Si el final fuera hoy, hyung

Summary

-No hay nada que podamos hacer- reveló el presidente de aquella nación extranjera, con lágrimas en los ojos -Es desafortunado pero... El mundo acabará en unas pocas horas. A puertas del final, nada realmente importa. Pero si Jungkook pudiera al menos confesarle sus sentimientos a su mejor amigo Taehyung, al menos su eminente muerte no sería tan lamentable. -Contenido Homosexual. -Angst -Fluff -Friends to Lovers

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1

Aquella tarde, cuando Jeon Jungkook llegó de la escuela nunca pensó que no volvería a tener que preocuparse por ésta y sus deberes escolares. O que no volvería a preocuparse por casi nada, en realidad.

Un día como cualquier otro.

Jungkook despertó, se alistó y salió de su casa. Llegó a la preparatoria e hizo lo que se hace ahí, tomar atención a lo que los profesores dicen frente a una clase que es completamente dependiente de su juicio. Todo como siempre, incluso más aburrido de lo normal.

Taehyung no había asistido esa mañana. Según lo que le contestó cuando le cuestionó, fue porque se quedó dormido y ya le dio flojera levantarse. No era la primera vez que hacía algo así, pero nadie le exigiría lo contrario, solo Jungkook. Que como respuesta al regaño que le dio a través de mensajes que por qué estudiar es importante para su futuro, que si el profesor lo va a reprobar, que si quedarse hasta tarde es malo para la salud y un largo etcétera, recibió un solo sticker y una risa.

De regreso decidió pasar por la casa de su hyung, pero tras tocar el timbre su madre fue la que atendió, quién tras intercambiar un par de palabras y de halagos por parte de ella, le dijo que había salido a dar un paseo y que quizás volvería en la noche.

Trató de llamarlo pero el muy tonto había olvidado su teléfono. Típico de él ¿Qué clase de chico de la actualidad se atrevía a salir sin su teléfono encima?

Simplemente se resignó a regresar a su casa, refunfuñando porque no lo vería hoy día.

Jungkook era bastante inflexible. Seguía sus responsabilidades al pie de la letra y se aseguraba que Taehyung también lo hiciera. Pero Taehyung era todo lo contrario, rebelde, ruidoso, curioso, inquieto, insistente. Quienes observaban su amistad desde lejos no entendían cómo era posible que ambos se llevaran tan bien siendo tan distintos. Casi siempre había sido así y era algo que, personalmente, Jungkook agradecía.


“Otra vez faltaste a la primera clase, hyung” fueron sus primeras palabras cuando al asomarse al salón ahora vacío se topó con Taehyung sentado en su sitio, aparentemente dormido. Con sus brazos cruzados sobre la mesa y su cabeza sobre estos.

Jungkook se adentró al aula, inspeccionando con sus grandes ojos el alrededor y deduciendo que Taehyung se había quedado dormido al terminar la última clase y nadie se tomó la molestia de despertarlo. O quizás nadie tenía los huevos para lidiar con el mal temperamento que había demostrado poseer al apenas despertar.

El castaño se acercó despacio hasta donde el mayor, extendiendo su palma para apoyarla sobre el hombro ajeno.

“Hyung” murmuró mientras con poca fuerza zarandeaba al chico. Sonrió al escucharlo quejarse levemente “Hyung, tenemos que irnos”

“Déjame dormir” murmuró el pelinegro estremeciéndose antes de volver a caer dormido.

Jungkook hizo un puchero.

“No quiero ir solo a casa” dijo esta vez pasando su mano por el oscuro cabello del mayor y enredando sus dedos con aquellas fibras. Amaba escuchar como la respiración de su hyung se hacía más profunda cuando hacía aquello.

“Bien” murmuró Taehyung , girando su rostro para encontrarse con el de Jungkook. Taehyung no se movió ni un poco cuando su mirada se encontró con la ajena. Quizás pensando.

Por su parte, Jungkook sonrió dando rienda al pensamiento de que cuando Taehyung tenía esos momentos en los que se perdía en alguna parte del universo, siempre sucedían cuando lo miraba a los ojos. Y que de entre todas las cosas que podrían estar pasando por su cabeza, siempre resultaban siendo sobre él.

“Tú cambiaste de shampoo” concluyó tras unos segundos de estar meditando una respuesta “Por eso no te reconocí cuando entraste ni cuando nos cruzamos en el pasillo.

Jungkook sintió sus mejillas calentarse ante aquella precisa observación que su hyung había hecho. Es que no había detalle que al mayor se le escapara.

“¿Te dejó de gustar el olor a coco?” preguntó cuando supo por el silencio del menor que habían acertado “Pero esa fragancia suave no te queda nada mal”

Jungkook resoplo una risa.

“Vamos ya a casa, hyung” le palmeó la espalda y se dirigió a la puerta sintiendo la presencia del mayor detrás de él.

“Si adivino de qué es me compras un helado” Propuso Taehyung cuando alcanzó al menor y empezó a caminar a la par del menor, quién levantó una ceja mientras que su sonrisa se transformaba en una mueca incrédula.

“Si adivinas” Repitió, sonriendo con algo de superioridad. Vio a Taehyung pensarlo un poco antes de hablar.

“Lavanda” dijo sin desviar su mirada del frente “La otra vez tu habitación tenía un aromatizador similar”

Jungkook suspiró pero sin sentirlo realmente como una derrota, todo lo contrario. Era una victoria para su corazón, pues el mayor le prestaba más atención de la que él era consciente.

“¿Qué sabor de helado?”


Mientras se preparaba la merienda de la tarde encendió el televisor en un canal al azar, no lo solía usar como medio de entretenimiento, la única finalidad que el aparato tenía era llenar el silencio que usualmente reinaba en su hogar. Si es que se le puede llamar hogar. Pero a mitad de la programación habitual de aquel canal, un boletín especial apareció en pantalla.

Jungkook le cambió, pues las noticias de ese estilo para él eran sinónimo de política, odiaba ese tema. A sus padres les encantaría que él también incursionase en ese ámbito, pero él iba más por las artes y la creatividad. Esos pensamientos hicieron que se distanciaran hasta casi no verles la cara en todo el día ni intercambiar palabras más que para cosas de la casa como la despensa o los quehaceres.

Al cambiar a otro canal, pasó lo mismo. Y otra vez. Finalmente decidió escuchar qué sucedía, ya un poco preocupado por la cantidad de cadenas televisivas que decidieron unirse para transmitir la noticia.

En la pantalla primero salió la reportera, que tras dar unos detalles que no alcanzó a escuchar por completo, la escena transcisionó para mostrar una transmisión en donde se podía apreciar a una persona extranjera, asumió que era un presidente de una nación importante por el ambiente del lugar que se veía en el fondo. El hombre de traje estaba de pie, detrás de un podio con numerosos micrófonos de distintas cadenas de televisión internacionales. Sin mediar palabras frente a toda la gente que estaba presente en aquella sala, el mandatario rompió a llorar. La sala entera se conmocionó y el hombre tomó aire para comenzar con su discurso.

“Desearía tanto no ser yo quién sea el portavoz de esta noticia” empezó a decir, limpiándose las lágrimas que resbalaban por sus mejillas, los subtítulos se hicieron presentes tras unos segundos “Pero desearía aún más que nada de lo que voy a decir fuese verdad, porque no hay nada que podamos hacer”

El barullo en la sala se calmó, atentos a lo que el hombre diría a continuación.

“Es desafortunado pero, el mundo se acabará en unas pocas horas” reveló finalmente dejando las lágrimas brotar de sus ojos y rodar por sus mejillas “Un estimado de tres horas antes del final de la humanidad.

“¡¿Qué significa eso, Señor Presidente?!” Un reportero gritó. Ante la expectativa de su respuesta, se creó un silencio infernal que anhelaba ser cortado inmediatamente, pues a cada segundo que pasaba sin que el sujeto dijera nada, la tensión iba acrecentándose hasta hacer a varios sentirse mareados.

“Todos vamos a morir” respondió sin tacto alguno el hombre, sin atreverse a levantar la mirada.

Jungkook no escuchó nada más, no escuchó cómo sería el final, qué sería aquello que destruiría a la humanidad por completo, ni si sería un final rápido o lento y doloroso, ni qué debería hacer en estos últimos momentos de vida. Su mente viajó sobre aquellas palabras una y otra vez.

Era el fin.

No habría otro día más. No vería el sol salir de nuevo.

Sintió como si se fuese a desmayar, su vista se nubló en un negro casi total que le impedía ver bastante de su alrededor, la sangre le abandonó el cuerpo y se sintió tan frío repentinamente.

Iba a morir. Peor que eso, todo lo que conocía iba a desaparecer, todos a los que conocía iban a morir también.

Sus rodillas flaquearon y se desplomó en el suelo sobre ellas, con sus manos apoyadas en el suelo.

“No puede ser” pensó, su vista divagaba por todo el suelo de madera “Esto no puede ser verdad”

Su teléfono en su bolsillo comenzó a sonar, distrayéndole de sus pensamientos. Al tomarlo entre sus temblorosas manos vio en el identificador de llamadas que se trataba de su madre.

Contestó.

“¡Jungkook! ¡¿Estás en la casa?!” exclamó apenas contestó, lo que le hizo despegar un par de centímetros el teléfono de su oreja.

“S-si” respondió sin saber cómo sentirse ante el nivel de preocupación en la voz de su madre. Era como aquella vez que se perdió en el parque de atracciones cuando tan solo tenía siete años. Recordaba las lágrimas en sus ojos cuando se reencontraron y las pequeñas palabras de reprimenda que le dijo.

“¡Quédate ahí! Tu padre y yo estamos tratando de llegar hasta allá” le dijo, de fondo se escuchaban las bocinas de varios vehículos y la distinguible voz de su padre gritando a los demás conductores que avancen.

Jungkook tembló ante lo que suponía que eso significaba.

“¿Mamá?” su voz tembló, sin detenerse a pensar que era la primera vez en muchos años que la llamaba de esa forma “¿Qué está pasando?

Escuchó a su madre ahogar un lamento.

“Siento mucho lo que te hicimos” respondió en cambio la mujer “Lo siento”

“¿Qué-”

No pudo preguntar nada más porque la llamada se cortó repentinamente. Confundido, Jungkook alejó el teléfono de su oreja. No tenía señal. En vano trató de llamarla de nuevo, a su padre incluso. Pero nada.

Esto era real.

Mierda, era real.