Un lugar para nosotros

Summary

Una vez que llegas a este mundo, en tu meñique se graba la fecha en la que conocerás a tu persona destinada, se dice que una vez que la encuentres, no podrán separase jamás y un amor abrumador llenará sus corazones para unirlos eternamente. Sin embargo, ¿que pasa cuando al nacer, no hay ninguna fecha grabada en tu meñique?. Bueno, entonces no hay lugar para ti en el mundo.

Genre
Romance/Mystery
Author
Ween
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
4.5 4 reviews
Age Rating
16+

Chapter 1

Enid Sinclair nunca se consideró normal, claro, incluso dentro del anormal grupo sobrenatural al que pertenecía. Sabía que tanto normies como los llamados "freaks", no viven en una total armonía, había una interminable guerra fría que se remotaba desde el principio de la historia, dos mundos tan diferentes, pero que compatian una sola cosa en común, algo de lo que ningún ser mortal o inmortal podrían escapara.


El destino tiene para ti a tu alma gemela destinada y es algo de lo que jamás podrás huir.


Según esto, cuando naces, la fecha en la que conocerás a tu persona destinada aparecerá en el dedo meñique de tu mano derecha. Y una vez que la encuentres, la fecha desaparecerá, para entonces grabarse el nombre de tu alma gemela y a si sabrás que por fin podrán estar juntos.


La familia de Enid o la "manada", como se hacían llamar, habían encontrado su pareja destinada a corta edad, poco después de su primer transformación, todas ellas orgullosamente hombres lobo.


Pero Enid siempre fue la excepción, no sólo por que a sus 17 años no había logrado su transformación a hombrelobo, si no por que el dedo meñique de Enid, siempre estuvo vacío. Ella sabe que fue la decepción de su madre desde el nacimiento, cuando al llegar al mundo el destinó la sentenció a la soledad eterna, en su dedo meñique no había fecha o nombre que le revelará a su alma gemela.


Era gracioso, por que nació en el seno de una manada numerosa, pero ella siempre sería un lobo y un alma solitaria.


Llegó a Nevermore a los 16 años de edad, cuando sus padres decidieron que era el mejor lugar para un cambiante tardío, quizá la dejaron en aquella academia con la esperanza de que su hija pudiera ser un lobo normal finalmente. Pero a casi un año de su estadía, nada había pasado. Más allá de las extensiónes inesperadas de sus coloridas garras, en cada luna llena que pasaba, ella seguía sin poder transformarse.


A decir verdad, a Enid le gustaba Nevermore, la academia de marginados había sido un poco mejor que su hogar y las escuelas comunes por las que había pasado en San Francisco. El trato no era muy diferente, aún seguía siendo rechazada por la manda escolar por su falta de "lobocidad", como ellos decían y otras veces era juzgada por la falta de un alma gemela, sin embargo ella era feliz por que finalmente había conseguido algunos amigos. No era un gran grupo, pero se sentía cómoda con ello.


Yoko fue su primer y a lo que ella considera, su mejor amiga. La vampiro había defendido a Enid de un par de sirenas que la molestaron el primer día, burlándose de cómo no habrá nadie en este mundo que la amara. Yoko siempre la entendió, la mujer vampiro le mostró la fecha en su dedo meñique.


"15/08/2022" - leyó Enid. "¡Yoko, tu alma gemela está a la vuelta de la esquina!.


Yoko solamente pudo reír.


"Nací hace 150 años Enid" - la miró a través de las redondas gafas oscuras - "He vivido todos esos años en rotunda soledad, puede que yo tenga una fecha, pero sé lo que se siente saber que estarás solo por el resto de una vida humana".


Enid se encogió de hombros y suspiró, posó los codos sobre la mesa de concreto del pentágono. "Me rendí hace tiempo" - habló y yoko volvió su mirada a ella con atención - "Creo qué, pensé que debía arrancar esto desde la raíz y aceptarlo lo más pronto posible, así la vida sería un poco menos dolorosa".


"El amor no lo es todo, ¿lo sabes verdad" - Yoko palmeo su hombro. - "Hay un mundo por explorar fuera Enid, gente maravillosa a la cual mantener en tu vida. Y me gustaría ser una de ellas".


El siguiente fue Ajax, el joven gorgona distraído. Enid siempre pensó que los gorgona eran las criaturas más cuidadosas e inteligentes del lugar. Bueno, todo cambió cuando literalmente arrastro la figura petrificada del gorgona hasta la enfermeria. Su encuentro fue inusual, había sido un día lluvioso y uno de los maestros había decidido juntar dos clases para tomar la lección de educación física al estilo militar. Enid se había sentido especialmente enferma esa mañana, su cuerpo y cabeza dolían, mientras una molesta congestión nasal crecía gradualmente. La clase había constado de correr un buen tramo de camino en el bosque, Enid como era de esperarse se quedó atrás del grupo en un vergonzoso y miserable intento de trote, se detuvo cuando escuchó un golpe húmedo a dos metros delante de ella. Se acercó con cautela y vio el cuerpo delgado de un joven con la cara directamente en el barro. Se apresuro a darle la vuelta y dio un par de plmadas en la mejilla del chico hasta que este reaccionó. Llevaba la cara cubierta de barro y al ver el incómodo gorro que se sujetaba a la cabeza del chico con toda la voluntad del mundo, entendió que era un gorgona.


Sabía que la especie no se caracterizaba por una buena resistencia física.


El chico se incorporo y se sentó pacíficamente, retiro un poco de lodo de su cara y le ofreció una sonrisa cansada a Enid.


"Gracias, casi muero asfixiado por el barro".


Enid negó y le devolvió la sonrisa.


"Que desastre" - el chico se limpio las manos en el uniforme y miró a un charco de agua a su lado. "Habrá que limpiar", dijo mientras intentaba sacar el lodo de su cara y en un momento sofocante paso demasiado rápido los brazos por su cabeza y oh, el gorro ya no estaba.


Se petrificó al momento en que vio a las serpientes de su cabeza reflejadas en el charco.


Enid fue más rápida y cerró los ojos al instante y en cuanto los abrió, allí estaba la figura estoica del gorgona.


Enid siempre se caracterizó por ser solidaria, así que ahí está, con las mejillas rojas, las piernas cansadas y la fuerza de su lobo gripiento apenas suficiente para ayudarla a arrastrar al gorgona petrificado.


Conoció a Xavier ese mismo día, llevaba más de medio camino hasta la meta cuando el peso de la carga se volvió un poco más ligero, cuando giro a sus espaldas, vio a un chico de melena larga y castaña que le ayudaba a sostener al gorgona.


"Vaya pedazo de carga" - le dijo con diversión - "Te ayudaré a llevarlo".


Enid no dijo nada, el aire apenas entraba a sus pulmones y su boca se sentía como el desierto, solamente asintió y finalmente llegó a la enfermeria con ayuda Xavier, el castaño no se quedó para ver la revisión, tenía cosas que hacer en su taller y en cuanto las enfermeras los recibió, se despidió de la mujer lobo y se fue.


Finalmente Enid consiguió un resfriado, era una mañana fría y el frío cuerpo de Yoko a su lado no ayudaba. Era la clase de botánica cuando hablo normalmente con Ajax y Xavier. Se habían puesto como equipo para el trabajo de la clase.


"Lo siento Enid" - Ajax la miró mientras ella anotaba algunas cosas sobre la planta que debían estudiar.


"¿Por qué?", pregunto mientras tomaba las pinzas junto a Yoko.


"Cogiste un resfriado por mi culpa" - chasqueo mientras comenzaba a resolver algunas preguntas del trabajo - "Además de que tuviste que cargarme".


La respuesta de Enid fue interrumpida por la voz indignada de Xavier.


"¿Qué hay de mi viejo?" - el castaño reclamó mientas hacia los trazos de la planta en el cuaderno - "todavía me duelen lo brazos".


"Basta tórtolas, hay que terminar el trabajo" - Yoko finalmente habló.


Enid solamente atinó a reír y terminar con la tarea.


Ese día, descubrió dos cosas. Las fechas de Ajax y Xavier eran casi similares.


Había tragedia en ellas.


"05/06/2092" - Comentó Ajax mientras mostraba su meñique.


"12/12/2095" - Respondió Xavier mientas mostraba su meñique también.


"Carajo" - Soltó Enid mientras tomaba ambas manos.


"Mierda, al menos saben que tendrán una vida longeva" - comentó Yoko mientras bebía un poco de sangre de una cajita de cartón parecida a la de los jugos habituales.


"Seremos unos viejos decrépitos cuando conozcamos a nuestra alma destinada" - bromeó Ajax.


"Tal vez moriremos en ese instante, mucha emoción para nuestros corazones envejecidos". Soltó Xavier mientras se acomodaba en la silla.


Enid sonrió con tristeza, y miró su meñique vacío, sin tinta, sin nada. "El destino es cruel".


La habitación quedó en silencio, un aire de tristeza había comenzó a invadir el lugar. El latido de corazones rotos era lo único que se podía escuchar, al menos hasta que Xavier habló.


"No pienso quedarme a esperar", miró hacia el techo de la habitación y continuó. "No cerraré mi corazón sólo por un capricho del destinó".


Esa noche Enid pensó especialmente en las palabras de Xavier, ¿debería cerrar su corazón?. ¿O abrise a las posibilidades así como Xavier?. Ella negó, sabía que al final, Xavier se encontraría con su alma destinada, no importarían las relaciones antecesoras al evento, una vez que se encontrarán se amarian hasta el final de sus días. Los mismo pasaría con Ajax.


Pero ella estaría sola hasta el final, no habría nadie esperándola en la recta final.


Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando la señorita Thornhill se adentro en el dormitorio junto a la directora Wemms.


"Lo sentimos por entrar así, pero es que tocamos pero no había respuesta" - la mujer pelirroja se disculpo con amabilidad.


"No pasa nada maestra, fue culpa mía, me perdí en mi mundo."


"Señorita Sinclair" - Llamó la directora. "Hemos venido a usted, por que nos gustaría su ayuda con un asunto".


Enid se perdió en medio de la conversación, quizá fue por la emoción de que la nueva chica que se trasladaría mañana a la escuela y que ella misma le daría la bienvenida y el habitual recorrido por la academia, sería su compañera de cuarto. Sintió casi que sus ojos derramaron lágrimas al saber que ya no estaría sola en aquella enorme habitación, que quizá haría una nueva amiga y tendría noches de chicas todos los días, salidas al cine y compras, alguien con quien pasar las noches solitarias de luna llena cuando ella no podía convertirse.


Una nueva mejor amiga, a lado de Yoko, por supuesto.


Así que allí está, bien preparada a la mañana siguiente, con una sonrisa fresca y amable, con sus manos emocionadas jugando con sus uñas y su cabello perfectamente cepillado.


Escucha los pasos acercándose a la puerta y casi puede sentir como su cola imaginaria se mueve de un lado a otro con toda la emoción del mundo.


Y entonces la puerta se abre y sus ojos no pueden dejar de verla. Figura pequeña y delgada, cabello oscuro como la media noche, piel morena un poco pálida, grandes ojos oscuros como agujeros negros, pestañas largas y gruesas, labios carnosos y suaves. La chica en cuestión llevaba la ropa perfecta para un funeral, un vestido negro perfectamente adecuado para la figura esbelta.


Sabe que tienen la misma edad, pero la chica se ve más joven de lo que aparenta.


Salió de su transe cuando la joven le ofreció una mirada fría y estoica.


"¡Hola Roomie!". Dijo con alegría mientras se acercaba a la chica con los brazos extendidos para darle un fuerte abrazo de bienvenida.


La chica retrocedió de inmediato.


"Oh", Enid sintió un pequeño pinchazo de decepción ante eso, pero inmediatamente se compuso. "Sin abrazos, anotado", sonrió y le regalo un guiño a la chica.


"Lo siento querida", la madre de la chica se disculpó, una mujer elegante y refinada, Enid pensó que la belleza de la chica había sido en mayor parte otorgada por la mujer. "A Wednesday no le gusta el contacto físico".


"O el color" habló el padre de la chica, un hombre de porte elegante y refinado, carismático a primera vista. "Por alergia en realidad ".


Enid entro en pánico. "¿Qué te pasa?".


"Mi carne se desprende de los huesos" - habló Wednesday con la mirada fija en ella y voz monótona. "Suena placentero, sin embargo la parte del color lo arruina".


Enid ríe nerviosa y sin pensarlo su mirada va hacia el dedo meñique de la chica, pero en cuanto quiere ver la fecha escrita, se da cuenta de que su mano está cubierta por un guante de piel de color negro que oculta solamente al dedo meñique.


Wednesday pone sus manos tras su espalda y con su postura recta llama a Enid.


"La directora me ha comentado que su nombre es Enid Sinclair y lamentablemente la tendré como compañera de habitación, así que por favor deme el recorrido para terminar con esta inservible tortura de intento de bienvenida y pueda acudir a mi maquina de escribir ".


Enid la mira confundida y al ver la mirada intensa de odio contenido bajo ese flequillo se da cuenta de una cosa.


Compartirá habitación con una psicópata.


Y ni siquiera dios podrá salvarla