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Claramente lo que ambos estaban apunto de hacer no era nada bueno y seguro.
Ambos corrían el riesgo de encontrar a otra persona diferente a lo que miraron en las redes sociales.
Pero vamos, Yoongi tenía una dura erección en ese momento bajo sus pantalones. Y Jimin sentía su entrada contraerse cada que volvía a leer los mensajes de Yoongi.
Ninguno de los dos pensaba en ese momento con la cabeza.
A Yoongi poco le importo pasarse dos semáforos en rojo. Lo único importante ahora para Min era bajar su dura erección y descargar todo lo que sus testículos tenían para el chico de bonito culo.
Joder, en su cabeza solamente tenía ese bonito y gordo culo rebotando sobre su caliente pene.
La voz del auto que le iba marcando la ruta a seguir anuncio el último giro a la derecha para llegar a su destino.
En menos de un minuto Yoongi estaba frente al edificio departamental dónde vivía quien sabía era Jimin.
Un hombre se acercó para guiarlo al estacionamiento. Yoongi no tenía tiempo para ir a parquear su auto. Así que bajo y entrego sus llaves, el chico le dió un boleto con el sello del edificio y Yoongi se dirigió a la recepción.
Una mujer de edad un poco más grande lo recibió.
- Buenas tardes, bienvenido.
- Busco el departamento de Park Jimin. No hace falta anunciarme, solo quiero saber el número.
La señora no muy confiada, tardo algunos segundos en responder. Así que Yoongi hablo nuevamente.
- Soy su pareja.
La cara de la señora no cambio mucho, pero se miraba un poco más convencida. Por si las dudas, al subir el hombre desconocido llamaría a seguridad.
- Departamento número ocho, piso tres.
- Muchas gracias.
Yoongi tenía dos opciones, subir las escaleras o ir por elevador.
Y ambas opciones eres estúpidamente lentas.
Rápidamente subió al elevador, rogando para que nadie lo parará en otro piso.
Fueron cuatro largos minutos, al abrirse las puertas, rápidamente salió. Chocando con las personas que esperaban para entrar.
Busco el número en las paredes.
Uno, dos, tres...
- Ocho.
Tocó la puerta para notificar su llegada y rápidamente coloco la contraseña para abrir la puerta.
Giró la perilla y el olor a durazno llego a su nariz. El departamento tenía un olor demasiado dulce y delicioso. Las paredes estaban de un color rosa casi blanco, el interior del departamento era visible gracias a las cortinas que estaban amarradas a las esquinas.
Visualizo rápidamente la cocina, el comedor, la terraza y la sala. Un pasillo que supuso, era para las habitaciones.
No fue muy difícil encontrar la habitación de Jimin, ya que la puerta a estaba entre abierta. Sin pensarlo, se adentro a la habitación pero su respiración se fue a algún otro lado al bajar la vista.
Sus tenis chocaron con algo en el piso y por ende, bajo la vista.
Mierda.
Jimin estaba con su pecho pegado al suelo de madera, mientras mantenía su trasero un poco elevado, mientras se movía de un lado a otro. Su cara se miraba por sobre su hombro, abriendo los ojos y sonriendo juguetón.
- Bienvenido, papi.
Una fuerte y dura palmada azotó su nalga izquierda, haciendo rebotar la masa de carne y sacándole un quejido bajo.
Yoongi cerro la puerta de la habitación cuando se enderezó. Volviendo tras Jimin.
- Aunque me guste la vista, ponte de pie. Quiero ver tu cuerpo.
Jimin se paró, quedando de espalda, sintiendo la mirada de Yoongi en toda su parte trasera, espero unos minutos y giro, ahora dejando ver su parte delantera.
Yoongi observó las medias en los pequeños pies del chico, las rodillas rojas por el tiempo que estuvo sobre ellas, las ligas en las piernas tonificadas y rellenas, el pequeño trozo de braga cubriendo muy poco la erección del chico. La cintura, su pequeña cintura que fácilmente con sus manos podría rodear, ahora noto el tatuaje cerca que sus costillas, otro maldito trozo de lencería cubriendo los pezones que moría por morder y jalar.
Pronto Jimin se sintió tímido bajo la mirada de Yoongi. Involuntariamente junto sus manos frente a su estómago, jugando con sus pequeños dedos.
¿Yoongi se arrepentía?
- Definitivamente no te querré solo para una noche, Jimin.
Jimin estaba apunto de responder, cuando sintió unos tibios y finos labios contra los suyos, intento seguirle el ritmo, pues era un beso brusco y desordenado.
Yoongi noto la torpeza en Jimin y claro que no debió ponerse más duro, pero imaginarse que ese chico atrevido solamente era una imagen y Jimin era complemente puro lo calentó.
Jimin sintió las grandes manos de Yoongi tocar todo su cuerpo, jalando todas las prendas que aún cubrían el pequeño cuerpo que sostenía.
Los jadeos de Jimin por lo brusco que era Yoongi lo tenían mal, sentía la respiración ronca de Yoongi mientras lo besaba. Yoongi azotó suavemente a Jimin, indicándole que pegara un brinco y enrollar sus piernas sobre su cadera.
Despegó su boca de la de Jimin, para ver dónde quedaba la cama del menor. La cama perfecta organizada, sintió pena al saber que quedaría echa un lío al amanecer.
Dejando todo lo dulce de lado, Yoongi aventó a Jimin, procurando no ser tan brusco tampoco. Pero el pequeño cuerpo rebotó en la cama, miro a Yoongi sonreírle mientras retiraba su ropa, dejando finalmente su boxer.
- Quiero ser romántico pero te juro que mi erección no coopera.
Se subió encima del menor, admirando por fin el rostro de Jimin. Mejillas rellenitas, sin llegar a ser gordas, pintadas de un suave rosa carmín, una nariz de botón tan delicada y bonita, labios rosas y brillantes por la saliva que dejaba su deliciosa lengua al humedecerlos. Unos ojos tan hermosos que parecía tener el universo en ellos, pero al mismo tiempo tenía esa dualidad de tener la mirada llena de lujuria y pecado.
Jimin era el chico más hermoso y perfecto que sus ojos miraron en sus 30 años de vida.
- Te prometo que te voy a mimar cuando terminemos, dejemos la cursilería de lado, de verdad necesito entrar en ti porque está maldita cosa explotará en cualquier momento.
Dejo un pequeño beso en la nariz del chico y sonrió cuando escucho la suave risa de Jimin.
¿Existía el amor a primera vista?
Suaves besos y caricias dejaba Yoongi desde el cuello de Jimin hasta su cadera.
Sosteniendo la misma con sus manos cuando rápidamente metió el pene erecto del chico a su boca.
Jimin comenzó a jadear suavemente, sintiendo los labios sobre su pene y la lengua jugando al rededor de su miembro.
Yoongi apretaba su cadera prohibiendo que intentará follarle la boca, la forma en que Jimin se retorcía y movía sus piernas le hizo saber que estaba demasiado cerca de su orgasmo.
Siguió chupando y succionando, sintiendo el delicioso líquido preseminal. Así que rápidamente saco el miembro palpitante de su boca.
- Yoon-Yoongi no~
- Tranquilo bebé.
Jimin estaba frustrado, claro que lo estaba, Yoongi le había prohibido la dulce sensación del orgasmo.
Su ceño fruncido lo delataba, el infantil puchero en sus labios tampoco ayudaban mucho. Y sus manitos en puño, digamos que tampoco.
- Quiero que te corras mientras estoy dentro de ti.
Y sin que Jimin pudiera reaccionar, fue volteado y colocado con su pecho pegado al colchón y su trasero al aire.
- Haz lo que te dije.
Jimin asintió y se acomodo, llevo sus manos a su trasero dejando ver dónde estaba incrustado el plug.
Yoongi tragó saliva, mirando ese pequeño detalle que olvidó.
- Abre más y expulsa esa mierda fuera de ti.
Jimin volvió a sostener sus nalgas, abriendose más y expulsando el plug de su apretado ano.
Puso su rostro de lado, para ver a Yoongi, quien sostenía su dura erección sobre su mano, mientras de masturbaba. Sus testículos estaban duros, los podía ver de lejos, deseaba tanto que de descargaran dentro de su interior.
Observó cómo Yoongi se comía su entrada con la mirada.
En esos momentos no sabía si quería probar la lengua de Yoongi o que lo jodiera de una maldita vez.
- Te prometo que en otra ocasión te prepararé con mi boca, justo en estos momentos no lo necesitas y yo no creo soportar.
Sus ojos se apretaron con fuerza, pequeñas lágrimas salieron de ellos, sus manos soltaron su trasero y apretó las sábanas en puños.
Yoongi se abrió paso en su interior de una sola penetración. Sintió en sus paredes el caliente falo avanzar, hasta que los bellos púbicos del miembro de Yoongi hicieron contacto con su entrada.
- Yoon~
El gemido poco silencioso se escuchó hasta el pasillo de piso.
- Avísame cuando continuar.
Yoongi se enderezó y sostuvo a Jimin de la cintura, esperando la orden para comenzar a arremeter contra Jimin cómo un maldito animal en celo.
Bajo su mirada a dónde ambos cuerpos conectaban y la imagen tan morbosa en sus ojos fue notable, su gran pene enterrado completamente en la pequeña entrada.
El ano de Jimin estirado a su alrededor, lo recibió tan deliciosamente bien que en ese momento se dió cuenta que su pene pertenecía en esa estrecha entrada.
- Estoy listo, Yoonnie.
Yoongi observó el rostro de Jimin, sudado y agitado. Y apenas había metido su maldito pene.
Se inclinó y dejo un beso en los labios pomposos. Después mordió el lóbulo de la oreja.
- Si lo hago muy duro y te duele, no me lo hagas saber porque te prometo que lo haré mucho peor hasta convertir tu dolor en placer.
Se enderezó y saco su miembro hasta dejar la punta dentro.
Comenzó a penetrar a Jimin, una y otra vez, mirando cómo su pene entraba y salía de Jimin, apretando su agarre en la cintura.
Los gemidos de Jimin lo estaban motivando a seguir.
- Más fuerte, m-más fuerte Yoonnie~
Y a esa carita llena de placer no le podía negar nada.
Comenzó con movimientos más bruscos, sintiendo ese pequeño manojo de nervios que hizo temblar a Jimin tocar la punta de su pene.
Con una mano sostuvo la cadera de Jimin, mientras con la otra comenzó a azotarlo.
La masa de carne se movía en rebotes, los gemidos de Jimin y los jadeos roncos de Yoongi inundaron la habitación. El olor a sexo duro estaba existiendo en ese momento.
Jimin se levantó un poco, una mano arriba de su cabeza y la otra un poco más abajo pero ambas en puño, mientras su rostro estaba un poco más levantado dejando salir los gemidos aún más fuerte.
Palabras que no sé entendían salían de sus labios, los mismos que mordía cuando intentaba ser menos ruidoso.
- Joder Jimin, no te intentes callar. Me encanta escuchar cómo te encanta tenerme dentro tuyo.
- Yoongi~ Yoon, me voy a venir~
Yoongi dejo caer un poco de su peso sobre Jimin, se sostuvo de la cama y mientras seguía con sus penetraciones dirigió su mano al pene de Jimin, masturbándo al chico que gemía bajo su cuerpo.
- Profundo, estás llegando m-muy profundo.
- ¿Si? ¿Te gusta? ¿Te gusta que llegue en lo más profundo de ti?
Jimin asintió, perdiendo la voz. Solo gemidos y maldiciones poco entendibles salían de su linda y sucia boquita.
Yoongi sintió como Jimin apretó su pene, así que se enderezó con Jimin junto a él. Lo sostuvo de su cuello mientras seguía embistiendo y masturbando.
Solo algunos segundos después Jimin dejo de sentir la mano de Yoongi sobre su miembro para después sentirla en su cadera y cómo el pene de Yoongi golpeaba una y otra vez dentro de él, algo que no sabía bien que era pero lo hacía ver estrellas y constelaciones.
Algunos minutos así, de Jimin sintiendo que en cualquier momento se desmayaría y Yoongi que ya no estaba en sus cinco sentidos metiéndose duramente dentro de Jimin.
- Correte ahora, correte conmigo.
Fue cuestión de dos penetraciones más para sentir una completamente diferente golpear eso dentro de Jimin.
Yoongi gruño cuando a Jimin apresar su pene, el menor se corrió tan fuerte que los espasmos fueron violentos, la conciencia de Jimin se nublo completamente, sintiendo solamente por la sensación cómo YOONGI seguía embistiendo en su interior, buscando su propio orgasmo.
Un gruñido lo hizo abrir un poco más sus ojos que ya estaban por cerrarse, el líquido caliente y espeso lleno su interior.
Las tiras de semen salieron llenando y manchando todo dentro de Jimin. Yoongi apretó su mandíbula haciendo un gemido demasiado ronco.
Provocando un segundo orgasmo en Jimin, quien se desvaneció inconsciente sobre la cama.
La respiración de Yoongi estaba agitada pero aún así salió de Jimin, mirando cómo su esencia salía del maltratado ano, sintiendo molestia al ver cómo se desperdiciaba.
- Lo hiciste bien, bebé. Estuviste excelente.
Recostó a Jimin de lado para limpiarlo con las sábanas, se limpio por igual y después recogió una cobija que habían tirado hace unos minutos con sus bruscos movimientos.
Se recostó tras de Jimin formando la típica "cucharita" se cobijo a ambos hasta la cintura y comenzó a trazar caricias y besos en la espalda y nuca de Jimin.
Esperando tranquilamente a qué el pequeño despertara.
Pues le había dado una muerte dulce.