PRÓLOGO
—¿Nuevamente aquí Park?—preguntó el pelinegro mirando al rubio que ingresaba a su oficina.
—El profesor me mandó con usted porque dice que nuevamente estaba interrumpiendo su estúpida clase, nada nuevo—dijo Jimin tomando asiento frente a él y rodando sus ojos.
—Jimin, en estas tres últimas semanas lo único que recibo aquí en mi oficina eres tú o alguno de tus profesores quejándose sobre tu conducta.
—Director Jeon, eres taaan amargado algunas veces—respondió levantándose y caminando al rededor del escritorio.
—Park, hablo en serio, deja de juegos—el mayor clavó su mirada en el alumno—Llamaré a tus padres si no dejas de molestar en tus clases.
Jimin puchereo y se acercó hacia su director por detrás. Dejó ambas de sus manos en los hombros de este y se acercó lentamente a su oreja.
—Oh Jungkook, realmente eres un aburrido—susurró y mordió el lóbulo de la oreja—Director Jeon, hasta que no consiga lo que quiero no pararé de joder en mis clases.
El rubio sonrió triunfante y se alejó unos pasos del mayor.
—¿Que es eso que tanto quieres para dejarte de joder, Park?—el pelinegro suspiró y peinó su cabello hacia atrás.
Jimin sonrió y tomó los extremos de la silla donde se encontraba sentado Jungkook haciendo que ambos quedarán cara a cara conectando miradas.
Luego de unos segundos, el estudiante habló.
—Quiero que me folle, señor Jeon.








