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Juego de seducción-Kookmin

Summary

Una simple lección en seducción entre dos amigos puede convertirse en mucho más… A pesar de su actitud extrovertida, Jimin es absolutamente inseguro alrededor de los hombres que le atraen, por lo general, no puede obtener el valor suficiente para acercarse a los chicos en los que está interesado. Pero mudarse a Edimburgo le ha dado un nuevo comienzo, y, después de desarrollar un flechazo por un sexy chico de postgrado, él decide que es hora de empujar más allá de sus miedos e ir tras lo que quiere. Jungkook es un jugador magnífico que nunca se compromete, pero para sus amigos cercanos, es tan leal como ellos lo son. Por eso, cuando Jimin se dirige a él con sus problemas de relación, él se ofrece a instruirlo en el arte de ligar y ayudarlo a ser más seguro sexualmente. La amistosa educación en seducción pronto se convierte en un intenso y ardiente romance. Pero el pasado de Jungkook y sus problemas de compromiso muestran sus feas cabezas, y Jimin termina con el corazón roto. Cuando Jungkook se da cuenta que ha cometido el mayor error de su vida, tendrá que trabajar más duro de lo que nunca ha hecho antes para lograr que su mejor amigo se enamore de él una vez más, o puede que lo pierda para siempre…

Status
Complete
Chapters
28
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Capítulo 1

Stirling, Escocia

Febrero

Cada vez que girábamos una esquina el viento helado nos golpeaba, casi con despecho, como si estuviera enojado cuando se acababa un edificio. Sus dedos helados pinchaban mis rosáceas mejillas, y apreté mis brazos con más fuerza a mi alrededor, mis hombros hundiéndose mientras me abrazaba contra el ataque.

—Por quinta y última vez… ¿a dónde nos estás llevando? —preguntó Joss, hundiéndose más contra su prometido, Braden. Él abrió su abrigo de lana para acurrucarla dentro, su brazo alrededor de su cintura, sosteniéndola cerca. Ella llevaba una corta chaqueta moderna con un vestido rojo que le quedaba como una segunda piel. Siempre usaba tacones altos. De hecho, lo único que llevaba que la protegía del invierno escocés era una bufanda.

Ellie y Jo estaban prácticamente en la misma condición, usando vestidos, tacones y chaquetas livianas. Yo estaba un poco más abrigado en un par de pantalones de vestir de color negro, pero mi camisa de seda y el blazer liviano estilo traje no hacían nada para protegerme. No tan acostumbrado al frío como mis amigos, hacía lentos progresos al final del grupo, mientras Jo nos llevaba a nuestro destino misterioso.

—No es lejos —prometió, mirándonos sobre su hombro mientras guiaba el camino a través de la avenida principal del centro.

Cam, su prometido, tenía su brazo envuelto firme alrededor de ella, manteniéndola tan cálida como fuera posible, y detrás de ellos la hermana de Braden, Ellie, y su mejor amigo, Adam, se acurrucaban uno contra el otro para buscar calor. También estaban comprometidos. Desde hacía muy poco, en realidad.

Yo, por otro lado, no tenía un prometido que me protegiera del viento.

—¿No está lejos? —le espeté a Jo. Desde mi llegada a Edimburgo hace poco más de nueve meses, Jo y yo nos habíamos hecho tan cercanos como hermanos, así que sentía que estaba bien espetarla mientras nos arrastraba fuera de Edimburgo sin mucha explicación. De ahí la mala elección de ropas—. Perdiste el derecho a decir “no es lejos” cuando dirigiste nuestros taxis a la estación de trenes Waverley.

La sonrisa de disculpa de Jo se transformó de repente en un ceño fruncido cuando nos detuvo en una intersección.

—De acuerdo, creo que llegamos.

—¿Estás segura? —pregunté, mis dientes comenzando a castañear.

—Eh… —Jo miró al otro lado de la calle a una señalización y luego sacó su teléfono—. Sólo un segundo, chicos.

Mis amigos se apretujaron juntos y me mantuve un poco alejado, mirándolos. Me di cuenta que a pesar de lo frío que estaba, realmente no me importaba. Estaba simplemente contento de estar allí con ellos, aún sorprendido, incluso, por lo cercana que me había vuelto a ellos. Me habían aceptado completamente en sus vidas, en parte por Jo, pero también por Jungkook, el amigo de Cam, y mi recientemente adoptado mejor amigo.

Mientras observaba, Jungkook se giró de hablar con Adam y Ellie para dirigir su hermosa sonrisa hacia mí.

Parpadeé, distraído por la corriente de atracción que sentí. Me había vuelto tan bueno ignorando el sentimiento que me agarró desprevenido. Ese era el problema cuando eres amigo de un chico que te entiende por completo y sucede ser el hombre más atractivo que has conocido en la vida real.

Esas mariposas, esa corriente de sentimiento inesperado, me enviaron de vuelta a la primera vez que Jungkook y yo nos conocimos. Honestamente, merecía una medalla por ignorar mi atracción a él…

Siete meses atrás…

La mamá de Ellie, Elodie Nichols, y su esposo, Clark, nos habían dado la bienvenida a papá y a mí al redil como si siempre hubiéramos sido parte de su familia. Era agradable. Hizo que acoplarme a los amigos de Jo fuera más fácil, y dado que papá y yo habíamos decidido hacer a Escocia nuestro hogar, sería bueno encajar en la vida de Jo. Ella era algo impresionante. También había pasado por cosas realmente terribles estos últimos años. Merecía que alguien la cuidara, y sabía que Cam era la persona que haría eso por ella.

Había entrado con Cole al apartamento de Cam. Mientras él y Jo estaban en la tienda buscando botanas, había decidido ocuparme de Cole para darles algo de tiempo a solas. Esa noche todos planeábamos pasarla con los amigos de Cam, Jungkook y Peetie, a quienes conocería por primera vez, y creí que sería lindo darle a Cam y Jo algo de tiempo a solas antes de que sus amigos aparecieran. Tan pronto como abrí la puerta, Cole fue directo a la consola en la sala de estar mientras yo iba al fondo del apartamento. En la cocina vagué un poco, buscando tazones y platos para las botanas. Apenas estaba lavando los platos, cuando una grave, escocesa y muy masculina voz dijo:

—Eh… tú no eres Cameron.

Cuando giré para enfrentar al intruso, cualquier palabra que pudiera haber bajado de mi cerebro a mi lengua cayó de esa escalera y sufrió una concusión.

Oh, Dios.

Inclinado contra el marco de la puerta, sus brazos cruzados frente a su pecho, estaba el hombre más sexy que jamás había visto.

Mi corazón comenzó a latir ridículamente rápido.

Él levantó una ceja ante mi silencio.

—¿Alguien presionó tú botón de MUDO?

Eso fue gracioso, así que logré una media sonrisa mientras lo miraba. Mis ojos lo escanearon de pies a cabeza, y mientras asimilaba toda su gloria, sentí este pequeño hueco en el fondo de mi estómago, tan abajo que estuvo seguido por un golpe de excitado hormigueo entre mis piernas.

Oh.

Oh, de acuerdo. Eso era algo nuevo.

Tratando desesperadamente de ignorar los hormigueos y fallando, intenté forzarme a través de la excitación y mi timidez para interactuar con el extraño. El extraño que asumí era Jungkook. Jo me había dicho todo sobre el amigo súper caliente de Cam, Jungkook. No había exagerado.

Hermoso cual estrella de cine, Jungkook tenía un bronceado natural que simplemente no esperabas de una persona escocesa, y ojos tan oscuros que eran prácticamente negros, aunque justo ahora brillaban con malicia. Sonreía también, mostrando un par de hoyuelos sensuales y perfectos dientes blancos. Todo esto más una derecha y firme nariz, labios que miraba fijamente sin vergüenza porque me recordaban a los de algún actor, y por lo que podía ver a partir de su esbelta musculatura en los bíceps que se revelaban por la camiseta que usaba, el tipo también tenía músculos marcados.

Milagro de milagros, su camiseta de hecho me distrajo de sus músculos. Tenía las palabras “LA RESISTENCIA ES INÚTIL” impresas en ella.

La timidez paralizante que usualmente me invadía cuando enfrentaba a un hombre tan caliente se derritió en el fondo cuando comencé a reír.

—Te consideras uno de los Borg, ¿no? —Hice un gesto a su camiseta, la cual se refería a la frase de una raza alienígena de Star Trek.

Él miró a las palabras, pareciendo sorprendido. Cuando levantó sus ojos de nuevo, estaban sonriendo.

—¿Entendiste la frase? La mayoría de las personas creen que soy un bastardo arrogante.

Me reí aún más, inclinándome contra la encimera.

—Imagino que es un poco de eso también. Y puedes entender su error. No te ves como un fan de Star Trek.

Algo se agudizó en sus ojos, algo intenso. Me estremecí mientras lentamente recorría su mirada por mi cuerpo de arriba abajo nuevamente. Su voz fue más baja, gruesa, cuando respondió:

—Tampoco tú.

Esa intensa mirada se sintió como una lenta caricia. Si hubiera sido cualquier otro, hubiera pensado que pretendía hacerme sentir así.

Aún así… me quedé sin aliento. El aire de repente se sintió muy delgado, roto por ésta rara electricidad entre nosotros que no entendía para nada.

—¿Eres uno de las amigos de Jo?

Luché contra la timidez que amenazaba con levantarse en mí de nuevo.

—¿No te dijo Cole?

—Peetie fue a ver al hombre pequeño. Yo quería una bebida, así que vine directo a la cocina. —Sus ojos me devoraban de nuevo, y aparentemente mi cuerpo había estado dormido hasta que sus ojos lo tocaron porque hubo mucho hormigueo, escalofríos y calor esparciéndose por todas partes—. Definitivamente la mejor opción que he tomado en mucho tiempo.

Um… ¿de acuerdo?

—Oh, bueno, soy Jimin.

Las cejas de Jungkook se levantaron y luego aclaró abruptamente su garganta, su cuerpo enderezándose del marco de la puerta. Justo así, el aire en la habitación comenzó a volver a la normalidad.

—¿Eres Jimin? Por supuesto. El acento. Por supuesto.

Asentí, confundido por su reacción.

—¿Supongo que eres Jungkook?

Su sonrisa era amistosa. Platónica. Eso tuvo más sentido.

—Sí, ese sería yo.

—Cam y Jo están en camino. Sólo limpiaba para ellos.

—Claro. —Él caminó al otro lado de la cocina y lo miré con abierta fascinación mientras se servía un vaso de soda—. ¿Quieres uno? —Me ofreció el vaso.

—Estoy bien.

Una vez que tuvo su bebida, me sonrió de nuevo y me di cuenta que la razón por la que no era tan tímida a su alrededor no se debía a su camiseta nerd. Eran sus ojos. Eran imposiblemente amables, y me sentía… no cómodo… pero, sí, tampoco incómodo. Eso era definitivamente inusual para mí alrededor de chicos que acababa de conocer. Especialmente los que me atraían.

—¿Juegas videojuegos, Jim? —preguntó amablemente.

—Uh, sí.

—Bueno, deja de limpiar y ven a jugar con nosotros —bromeó. Reí.

—¿Me estás invitando a jugar? —Tan pronto como las palabras dejaron mi boca, me arrepentí. Yo no estaba coqueteando. ¡No sabía cómo coquetear! Ese era sólo mi sentido de humor, y ahora este tipo iba a creer que estaba insinuándome…

Jungkook se rió, interrumpiéndome.

—Sólo porque entendiste la referencia de Star Trek. De lo contrario, nadie tiene permitido jugar con nosotros. —Asintió hacia la puerta—. Vamos. Si voy a aniquilarte quiero que sea rápido e indoloro. Soy así de misericordioso.

—¿Aniquilarme? —Me reí a carcajadas—. Creo que debes haberme confundido con alguien que no va a patearte el trasero.

—¿Siquiera sabes lo que vamos a jugar?

Negué con la cabeza.

—¿Importa a esta altura? Voy a derrotarte sea lo que sea. Por lo que, primero provocamos al oponente, luego comenzamos la paliza.

Jungkook echó su cabeza hacia atrás riéndose.

—¡Oh, cielos! ¡Ven, chico gracioso! —Me agarró por el codo y me esforcé en ocultar el rubor por su tacto—. Tengo que presentarte a Peetie.

Lo seguí fuera de la cocina, emocionado por lo rápido que iba a incluirme. También sentí que estaba siendo adoctrinado como uno de los chicos. Sentí esto porque sucedía muchas veces. Estaba bien respecto a eso. Significaba que tenía que aplastar las malditas mariposas en mi estómago cuando mirara a Jungkook. Y por aplastar, me refiero a que tenía que pulverizar a esos malditos hasta la inexistencia…

* * *

—¿Jim? ¿Jim, te encuentras bien?

Parpadeé nuevamente, regresando a la acera, a Stirling, al frío.

A Jungkook, quien estaba de pie frente a mí con un fruncimiento preocupado entre las cejas.

—¿Adónde fuiste?

Sonreí.

—Lo siento, creo que el frío me ha entumecido el cerebro.

—Bueno, ven aquí, tú… —Enganchó mi brazo alrededor del suyo, acercándome—, antes de que un dedo se te caiga.

Me relajé con gratitud junto a su fuerte costado.

—¿No podías haberlo hecho antes? ¿Cómo, hace tres calles?

—¿Y perderme la mirada horrorizada de tu cara cada vez que girábamos una esquina? —bromeó, frotando su mano de arriba abajo por mi brazo.

Hice una mueca, pero estaba acostumbrado a sus bromas, así que lo dejé pasar.

—Lo siento, chicos. —Jo lanzó el comentario por encima de su hombro, su rápida mirada llena de culpabilidad—. Debería haberme asegurado de ponernos abrigos.

—S-s-somos esc-o-oceses —castañeó Ellie, sus dedos enredándose en el abrigo de Adam—. P-p-p-podemos m-m-manejarlo.

Mi brazo se apretó alrededor de la cintura de Jungkook cuando empezamos a avanzar nuevamente.

—Bueno, yo soy Coreano —les recordé—. Y de Busan.

—Soy americana y estoy bien —dijo Joss, sonando mucho más relajada de lo que parecía. Su peso se tambaleaba cuando su tacón golpeaba una grieta en la calle adoquinada. Braden la enderezaba mientras ella maldecía al suelo.

—Eso quizás se deba al escudo de un metro noventa contra el que te arrimas —contesté secamente.

Ella se echó a reír, acurrucándose más cerca de su escudo.

—Quizás.

—Tenemos frío también —intervino Jungkook—. Estamos acostumbrados a ello, así que no nos quejamos.

—Nadie se está quejando —discutió Joss—. Esta es nuestra manera de advertirle a Jo que si no se apresura y llegamos a nuestro destino, vamos a usarla como leña.

Jo rió.

—Casi estamos allí… creo…

Doblamos hacía una calle que nos llevó a una calle principal, y Jo alzó la cabeza hacia los edificios y frunció el ceño mientras la seguíamos. Era sólo una calle corriente, con camionetas y autos estacionados a lo largo de ella.

Hoy Cam cumplía veintiocho años, y mientras que todos asumíamos que íbamos a vestirnos para salir una noche a Edimburgo a celebrar, Jo tenía un plan secreto bajo su manga. De alguna manera habíamos terminado en Stirling, una bella ciudad con un glorioso castillo y pintorescas callejuelas, pero muy posiblemente la ciudad más pequeña del mundo también.

No tenía idea qué se le pudo pasar por la cabeza a Jo para arrastrarnos hasta aquí.

Repentinamente, una enorme sonrisa se extendió en su cara mientras se detenía en una esquina frente a un bar.

—Llegamos.

Todos miramos el bar y luego compartimos expresiones perplejas. No había nada particularmente glamoroso respecto al bar. Era… sólo un bar.

—¿Adónde llegamos? —preguntó Cam tranquilamente, su boca torciéndose con diversión.

—Aquí. —Ella señaló hacia arriba y seguimos su movimiento hasta el cartel perforado en la pared de ladrillos sobre la entrada del bar.

Cameronian Place.

Me eché a reír ya que todo empezaba a tener sentido.

—¿Nos arrastraste hasta Stirling por el cartel de una calle? —preguntó Jungkook con incredulidad.

Pareciendo insegura, Jo asintió.

—No es cualquier cartel de calle. Es el cumpleaños de Cameron. Se merece tener una bebida en su propio lugar.

Los chicos, salvo Cam, parecieron un poco desconcertados por su manera de pensar. Su prometido, sin embargo, la acercó y la miró fijamente a los ojos de una manera que mi pecho se apretó con emoción.

—Me encanta, cariño. —La besó suavemente—. Gracias.

Una mezcla de felicidad y envidia me arraigaron al lugar por un segundo. Adoraba el hecho de que Jo tuviera a alguien en su vida que adorara el suelo que pisaba, pero a menudo me preguntaba si alguna vez llegaría el día cuando un hombre me mirara a los ojos como si no hubiera nada más en el mundo que valiera la pena mirar.

Arrancado de mis meditaciones por las bromas del grupo hacia Jo, reí con ellos mientras vagamos dentro del bar cálido juntos. Quizás estábamos vestidos con demasiada formalidad para la atmósfera casual, pero ya que éramos un grupo bastante tranquilo, nadie se incomodó realmente por la pequeña aventura de Jo. De hecho, creo que incluso los muchachos pensaban secretamente que era lindo de parte de ella.

Definitivamente así era. Ella era un encanto, así que cuando hacía cosas que eran increíblemente lindas, como arrastrar nuestros traseros a un condado diferente sólo para que Cam pudiera tener una bebida en la calle de su nombre, nunca estuve sorprendido.

Papá había hablado de ella desde el momento en que la conocí. Al principio había estado resentido por esta niña que había tenido a mi padre durante los primeros trece años de su vida mientras yo crecía con sólo el espectro de él. Mamá nunca había dicho ni una sola mala palabra contra papá, y siendo de alguna manera un chico precoz creciendo con amigos cuyos padres divorciados eran ácidos mutuamente, se me ocurrió que era extraño que mamá no estuviera enojada con el hombre que no se había quedado cerca cuando yo llegué. Había empezado a investigar, degastando a mi madre por meses hasta que finalmente se quebró.

Recuerdo lo increíblemente furioso que estuve con ella por ni siquiera decirle a mi padre que yo existía.

Luego de haber conocido a papá mientras estaba estudiando en el extranjero en la Universidad de Glasgow, habían comenzado un intenso romance que mamá terminó abruptamente al regresar a Phoenix al término de su programa. No fue hasta que regresó a Busan que descubrió que estaba embarazada de mí. No confesaría hasta muchos años después que la razón para no ponerse en contacto con mi padre fue porque lo amaba demasiado, y no quería que regresara a su vida por obligación. Amaba a mi madre, pero no era infalible. Fue joven y tomó una decisión egoísta. A los trece no pude ver más allá de eso por un tiempo. Nos tomó tiempo regresar a una buena atmósfera.

Tiempo que más tarde lamentaría perder.

El hecho de que papá abandonara toda su vida en Escocia, para venir y ser padre de un niñito que ni siquiera conocía hasta que me acerqué a él fue un testimonio claro de la clase de hombre que era. Desarraigó toda su vida para convertirse en parte de la mía. Pero haciendo eso dejó a Jo detrás.

Cuando Cam contactó al principio a mi papá para volver a ponerse en contacto con Jo, pensé en cómo mis acciones habían cambiado la vida de ella. Con un padre en prisión y una madre alcohólica, mi papá, que era un viejo amigo del papá de Jo, había sido la única figura paterna estable que tuvieron ella y su hermano Cole en sus vidas. Por supuesto, papá no supo hasta que regresamos a Edimburgo que la madre de Jo, Fiona, se había vuelto una alcohólica grave, dejando a Jo criar a su hermano menor sola. Papá y yo estábamos cargando nuestros propios pesos de culpa debido a eso.

Sin embargo, la culpa fue aliviada cuando pasé tiempo en compañía de Jo y Cam. Después de todo lo que ella había pasado, Jo finalmente encontró un hombre que vio lo increíble que era y la trataba con el respeto y amor que merecía.

Sorbí la pinta de cerveza que Jungkook me había comprado, miré a mi alrededor a mis amigos. Aquí me encontraba yo, rodeada por personas que habían atravesado el infierno y salido del otro lado para encontrar a la persona con la que querían pasar el resto de sus vidas.

Además de Jo y Cam, estaba Joss, mi compañera mitad americana, mitad escocesa que voló a Edimburgo para escapar de una vida vacía en Virginia. Cuando pensaba en todo lo que Joss había perdido, honestamente no sabía cómo ella había seguido en pie. Sabía lo que se sentía perder a mi madre cuando tenía veintiuno, pero no podía imaginar lo que debió haber sido para Joss perder a toda su familia cuando sólo tenía catorce años. Según lo que se cuenta, ella estaba bastante trastornada cuando se mudó con Ellie y el hermano de esta, Braden. Al parecer habían tenido sus altibajos debido a los problemas de Joss, pero finalmente habían conseguido superarlo todo. Se estaban por casar en tres semanas.

Luego, por supuesto, estaban Ellie y Adam. Era bastante cercano a Ellie, ya que compartimos un idealismo romántico similar, y me había contado toda su historia con Adam. Había estado enamorada del mejor amigo de su hermano durante años, pero él no la había notado hasta cumplir los dieciocho años, y no hizo ningún movimiento hacia ella, hasta unos años después de eso, y aún cuando lo hizo, dijo que había sido un error. Al parecer, no quería arruinar su amistad con ella y con Braden. Hubo un montón de idas y vueltas hasta que Ellie estuvo dispuesta a alejarse para siempre, pero cuando mi hermosa y fuerte amiga fue diagnosticada con un tumor cerebral, Adam finalmente se acercó para estar con ella. Afortunadamente para todos nosotros, el tumor de Ellie resultó ser benigno, y por suerte Adam, recobró el sentido justo a tiempo para ganar a Ellie para siempre. Habían estado comprometidos por un tiempo, pero nos lo habían dicho hace poco, ahora tenía un anillo brillante de compromiso en su mano izquierda.

Estaba rodeada por amor, y no algo cursi, prepotente, falso del tipo en-tu- cara, sino del real, íntimo, yo-sé-todos-tus-caprichos-y-hábitos-y-aún-así te amo, ese tipo de amor.

—Tienes la prueba final del vestido el lunes, Joss —dijo de repente Ellie, tomando un sorbo de su mojito.

Estaba sentada junto a Adam, quién estaba aplastado por Jo y Cam en la única cabina disponible en el fondo de la sala. Joss, Braden, Jungkook y yo estábamos de pie amontonados alrededor de la mesa.

Inclinada en Braden, Joss respondió:

—Gracias por el recordatorio. Voy a tener que prepararme contra los comentarios sarcásticos de Pauline.

Cam frunció el ceño.

—¿Por qué le compras un vestido a esa mujer si es una vaca?

—El vestido —contestamos con Jo y Ellie al unísono.

Después de haber estado en Edimburgo durante sólo tres meses, fui honrado cuando Joss me pidió que fuera uno de sus padrinos. Su amiga de la universidad Rhian había venido desde Londres para el fin de semana, y todos nos habíamos ido a la caza de un vestido para Joss y para las damas de honor. Después de discusiones con Ellie respecto al color, Joss se decidió por color champán para sus chicas. Habíamos terminamos en esta tienda de novias en New Town, donde la propietaria, Pauline, hizo comentarios mordaces sobre nuestra falta o exceso de recursos.

Éramos demasiado tetonas, demasiado planas, demasiado altos, demasiado delgados o demasiado gordos…

Estábamos a punto de salir de allí cuando Joss salió con un vestido que la perra había recomendado y Ellie se echó a llorar.

Sí, era así de hermoso.

Claramente, Pauline sabía cómo vestir novias, simplemente no sabía cómo diablos hablar con ellas. O para el caso, cómo hacerlo con la gente en general. No soy exactamente la persona más confiado, y tengo más de mi parte justa de inseguridades con respecto a mi cuerpo, así que me fui de esa tienda sintiéndome como una vaquilla de proporciones gigantescas. Gracias, Pauline.

Joss se echó a reír y miró a la cara de Braden.

—Al parecer, el vestido es bueno.

—Estoy entendiendo eso —murmuró—. Aunque, estoy más ansioso por quitártelo ese día, que cualquier otra cosa.

—Braden —se lamentó Ellie—, no delante de mí.

—Deja de besar a Adam delante de mí y voy a dejar de hacer comentarios sexuales con mi esposa frente a ti.

—Ella no es tu esposa todavía —le recordó Jungkook—. No hay necesidad de apresurarse.

Solté un bufido.

—Jungkook, tu fobia al compromiso se está mostrando de nuevo.

Se volvió hacia mí con fingido horror.

—¿Dónde? —Se acarició las mejillas con ansiedad—. Quítamela de encima.

Le aseguré, pasando mi pulgar a través de una imaginaria mota en su pómulo.

—Ahí está. Todo se ha ido.

—Uff. —Tomó un trago de su cerveza y miró hacia la barra—. Nunca voy a echar un polvo con esa cosa a la vista.

—Un encanto —murmuré.

Él me sonrió con picardía y me hizo un gesto hacia un grupo de mujeres de pie en el bar.

—El deber llama.

Paseó casualmente por la sala y se detuvo junto a una chica de pie con sus amigas. Las amigas se corrieron a un lado mientras Jungkook y la chica comenzaban a coquetear como si se les fuera la vida en ello. La chica era preciosa, por supuesto, bellos rasgos, cabello largo y oscuro, piel cremosa, extremadamente voluptuosa. Probablemente con un poco de sobrepeso, como yo, pero a diferencia de mí, ella lo llevaba bien. Tenía que cederle eso a Jungkook. En realidad, no tenía un tipo, no le importaba si la chica era flaca, gorda, tetona, o atlética. Mientras sea linda y una mujer, se sentía atraído por ella.

Tan pronto como Jungkook le sonrió a la morena, estuvo perdida.

No me sorprendió en lo más mínimo. Con un metro ochenta, Jungkook no era excepcionalmente alto, pero con su combinación de un físico perfeccionado por las artes marciales, una cara hermosa, y el tipo de carisma que simplemente no se puede comprar, a la mayoría de las mujeres no les importaría si lo superaban en altura por los tacones si eso significaba pasar la noche en sus brazos.

Sin embargo, yo no. Jungkook nunca me vería de una manera sexual, ya que soy hombre, así que no tenía sentido ni siquiera permitir que mis pensamientos fueran por allí. Creo que sabía más sobre el verdadero Jungkook que la mayoría de las personas, así que no era difícil ponerlo en la zona de amigo. Podía apagar cualquier atracción que tuviera por él, porque sabía que nunca iría a ninguna parte. Prefería tener a Jungkook en mi vida como un amigo que no tenerlo en absoluto. Aún con todos sus problemas con el compromiso y la mentalidad playboy sin vergüenza hacia las mujeres, era un tipo realmente bueno en el fondo, y un muy buen amigo.

—Bueno, está perdida —comentó Joss en voz baja.

Me volví hacia ella, levanté una ceja cuando la vi sonriéndole a Jungkook y a la chica.

—Nunca les hace promesas.

Ella se echó a reír.

—No hay necesidad de defenderlo. Sé que Jungkook siempre lo deja claro, pero estamos hablando de chicas aquí. A veces sólo escuchan lo que quieren oír.

—Sí, pero Jungkook llevó esto hasta hacerlo un arte. Es como un sexto sentido o algo así. Tan pronto como siente incluso un ligero cambio en su actitud hacia él, está fuera de allí.

—No puedo esperar a que alguien lo amarre. —Ellie se unió, sonriendo con malicia en dirección a Jungkook.

—Yo también. —Jo lanzó una mirada afilada hacia mí antes de apartarla, y fingí que era demasiada estúpido para entender su significado.

Cambié de tema rápidamente.

—¿Vieron el nuevo tatuaje de Cam? Cole lo diseñó —les dije con orgullo.

Cole Walker era el mejor niño del mundo. Jo había hecho un trabajo increíble en criarlo y lo mejor que le ha sucedido a los dos, con excepción de tenerse el uno al otro, era Cameron MacCabe. Eran muy similares, artistas y nerds geniales, y Cam le había encargado a Cole diseñar su nuevo tatuaje.

Era impresionante.

Una estilizada “C” y “J” se ocultaban en los viñedos dentados y las florituras afiladas del diseño tribal de Cole.

—Oh, veamos —rogó Ellie con una sonrisa. Cam sacudió la cabeza.

—Está en mis costillas.

—Oh, vamos, no es que vayamos a desmayarnos ante la vista de tus abdominales —bromeó Joss.

—Son buenos abdominales —dijo Jo con orgullo, dando unas palmaditas en el estómago de Cam.

Braden tomó un sorbo de su whisky.

—Personalmente, no quiero ver sus abdominales. Podrían… provocar mi envidia.

Adam asintió impasible.

—La mía también.

—Váyanse a la mierda —murmuró Cam, sus labios se curvaron con diversión.

—Oh, si vas a ser un aguafiestas… —me quejé, hurgando en mi bolso. Sintiendo el papel entre mis dedos, tiré de él y lo saqué, revelando el dibujo firmado, del diseño de Cole—. Aquí está, este es el tatuaje.

Mientras los demás miraban, Jo me sonrió.

—¿Estás guardando eso?

—Claro, e hice que Cole la firmara también.

Ella se echó a reír.

—Sólo vas a empeorar su enamoramiento por ti.

Me encogí de hombros, sin preocuparme.

—Merece saber lo maravilloso que es.

—Sin hay argumentos allí.

Nos sonreímos e una a la otra mientras los otros elogiaban el talento de Cole.

Jungkook no tardó en volver al grupo, y la morena regresó a sus amigas, pero mantuvo sus ojos en Jungkook.

—¿No vas a…? —le pregunté con curiosidad, deliberadamente mirando en dirección a la mujer.

—Oh, sí. —Sonrió infantilmente—. Pero le dije que era el cumpleaños de mi compañero y quería pasar un tiempo con él.

Fiel a su palabra, Jungkook se quedó con nosotros hasta el cierre. Todos nos preparábamos para salir, cuando su aliento susurró a través de mi oído:

—Me voy.

Me di la vuelta para mirarlo, espiando a la morena curvilínea con mi visión periférica.

—Está bien. Qué te diviertas.

Me guiñó un ojo y luego me besó en la mejilla.

—Siempre lo hago.

Después de decir adiós al grupo, Jungkook tomó la mano de la chica y salió del bar. Los celos me pincharon mientras miraba la puerta vacía. Mi amigo era el maestro de la seducción. Si quería echarse un polvo, podía.

Por desgracia, para alguno de nosotros eso no era tan fácil.

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Good Writing

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Compelling Plot

2

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Great Character

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Strong Dialog

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author

Amo este tipo de historias, donde Jk es un mujeriego empedernido y termina enamorado hasta kas chanclas de Jm

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