Capíitulo 1
“Existen tantas preguntas en el mundo, pero muchas de ellas, nunca tendrán respuesta” —Oriko.
El denso silencio se había cernido sobre ambos al realizar la famosa pregunta de propuesta de matrimonio «¿Te quieres casar conmigo?». La expresión del Omega era hermética, mientras que el Alfa por el mutismo de su pareja ya sabía la respuesta. ¿Aún era su pareja?
—Lo siento ChanYeol… No puedo aceptar pasar mi vida contigo, encontré a mi destinado hace cinco meses, sé que llevamos tres años saliendo, pero no puedo dejar de lado lo que he comenzado a sentir por mi destinado. No voy a hacernos infelices, no lo merecemos.
KyungSoo se levantó de la silla del comedor, retirándose en silencio del departamento que hasta ese momento compartían desde hace dos años.
Por otra parte, Park permaneció inmóvil, su mirada fija en el anillo de compromiso que compró para el Omega, su cabeza era un caos, no sabía qué pensar de toda la situación, pero de lo que estaba seguro era de que tenía tantas preguntas, y cada una sin respuestas.
Tal y como si su cabeza quisiera torturarlo, comenzaron a proyectarse recuerdos de ellos dos, quizás KyungSoo no fuera dado a las muestras de afecto, no sonriera o riera con facilidad, pero amaba al Omega demasiado, tanto que lo complacía en cada pequeña cosa que le pedía. Siempre apreciaba las diminutas sonrisas que el bajito le regalaba, ChanYeol como Alfa nunca fue exigente en nada, siempre fue atento, dulce, comprensivo y respetuoso, empero, nunca podría competir contra un destinado, aunque tuvo la esperanza de que KyungSoo lo eligiera a él. Yeol no era tonto, sabía que el contrario estuvo viendo a alguien, el olor de un alfa ajeno apenas era perceptible, era tan tenue, pero él pudo detectarlo, quiso creer que era imaginaciones suyas, que las llegadas tardes eran por el trabajo, que el olor lo estaba inventando su cabeza. ChanYeol no había querido ver la verdad, pero al final de cuentas esta le fue estrellada en el rostro.
De pronto las lágrimas nublaron su vista, sintiendo de golpe, un gran vacío, uno que ya existía hace mucho –uno que había tratado de llenar con D.O–, pero esta vez haciéndose más notorio, siendo difícil de ignorar.
Su corazón dolía, a pesar de que KyungSoo no era su pareja destinada, ChanYeol lo quería sinceramente; había compartido con él tantas cosas y se imaginaba formando una familia, con el que pensaba que era su omega.
Un sollozó escapó de sus labios, no pudo detener más el llanto, su lobo aullaba en desconsuelo, se sentía reemplazado.
Miró las fotos que tenía con KyungSoo, haciendo que el vacío incrementará, las tomó todas y las echó a la basura, no quería estar ni un minuto más en el piso que llegó a llamar hogar, el cual pensó que compartiría por siempre con el bajito.
El departamento era de ChanYeol, su padre se lo regaló por haberse graduado de la escuela; cuando conoció a KyungSoo y ver que su relación prosperaba creyó que estaba tomando una buena decisión, al vivir ambos ahí.
A pesar de que era un regalo de su padre, el sentimiento hacia ese lugar cambió hace muchísimo tiempo atrás.
Pondría en venta el anillo de compromiso y el piso, al fin y al cabo no lo iba a ocupar. Con eso en mente se retiró a la habitación, parecía que habían pasado horas desde el suceso cuando en realidad apenas pasaron unos minutos desde que la puerta principal se hubiera cerrado.
Tomó su maleta, empacando la mayor parte de su ropa y set de higiene personal, fue por su billetera, llaves y su celular.
Le dio una última mirada al interior del departamento, había un montón de recuerdos en ese sitio, pero en esos momentos deseaba huir de ellos.
Se sentía débil, acabangado; digan lo que digan de los Alfas, ellos también tenían sus momentos vulnerables. Y ChanYeol en ese momento necesitaba sentir el confort que le brindaba la familia Park.
Las manos le temblaban al sostener el papel de los exámenes de sangre que se había realizado hace dos semanas, tuvo un mes enfermo con mareos, náuseas y otros por menores; sin embargo, se habían hecho molestos cuando pasaban las semanas, en las cuales tomó muchos medicamentos, todos en vano porque no surtieron efecto en su cuerpo como deberían haber hecho en un principio. La madre del Omega en cuestión estaba preocupada y ni hablar del hermano menor; ambos estaban preocupados por la salud del peliblanco que no mejoraba. BaekHyun empezaba a sentirse cansado en muchos aspectos.
Su Omega se sentía melancólico, su estado mental no era bueno, el hombre que Byun había considerado como su Alfa hasta hace unas dos horas, rompió toda relación que alguna vez existió entre ellos. El Omega sabía que no era el Alfa que el destino escogió para él, pero fue imposible para la parte humana no entregarse al contrario, ya que la parte lobuna se incomodaba en todo aspecto con el mayor, en ocasiones provocando que Baek se comportara de forma extraña con el Alfa.
Los ojos violetas se llenaron de lágrimas, un sollozo se escapó de los labios rosados del Omega, su cabeza cayó entre sus hombros, derrotado, sintiendo el peso de su realidad.
En el examen de sangre que el doctor de medicina general le envió a realizarse reposaba aquella frase «prueba de embarazo», debajo de unas siglas –que no sabía su significado– y a su lado mostraba con letras negras y mayúsculas un gran «Positivo».
Byun BaekHyun de veintidós años, estudiante de la facultad de Humanidades, especializándose en español, y empleado de la librería «Universe»; estaba embarazado de un Alfa que lo dejó hace unas horas cuando el pequeño de cabellos blancos le hizo saber que estaba en espera de un pequeño cachorro. Al Omega le dolió de que el alto no se hubiera mostrado ni un poco feliz por el bebé, siquiera se mostró protector con él por estar llevando a su cachorro. Decían que los Alfas al saber que un omega estaba gestando a su descendencia se volvía amoroso, sobre protector, y hasta risueño, ¿entonces por qué YiBo le dijo a Baek que abortará, porque él no se haría responsable de la criatura, menos cuando lo ascendieron de puesto y para ello tenía que volver a su país natal, China?
El corazón del Omega se hizo trizas cuando el mayor lo vio irse sin siquiera mirar atrás, la parte humana estaba devastada, mientras que la mitad lobuna se mantenía fuerte.
Los pasos que se hicieron escuchar en el pasillo que daba a las gradas hicieron alertar al peliblanco, quien rápidamente se quitó las lágrimas de su fino rostro. No quería que nadie lo viera en ese estado. JongDae apareció por el pasillo con expresión angustiada y preocupada.
Kim JongDae mejor amigo de BaekHyun, era un Alfa de buen porte y de buena posición en la sociedad, sus padres pertenecían a una prestigiosa firma de abogados, además de ser los dueños.
Kim y Byun se conocieron en la secundaria cuando el Alfa no llevó su borrador en clases de matemáticas, desesperado le pidió a su compañero de al lado, compañero que era Baek. Desde entonces ambos fueron inseparables, aun cuando decían que la amistad entre un Alfa y un Omega no era posible, a pesar de esa absurda creencia a los chicos no le importo los malos comentarios. Ellos siguieron adelante con su gran amistad.
El cuerpo corpulento rodeó el menudo de BaekHyun, ninguno hizo el amago de separarse.
—¿Qué te dijo ese imbécil? — gruño Chen, cuando recordaba a YiBo se avergonzaba de compartir la misma casta.
Byun movió su cabeza de un lado a otro como respuesta, mencionar las mismas palabras de Wang era doloroso para su débil y sensible corazón, sin embargo, no terminaba de venirse abajo por la tranquilidad que le transmitía su Omega, aquella parte no estaba en absoluta afectada por lo vivido, se hallaba tan serena y pacífica que en cierta manera le exasperaba a Baek.
—¿Ahora qué haré Dae? YiBo se irá mañana en la mañana, pensé que tendría su apoyo en esto.
El lobo interior de Kim bajó las orejas al escuchar al Omega.
—Sé que no será lo mismo, pero te apoyaré siempre, cuando tengas antojos yo iré por ellos, no importa si es en la madrugada, te acompañaré en cada cita.
—Te lo agradezco Dae, pero no quiero meterte en problemas con Min, ya he causado suficiente desastre entre ustedes; sin ofender, pero esta tampoco es tu obligación, sé que lo haces con buenas intenciones, ya has hecho mucho por mí.
Y era cierto, el Alfa estuvo ahí con Baek hasta cuando se hizo el examen de sangre, lo consoló con su aroma a Mirra, sus palabras de aliento y comprensión hicieron al Omega tener valor para decirle a YiBo su estado.
—Ahora dejaré mi aroma en ti— protestó el Omega gestante, se separó de su amigo con un puchero. —Por estas cosas tu pareja me odia Dae.
—Min no te odia— contradijo el menor.
El de cabellos blancos sonrió tristemente, pues no tenía ánimos para entrar a un debate con Kim, no cuando tenía cosas de más importancia en las cuales pensar.
Después de clases, se despidió de su amigo, quien estaba un poco apurado por ir a por su Omega. Baek al ir solo por los pasillos caminó lo más rápido posible, quería irse a su casa, quería estar en su cama y sentirse de alguna forma protegido.
Cuando salió totalmente de la universidad –sin ningún percance– pudo regular su respiración que no BaekHyun no noto hasta en ese momento se había vuelto errática.
Caminó hasta parar frente a una cafetería, entró al lugar, el cual era totalmente acogedor y cálido, le hizo sentir calmado de alguna forma. Una calma que Byun no tenía desde hace unos meses, cuando todo se malogró con YiBo.
El solo pensar en el Alfa le estrujaba el corazón al Omega, tendría a un bebé solo, no le podría ofrecer una familia, ni un padre. Su cachorro crecería de esa forma que nunca imaginó, ni deseo. Era su culpa, debió de tener más cuidado, no debió visitar a YiBo ese día, no cuando noto que el chino estaba en celo. Sin embargo, creyó que atender al hombre lo haría mejor pareja, mejor Omega y YiBo por fin lo marcaría.
Pero no lo marcó, no lo llamo los siguientes días, no le atendió las llamadas y tampoco le dio su nudo; el lobo de BaekHyun se sintió ofendido, ya que aquello era un insulto el no recibir el nudo en estado de celo, pero él, a pesar de ello, se sintió destruido.
Más su mundo se vino abajo cuando Wang le exigió que se deshiciera de su cachorro, BaekHyun solo atinó a gruñirle en advertencia y proteger su vientre con sus manos.
Es bien sabido que los Omegas son muy protectores con su cachorro, tanto hasta el punto de llegar a una transformación si se sienten atacados y amenazados.
Y que YiBo le sugiriera aquello o siquiera lo mencionara, le daba a entender al bajito que el contrario siquiera lo quería, ni estimaba. Nunca hubo sentimientos mutuos, por ello el Alfa siquiera reaccionó cuando le informó de su estado actual.
El mesero del lugar lo sacó de sus deplorables pensamientos cuando le preguntó sobre su pedido. Pidió un batido de vainilla con esencia de canela y un cheesecake de fresa para llevar.
Después de unos minutos pago por lo consumido y se retiró, no haría más paradas e iría directo a casa. Se sentía tan débil de cierta forma, Byun sabía muy bien que se mantenía de pie, era por su Omega, era fuerte y sensato en todo momento, en situaciones como esta se reprochaba el no hacerle caso.
Cuando llegó a casa esta se encontraba vacía, su hermano menor estaba en la academia de baile a esa hora y su madre aún no salía de su turno hasta la noche.
Byun JiYoung, era una excelente chef, trabajaba en un prestigioso restaurante en Seúl, pero por sobre todo la mujer era una Omega fuerte por sus dos hijos, se mantuvo con vida cuando su Alfa murió.
BaekHyun la admiraba tanto.
No tenía hambre, no obstante sabía que tenía que comer, pues dentro de su cuerpo estaba habitando un cachorrito. Su mano acarició su abdomen, aún no se notaba nada, más sabía que al pasar los meses su bebé se haría notar.
Su bebé. Su cachorro.
Hacerse la idea de su realidad le estaba llevando más tiempo de lo que alguna vez pensó.
Preparó la cena e hizo algo ligero para él, el batido no le llenó en absoluto.
«Bueno, ahora comes más por un pequeñín»
El chico de ojos violetas sonrió dándole la razón al Omega dentro de él. Sí, ahora comía por alguien más, y de solo pensarlo sentía una calidez y emoción burbujear en su corazón.
No importaba si YiBo no estaba con él, no era lo importante, incluso cuando su corazón seguía doliendo horriblemente ¿Verdad? Su prioridad era cuidar y proteger a su bebé con garras y dientes, aun si eso le llegara a costar la vida. BaekHyun trabajaría duramente y se esforzaría en estudiar el triple para darle una buena vida a su cachorro.
Su vista se nubló por las lágrimas retenidas, un sollozo escapó de los belfos rosas; el Omega no supo en qué momento comenzó a llorar desconsoladamente, se sentía sin fuerzas, tanto que un momento no resistió más y se dejó caer de rodillas al suelo mientras se preguntaba qué había hecho mal para que su hijo y él fueran rechazados por el Alfa. Baek nunca contradijo al hombre, siempre trataba de complacerlo y hacerlo feliz, trataba evitarle disgustos, le preparaba sus comidas, le daba detalles en demasía y muchas otras cosas… Entonces, ¿Por qué?
¡Hey! Aquí otra vez Oriko, les doy la bienvenida a It's Mine Too.
It's Mine Too es la nueva y mejor versión de «Mi Cachorro», solamente he cambiado el título y he mejorado toda la historia. Gracias por esperar casi un año entero por este fic. Espero que esta nueva versión sea muy bien recibida y tenga amor de ustedes, mis nubes.