DRIVER

Summary

Dos personas con diversos conflictos ... Dos personas decididas a empezar de cero... Un encuentro fortuito... ¿Una aventura de una noche? ✨ Historia Original ✨ OS con 6100 palabras ✨ Pareja Principal Kookmin ✨ Hay leve mención del KookGi ✨ Género Drama, Romance, ✨ Contenido Homosexual ✨ No copiar ni adaptar sin mi permiso total o parcialmente

Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 3 reviews
Age Rating
18+

CAPÍTULO ÚNICO

Bueno...

Todo parece indicar que hoy será otra maldita noche dónde siguen sin aparecer nuevas emociones en mi patética vida. Estoy tan jodidamente cansado de que en mi aburrida y monótona existencia esté repleta de la misma rutina en dónde sólo puedo preguntarme :

¿Hasta cuándo seré capaz de seguir soportando ésta mierda?

¿Hasta cuándo tendré el suficiente valor para tomar las riendas de mi propia vida?

No sé para qué me engaño...

No sé porque diablos sigo trabajando en algo que no me entusiasma, pero sobre todo, no sé porque demonios sigo en una relación dónde no hay futuro.

¿Qué es lo que espero de Yoongi?¿Qué es lo que él espera de mí?, me he preguntado una y otra vez. ¿Qué es lo qué realmente me une a él?. Dudo que sea amor, porque al menos me queda claro que ese sentimiento no existe de su parte...

Pero... ¿Acaso yo aún siento algo por él?

Me he hecho la misma pregunta por mucho tiempo, y finalmente entendí cuál es la respuesta y es un rotundo NO.

Ahora por fin caigo en cuenta que hace mucho, pero mucho tiempo dejo de existir el amor, o la pasión, o lo que sea cómo se llame eso que alguna vez nos unió.

¿Porque seguir perdiendo el tiempo de esa manera?

A veces tanto fingir cansa, y yo estoy por demás cansado de ser alguien que no soy, de pretender aparentar ser alguien feliz cuando es evidente que estoy muy lejos de serlo.

Por eso en ocasiones, tomó el carro y conduzco por largas horas con la esperanza de encontrar ese "algo" que me haga sentir de nuevo vivo, ese algo que le de un sentido a mi vida, pero al parecer, ésta es una perra que se empeña en negarme esa pequeña dosis de satisfacción mientras sonríe vil y cruelmente en mi cara por lo patético que soy.

Pienso en todo y de nuevo me pregunto ¿Porque diablos debemos seguir juntos si ya no nos une nada?

No he podido dejar de preguntarme lo mismo una y otra vez, lo peor de todo, es que tanto él cómo yo sabemos cuál es la respuesta, y aún así fingimos que todo está bien y que nada ha cambiado entre nosotros cuándo es todo lo opuesto, dónde difícilmente podemos tolerar la presencia del contrario.

Ahora, entiendo que si aguanté todo ésto, no fue precisamente por amor, tal vez era por la comodidad, o también porque me daba pereza tener que comenzar de nuevo.

Es para dar pena ajena ... ¿cierto?

Así que de pronto, un día empezó a dejarme de preocupar todo lo que Yoongi hacía o dejaba de hacer, y eso a él parecía no importarle.

Al contrario...

Es como si muy en el fondo estuviera agradecido conmigo, porque estoy seguro de que por fin dejó de sentirse culpable por no saber que es lo que hago o dejo de hacer...

Cómo ahorita, por ejemplo ...

Se supone que a estas horas ya tenía que haber terminado mi jornada de trabajo, afortunadamente cumplí la cuota del día temprano, y para ésta hora ya debería estar descansando en casa.

Pero aún así, aquí sigo trabajando horas extras, con la esperanza de que suceda algo que me haga sentir vivo, pero al parecer, ésta será una noche como cualquier otra.

Me siento algo cansado, estoy por demás agotado, puede que hasta un poco decepcionado, así que tal vez sea el momento de darme por vencido e ir a lo que debería llamar patéticamente "hogar".

Así que por ésta noche, no atenderé más solicitudes, es probable que antes de ir a casa primero vaya por un trago para terminar con esta pésima noche.

Debe ser una jodida broma ....

Justo en cuanto he dicho que no voy a atender ningún otro servicio, aparece una nueva e inoportuna notificación, veo el reloj sólo para darme cuenta que apenas son las doce con cuarenta, debí de haber dejado de trabajar hace casi tres horas, y he me aquí, dando vueltas por toda la ciudad.

De acuerdo a la ubicación, realmente está cerca, a pesar que por un instante me veo tentado en rechazar la solicitud, recuerdo la hora, y soy consciente de que a esa persona ya no le será tan fácil encontrar otro chófer disponible.

Aprovecho que la luz del semaforo está en rojo para ver los datos del usuario y me sorprendo al ver su foto logrando intrigarme por completo.

¿Acaso así lucirá realmente en persona o sólo es una foto con una buena edición?

La curiosidad me gana por completo y decido aceptar a su petición, sólo debo esperar a que cambie el semaforo, por lo que debería estar llegando por él en no más de cinco minutos.

¿Soy yo o el semáforo está tardando más de la cuenta para cambiar a luz verde?

Cuándo avanzó, sólo cruzó un par de calles hacia el destino indicado y a una distancia prudente veo una pequeña y estilizada figura de cabellos castaños, que me espera sobre la acera con lo que parece ser una maleta en la mano.

De inmediato prendo las luces intermitentes para orillarme, y a pesar que estoy a una distancia prudente, veo cómo el hombre da un suspiro cómo si ésta fuera una señal de alivio.

En cuanto logró estacionarme, me bajó para abrir el porta equipaje para meter dentro la mediana maleta que lleva, así él podrá ir más cómodo y nuevamente me percató que da otro suspiro pausado.

—Buenas noches, permitame ayudarle - digo amablemente, mientras él asiente en agradecimiento. En cuánto tomó su maleta, me veo recompensado con una tímida pero muy bonita sonrisa.

—Gracias, es usted muy amable - dice en un hilo de voz apenas audible.

Cuándo por fin tomó asiento frente al volante lo observó por el retrovisor y me doy cuenta de que su belleza es aún más impresionante en persona que en la foto, aunque hay algo que lo hace ver abatido.

Antes de que arranque el carro, me percató que mira con nostalgia una vez más hacía ese enorme edificio dando la percepción de estarse despidiendo en silencio, o al menos esa es la sensación que me da.

El hombre no ha hablado para nada, y yo, sólo me limitó en manejar hacía el destino establecido, pero nuevamente me veo en la obligación de mirarlo a través del retrovisor y no puedo dejar de preguntarme...

¿Porque diablos lleva lentes oscuros en medio de la noche?

Me siento estúpido al hacerme esa pregunta, misma que es callada a la brevedad casi de manera automática en cuanto se remueve con cuidado un poco las enormes gafas oscuras y mentalmente agradezco que nos toque el semaforo en rojo para poder mirarlo con detenimiento.

En cuánto mis ojos descubren lo que esas enormes gafas ocultan, no puedo evitar apretar con fuerza el volante al ver como se ha empezado a formar un pequeño manchón de color púrpura en el contorno de su bonito ojo.

Mi respiración se hace pesada...

¿Acaso es que está huyendo? ¿Es por eso miraba aquel lugar con nostalgia? ¿porque ha sido atacado?, la sola idea me asquea, porque no necesito conocerlo para sentirme preocupado por él.

—¿Te encuentras bien? - no puedo evitar preguntale olvidando por un momento las formalidades, creo que por primera vez él se ha dado cuenta de que lo he estado observando más de lo debido.

—Ahora ya lo estoy - dice quitándose finalmente las gafas que ahora son innecesarias después de darse cuenta que he descubierto lo que ocultaban.

Su mirada celeste hace contacto con mis grandes ojos marrones a través del espejo retrovisor y sus bonitos pero inexpresivos ojos logran atraviesarme la médula espinal ocasionandome un escalofrío.

—¿Hay algo en lo que pueda ayudarte? - me siento estúpido por preguntarle

—Ya estas haciendo bastante, gracias - de nuevo sonríe con timidez y sólo puedo asentir con impotencia al tiempo que muerdo mi labio inferior.

—Mi nombre es Jeon Jungkook, - digo sin pensar, pero de inmediato me doy un golpe mental —aunque imagino que eso ya lo sabías porque aparecen mis datos cuándo contrataste el servicio.

Nuestras miradas se conectan de nuevo brevemente por el espejo

—... Soy Park Jimin, aunque imagino que eso ya lo sabias. - se limita a decir mientras mira hacía el exterior.

Por el espejo puedo verlo jugar con sus lentes en una señal de nerviosismo. Y aunque la idea es descabellada y tal vez muy poco profesional de mi parte no puedo evitar preguntarle.

—Si necesitas hablar, puedes hacerlo conmigo con toda confianza.

—Gracias, lo tendré en cuenta - dice al tiempo que su celular comienza a sonar de manera insistente logrando sobresaltarlo.

Le observo a través del espejo y está aterrado, empieza a mirar hacía todos lados, como si estuviera asegurandose que no está siendo perseguido, eso me confirma que en efecto está huyendo de algo o más bien de alguien.

Tras no sé cuántas timbradas da el celular, porque ya he perdido la cuenta, cuando pienso que por fin ha dejado de sonar, el sonido de una nueva llamada resuena por lo alto y él da un grito ahogado.

Sé que no debería de inmiscuirse en lo que no me llaman, estoy consciente de que mi curiosidad es sinónimo de lo poco profesional que soy siendo en este momento, pero nuevamente soy testigo de cómo baja la ventana para lanzar el teléfono lo más lejos posible, y esa acción hace que me preocupe más al imaginar que él realmente está en peligro.

—Jungkook, ¿Puedes detener el carro un momento, por favor? - pregunta con palpable nerviosismo.

Agradezco que no haya tráfico, por lo que en la primera oportunidad prendo las luces preventivas y me estaciono en una zona permitida.

—¿Estás bien?¿Hay algo que pueda hacer por ti? - preguntó preocupado, porque ahora más que nunca quisiera saber que es lo que le pasa, y si puedo hacer algo por él.

—Sé que te había dado una dirección al momento de pedir el servicio, pero... ¿Quisiera saber... No sé... si puedo cambiarlo por un nuevo destino?

Por un momento lo miro con cautela, su pequeño y delgado cuerpo ha adquirido un ligero temblor de pies a cabeza, lleva las manos dentro de los bolsillos de su chaqueta, y su mirada cae en una súplica.

Con ésto sólo me confirma que está huyendo y por ningún motivo desea ser encontrado..

Del chico sonriente que aparece en la imagen de usuario no hay un sólo rastro. En su lugar, está frente a mí está un chico visiblemente vulnerable que necesita ser protegido a cómo de lugar, y la sola idea que vuelvan a lastimarlo sorpresivamente me toca las bolas.

—Claro, no hay ningún problema. - le sonrío con la misma timidez tratando de transmitirle un poco de confianza e inmediatamente veo cómo el alma le vuelve al cuerpo, haciendo un atisbo de sonrisa —¿tienes algún lugar en mente? - preguntó curioso

—No, la verdad es que no conozco Seúl. - de nuevo me sorprendo.

—Por tu acento puedo casi jurar que eres de Busan. - digo sin pensar y el sonríe con un poco de timidez.

—Si, soy del norte de Busan - sus ojos celeste brillan un poco al mencionar su lugar de origen.

—Yo también soy de Busan - digo en Satoori y él no duda en regalarme una bonita y sincera sonrisa cómo la que aparece en su foto de usuario.

—Dios, como extrañaba escuchar ese acento - por el brillo de sus ojos sé que dice la verdad —¿conoces algún lugar que puedas recomendarme sólo para pasar la noche?, algo que no sea un hotel, no sé.. ¿tal vez un hostal?

Veo el reloj y me doy cuenta que ya pasa de la una de la madrugada y estoy seguro de que a esta hora le será muy difícil que pueda encontrar un lugar decente pero sobre todo seguro.

Tal vez... ¿Si se lo propongo aceptará?

Puede que ésto sea una gran y jodida locura, pero no sé me ocurre nada de momento, y más porque en los dos años que estuve con Yoongi, jamás lo lleve a la casa que fue de mi madre.

Pero ahora la situación es totalmente diferente, hasta se pudiera considerar una emergencia, así que no necesito pensarlo más.

—Si conozco de un lugar dónde estarás seguro, - digo sin vacilación y veo que al rubio se le ilumina por fin el rostro.

—Gracias Jungkook. - sus ojos celestes por fin brillan intensamente.

—No quiero ser inoportuno, pero... ¿puedo saber que fue lo que te pasó? - me golpeó mentalmente al ver cómo su mirada se apaga en cuestión de segundos.

—Es algo complicado, no me gustaría que pensarás que es algo malo o ilícito, porque no lo es. - escucharlo me relaja un poco —tal vez si me tomo un par de tragos puede que me anime a contarte. - dice dando un frágil suspiro

— Eso era justo lo que iba a hacer en cuánto entró tu solicitud.

—Ups... Lo lamento - dice elevando un hombro en señal de disculpas y por fin en éste instante puedo sentirlo un poco más tranquilo y eso a su vez, me da un poco de tranquilidad.

—Entonces vamos por ése trago y platicamos, ¿te parece bien.?

—Me parece excelente. - dice dando un suspiro lleno de nostalgia, tras mirar de nuevo hacia todas las direcciones por fin entra al auto en silencio, y yo imitó su acción.

—¿Quieres ir a algún bar?, o ¿hay un lugar al que desees ir? - le pregunto y por el retrovisor veo como su cuerpo se tensa al instante.

—La verdad no... - por un momento se queda callado, pensativo, analizando en contarme o no

—No te preocupes, aquí adelante hay una licorería, ¿te parece que llegue a comprar... No sé, algunas botellas para después llevarte a ese lugar seguro del que te hablé? - de manera automática su cuerpo se relaja y a su vez me mortifica al pensar ¿Qué rayos le hicieron a éste chico para que esté en ese estado?

Él no responde, sólo asiente mientras juega con sus manos mirando de nuevo hacia el exterior de la ventana donde la oscura noche opaca por completo las estrellas que hoy se negaron en brillar.

De momento, ninguno de los dos dice nada, se ha formado un gran silencio pero éste no es incómodo, mis ojos vuelven a mirarlo y se me oprime el pecho al verlo tan frágil y vulnerable mirando pensativo a través de la ventana.

A pocos minutos de dónde estamos hay una licorería que está abierta las veinticuatro horas, al llegar, no dudo en estacionarme cerca de la entrada principal.

Jimin da otro largo suspiro pausado, al tiempo que su mano pasa por su cabello y antes de que se coloque de nuevo los lentes para poder bajarse del auto, me apresuró en hablar.

—Espérame aquí, regreso en seguida, - suspira aliviado —¿hay algo que desees tomar en especial? - él niega con la cabeza

—Lo que decidas traer está bien para mí - responde con timidez.

—Siendo así... Entonces no tardó - digo para entrar por unas cuantas botellas de vodka, cerveza y soju, también llevo algunas botanas, sólo espero que con eso sea suficiente.

Al llegar al auto, Jimin sonríe un poco

—Si que fue rápido - dice sorprendido al ver las diversas bolsas.

—¿Listo? - preguntó con nerviosismo, más cuándo él asiente.

Manejo con cautela hacia la vieja casa que era de mi madre, quien desde que falleció hace casi un año, no he vuelto a pisar, tras manejar por unos cuantos minutos, finalmente llegamos a esa casa que me tantos recuerdos me ha dado.

—¿Es tu casa? - pregunta con timidez en cuanto se baja de carro.

—No, era la casa de mi madre - sus ojos celestes buscan mi mirada — no te preocupes aquí estarás seguro.

—Por cierto... Muchas gracias por todo - dice mientras sus ojos conectan con los míos.

—Vamos, está haciendo frío - digo en cuanto veo su cuerpo titiritar y de inmediato me sigue, olvidando por un momento su agradecimiento.

Al entrar, una ola de recuerdos se hace presente llegando de golpe, todo está exactamente cómo lo había dejado, a excepción que ahora todo está lleno de polvo.

—Es muy linda - dice mirando con curiosidad todo a su alrededor.

—Ponte cómodo, iré por unos vasos - digo ignorando nuevamente su gentil comentario.

Al llegar a la cocina, me recargo sobre la encimera, estar aquí aún es muy difícil para mí, pero él necesitaba de mi ayuda, y en dado caso que no me necesitará, sería incapaz de haberlo dejarlo solo a su suerte.

—¿Estás bien? - pregunta en un susurro a mis espaldas —No quiero causarte problemas... -

¿Causar problemas?, pff... digo hacia mis adentros, en casa no me espera ni mi mascota imaginaria, es más... Estoy seguro que si desaparezco nadie lo notaría.

—No te preocupes... No causas ningún problema - ahora es él quién escanea mi rostro para saber si acaso le estoy mintiendo.

—¿Estás seguro? - pregunta no muy convencido y me arrepiento un poco por la reacción tan cortante y fría que he tenido con él.

—Ven, vamos a embriagarnos - digo antes de salir de la cocina, siendo seguido por él.

El tiempo avanza a toda prisa, al igual que las botellas que una a una se van vaciando, ambos estamos sentados en la polvienta y descolorida alfombra de color negro que está en medio de la sala, hablando de todo y a la vez de nada.

De nuevo me siento un poco cobarde por no ser capaz de preguntar porque o más bien de quien está huyendo, pero creo que Jimin puede leerme la mente con gran facilidad, porque de inmediato siento su pequeña mano sobre la mía.

—Gracias, por todo lo que has hecho por mí.

—No tienes nada que agradecer, yo no he hecho nada.

—Lo hiciste - medita un poco su respuesta — me has devuelto la libertad - dice con mirada cristalina al tiempo que su labio inferior empieza a temblar.

"Me has devuelto la libertad", esa frase se ha quedado grabada haciendo eco en mi cabeza como si se tratase de un bucle, ¿cómo es posible que esas cinco simples palabras hayan tenido tanto efecto en mí?

Lo único que puedo hacer es negar con la cabeza, pero unas pequeñas y cálidas manos me toman por ambos lados de la cabeza para que fije mi oscura mirada en sus cristalinos ojos celestes

—Lo hiciste, porque si no hubieras aparecido en cuanto hice la solicitud... - guarda silencio porque su voz ha empezado a quebrarse —no sé que hubiera pasado conmigo, tal vez a ésta hora yo... -

—Shhhh... No pienses de esa manera - intento calmarlo evitando que piense negativamente.

Ni siquiera estoy seguro de querer escuchar las últimas palabras, no quiero pensar en lo que pudo haber pasado si yo hubiera declinado la solicitud.

—Gracias por no haber rechazado mi petición, por haberme ayudado a salir de ahí - ha empezado a sollozar y su llanto empieza a tornarse bastante desgarrador, es una clara mezcla de dolor y liberación.

—Ya estás a salvo pequeño, - por instinto le abrazo y me sorprendo que no me rechaza — te prometo que nunca más te volverán a hacer daño - su delgado cuerpo se aferra con fuerza al mío, dónde por fin se está permitiendo sacar ese dolor que lleva consigo.

Sé que tal vez es una gran promesa que difícilmente voy a poder cumplir, más porque no sé nada de él, sólo sé que necesita de alguien que lo cuide y lo proteja y la única persona en éste momento soy yo.

Después de aquella catarsis, Jimin por fin levanta la mirada y sus ojos hacen conexión con mis orbes marrones, exhala con tristeza y a la vez con un toque de esperanza.

—Me has devuelto la libertad - dice con profunda tristeza y sus ojos se cargan nuevamente con ese líquido cristalino salino que al parecer insiste en no querer detenerse.

No sé en qué momento éste pequeño y frágil rubio terminó sobre mí regazo, pero para mí sorpresa no lo alejo, al contrario mis manos van hacia su esbelta cintura y terminó por acercarlo a mi.

Tal vez sea el efecto del alcohol el que permite éste contacto íntimo, en dónde con total delicadeza frotó su espalda y al parecer eso termina por relajarlo un poco.

—¿Mejor? - preguntó sin dejar de acariciar su menuda espalda.

—Mucho mejor, - suspira — muchas gracias... En serio lo necesitaba - dice sorbiendo su enrojecida nariz.

Su cara está a escasos centímetros del mío, puedo mirar con lujo de detalle cada facción que decora a la perfección la dualidad de su rostro.

Entre más lo observo siento que me pierdo en ese par de luceros celestes, y maldigo mentalmente al ver que su precioso rostro se ve opacado por ese manchón púrpura a la altura de su prominente pómulo, verlo hace que mis labios se conviertan en una delgada línea mientras hacen el esfuerzo por callar unas cuántas maldiciones hacía aquel que cometió semejante atrocidad.

Lentamente bajo mi mirada hasta llegar a esos labios color carmesí que lucen tan suaves y esponjosos, tan jodidamente tentadores, cómo si me brindarán una atenta invitación para ser probados.

Pero de nuevo mis ojos y los suyos hacen contacto gracias a que sus pequeñas manos acunan mi rostro para alzarlo e inesperadamente sus labios se posan sobre los míos.

El roce es simple que dura sólo unos cuantos segundos, pero esos escasos segundos son suficientes para dejarme con ganas de más.

Mi mirada trata de buscar algún indicio para saber si ésto está bien o está mal, sé que debería parar ésto aquí, pero me rehusó. Solo espero que él me dé luz verde para besarlo como deseo.

—¿Puedo?

Él no emite palabra alguna, sólo asiente y para mí asombro, nuevamente es él quien termina por acortar la distancia uniendo sus carnosos belfos con los míos.

Con sutileza recorro con la punta de mi lengua sus labios a pesar de lo salino de sus lágrimas, sus labios tienen un exquisito sabor a fresa y mentol. La mezcla de sabores me provoca un bajo gruñido placentero.

Poco a poco me abro paso en su boca que es cálida, dulce y fresca a la vez, de inmediato, busco su lengua para acariciarla antes de explorar su cavidad.

Estoy jodidamente absorto en todas las sensaciones que estoy teniendo en éste momento, pero la falta de aire en mis pulmones me traicionan rompiendo el intenso beso.

Jimin ahora tiene los labios más rojos y abultados, una tinta rosácea se ha instalado en su rostro, y por un momento me pongo a pensar si ese sonrojo es el producto del alcohol o del beso que nos acabamos de dar.

Su mano toma la mía y la lleva hacia su pecho desnudo ¿en que momento se despojó de la camisa?, la verdad es que no tengo ni idea, sólo sé que gracias a su ayuda termine en ropa interior en un abrir y cerrar de ojos.

—Tal vez deberíamos parar - digo en un susurro, pero muy en el fondo estoy rogando para que él me diga que continúe, que no desea que pare.

—Tocame, por favor... Lo necesito - su voz sale casi en un susurro. —necesito sentir que soy de nuevo bonito.

¿Que mierda te hicieron pequeño?, me repito mentalmente, no sé qué rayos pasó con éste chico, pero ahora aquí estará a salvo conmigo, su fragilidad me descoloca al tiempo que él termina por acomodarse sobre mi regazo.

Todo me grita que debo de detener ésto antes de que sea demasiado tarde, él no está bien, está vulnerable y ambos estamos un poco ebrios. Es más que obvio que ninguno está pensando con claridad.

—No creo que sea lo correcto... -

—Por favor... - su dulce y rota voz toca cada una de mis fibras más sensibles haciendo que mande a la mierda cada razonamiento coherente. En un rápido movimiento con cuidado lo recuesto sobre la polvorienta y descolorida alfombra situandome entre sus piernas que se abren para mi.

Bajo mi atenta mirada él se despoja sin una sola pizca de pudor o vacilación la escasa ropa que lleva puesta, quedando desnudo permitiéndome admirar su delgado y firme cuerpo blanquecino.

—¡Joder! - es lo único que puedo decir en este momento, al verlo tan frágil, tan expuesto, tan jodidamente hermoso y tan perfecto ante mis ojos.

Jimin cierra los ojos en cuanto sienten el contacto de mis manos temblorosas recorrer su tersa piel de seda, la sensación al tocarlo es indescriptible, es como si él fuese creado para que mis manos tuvieran el privilegio de tocarlo.

—Ésto no está bien, no deberíamos hacerlo... No quiero que hagas nada de lo que puedas arrepentirte después - repito una vez más y sus pequeñas manos hacen el intento por cubrirse el sonrojado rostro, pero se lo impido —hey, tranquilo no pasa nada... No debes sentirte mal - digo alejando una de sus manos de su bonito rostro.

Jimin me mira con deseo e ingenuidad, su dualidad me desconcierta por completo, ¿cómo puede alguien tan hermoso lucir tan frágil y ser a la vez tan diabólicamente sensual.?

—Deseo hacerlo... Deseo que me hagas olvidar todo... Por favor - sus palabras son una clara súplica, mientras que su mirada se oscurece, ahora es anhelante, que sin decir una sola palabra logra decirme todo lo que está sintiendo en este instante y definitivamente no está jugando

A la mierda...

No tengo que pensar más, ya no puedo pensar con claridad y lo primero que hago es besarlo nuevamente logrando que el jadee en la comisura de mis labios.

Beso aquel manchón púrpura que arruina la belleza de su hermoso rostro para empezar a descender por todo su cuerpo dándome el lujo de saborearlo lenta y pausadamente.

A pesar de que no quiero separarme, y evidentemente tampoco quiero dejar de probarlo, no puedo follarlo sin usar preservativo, y tal parece que él capta mi inquietud.

—Mi cartera está en el pantalón, ¿puedes dármela por favor? - acto que hago a la brevedad.

Veo como con gran nerviosismo saca su billetera y dentro de ésta extrae un pequeño sobre metálico y me lo pasa de inmediato.

Nunca en mi vida me había colocado un preservativo tan rápido cómo en éste momento.

—Necesito prepararte - digo en un susurro, pero el niega con la cabeza.

Debe ser una puta broma, es cierto que muero por fundirme en él, pero no deseo desgarrarlo, no soy un maldito animal.

—Si vamos a hacer ésto, tiene que ser placentero para ambos - él me mira atento — por favor, dejame cuídar de ti. - él asiente y de inmediato me dedico a prepararlo.

Cuándo creo que está listo para recibirme beso su frente con ternura y por instinto él cierra sus ojos al tiempo que me voy introduciendo lentamente en él.

—Mirame, Jimin - él de inmediato abre sus ojos —¿Te encuentras bien? - preguntó sin moverme esperando a que él se adapte a mí.

—Estoy bien, - dice liberando el aire retenido —ya puedes moverte - dice en cuanto pasan un par de minutos, que para mí son eternos

Al principio mis movimientos son lentos, que poco a poco van ganando intensidad al ver como su boca se abre y cierra con cada embestida que doy arqueando sensualmente su espalda por completo brindandome una erotica y extraordinaria imagen.

—Bésame... - demanda con vehemencia y no hace falta que me lo pida dos veces para cumplir gustoso su petición.

Entró y salgo de su cuerpo sin cesar al tiempo que mis movimientos se vuelven frenéticos dejándome llevar en un jodido aspiral de placer.

—H-Hablame por favor... - su voz pausada y jadeante eriza mi piel.

—Eres tan jodidamente hermoso, Jimin...

—Ahghg... - me recompensa con un sensual gemido y eso me motiva a seguirle hablando.

—Me tienes completa y totalmente cautivado, - entre más hablo me doy cuenta de que mis movimientos se van intensificando.

—¿Te gusto?

—Me encantas - respondo dando una fuerte estocada haciendo que emita un escandaloso sonido —me fascinas - digo jadeante contra su sensible cuello

Estoy a nada de correrme y por la forma en que sus uñas se clavan en mi espalda sé que el también está cerca del orgasmo.

Mis caderas empiezan a trazar círculos buscando ese punto que lo haga explotar de placer y de inmediato repito el mismo movimiento en cuanto lo escucho chillar más alto.

—Vamos bonito, correte conmigo - demandó al tiempo que sé que voy a explotar en mil pedazos y la sensación se duplica en cuanto su potente orgasmo se mezcla con el mío.

Nunca había tenido una corrida que me hiciera sentir tan jodidamente pleno y satisfecho. Pero ahora he tenido una corrida monumental mientras que mi cuerpo y el suyo sufren de los espasmos

Con cuidado salgo de él y me recuesto a su lado tratando de regular mi respiración, en cambio Jimin se pone de costado y su mano se posa sobre mi torso.

—Gracias, Jungkook

—No tienes nada que agradecerme, - le repito lo mismo que le dije hace rato. —no hice nada fuera de lo normal.

—Si, lo hiciste, - le miro confundido —me hiciste sentir bonito, me hiciste sentir deseable.

Con cuidado él se incorpora para que su rostro y el mío entren en contacto y de nuevo me sorprendo al ver lo jodidamente sexy que se ve después de que lo hice mío.

—¿Qué mierda te hicieron, bonito? - no puedo ocultar mi inquietud y él evade mi mirada.

—Es complicado

—Si necesitas hablar, puedes hacerlo con toda la libertad... -

Jimin niega con la cabeza

—No porque no quiero que me vayas a juzgar o a rechazar - el tono de su voz significa que dice la verdad.

—No soy nadie para hacerlo...

Jimin me observa mientras me incorporo para pasarle una frazada vieja para que pueda cubriese un poco el cuerpo.

Nuevamente nos sentamos frente a frente y cuando empiezo a darme por vencido, él inesperadamente empieza a hablar:

—Mi padrastro era un gran jugador de poker, no había lugar que no supieran de él, a veces le iba bien... Otras veces era un caos total dónde perdía mucho dinero, y un día el adquirió una enorme deuda que no pudo pagar.

Mierda Santa, ni siquiera estoy seguro de que quiero escucharlo...

—Ya sabes como dice el dicho... Las deudas de juego son deudas de honor, y bueno creo que puedes darte una idea de cómo pago su última deuda.

Santo Dios....

—¿Que hay de tu madre? - de nuevo me lamento por la gran tristeza de su rostro y por instinto lo atraigo hacia mí subiendolo con facilidad en mi regazo y agradezco que él no ponga resistencia.

—Falleció a los meses de casarse

—¿Qué edad tenías cuando falleció?

—Diecisiete...

—Santo Dios....

—En un principio mi padrastro no era malo, pero la muerte de mamá le afecto mucho - dice con tristeza

—¿Qué hay de él?

—Supe que falleció por intoxicación alcohólica, casi al poco tiempo de que me trajeran a Seúl.

—Lamento mucho que tuvieras que pasar por todo esto, bonito - mis palabras lo reconfortan haciendo que se refugie más contra mi pecho.

—Eso ahora ya quedará en el pasado.

—¿Cómo escapaste?

—Estuve planeandolo por meses, pero nunca había tenido el suficiente valor para hacerlo, - dice con voz tenue —me hice un perfil para solicitar un chófer para cuando por fin tuviera el valor, cómo en otras ocasiones, hice la cena para cuando él llegara de estar con sus amigos, sólo que en esta ocasión puse algunas pastillas para el insomnio en cuánto se quedó dormido solicite el servicio y de inmediato llegaste tú.

—Imagino que ese imbécil te hizo ésto... ¿Verdad? - preguntó al tiempo que acaricio con cuidado esa mancha púrpura e inmediatamente el asiente.

Me es inevitable no cerrar los ojos, de momento me siento asqueado y hasta cierto punto furioso conmigo mismo, porque por un momento estuve tentado en rechazar su petición sin saber que estaba dejándolo solo a su suerte.

Lo primero que hago es besarle a un costado de la sien, es increíble que yo viva quejándome de mi patética vida de mierda que tengo por decisión propia, mientras él hacia hasta lo imposible por sobrevivir en una situación que claramente no pidió vivir.

—¿Que piensas hacer?

—Me iré a Busan

—No temes que... -

—No, - se limita en responder. —antes de que pasara todo esto vivíamos con mi padrastro en DaeGu, los papás de mi mamá tienen una pequeña casa en Busan.

—¿Que hay de tu verdadero padre? - su mirada me congela.

—Nunca lo conocí, mamá siempre dijo que nos abandono en cuánto nací - dice en un tono nostálgico.

—Jimin, - él voltea a verme ante mi llamado —lamento que tuvieras que pasar por todo esto... Te juro que si pudiera... -

—Has hecho más por mí en una noche, que lo que otra gente pudo haber hecho durante toda mi vida, te juro que no sé cómo pagártelo... - suspira conectando su mirada con la mía —creo que te estaré eternamente agradecido.

—Yo... -

—Lo hiciste, porque pudiste haber declinando mi petición, porque desde un principio te preocupaste por mi, por saber si estaba bien, porqué me trajiste a la casa de tu madre cuando no tenías porque haberlo hecho, pero sobre todo... Porque me has devuelto la vida. - dice con su bonita mirada cristalina.

—Creo que tú devolviste la mía - digo con toda honestidad haciendo que él me mire incrédulo.

—¿Que?

—Lo que oyes... - se acomoda un poco más sobre mi regazo para escuchar mi patética historia —hoy trabajé más que otras veces, no quería llegar a lo que se supone que es mi casa, bueno... Yo vivo con alguien que se supone que era algo así como mi pareja, aunque realmente no sé de qué manera llamarle, porque lo cierto, es que estoy solo. Somos un simple par de desconocidos viviendo bajo el mismo techo, no tengo familia, y para variar... odio mi trabajo, eso sin ... -

— ¿Porqué no vienes conmigo a Busan? - dice de pronto.

—¿Estas bromeando?

—No, ambos estamos solos, ambos estamos jodidos, y en éste momento ambos nos complementamos - dice tan seguro de sí mismo que por un instante me pongo a pensar en su descabellada propuesta.

—¿Busan?

—¿Porque no?, pensaba tomar el tren en la mañana a primera hora. Si tú quieres vamos por una pequeña maleta con tus cosas y.... -

—Aceptó, me voy contigo a Busan - debo estar jodida y completamente loco al aceptar, pero sólo basta ver como su bonito y maltratado rostro se ilumina y sé que he tomado una buena decisión.

Con cautela, él se incorpora para darme un casto beso logrando transmitirme tanto en esa pequeña muestra de afecto.

—Vamos a dormir un poco, mañana nos espera un largo viaje, Jimin. - de inmediato sonrie logrando que su brillo sobresalga aún más.

Ahora que él yace dormido a mí lado me pongo a pensar, ¿acaso he perdido la cordura?, por un instante puedo pensar en que si, pero lo cierto es que nada me ata aquí.

¿Que si ésto va a funcionar?, la verdad es que no tengo ni la más remota idea, lo único cierto aquí es que ambos estamos rotos, estamos solos, ambos deseamos poder empezar de cero y extrañamente ambos nos pudimos complementar de una extraña y tal vez bizarra manera.

Con esa sensación, decido dormir un poco, no sin antes besar nuevamente su espalda, al tiempo que atraigo su desnudo cuerpo hacia el mio necesitando sentir la calidez que todo su pequeño ser emana.

Ya mañana será un nuevo comienzo...

Holis. Si están leyendo en este punto, mil gracias por haberle dado una oportunidad. Cuídense mucho les amo demasiado.

Dolly ❤️