Capitulo 1/3
POV. NARRADOR
Park Jimin, de veintisiete años, es un empresario reconocido en toda Europa. Dueño de múltiples empresas de maquillaje y residente en Francia, su nombre suele aparecer ligado al éxito, la elegancia y una vida privada cuidadosamente controlada. Para la alta sociedad, el bal masqué que organiza esa noche tiene un propósito claro: oficializar un compromiso largamente esperado, aunque nadie conoce con certeza los detalles.
Jeon Jungkook, en cambio, tiene apenas diecinueve años. Es estudiante de finanzas, soltero, y el único hijo de uno de los socios más importantes de Park Jimin. Su vida aún no gira en torno a contratos ni apariencias, pero su apellido lo arrastra inevitablemente a ese mundo.
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—¡¿Papá, por qué tengo que ir?!—protestó el castaño, frunciendo el ceño mientras apretaba los puños.
— Porque eres mi único hijo y es necesario que conozcas a los demás socios de la empresa de la cual soy uno de los socios más importantes.— respondió el Señor Jeon con tono firme.
—¡Pero, papá!—
— Pero nada. Ya no quiero oír más berrinches tuyos—
Jungkook suspiró con frustración y se dio media vuelta, dispuesto a ir a su habitación.
—No olvides que el bal masqué es mañana—
El castaño rodó los ojos, molesto. Su padre había arruinado por completo la salida que tenía planeada con sus amigos. Al llegar a su habitación, dio un portazo y tomó el teléfono para llamar a uno de ellos.
En llamada
—Hola, Hobi—dijo sin ánimo, dejándose caer sobre la cama.
—¿Qué pasó? No te noto emocionado por la fiesta de mañana—
—Diles a los chicos que no podré ir... lo siento—
—¿Qué? ¿Por qué? Sabes que estará tu cantante favorito, ¿verdad?—
—Sí, y mejor no me lo recuerdes. No puedo creer que, en lugar de ir con ustedes, tenga que ir al aburrido bal masqué que organizó un socio de mi padre. Agh, cómo lo odio. ¿No podía hacerlo otro día?—
—Bueno, supongo que él no tenía idea de que saldrías, pero como ya no irás, les avisaré a los chicos. ¡Adiós!—
—Sí... adiós—
Fin de la llamada
Al día siguiente
—¡Jeon Jungkook, ya vámonos, se nos hace tarde!— dijo su padre desde la puerta, ajustándose el saco con evidente prisa.
— Me estás llevando en contra de mi voluntad, así que al menos espérame— replicó Jungkook con molestia, ajustándose el saco frente al espejo.
— No olvides el antifaz— advirtió el Señor Jeon, entregándole una máscara finamente decorada.
— Sí, sí, ya sé. Por Dios, qué ridículo.— murmuró Jungkook mientras se colocaba el antifaz, ocultando parcialmente su expresión.
Padre e hijo salieron en dirección al baile
— Llegamos, así que compórtate, ¿quieres?— dijo el Señor Jeon al detenerse frente a la mansión iluminada, de donde escapaba música elegante.
— Si, ajá— respondió Jungkook sin mucho interés.
Ambos entraron al salón con sus antifaces puestos. El ambiente estaba cargado de misterio: luces tenues, candelabros brillantes y figuras enmascaradas moviéndose al ritmo de la música. El Señor Jeon saludó a varios socios antes de detenerse frente a uno en especial.
—Joven Park, le presento a mi hijo. Saluda— dijo lo último casi en susurro.
Jimin observó al castaño con atención. El antifaz acentuaba aún más sus facciones, despertando su curiosidad. Sin apartar la mirada, se relamió los labios con sutileza.
— Hola, soy Jeon Jungkook— saludó con cortesía.
—Y yo Park Jimin, mucho gusto— respondió con una sonrisa suave.
— Bueno, los dejo. Iré a saludar a las demás personas— anunció el Señor Jeon, alejándose entre la multitud enmascarada.
El padre de Jungkook se retiró, perdiéndose entre la multitud enmascarada y dejándolos solos bajo la luz tenue del salón.
— Así que usted es el patético jefe de mi padre— dijo Jungkook con una sonrisa cargada de burla, ladeando ligeramente la cabeza.
El mayor enarcó una ceja, claramente sorprendido, y dio un paso hacia él, acortando la distancia entre ambos
— ¿Disculpa?— preguntó el mayor con voz baja y firme, ladeando apenas la cabeza mientras sus ojos se afilaban detrás del antifaz.
— Disculpas aceptadas, pero que no se vuelva a repetir. Por su culpa tuve que cancelar una salida muy importante— respondió el castaño con descaro, acomodándose el antifaz.
— Ten más respeto con tus mayores, mocoso— gruñó el pelinegro, observándolo de arriba abajo.
— Oh, sí... ya había olvidado que está casi en la tercera edad, ¿verdad?— añadió Jungkook con fingida inocencia, curvando los labios en una sonrisa insolente.
— Sabes... alguien debería corregirte, y creo que puedo ser esa persona— murmuró el mayor, dejando escapar una sonrisa peligrosa.
Sonrió de forma ladina y tomó al castaño por la cintura, atrayéndolo hacia él sin darle tiempo a reaccionar.
— Su propuesta suena tentadora— susurró Jungkook, sin oponer resistencia, mordiéndose los labios mientras le sostenía la mirada al mayor a través del antifaz.
— Estoy seguro de que eres un chico muy apuesto; sin embargo, me encantaría ver tu rostro detrás de ese antifaz— dijo el pelinegro en voz baja.
Jungkook se inclinó hacia su oído, rozándolo apenas, y sonrió de manera coqueta.
—Mm...¿y por qué no lo averigua?— susurró el castaño con descaro, acercándose lo suficiente para que su aliento rozara el oído del pelinegro, dejando la provocación suspendida en el aire.