PRADERA DE FLORES (KTH&JJK)

Summary

Dos amantes desventurados destinados a estar juntos desde jóvenes. El torpe Taehyung y el testarudo Jungkook crecieron en granjas vecinas. Jungkook tiene el corazón y la mente puestos en ganarse el amor de Taehyung pero este nunca se ha dado cuenta que es el objeto de las atenciones de su vecino. Sin embargo eso no impedirá que Jungkook se rinda.

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
16+

「PRÓLOGO」

El día estaba despejado y el cielo iluminaba con su brillante tonalidad. Jungkook estaba acostumbrado a vivir entre tanta belleza y sentir en la piel la brisa fresca, era sin dudas alguna un paisaje esplendoroso. No se cansaría jamás de apreciar el bonito verde que pintaba el amplio terreno, se llenaría de esa calidez que emanaban esas frondosas tierras por el resto de su vida.

Se recostó en un gran árbol de marañon y busco una posición cómoda que le permitiera observar a Taehyung, quien al aspirar el suave y exquisito olor de las azucenas blancas, coloreaba la punta de su nariz con el pálido amarillo que estás flores desprendían, se sentía feliz de verlo contemplar la flora del lugar. Era mágico tenerlo cerca y deleitarse con su bonito rostro.

—¡Taehyung!— Se escuchó a lo lejos.

Jungkook apartó la mirada de Taehyung y la dirigió a quien interrumpió su momento de paz y tranquilidad, quejándose mentalmente, al reconocer al dueño de tan horrible timbre de voz.

Taehyung quito su atención de las flores y sonrió inmediatamente, cuando vió de quién se trataba.

—¡Hyung Sik!—grito rebosando de entusiasmo.

—Mira tu nariz—Hyung Sik rió mientras iba acercándose hacia dónde ellos estaban. Taehyung no entendió a que se refería, llevo la mano a su nariz queriendo saber de que se trataba —Pareces un payaso.

Jungkook miraba desde arriba del árbol a Hyung Sik, queriendo matarlo con la mirada ante cada bobería que salía de su sucia boca. Frunció el ceño y apretó los puños queriendo reprimir la ira que sentía.

Odiaba que molestará a Taehyung.


***


Jungkook se sento en el comedor, utilizando sus manos para reposar su cabeza. Estaba triste, enojado y decepcionado.

—¿Qué sucede?—preguntó Yoongi, su papá, al entrar a la cocina sosteniendo una canasta llena de fresas. El solo hecho de ver a su pequeño en la cocina y no corriendo por el campo con Taehyung, le preocupó. Evidentemente algo había pasado, esa mirada opaca era todo lo que necesitaba para intuirlo.


***


—¡Hoba, Hoba! ¡Tenemos un problema!— grito Yoongi mientras daba pasos cuidadosos, pero rápidos sobre el empinado suelo. Respiraba agitado debido al esfuerzo hasta el punto de hacerlo sacudir sus manos—. Taehyung empujó a Jungkook hacia abajo—le contó.

—¡Hmp! ¿Por qué?— pregunto Hoseok, mientras bajaba la pistola con la que había estado apuntando a los cuervos para poder escuchar y comprender mejor lo que su esposo le decía.

—Porque Jungkook fue tras Hyung Sik.


***


—Koo—dijo su padre quitando su sombrero y sacudiendose las botas al entrar a la casa. Miro cariñosamente a su hijo, que aún permanecía en la mesa perdido en sus pensamientos—¿Cuál es el problema?—le preguntó.

—No tengo ningún propósito—le contestó Jungkook bajando su voz con cada palabra que gesticulaba—Solo soy un chico. El mundo está lleno de chicos.

—No eres solo un chico—su padre camino en su dirección sin apartarle la mirada. Se mantuvo de pie, hallando soporte en una de las sillas del comedor. Y le regaló una sonrisa a su hijo—Eres un rey.

—¿Que tipo de rey?— pregunto Jungkook mientras su mirada decaída se remplazaba con una de completa curiosidad.

Hoseok no dijo nada y simplemente se perdió del comedor, dejando a Jungkook con la intriga. No paso mucho tiempo cuando apareció de nuevo con un gran artefacto entre sus manos el cuál Jungkook no lograba identificar de que se trataba.

Hoseok lo colocó en la mesa frente al niño y lo abrió inmediatamente. Como si pudiera leer las dudas en la mente de su hijo por querer saber más.

Era un tocadiscos, uno muy antiguo. Había acumulado polvo por bastante tiempo. A simple vista se podía llegar a cuestionar su funcionabilidad.

—Era de mi madre—le explicó, mientras soplaba el polvo acumulado y preparada un disco para escucharlo—Esta lleno de cisnes. Y tú, Jungkook para bien o para mal, eres el cisne blanco.

—¿Qué significa ser el cisne blanco?— indagó el pequeño curioso.

La música sonaba a través del toca discos, era una suave melodía, Jungkook estaba fascinado con los sonido que emitía ese circulo al pasarle esa punta filosa.

—Bueno, significa que nadie puede detenerte. El mundo es tuyo—Hoseok abrió sus manos para acompañar sus palabras. Teniendo la atenta mirada de su hijo puesta en él—Tu puedes hacer cualquier cosa— le confesó con aleg

Y fue así como Hoseok consiguió que Jungkook olvidará aquello que le perturba, tales palabras despertaron en él las ganas de conseguir lo que se propusiera.

La canción que se escuchaba por todo el lugar le pareció perfecta. Esa sería su canción, pensó en bailarla junto a él y lo lograría tenía la certeza de ello porque él...él era un cisne blanco.