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13/10/1795
Ciudad del Edén - Reino de Dios
Había una fiesta en el cielo pues nuevos ángeles nacerán, eran los hijos de los Park, todo era alegría y movimiento en el palacio central donde se daban las fiestas de bienvenida a los nuevos nacidos.
Park Suni, un ángel guardián, la madre de los mellizos Park era el centro de atención, con su cabello largo rubio cayendo en ondas sobre su vestido blanco, largo y sin mangas con un cuello largo unos aretes pequeños con un diamante en el centro, y su collar siendo una piedra preciosa de luna colgando de su cuello, tacones blancos, mostrando una enorme eye smile que contagiaba a todos.
Suni veía todo con ojitos brillosos y emocionados, guardando con recelo una de sus plumas en un frasco de vidrio en sus manos.
Un ángel de unos 12 años se le acerca emocionado con rapidez y le dice:
–Señora Park está emocionada por el nacimiento de sus hijos? -preguntó un pequeño querubín que sujetaba un cuaderno que contenía los nombres de ángeles de acuerdo a su rango-
–Por supuesto que sí pequeño, es una bendición del Señor después de todo, que me conceda el honor de traer al mundo a uno de sus hijos que nacerá de una de mis plumas es muy hermoso.
–Claro que sí, yo estoy ansioso por poner el nombre de su pequeño en esta lista, seguramente serán unos ángeles igual de hermosos que usted, su gracia y belleza desbordan.
–Gracias, su padre no se queda atrás, es cosa de los Park -suelta entre risas- Hyung-sik es un guapo ángel guardián y uno de los mejores -presumió con una gran sonrisa-
–No me esperaba menos, los Park siempre fueron de los mejores ángeles guardianes, bueno con su permiso yo me retiro tengo que seguir con los preparativos -anunció emocionado el pequeño ángel y se retiró con rapidez agitando sus alas-
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Unas horas después.
La hora había llegado y el nacimiento de los mellizos Park se acercaba.
El señor Park Hyung-sik, junto a Park In-na ya en el centro del salón juntaron una de sus plumas cada uno en el agua del lago de la pureza y se alejaron a pasos lentos hacia atrás mientras que una luz cegadora se daba paso en el lugar que pusieron sus plumas.
Una vez la luz se fué pudieron abrir sus ojos y vieron a dos pequeños ángeles con unas alas y aureolas pequeñas, los dos tenían un enorme parecido a excepción de su cabello uno era rubio como su madre y el otro tenía el cabello negro como su padre, pero los dos tenían los labios abultados y mejillas regordetas rosadas con una nariz de botón pequeña eran una ternura para quien los viese.
–¿Cómo les pondrán de nombre? -preguntó el pequeño ángel querubín de antes-
Los dos padres primerizos se vieron a los ojos y con una sonrisa asintieron con sus cabezas y dijeron:
–Sé llamarán Park Jimin y Park Jaemin -anunció Hyung-sik-
–El de cabello rubio Park Jimin y el de cabello negro Park Jaemin -repitió In-na toda emociona-
–Me gusta, bella elección de nombres muy hermosos para tan tiernos ángeles -con una enorme sonrisa de ternura anunció el querubín viendo a los dos bebés-
Luego de acabar la ceremonia de bienvenida a los nuevos nacidos, Park In-na y Par Hyung-sik se dirigieron a su hogar junto a sus ahora dos hijos quienes balbuceaba palabras sin sentido alguno, los dos padres primerizos veían con adoración a sus dos pequeñas creaciones en su cuna.
No creían merecer el tenerlos, simplemente se convirtieron en su luz una vez los vieron a sus ojos tan celestes como el cielo, les transmitían felicidad y tranquilidad.
Una vez los hicieron dormir ellos se cambiaron y entraron a su respectivo cuarto durmiendo ellos igual, los pequeños Park no lloraron en toda la noche, solo lo hicieron en la mañana y sin protesta alguna los dos padres se levantaron para cambiar y dar de comer a sus hijos.
El crecimiento de los ángeles era muy diferente al de los humanos, ellos al un mes de nacidos tenían un año en el mundo humano y era así hasta los diez meses que cumplían diez años, su crecimiento se detenía y se volvía como el de un humano.