas en sus zonas expuestas, se sentía avergonzado. Al mismo tiempo, le disgustaba que su cuerpo sintiera placer con la eyaculación.
Era bastante doloroso saludar a su rut con el inhibidor jugando un papel muy trivial. Ni siquiera podía dormir. Tenía mucho calor. Todo su cuerpo estaba caliente. Su camisón apenas atado, no era diferente a estar completamente desnudo. Atrapado en la cama, Jimin perseveró. El sol apenas se había puesto. Sin embargo, aún queda mucho tiempo para que llegara la noche.
Sin darse cuenta, calmó la parte inferior de su cuerpo sacudiendo su pene, mientras se aferraba a las sábanas con la otra mano. Sus labios abiertos dejaron escapar una bocanada de aire caliente. Quería aliviar de alguna manera el deseo sexual que inundaba todo su cuerpo como si estuviera a punto de estallar. Cualquier cosa, algo como… .
Con un gemido doloroso, Jimin arqueó su cuerpo. Su cabeza estaba en blanco por la sensación de dolor y el deseo vertiginoso que sentía en su interior. Su cuerpo quería ser aliviado.
Naturalmente, los placeres que había experimentado lo inundaron. Su cabeza, que instintivamente recordó sus relaciones sexuales con Omegas, gradualmente pensó en Kook. Estaba desesperado por la saliva que había sido tragada dulcemente con su lengua y su garganta.
Las palmas que sujetaban su cintura con fuerza, la poderosa voz que le susurraba en el oído, los dedos que se clavaban en su agujero, o en su lugar, su pene duro.
—Haa—exhaló su aliento caliente lentamente. Sus ojos cerrados se estremecieron con el ceño fruncido. Sus pestañas temblaron. Cuando recordó a Kook, su líbido se incendió. Deseaba volver a sentir el placer indescriptible que Kook le había dado. No, en realidad quería que Kook estuviera a su lado.
Su fiebre comenzó a empeorar gradualmente. Su razón se estaba desvaneciendo hasta el punto en que le era imposible pensar. El deseo que estaba confinado en su cuerpo sin ninguna forma de ser liberado, se agitó violentamente en su interior. —Puedo quedarme dormido. Puedo soportarlo. Todavía tengo que soportar otros dos días, pero podré hacerlo.
Jimin se levantó y se tambaleó para buscar sus inhibidores. Su bata se deslizó hacia abajo. Sus hombros blancos y rectos estaban rojizos por el calor. Con el dorso venoso de su mano, Jimin rebuscó en su mesita de noche. Y finalmente, tocó algo. El movimiento repentino hizo que sus ojos se marearan. Su cuerpo finalmente se quejó de dolor, después de no haber comido nada durante unos días.
El cuerpo de Jimin colapsó. Tirado en el suelo, su visión se empañó y sus recuerdos se cortaron de inmediato.
━━━━━━✧❂✧━━━━━
Cuarta semana 3
━━━━━━✧❂✧━━━━━
Cuando recuperó la conciencia, Jimin sintió un aroma familiar. Era un aroma nostálgico y seductor. Con el ceño fruncido, Jimin apenas pudo levantar sus pesados párpados caídos. Sus ojos estaban rígidos. Su garganta estaba seca.
— ¿Acaso me desmayé? —mientras pensaba en eso, Jimin trató de mover su cuerpo. Y de inmediato, sintió una temperatura corporal que no era la suya. También sintió la textura de la ropa que tocaba su piel. No era el toque de su camisón. —¿Ya despertaste?
Jimin parpadeó. Su visión borrosa se enfocó, y pronto pudo ver un rostro en la oscuridad. Jimin frunció ligeramente el ceño ante la aparición de alguien que no podía estar allí. —No puede ser—.
Si era un sueño, su calidad era mala. De ahora en adelante, ¿era necesario mostrarle a la persona que de alguna manera tenía que olvidar tan vívidamente?
—…¿Kook?
Aunque pensó que era un sueño, Jimin no pudo evitar mencionar su nombre. A medida que su conciencia regresaba gradualmente, el olor de Kook se hizo más intenso. El rostro que miraba hacia abajo tenía una expresión gentil, pero no sonreía como siempre lo hacía.
—Sí.
La voz, que siempre hablaba con un tono amistoso, hoy le resultaba un poco extraña. Jimin se convenció después de unos segundos que eso no era un sueño. Luego lo invadió una oleada de vergüenza. Estaba lo suficientemente avergonzado como para contener el calor del rut que llenaba su cuerpo, tan pronto como se despertó.
—¿Cómo se supone que…estás aquí?
—Tu me llamaste, Jimin. ¿No te acuerdas?
No lo recordaba. Estaba buscando un inhibidor en la mesita de noche y luego perdió la memoria. Si realmente lo había contactado, debió haber estado buscando a Kook inconscientemente.
—Recibí tu llamada, y tu voz sonaba mal, así que decidí venir a verte. Me preguntaba si te había pasado algo—dijo Kook con calma. Jimin sintió una extraña distancia en su voz. Parecía real que había venido porque no sabía lo que podría haberle pasado. Sintió un leve dolor por eso.
—…Lo siento.
Kook guardó silencio por un momento. Las comisuras levantadas de su boca y sus ojos curvados simulaban sonreír, pero en realidad no lo hacían. Fue muy extraño.
—¿Es tu Rut? —preguntó Kook, rompiendo el silencio. Jimin se levantó y volvió la mirada. Al ver las feromonas que llenaban la habitación, no había forma de que no se diera cuenta.
—Así es.
—¿Puedo ayudarte? —preguntó Kook. Jimin vaciló. Era cierto que originalmente tenía la intención de pasar su rut con Kook. Mientras se relajaba por un momento, su líbido se arrastró por su espina dorsal. Incluso en ese momento, quería acostarse con Kook y morderle los labios.
Pero Jimin se abstuvo de nuevo.
—No tienes que forzarte a hacer eso.
—¿A que te refieres con ser forzado?
Kook volvió a acercarse. Esa voz tranquila penetró su corazón. Jimin se quedó pensando que decir por un momento. Le tomó mucho tiempo pensar en algo con la cabeza invadida por el calor.
—Yo…dije eso porque pensé que no querrías verme.
Se produjo un silencio estático. Kook agarró los hombros de Jimin. Sus hombros desnudos quedaron atrapados en las manos de Kook porque su camisón estaba suelto. Su cuerpo se volvió lentamente. El cuerpo de Jimin respondió al estímulo, sin ser plenamente consciente de la situación. Su vientre se tensó.
—Jimin.
Sus ojos se encontraron. Jimin evitó su mirada. La mano de Kook le sostuvo la barbilla. Lo atrapó en esa posición. Los apetitosos labios de Kook seguían molestándole.
—En realidad… . —dijo brevemente. Kook le susurró algo con una voz que no entendió. —No lo entiendo, no.
Jimin tampoco podía entender lo que le dijo. La mano que sostenía su barbilla le acarició suavemente la boca. El dedo de Kook le tocó la mejilla.
—¿Por qué me confundes con esa mirada? —después de decir eso, Kook empujó a Jimin a la cama. El cuerpo de Jimin reaccionó con escalofríos ante la sensación de ser empujado hacia abajo. Ya era imposible detenerlo. Tenía curiosidad por lo que Kook le estaba tratando de decir, pero no podía permitirse el lujo de pensar en eso. —Kook…no puedo soportarlo más.
—Entonces, si no quieres, será mejor que te vayas ahora—trató de agregar Jimin. Pero no pudo. La mano de Kook bajó por el camisón que apenas lo cubría.
—Jimin —susurró Kook en voz baja
—¿Quieres que me vaya?
Jimin negó con la cabeza, mientras torcía los ojos. Entonces, apretó la muñeca de Kook cuando él se presionó contra su cuerpo. Kook sonrió en silencio mientras miraba su muñeca. Cuando finalmente pudo ver la sonrisa que regresó a sus labios, una extraña sensación de satisfacción se extendió por el corazón de Jimin.
—Entonces, no te contengas.
Los labios de Kook se superpusieron cuando terminó de hablar. Tan pronto como mordió su carne caliente, la razón de Jimin se desvaneció. Entonces, agarró los hombros de Kook con brusquedad.
Su cuerpo, que obtuvo a la pareja que deseaba tan desesperadamente, siguió su instinto como si no conociera la moderación. Tirando de Kook, Jimin empujó su lengua con urgencia. Tenía hambre, como una persona hambrienta. Tenía prisa, aunque Kook estaba frente a él. Jimin lo besó con entusiasmo, porque pensó que en cualquier momento podría desaparecer. El deseo de confirmar la existencia de Kook, era mayor que el deseo de su cuerpo de obtener una mayor estimulación.
Sus lenguas estaban fuertemente enredadas. Su saliva fresca era lo más dulce que había probado en su vida. Era una maravilla.
━━━━━━✧❂✧━━━━━
Cuarta semana 4
━━━━━━✧❂✧━━━━━
Mientras tanto, Kook deslizó las manos por los costados de Jimin y las aferró a su cintura. Una sensación de placer se extendió por todo el cuerpo de Jimin, al ser abrazado con fuerza. Las manos de Kook, cuya temperatura era más baja que la de su cuerpo caliente, se sentían bien. Los gemidos comenzaron a filtrarse de sus labios.
Jimin levantó su torso mientras chupaba con fuerza la lengua de Kook. Sus cuerpos duros se chocaron. Entonces, levantó la cintura sin darse cuenta, para frotarse contra la parte inferior del cuerpo de Kook. Fue un movimiento travieso, que era imposible que él llevara a cabo en sus cinco sentidos.
Poco a poco se fue quedando sin aliento. Jimin no quería apartarse de la boca de Kook, a pesar de que se sentía tan asfixiado como si su cabeza fuera a estallar. En su lugar, levantó la barbilla y le succionó aún más la lengua. Kook profundizó el beso, hasta el punto de dejarlo sin respiración. Entonces Kook le empujó los hombros con fuerza y apartó sus labios. Con un sonido parecido al de una bestia, Jimin le mordió el labio inferior de Kook para evitar que se apartara.
—¿Tienes lubricante? —preguntó Kook, mientras levantaba su cuerpo. Sentado entre las piernas de Jimin, Kook se quitó el abrigo. Entonces levantó los brazos para quitarse la ropa de inmediato, pero sus movimientos fueron violentos. A Jimin le tomó unos segundos entender las palabras de Kook. Al quitársele lo que se le había dado, comenzó a sentirse impaciente. Estaba desesperado por tocar de nuevo a Kook.
—No puedo hacerlo sin eso. Pídele a alguien que lo traiga, Jimin. Si lo hacemos hoy sin lubricante, te haré daño sin querer—dijo Kook, pero estaba decidido. Jimin sacudió la cabeza cuando lo escuchó decir que no podía hacerlo. Con la respiración entrecortada, Jimin estiró los brazos hacia arriba. Había preparado algo después de que Kook lo penetró por primera vez, el día en que durmió con él en esa misma cama. Cuando escuchó a Kook, recordó que él le había humedecido el agujero con la lengua en ese momento. Sin embargo, al contrario de lo que estaba pensando, sus manos se deslizaron sin abrir el cajón de la mesita de noche.
—Aquí, adentro… .
Como si estuviera sorprendido, Kook se quedó mirando la mesita de noche. Jimin jadeó mientras levantaba la barbilla. Su mirada estaba agitada por el calor. Tenía que sacar lo que había allí dentro. Sabía que tenía que hacerlo. Su razón paralizada funcionaba de manera intermitente.
Mientras pensaba en eso, Jimin estiró su brazo torciendo la parte superior de su cuerpo. La mano de Kook se superpuso sobre la suya, cuando logró agarrar el gancho del cajón. Juntos, abrieron el cajón.
—…¿Lo has preparado?
La voz de Kook era muy baja. Jimin se dio la vuelta y trató de mirar a Kook de nuevo, pero la otra mano que estaba extendida presionó su espalda. Jimin, que estaba a medio camino, parpadeó. Fijó los ojos en la mano de Kook, mientras sacaba el lubricante del cajón. Podía ver sus manos superpuestas.
—Date la vuelta—susurró Kook en voz baja. Kook, quien arrojó una botella de lubricante azul translúcido sobre la cama, esta vez sacó un condón del cajón.
—Porque quiero quedarme atrapado en ti.
Jimin escuchó el sonido del condón despegándose y el sonido de la cremallera de los pantalones bajando desde abajo. No podía confirmarlo. Era difícil moverse debido a la presión que Kook ejercía en su espalda.
—¿Lo preparaste tú mismo?
Sin siquiera ser consciente de ello, el cuerpo medio volteado de Jimin fue completamente girado. Tenía las piernas muy abiertas. Algo frío se deslizó entre sus nalgas. Jimin trató de cerrar los muslos al sentir que se le ponía la piel de gallina.
Kook se instaló entre las piernas que estaban a punto de cerrarse. Los muslos de Jimin estaban abiertos de par en par. La cosa fría seguía pasando por sus nalgas. Algo comenzó a derretirse en su agujero estrecho y lo demás se deslizó por sus muslos. Algunas gotas pasaron por su agujero y cayeron sobre las sábanas. El lubricante se derritió rápidamente ante la temperatura corporal que era más alta de lo habitual, y se volvió pegajoso y caliente.
—Dime, Jimin.
Kook levantó su dedo índice y lo introdujo en el agujero estrecho entre sus nalgas. Los muslos de Jimin se tensaron al sentir el roce de los dedos sobre los arrugas de su agujero. Su rostro estaba febril. Con la cara enterrada en las sábanas, Jimin arqueó la espalda.
Su cuerpo estaba en estado de confusión. Ahora que le había llegado su rut, lo normal era que encontrar a un omega para meter su pene, pero el único lugar donde surgió el estímulo fue en su agujero trasero.
—Ah, ah, ah… .
Jimin arqueó y enderezó la espalda repetidamente como si estuviera teniendo sexo. En comparación con las piernas duras de Kook, los delgados tobillos y pies que estaban debajo de ellas, empujaban las sábanas. Kook sostuvo la parte inferior del cuerpo de Jimin con firmeza, mientras él trataba de moverse como si estuviera pinchando algo, a pesar de que no había nada frente a su pene.
—No es así como debes moverte cuando estás conmigo, Jimin—dijo
Kook suavemente. Un dedo frotó el agujero apretado y se introdujo en él. Jimin abrió la boca en silencio. Mientras sus labios palpitaban, el dedo de Kook cavaba en la pared interna de Jimin, que estaba muy apretada. El agujero se tragó el dedo hasta la raíz.
—Vamos, dime.
—¡Oh, ah, ugh, ah!
El dedo se presionó firmemente contra la parte roma y gruesa dentro de su pared interna. El cuerpo de Jimin reaccionó ante la sensación que se propagaba rápidamente desde su próstata. Su cintura, que temblaba como una ola, se detuvo de repente. La sensación era completamente diferente al placer que obtenía al penetrar a otra persona.
—¿Eh? ¿Quieres quedarte atrapado en un agujero?
—Ah, Ugh, ahí, ah, ah… .
Las piernas de Jimin se entumecieron ante el placer que se esparció por todo su cuerpo. Cada vez que el dedo presionaba en su interior, todo su cuerpo se estremecía y su agujero se contraía. Su pene, que nadie había tocado estaba derramando líquido preseminal por sí solo. Kook aumentó el número de dedos. A diferencia de un omega, la pared interior de Jimin, que era sólida y firme, fue aflojada gradualmente por Kook. La cavidad se aflojó y se derritió suavemente.
—Si no me lo dices, no lo haré, Jimin.
El hecho de que Kook le dijera que no iba a hacerlo, le molestó mucho. Jimin se sintió un poco avergonzado, pero hizo lo que Kook quería.
—¡Tú, así, hazlo, Ugh, sí, así, ah, ah…!
Sus palabras segmentadas se mezclaron con sus gemidos para formar una oración y se detuvieron. Kook sacó sus dedos. La pared interior de Jimin intentó aferrarse a los dedos que se alejaban.
Pero en lugar de un dedo, algo más tocó su agujero. El frío lubricante fue derramado entre sus nalgas. Kook lo empapó, como si hubiera exprimido todo el frasco de lubricante. Ante ese toque tan peculiar, Jimin tiró con fuerza de las sábanas. La colcha estaba hecha un desastre.
—¿Puedo ser rudo?
Jimin asintió, sin saber lo que él le había preguntado. —Vamos, hazlo—deseaba que pasara algo. Estaba ansioso. Su cabeza se estaba volviendo rara, e incluso sintió un hormigueo por dentro. Tal vez fue porque Kook le había presionado el área que lo volvía loco.
—Eso es un alivio—dijo Kook, mientras lo penetraba. El glande romo y grueso se abrió paso a través del orificio cerrado. Lo primero que sintió Jimin fue un dolor punzante, como si su piel hubiera sido perforada. Le dolía, aunque su interior estuviera humedecido con el lubricante.
━━━━━━✧❂✧━━━━━
Cuarta semana 5
━━━━━━✧❂✧━━━━━
Jimin se inclinó hacia adelante, al sentir como si su cuerpo se partiera por la mitad. Kook tiró de Jimin, quien estaba tratando de escapar sin darse cuenta. Le sujetó la cintura con las manos y echó su cuerpo hacia atrás. Las nalgas empapadas de lubricante y la ingle de Kook chocaron entre sí.
Puck, se escuchó un ruido fuerte.
El pene de Kook se clavó en la estrecha cavidad interior. Su pene atravesó la pared interna pegajosa y caliente. Jimin arqueó la cintura. Con solo las caderas levantadas, Jimin frotó la cara contra las sábanas. El dolor fue fugaz. Poco a poco comenzó a sentir un placer hormigueante desde su agujero, que estaba abierto hasta el límite.
—Ah, ah, Ugh…ah…¡Ugh!
Jimin no podía respirar. Un suspiro se escapó de su boca abierta. La saliva que no pudo contener fluyó por sus labios. Kook se movía sin darle tiempo para lidiar con su apariencia desordenada.
—Ah, sí, ah, ah, Kook, sí, es grande, ah, Ugh.
Era la segunda vez que recibía el pene de Kook, pero todavía no sabía como respirar. Kook sostuvo su pecho desde atrás, mientras Jimin luchaba por recobrar el aliento.
Los dedos de Kook le tocaron los pezones. Kook le retorció los apretados pezones. El placer se extendió bruscamente y una señal vino desde abajo. El pene de Jimin se levantó y su agujero se apretó sin darse cuenta.
—Shhh, eso fue increíble.
—Ah, Ugh, Kook, ah. Ugh.
Cada vez que Kook le retorcía y le pellizcaba los pezones, el torso de Jimin temblaba. El cuerpo debajo de Kook se estremecía sin saber qué hacer. Parecía que estaba ansioso. Mientras estimulaba su pecho, Kook comenzó a moverse lentamente. Su pubis estaba firmemente adherido mientras giraba la cintura.
Sus sentidos estaban muy claros. Su pene se agitó a través de su estrecho interior. El glande redondo y duro se frotó contra la pared interior, mientras el pilar sólido lo rozaba por todas partes. Un placer escalofriante se deslizó por su columna vertebral.
Jimin apretó los dedos de los pies con fuerza. Sus ojos se abrieron de par en par. Entonces sacudió la cabeza y soltó un sollozo bestial. Apenas pudo contener las lágrimas, pero no había nada que pudiera hacer para detener el sonido que se filtraba por sus labios.
—Ugh, ah, sí, sí, ah, ugh, si, Kook, ¡Ah, ah, ah!
Kook conocía el cuerpo de Jimin mejor que él mismo. El pene, que volvió a encontrar fácilmente la próstata, presionó lentamente el área a su alrededor. Se necesitaba un mayor estímulo.
Jimin sintió que se estaba volviendo loco, ante el placer de sentir el vello púbico de Kook rozando sus nalgas. Luchando con la emoción, Jimin rezó. —Desearía que lo hicieras más fuerte. Sin pensar en nada…—. —¡Hazlo, más duro, ah, ugh!
Ante eso, Kook detuvo el movimiento de su cintura. Los músculos del pecho de Kook, que se habían calentado a una temperatura corporal similar a la de Jimin, se pegaron a su espalda. Su espalda estaba resbaladiza por el sudor. Era tan bueno que incluso sentía como sus pieles se frotaban.
—De verdad…—le susurró Kook, con una voz profundamente arraigada a su oído. Las feromonas de Kook se filtraron lentamente debajo de su piel. Las feromonas, que habían estado fluyendo levemente, pronto invadieron a Jimin como un tsunami. Su cuerpo se estremeció.
—Me estás volviendo loco—dijo Kook, mientras se movía de manera diferente. El pene, que había salido dejando solo la punta, se volvió a incrustar de inmediato. La boca de Jimin se abrió de par en par. Puck, puck, los sonidos aumentaron su intensidad gradualmente.
El ritmo se aceleró. Todo el cuerpo de Jimin se balanceaba hacia adelante y hacia atrás.
El cuerpo de Jimin seguía deslizándose hasta la parte superior de la cama. Él trató de resistir los empujes dándole fuerza a sus muslos de alguna manera, pero Kook se negó a aceptar la situación. La pared interior de Jimin se calentó rápidamente. A través de las sensaciones ardientes, el placer que no había obtenido al experimentar su rut, se extendió de manera desbordante.
—Bien, está bien. —Jimin pensó que estaría bien. Cada vez que lo penetraba, el placer que parecía volverlo loco se extendía. El enorme pene le presionaba la próstata con fuerza mientras entraba y salía de su interior. Mientras presionaba firmemente el interior de su estómago, el pene ligeramente doblado le daba mucho placer. —Ah, ah, ugh, ah, así, más fuerte, Kook…¡Ugh!
Con el impulso de meterle los testículos, Kook lo penetró bruscamente. Kook agarró a Jimin quien se aferraba a las sábanas. Sus muñecas quedaron atrapadas en las manos calientes y duras de Kook.
Kook levantó el torso de Jimin, sujetando sus brazos por detrás. Jimin se quedó boquiabierto. Su visión se nubló por la emoción. El pene erguido de Jimin se movía hacia arriba y hacia abajo, cada vez que su cuerpo era sacudido. Jimin fue penetrado por Kook, mientras estaba de rodillas. Cada vez que sus cuerpos chocaban, se escuchaba un sonido húmedo. El lubricante completamente derretido fluyó hacia abajo desde el interior.
—Ah, ugh, ah, así, así, ah, ah… .
Jimin sacudió la cabeza mientras escuchaba sus propios gemidos. Nunca pensó que escucharía ese sonido viniendo desde atrás. Era la primera vez. El crujido húmedo definitivamente venía de su agujero.
La carne empapada de lubricante gemía cuando el pene entraba y lo rozaba vorazmente, y cuando salía, se aferraba como si estuviera inquieto. Esa era una sensación que Jimin no debería sentir con un alfa. Soy como un omega… .
Cuando pensó en eso, Jimin se sintió confundido. Estaba muy asustado. Fue incluso más perturbador que cuando lo hizo la primera vez. Parecía estar cambiando de manera extraña. Parecía que ya no seguiría siendo un Alfa.
Se quedó sin aliento ante la sensación de que sus piernas estaban colapsando. Extrañaba el rostro de Kook. No quería hacerlo así.
—Detente… .
Con un fuerte giro de su brazo, Jimin se apartó de Kook. Con un suspiro jadeante, cayó sobre la cama. Kook frunció el ceño y se puso encima de Jimin. Con su tierna mano acarició su mejilla.
—Jimin, ¿qué pasa?
Ante la voz que le susurraba con preocupación, el corazón de Jimin se detuvo. Entonces susurró, bajando las cejas. Con los ojos enrojecidos por el placer, le suplicó con seriedad.
—Quiero verte la cara…mientras lo hacemos.
Su voz distraída expresó lo que realmente quería. Kook miró a Jimin como si alguien lo hubiera apuñalado. —Jaa—con un suspiro, Kook levantó la parte superior de su cuerpo. No podía permitirse el lujo de apartarse el cabello que se había esparcido sobre su frente.
—¿Eso quieres?
Ante esas palabras, Jimin supuso que su solicitud había sido excesiva. No podía comprender la expresión de Kook. Pero Jimin asintió. Quería ver a Kook. Quería sentir la expresión y el aliento de Kook. Al menos, eso era lo que deseaba en ese momento.
—Solo por un segundo, está bien, Ugh, ah, ah, sí.
Jimin gimió cuando sintió que el pene de Kook se estaba alejando. Kook giró suavemente su cuerpo. Jimin pudo ver a Kook cuando su espalda tocó la sábana que estaba humedecida por el calor. La cara que lo miraba era amistosa.
El cabello que le caía por la frente recta, los hermosos ojos azules y grises que podía ver en cualquier momento, y el ancho y sudoroso torso, que se estaba estabilizando gradualmente.
—¿Te gusta verme la cara, Jimin?
La mano de Kook recorrió sus ardientes mejillas sonrojadas. ¿Cuántas veces has dicho lo que realmente quieres?
Pero a pesar de estar avergonzado de sus sentimientos internos, Jimin no podía negarlo. Simplemente evitó su mirada. Kook le enderezó la cabeza nuevamente. Entonces, volvió a acomodar su pene en el suave agujero de Jimin.
—No apartes tu mirada, mírame. Porque estoy aquí, mírame todo lo que quieras.
El pene se hundió lentamente en el agujero que se contrajo con fuerza. La sensación de plenitud, hizo que Jimin se sintiera completo. Jimin miró a Kook como si estuviera poseído, mientras sus pestañas empapadas de sudor se agitaban. Se sentía asfixiado. Sentía que se estaba ahogando ante la cariñosa mirada de Kook.
Kook reanudó sus movimientos sin decir una palabra. El choque húmedo que resonaba desde abajo, calentó gradualmente todo el cuerpo de Jimin. Todo estaba bien solo porque Kook lo estaba mirando. Jimin estiró las manos y tiró del ancho torso de Kook para envolverlo en sus brazos. Y con el tiempo, los latidos acelerados de sus corazones se mezclaron.