Mis cuentos

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Summary

Hermosas y entretenidas historias para todos los gustos.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
18+

El castigo siempre llega

La noche se acercaba cuando un varón alto, corpulento y bien parecido cabalgaba a todo galope en su caballo color marrón, ambos atravesaron un oscuro y solitario bosque en donde escuchaban cantos misteriosos de varias aves nocturnas, después de salir de ahí trataron de pasar sobre un riachuelo; pero… inmediatamente, se interpuso una manada de cinco lobos hambrientos, los furiosos depredadores gruñían y de sus dientes cortopunzantes salían blancos espumarajos, el hombre sin pensarlo, se bajó de su corcel para atravesar con su espada el costado de dos lobos, y de manera inmediata hirió al tercer animal en el cuello, los otros dos lobos al ver la matanza huyeron dando grandes aullidos, el varón tomando las riendas del caballo vio antes de irse a uno de los lobos que todavía agonizaba, el cual temblaba mientras se desangraba por completo.

Luego los dos viajeros llegaron a una fortaleza militar perteneciente a un pueblo del desierto, fortaleza que estaba amurallada y resguardaba por guardias bien armados, el varón dejando a su bestia sacó una aljaba llena con flechas punta de piedra y, usando una ballesta disparó las flechas que se incrustaron en el pecho de los guardias, luego guardó la ballesta y con un sable mató a todos los guardias que adentro de la fortaleza estaban, ellos a pesar de haber peleado con intensidad fueron fácilmente abatidos, el varón guardó el ensangrentado sable y con la ayuda de una antorcha recorrió las numerosas habitaciones subterráneas, pues la fortaleza parecía un laberinto sin fin, después de una larga búsqueda había hallado adentro de una pequeña habitación un sinfín de riquezas, eran joyas heredadas de las generaciones de reyes anteriores de aquel pueblo del desierto, entre las joyas más hermosas habían: coronas adornadas con diamantes rosados, diademas con incrustaciones de zafiros, miles de monedas de oro sólido, etcétera.

Aquel valiente y guapo varón resultó ser un homicida ladrón, y fue tan codicioso que hizo varios viajes sin descansar para trasladar aquella inmensa fortuna a su guarida, en su cuarto viaje que fue el último, de madrugada lo azotó repentinamente una poderosa tormenta cuyos vientos lo tumbaron en el piso una y otra vez junto a su bestia, el oro de ese viaje que era la mayor cantidad, se perdió para siempre en las correntadas inmensas de agua, el varón solo le importó salvar su vida olvidando a su hermoso caballo, con las pocas fuerzas que le quedaban llegó casi gateando a las orillas de una densa selva, en donde allí una tribu de indígenas negros habitaban, los cuales eran humildes y de buen corazón, por eso salvaron al varón que les mostró una actitud inocente y pasiva.

Transcurrieron varios días para que el varón regresara a su guarida, había llegado con un nuevo caballo, varios dátiles y otros regalos que el pueblo indígena le habían dado, pero como el castigo siempre llega a los malos por más que ellos traten de evitarlo, una maldición cayó sobre las muchas joyas que le habían quedado, aquellas mismas que robó, matando y dañando al mismo tiempo a todo un pueblo, al cabo de pocos meses ya no tenía nada de dinero, no porque lo haya regalado o derrochado; sino que la maldición le dejaba tantas perdidas que él mismo no podía explicar, y aunque quiso volver a robar, una intensa enfermedad en los huesos se lo impidió, por lo cual sus últimos días fueron llenos de miseria, deudas, soledad y enfermedad.