"¿Estas bien?"
En una mañana tranquila en la facultad Hoseok estaba en clase tranquilo como siempre. Él se encontraba en el salón de su última clase, pero al mirar afuera de la ventana notó a un chico. No parecía estar en un buen estado, tanto física como mentalmente. Estaba vestido con una camiseta negra y una chaqueta de cuero negra; con unos pantalones negros y unos zapatos negros elegantes. Estaba vestido de manera extrañamente sospechosa, no parecía ser un tipo cualquiera. Se encontraba sucio, tirado en el piso y estaba fumando; al lado tenía la caja de cigarrillos.
Él lo miró por un muy escaso tiempo hasta que la maestra llamó su atención.
- Señor Jung, ¿está usted prestando atención a la clase?
A Hoseok se le ocurrió una buena excusa para poder salir y ayudar a ese chico.
- Si, solo que necesito ir al baño. ¿Me deja ir por favor? - Dijo actuando.
- De acuerdo, pero vuelva pronto - Le respondió seria.
Él salió corriendo hacia el callejón donde estaba el muchacho. Apenas se acercó el chico volteó a verlo y se paró de forma alarmantemente instantánea, cuando Hoseok lo miró a los ojos tenía una mirada intimidante, peligrosa y para nada agradable. Eso asustó tanto a Hoseok haciendo que se callera y quedara sentado. El muchacho se arrodilló en frente suyo, sus caras quedaron frente a frente. Sacó un cuchillo y lo apoyó en su cuello.
- ¿Quién eres tú? - Le preguntó serio.
- ¡H-haaaa, t-tranquilo. Me llamo Jung Hoseok, por favor no me hagas daño! - Le pidió asustado con los ojos aguados.
- No grites. ¿Cuántos años tienes?
- T-tengo diecinueve a-años.
- ... ¿Y por qué viniste aquí? - Dijo lentamente apartándole el cuchillo del cuello.
- S-solamente vine a ver si n-necesitabas ayuda o si estabas lastimado, - Le respondió mirándolo de arriba hacia abajo - pero no pareces tan lastimado ahora que lo veo. ¿Cómo te llamas tú?
- Min Yoongi. ¡Y yo no necesito tu ayuda ni la de nadie más! - Dijo con voz firme y fuerte.
- B-bueno, entonces t-te dejo tranquilo.
- Okey. Ya vete - Le ordenó señalando para el sentido contrario.
Hoseok se marchó temblando de miedo, pues casi termina con un cuchillo en la garganta intentando ser amable. Volvió a su clase sin ningún tipo de excusa, solo pidió disculpas por haberse tardado tanto. Ese chico necesitaba modales, y un abrazo. Definitivamente no lo iba a dejar tranquilo hasta poder ganar su confianza.