Too Late Kookmin One Shot by Ivo ♡ at Inkitt
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TOO LATE - KOOKMIN - One shot

Summary

¿Así se escucha cuando los corazones se rompen? ¿Se escucha como si un vidrio cayera de un tercer piso haciéndose añicos por completo? ¿A esto se referían las personas cuando decían que sufrir por amor era lo peor del universo? No. El dolor de todos aquellos jamás se podría igualar al dolor de Jeon Jungkook ahora mismo. - Angst - One-shot - Lee bajo tu propia responsabilidad

Genre
Drama
Author
Ivo ♡
Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Too late

TOO LATE

8 de noviembre 2014.

Fecha de Aniversario de bodas de Park Jimin y Jeon Jungkook.

8 de noviembre de 2019.

Quinto Aniversario de bodas...

Jimin abrió los ojos y se dio la vuelta en su cama estirando sus brazos para buscar la calidez de su marido, gruñó cuando no encontró nada y se levantó observando la habitación, notando la ausencia de Jungkook.

Se paró y se puso una bata roja de ceda antes de dirigirse al baño a lavarse la cara y cepillarse los dientes. Observó su rostro un momento dándose unas palmaditas para terminar de despertar y salió por la puerta para bajar las escaleras que lo llevarían hasta la cocina.

Mientras avanzaba, escuchó unos susurros maldiciendo y el ruido de unos platos chocando entre sí, Jimin se asomó curioso y soltó un brinquito cuando vio a su marido en dicha habitación.

- Buenos días.- sonrió dando otro brinquito y aplaudiendo con las manos cuando observó el pequeño mesón de la cocina con un desayuno delicioso siendo acomodado.

Jungkook lo miró un segundo y echó su cabeza hacía atrás con un ruido proveniente de su garganta.

- Aún no he terminado.- comentó en tono de queja y corrió hacia su marido, le dio un casto beso en los labios y le tapó los ojos haciendo reír al rubio.

- ¿Un desayuno sorpresa?- preguntó quitándose las manos de encima para posar sus brazos en el cuello del joven y descansar su frente.

- Así es. Por nuestro aniversario.- le besó nuevamente, con suavidad y tomando el cuerpo de Jimin con sus brazos, sujetándolo hacía el.

- Feliz Aniversario.- dijo Jimin separándose del beso.- No era necesario, sabes que nuestra cena será en la noche... celebraremos juntos...- le dio un beso.- nos disfrutaremos.- le dio otro beso.- nos daremos regalos.- un último beso.- peeeero recuerda que tienes que esperar hasta que llegues de trabajar ¿okay?.

Jungkook asintió con la cabeza y le dio un último beso antes de separarse de su marido, sin ganas.

- Voy a tratar de llegar más temprano ¿okay? No quiero pasar mi aniversario de bodas cazando delincuentes.

- Hey, te dije que no es necesario. A la hora que llegues está bien. De todos modos cenaremos aquí así que no hay nada de qué preocuparnos, amor. No hay prisa.

- Pero aun así, son las 9 de la mañana y ya me tengo que marchar y no te veré hasta en la noche.- hizo un puchero haciendo reír a Jimin.

- Hey no me hagas esa carita que me derrito.- tocó sus labios de forma juguetona.

Jungkook sonrió.

- Bien, ahora ve y disfruta el desayuno que te preparé, sólo pondré el jugo de naranja en el vaso y listo.-

- Mmmm ¿y si mejor te disfrutó a ti? Aún quedan unos minutos antes de que te tengas que ir al trabajo...- se mordió el labio, sugerente.

- Vaya... alguien amaneció deseoso, ¿no te bastó con lo de anoche Park Jimin?

El rubio se encogió de hombros, se alejó un poco para acercar sus manos al nudo de su bata, le dio una mirada picara a su marido y este se acercó y puso sus manos en los hombros del rubio, tocando su bata y bajándola poco a poco.

Jungkook gruñó. Juraba que su marido era el hombre más sexy y seductor del planeta.

Acarició su rostro por unos momentos y puso sus labios en la mejilla del chico, luego paso al lóbulo de su oreja dándole un pequeño mordisco y después le beso el cuello disfrutando de los ronroneos del más bajo.

- Hay muy poco tiempo... antes de que te vayas..- suspiró pesadamente.-

Jungkook se alejó un poco y comenzó a desabrocharse su uniforme pero fue detenido por Jimin.

- Tu uniforme me pone demasiado y no quiero que te lo quites. Fóllame así.- suplicó con una mirada obscena y Jungkook asintió por la petición de su hombre.

No iba a irse de su casa sin dejar a su marido complacido.

━━━━━━✧❂✧━━━━━━

Jungkook llegó a la comisaría con una sonrisa reluciente en su rostro, detalle que no pasó desapercibido por sus compañeros.

Era lunes.

¿Quién jodidos sonreía así en un Lunes?

- Vaya... alguien se despertó completamente feliz.- dijo burlonamente Namjoon, su compañero.

- ¿Yo? Yo siempre estoy feliz.-. dijo suspirando y el castaño dejó su mochila en el casillero correspondiente de los oficiales.

- Tú siempre llegas con una cara de culo porque sabes que lo primero que tienes que hacer es firmar reportes y ahora mírate.- le señaló.- Déjame adivinar, es por Jimin ¿cierto?

Jungkook respiró profundamente haciendo que su pecho se inflara, orgulloso.

- Hoy cumplimos cinco años de casados.

- Y tuvieron sexo.

- ¿Qué?

- Carajo Jungkook, desde aquí lo puedo oler.- Namjoon se levantó de su silla y se acercó al casillero metiendo su mano para buscar su propia mochila hasta que la encontró y sacó su loción, posándola en el pecho del castaño para que la tomara con sus manos.- Quítate ese maldito olor que me dan celos por mi soltería.-

Jungkook tomó la loción y se roció un poco.

- ¿Cuál es el plan para hoy?

- Vamos a cenar en la casa, darnos nuestros obsequios, ver películas, acurrucarnos...

- Que aburrido.- volteó los ojos y Jungkook le dio un codazo recibiendo una queja por parte de su compañero.

- Estás celoso porque yo sí tengo pareja.- señaló su anillo de matrimonio.- Y quisieras que te pasara lo mismo con Jin.

El pelinegro le dio un zape con los documentos en su mano derecha.

- Cállate.-

Pararon la burla para dedicarse a trabajar.

Jungkook no podía concentrarse mucho ya que la imagen de Jimin no lo dejaba, a penas había llegado a su trabajo y ya se encontraba anheloso por regresar y estar con su rubio.

Ellos tenían una relación digna de envidiar, se habían conocido en la preparatoria y fue un flechazo inmediato de parte de los dos, tuvieron un montón de citas antes de que fueran novios oficialmente, eran la pareja más popular y todos ponían de ejemplo su relación; un amor basado en la confianza, respeto, comprensión y comunicación, ¿quién no quisiera eso?.

Luego de 3 años de noviazgo, los chicos decidieron dar el siguiente paso recibiendo todo el apoyo por parte de sus progenitores, se casaron y consiguieron una casa que tuvieron que pagar con mucho esfuerzo, sudor y lágrimas.

Tuvieron momentos difíciles que enfrentar, pero su amor era más fuerte que cualquier otra situación.

Ellos jamás se iban a soltar.

El tiempo pasaba lentamente en la estación y Jungkook se sentía cada vez más ansioso. Su celular sonó y cuidando de que su jefe no lo viera, lo sacó para darle un vistazo.

Era un mensaje de Jimin.

“Ya te extraño, odio lo lentas que van las horas :( ”

No dudo en contestar.

“Yo también... pero sé que la espera valdrá la pena ;)”

Guardó nuevamente el celular en el bolsillo y Namjoon carraspeó su garganta para sacarle más conversación a su compañero.

Él también se estaba aburriendo y es que aún no habían recibido ninguna llamada de emergencia, al pelinegro le encantaba la acción.

- ¿Qué le vas a regalar?- preguntó.-

Jungkook giró su silla un poco dirigiéndose a Namjoon.

- Un viaje a Japón.- sonrió orgulloso y sacó un sobre de su pantalón, ahí dentro se encontraban los boletos.- desde nuestra luna de miel no salimos a ningún viaje así que esa será mi sorpresa.

- Woooooah, a Jimin le va a encantar.-

Jungkook asintió sintiéndose feliz.

Luego de un tiempo la hora del almuerzo llegó, el castaño se separó de su escritorio para ir por el lunch que se había preparado en la mañana pero por su radio le habían informado que un drogadicto estaba ocasionando problemas en la vía publica así que tenía que ir.

Se estaba muriendo de hambre pero no le quedó de otra más que resignarse y esperar hasta que regresara.

Luego de ello, llegó nuevamente a la estación pidiéndole al cielo que ya se acercara la hora de su salida para poder irse con su marido a festejar su aniversario. Se sentó a regañadientes nuevamente y puso su frente en el escritorio cerrando los ojos al ver que aún le quedaban tres horas de trabajo.

El hambre se le quitó de repente y se sentía enfadado por la espera.

Namjoon llegó con una taza de café y una dona y apoyó su cuerpo en el escritorio de su amigo. Jungkook al sentir la presencia se levantó y observó al pelinegro con una ceja alzada.

- ¿Q-que mmph- qué me ves?- preguntó mientras masticaba.

- ¿Dona y un café? Que policía tan cliché.- bufó Jungkook al mirar a su amigo y este sólo encogió de hombros.

Min Yoongi, el jefe del departamento de policía se acercó con una mirada seria y les pidió que fueran a la oficina, se miraron preocupados un poco ante el semblante de su jefe. Al llegar no sólo se encontraban ellos sino sus demás compañeros que de igual forma se preguntaban el porqué de aquel repentino llamado.

- Necesito informarles algo muy serio.- sacó una carpeta llena de reportes y los dejó caer en su escritorio- En estos últimos tres meses han aumentado los casos de robo a casa habitación en un ochenta por ciento.-

Ninguno se admiró ante la información, eso ya lo sabían desde hace tiempo.

- Pero eso no es lo más alarmante, 8 de cada 10 robos son con violencia y terminan en asesinatos. La sociedad nos está exigiendo seguridad por lo que la próxima semana comenzaremos con rondines nocturnos.- explicó.

Todos los presentes soltaron un jadeo desconforme, moviendo su cabeza.

Jungkook maldijo por lo bajo, eso significaría dejar solo a Jimin en las noches y él no quería eso.

Este trabajo de policía era realmente difícil, no sólo por las largas horas de trabajo sino también por el sacrificio que hacías con el tiempo que pasabas con las personas cercanas a ti. Los oficiales entendían perfectamente su obligación y de verdad no les incomodaba del todo dar su vida para mantener la paz en la ciudad, pero joder ¿rondines en la noche?... que molesto.

Yoongi les pidió que se marcharan una vez que concluyeron esa pequeña platica, quedando que en el transcurso de la semana se publicarían los roles para los rondines.

Después de una que otra llamada al número de emergencia y de haber atendido unos sencillos casos, Jungkook se dio cuenta de que faltaban 10 minutos para su hora de salida. Gritó en sus adentros y se despidió de Namjoon recibiendo una cara de “llévame contigo” porque al pelinegro aún le quedaban dos horas.

Se despidió de su amigo no sin antes ir al baño con su mochila para cambiarse, el uniforme de oficial no era el adecuado para disfrutar del aniversario con Jimin, salió recibiendo halagos de sus compañeros ya que se había puesto unos pantalones formales y una camisa; se despidió con un saludo de mano para luego seguir su camino a casa.

Las luces de la calle no podían ser más luminosas que la sonrisa que tenía Jungkook en ese momento, tenía tantas ganas de ver la reacción de Jimin cuando le mostrara su regalo de aniversario que aceleró un poquito el paso para llegar hasta su hogar lo más rápido posible.

━━━━━━✧❂✧━━━━━━

Jimin tarareaba una canción mientras acomodaba lo necesario para su cena de aniversario, había movido un poco los muebles de la sala para colocar ahí una pequeña mesa vintage siendo cubierta por un mantel azul bastante elegante. Las sillas doradas relucían por aquellos cojines colocados.

Cojines azul y amarillo.

Sus colores.

Llevó hasta la mesa dos copas para después poner el vino sobre un pequeño balde. Revisó en el horno que la cena ya casi estaba lista, miró su reloj y supo que ya era hora de ducharse y ponerse lindo para su marido.

Subió a la planta alta y abrió su clóset para escoger un traje rojo, lo tomó del gancho y se paseó con él hasta llegar al espejo de su habitación y modelarlo.

Chilló emocionado imaginándose la reacción de Jungkook al verlo así, sacó de su cajón una prenda interior, la observó y negó con la cabeza pensando que era una prenda para-nada-ideal-para-la-ocasión así que busco y encontró un pequeño bóxer, mucho más corto que el anterior, cerró su cajón y mordió su labio.

Sabía que esa noche iba a ser inolvidable para ellos.

Aproximadamente unos 20 minutos después, el rubio se veía en el espejo comprobando una vez más su atuendo para luego comenzar a peinar su cabello con el pequeño peine que estaba en su tocador, sentándose.

De pronto, un estruendo lo hizo dar un saltito sobre su lugar.

Abrió los ojos de par en par y frunció el ceño ante aquel sonido, se escuchó demasiado cerca de él... ¿qué carajos...?

Lo que sucedió fue que alguien había roto la ventana de la sala lanzando una gran piedra.

Aquella ventana daba hacia calle.

Maldición.

Rápidamente se levantó y se dirigió al marco de la puerta para echar un vistazo, desde su posición, se podían observar las escaleras que daban a la sala y el corazón de Jimin se estrujó cuando vio a un hombre caminar lentamente y observar con detenimiento.

Comenzó a entrar en pánico y con cuidado de no hacer ruido, sacó el celular que había guardado en su bolsillo para hacer una llamada.

Tal vez Jungkook ya venía en camino y eso le preocupó y lo alivió de sobremanera. Tecleó los números con su mano izquierda y llevó el dispositivo a su oído. Pensó en llamar a Jungkook primero pero no quería asustarlo así que optó por llamar primero a la policía y después le hablaría a él.

Tomó con la otra mano la puerta y comenzó a cerrarla lentamente tratando de no hacer ningún ruido para que pudiera ponerle seguro mientras la policía llegaba, sabiendo que así podría estar seguro.

La puerta se iba cerrando lentamente con ayuda de los dedos de Jimin y el rubio aún podía escuchar y ver a aquel hombre merodeando en su casa.

Para la mala suerte del rubio, la puerta rechinó y pudo ver como el hombre que ahora estaba de espaldas, volteó y alzó su mirada encontrándose con los pequeños ojos de Jimin.

Sonrió maliciosamente y comenzó a andar haciendo que Jimin soltará un gritito y terminara por cerrar la puerta con seguro.

Corrió al baño a encerrarse mientras le contestaban en la otra línea.

- Policía de Busan ¿buenas noches?-

- Alguien... alguien entró a mi casa...- explicó titiritando.-

Jimin se estremeció cuando comenzó a escuchar fuertes golpes en la puerta de la habitación.

- Por favor vengan rápido.- lloriqueó sintiéndose asustado, el único pensamiento que se le venía en la mente en ese momento era Jungkook.

La llamada terminó cuando estaba dando más información y asustado observó que su teléfono se había quedado sin batería.

Soltó más lágrimas y comenzó a temblar cuando los golpes de la puerta se hicieron más violentos.

Jimin lo único que quería tener en ese instante era a Jungkook junto a él y ser estrechado por sus brazos.

━━━━━━✧❂✧━━━━━━

Namjoon se tomaba su sexta tacita de café en su lugar, ese día tenía la jornada más puta larga del mundo y se estaba muriendo de aburrimiento hasta que su compañero de turno le tomó el hombro de forma apresurada cuando entró a la habitación, comentándole que habían llamado para un caso de intromisión a una casa.

El pelinegro inmediatamente se levantó de su lugar y corrió a ponerse su chaleco anti balas.

Namjoon se subió a la patrulla del lado de copiloto y no tardó en preguntarle a su compañero la dirección a donde se dirigían, cuando escuchó el domicilio de donde había provenido la llamada, el pelinegró sintió que un balde de agua fría cayó sobre él.

- Es la casa de Jimin y Jungkook.- murmuró sintiendo un hueco en su corazón y pidiéndole a su compañero que acelerara.

━━━━━━✧❂✧━━━━━━

Jungkook caminaba a paso apresurado por las calles sintiéndose emocionado en cada paso que daba ya que estaba cada vez más cerca de ver a Jimin y celebrar su aniversario.

Sintió su celular vibrar acompañado de una pequeña melodía y se detuvo un poco para observar quién era la persona que le estaba llamando.

Namjoon.

Sacudió su cabeza e ignoró la llamada.

Su amigo lo más probable es que le estuviera llamando para pedirle un favor pero ahora lo único en lo que estaba atento era llegar a casa con Jimin.

Jungkook detuvo su paso al observar el mall que se encontraba a la vuelta de su vecindario y observó como una mujer se encontraba afuera vendiendo flores.

Bingo.

Sonrió para sí mismo

¿No podía llegar con su marido sin flores de aniversario verdad?

Caminó y se acercó a aquel puesto sonriendo.

Luego de unos cuantos minutos, Jungkook se comenzaba a sentir un poco impaciente y miró su reloj sabiendo que se estaba demorando más de la cuenta en llegar a casa con Jimin, observó que la señora estaba por finalizar el ramo y sonrió dentro de si. No quería pasar más tiempo esperando.

Una vez que la señora le entregó sus flores, emprendió nuevamente su camino de regreso a casa y al dar la vuelta en la esquina observó como muchos de sus vecinos estaban afuera de sus casas observando algo.

Había dos patrullas estacionadas y oficiales alrededor escribiendo reportes y haciendo llamadas cerca de una vivienda, muy cerca de donde viven Jimin y Jungkook.

De aquella casa salió un oficial con un hombre esposado diciéndole algo que Jungkook no podía comprender.

Avanzó más y su corazón comenzaba a latir exageradamente, pero no sabía porque, luego pensó que deseguro Jimin le contaría inmediatamente qué había sucedido con los vecinos.

Sintió sus piernas temblar una vez que cayó en la cuenta.

No era la casa de sus vecinos.

Policías estaban estacionados en su casa.

El oficial había sacado a ese hombre de su casa.

Su casa.

Jimin.

Jungkook gritó el nombre de Jimin y comenzó a correr, tirando las flores que tenía en la mano y haciendo que los oficiales voltearan a ver al castaño.

Namjoon estaba ahí presente y rápidamente corrió hacía su amigo, deteniéndolo en un abrazo con una mirada que provocó un invierno en su corazón.

- ¿¡Qué hacen aquí!?.-

Namjoon no contestó.

- ¡Contéstame, puta madre!.- volvió a gritar con desesperación y Namjoon sólo negó con la cabeza.

Inmediatamente Jungkook dió largas zancadas hacia la entrada de su hogar y los oficiales al reconocer a su compañero dudaron un poco en dejarlo pasar a su casa, pero ante los empujones y maldiciones del castaño cedieron con una mueca de tristeza.

- ¿Jimin? ¿Amor?.- comenzó a caminar dentro de la casa con temblor, sintiendo sus manos sudar.

No no no no, decía en su mente.

Observó como una mesa adornada estaba tirada en la sala con las copas rotas en el suelo y una botella de vino con su contenido esparcido en la alfombra.

Un escalofrío le recorrió el cuerpo y tragó saliva aguantando las lágrimas.

Tenía un mal presentimiento.

El cerebro de Jungkook ya sabía que estaba pasando, pero el corazón del pelinegro aún no. Sólo quería llegar hasta los brazos de su amado y besarlo.

Subió las escaleras hasta que llegó a su habitación.

- ¿Jimin?.-

Del baño salían otros dos oficiales quienes al encontrarse a Jungkook bajaron la mirada.

Ante el gesto, Jungkook se quedó estático.

Las lágrimas comenzaron a caer en su rostro; su cerebro le estaba diciendo a gritos lo ocurrido pero su corazón sólo pedía ver a su rubio.

Los oficiales se alejaron y Jungkook ingresó al baño.

Crack

¿Así se escucha cuando los corazones se rompen?

¿Se escucha como si un vidrio cayera de un tercer piso haciéndose añicos por completo?

¿A esto se referían las personas cuando decían que sufrir por amor era lo peor del universo?

No.

El dolor de todos aquellos jamás se podría igualar al dolor de Jeon Jungkook ahora mismo.

Un grito desesperado resonó en toda la habitación.

Se agachó y tomó el cuerpo de su amado entre sus brazos para abrazarlo y acariciarle el cabello.

Negaba con la cabeza una y otra vez mientras miraba hacia el cielo maldiciendo a quién fuera que estuviera viéndolo ahora mismo por arrebatarle a su amado.

Jungkook miró hacia los ojos cerrados del rubio preguntando por qué no despertaba y por qué no le correspondía sus besos.

La respuesta era obvia.

Pero Jungkook no quería aceptarla.

Y jamás lo haría.

Apoyo su mejilla en la cabeza de su esposo mientras los sollozos aumentaban.

Se suponía que ahora estarían cenando juntos, riendo, platicando, besándose, abrazándose y haciéndose el amor...

Pero eso no pasaría...

Jungkook sacó de su pantalón el sobre dónde venían sus boletos para irse a Japón y con las manos aun temblorosas puso el sobre cómo pudo entre las manos de Jimin y las cerró juntándolas con las propias.

- Va-vamos a ir a Japón jun-juntos, ¿qué te parece?- dijo balbuceando con lágrimas en toda la cara y saliva entre sus labios. Desesperado.

Silencio.

Jungkook cerró sus ojos apretándolos mientras las lágrimas seguían corriendo y los hipos se hacían presentes.

- Di-dime por-por ff-favor que vendrás conmigo.-

Silencio.

- Dímelo... dímelo, dímelo, dímelo, ¡DIMELO!.- gritó mientras comenzaba a arrullar a Jimin entre sus brazos preguntándose en qué se había equivocado en la vida para estar siendo castigado así.

Porque el peor castigo era vivir sin el amor de tu vida.

Luego de unos minutos, las personas del equipo forense entraron a la habitación con Namjoon detrás de ellos.

Al verlos, Jungkook negó con la cabeza fuertemente sabiendo el propósito de su llegada, él no quería entregarles a Jimin porque sabía que esa era la última vez que abrazaría al rubio.

El castaño usó toda la fuerza que le quedaba para no separarse de Jimin pero falló cuando Namjoon lo separó del cuerpo frío.

Namjoon recibió una serie de maldiciones de parte de su amigo pero se quedó callado comprendiendo por qué lo hacía.

Lo llevó hasta la cama abrazándolo fuertemente como si fuera un niño y no lo soltó hasta que el llanto cesó luego de un tiempo.

Namjoon se sentía tan mal, no podía creer que Jimin ahora formaba parte del porcentaje de victimas a robo casa habitación, era lamentable y nunca comprendería por qué había pasado eso.

Jimin era la persona más dulce del mundo y él sabía perfectamente que el rubio llegó a la vida de Jungkook como la estrella más brillante de su universo. Él había sido testigo de cada paso que Jungkook daba con él, desde la primera cita hasta ser el padrino de bodas...

Suspiró pesadamente escuchando los pequeños hipos que soltaba su amigo.

Namjoon negó rápidamente cuando Jungkook soltó esas palabras, no iba a permitir que se martirizara más, con voz firme intentó que aquellos pensamientos desaparecieran y que nunca volvieran a ocurrir porque sabía el pelinegro que no había nada peor que la culpa.

“¿Y sí hubiera llegado más temprano? Él estaría aún aquí. Yo le hubiera protegido. No debí haberme detenido.”

No. No era su culpa. Él solo quería unas bonitas flores para su esposo.

Namjoon escuchó la pregunta del castaño.

“¿Tu llamada era para avisarme?”

No sería cómplice de ese dolor, no lo iba a lastimar más, así que solo inventó una excusa, diciendo que la llamada era para una tontería.

Suspiró pesadamente escuchando los pequeños balbuceos que soltaba su amigo.

Namjoon sabía que Jungkook no volvería a ser el mismo después de esta noche...

2 años después...

El viento movía con fuerza el cabello del joven castaño quién observaba una lápida con unas flores amarillas en su mano, tenía una mirada sería y su postura era rígida, cerró los botones de su saco negro antes de agacharse y depositar las flores en el florero que estaba posado en la lápida, reemplazando las flores que ya estaban viejas.

Observó el nombre que se encontraba en la lápida y no pudo evitar sentir una presión en su pecho que lo hizo maldecir y comenzar a llorar.

Ya habían pasado dos años desde que Jimin se fue de su vida y el castaño simplemente no se podía recuperar, todos los días soñaba con la sonrisa del rubio, sus ojos, sus labios, sus caricias, sus abrazos, sus besos. Era una tortura constante no poderlo tener en sus brazos.

Luego de lo ocurrido, el corazón de Jungkook se congeló y le juró a Jimin que atraparía a cada delincuente de Busan y que ninguna otra persona jamás sufriría una perdida como la que él sufrió convirtiéndose en el mejor policía de su ciudad.

Jungkook se hizo un ovillo en el lugar donde reposaba el cuerpo de su marido y cerró sus ojos implorando una vez más que todo fuera un maldito sueño.

Después de unos segundos, una ráfaga de viento se posó en el cuerpo de Jungkook haciendo que el castaño sintiera una repentina calidez envolviéndolo.

La acción hizo llorar aún más al castaño.

- Vuelve a mí... por favor...- dijo entre lágrimas.- Te necesito cada día más, me siento tan... me siento tan enfermo sin ti.-

Limpió sus ojos con las mangas de su saco antes de pronunciar.

- Feliz Aniversario, amor.-

Y en sus labios, sintió otra ráfaga de viento haciéndolo cerrar sus ojos y disfrutar de aquel toque.

Era su amado.

Jungkook se levantó pesadamente y miró hacia el cielo, besó su mano antes de dirigirla hacía arriba esperando que su beso llegara hasta Jimin.

- Siempre te amaré, mi amor.-

Y con ello, se despidió y comenzó su marcha fuera del cementerio.

8 de noviembre de 2021

Séptimo aniversario de bodas de Park Jimin y Jeon Jungkook.

FIN

Notas de la autora:

¡Hola! ¿cómo están? Espero que hayan disfrutado de este pequeño one shot, tenía ganas de publicar algo triste y bueno... este fue el resultado. Omití comentar como fue que el hombre mató a Jimin ya que eso se lo dejo a ustedes como lectores, además de que sería aun más doloroso narrar como fue aquello.

Por cierto, voy a comenzar a escribir otro one shot +18 así que espero esté listo pronto además de un two-shot. Por otro lado, en estos días estaré publicando información sobre mi primer fic largo así que estoy muy emocionada por ello.

Gracias de verdad por darse el tiempo de leerme, Revenant ya llegó a las +300 vistas en Wattpad y eso me hace muy feliz :’) sé que hubo personas que me pidieron un extra pero realmente no sabría como continuar sin que se perdiera la esencia y misterio de Revenant pero de igual forma muchas gracias por el apoyo a mi primer one shot, significa muchísimo para mi.

Nos leemos nuevamente muy pronto. ¡Un beso! ¡Les deseo lo mejor!

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Good Writing

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Compelling Plot

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Great Character

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Strong Dialog

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View 1 previous comment…
author

que manera de hacerme llorar hermana esto no te lo perdono como me vas a matar a mi pollito se me rompió el corazón 😭😭😭💔💔

3 years
author

4:25 am ando llorando

2 years
author

No sabes lo que se siente llorar. y tratar de no hacer ruido

2 years

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