PRÓLOGO
—He conocido a la chica de mis sueños.
La luz halógena naranja se deslizó sobe el capó del Monte Carlo vintage y se sumergió en la cabina. Sin el maquillaje escénico, no había nada que ocultase la definida mandíbula de Yukhei, su piel impecable y su rostro cincelado.
Baekhyun podía mirarlo fijamente durante horas.
No era de extrañar que le tomara un buen minuto procesar las palabras que dijo Yukhei mientras se dirigían al Este e iban a su apartamento.
—La adorarás, Baekhyun. Ella es genial. Todo lo que siempre he soñado. Tenemos mucho en común.
Fuera de la ventanilla, las calles de la ciudad pasaban borrosas.
—Y tiene tanto talento. Toca el teclado como no te imaginas. Se parece tanto a mí que da miedo. Y su voz…
De alguna manera, Baekhyun pudo mantener su voz firme cuando dijo:
—Y nosotros, ¿Qué?
Yukhei sonrió y su atractiva cara se volvió francamente hermosa.
—¿Qué quieres decir?
¿Qué quería decir? El estómago de Baekhyun se revolvió.
—Nosotros. Tú y yo. Vivimos juntos. —Un túnel los cubrió en un momento de oscuridad.
—Oh vamos, ¿no puedes estar hablando en serio? —El envoltorio de cuero del volante crujió. —Sé que puedes ser estúpido, pero no puedes haber pensado que esto era para siempre.
¿Qué pensó Yukhei que quería decir Baekhyun cuando le dijo que lo amaba? ¿Cuándo lo abrazó, respiró su olor, gritó su nombre mientras hacían el amor? Tolo lo que Baekhyun podía hacer era mirarlo fijamente.
—Quiero decir, no puedo llevarte a casa de mis padres.
¿Por qué eso significaba que tendría que decirles que era gay? ¿Era eso? No eran dominantes y había otros miembros gays en la familia. Nunca nadie había parecido perturbado por esas relaciones. No era como si no conocieran a Baekhyun. Era el mejor amigo de Yukhei, su compañero de cuarto y se había quedado con él cuando sus padres le habían pedido a Yukhei que se olvidara de su estúpido sueño de convertirse en una estrella de rock, que fuera a la universidad y que consiguiera un trabajo de verdad.
—Lo que tuvimos fue divertido. —Yukhei se encogió de hombros. —Un experimento.
Experimento. Una acre quemadura subió a la garganta de Baekhyun.
—Quiero decir, he encontrado a alguien con quien puedo tener una relación seria. Alguien con quien puedo casarme. —Se rio un poco. —No puedo esperar a que la conozcas.
Conocerla.
El calor se apoderó de las mejillas de Baekhyun mientras su cuerpo se enfriaba.
—Pero vivimos juntos. Hemos estado juntos durante tres años.
Durante ese tiempo, la banda de Yukhei, SM TOWN, había saltado de los espectáculos de los clubes de barrio a un sello de primer nivel. Su voz y su don con la guitarra le dieron a la banda un sonido único que la gente no había oído desde principios de los 90. Parte rock, punk, emo, e incluso un toque country se mezclaron para crear uno de esos sabores de helado imposibles, donde los ingredientes no deberían mezclarse pero que de alguna manera salen con sabor a paraíso.
Y cada mordisco sacaba un gemido de tu boca.
—Compañeros de habitación. —Yukhei prácticamente colocó la palabra en el espacio entre ellos. —Eso es todo lo que siempre fuimos.
En la cúspide del alba, la ciudad seguía durmiendo. Incluso los clubes habían cerrado sus puertas. Baekhyun amaba normalmente el silencio, la quietud, la calma absoluta, pero ahora enfatizaba la vacuidad de la vida que creía tener. No había sido mucho, pero se lo había dado a Yukhei sin dudarlo, trabajando duro para pagar las cuentas mientras Yukhei se abría paso a través de la burocracia de la industria de la música. Baekhyun nunca pidió ser notado, nunca esperó ser acreditado por las letras que escribió. Palabras tontas provocadas por oleadas de placer, miedo, esperanza, amor. Palabras que Yukhei convirtió en poderosas baladas. Convirtiendo nada en algo.
Y el algo se había convertido en todo para Baekhyun.
La saliva llenó la boca de Baekhyun.
—Para el coche.
—¿Qué?
—Para, creo que voy a… —Baekhyun buscó a tientas el desbloqueo de la puerta golpeando la ventanilla automática y luego tirando de la manija antes de encontrar finalmente la palanca correcta. Su estómago se llenó de dolor y el café que había bebido surgió con una vil prisa, apenas logrando atravesar los pocos centímetros de un hueco en la puerta abierta.
—Maldita sea, Baekhyun, acabo de darle los detalles a ella. —Yukhei hizo que el coche se detuviera, y Baekhyun vomitó otro estómago de bilis.
Yukhei había conocido a la chica de sus sueños. Él nunca había tenido nada. Los últimos tres años habían sido un recorte de cartón.
Otra arcada que sacudió su cuerpo contrajo los músculos de Baekhyun y sus fosas nasales ardieron, pero no había nada más que expulsar.
—Será mejor que no sea contagioso. —Yukhei se alejó. —Tengo una gira, lo último que necesito es la gripe.
—Yo no estoy… —Baekhyun palmeó los bolsillos de su abrigo en busca de servilletas de papel. Todavía le quedaban algunas de la cafetería frente al club. Las usó para limpiar la salpicadura del borde de la puerta, y luego los restos para limpiar su cara. Las lágrimas las borró con la manga de su chaqueta. No había nada que pudiera hacer con respecto a la niebla de sus gafas. —La crema de mi café con leche debe haber estado mala.
Yukhei salió de su rincón.
—Estoy bien ahora. —Lo que era mentira. Nunca iba a estar bien. Baekhyun dejó caer las servilletas sucias en la alcantarilla y cerró la puerta.
Las últimas dos manzanas fueron cubiertas en silencio. No fue hasta que Yukhei estacionó el auto frente a su edificio y salió que dijo:
—Estás tomando esto mucho mejor de lo que pensé que lo harías.
¿Qué podría decir? Sacó las llaves del bolsillo.
—Entonces, um. —Yukhei siguió a Baekhyun hasta la puerta. —Mis hermanos están planeando ayudar a mover mis cosas a un nuevo piso.
—¿Los cinco o solo un par?
¿Importaba?
—¿Cuándo? —Dios, esa palabra dolió
—Tres días.
Tomaba más de tres días alquilar un apartamento, hacer los arreglos para que se activaran los servicios públicos y conseguir a la familia para ayudar a mudarse. ¿Cuánto tiempo llevaba Yukhei planeando esto a sus espaldas? ¿Se había quedado a pasar la noche en sus viajes fuera de la ciudad porque estaba demasiado cansado para conducir a casa o porque estaba conociendo a su perfecta novia?
—¿Crees que podrías llevar tus cosas a la otra habitación antes de que aparezcan? Porque, ya sabes, ellos no lo…
Saben.
Sabían que habían estado juntos, que eran más que compañeros de cuarto, o cómo Baekhyun había sido tan estúpido, tan ingenuo y enamorado. ¿Qué le hizo pensar que tenía algo que ofrecer al hombre que estaba a su lado? Alguien tan perfecto que tenía el mundo al alcance de la mano.
Baekhyun le dio la espalda para que no viera temblar su mano mientras perseguía la cerradura con la llave. La atrapó. El cerrojo sonó. Abrió la puesta. Yukhei empujó pasándolo.
—Me preguntaba, ¿te importaría si tomo el televisor y el sistema de sonido envolvente ya que lo elegí yo?
Baekhyun asintió.
—Claro.
—Tuve que usar mi anticipo para cubrir el nuevo lugar, así que no tendré mucho dinero y no podré conseguir ningún mueble hasta el próximo mes. —Yukhei se sentó en el brazo del sofá de cuero. ¿Cuántas veces habían hecho el amor allí? ¿Cuántas veces le había prometido que era el único? ¿Siempre el único?
—Puedes llevarte lo que quieras.
Yukhei levantó las cejas.
—¿En serio?
—Sí. —Él ya poseía lo más importante. Pero entonces, ¿qué debería haber esperado? Yukhei tenía diecinueve años, Baekhyun veintiséis.
Los chicos no estaban buscando parejas como él. Querían altos, guapos y con estilo. Chicos como Yukhei. Baekhyun se había sorprendido tanto cuando Yukhei lo había besado que nunca se le ocurrió que tenía que ir hasta el final. No fue hasta después que Yukhei descubrió que Baekhyun nunca había estado con nadie antes. Parecía que le gustaba mucho cómo todo entre ellos era una novedad para Baekhyun. Aun cuando algunas de las cosas que Yukhei hizo, hacían daño, si eso lo hacía feliz, Baekhyun estaba más que dispuesto a hacerlo. No importa lo humillante que se sintiera. Sólo ver el brillo en los ojos de Yukhei había sido suficiente para que valiera la pena.
Además, decirle a Yukhei que no parecía imposible. Siempre lo había sido.
Baekhyun entró en el baño principal, se despojó de su ropa y se quedó en bóxer, atacó su boca con un cepillo de dientes para borrar el horrible y persistente sabor. Mientras se deshacía del café con leche, no hacía nada sobre los años perdidos.
Tal vez debería haberse esforzado más en el gimnasio para perder la grasa siempre presente, haciéndolo más blando, dándole tetas de hombre y un rollo de barriga.
Cuando lo intentó, Yukhei le dijo que lo quería tal y como era. Como todo lo demás, Baekhyun debería haber sabido que no era verdad, especialmente cuando Yukhei bromeaba sobre su forma, a veces sugiriendo un sostén deportivo de entrenamiento o chupando sus tetas como un bebé lactante y apretándolas para hacerlas más redondas.
Pedirle que se detuviera solo le hizo hacerlo más.
Yukhei apareció en la puerta. Se había quitado la camisa, pero todavía tenía puestos sus pantalones de cuero ajustados.
—¿Seguro que estás bien? —Yukhei se metió su largo flequillo detrás de una oreja. No permaneció allí.
Baekhyun escupió y se enjuagó.
—Sí. Estoy bien. —Su pelo castaño rizado se le disparó en todas las direcciones. Estaba muy atrasado en un corte de pelo, pero habían pasado muchas cosas con la banda de Yukhei. Entre la producción de nuevo material y el trabajo, Baekhyun apenas tenía tiempo para dormir.
Yukhei se acercó por detrás y lo rodeó con sus brazos. Era casi una cabeza más alto, pero el cuerpo regordete de Baekhyun ocultaba la mayor parte de su reflejo.
—Realmente aprecio tu comprensión
¿Qué había que comprender? Aparte de que había sido un tonto.
Yukhei besó su cuello y deslizó sus manos hacia el interior de sus calzoncillos.
—Sabes que me divertí mucho. —Presionó su polla cubierta de cuero contra el culo de Baekhyun. —Voy a extrañar esa boca tuya.
—Estoy seguro… que tu novia…
—Yuqi. —Yukhei plantó más pequeños besos a lo largo del hombro de Baekhyun y acarició su polla flácida.
—Bueno, estoy seguro de que ella también será mejor que yo en eso.
Yukhei se rio entre dientes y arrastró a Baekhyun en dirección a la cama.
—Nadie es mejor que tú. —Le quitó las gafas y las colocó en la mesilla de noche. —Lo dije en serio cunando dije que tenías la boca de un dios. A ella ni siquiera le gusta tragar.
—¿Cuánto tiempo llevas viéndola? —Baekhyun no tenía ni idea de por qué lo preguntaba.
Yukhei se encogió de hombros.
—Seis, siete meses.
No era de extrañar que nuca tuviera tiempo para responder a las llamadas mientras estaba de gira. No es que llamara muy a menudo. No quería darles pistas a los otros miembros de la banda de que su cantante principal era gay. O al menos bi.
—Tal vez… —Yukhei mordió el lóbulo de la oreja de Baekhyun y él se estremeció. —Tal vez si tengo algo de tiempo, sabes, podría pasar por aquí por los viejos tiempos. —Le clavó la mano en el pelo y lo obligó a arrodillarse. La cabeza de la polla de Yukhei ya estaba tratando de pasar por encima de la cintura baja de sus pantalones. Baekhyun desabrochó el botón, tiró de la cremallera. —Mmm… eso es, Baekhyun. —Yukhei empujó su pene entre los labios separados y empujó. Baekhyun relajó su garganta, trabajó su lengua, usando succión para atraer cada centímetro del hombre por su garganta. En todo caso, Yukhei abandonaría su vida con un recuerdo fresco de lo que nunca volvería a tener porque no había forma de que fuera su secreto. No cuando amar a Yukhei no había sido suficiente.
Los temblores subieron por las piernas de Yukhei y gruñó con cada tirón de su polla. Estaba cerca más rápido de lo normal. Baekhyun lo trabajó más duro.
Yukhei tiró del pelo de Baekhyun, obligándolo a soltarlo.
—Joder, por mucho que quiera terminar en tu boca, tengo que tener ese culo una vez más.
Yuqi tampoco debía hacer sexo anal.
Yukhei hizo que Baekhyun se levantara y lo empujó sobre la cama.
El cajón lateral se abrió y se cerró de golpe. Una gota de lubricante frío fue untada sobre el agujero de Baekhyun justo antes que fuera llenado con su polla. La falta de preparación hizo que lo que normalmente era un dolor sordo se convirtiera en una agonía ardiente. Baekhyun enterró su grito en el colchón.
—Carajo, estás apretado. Siempre estás tan apretado. Voy a extrañar eso también, follarte. —Yukhei golpeó sus caderas contra el trasero de Baekhyun.
Con la quemadura inicial desaparecida, ahora sólo había un entumecimiento que saturaba a Baekhyun de pies a cabeza.
Yukhei se estaba yendo. El hombre con el que pensó que pasaría el resto de su vida se iba. La única persona que había devuelto el color a su mundo ahora estaba quitándole la luz. ¿Fue porque Yukhei no sabía amar? Siendo el mayor de su familia, sus padres casi lo habían dejado atrás. Baekhyun había tratado de compensar lo que Yukhei nunca tuvo, e incluso cuando su devoción no le fue devuelta, trató de no tomárselo como algo personal. Ahora, se dio cuenta con una nauseabunda claridad que no tenía nada que ver con la educación de Yukhei y todo que ver con lo que él era. El velo se levantó, y cada acto egoísta fulminó a Baekhyun en un marcado contraste.
Yukhei hizo unos cuantos gruñidos duros, y luego su pene palpitó. Sus movimientos se ralentizaron. El semen caliente corrió por la grieta de Baekhyun cada vez que se retiraba. Yukhei se detuvo, y por unos momentos solo escuchó el sonido de su rápida respiración. Luego salió de él y pasó su polla por las mejillas del culo de Baekhyun.
—Me encantaría quedarme, pero le prometí a Yuqi que estaría en su casa por la mañana. La llevaré a comprar un teclado nuevo.
Una cremallera crujió y hubo un destello de movimiento por la periferia de Baekhyun cuando Yukhei recogió su camisa.
—¿Así que supongo que te veré por ahí?
Baekhyun se sentó en la cama. Su polla estaba floja y sin usar, colgando de la abertura de su bóxer.
—Sí.
—Recuerda, el viernes estaremos aquí para…
—Haré que muevan mis cosas.
—Gracias, hombre. —Yukhei se detuvo en la puerta. —Oh, y asegúrate de hacer esas nuevas letras.
—Sí, las tengo. Sólo necesito transferirlas de mi cuaderno.
—Genial. Yuqi debería poder encargarse de cualquier cosa que necesitemos después de eso. Ella también tiene algunas ideas increíbles para las canciones.
—Bien. Me alegro. —Baekhyun se quedó allí mucho tiempo después que la puerta se cerrara y el estruendo del Monte Carlo se desvaneciera, y luego se forzó a ducharse. Pero ni siquiera media hora bajo el potente chorro de agua hirviendo podía enmascarar el dolor que subía en él. Con la piel casi ampollada, sufrió a través de un penoso intento de secarse.
Dormir. Baekhyun sólo necesitaba envolverse en la oscuridad. Fingir que este día nunca había ocurrido. Pero los acontecimientos se negaron a callarse, se hicieron más fuertes y brillantes hasta que, como el calor de la pasión, exigieron su liberación.
Baekhyun tropezó hacia la sala de estar, se sentó en su escritorio con nada más que la sábana a su alrededor abrió su cuaderno y selló la verdad sobre Yukhei en la siguiente página en blanco.
A la luz de la medianoche de la ciudad
se volvió hacia mí y dijo
conocí a la chica de mis sueños.
Pero yo no era una chica
él no se refería a mí
él no se refería a mí
Todo lo que existía entre nosotros estaba muerto.
Y yo fui el tonto que nunca se dio cuenta
qué tan profunda sangraba la herida.









ay es q también tú
:00
pobre mi Baek