Chapter 1
Jimin lloraba solo en su cuarto…de nuevo.
Y es que me fue inevitable escuchar toda la discusión mientras estaba en mi habitación al otro lado del pasillo con la puerta abierta.
Habían pasado más de dos años ya de que había comenzado una especie de relación con Jungkook, y digo especie ya que tenían demasiados altibajos en ella.
Jungkook seguía siendo muy joven e inseguro con respecto a sus sentimientos sobre Jimin.
Podía actuar tan celoso y posesivo cuando Jimin charlaba con sus amigos o tenía muestras de afecto para los demás miembros en la casa, como igualmente podía rechazar alguna muestra de afecto hacia él en público rompiéndole su corazón.
Yo podía entenderlo, con sus solo 19 años aún luchando por encontrar su identidad era normal que tuviera dudas y confusiones, pero eso no evitaba que yo lo odiara cuando hacia llorar a Jimin.
Era tan incongruente que solo quisiera que fuera suyo pero a la vez esconderlo de todos como si Jimin fuera un sucio secreto, una vergüenza.
Yo hubiera dado todo por gritarle al mundo que lo amaba, y aunque sabía que Jimin también lo hacía y que nos consideraba almas gemelas, jamás me vería con los mismos ojos que miraba a Kook y eso seguía partiendo mi corazón todos los días.
Cuando escuché que Jungkook se fue azotando las puertas a su paso, de inmediato fui con Jimin, sabía que estas situaciones lo deprimían demasiado y que Jungkook desapareciera por horas aumentaba el sentimiento.
Ninguno de los hyungs estaban ya que se encontraban grabando una nueva canción de la rap line.
— ¿Puedo pasar? — pregunté después de tocar y abrir la puerta.
Jimin estaba boca abajo y giró el rostro de mí para que no viera sus lágrimas pero yo sabía que estaba llorando.
Puse seguro a la puerta y me acerqué con cuidado, sentándome en la cama a un lado de él comencé a acariciar su espalda.
— ¿Qué pasó Minnie?—
—Nada— dijo con la voz quebrada.
— ¿Entonces Jungkook casi tira la puerta de la entrada y tú estás llorando por nada?
— Sí — dijo moviendo su cabeza entre sus brazos dándome la espalda.
— Minnie, habla conmigo,somos amigos…siempre lo seremos no importa lo que pase.
Giro su rostro y sus hermosos ojos que yo tanto amaba estaban rojos y tristes.
— Lo mismo de siempre Tae, Jungkook es joven y tiene dudas, lo entiendo pero aún así no puedo evitar que me duela.
— ¿Pero que pasó?
— Pues en primera sigue molesto por las fotos que me tomaron con Taemin platicando afuera del escenario la semana pasada — dijo refiriéndose a sus momentos captados juntos en el Musicbank — y entonces yo he tratado de aumentar su confianza y disminuir sus celos siendo atento y cariñoso con él, pero quise tomarlo de la mano por debajo de la mesa cuando estábamos en la cafetería y se volvió loco diciendo que no pienso en lo perjudicados que podríamos salir si alguien nos vieran y en ¿Cómo le explicaría eso a sus padres? Y varias cosas más que no quiero recordar, pero luego me hace sentir como una puta cuando comienza a reclamarme que yo soy demasiado cariñoso con todos y debo dejar de hacer eso ya. Te juro que a veces no puedo Tae — dijo levantandose para quedar sentado frente a mí — lo amo tanto pero me lástima tanto también, y me cansa pensar en si sigo poniéndole demasiado esfuerzo a esto que no nos llevará a ningún lado.
— Ven acá — dije atrayendolo a mis brazos porqué ¿Qué podía decirle?— que lo dejara, que se diera por vencido, que no valía la pena, que abriera los ojos a los varios más que esperábamos nos mirara, no, no podía hacer eso así que solo le di consuelo.
Pero la cercanía de su cuerpo y su olor hacían cosas en mi sistema difíciles de evitar.
Hundiendo mi rostro en su cuello procedí a aspirar su aroma con suavidad mientras la punta de mi nariz acariciaba su suave piel y sentía las pulsaciones de su corazón comenzar a acelerarse.
Él podía amar a Jungkook pero su cuerpo recordaba la conexión que había tenido con el mío y reaccionaba.
— Tae — dijo en un débil susurro intentando alejarse de mí cuerpo.
Pero mis manos lo sujetaron por la cintura evitandolo.
— No Minnie, no me alejes, me necesitas y yo a tí — dije poniendo mi rostro frente al suyo, tan pegado qué podía sentir su aliento tibio saliendo de sus labios — puedo darte consuelo y tú lo necesitas en este momento.
— No Tae, sabes que no debe de ser así, no quiero arruinar nuestra amistad.
— ¡No lo harás! — dije aún renuente a soltarlo de mi abrazo — nada cambió después de aquella vez, lo sabes y sabes que no te pido nada a cambio, solo sé que me necesitas y es la única manera en la que yo…yo necesito mostrarte cuánto te amo, cuan especial eres para mí Minnie… por favor— rogué con mi frente recostada en la suya, nuestros labios rozandoce y mis ojos cerrados porque no quería ver la negativa en los suyos.
— Tae — dijo en un susurro inclinándose hacia adelante solo un milímetro, pero para mí fue suficiente incentivo para cerrar distancia.
Estampando mi boca contra la suya, tomé su cara en ambas manos para evitar alejarlo de lo que tenía planeado darle en ese beso.
Desesperación, anhelo, deseo desmedido y amor incondicional.
Ladeando su rostro profundice con mi lengua explorando su dulce cavidad bucal, tratándome el gemido de la boca de Jimin.
Con inseguridad subió sus brazos y rodeó mi cuello y yo lo apreté más a mí cuerpo.
— Tae… debemos parar — susurraba en mi boca no tan seguro como quería sonar.
Su cuerpo me conocía y lo deseaba y el mío ardía en deseo por estar dentro de él de nuevo.
Ignorando su petición lo acosté sobre su espalda, y colocándome sobre él sin soltar su boca comence a desabotonar su camisa.
Sus manos viajaron debajo de mi suéter urgido por el contacto de piel con piel, tal vez por miedo a arrepentirse.
Yo lo tomé así y no demoré en mi misión por desnudarlo. Haciendo malabares por desnudarme sobre él sin querer romper contacto, no quería darle ni un minuto de duda.
Alineando nuestros cuerpos y nuestras erecciones, comencé a frotarlas una sobre otra, creando dulces y deliciosos gemiditos en su garganta que yo con la boca pegada a ella los saboreaba con felicidad.
Besé sus clavículas mientas mi mano encontraba nuestros miembros mezclando el líquido preseminal que salía de las puntas, lubricadolos y facilitando la fricción.
Mi boca no podía estar en paz, y saboreando cada centímetro de su piel bajé a tomar su polla en mi boca.
Chupe, lamí, y succione hasta que mis labios estuvieron hinchados y las piernas de Jimin temblaban de anticipación.
Me retiré y volví a tomar su boca, su sabor mezclándose entre nosotros, sus manos deseosas recorriendo mi culo, y su cintura empujando e invitandome a enterrarme en él.
Escupiendo en la palma de mi mano, la llevé a su entrada donde con mi saliva y dos dedos lubriqué y estiré su agujero. No quería perder tiempo en pedirle lubricante pero tampoco deseaba lastimarlo, tenía que prepararlo bien, y por la forma en que de mi polla brotaba líquido preseminal sabía que estaría bien lubricado una vez que estuviera dentro.
Con mis dedos dentro me incliné para sacarlos y volver a escupir sobre ellos antes de introducirlos de nuevo, y entonces retirandolos tomé posición entre sus piernas alineando la cabeza en su entrada.
Sin dejar de míralo me introduje con lentitud,con un poco de resistencia y paciencia logré enterrarme en él, esperando a que se acostumbrase a mi miembro mientras no podía evitar contemplar su hermoso rostro.
Sus párpados entrecerrados, su hermoso sonrojo, y su boca roja hinchada y semiabierta eran un poema a mis ojos.
— Te amo Minnie— susurré en sus labios.
— Yo también Tae— dijo poniendo sus manos en mi rostro conectandome a tierra y anclandome a la realidad.
Me amaba pero no como yo quisiera.
Aunque eso no importaba, en este instante su calor envolvía mi polla de forma maravillosa… Era mío en este momento.
Comencé a moverme sobre él.
Dentro,fuera, dentro,fuera.
En un suave balanceo de nuestros cuerpos, sin prisa pero con fuerza.
Apoyándome en un brazo bajé el otro para en envolver su cintura, levantándole un poco y pegándolo más a mí su culo se separó del colchón para comenzar a clavarlo con más rudeza, creando un delicioso sonido de mi carne sonando con sus nalgas.
El sonido era excitante, su olor embriagador, y el sabor de su piel un manjar en mis papilas gustativas.
Pasé mi brazo con el que me sostenía en la cama por debajo de su pierna y volví a apoyarlo en el colchón, manteniendolo abierto y estirado para mí mientras su otra pierna la tenía aferrándose a mi culo ayudándome a empujar dentro de él con fuerza.
Sus uñas romas clavadas en la espalda me hacían sentir la realidad de la situación.
No lo estaba soñando como otras veces, era real.
— Jimin— dije chupando su regordete labio inferior— no creo aguantar más.
— Tócame por favor — dijo gimiendo y arrojando su cabeza hacia atrás cuando rocé su punto dulce.
Llevando mi mano entre sus piernas comencé a acariciar su caliente e hinchada polla mientras incremente mis estocadas.
No tardó mucho en derramarse entre nuestros cuerpos, conmigo siguiéndolo de inmediato mientras yo ahogaba mi grito en su hombro.
Había sido magnífico, mejor que la última vez, y yo solamente podía pensar si no la había cagado por haber insistido en esto porque ahora quería más, estaba dispuesto a luchar por él y su amor.
Más vale que Jungkook lo cuidara de ahora en adelante o entonces no tendría remordimientos en luchar por él y alejarlo de su lado.
Lo amaba, lo amo, y siempre lo amaré...
Ultimo oneshot de la trilogía.
Como muchas saben el Vmin es mi gusto culposo, pero el kookmin mi religión.
Les mando todo mi love 😘 y nos leemos pronto 🤟🏻