Uno
La noche ha sido tranquila.
Harry ha conseguido un momento de relajación después de un pesado día de trabajo y los incansables gritos de Sara por la emoción del concierto al que está asistiendo en este momento.
El hombre puede decir con seguridad que, no ha tenido una noche tan silenciosa como esta en un largo tiempo. Y claro que no lo ha hecho, si su hija ha pasado los últimos siete años reproduciendo y cantando las armonías canciones de su ídolo musical, desde que el sale el sol hasta que este se oculta. Harry está un poco cansado de escuchar la misma voz desde las siete de la mañana.
La película se reanuda cuando Harry toma asiento de nuevo en el sillón, un gran tazón de palomitas de maíz lo acompañan y espera no acabarlas tan rápido esta vez.
Los protagonistas de la historia de amor que Harry ve se reencuentran cuando la mujer llega al lugar donde compartió junto al amor de su vida una de las mejores noches que pudo experimentar durante su adolescencia. Harry repite los diálogos de memoria, sabiendo exactamente lo que vendrá después de la casi huida de Allie en su auto tras chocar la cerca de Noah.
La televisión se mantiene encendida y la película en curso, con los minutos transcurriendo con prisa hasta la escena en la playa, que es cuando Harry por fin siente su celular vibrar contra su pierna.
Harry tantea y desbloquea el móvil, pensando en que algo malo pudo haberle ocurrido a Sara durante el concierto. Sin embargo, se lleva una sorpresa cuando ve que sólo se trata de sus amigos enviando mensajes al chat grupal mientras lo mencionan desesperadamente.
Cuando él está por leer los mensajes, una llamada ingresa de la nada.
—Zee, ¿qué pasa? —él dice de inmediato.
—¿Por qué mierda no respondes a los mensajes? —Zayn habla atropellado.
—Hum. Estoy viendo una película —él pone en pausa la película—. Pero, bueno, ¿por qué llamas?
—Tan sólo quería asegurarme de que seguías vivo.
Harry rueda los ojos.
—Lo estoy. ¿Puedo continuar ahora con mi noche tranquila?
Él puede escuchar la carcajada de Zayn desde el otro lado de la línea; así que, aleja su celular de su oído.
—Dudo mucho que continúe siendo así.
Harry frunce el ceño ante las palabras.
—¿A qué te refieres? —los nervios han empezado a acumularse.
—Sólo mira los mensajes en el grupo.
Y la llamada se corta.
Harry separa su celular de su oído y profundiza su ceño fruncido. No entendió una mierda de la conversación con Zayn, pero él obedece y abre su aplicación de mensajería.
Lo primero que Harry ve al ingresar al chat grupal es el aviso de “51 MENSAJES NO LEÍDOS”, y le parece extraño, porque sus amigos no suelen enviar tantos en poco tiempo. Son adultos, ¿de acuerdo? Su vida se centra mucho más en el trabajo y sus familias.
Niall: No me van a creer lo que acabo de ver en Twitter.
Zayn: ¿?
Ay, Zayn, siempre un hombre de pocas palabras.
Liam: No quiero ver más de tus aburridos hilos de cómo viajar al extranjero.
Zayn: x2
Niall: ¡Mis hilos son interesantes!
No, Niall, no lo son. Piensa Harry cuando lee el mensaje.
Liam: Si eso te deja dormir por las noches...
Niall: De todas formas, Harry va a morir cuando lo vea.
Niall: No de manera literal.
Niall: O, tal vez sí.
Niall: Creo que es probable.
Niall: ¿Alguien puede llamar a una ambulancia desde ya?
Zayn: ¡Oh, Dios! Niall, sólo di lo que viste o terminaré enviando la ambulancia a tu casa.
Harry se ríe.
Sí, Zayn puede ser amenazante y gracioso cuando se lo propone.
Niall: Ok.
Niall: ¿Vieron que paso la mayor parte de mi tiempo en redes sociales?
Liam: Es, como, tu trabajo, ¿no?
Zayn: Deberías bajarle un poco a tu adicción al celular.
Niall: ¡No es mi culpa que los jóvenes de ahora se interesen por el golf y vean en mí una persona increíble!
Le responde a Liam.
Niall: Como sea, estaba viendo un par de cosas en mi TimeLine y, como sigo a Sara, me salió un tweet donde la mencionan.
De acuerdo, los mensajes acaban de convertirse en importantes para Harry.
Liam: Niall, llega al punto.
Niall: ¡No me interrumpas porque me pierdo!
Zayn: Dios.
El texto va acompañado de un emoji rodando los ojos.
Niall: Entonces ingresé al hilo, porque quería ver en qué estaba metida esta vez la mocosa, y casi me caigo de culo cuando vi el video.
Liam: ¿Video?
Zayn: ¿Video?
Niall: Sí, un video.
Niall: Y yo no le vi nada de malo, pero ya saben cómo es Harry.
El hombre sentado en el sillón se encuentra confundido.
Zayn: Entonces, ¿por qué nos lo cuentas?
Niall: Es que, ¿cómo lo digo y amortiguo el golpe?
Liam: ¡Sólo dilo de una maldita vez!
Niall: Bien, pero tomen asiento.
Niall: De verdad, háganlo.
Liam: Ya me senté.
Zayn: x2
Niall: Bien.
Niall: Digamos que, el video que vi se viralizó un poco (MUCHO) y ahora está en todo Internet.
Harry abre sus ojos con sorpresa. Un video viral.
Otro jodido video viral.
¿Qué diablos hizo Sara ahora?
Liam: ¿QUÉ?
Zayn: ¿SARA TIENE OTRO PUTO VIDEO VIRAL?
Zayn: ¡NECESITO VERLO!
Liam: ESPERA, ¿ES DE AHORA?
Niall: SÍ
Liam: ¿No se supone que está en el concierto de ese cantante que tanto le gusta?
Niall: Créeme que lo está HAHAHA :)
Liam: ¿Harry no lo va a entrevistar en unas semanas?
Zayn: Creo que sí.
Zayn: @Harry confirma.
Y ahí va la primera mención.
Zayn: @Harry responde maldita sea
Zayn: Niall envía el video, necesito verlooo.
Liam: @Niall.
Liam: @Niall.
Zayn: @Niall.
Niall: Son unos desesperados, ya voy.
El momento de la verdad está por definirse para Harry, y él toma una honda respiración cuando presiona con su dedo índice el enlace que Niall ha enviado minutos atrás.
Lo primero que Harry consigue escuchar son los gritos de los fans, y después, la voz que ya consigue identificar como la de Louis Tomlinson. La propietaria del video graba hacia el frente, directamente al escenario, donde la silueta de un hombre se vislumbra a la perfección.
El cantante deslumbra con su presencia escénica —y Harry puede notar a un buen artista cuando lo ve, por esta razón trabaja y se relaciona con ellos—, y nada tiene que ver que la luz de los reflectores cae con más intensidad sobre él, o que las personas en el estadio hayan ido a verlo precisamente por su adoración; sino que, el hombre tiene este magnetismo con las masas que consigue traspasar hasta pantallas.
Harry puede apreciar que Louis disfruta lo que hace. Seguro ama cómo la euforia de los conciertos eleva sus sentidos de manera impresionante, o cómo la adrenalina lo atrapa y los gritos de los fans lo vuelven loco en el momento que da un paso en el escenario al iniciar el show. Harry está seguro por sí mismo —y por los constantes relatos de Sara— que la juventud lo aclama y alaba por su dulce voz, y que, además, siempre se encuentran en éxtasis cuando su ídolo musical empieza a cantar.
Todo lo que Sara le ha dicho lo está comprobando en este momento.
Los gritos son fuertes, pero, de un momento a otro, estos parecen muchos más ruidosos que hace un segundo; y Harry no entiende porqué tantas extremidades empiezan a aparecer en la toma del video, hasta que la propietaria de este cambia de plano y captura de primera mano cómo Tomlinson salta del escenario y se dirige hacia la multitud de personas que se encuentra en la barrera de seguridad.
—Jodido demente —dice Harry a la nada, aun concentrado en lo que sucede en el video.
Tomlinson recorre el perímetro libre seguido de sus guardaespaldas, quienes lucen desesperados porque el artista regrese a la seguridad del escenario, de donde no debería bajar nunca. El cantante huye de su personal de seguridad un par de veces, hasta que toma una decisión en último momento y se coloca en el centro de la barrera, justo a un costado de quien graba.
Harry mira con atención como las manos de las fans vuelan hacia el cuerpo del cantante, tomando y tocando todo cuanto pueden porque saben que no tendrán otra oportunidad como esta. Y el hombre sigue sin comprender por qué Sara fue mencionada en el video y por qué Niall lo envió en primer lugar, y eso es así por una milésima de segundo, hasta que un brazalete llama su atención y sabe que no puede tratarse de nadie más que de su hija.
—Ay, no, Sara.
Apenas consigue susurrar, porque él obtiene la respuesta que buscaba un segundo después.
La mano, la mano de su jodida hija, viaja sin temor hacia la parte superior del cuerpo de Louis y se posiciona alrededor del cuello del artista. El cantante sólo sonríe y cierra los ojos mientras sigue cantando, y la propietaria del video parece haber notado el incidente; así que, sigue el camino del brazo de Sara hasta que llega a su rostro. Harry está a nada de sufrir un colapso nervioso.
En el clip se nota a Sara sonreír con emoción por estar tocando y tener tan cerca a su ídolo musical, y seguro es el mejor día de su vida, y ella tiene la fortuna de que ha quedado registrado para la eternidad.
El vídeo llega a su fin cuando Louis es arrastrado lejos de sus fans por sus guardaespaldas. Harry oculta su rostro entre sus manos y suspira, ahora tendrá que hablar con Sara sobre el incidente y los límites personales.
El celular del hombre vibra de nuevo un minuto después y él lo toma. En esta ocasión no sólo tiene las menciones de sus amigos pidiéndole ser bueno con el castigo de Sara, sino que hay una foto y un mensaje de su hija que consigue leer por medio de sus notificaciones:
¡Ya salí del concierto y tengo mucho que contarte! ¡Te veo en casa en una hora! xx
Adiós a la noche tranquila de Harry. Y hola, responsabilidades de padre.
...
Dos semanas, dos malditas semanas de castigo se ganó Sara. Además de, por supuesto, el par de cientos de personas que empezaron a seguirla en sus redes sociales debido al vídeo.
Sara no se arrepiente de nada, y Harry podría castigarla las veces que quisiera por el incidente, pero si a ella le dieran la oportunidad de hacerlo de nuevo, lo haría sin pensarlo dos veces.
Y no es que Harry sea un padre absolutamente estricto y con reglas inflexibles, pero sí se preocupa mucho de su imagen pública y la que su hija también puede transmitir a la prensa; y, como que, Sara no se lo ha estado poniendo tan sencillo durante el último año y medio.
El primer incidente ocurrió el día de su cumpleaños quince, la fiesta iba bien y los invitados lo estaban pasando de maravilla, hasta que a alguien —Niall específicamente— retó a Sara a saltar desde el techo de la casa hacia la piscina. Harry continúa arrepintiéndose de haber ingresado a la cocina por el pastel de Sara, porque en el momento en que regresó al patio trasero, con las velas encendidas sobre el pastel y la canción de cumpleaños sonando de fondo, encontró a su hija empapada de pies a cabeza y con todo su maquillaje corrido.
El video se viralizó en un par de horas y Harry tuvo que vivir con las preguntas de broma y las llamas constantes a la estación de radio, diciéndole que les encantaba cómo Sara había cumplido el reto.
Sara tenía dieciséis, su edad actual, durante la segunda ocasión en que se vio envuelta entre lo más viral del Internet. Esta vez, para gusto de Harry se trataba de un cover de una de sus canciones favoritas, Rainbow Connection de Willie Nelson; y el hombre estuvo feliz de que ahora Sara fuese viral por ese video, y no uno donde ella estuviese saltando desde un helicóptero a la nada, porque la adolescente le había dicho a Harry que quería hacerlo para su cumpleaños.
Como sea, justo ahora, dos semanas después del concierto y la viralización del vídeo, Sara continúa en casa viendo películas acompañada de su gata. Ella siente que podría morir de aburrimiento en cualquier momento; porque, además, su padre le ha quitado todo acceso a su música y guitarra. Así que, han sido días duros en la vida de Sara Styles.
Por otro lado, Harry únicamente ha estado atento a investigar —mucho más de lo que sabe gracias a Sara— sobre Louis Tomlinson, porque en menos de un día el cantante estará en su estación de radio, y Harry no quiere ser como los típicos presentadores que no tienen conocimiento sobre la persona a quién entrevistan y hacen las cosas mal al aire.
Entonces, Harry pasa las últimas horas de la noche leyendo y leyendo sobre la carrera artística de Tomlinson. Su origen, las raíces de su vida y un poco sobre su vida privada; pero, por sobre todo lo demás, intenta memorizar aún más las letras de las canciones que Sara reproduce a diario, para así, poder hablar sin problema sobre su discografía y el próximo álbum que saldrá en nada al público, y por el cual es que acude al programa de radio a hacer promoción.
Harry toma notas de un par de cosas más sobre Tomlinson y finalmente decide que es tiempo de ir a dormir, por la mañana se preocupará de decirle a Sara que sí puede acompañarlo a la estación de radio y conocer a Louis.
...
—¡Y esa fue Miley Cyrus con su reciente éxito, amigos! —Kate dice con emoción a los radioyentes—. Muchas gracias por sintonizar BBC Radio 1 y escuchar nuestro programa —la morena le sonríe a su compañero de cabina y este asiente a lo que sabe qué dirá—. Sé que muchos de ustedes están emocionados por nuestra o nuestro invitado sorpresa, y también sé de muy buena fuente que han desatado un gran debate en redes sociales sobre quién es, ¿no es así, Harry?
—¡Así es, Kate! —interviene el rizado mientras mira entre su amiga y Louis—. He recibido un millón de nombres en mi último tweet y unos cuantos consiguieron adivinar, sin embargo, tendrán que esperar unos minutos más para saber de quién se trata.
—¡Oh, eres cruel, Styles! —Kate lo molesta, siguiendo el itinerario del programa que han practicado—. Yo creo que tal vez podríamos darles un par de pistas y dejar el teléfono de la estación abierto para que nos llamen e intenten adivinar.
Harry contiene una carcajada al recordar que su hija se encuentra fuera de la cabina y no podrá participar por saber desde antes la identidad del invitado sorpresa. Por el rabillo del ojo mira como Louis intenta no reír de su intento de juego.
—Está bien, tú ganas —él “cede” y recorre sus notas de información con una rápida mirada—. ¿Puedo iniciar yo? —pregunta hacia Kate y esta le dice “Claro, Harry” como respuesta—. Bien, primera pista, espero que todos estén atentos. Nuestra o nuestro invitado sorpresa tiene mucho en común con Jesucristo; ambos nacieron, y pongan mucha atención a este detalle, entre el veinte y cuatro y veinte y cinco de diciembre.
Harry observa como el rostro de Louis se arruga por sus ganas de reír; así que, silencia la conexión del micrófono con la señal de la radio un segundo antes de que Louis empiece a reír con fuerza.
—Lo siento —se disculpa el cantante cuando se repone con rapidez—. Díganme que no la cagué.
—No lo hiciste, descuida —calma Harry con una sonrisa mientras le hace una señal a Kate para que continúe.
—¡Fallas técnicas, amigos! Una disculpa. Pero bien, ¿en qué estábamos? —Kate finge pensar y habla al segundo—. ¡Oh, sí! Harry, creo que ya les diste mucha información.
—Ya lo veremos, Kate —él les sonríe a sus compañeros fuera de la cabina—. De todas formas, ahora que ya tienen esta primera pista estaremos esperando sus llamadas.
—Un momento. Antes de que iniciemos oficialmente con este juego, quiero decirles que la única regla que existe es que sólo aceptaremos dos llamadas por pista —la mujer empieza a leer lo escrito en su guion.
—Kate, ¿y qué ganará el afortunado que adivine? —Harry interviene.
—Se llevará el nuevo álbum autografiado de nuestra o nuestro invitado sorpresa. Así que, ¡atentos a la información que damos!
Harry toma de palabra de nuevo.
—Para quienes apenas nos sintonizan, la pista es la siguiente: nuestro invitado o invitada sorpresa tiene mucho en común con Jesucristo. ¡Suerte a todos, los teléfonos están abiertos!
—Y mientras las llamadas ingresan, los dejamos con Love de Lana del Rey.
La canción empieza a reproducirse después del característico ”BBC Radio 1“, y los micrófonos se apagan.
—Ustedes son increíbles —Louis le dice a la pareja—. Creo que, si no hubiese elegido a la música como mi profesión, en definitiva, me encantaría trabajar en este lugar —el cantante mira fijamente las manos de ambos conductores y se lanza al ruedo sólo para confirmar sus sospechas—. ¡Tienen una química asombrosa, no me sorprendería que estuvieran saliendo en absoluto!
Tanto a Harry como a Kate se les congela la sangre y se ven con temor, ¿ellos dan esa apariencia?
—Oh, por Dios —susurra Harry con las mejillas carmesí.
Por su parte Kate niega energéticamente con la cabeza mientras repite varias veces “No, no, no”.
—No lo estamos —la mujer mira fijamente a Louis cuando maldice y pregunta—. Mierda, ¿damos esa impresión?
—Lo siento, es que nunca había visto a dos amigos compaginar tan bien —mentiroso—. Fue lo primero en lo que pensé.
—Oh, no, no —Kate no para de negar—. Dios me libre. Sólo somos muy cercanos porque soy la madrina de la hija de Harry.
Oh.
Tiene una hija.
—¿Entonces estás casado? —Louis no duda en dirigirse hacia el rizado.
Kate nota que pasa a segundo plano de inmediato y que, de forma mágica, el interés de Louis cae sobre su amigo, tal como lo hacen los brazos del cantante al intentar inclinarse hacia el frente.
—Hum. Es algo com-
Harry ni siquiera puede completar su oración porque Kate se lanza a responder por él.
—No, es soltero —Kate sonríe en dirección de Louis y ve cómo sus orejas se tornan de un lindo color rojo; por otro lado, Harry frunce el ceño cuando escucha el complemento de la respuesta—. Está totalmente disponible en el mercado de las relaciones.
—Kate... —susurra.
Entonces, la primera ingresa a la cabina.
—BBC Radio 1 —la morena no pierde el tiempo cuando introduce.
Harry se ve arrastrado así que habla también: —¡Estás al aire! ¿Con quién hablamos?
—¡Hola, Kate! ¡Hola, Harry! Soy Mónica.
—Mucho gusto, Món —Harry saluda—. ¿Sabes la respuesta a la primera pista?
—Eso creo —se escucha claramente cómo Mónica toma una bocanada de aire—. ¿Se trata de Stephenie Meyer?
—¿Respuesta final? —Kate anima a la otra mujer a arrepentirse.
—Sí —Mónica dice con más convicción.
—Bien, Món, tu respuesta es...
Los presentadores se permiten un momento de silencio para introducir misterio al programa.
—¡Incorrecta! Lo sentimos, amor —Kate consuela a medias—. Aunque déjame decirte que soy una gran admiradora de Crepúsculo y el trabajo en general de Stephenie.
—Será para una próxima oportunidad, Mónica —Harry interviene—. Pero, de todas formas, ¡gracias por participar!
Y la llamada se cuelga, dando paso a una breve repetición sobre las reglas del juego por parte de Kate.
La próxima intervención telefónica sucede dos minutos después.
—¿Con quién tenemos el gusto? —Kate usa su voz seductora para intimidar a la persona del otro lado de la línea.
—¡Hola, soy Calum!
—¡Hey, Cal! ¿Crees saber la respuesta?
—¡Sí! —vaya muchacho entusiasmado—. ¡Estoy cien por ciento seguro de que su invitado sorpresa es Declan McKenna!
—Oh, Calum —Harry finge una voz triste, la misma con la que solía chantajear a Sara cuando era niña—. Aunque me encantaría decirte que estás en lo correcto, acabas de fallar. Declan no nos acompaña esta mañana.
—Mierda —ni Harry ni Kate pudieron censurar la palabra a tiempo; así que, ambos se ríen por aquello—. Como sea, ¡me encanta su programa! ¡Sigan así!
—¡Gracias, Calum! —y la llama se corta de nuevo—. ¡Vamos, chicos, sé que pueden hacerlo mejor! Kate, ¿tienes lista la segunda pista?
—Sí. Bien, nuestro invitada o invitado secreto tiene un acento inglés muy, demasiado, extremadamente marcado.
—Bien, ahí lo tienen. ¡Suerte! —Harry grita al micrófono y Kate se ríe.
El teléfono no tarda en sonar y las respuestas continúan siendo incorrectas.
Las pistas de los presentadores van en este orden desde entonces:
—¡Sus fans son extremadamente leales!
—Odia las tendencias.
—Tiene una obsesión con un número, de acuerdo con mis fuentes —Harry bromea un poco sobre la información que ha recolectado de Sara a través de los años.
—Acaba de finalizar una gira mundial.
Y, el teléfono de la estación empieza a sonar.
—Hola. BBC Radio 1 —Harry saluda.
—¡Estás al aire! —y Kate complementa.
—¡Hola a todos! Me llamo Ginny.
—Hola, Ginny. ¿Cómo estás? —Harry pregunta con amabilidad.
—¡Increíble porque voy a ganar el álbum!
—Oh, vaya. ¡Vienes por todo! ¿Qué tan segura estás de tu respuesta? —Kate sonríe mientras cuestiona.
—Mil por ciento, Kate.
Los presentadores en la cabina se ríen.
—De acuerdo, amor. ¿Quién es nuestro invitado secreto?
Ginny sujeta mucho más cerca su celular y dice con firmeza:
—Louis Tomlinson.
El trío en la cabina se mira fijamente y Harry le hace la señal a Louis.
—Bien, Ginny, déjame decirte que tu respuesta es...
—¡Correcta! —Louis grita cuando su micrófono se activa.
Los gritos del otro lado de la línea no tardan en llegar y todos se ríen mientras la pobre muchacha habla atropelladamente.
—¡Oh, por Dios! ¡Louis, te amo! Yo- tú, Dios. Significas el mundo para mí y para muchísimas más personas allí afuera —de la nada, pequeños sollozos empiezan a escucharse—. G-gracias por ser la increíble persona que eres, por la inspiración y la fuerza que nos transmites a todos. ¡Te amo! Espero verte pronto en la firma de tu nuevo álbum y durante la nueva gira que hagas.
—Ginny, cariño, muchas gracias por tus palabras —Louis sonríe embobado, y Harry entiende en este momento por qué Sara ama a este hombre—. Aprecio mucho lo que todos hacen por mí, no sería quién soy en este momento sin ustedes. ¡Son los mejores fans del mundo entero!
—¡Ahí está, Ginny! ¡Eres la ganadora de nuestro juego! —Kate intervine para dar las indicaciones que la fan debe seguir para conseguir su álbum autografiado—. En breve nos pondremos en contacto contigo, ¡gracias por participar!
—¡Gracias a ustedes, son lo máximo! ¡Adiós, Lou!
—¡Adiós, Ginny!
El silencio del otro lado de la línea les advierte a todos que la llamada ha finalizado.
—Wow. Eso fue intenso —Kate se ríe de los nervios—. ¡Louis, bienvenido al programa!
—Gracias a ustedes por invitarme —Louis sonríe a los conductores.
—¿Tus fans siempre son así? —la mujer habla.
—¿Te refieres a extremadamente encantadoras? —el cantante levanta una ceja en dirección de Kate.
—Por supuesto —ella dice, y Harry susurra por lo bajo un “ni que lo digas” cargado de sarcasmo.
—Sí, lo son —él asiente—. Siempre destacan entre las multitudes y arrasan con todo. Sinceramente son increíbles, no podría pedir mejores fans que ellos.
—¿Puedes decir que reconocerías a tus fans a kilómetros de distancia?
—Sí, sin lugar a dudas. De hecho, no es muy difícil hacerlo —él se ríe —. Siempre están rodeados de banderas de la comunidad y suelen gritar mucho.
El trío se ríe ante la respuesta, y Harry puede afirmar que todo lo que dice el hombre es real.
—Así que, gritan mucho. ¿Y durante los conciertos lo hacen más?
—Durante los conciertos sacan su verdadero yo.
—Louis, acabas de finalizar tu gira mundial hace unas semanas —Harry habla por primera vez y el cantante le presta total atención—. ¿Cómo te sientes al respecto? Quiero decir, vi las cifras aproximadas de las personas que asistieron a tus conciertos y podría decir que fue un éxito, ¿pero tú lo ves de ese modo?
—Alguien hizo su tarea —Louis se burla y Harry rueda los ojos divertido—. Y sí, no es porque se trate de mí, pero puedo decir que la gira superó las expectativas en un doscientos por ciento. Me divertí muchísimo con la banda y los fans durante los shows. Todo fue realmente increíble; así que, sí, considero que la gira fue un éxito.
—Es bueno saberlo —continúa Kate—, porque hace unas horas nos informaron que tu gira ingresó en el ranking de las mejores presentaciones que se realizaron durante el año.
—Oh, ¿en serio? —Louis mira con sorpresa a la presentadora.
—Sí. De hecho, es tendencia mundial en este momento con el hashtag #HomecomingWorldTour.
La boca de Louis se mantiene abierta un momento hasta que se recompone.
—Entonces tendré que tuitear una respuesta adecuada al finalizar el programa, pero ahora sólo quisiera agradecer a mis fans por esto. ¡De verdad, son increíbles!
—Muy bien, amigos. ¡Ahí lo tienen! ¡Una felicitación en vivo del mismísimo Louis Tomlinson! —Harry comenta entre sonrisas. Sabe que Sara debe estar muriendo en este momento.
—¡Y solamente por BBC Radio1! —el trío ríe ante la promoción del programa por parte de Kate—. Bien. Louis, ahora que sabemos que mantienes una relación tan estrecha con tus fans, creo que a todos nos encantaría saber las cosas más locas que han hecho por ti.
—¿Por dónde puedo empezar? —él finge pensar—. Bien, constantemente me están obsequiando ropa y zapatos, ¡y jamás he dicho mi talla! Absolutamente no sé cómo consiguieron dar con ella.
—Un poco de investigación profunda, ¿eh? —Harry bromea descaradamente.
—Sí, hacen su tarea —Louis guiña un ojo hacia Harry y este se sonroja—. Pero bien, creo que lo más alocado que han hecho ha sido, ¿comprarme una estrella y ponerle mi nombre?
Kate abre sus ojos de par en par.
—¿Ellos lo hicieron?
—Sí, una mañana tan sólo desperté y al parecer tenía una estrella. Eso fue loco.
—Una fanaticada atrevida, ¡me encanta! —la morena comenta—. Y hablando de atrevimientos, ¿qué es lo más loco que te sucedió durante la gira?
Harry mira a Kate, no puede ser, ella dijo que dejaría el tema fuera.
Louis se lo piensa un momento antes de que sus ojos se iluminen y sonría ante un recuerdo en específico.
—Tengo uno grande —el cantante lame la parte inferior de su labio con rapidez, el movimiento apenas es detectado por Harry—. Durante mi show- A ver, espera, no. Voy a explicar todo desde el inicio —Kate sonríe y asiente en su dirección—. Bien, desde el comienzo de la gira quise tener más contacto con mis fans, entonces decidí que durante la última canción bajaría del escenario y me aproximaría a la barrera de seguridad.
Kate frunce ligeramente el ceño.
—¿Eso no es peligroso?
—No, confío en mis chicos. Bien, como decía. Entonces, lo pensé y terminé aplicándolo en todos mis shows, y déjenme decirles que fue una locura total, la adrenalina fue increíble y el cantar tan cerca de mis fans ha sido de las mejores experiencias que he tenido hasta el momento —él se detiene y juega con sus manos—. Como sea, esa no es la mejor parte de la historia. Hubo un show, el último si debo ser específico, en el que estaba cantando frente a la barrera de seguridad, y absolutamente todo estaba genial y las cosas marchaban con normalidad, ¡pero no me van a creer lo que pasó!
Kate contiene la risa para este punto y pregunta.
—¿Qué sucedió, Louis?
—¡Alguien jodidamente me estaba ahorcando! —Louis se ríe del recuerdo y el vídeo que vio unos días después de la presentación—. Fue extraño en ese momento, pero después me reí de eso con mi equipo. De mis experiencias más locas hasta el momento.
Harry puede sentir los ojos de Kate sobre su rostro enrojecido.
—Suena a una experiencia divertida.
—¡Lo fue! —el artista suspira mientras niega—. Me encantaría ponerme en contacto con esa persona y platicar un momento, parece que su vida es interesante.
—¿Sabes? ¡Yo la conozco y es muy divertida! —la presentadora no se guarda el secreto.
Louis la mira atónito, de todo lo que podía esperar que Kate dijera, esto en definitiva no formaba parte de sus opciones. Por otro lado, la conductora del programa silencia los micrófonos e introduce una canción.
—¿En serio? ¿O es una treta de presentadora?
—No, realmente la conozco, a ella y a su padre.
Kate habla con emoción y Louis le corresponde cuando le dice:
—Sería increíble si nos pudieras poner en contacto.
Harry permanece en silencio mientras Kate continúa abordando a Louis.
—Lo haría en un abrir y cerrar de ojos, pero su padre suele ser muy estricto.
El involucrado en cuestión rueda sus ojos. Él es lo suficientemente estricto, ¿de acuerdo? Gracias.
—Uh, suena a que no es divertido —Harry mira a Louis indignado y habla sin pensar.
—¡Oye! Soy divertido —inmediatamente se arrepiente cuando nota que Louis lo mira atento.
—Louis, te presento al padre aburrido de Sara, tu casi homicida.
El artista mira entre ambos presentadores y se echa a reír, y cuando ve que nadie más lo acompaña, su cara se pone seria.
—Oh, lo dicen en serio.
Los amigos asienten.
—No esperaba esto.
—Yo tampoco —Harry mira fijamente a Kate—. Porque dijimos que sería un secreto mientras estuvieras aquí, pero ya ves como son los amigos —Louis se dirige a Harry cuando este habla de nuevo—. Louis, siento tanto el incidente en el concierto, castigué a Sara si eso te hace sentir mejor. Y, bien, creo que esta es, como, mi disculpa formal. Quiero que sepas que si hay algo que pudiera hacer para que olvidaras que mi hija te ahorcó, yo-
—Sal conmigo.
La cabina permanece en silencio por unos largos segundos y nadie se atreve a moverse o decir nada.
Harry aguarda la respiración al tiempo que sus mejillas se pintan de rojo, mientras Louis mira con atención cómo la timidez cubre las facciones del presentador que llamó su atención desde el primer momento en que puso un pie en la estación de radio.
—Perdón, ¿qué? —Harry pregunta con miedo de haber escuchado mal.
¿Acaso una super estrella musical acaba de invitarlo a salir?
—Ay, ¿no te gustan los hombres? —hay vergüenza en la voz de Louis.
—¡Sí lo hacen! —Kate dice abruptamente.
—Genial, que alivio —él sonríe—. Por un momento pensé que la había cagado —Louis deja salir el aire que no sabía que contenía. Entonces, el cantante repite sin pena alguna—. Harry, ¿saldrías conmigo?
Kate mira la interacción con la boca abierta, y apenas consigue salir de su estupor cuando ve a uno de los colaboradores del programa agitar sus brazos en el aire y a otro pedirle que corte la transmisión con una clara señal de su mano moviéndose cerca de su cuello. Entonces, ella se da cuenta que los micrófonos nunca se cerraron y que, desafortunadamente, continúan al aire. Mierda.
Harry siente que alguien lo patea en la pantorrilla y se queja.
—¿Por qué me pegas? —él mira de mala manera a Kate y esta le indica que haga silencio.
—¡Hey, todos! —Louis mira a Kate con curiosidad, y sus ojos se agrandan cuando ella continúa—. Tenemos un par de fallas técnicas en este momento; así que, mientras arreglamos unas cositas por aquí, ¡los dejamos con Kill my mind de Louis! Recuerden que están en sintonía de BBC Radio 1.
Kate no da rastro de nada más y los micrófonos se apagan, esta vez en serio lo hacen.
Harry se mantiene estático en su lugar, no sabe qué hacer o qué decir. ¿Sara habrá escuchado todo esto? Dios, espera que no.
—¿Todo el mundo escuchó lo que dijimos? —Louis es el primero en hablar.
Los presentadores asienten y él se mantiene en silencio. No es que le preocupe en demasía que todos sus seguidores sepan que sale con hombres, pues hace algunos años se sinceró con su audiencia y su sexualidad salió a la luz. Sin embargo, y de algo está seguro y es que, no sabe cómo su gerencia vaya a tomar que acaba de invitar a salir al conductor del programa en el que se encuentra. No hay reglas o un precedente de esto; así que Louis podría salirse con la suya.
Louis contempla al hombre frente a él, con sus rizos cayendo sobre su frente y el notorio rubor en sus mejillas, y ciertamente no ha visto a nadie como él en el pasado. Se siente como un maldito adolescente contemplando su primer enamoramiento. El artista está empezando a ponerse nervioso; así que, él le chasquea sus dedos frente a la nariz del otro.
Harry sale lentamente de su estado de aturdimiento y ve con atención al hombre del otro lado de la mesa. El conductor también nota que nadie en el exterior se ha movido y que, no parecen incómodos con la situación, al menos no va a perder su trabajo.
La asistente de Louis mira la escena con una sonrisa enternecida por las ocurrencias de su representado, ella asiente hacia el trío —quienes la observan como ciervos atrapados—, dando una afirmación de que la situación está bien y bajo control.
Louis suspira de alivio ante el movimiento de cabeza de Margot.
—¿Y bien? —el cantante pregunta esta vez nervioso, cuando centra su atención de nuevo en Harry.
Entonces, él va en serio. El presentador no puede creerlo.
—Kate —dice Harry, buscando una salida.
—Louis... —Kate interviene en el rescate.
—¿Harry? —Louis se reclina en su asiento y levanta una ceja.
—¡Papá! —Sara grita cuando está en la entrada de la cabina.
Oh, no.
Harry tira su cabeza hacia atrás. Él quiere huir, necesita hacerlo.
—Harry, perdón, no puede detenerla —dice uno de los guardias de seguridad, pisándole los talones a su hija.
—Está bien, Nick.
El hombre asiente y permite que Sara ingrese a la cabina.
—¡Harry Edward Styles! ¡Alias mi padre!
—Sara, no es el momento.
—¡Dime qué dijiste que sí! —la voz de Sara suena como reproche—. Kate cortó la transmisión y no supe tu respuesta.
Louis mira la escena completamente divertido, la hija de Harry actúa como si no estuviese en el lugar y le encanta que no enloquezca por su presencia.
—Amor, no hagas tus berrinches ahora, por favor.
—Pero si no lo hago, entonces no aceptarás salir con Louis —ella señala al cantante y apenas reacciona. Louis jodido Tomlinson se encuentra a unos pasos—. Dios. Yo- ¡Hola, Louis! Maldita sea. Siento haberte tocado, aunque te haya gustado. ¿Puedes creer que papá apenas me levantó el castigo hoy?
Louis se ríe y se centra en las diferencias que la pequeña familia mantiene. Será tiene el cabello cobrizo y lacio, mientras el de Harry es ondulado y oscuro; tal vez Sara se parece más a su madre. Lo único en lo que ambos coinciden es en el color de sus ojos.
—Siento que tu padre te haya castigado, amor —él le da una sonrisa que provoca que sus labios se estiren de más y generen un pequeño pico con su arco de Cupido—. Se nota que es estricto.
—¡Ni que lo digas! Hace un año me castigó por lanzarme desde el techo de la casa a la piscina.
Las cejas de Louis se elevan ante la mención de la acción.
—Espera un momento, ¿eras tú? —la incredulidad se pinta en las facciones de Louis—. ¡Mis hermanas me mostraron el vídeo y quisieron replicarlo durante meses!
—¡No puede ser! ¡Papá, Louis vio mi video! —ella sacude los hombros de Harry con fuerza.
—Sara, basta —advierte el hombre mientras toma las muñecas de su hija y aleja su toque—. Estoy trabajando, ¿de acuerdo? Este no es el momento para que te comportes de este modo. Puedes hablar todo lo que quieras con Louis al finalizar el programa —él mira a Louis—. ¿Eso estaría bien para ti? No quiero sonar grosero, tal vez tengas muchas otras cosas que hacer y yo sólo estoy-
—Sería fantástico, Harry. Me encantaría hablar con Sara, no te preocupes.
Harry asiente y le pide a Sara que se retire de la cabina.
—¡Pero aún no has respondido a la pregunta de Lou! ¡Necesito saber si van a salir juntos!
Sara mira entre su padre y Louis, y Kate imita la acción y sólo espera en silencio la respuesta que su amigo tenga por dar.
—Kate, ayúdame —suplica la adolescente.
—Eh, Harry —el nombrado la mira mal, todo es su culpa—. ¿Qué tienes que perder? —El rizado hace el amago de responder, pero ella lo corta—. Dime, Louis, ¿eres un psicópata?
Louis se ríe cuando responde.
—No.
—¿Un asesino en serie?
—Tampoco.
—¿Te gustan las comedias románticas?
Él lo piensa un momento, sin embargo, responde.
—Se podría decir que sí, las disfruto.
—¿El helado de menta con chocolate?
—No está mal —se encoge de hombros.
—¿Tienes algún ex loco que busque venganza?
—Estoy casi un cien por ciento seguro de que no.
—¡Genial! —celebra Kate—. Eres exactamente el tipo de Harry. Yo les doy la bendición.
—Dios —Harry se queja mientras oculta su rostro entre sus manos—. ¿Podemos parar de una sola vez con esto?
—Eso quiere decir que, ¿vas a aceptar, papá?
—No —dice rotundo.
—Entonces seguiremos hablando sobre tu futura cita hasta que aceptes.
—Sara... —él advierte. Ya está ideando un nuevo castigo.
—¿Acaso tienes miedo de enamorarte, ricitos?
Harry mira a Louis de manera ofendida cuando las palabras llegan hasta él.
—¿Disculpa?
—Lo oíste bien, no te hagas —el artista se burla.
—No me enamoraría de ti si salimos —Harry se cruza de brazo, intentando remarcar su punto.
Louis sonríe ladinamente y gira su rostro hacia la derecha. El comportamiento de Harry es simplemente divertido.
—Entonces... —Louis se inclina sobre la mesa—. Demuéstralo.
Los hombres mantienen un concurso de miradas por varios segundos, hasta que Harry se siente intimidado por la profundidad de los ojos de Louis; estos le recuerdan al océano y todas las cosas bellas que existen en él. Y Harry no puede dejar de ver las constelaciones de pequeñas lunares y pecas que surcan todo el rostro del artista, cómo estas se han fijado en lugares estratégicos para resaltar los finos y bellos rasgos de Louis.
Por supuesto, esos pensamientos no son algo que él piense decir en voz alta.
Y Harry sabe que nada bueno podría salir de esto y, que todas las estrellas del medio son así, exactamente como Louis. Encantadores, con bellas sonrisas que te arrastran hasta lo profundo, a un agujero negro donde absorben cuanto pueden, toda tu luz y te dejan a la deriva en un universo vacío. Y tal vez él esté juzgando antes de tiempo, pero ha escuchado las historias de sus amigos que se han relacionado con personas del medio de Louis, y ellos no han salido bien de esto, muchos han perdido las esperanzas y Harry no desearía formar parte de eso... Sin embargo, él no ha salido con nadie desde... en mucho tiempo. Así que, ¿merece la pena intentar si al cabo de una semana alguien más estará en su lugar? Es un riesgo.
—¿Y bien? —Kate intenta romper la tensión en la cabina.
Es un riesgo. Un agujero negro. Una mala decisión.
—¿Saldrías conmigo, Harry?
Es un riesgo. Un agujero negro.
Y Harry ya siente el arrepentimiento azotando su cuerpo como un barco encallado en las orillas del mar.
Es un riesgo.
El rizado suspira y asiente.
Es un riesgo, y sólo los valientes lo toman.
—Está bien —expresa abatido y escucha los gritos de Sara al instante, unos brazos los rodean después—. Pero debe ser una buena cita, demuestra que vale la pena salir contigo.
—¡Te sorprenderé, ya lo verás! —Louis parece repentinamente animado—. ¡Será la mejor cita que hayas tenido!
—Eso está por verse —Harry molesta con tono burlón, rodando sus ojos—. Ahora tienes tu respuesta, ¿puedo volver a trabajar?
Sara asiente y se retira de la cabina con la sonrisa más grande que Harry jamás haya visto en su vida.
Harry le dice a Kate que ya pueden continuar con el programa. Entonces, eso hacen.
—¡Y estamos de regreso, chicos! Disculpen las dificultades técnicas que hemos presentado. Espero que la música haya sido buena hasta el momento —Kate habla como si no hubiese sucedido nada hace unos minutos—. ¡Aquí en BBC Radio 1 seguimos con Louis Tomlinson!
—¡Hola a todos de nuevo!
Y Harry odia cómo la sonrisa de Louis crece mientras saluda a los radioyentes con naturalidad; él mismo tiene miedo de hablar y que su voz suena mal de alguna manera.
—Bien, Louis, nos quedamos en lo que sucede durante tus conciertos —el tono que emplea Kate es sugerente y Harry quiere matarla—, pero muchos queremos saber, ¿qué es lo que sigue ahora? ¿Cuál es el siguiente paso en tu carrera?
—Eh, sí, bueno —el cantante juega con sus manos—. Dentro de unas semanas mi nuevo álbum saldrá al público. Así que, tenemos planificado un mes lleno de pequeñas presentaciones y firmas de discos a quienes lo compren durante la preventa.
—¡Eso suena genial! —Kate halaga—. ¡Y ahora lo saben! ¡Todos muy atentos a las fechas de la preventa!
—¡Así es como siempre la mitad de mi sueldo se va! —Harry se burla de sí mismo y sus acompañantes se ríen.
—No te preocupes, rizado. Tengo un par de discos autografiados por si quieres uno —Louis le guiña a Harry y este se ruboriza.
La entrevista, desde entonces, transcurre entre bromas de lado a lado, sumando a una Kate sonriente y con muchas ganas de molestar a Harry hasta el cansancio.
Louis habla mucho más sobre la inspiración de su álbum y da algunos de los nombres de sus canciones favoritas —como Cinna(moon), Blue night y Three Steps—, mientras los conductores revisan las redes sociales de la radio y le hacen las preguntas más solicitadas a Louis por parte de sus fanáticos.
El programa finaliza con una última ronda de juegos, donde Louis debe continuar la letra de sus canciones, y para lo cual él tan sólo cuenta con tres segundos para hacerlo. El artista pierde contra los fans que llaman a la estación para jugar al mismo tiempo.
—¡Y eso ha sido todo por el programa de hoy! ¡Muchas gracias a todos por sintonizarnos! —Harry agradece a los radioyentes, seguido de un par de aplausos.
—¡Y también, muchísimas gracias a Louis Tomlinson por acompañarnos esta mañana! —Kate le sonríe al ojiazul y lo mira directamente—. Louis, nos hemos divertido un montón contigo hoy. Espero que tu álbum rompa récords y lo pases increíble en esta nueva etapa.
Louis levanta un pulgar hacia arriba y se ríe.
—¡Muchas gracias a ustedes por recibirme! Creo que ha sido el programa más divertido en el que he estado en un largo tiempo.
...
Durante su hora del almuerzo, después de despedir a Louis y su equipo, e intercambiar números con el cantante, Kate ingresa a la oficina de Harry con el rostro pálido.
—¿Viste un fantasma o qué diablos te pasa? ¿Debo llamar a una ambulancia? —él pregunta con preocupación.
La mujer niega repetidas veces y acerca su celular al rostro de Harry.
—¿Qué es esto? —pregunta, alejando el aparato para poder leer adecuadamente el titular de la revista electrónica—. Oh, mierda.
“¿Quieres saber todo sobre Louis Tomlinson y su nueva conquista?
¡Aquí te lo decimos!
El cantante y compositor se ha visto expuesto recientemente en una noticia escandalosa, y es que, durante la transmisión matutina del programa de radio de la BBC sobre celebridades en vivo, ha invitado a salir a, nadie más ni nadie menos que, ¡Harry Styles! Uno de los conductores más queridos del medio internacional.
Harry, como muchos lo conocen, se ha desarrollado en el medio desde que tenía veinte y seis años; mientras se encontraba en una relación sentimental con Carrie King, protagonista de la serie de Netflix: ‘The Forest’, que tristemente falleció dos años después de iniciar su matrimonio, y con quién Styles tuvo una hija, Sara Styles.
Muchos fanáticos han empezado con rumores fuertes y especulaciones sobre si la cita entre Tomlinson y Styles se efectuará; ya que, mientras el cantante preguntaba —¡sin saber que el micrófono permanecía encendido y que todos escuchaban! — la transmisión fue interrumpida por Kate Hince, compañera de Styles en la estación. Así que, hasta el momento, la respuesta del presentador de radio hacia el artista es totalmente desconocida.
¿Será que el conductor aceptará la oportunidad de pasar un buen momento con el cantante o echará todo a la basura?”
Harry deja de leer en ese momento y siente su sangre hervir.
—Ellos... No puedo creerlo, esa estúpida revista no tenía derecho a nombrar a Carrie ni a Sara.
—¿Quieres que hagamos algo? Podemos llamar al editor y amenazarlo para que suspenda ese artículo. Sólo me tomaría hacer una llamada, lo juro.
—Yo- No sé, ¿será lo correcto?
—¡Claro que sí, Harry! ¡Están hablando de Carrie y nombran a Sara directamente! ¡Tu hija es menor de edad y ni siquiera es una jodida figura pública!
Harry lo piensa un segundo, y al siguiente está aceptando.
—¿Sabes qué? Hazlo. No me interesa si eso me trae problemas.
Kate asiente, tomando su celular para salir de la oficina y hacer las llamadas correspondientes. Harry ruega porque Sara no haya leído el artículo.
—Todo sería más sencillo si siguieras aquí —Harry susurra a la nada y continúa con su trabajo.
...
—¿Y cuándo crees que te llame? —Sara continúa batiendo la mezcla del pastel, sus mechones de cabello llenándose del exceso que salta fuera del bol.
Harry ajusta la temperatura del horno y se encoge de hombros, si es por él, que Louis nunca llame.
—¿No han hablado desde que te invitó a salir?
Y sí, lo han hecho, pero sólo han sido conversaciones cortas y tocar temas muy profundos. Louis se disculpó por el incidente del artículo y le dijo a Harry que llamó al editor para que eliminaran todo lo que pudiese relacionarlos, porque no quería que la vida de Harry y Sara se viese más involucrada e investigada.
—Un poco. Él está ocupado con el lanzamiento de su álbum, y yo con el trabajo. Así que, en realidad, no hemos tenido mucho tiempo para hablar.
—Tal vez deberías decirle que puede tomarse un descanso y pasar un fin de semana con nosotros.
—No, amor, no haré eso —Harry besa la cabeza de su hija y ella continúa con su trabajo—. Lo estás haciendo muy bien, pero déjame terminar o estaremos aquí toda la noche.
Sara rueda los ojos, pero obedece.
—Voy a cortar la fruta para la decoración.
—Bien.
...
—¿Hola? —la voz de Harry suena amortiguada cuando contesta el celular.
Él mira la hora, ¿quién diablos lo está llamando a las dos de la madrugada?
—Niall, si es otra de tus bromas déjame decirte que no-
—No soy Niall —una voz responde desde el otro lado de la línea y Harry no logra reconocerla—. Soy Louis.
—¿Cuál Louis?
—Tomlinson.
—Ah, el cantante —Harry bosteza.
Bien. Demándenlo si quieren. Pero Harry ha tenido una semana pesada y son las jodidas dos de la madrugada; además, su primo se llama Louis y suele llamarlo a altas horas de la noche para que lo rescate de los bares a los que acude.
—Sí, el cantante —Louis se ríe de la respuesta—. Hum, ¿estás ocupado?
—Estaba durmiendo —Harry coloca su cabeza de nuevo sobre su almohada.
—¿Durmiendo? Pero si son las- ¡Oh, mierda! —escucha la maldición—. ¡Harry, lo siento! ¡Olvidé que no estamos en la misma zona horaria! Soy un imbécil.
—Descuida, no importa —Harry aleja su celular y bosteza—. ¿Sucedió algo?
—Yo- yo sólo quería saber cómo estabas —escucha un par de risas de fondo y que alguien llama a Louis—. Y si tenías libre el próximo fin de semana.
Así que, ahí está. Sara va a enloquecer cuando lo sepa.
—No estoy seguro, creo. Déjame revisar mi agenda —Harry aleja su celular, frunciendo sus ojos ante la luz, y abre la aplicación que utiliza para organizar su día a día—. El domingo no puedo, con Sara visitaremos a visitar a mis padres —Louis asiente y murmura “¿y el sábado?”—. Tengo ocupada toda la mañana hasta el mediodía, y por la tarde, más o menos hasta las dos estaré con Sara en uno de sus juegos. Después de eso tengo libre.
Las cobijas a su alrededor lo están arrullando lentamente y Harry siente que sus párpados pesan el doble.
—¿Crees que podríamos salir desde las cuatro? ¿Esa hora se acopla a ti?
Harry tararea sin escuchar realmente.
—¡Genial! Entonces, pasaré por ti el próximo sábado a las cuatro.
—Bien —el sueño lo está atrapando de nuevo.
—¿Podrías enviarme tu dirección el viernes, por favor? Así me aseguro de cubrir la ruta más rápida a tu casa y preparar todo.
—Sí, te la envío el viernes —él sólo está repitiendo.
—De acuerdo —Louis suena emocionado—. ¡Nos vemos el sábado, Harry! Descansa, te escribo por la mañana.
—Mañana, sí.
Y Louis se ríe, porque acaba de notar que Harry en realidad no ha prestado la suficiente atención a lo que ha dicho. Él le recordará todo en unas horas.
—Adiós, lindo.
—Adiós.
La llamada se corta y la habitación regresa a su estado natural: la calma.
...
—Entonces, ¿tú solamente atendiste la llamada y respondiste sin saber bien a qué?
Kate sorbe de su café y muerde una rosquilla.
—Estaba dormido, ¿qué más querías que hiciera? —el hombre rueda sus ojos y le pone mantequilla a su pan tostado—. De todas formas, ¿quién llama a esa hora?
—El hombre que te invitó a salir y está del otro lado del mundo —ella le da un ligero golpe en la mejilla a Harry.
—Creo que debería rechazar la cita. No sé si estoy preparado para esto, es demasiada presión —Harry suspira y mantiene su vista en la cafetera—. Además, ni siquiera me gusta.
Kate escupe su café, quemándose en el acto y se ríe cuando limpia la comisura de sus labios.
—Sí, claro. Louis no te gusta —ella hace comilla en la última frase—. Harry, te conozco desde hace años, literalmente, desde antes de que conocieras a Carrie. Y si hay algo que puedo asegurar a ojos cerrados es que Louis es tu tipo, y sé que te sentiste atraído por él —el hombre la mira atentamente y Kate no le da oportunidad a hablar—. Podrás engañar a todos, Styles, incluyendo a tu hija con esa apariencia de “no quiero una relación”, pero a mí no, ¿de acuerdo? ¿Acaso crees que no vi lo sonrojado que estuviste desde que Louis se presentó? ¿O cómo jugabas con tus manos debajo de la mesa cuando él respondía a tus preguntas y te veía directamente? —Harry se encuentra aturdido para este punto, no sabía que Kate lo conociera tan bien—. Te gusta, Harry, con todas las letras mayúsculas. Y creo que deberías darte la oportunidad de salir al menos en una cita otra vez.
Harry permanece callado, la cafetera ha sonado, indicando que su café está listo, pero él no se atreve a moverse un centímetro.
—Sabes que no es tan fácil... —él empieza a sentir la frustración por el tema—. Sabes que por más que he intentado salir con alguien las cosas nunca resultan; que, si es porque tengo una hija, que mi trabajo no es lo suficientemente bueno para ellos, o porque gano más.
—Lo entiendo, pero no porque hayas tenido malas experiencias en el pasado significa que esta cita tenga que resultar como las anteriores —Harry lo sabe, pero no quiere admitirlo—. No creo que a Louis le importe tu trabajo, ¡él mismo dijo que le hubiese encantado trabajar en una estación de radio! Además, Louis sabe que tienes una hija. ¿Recuerdas lo mucho que hablaron después del programa, y lo cómodos que se veían?
Harry asiente.
Sin embargo.
—Kate, no quiero que Sara se sienta extraña con la situación. No quiero lastimarla de nuevo.
Su amiga coloca una mano sobre el hombro de Harry en señal de apoyo.
—Harry, ya han pasado quince años desde lo de Carrie, creo que es momento de que des un paso hacia adelante, hacia tu felicidad —la mujer atrae al rizado y lo abraza—. Tu hija ya es lo suficientemente grande para entender que su padre necesita salir, ¡ella misma te lo ha dicho incontables veces! Debes empezar a preocuparte por ti.
—Lo sé, pero tengo una hija a la que debo cuidar y-
—Y lo has hecho de maravilla hasta ahora, y sé que Carrie te lo diría también si pudiera—. Harry se deja sostener por su amiga, Kate siempre ha sido su apoyo—. Pero debes avanzar, Sara lo ha hecho bien, ¿no?
—Sara apenas recuerda a su madre —la voz se le corta y siente el peso en su estómago.
—Pero ella sabe que tuvo una y que la amó. Y ella también sabe que es importante que vivas, que experimentes y no permanezcas en un pozo sin fondo.
—¿Crees que es realmente correcto que asista a esa cita?
—No es algo que yo pueda responder por ti, Harry —ella rompe el abrazo y sostiene el rostro de su amigo entre sus manos—. Pero si te sirve de algo, tu hija realmente adora a Louis, y creo que es la persona más feliz del mundo al saber que él y su padre van a tener una cita.
—Ella lo está, ¿no es así?
Harry tiene miedo por Sara, por las ilusiones que pueda crear en su cabeza y todo lo que puede salir mal. Él dice no temer por sí, aunque lo hace y no quiera aceptarlo. Su viejo corazón no podría soportar otro desamor, ser un juego.
—¡No hay día, desde que Louis te lo preguntó, en que no reciba un mensaje de ella contándome todo lo que hablas con él!
—No puede ser, crie a una chismosa —Harry se queja, dejando caer su cabeza hacia atrás.
—En tu defensa, pasaba las tardes conmigo.
Y ambos se ríen, porque esa es una verdad absoluta.
...
Hola, Louis.
Esta es la dirección.
¡Hola, Harry! Muchas gracias.
Espero con ansias verte mañana y tener nuestra cita.
¡Prometo no defraudarte!
...
Harry conduce de regreso a casa, con una sucia Sara, llena de césped y tierra en el asiento del copiloto.
—Tienes que bañarte de inmediato —él le dice cuando estaciona el auto en la entrada de la casa—. Y, por favor, quítate los zapatos antes de entrar. La última vez tardamos demasiado en limpiar esas manchas de lodo del piso.
—De acuerdo —Sara toma su bolso del asiento trasero y sale del auto, seguida de Harry—. ¿A qué hora es tu cita con Louis?
Harry abre la puerta de la casa y Sara se retira los zapatos.
—Como a las cuatro, ¿por qué?
—Oh, por nada —ambos caminan por el pasillo hacia la cocina. Sara extrae una gaseosa del congelador y Harry le da su típica mirada de “habla, sé que hay algo más entre tus palabras”—. Es que —Sara chasquea la lengua—, falta menos de un hora y media, y aún no estás listo.
—¿Y eso que tiene? Puedo arreglarme en menos de media hora.
Sara se ríe en su cara.
—Ambos sabemos que no es así, papá —señala y deshecha la lata a la basura—. Yo de ti, me daría prisa; porque sé que no has elegido tu ropa todavía y aún debes bañarte y, por lo general, tardas cerca de media hora por todos los productos de cuidado de la piel que te aplicas.
Harry traga en seco y se da cuenta que su hija tiene razón.
—Bien —él toma su celular y se fija si tiene nuevos mensajes—. Me voy a preparar, pero no es porque tú lo hayas dicho —él sale de la cocina y Sara se ríe.
Harry puede seguir escuchando las carcajadas de su hija hasta que llega a la segunda planta de la casa y cierra la puerta de su habitación. Él puede estar listo en menos de una hora.
El hombre hace lo de siempre, prepara sus cremas y lociones y se baña bajo la calidez del agua. No le toma lo de siempre, afortunadamente reduce su tiempo a veinte minutos y hasta él se ve sorprendido por aquello.
El rizado peina su cabello hacia un costado, y se viste después de probar y combinar una serie de conjuntos; finalmente se decide por un pantalón recto y marrón, y una especie de musculosa blanca que deja al descubierto los delicados tatuajes de golondrinas sobre su pecho. Como Louis le había advertido previamente que, a donde irían, haría frío, él decide usar un suéter con diseños animados para mantenerse abrigado durante la noche.
—Te ves bien —una voz se escucha a sus espaldas—, pero no luces tanto como tú.
—¿Me falta algo? —él pregunta y Sara asiente, la joven se acerca hacia el mueble de Harry que contiene su joyería.
—Veamos, veamos. ¿Qué te quedaría bien? —ella husmea un poco entre las cosas de su padre hasta que encuentra sus anillos favoritos—. Ten, ponte estos —Harry estira sus brazos y toma la joyería—. Creo que te hace falta un collar también. ¿Qué te parece este? —Sara se burla cuando le presenta el collar de la banana de forma sugerente.
—No voy a usar ese, sería demasiado vergonzoso.
Sara rueda sus ojos y asiente.
—¿Y estos? El crucifijo te gusta y a mí me encanta verte usando perlas.
Harry lo piensa un momento, y termina aceptando.
—Bien, ahora sí eres mi padre —Sara analiza el outfit y se da cuenta que Harry no lleva zapatos—. ¿Piensas ir descalzo?
—¿Qué? —entonces el adulto mira sus pies y se queja—. Que idiota.
—Tranquilo, yo los elijo por ti.
—Pero no quiero las botas esta vez —él le grita a Sara cuando esta se adentra en el vestidor.
—¡Pero siempre te quedan bien!
Harry evita responder con un “lo sé” porque él es modesto y no quiere presumir.
—Esta vez quiero estar más cómodo, ¿bien? —Sara sale del vestidor con un par de Vans y se dirige hacia su padre, él asiente ante la elección de calzado y procede a ponérselos—. Imagina que debo huir de un asesino, o aún peor-
—¡De los paparazis!
Sara se ríe y se sienta en la cama junto a Harry.
—Ni los menciones, quiero mantenerme lo más alejado de ellos.
—No creo que saliendo con Louis logres tu objetivo, pero está bien —ella besa su mejilla—. Así yo puedo presumir que mi papá conquistó a una super estrella.
—Entonces, sólo me quieres por eso —él le hace cosquillas y Sara chilla bajo su tacto—. ¡He criado a una interesada!
—¡Papá, basta! ¡Es broma, lo juro! —ella continúa quejándose y riendo hasta que siente su estómago doler—. ¡Me voy a hacer pís de la risa!
Harry se detiene con una sonrisa.
—No te hago más cosquillas, sólo porque no quiero limpiar la cama.
—¡Qué piadoso ser humano resultaste ser!
—Así me amas.
—Lo hago, mucho.
Y ahora es el turno de Sara de atacar a Harry.
...
El timbre de la casa suena exactamente a las cuatro de la tarde, y Sara se encarga de abrir la puerta para Louis.
—¡Hola, Sara! —el cantante saluda.
—Hola, Lou. Pasa.
La adolescente se hace a un lado, permitiendo que Louis ingrese. Ella no dice nada sobre el ramo de flores amarillas y blancas que lleva consigo.
—Me gusta la decoración —él le extiende una caja de bombones—. Son para ti.
—Gracias, Louis —ella coloca los chocolates contra su pecho—. Todo es trabajo de mi papá, le encanta remodelar constantemente.
Louis asiente y recorre un poco más la casa hasta que llegan a la cocina.
—¿Quieres algo de beber? —pregunta la muchacha, mientras deja la caja de bombones sobre el mesón de la cocina y se acerca al refrigerador.
—No te preocupes, cariño, estoy bien así.
—Bueno. Papá no tarda en bajar, está despidiéndose de Luci.
El hombre la mira sin comprender y ella saca su celular para mostrarle una foto de su gata.
—La tenemos desde hace un año, y es la consentida de papá —ella se desplaza por el álbum de fotos que tiene de Luci—. Le ha comprado un montón de cosas y siempre se despide de ella cuando salimos a algún lugar.
—Debe quererla mucho.
—¡Lo hace! A veces pienso que la quiere más a ella que a mí —Sara hace un puchero y Louis se ríe—. Pero, de todas formas, Luci y papá son lo más importante que tengo; así que, no puedo estar celosa de que compartan afecto.
Louis sabe hacia dónde se dirige la conversación y asiente, permitiendo que Sara le diga lo que desea.
—¿Sabes? Papá es una persona increíble, y muchos lo amamos —ella se detiene, como pensando sus palabras y continúa—. Yo- yo sólo lo tengo a él, siempre hemos sido los dos —ella evita hablar sobre el tema de su madre—. Así que, es muy importante para mí que reciba sólo buenos tratos, ¿entiendes?
—Lo hago.
Louis coloca las flores sobre el mesón de la cocina y mira a Sara pensar en algo que no dice.
—Sara —él llama y la muchacha baja de su nube—. Sé que es apresurado de decir, y que esta es apenas la primera vez que tú padre y yo salimos, pero te prometo que no voy a lastimarlo. Intentaré hacer las cosas correctamente con él y también contigo.
Ella lo mira con atención, permitiendo que su cuerpo se relaje un poco ante las palabras. Sara sabe que puede confiar en Louis.
—De acuerdo.
El sonido de pisadas sobre el suelo alerta al par en la cocina sobre la aproximación de Harry hacia ellos. El rizado ingresa a la cocina en menos de un minuto.
—¿Qué hacen aquí?
—Amenazando a Louis —Sara sonríe y toma a Luci cuando ella aparece detrás de Harry.
—¡Sara, prometiste que no lo harías!
—Es broma —ella rueda los ojos y se dispone a alimentar a su mascota.
Louis se ríe de la interacción de la pequeña familia y se posa frente a Harry con su ramo de flores.
—Hola —el ojiazul saluda y deposita un beso en la mejilla sonrojada de Harry.
—Hola —Harry mantiene la respiración cuando la fragancia de Louis lo alcanza.
—Te traje esto —él extiende las flores y el rizado las toma con una tímida sonrisa; hace bastante no recibe flores—. No sabía cuáles eran tus favoritas, pero espero que te gusten.
—Son hermosas, gracias.
Harry pasa a un costado de Louis, depositando un beso que apenas es una caricia en su mejilla, como agradecimiento. Él extrae un florero de los gabinetes de su cocina y coloca las flores en agua.
—Luces bien —dice el cantante mientras delinea el atuendo de Harry—. Me gustan tus anillos.
—Gracias, Sara los eligió —ante su nombre, la adolescente responde con un “tengo buen gusto” mientras acaricia el lomo de Luci—. Tú también luces bien.
Louis sonríe, él ha sido halagado por muchas personas en el pasado, pero sólo Harry ha conseguido que su estómago se apriete y sus manos duden.
Y Harry tiene razón, Louis se ve bien con su pantalón de vestir oscuro y su camisa de botones beige. Él ha seguido su propio consejo y viste una chaqueta de tela café con estampado, el cual rodea su pecho y espalda con elegancia. Sus clásicos Adidas lo acompañan como siempre.
—¿Saben quiénes también se ven bien? —Sara interrumpe entre la pareja, pasando sus brazos sobre los hombros de ambos—. Estas flores. Son preciosas, y combinan perfectamente con la cocina.
Sara se inclina hacia el frente y huele los narcisos, el estornudo ataca su nariz en segundos.
—Salud.
—Gracias.
Harry mira cómo la nariz de Sara se torna roja por los movimientos que ella emplea.
—No talles tu nariz, te va a doler.
—Está bien —su voz suena gangosa y Louis evita reírse—. Creo que ya deberían irse, se les está haciendo tarde y tal vez pierdan su reservación.
—¿Me estás corriendo de mi propia casa? —Harry pregunta indignado.
—No, pero ya han perdido, como, quince minutos aquí.
—Creo que tiene razón —Louis apoya la idea, está ansioso de llevar a Harry donde ha decidido.
—Está bien —Harry dice y coloca una mano sobre la espalda de Sara—. Kate vendrá en unos minutos, ¿de acuerdo? No quiero que cenen pizza de nuevo; y, por favor, Sara, nada películas de miedo, sabes que a Kate le causan pesadillas.
Sara abre su boca ofendida y voltea hacia el ojiazul.
—¿Oíste eso, Louis? ¡Vivo bajo el reinado del horror!
—No es para tanto —él se ríe—. Además, dijo que a Kate le dan miedo, no creo que quieras tener que tranquilizarla si se asusta.
—Mmm, buen punto.
Harry niega y se queja.
—No puede ser que mi hija te escuche más a ti que a mí.
—¡Es el efecto Tomlinson! No lo entenderías, papá.
—Ya tuve suficiente, nos vamos —dice Harry, tomando de la mano a Louis y arrastrándolo fuera de la cocina.
Cuando están en la entrada principal, Harry suelta la mano de Louis y este extraña el contacto cálido de su piel.
—Lo siento.
—No lo hagas —y Louis toma la mano de Harry con más fuerza.
—¡Sara! —Harry dice con fuerza y esta aparece con Luci en sus brazos.
—¿Sí?
—Puedes pedir la pizza, hay dinero en mi habitación.
El rostro de Sara se ilumina.
—Gracias.
—¿No vas a darle un beso a tu padre?
—Nah, prefiero que alguien más lo haga —ella guiña un ojo.
Las mejillas de Harry arden cuando siente el leve tirón en su mano.
—¿Nos vamos? —Louis pregunta, señalando la puerta.
—Sí —Harry asiente y Louis abre la puerta para ambos—. Nos vemos, amor.
—Adiós, Sara.
—¡Adiós, papá! ¡Adiós, Louis! Que les vaya bien —ella agita la patita de Luci y mira a Louis cuando ambos están por salir.
Lo último que la pareja escucha por parte de Sara, antes de cerrar la puerta, es: —¡Lo quiero aquí a la medianoche, Tomlinson! —seguido de un fuerte maullido.
Harry se siente como un adolescente de nuevo y su alma también.
...
Han transcurrido cerca de cuarenta minutos desde que la pareja salió de casa de Harry, y el rizado sigue sin saber hacia dónde se dirigen.
Louis ha conducido su auto entre cortas conversaciones sobre los gustos culinarios y artísticos de su acompañante, obteniendo información para sus futuros regalos y citas; él ya ha pensado en que le gustaría obsequiarle a Harry algún cuadro de Salvador Dalí y llevarlo a algún museo en otra ciudad.
Con el transcurso de los minutos el cielo ha empezado su etapa de metamorfosis; las nubes se han desvanecido poco a poco, limpiando el gran manto azul que cubre a los futuros amantes en su viaje. Y el sol, el gran Astro Rey, ha empezado su descenso en el horizonte, las casas adosadas han disminuido considerablemente y, cuando Harry menos lo nota, el panorama de árboles al contorno de la vía está de vuelta.
Entonces, Harry se da cuenta de hacia dónde van: Brighton & Hove, y le parece una locura conducir tanto sólo por una cita.
—Le dijiste a Kate que no eras un secuestrador.
Louis lo mira de reojo. Él nunca dijo eso; Louis aclaró que no era un psicópata, ni un asesino en serie, pero nunca hablaron sobre ser secuestrador.
Sin embargo.
—¿Qué?
—Estás conduciendo hacia Brighton & Hove.
—¡Al fin lo notaste! —él golpetea sus dedos sobre el volante al ritmo de la música—. Pensé que nunca mencionarías que llevamos cerca de dos horas en el auto.
—Bueno, confío mucho en las personas.
—¿Eso significa que confías en mí? —Louis levanta sus cejas repetidas veces mientras observa el perfil de Harry.
—No necesariamente, pero, como que, no tenía a dónde más ir con el auto en movimiento.
—Podías saltar —él señala.
¿Acaso está demente este sujeto?
—A diferencia de ti, tengo una hija esperándome en casa —Harry mira por la ventana, viendo cómo nuevas casitas aparecen y le dan la bienvenida a Brighton & Hove—, quien, por cierto, tiene mi localización en tiempo real.
Louis se ríe de su intento de intimidación.
—Sara es dulce, me agrada.
—Y tú a ella, pero eso ya lo sabes.
—Bueno, pero me interesa agradarte a ti también.
Y Harry lo mira correctamente. Los restos del sol, que ya son casi inexistentes, caen sobre la piel de Louis y la hacen resaltar por sobre todo lo demás que los rodea.
—Eso se definirá si hay comida donde planeas llevarme.
—¿Tienes hambre?
Él se encoge de hombros.
—Un poco. Con Sara comimos sólo un hot dog al finalizar su partido.
—¿No has comido nada más que un hot dog?
—Sí, pero no es para tanto, puedo soportar el hambre un poco más.
Louis lo mira no muy convencido y conduce directamente hacia la próxima estación de combustible.
Cuando él estaciona el auto y desabrocha su cinturón de seguridad Harry cuestiona—. ¿A dónde vas?
—Regreso en un segundo. No bajes del auto, ¿de acuerdo?
—Hum, está bien —responde él, viendo cómo Louis se coloca sus gafas de sol y una gorra.
No pasa más de cinco minutos cuando Louis está de vuelta con una bolsa de papel marrón.
—Ten— el cantante extiende la bolsa hacia Harry y este la toma con recelo—. Ábrela. No es nada malo, lo prometo.
Harry contempla la bolsa y hace lo que Louis le pide. Es una grata sorpresa para él ver un par de bolsas de frituras y unas sodas.
—Así ya no tendrás hambre.
—Gracias —él le sonríe y Louis le devuelve el gesto.
El auto se pone en movimiento de inmediato y Harry se encarga de alimentar a Louis mientras está conduciendo.
—Estamos a unos veinte minutos de mi casa en la playa.
Harry casi se atora con la comida en su boca.
—¿Vamos hacia allá?
—Sí.
Bien, Harry nunca ha estado en la casa de ninguna de sus primeras citas. ¡Él apenas ha llegado hasta la segunda!
—¿Y ahí será nuestra cita?
—Me gusta que digas “nuestra cita” me hace sentir que no sólo soy yo en esto —Harry detiene la papita que llevaba hacia la boca de Louis—. ¿Vas a dejar de alimentarme? ¡Voy a morir de hambre y será tu culpa!
—Dios, eres tan dramático como decía Sara.
—Oww, hablan de mí.
—No porque sea mi voluntad —él molesta y lleva el snack a la boca de Louis.
—Ya verás rizado, en poco tiempo seré lo único de lo que hables —él guiña un ojo y muerde delicadamente el dedo índice de Harry, el hombre se queja, pero Louis lo ignora—. Como sea, y respondiendo a tu pregunta-
—¿Qué pregunta?
—Si en mi casa será nuestra cita.
—Ah.
—Pues, no será allí directamente. Sólo haremos una pequeña parada para dejar el auto, y después Emir irá por nosotros.
—Siento que estoy saliendo con un mafioso —un escalofrío recorre su cuerpo y lo hace temblar.
—Entonces, ¿estamos saliendo? —Louis se burla y Harry hace el amago de abrir la puerta—. ¡Recuerda que tienes una hija en casa esperando por ti! ¡Y una gata! ¡Y a Kate! ¡Y a mí para una segunda cita!
—Dios, ¿nunca te callas?
Harry deja caer su cuerpo completamente sobre el asiento.
—No, es parte de mi encanto.
Y él le lanza un beso, un maldito beso, a Harry.
Después de su conversación, permanecen en silencio, y para sorpresa de Harry este no es incómodo como lo ha sido en otras ocasiones. Él de alguna manera está disfrutando de la compañía de Louis a su lado y se siente bien.
Louis toma un desvío en la ruta habitual para llegar a Brighton Beach, y recorre el camino hasta que el auto se encuentra frente a un portón negro y la caseta de un guardia.
El encargado de seguridad va directamente al auto y saluda a Louis, tomándole el registro y permitiéndole el acceso.
—¿Tienes tu propia playa?
—No es mía exactamente —él dirige el auto a través del lugar, y Harry se sorprende de las grandes casas—. Un amigo me dijo hace algunos años que un conocido suyo estaba vendiendo una casa en una playa privada; así que dije, ¿por qué no? Entonces la compré.
—¿Y la usas? —Louis lo mira extrañado—. Me refiero a que siempre te encuentras de viaje por tus giras, y ese tipo de cosas; así que, no sé si en realidad pasas tiempo en el lugar.
—Oh, sí. Es decir, disfruto mucho venir aquí la mayor parte del tiempo; pero cuando no estoy en la ciudad, mis hermanas suelen darle uso.
Louis finalmente aparca el auto frente a una gran casa y la mandíbula de Harry cae un poco.
El lugar es precioso, y tal vez la palabra no le hace justicia. Porque la casa playera de Louis posee ventanales inmensos que permiten que Harry contemple con facilidad la mayor parte del interior del inmueble, y tiene pequeños árboles bien cuidados que conducen hacia la puerta principal. Una capa de pintura blanca la cubre por completo, lo que provoca que el lugar parezca brillar por los incontables y diminutos focos que destellan.
—Ven, vamos adentro —le dice a Harry cuando abre su puerta, el rizado ni siquiera notó en qué momento su acompañante bajó del auto.
—Gracias.
—Tengo que llamar a Emir y sólo me tomará un segundo, pero no quiero que esperemos en el auto.
—No hay problema.
Harry se ubica al costado de Louis cuando caminan por el sendero, y él se pregunta internamente cuánto habrá costado el lugar, pero todos los pensamientos que pudiese tener en ese momento se desvanecen, cuando Louis roza sus nudillos con los suyos y luego toma su mano al ingresar a la casa.
—¿Quieres algo de beber? —Louis lo guía a través del lugar y Harry niega.
—Estoy bien, gracias.
Tal como el rizado imaginó, la casa también es de un impecable blanco en su interior. Las paredes se encuentran repletas de decoraciones doradas que no hacen más que brillar por acción de los candelabros que cuelgan del techo.
Louis no suelta la mano de Harry en ningún momento, ni siquiera cuando Emir llega y ellos suben al auto.
...
Harry ha tenido varias citas a lo largo de los años, con hombres y mujeres por igual, y las ha disfrutado de cierta manera.
En una ocasión, cuando Sara tenía diez y Kate lo incitó a salir con su vecino, Harry fue llevado a comer a un elegante restaurante con vistas al Big Ben; y la cena fue buena, y Harry lo reconoce, pero todo se fue a la mierda cuando el sujeto intentó besarlo por la fuerza. Todas sus posibilidades de ver a Ryan de nuevo se redujeron a menos cien.
En otro momento, cuando Harry lo intentó por su cuenta —por no mencionar que Kate lo suscribió a una aplicación de citas—, las cosas no fueron tan mal. Él se vio dos veces con esta linda chica de acento escocés, hasta que el novio de Sonia amenazó con golpearlo. Eventualmente, Harry no volvió a saber de ella.
Pero hubo una en especial que Harry atesora en sus recuerdos, aquella en la que ese hombre francés lo llevó al Tattershall Castle y contemplaron cómo las luces del London Eye se reflejaban en el agua del Támesis. Harry creyó en ese momento estar enamorado de nuevo, y probablemente las cosas terminaron en mucho más que besos esa noche. Pero la burbuja se rompió a la mañana siguiente, cuando amaneció solo en esa cama de hotel de cinco estrellas.
Y Harry creía que esa había sido su mejor experiencia hasta el momento, a pesar de los tragos amargos que conllevó el sentirse usado, pero estaba equivocado. Y, tal vez, Louis tenía razón cuando le dijo que él le daría la mejor cita que haya tenido.
Porque justo ahora, mientras siente la brisa salada golpear su rostro, y el yate se adentra mucho más en el mar, Harry está seguro de que no merece menos que esto.
—Me gusta cómo la luna cae sobre el agua —escucha decir a Louis detrás de él, el ojiazul le extiende una copa de champagne.
—A mí también —Harry acepta la bebida, y tal vez sus dedos rozan los de Louis un poco más de la cuenta—. Todo se ve mágico.
—Definitivamente, creo que podría escribir una canción sobre cómo la brisa despeina tu cabello y la luz de luna cae sobre tu piel.
El rizado siente su cara arder y, si no fuese por la oscuridad de la noche, él sabe que Louis podría ver su vergüenza plasmada.
—¿Siempre eres así? —cuestiona Harry, con sus labios por encima de su copa.
—Sólo cuando alguien me atrae lo suficiente.
Harry asiente y nadie dice más después de eso. Ellos tan sólo disfrutan del balanceo del yate y cómo el horizonte parece no existir al encontrarse con el cielo estrellado.
—Bruno, el chef, dijo que la comida está lista. ¿Quieres comer ahora?
El estómago de Harry le hace cosquillas.
—Sí, por favor.
—Bien, ven conmigo —Louis toma su mano y lo guía por unas escaleras hasta la parte superior del yate.
Louis cree que la sonrisa que Harry tiene en su rostro podría inspirar un par de canciones más para su álbum.
—Dios —escucha el susurro de su acompañante mientras lo guía hasta su asiento.
Y Harry, él... Harry realmente no puede creer que está viviendo esto en este preciso momento. No puede digerir correctamente que, en realidad, está surcando el mar junto a Louis en su yate; con la luna besando sus cuerpos, y la ligera luz de las velas que reposan en la superficie de la mesa cubierta por un delicado mantel blanco.
—¿Te gusta? —Louis pregunta cuando retira la silla para Harry y le ayuda a sentarse—. No estaba del todo seguro cuando pensé en que esta fuera tu sorpresa, pero espero que sea de tu agrado.
—Louis... esto es- Es simplemente hermoso. Gracias.
—No agradezcas, creo que te mereces todo lo bueno del mundo.
“Y casualmente soy yo” quiere decir, pero se guarda el comentario para un futuro. Así que, él sólo sonríe en su dirección, y la comida no tarda en llegar.
—Espero que te guste el Ratatouille, fue lo único que se me ocurrió.
—En realidad, nunca lo he probado.
—Genial, ¡será tu primera vez! —y Harry se ríe sin querer—. ¡Santo Cielo! ¡Tienes una mente muy sucia!
—¡No es mi culpa que digas las cosas tan, tan así! —él se defiende, señalando a Louis con su tenedor.
—Oh, el clásico estilo Tommo —él puede sentir cada letra que pronuncia.
—A veces no entiendo lo que dices —Harry inicia—, pero tienes suerte de tener una cara bonita, al menos eso lo compensa.
Louis lo mira con los ojos brillantes.
—¿Acabas de darme un cumplido?
—Tómalo como quieras —él se encoge de hombros, ocultando una pequeña sonrisa—. De todas formas, sé que no te callarás hasta que diga que lo fue.
—Hemos pasado las últimas cuatro horas juntos y ya me conoces bien, creo que podría arrodillarme ahora mismo.
—¿Sin un anillo guardado en tu bolsillo? No lo creo.
—¿Y quién dice que no tengo uno?
—Si tienes uno, eso quiere decir que siempre traes a otros aquí y les dices lo mismo.
Harry no está celoso, tan sólo señala lo obvio; pero Louis no lo ve de ese modo.
—¿Celoso, ricitos?
—Para nada —Louis ve cómo Harry come y se concentra de más en su boca—. Sólo señalo lo obvio. Y creo que puedo adivinar fácilmente cómo te manejas.
—¿En serio? ¡Ilústrame!
Louis se reclina en su silla y bebe de su vino.
—Bien. Probablemente abordas a tus presas- —Louis bufa y rueda los ojos—, por fines educativos les diré así. Entonces, los atrapas y mantienes cerca de ti con tus tontas ocurrencias y lindas pestañas.
—Ya es el segundo cumplido.
—¿Sólo tomas lo que te conviene, cierto? —Louis se encoge de hombros y le resta importancia—. De acuerdo, ¿en qué me quedé? Oh, ya. Bien. Después de atrapar a tus presas, los invitas a salir, e inevitablemente dicen que sí, porque eres Louis jodidamente Tomlinson.
—Dime que no acabas de decirme así.
—Lo hice, supéralo —Harry sorbe de su copa—. Voy a continuar si no te importa. Así que, ellos te acompañan en tu viaje de casi dos horas por carretera y los llevas hasta tu casa en la playa privada para esperar a Emir —Louis le sirve más vino a Harry cuando nota que su copa está vacía—. Y después de eso, les das una linda cena y les enseñas a diferenciar el cielo del horizonte en la oscuridad y, en cuestión de nada, los tienes comiendo de tu mano.
—¿Y en qué momento les pido matrimonio y me permiten besarlos?
—Simplemente no lo haces, porque tu última presa se da cuenta de todo y lo arruina para los siguientes.
—Entonces, ¿no habrá besos de mis “siguientes presas”?
—Ni uno solo.
—Una lástima para ellos, sin embargo —Harry levanta una ceja mientras lo analiza—. Y creo que hay algo mal con tu deducción, ¿sabes? Porque nunca he traído a nadie aquí, o he conducido por carretera por casi dos horas sólo para pasar más tiempo a su lado —Louis contempla cómo los labios de Harry quieren formar una sonrisa—. Y tampoco le he comprado flores a nadie más que a él, o le he llevado chocolates a otra adolescente que no hayan sido mis hermanas o su hija.
—Yo-
Louis no permite que Harry siquiera inicie.
—¿Y quieres saber por qué es eso, Harry? Porque no he sentido interés por nadie durante mucho tiempo. No ha habido “presas” hace bastante ya, y tampoco creo que haya alguna en un futuro.
Harry permanece en silencio, tan sólo escuchando el compás que marca su corazón al ritmo de la brisa.
—Ahora, te lo pregunto directamente, Harry —Louis se reclina sobre la mesa. La luz de las velas baila sobre sus puntiagudos pómulos, otorgándole mucha más fuerza a su rostro—. ¿Puedo besarte?
Y Harry no sabe qué fuerza se apodera de él, o si el vino lo han transformado en alguien sin temores, pero él asiente. Lo hace con desesperación, porque hace mucho no se siente de este modo.
Entonces, Louis se pone de pie, sin perder ni un segundo, y separa la distancia entre ambos.
—Mi pequeño Bambi —susurra cuando acerca su rostro al de Harry y siente el aliento del otro mezclarse con el suyo—. Eres precioso —la mano de Louis recorre el mentón y las mejillas de Harry con sutileza, y el rizado tan sólo puede cerrar sus ojos a la espera de lo que no sabía, su corazón ha estado esperando.
Lo último que Louis ve, antes de cerrar sus ojos y dejarse llevar por los deseos de su alma, es la hilera de largas pestañas que descansan sobre la porcelana piel de Harry. Y él no espera más.
En medio de la noche, con la luna, las estrellas y el mar de testigos, Louis besa a Harry.
Sus labios encajan a la perfección, como si hubieran sido creados para besarse por siglos. Louis deja suaves círculos sobre las mejillas de Harry, y este traza la mandíbula de Louis con sus dedos. Ambos se dejan llevar, como dos adolescentes aprendiendo a amar por primera vez; el beso es algo torpe al principio, a pesar de la experiencia con la que cuentan. Sin embargo, no les importa en absoluto.
Louis siente la respiración caliente de Harry caer directamente sobre su nariz, y él sonríe al saber que es el único en este momento que puede sentir a Harry de esta manera.
Ellos se separan muy a su pesar, pero con grandes sonrisas plasmadas en sus rostros. Louis deja una serie de besos sobre los labios de Harry y él se ríe, porque no puede recordar la última vez que se sintió de esta manera, con las mariposas batiendo sus alas en su estómago y haciéndole cosquillas en su interior.
—¿Puedo invitarte a otra cita? —Louis se aventura, porque siente que en este momento puede conseguirlo todo.
Harry lo mira con cariño y se ríe.
—¡Pero esta ni siquiera ha terminado!
—Lo sé, pero quiero estar seguro de que habrá otra y que podré seguir haciendo esto —y él lo besa de nuevo.
Harry termina por aceptar una segunda cita durante su beso número cinco, y no podría estar más feliz.
—¿Y no lloró cuando cayó del tobogán? —Louis indaga mientras cubre a Harry con otra manta.
El mar balanceaba el yate como una cuna a un bebé.
—En ese momento no, pero cuando vio que su barbilla sangraba el llanto no tardó en llegar —Harry sube sus pies y se hace un ovillo sobre el mueble de cuerina del yate—. Tuvieron que tomarle cinco puntos.
—¿Le quedó una cicatriz? —Harry asiente y se acerca más a Louis.
Él lo ha estado haciendo durante los últimos siete minutos, y Louis ha fingido no darse cuenta para no arruinar el momento; él mismo quiere tomar a Harry y sentarlo en su regazo.
—Sara lloró mucho por eso, pero después le enseñé la mía y dijo que eso nos hacía aún más padre e hija. Terminó por olvidar el problema y aceptó su cicatriz.
—¿También tienes una cicatriz?
—Sí, me caí de mi bicicleta cuando tenía doce durante un viaje familiar y terminé con siete puntos en la barbilla.
Louis bebe de su copa número... Bueno, él ya no lo sabe; pero, ha tomado las suficientes como para no conducir hacia Londres y que lo haga Emir.
—¿Puedo ver? —Louis mira atentamente cómo el alcohol ha empezado a afectar a Harry. Sus rasgos son mucho más suaves de lo normal, con sus ojos brillantes que les hacen competencia directa a las estrellas, y su sonrisa enternecedora que ablanda el corazón de Louis.
—Sí —él responde y se acerca a Louis para que sus rostros se enfrenten, el ojiazul retiene su respiración y no se mueve—. Debes levantar mi barbilla —Harry instruye mientras detecta cada fragmento en los ojos de Louis y, sí, él tenía razón cuando comparó el mar con el precioso azul en la mirada de su cita.
—Bien —Louis susurra, mezclando su aliento con el de Harry y sin perder el contacto visual.
—Hazlo.
Entonces, Louis toma el mentón de Harry con su pulgar e índice y echa lentamente su cabeza hacia atrás.
Harry puede sentir las caricias que Louis deja sobre su piel, y lo suaves y cuidadosos que son sus dedos al tocar su cicatriz. Y si Harry fuese del tipo romántico, él compararía el acto, sin pensarlo dos veces, con el claro simbolismo sobre entregar su corazón a Louis. Porque nunca nadie, además de Carrie y su hija, había tocado esa cicatriz hasta ahora. Entonces, ahí, mientras siente los labios de Louis caer sobre la punta de su barbilla, Harry se da cuenta de que ha permitido que el otro hombre explore entre las cicatrices de su pasado, entre sus recuerdos y miedo, y todo aquello a lo que se ha tenido que enfrentar.
Y por primera vez —como ha sucedido durante toda la noche—, Harry siente que puede confiar a plenitud y sin temor.
Él gira su rostro, provocando que las caricias de Louis caigan sobre su mejilla, y Louis no pierde el tiempo cuando traza un lento camino de besos desde el pómulo derecho de Harry hasta la línea de su mandíbula. Louis sopla un poco sobre el sensible cuello del rizado y este se estremece ante la sensación.
—¿Hacia dónde estamos yendo? —Louis no le mira a los ojos cuando pregunta, y continúa con los suspiros sobre la piel de Harry.
—No lo sé —responde él, sintiendo los latidos de su corazón con fuerza—. Pero tampoco quiero que te detengas.
—Las cosas pueden complicarse —el cantante lo hace entrar en razón, pero aun así chupa un poco al final de la mandíbula de Harry—. Y no quiero alejarte. No quiero que pienses que sólo te traje aquí para eso.
Harry toma distancia del contacto de Louis y asiente. Louis tiene razón.
—Entonces, cuéntame sobre tu mayor miedo —dice Harry, acurrucándose contra el pecho de Louis, y cubriendo a ambos con su manta.
El cantante lo abraza sobre sus hombros y besa su cabeza antes de empezar su relato. Y Harry siente bien que las cosas sean así. Porque él está sintiendo un tipo de intimidad distinta, una que no ha tenido en mucho tiempo.
Cuando la cera derretida de las velas cubre por completo su sujetador, y la brisa del mar hace temblar los huesos de Harry, Louis propone que es hora de regresar a casa.
Harry no suelta la manta que lo mantiene caliente en ningún momento, ni siquiera cuando Louis lo abraza por la espalda y lo guía al auto. Emir ayuda a ambos a ingresar y sonríe enternecido cuando nota la forma en que la mano de Louis se debate entre tomar la de Harry o no.
El viaje de regreso, a diferencia del primero, se siente como la espuma del champagne que bebieron porque ahora Harry se siente seguro y lleno de confianza. Las conversaciones son ligeras y brillantes, llenas de risas y besos mientras ambos dejan al descubierto partes de sí mismos que el otro toma agradecido.
El auto de Louis se detiene cuando el reloj marca las dos y cuarenta y siete de la madrugada, y Harry puede ver cómo las luces de la sala de estar de su casa aún permanecen encendidas.
—¿Crees que estén viendo una película de terror? —escucha hablar a Louis con claridad porque su mentón descansa sobre su hombro.
—Espero que no, porque realmente no quiero consolar a Kate.
Louis asiente y se mantiene lo más próximo a Harry que puede, hasta que siente la pesada respiración de su acompañante.
—Será mejor que bajemos o terminarás durmiendo aquí.
—Sí —Harry asiente y cierra los ojos un segundo cuando siente a Louis salir del auto.
Louis abre la puerta del rizado y nota cómo este tiene los párpados cerrados.
—Harry, vamos —él desabrocha el cinturón de seguridad de su cita y oye a Emir preguntar si necesita ayuda—. No. Está bien, Em. Gracias, puedo solo.
El cantante aparta sutilmente el cabello que cae sobre el rostro de Harry y besa su nariz.
—Harry —Louis sacude el hombro del rizado—. Lindo, vamos. Sara está esperando por ti.
Con una mueca, el hombre a medio dormir asiente y se despide de Emir.
—Creo que podría dormir cien años seguidos —murmura mientras suben las escaleras del pórtico de su casa.
—No digas eso, suena como a las maldiciones en los cuentos de hadas.
—Como La Bella Durmiente —él sonríe y Louis nota bajo la luz de la entrada de la casa que Harry tiene las mejillas rosadas debido al alcohol que no ha salido del todo de su sistema.
—Sí —él se ríe de la sonrisa adormecida de Harry.
—¿Pelearías contra el dragón?
Ah, entonces Louis es el príncipe en la historia.
—Sí, podría hacerlo.
—Pero recuerda que debes tener cuidado porque escupe fuego —Louis se ríe de todo lo que Harry dice.
—Evitaría su boca, no te preocupes.
Harry asiente y, cuando Louis está a nada de tocar el timbre para que Sara y Kate lo cuiden, él pregunta.
—¿Y también me besarás para que despierte?
Y la pregunta no debería tomar a Louis desprevenido, porque, después de todos, ellos estaban hablando de La Bella Durmiente, pero lo hace.
—Podría hacer algo mejor —responde sin pensarlo muy bien.
—¿Qué cosa? —Harry gira su rostro hacia un lado, dando la impresión de inocencia.
—Podría besarte ahora para que el hechizo nunca tenga efecto sobre ti.
—Bien —él está de acuerdo—. Pero tendrán que ser muchos besos, porque es un hechizo fuerte.
Louis sonríe y toma de las mejillas a Harry para acercar sus rostros.
—Te daré todos cuantos sean necesarios.
Sus labios convergen de nuevo, y Harry coloca sus brazos sobre los hombros de Louis cuando siente las caricias que son dejadas sobre sus mejillas.
Durante las siguientes horas, Harry da vueltas en su cama sin poder dormir, pensando en si Louis en realidad tiene magia en sus labios, porque él no hace nada más que rememorar todos los besos que se dieron durante la noche.
...
La alarma del horno le advierte a Narcissa que la comida está lista, ella toma sus guantes y extrae el pollo con verduras.
—¿Cuánto tiempo más va a dormir tu padre? —le dice a Sara, quien está colocando hielos a las bebidas.
—No lo sé.
Narcissa corta el pollo y lo coloca en los platos, pero no deja de prestarle atención a la lenta respiración de su hijo que descansa en el mueble grande de la sala.
—¿Ya me vas a decir por qué está tan cansado? Y no trates de engañarme, Sara, porque sé que no trabajó ayer.
La muchacha contempla el vapor que sale de la comida, y no sabe si es correcto o no mentirle a su abuela.
—Es que no sé si debería decírtelo.
—¿Es algo malo? —Sara niega—. Entonces, ¿cuál es el problema?
—Son sus cosas, ¿bien? No creo que sea correcto que te cuente si él no se siente listo o cómodo.
Narcissa mira a su nieta y comprende que no obtendrá nada de ella.
—Está bien. Ven a despertarlo, por favor. Voy a terminar de servir la comida.
—Bueno —Sara le da un último vistazo a su abuela cuando sale de la cocina.
Nunca se ha sentido cómoda con mentirle a ella, no cuando Narcissa no ha sido más que dulce y amorosa. Pero, de nuevo, no es asunto de ella contarle lo que Harry haga o deje de hacer.
—Papá —pica la nariz de Harry y este se remueve molesto—. La abuela dice que la comida está lista.
—Dile que no quiero comer —él cubre su rostro con un cojín.
—No va a aceptar esa respuesta. Vamos, levántate.
—Quiero dormir, Sara.
Ella se ríe y se sienta aún lado de los pies de Harry.
—Eso lo hubieras pensado mejor ayer, antes de llegar a las dos de la madrugada, todo risueño y con alcohol en el sistema —Sara le hace cosquillas y Harry se retuerce bajo su toque.
—¡Eso no es mi culpa! —él se defiende como puede de las acusaciones y las coquillas—. ¡Louis no dejaba de sacar botellas y yo soy débil!
—Sí, pero-
—¿Quién es Louis?
Una voz, la del padre de Harry ingresando a la sala, se escucha detrás de Sara. Harry y Sara se miran por un segundo, no era de este modo en el que querían que los abuelos de la ojiverde se enterasen de la existencia de Louis.
—Un amigo del trabajo.
—El nuevo vecino de Kate.
Arthur mira con incredulidad las mentiras de su familia.
—Kate tiene un nuevo vecino, y empezó a trabajar con papá hace poco —Sara une las ideas e intenta salvar el pellejo de su padre, quien se ha quedado sin palabras y sonrojado.
—Sí, exacto.
—De acuerdo —el hombre mayor asiente y enciende su pipa cuando Narcissa ingresa a la sala de estar—. Entonces, este Louis, el nuevo vecino de Kate y compañero de trabajo de tu padre, ¿no tiene ninguna relación con el mismo Louis, que casualmente es cantante y lo invitó a salir hace unas semanas en medio de una entrevista?
Sara y Harry se miran atónitos, ¿cómo diablos se enteraron?
—Tu padre empezó a escuchar el programa desde su jubilación —dice Narcissa con una sonrisa—. Y Arthur, deja de fumar delante de la niña. Le das mal ejemplo.
—Está bien —el hombre apaga su pipa—. Entonces, Harry.
—¿Sí, papá?
—¿Aceptaste salir con él o le dijiste que no?
Todos en la sala miran a Arthur y él simplemente se ríe en sus caras.
—¿Qué? ¡No pueden culparme por preguntar! ¡Kate cortó la transmisión!
Sara no puede creer que lo está escuchando, su abuelo, el más cascarrabias de todos los hombres mayores, está preguntando verdaderamente por la situación amorosa de su hijo adulto.
—¡Yo dije lo mismo! —la adolescente exclama sin perder tiempo.
—Oh, por Dios... —Narcissa lleva una mano a su boca y niega con diversión—. Es por eso por lo que tienes tanto sueño, ¿cierto? ¡Aceptaste la cita con ese hombre!
Harry no podría estar más avergonzado, ni siquiera cuando sus padres lo encontraron siendo besado por su primer novio en su habitación sintió que su cara podría erupcionar.
—¿Dijiste que sí?
—Papá... —advierte el rizado, pero Arthur lo ignora.
—¡Debes decirle que venga, quiero conocerlo!
—¿Le gustan los pies de manzana? Deberías preguntarle, así puedo preparar uno especial para él.
Sara sonríe ante las palabras de sus abuelos y se acuesta sobre su padre.
—No le diré a Louis que venga —todos en la habitación guardan silencio y Sara puede escuchar el corazón de Harry latir rápido—. Apenas nos estamos conociendo, ¿de acuerdo? No sé si habrá otra cita y-
—Pero hoy me dijiste que te propuso otra cuando ni siquiera termina-
—¡Sara! —Harry tapa la boca de su hija.
—Lof sient-tof —murmura sobre la palma de su padre.
Los padres de Harry se miran y sonríen con esperanza. Es la primera vez, desde el incidente de Carrie, que Harry habla con ellos sobre salir con alguien.
Ellos han intentado incontables veces relacionarlo con los hijos solteros de sus amigos sin obtener resultados, porque el rizado siempre presentaba excusas y dejaba plantadas a sus citas en el último momento. Después de dos años, Arthur y Narcissa se dieron por vencidos y dejaron de insistir.
—Si... si las cosas con este tipo-
—Louis —corrige Sara a su abuelo y él asiente.
—Si las cosas con Louis resultan bien, nos gustaría conocerlo.
—Queremos tu felicidad, Harry. Y si Louis te la da, nosotros estaríamos encantados de recibirlo.
—Lo dicen como si me fuera a casar con él —Harry se burla.
—Uno nunca sabe —contraataca su madre—. Pero mientras eso sucede, vamos a comer porque la comida se enfría.
Harry se pone de pie y sigue a Sara, su padre lo detiene cuando está a un paso de ingresar al comedor.
—Hijo.
—¿Sí?
—La próxima vez pídele a Sara que cubra lo que haces.
—Le dije que no dijera nada hasta que estuviera seguro sobre Louis.
Él responde serio y su padre niega entre risas.
—No me refiero a eso —y él toca el punto donde Louis chupó su piel la noche anterior.
Mierda.
Con una palmada en la espalda, Harry permanece completamente solo en la sala hasta que su madre lo llama de nuevo.