Working Hours
Sacudió su camisa, con el nudo en la garganta, sin poder procesar que estaba por tocar la puerta de su jefe después del llamado.
Contuvo la respiración y tocó dos veces, esperando respuesta entre oficinas ruidosas y teléfonos sin contestar.
—Adelante— la profunda voz le hizo tener un pequeño escalofrío.
Entró sin mirar a su jefe y cerró la puerta con extremo cuidado. Le estresaban los ruidos como ese.
—Toma asiento— la voz fría e insensible sacudió todo su cuerpo y se movió, sin siquiera pensarlo, su cuerpo tenía una reacción natural ante su voz imponente y profunda. Ya estaba sentado cuando lo pensó.
—¿Necesita algo, señor Kim?— su jefe ladeó el rostro en una mueca de irritación. Él no acababa de hacer eso.
—Mi mano derecha debe ser una persona competente, no un inútil.
—Comprendo sus exigencias, hago lo mejor que puedo, señor.
—Es que no me interesan tus esfuerzos mediocres, quiero resultados— deslizó una hoja que Jungkook reconoció de inmediato—, este informe está incompleto, Jeon, incompleto, sin mencionar sus faltas.
—Fue revisado cuidadosamente por el personal… No entendería la deficiencia en el escrito. Especifique.
Ladeó otra vez su rostro pero le acompañó una sonrisa sarcástica, llena de burla y desprecio.
—Es tu trabajo hacer ese filtro— regresó la hoja a su posición inicial y leyó cuidadosamente el documento—. Primer punto, no están las facturas de 2017. Segundo, las fechas están corridas… Es un error inaceptable, ¿cómo es posible? supuestamente tengo a los mejores trabajadores en este departamento y a mi libre disposición. ¿Quieres explicarme este error?
—Señor, pasó por todo el departamento o al menos los rangos más importantes, incluyéndome. No veo un posible error en el documento.
— ¿Estás insinuando que estoy equivocado?
Jungkook no pudo decir nada al respecto, las palabras se le atoraron en la garganta y fue demasiado tarde cuando quiso aclarar sus ideas. Su jefe no estaba jugando.
—No puedo permitir un error abismal como este, empleado. Entenderá que debo tomar cartas en el asunto y buscar una persona apta, capacitada para este puesto que requiere de mucho esfuerzo, dedicación y por supuesto, profesionalismo.
Mordió sus labios y perdió su compostura, la angustia era parte de su imagen personal. Taehyung saboreó su rostro, cantando victoria porque había llegado fácilmente al punto acordado.
—Estás despedido— lo dijo sin remordimiento alguno, casi sonriendo con satisfacción al anunciarle la noticia al susodicho. Sintió una intensa corriente en toda su columna y por ello se tumbó hacia atrás en la silla, acomodando un poco su saco, analizando las expresiones del contrario—. Con efecto inmediato.
Confusión, pena, rabia, enojo y alegría pudo observar en él, un libro abierto para el mundo. no le gustaban las personas expresivas en casos así, se volvía demasiado vulnerable ante las personas. Prefería omitir expresarlas físicamente y se dejaba llevar cuando estaba solo o con personas de confianza. Odiaba ser el centro de atención por alguna estupidez.
—Usted no está hablando en serio… La situación está compleja, no podré encontrar trabajo…
—Debió pensarlo mejor antes de ser un inútil en tu única tarea asignada en esta semana. Un informe completo te pedí y ni eso eres capaz de hacer.
—Se-Señor— casi gimió—, por favor… No me haga esto. Tengo cuentas que pagar, una navidad que costear.
—No es mi problema, debiste haber hecho bien tu trabajo.
—Y lo hice… lo hice correctamente, no hay errores. Fue aprobado por varios departamentos antes de llegar este…
—Yo soy la cabeza aquí y no me parece el tonito que estás usando conmigo. recuerda tu lugar, ¿correcto?
—Si quieres que recuerde mi puto lugar, aceptando la renuncia, no soy nada tuyo… ¿Qué lugar, eh?
A pesar de que su voz sonaba firme, su postura vacilaba y sus ojos brillaban, no estaba bien del todo. Su superior apoyó sus manos en la mesa y se paró de golpe, soltando un bufido.
—El despido no está oficializado… — su mandíbula se apretó—. Retractate.
—No— alzó su mirada—, es más, me gustaría saber si puedo hacer algo para remediar mi supuesto error… Haré lo que sea por conservar mi trabajo.
—¿Por qué insistes tanto?— fingió un tono amable y comprensible, pero jungkook no se lo compró.
—Necesito mi trabajo… Por favor.
Taehyung inclinó su rostro hacia delante, pensando pero no dejaba de tener un rostro inexpresivo.
—Déjame pensar… —fingió hacerlo—. No hay nada que puedas hacer.
—Haré lo que sea, se lo juro… Y no le diré a nadie si son favores o cualquier cosa que me solicites… Lo haré, lo juro.
Cualquier cosa. Taehyung se imaginó un amplio prontuario de favores no necesariamente beneficiosos para su imagen personal y pública pero joder, la propuesta era tentativa. No podía contradecir su ya tomada decisión, fue evaluada previamente por su comité y se aprobó. Jeon Jungkook no estaba rindiendo para su cargo como director general del departamento de finanzas.
—¿Cualquier cosa?
—Lo que usted quiera, señor.
Escuchó su pie moverse ansioso y una respiración agitada, amaba cuando provocaba de esa manera a las personas. Las hacía pasar por un sinfín de emociones en periodos cortos de tiempo. Las hacía vulnerables.
—Lo que yo quiera… —repitió mientras asentía. Él lo dijo—. La decisión está tomada, jeon, no puedo hacer nada como te dije… pero…— vio sus ojos iluminarse—. Si te acercas un poco quizás… quizás nos estemos entendiendo.
Jungkook se notó confundido pero se acercó a su jefe, por el costado del escritorio de vidrio y con las manos en su espalda. Una postura formal y abierta a negociaciones.
—Que quede claro que no te estoy forzando a nada… Si no quieres, puedes irte y nadie sabrá de esto. pero si quieres… puedes hacerme un favor y te podré ayudar.
Jungkook tragó el nudo en su garganta y abrió un poco su boca, incrédulo. ¿Su jefe… se le estaba insinuando? el aire comenzaba a faltarle, su corazón latía demasiado rápido que llegaba a doler. Perdió su compostura y se quedó de forma sumisa escuchando.
—Arrodíllate— señaló cerca de sus pies y con su dignidad durmiendo en su departamento, se tiró de rodillas, arrugando su traje perfectamente planchado —. El mundo de los negocios se mueve por favores… de cualquier tipo… y hoy precisamente tengo ganas de uno en específico.
Volvió a tragar pesado, si esto iba más allá de… lo que sea que fuera, no sería capaz de darle la espalda a su jefe y darle acceso libre. No podía, la idea le repudiaba… y no tenía ganas de intentarlo.
—Alíviame el estrés, Jungkook— fue una orden que no pudo incumplir, su cuerpo estaba capacitado automáticamente para obedecer cualquier orden que saliera de esos labios.
Mordiéndose el labio se acercó a su jefe y corrió el traje hacia los costados, para tener acceso a su cinturón. La vida pasó frente a sus ojos, por lo que solo lo hizo. Soltó el cinturón con un jadeo, él no estaba haciendo eso.
—No estás siendo obligado… si no quieres puedes retirarte y te llegará una carta formal— había un tono neutro en su voz, pero sus ojos brillaban diferente.
Jungkook no respondió debido a la vergüenza así que siguió con su cometido. Abrió la bragueta de su pantalón y se mordió el labio al ver un bulto bajo una tela negra, acompañada con letras.
Calvin Klein.
Odió la manera en que su propio miembro se agitó entre sus pantalones.
—Vamos, ¿qué esperas?— se aflojó la corbata y sacudió su cabello, probablemente para evitar que se moje directamente con el sudor. Clever snake.
Su pecho se oprimió y con un intenso cosquilleo en su anatomía, le bajó el bóxer. La boca se le hizo agua. Era como un postre, bien presentado, alzado y decorado en la punta por una crema espesa que no dudó en chupar, saborear y tragar. Se tragó sus gemidos de pasada, y se hundió en el costoso traje de su jefe, gruñendo por el exquisito olor masculino que se concentraba en su piel. Dios… el olor natural, la crema de afeitar que usó en la mañana probable, el perfume deliciosamente varonil haciendo que tragara con más entusiasmo el falo de buen tamaño.
Abrió sus muslos e inclinó su pelvis adelante, enrollando sus dedos en el sedoso cabello de jeon para hundirlo en su polla y ahogarlo con la misma.
—Estabas deseándolo… ¿Eres consciente de que no disimulabas tu mirada ni lo mucho que te mordías el labio?— embistió su boca, escuchando con satisfacción su arcada—. Cada vez que te mordías el puto labio, era una orden implícita para tirarte al piso y follarte la boca.
Se paró de su asiento con jungkook ahogándose en su polla y pateó la silla lejos, teniendo más espacio.
—Te ves tan hermoso…
Tomó los costados de su cabeza y lo hundió hasta el final, su nariz casi tapada por su pelvis. Repitió cinco veces esas embestidas hasta que lo dejó tomar su propio ritmo, incluyendo sus manos en aquella deliciosa follada de boca.
Todo su miembro brillaba por los fluidos de ambos, pero este apenas duraba por las succiones desesperadas que recibía. Jungkook no aguantaba tener la polla jugosa y no tragarse esos jugos, buscaba y buscaba y cuando encontraba, no ocultaba su rostro lleno de placer por tragarse su elixir.
Apretó el glande entre sus labios.
—Si sigues poniéndome esa carita, te estás ganando un premio, lindo.
Con su mano izquierda apretó sus testículos y con la derecha bajaba y subía la piel para darle el festín a su lengua, que comía de ese gordo y jugoso glande. Si pudiera morderlo, lo haría. La carne era demasiado suave y blanda, le provocaba succionar tan fuerte y meterle un poco la lengua por la uretra, y más fuerte lo hacía si escuchaba gemidos tan masculinos y desesperados como los que dejaba salir Taehyung.
Fácilmente podría atragantarse toda la perra vida con su polla y no le importaba nada. Solo él tenía el privilegio de hacerlo.
Tiró su cabello atrás con su mano seca y miró a Taehyung a los ojos, frunciendo el ceño e intimidándolo.
Taehyung, en un intento de aliviar la desesperación, siguió embistiendo su boca, gruñendo ante el inevitable y delicioso orgasmo.
Quejándose, se vino en la garganta y boca de Jungkook, ahogándolo. Tosió intentando recuperar el aire y pasar el semen pero Taehyung lo levantó del cuello y lo tiró de espaldas a su escritorio para comerle la boca y robarle el semen. Jungkook negó en el beso gruñendo e intentando tragar los fluidos antes de que fuera demasiado tarde, pero el beso era tan desesperado, hambriento, sucio, que el semen estaba en todas partes menos en su boca.
Se aferró a la cintura de Taehyung y lo empujó contra su polla sensible, se había corrido después de que le follaran la boca así que ahí estaba, buscando estimularse para tener otra erección.
—Mierda, te ves demasiado bien.
Lo miró unos segundos antes de chuparle el labio inferior, limpiándolo.
—Vamos, nene, no tenemos mucho tiempo…
—Tienes una reunión dentro de poco— acarició su polla que había devuelto al bóxer—. No hay tiempo.
—Cancela… La reunión más importante es dentro de una hora. deberías de saberlo.
—Sí, jefe—tomó su teléfono y realizó las llamadas correspondientes, en lo que Taehyung lo llenaba de besos y le soltaba su camisa. Su piel bronceada siendo víctima de un ataque jugoso, su lengua no dejaba ni un centímetro libre. Chupaba todo a su paso, jadeando al sentir los músculos duros.
—¿Tanto te cuesta hacer tu trabajo? — lo tiró de la nuca hacia atrás y devoró su mandíbula perfecta, siguiendo por su oreja, haciéndolo lloriquear entre sus brazos.
—Tae-Taehyung…
—Soy tu jefe, Jeon— apretó sus dedos en el cuello de Jeon y moduló con rabia sobre sus labios—. Respétame.
Kook cortó la llamada después de cambiar la fecha de la reunión y dejó hacerse, frotándose hacia adelante.
—Me pides que te respete pero hiciste que te chupara la polla para que me ascendieras…
—De todas formas lo haría— empujó su rostro a un costado y deslizó la carta de despido para hacer relucir otra. Un contrato para vicepresidente—. Si te cambiaba de puesto, mucha gente iba a especular y no tendrías el beneficio del despido y varios millones en tu cuenta. Ahora tienes millones y eres el vicepresidente. Y no porque me chupaste la polla.
—Se me pone dura por estar en ese escenario ficticio. Meterme con el jefe para ascender… chuparle la polla… mmh.
—Soy yo el que decide si te contrato o no, chuparme la polla no es suficiente, nene.
—¿No te parece inapropiado pedirme algo más? ¿dónde quedó tu imagen respetable?
—La hundí bien profundo en tu garganta, dulzura.
Gruñó al sentir que su zona cosquilleaba deliciosamente, su erección volvía a la vida.
—Ahora basta de charla y sigamos porque definitivamente no tengo tu tiempo, Jeon.
Él asintió sumisamente y volvieron a besarse, tirando por toda la oficina los trajes de diseñador. Todo estaba hecho un desastre, hojas y carpetas regadas por el suelo. El ambiente denso, impregnado por el olor a sexo, seguido de los quejidos de los dos hombres liándose en horario laboral.
—Jungkook…— jadeó al acariciarle los brazos musculosos tatuados, mierda, que le palpitó la polla.
Molió su erección contra Taehyung mientras llenaba de saliva sus dedos, guiándolos a su entrada para jugar un poco con la cordura de su jefe.
—Jungkook… N-No… Yo no he…
—Shh, aguanta lo que provocaste. Ambos sabemos lo que implica el sexo entre hombres, ¿no?— susurró sobre sus labios, atrapando fuertemente su mandíbula.
—Sí p-pero es que…
—No me colmes la paciencia.
Lo dio vuelta, apoyándolo de pecho contra el escritorio, robándole de sus preciosos labios un quejido ahogado.
Mientras tenía el cuerpo encima de Jeon, comenzaba a estirar lentamente sus músculos ahí atrás. Sus mejillas estaban rojas y tenía mucha vergüenza, no sabía cómo reaccionar ante las acciones de Jungkook.
—Precioso, si no despejas tu mente… No podremos disfrutar correctamente.
—Está bien— respiró profundamente dejándose caer por completo sobre el escritorio, gimiendo por lo frío tocando su pecho.
El primer dedo se adentró con facilidad a través de su culo, que Jungkook se encargó de gozar azotando y agarrando fuertemente, sin importarle que su piel se volviera blanquísima por la fuerza aplicada.
—Tienes que decirme cuándo quieras parar, Taehyung.
Afirmó con un gruñido e intentó relajarse, disfrutando el placer sin pensar en aquellas cosas que lo avergonzaban sí a la otra persona le importaba una mierda realmente.
—Termina de prepararte para mí, Kim.
Se apoyó levemente sobre la palma de su mano para tener visión hacia atrás. Jungkook estaba bajándose el bóxer, liberando su erección para aliviarse un poco, tirando la piel con los movimientos de su mano. Estaba perdido en la visión de su jefe preparándose con tres dedos que no le hacían justicia a su miembro.
—Agrega otro dedo.
Obedeció. Con cuatro dedos amplió lo que pudo su entrada para recibir a Jungkook, no estaba seguro de si era suficiente.
Abrió el sobre con el condón, con extrema delicadeza. No sería la primera vez que se le rompería un condón por la desesperación del momento y todo por la culpa de cierto castaño con piel morena.
—Pónmelo.
Taehyung tomó con cuidado el condón y lo llevó hacia su entrada. Esa era una de las tantas ideas que se le habían ocurrido para poner un condón.
Jungkook soltó una risa seca.
—Me gusta ponerme el condón rápido.
El pelinegro tomó las caderas del canelita mientras le tomaban el miembro y lo alineaban con su entrada y el condón.
—Cuando entre, respira profundo. Exhala solo cuando esté completamente dentro.
Inspiró profundamente cuando se adentró más rápido de lo usual, arrancándole el aire de sus pulmones. No podía controlar su respiración, estaba hecho mierda.
—Exhala, bebé. Exhala.
Lo hizo y tiró su frente contra el vidrio lloriqueando. Había olvidado lo que era un buen tamaño por ahí atrás.
Las caricias en sus caderas y culo, le ayudaban a olvidar el dolor creciente en su zona. Y el aire se le fue definitivamente cuando Jungkook lo masturbó duramente, jugando con la punta. Jungkook apretó sus labios y reprimió sus gemidos ante los movimientos inconscientes y descoordinados de Taehyung. Se sentía tan delicioso. Húmedo, estrecho y caliente.
—Muévete cuando quieras… Úsame.
Tomó los bordes del escritorio para calmarse un poco y no tomar un ritmo arrasador con el pobre chico. Sus piernas estaban temblando y sus ojos ya estaban brillando.
Jungkook retrocedió un poco para darle espacio al moreno para que se embistiera y lo hizo, lento y marcado. Antes de sacar completamente su miembro, volvía y tragaba todo despacio, hasta chocar con la pelvis de Jungkook. Tenía tan buen tamaño, que hasta su estómago lo sintió. En la primera embestida no sintió mucho, pero en la segunda blanqueó sus ojos ante el roce sutil contra su próstata, regalándole un rico estremecimiento.
—Se ve precioso tomándome, presidente Kim.
Quiso responder ante su atrevimiento pero Jungkook había tomado el ritmo. Fue suave hasta cierto punto, luego, el ritmo se volvió brusco y lento. Tomaba sus caderas casi saliendo por completo y lo arrastraba hacia atrás, embistiéndolo duramente. Y repetía el proceso con una lentitud exasperante.
—Jeon…
—Jungkook para ti, precioso. Address me properly.
—Papi…— Jungkook no aguantó el apodo. Atrapó completamente sus caderas, enterrando sus dedos, hundiéndose en su piel para arremeter contra él. Gimiendo por y para él—. ¿Te gusta así?
¿Y todavía tenía el descaro de preguntar?
Amaba cuando el sexo era despiadado. Que su espalda y culo dolieran, que recordara la buena follada que tuvo. Por eso congenió tan fácil con Jungkook… Aunque, él fue el culpable de volverse ninfomano. Verlo, le provocaba una necesidad por ser tomado bruscamente, arañar sus músculos y rogar por él.
—Kook…
—No, bebé.
—Papi.
El ritmo inevitablemente se redujo pero Jungkook no desaprovechó ninguna oportunidad para verlo destruido, así que movió sus caderas en círculos con su pelvis pegada entre sus mejillas gordas marcadas. Taehyung estaba sin aire, jadeando y lloriqueando.
—Jungkook, Jungkook.
Rió ante el llamado desesperado del hombre.
—¿Qué ocurre, señor presidente?— murmuró sobre su oreja, haciendo que se retorciera.
Amaba cuando se movía en círculos, le hacía sentir algo inexplicable. Estaba llorando en sus brazos, prueba suficiente de lo mucho que lo disfrutaba.
Taehyung ya no podía controlar su cuerpo. Se mandaba prácticamente solo por el excesivo placer que estaba recibiendo, demasiado rico para su próstata y para su polla.
—Hábleme.
Negó, suplicando que lo tocara. Su polla palpitaba.
—Si no se comunica, no puedo complacerlo.
—Tócame, tócame.
Deslizó una mano por todo su pecho, llegando hasta uno de sus pezones, apretando y tirándolo con sus dedos. La otra se encargó de darle un masaje en el glande mientras molía su propia verga contra la hinchada próstata del presidente Kim.
Estaba tan estrecho que agradecía la lubricación del condón, de lo contrario, no podría moverse en su estrechez. Se sentía tan rico hundir su verga, empujarlo hasta el fondo y ver cómo se abría para tomarlo. Hundir todos sus centímetros y moverle las caderas, era como masturbarse con su culo.
Lo estaba usando a su antojo para aliviar el cosquilleo que sentía, la presión y el calor que le hacían nublar su visión y ser despiadado.
—Mío, mío, mío— acompañó las palabras con profundas y duras estocadas—. Usted es mío, presidente Kim.
Taehyung asintió a sus palabras, aunque su mente estuviera nublada. No entendía palabras, no sabía dónde estaba solo sabía que estaba siendo follado de la manera que amaba. No quería pensar ni hablar, solo rendirse.
—Dígalo.
Taehyung negó.
La paciencia de Jungkook tenía un límite no muy alto, así que lo tomó de la boca y lo tiró hacia atrás, impulsando duramente sus caderas y abusando de su pobre entrada roja. Taehyung gritó y lloró contra su mano, rogando que aliviara el dolor en su pene. Ni su propia mano lo aliviaba. Estaba frustrado.
Pasó sus brazos por encima de los de Taehyung y enganchó sus dedos en la sudorosa nuca del presidente, creando una especie de llave con sus brazos para mantenerlo inmóvil. Sus caderas seguían moviéndose fuertemente contra él. Los choques entre sus anatomías eran música para él, dándole estímulo a su gruesa y dura verga que estaba llegando a su tope.
Jungkook buscó el orgasmo anal de Taehyung. Desesperadamente, gruñendo y gimiendo contra él.
—Llega bebé, hazlo… Te esperará una deliciosa recompensa.
Largó un grito y su cabeza se fue hacia atrás, sintió una fuerte presión en su culo y se extendió placenteramente. Jungkook mordió su cuello al apretarlo duramente. Su verga se hundió hasta el final y lo rellenó de semen. Taehyung sintió la deliciosa calidez a través del látex.
—Mierda, mierda— apoyó su frente contra la nuca de Taehyung soltándolo despacio. Sentía que Taehyung estaba ordeñando su verga con lo estrecho que se había vuelto producto de su orgasmo.
Mientras sacaba su verga, sosteniendo el condón por la base, le tiraba la piel, sacándole las últimas gotas de su semen.
Apoyó suavemente a Taehyung contra el escritorio y se sacó el condón, tirándolo al basurero con un envoltorio de papas fritas.
—Ven acá— Taehyung se dio la vuelta y Jungkook se arrodilló para él—. Eso es, Jeon, trágala completa.
Tiró los cabellos de su nuca y lo hundió en su verga, ahogándolo y haciendo que sus ojos se llenaran de lágrimas de forma inmediata. Tenía una garganta muy sensible. No estaba acostumbrado a chupar polla.
Acabó en su garganta por segunda vez y fue más rápido, tragó todo y no se separó de su polla hasta haberla limpiado.
Lo soltó y se reincorporó, tomando en brazos a Taehyung. Se sentó en la silla y lo sentó sobre sus piernas, y como un bebé, lo arrulló.
—Felicitaciones, bebé. Te mereces el puesto— Taehyung sonrió tímido entre sus brazos—. Haz trabajado duro para ser mi mano derecha oficialmente.
—Gracias por tomarme en cuenta.
—Tu expediente es impecable, no había nadie más apto para el puesto.
—Gracias igual, Jungkookie… Por este juego que hicimos… Y…
—¿Te gustó?— Jungkook tiró su nariz, haciéndolo reír.
—Mucho… Me gustó verte así y tratarte como inferior, porque lo eres. Yo debería ser el presidente de esta compañía, y tú, nada más que un hombre dispuesto a saciar mi hambre sexual.
—¿Eres consciente de que acabas de describir tu situación? Literalmente te dije que quería sexo en la mañana y mírate, estabas revolcándote en mi polla y luego me hundiste la tuya en mi garganta. Te pagaré muy bien por tus servicios, whore.
—Lo amo, Presidente Jeon— comentó riéndose entre sus brazos. El apodo le hizo sonrojarse hasta la médula. Amaba cuando lo degradaba por esos apodos.
—Y yo a usted, Vicepresidente Kim.
—Ahora, jefe, debe arreglarse porque la reunión empezará en unos veinte minutos. Y le recuerdo que mataría a cualquier ser humano que goce mirarte follado— Taehyung tiró su cabello mojado por el sudor hacia atrás—. Solo yo puedo verte en este estado. Arréglate. Ya.
—Por supuesto, precioso.
Le regaló un besito y con unas toallitas húmedas de su despensa de emergencias, le ayudó a limpiarse. No había tiempo para una ducha. Continuaron arreglándose entre besos descarados y miradas para nada disimuladas.
La jornada inició con un Jungkook de buen humor y mucho más capacitado para analizar el mercado y analizar las ofertas que se le estaban planteando. Su mente estaba despejada y todo gracias a un hermoso castaño que ahora se sentaba oficialmente a su derecha.
Amaba a Jeon Taehyung.