Like the first time... ও MileApo.

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Summary

˗ˏˋ Momentos en días de la semana... ˎˊ˗

Genre
Romance/Other
Author
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

๑ Un beso por aquí, un beso por allá ๑





El murmullo de las voces al otro lado de la sala hacía que su frente se frunciera. Y no es que estuviera sufriendo un dolor de cabeza, sentía un poco de nervios. Tantos años en el medio, por supuesto que le ayudaban al desenvolvimiento de habla y gestos. Proceder como si no estuviera frente a cientos de ojos y flashes de las cámaras capturando cada movimiento de las personas célebres invitadas. De sentir cómo su estómago se revolvía, y pensaba si una visita al baño dejaría su malestar.


—¿Te sientes bien, Po? —Mile se aproxima a él, invadiendo un escaso espacio personal. Sabiendo que por su parte no se sentiría incómodo, sino agradecido. Ya que en esta posición, aspiraba más el perfume que su pareja usa en estos eventos. Un aroma delicioso que lo tranquiliza y deja los nervios a un lado. Fuera de su cuerpo y malestar estomacales. Algo que lo había empezado a notar después de tantas veces.


—Estoy... Muy bien. —responde, usando un tono de voz dulce, en el que únicamente Mile es receptor. Atrayendo a su parejamás cerca de su cuerpo, mirando de reojo al personal de Staff que no les prestan atención a lo que hacen. Y menos preguntan si necesitan ayuda. Pues, desde aquí, Apo acabará de acicalar a Mile, como solo él sabe que puede quedar más atractivo.


Nattawin desliza sus manos por el traje de su pareja, tratando de alisar la tela más de lo que es. Incluso revisa las mangas y los botones decorativos que se miran elegantes como su Phakphum.


—Todo saldrá bien. Solo mírame y sonríe si te sientes un poquito nervioso. Yo estaré justo a tu costado, Po. —Mile le conforta, y no puede evitar curvar una sonrisa preciosa. De esas que suelen hacer rendir al hombre frente a él que sonríe, ganándose un ligero, casi imperceptible roce de labios.


—Gracias. —se aparta, curvando una sonrisa maliciosa que hace que Mile entrecierre los ojos. Hasta volverlos medialunas.


—Eso fue una trampa.


—Te gustó. —atina a exponer, tornando a la cercanía esta vez, presionando un beso más largo. Sin intenciones con movimientos. Solo un cariño antes de separarse y mirar los ojos rasgados y brunos de su hombre. —Vamos.


Phakphum asiente, sonriendo con tenue rubor en las mejillas, entrelazando los dedos con Nattawin.


La entrevista acerca de su nueva película fluye con preguntas acerca de la trama y los personajes a interpretar. Sin exponer más de lo que se ha presentado en los teaser que la empresa ha sacado a la luz. Como nota de estreno próximamente en los cines de ciertos países confirmados. Sobre todo, en Tailandia. Que ha llamado la atención de muchas personas interesadas, y el hashtag que se ha formado mundialmente. Como las teorías que han leído de fanáticos en las redes sociales, sorprendidos de que tengan una mente muy abierta a acertar los finales de la trama, y crear escenas que no y sí pasan.


Terminan con juegos preparados y premios que ganan al ser competidores entusiastas. Sin dejar de verse y sonreír en todo momento.








Jueves.




Sin que nadie se diera cuenta, o bien, que le dieran importancia a quienes lo hicieran. Salieron a cenar, reservaron anticipada una mesa en uno de los restaurantes elegantes y porque no, costosos en Tailandia. Ambos vestidos para la ocasión, sin atenuar la curva de sus labios, con una sonrisa preciosa al sentarse en la mesa, y ser atendidos con total amabilidad. El Sommelier les conversa acerca de la rica lista de los vinos, y les sugiere una botella a degustar con los platos pedidos. Nattawin capturó en fotografías los platos creativos que sirvieron en la mesa después de unos minutos, mientras atendía al mesero que le explicaba los ingredientes de estos. Habían probado los platos de entrada y la primera botella de vino. Todo iba de maravilla y viendo de reojo a su pareja, Phakphum, que movía la cabeza de arriba abajo con tal cuidado y atención a lo que les decían.


Los alimentos fueron probados y el vino degustados, mientras sus conversaciones salían a flote de las trivialidades de sus vidas. Cada uno escuchando y mirando a su pareja embelesado, compartiendo caricias inocentes con sus manos puestas en la mesa al beber de la copa. Sonreír, metidos en su mundo, disfrutar de la vista panorámica del restaurante en el piso más alto. Edificios en la lejanía decorados con luces luminosas y calles despiertas con la muchedumbre. El nulo sonido de la pintura reflejada de la ciudad por la noche en la ventana, y el cielo despejado de nubes y estrellas fulgurando.


Entrelazando los dedos de sus manos, y sonriendo de lado, con mucho cariño y amor. Caminaron directo a la habitación que también se reserva para esta noche. La puerta fue abierta después de introducir los códigos dados, girando la manija. Estando en absoluta libertad y seguridad, dieron rienda a sus manos, a sus bocas y a sus cuerpos. Buscando ser más íntimos al abrazarse, a compartir un beso mezclado con deseo y devoción. Probando el suave regusto del vino en sus lenguas, y el ligero jalón de sus chaquetas al deslizarse por sus hombros y dejarlas caer en el suelo. El desorden de desabotonar los botones de la camisa y como algunos retozaban entre sus dedos y repiquetear en el suelo. Provocando una risa en Nattawin, desesperado por quitar y desnudar a su Phakphum que abordaba un beso más apasionado, succionando su lengua y dejando una leve mordida en su labio inferior.


El pantalón y la ropa interior de Nattawin fueron los primeros en bajar, subiendo y posicionándose en el colchón, con la piernas separadas y soportando su peso de la parte superior con los codos, elevándose para observar a Phakphum que terminaba de desnudarse y sonreírle. Disfrutando de la vista. Phakphum se situó entre medio de los muslos de Nattawin, comenzando un nuevo roce en sus labios inferior y superior. Manos viajando por los cuerpos contrarios, tentando y amando la piel ya conocida y explorada. Y que no se agotaban en tocar, apretar y amasar. De besar, de sentir el aliento cálido y provocar escalofríos en todo el cuerpo. Escuchar los suspiros y los quedos gemidos surgiendo de los lugares que sabían provocar a su pareja, y amar sus gestos en la intimidad.




...


Viernes: Salida con los amigos.


...



Sábado por la tarde.



Las últimas cajas de mudanza arribaron a la residencia privada, que se estaba terminando de decorar con cuadros de pinturas y plantas colgantes por las paredes. La melodía de un piano creando un ambiente tranquilo se atendía en la estancia. Y, ligeramente, el sonido de los utensilios, los platos y vasos en la cocina. Seguido de la escandalosa carcajada de una persona que se burlaba de su pareja, ya que el jabón se le había resbalado dos veces de las manos. Cayendo al suelo estrepitosamente.


—Ouw. —expresa Apo, sosegando su risa y quitándole amablemente el jabón de las manos a Mile que forma un puchero. Sin querer verse afectado por la situación. Apo lo besa, separándose por una nueva risita surgiendo. —Está bien. Cambiemos de lugar. Yo les pongo el jabón.


Y de tal manera, cambiaron de posición en el lavado. Uno echándole jabón y el otro sacándolo y dejándolos reposar para que les escurriera el agua. Preparar lasaña al horno había sido una gran experiencia enriquecedora para ambos; como la cantidad de platos, cacerola y utensilios que formaron. Parecía que podían cocinar juntos con equilibrio, sin embargo, ambos ocupaban más platos de lo normal.


Se distribuyeron las tareas domésticas en la residencia, el orden de la habitación en la que ambos compartirán. Y la designada como un enorme armario para sus zapatos, chaquetas, abrigos, chaquetón, cazadoras, camisas de diversos estilos, composición y textura. Pantalones de diferentes tamaños, colores, telas y diseños. Bufandas, gorros, sombreros. Bolsos, carteras, anillos, aretes, cadenas, y muchos objetos a almacenar en lo amplio de las cuatro paredes.


—¿Cenamos lasaña? ¿O quieres comer algo más? —pregunta Apo, secándose las manos con una toalla dejada por Mile.


—Lasaña. Y tal vez una copa de vino y helado.


—¿Helado? ¿A esas horas? —Apo muerde su labio inferior, haciendo un sonidito de garganta. —¿Qué sabor deseas?


—Vainilla y chocolate. —responde Mile, cerrando las puertas del pantry. —¿Algo que tú quieras agregar a la cena? —se da la vuelta, arqueando sus cejas.


—Crema chantilly. —mueve las cejas Apo.


—Eso me trae buenos recuerdos. —Mile le sonríe maliciosamente.


—Cómo olvidarlo. —menciona Apo, recargando su peso en el borde de la mesa de la cocina. —¿Cómo está, mamá?


—Mucho mejor que antes. —Mile cierra los párpados unos segundos, para abrirlos y observar la preocupación pasajera en el rostro de Apo, qué curva una sonrisa suave y corta la distancia entre ellos. Colocando las manos en sus hombros. Bajando con leves apretones las extremidades, hasta tomar sus manos y entrelazar sus dedos.


—No sabes cómo me alegra que mamá esté mejor. Sabía que no era nada grave. —se permite apartar unos cuantos mechones de la frente de su pareja, no sin antes guiar la mano de Mile a rodear su cintura.


—Gracias, amor. También me alegro de que no pasara nada más. Mamá, espera vernos a finales de año. —se inclina con el toque de Apo.


—Awww, que bien. También deseo verla con más tiempo libre. —se acerca a besar los labios de Mile, iniciando un movimiento dulce, suave y con el contacto de sus lenguas que se enredaron, profundizando el beso que no llegó a mayores eventos a la cama.


Durante el resto de la tarde, respondieron a correos de trabajo, mensajes familiares y de amistades que preguntan de sus próximas citas dentro del país o en el extranjero. Las fechas en las agendas que saldrían referentes al trabajo en la empresa, y las que tendrían individuales. Pues sabían, que, por mucho que ambos se amarán, respetarán y adorarán. Merecían días libres en solitario, y sabían que no era ninguna obligación permanecer separados o unidos para siempre. Pues, respetan el hecho de que a veces ellos mismos necesitan un espacio a solas. (Y aun así, no dejan de enviarse fotos de las comidas que prueban, ni de las bebidas exuberantes, ni de los hoteles en los que se quedan hospedándose, ni de las llamadas de horas por las noches antes de ir a dormir, y de decirse que disfruten mucho y se cuiden mucho en todo momento.)


La hora de la cena llega acompañada de una película clásica que por momentos los deja ensimismados por las escenas. Y otros se giran a verse, comunicándose con la mirada y llegando al mismo acuerdo con los acontecimientos que pasan en la cinta. Sin duda alguna, es una de las favoritas de aquellos años y los actuales.El padrino.La lasaña en escenas de masacre queda a un lado o los bocados a medio masticar, como si de seguir triturando la pasta y la carne se perderá un minuto de la película. El contenido de las dos primeras copas de vino desaparece, y el helado parece ser el postre predilecto en esta noche de intriga.


—¿Y si vemos la otra? —se mete en la boca una gran cucharada de nieve, disfrutando del sabor.


—Mañana tenemos un evento por la tarde en el centro comercial... —forma una línea en los labios, siendo espectador de los labios abultados de su pareja. —Pero, al regreso, podemos seguir viendo las dos últimas. De todos modos, lunes y martes no tenemos que hacer nada... Creo.


Nattawin se allega a Phakphum, dejando en la mesa el bote que tenía y quitando el de su pareja para hacer lo mismo. No dándole tregua para que se quejara, pues planta en un vuelco rápido la boca contra la de su hombre que abrió los ojos, delineando una sonrisa en medio del beso por la sorpresa. Acomodándose en los muslos de Phakphum que lo recibe con muchísimo deleite, rodeando un brazo en su cintura, mientras la otra mano la coloca en su pierna y la desliza en movimientos mórbidos. Y él, lo rodea de la misma manera, un brazo en torno al cuello de su pareja y la otra mano explorando por encima de la camisa de Phakphum. Un beso templado, con caricias perezosas y chasquidos que se escuchan por la sala. Sus respiraciones unidas y los roces de las narices en las inclinaciones de la cabeza, acoplando sus labios en la profundidad que quieren llevar el beso. Nattawin mueve el brazo en el hombro de Phakphum, llevando su mano detrás de la cabeza de su pareja, hundiendo los dedos por el cabello en la nuca, liberando un gemido quedo al separarse y sentir la boca de Phakphum en su cuello. Como la mano que se había quedado en su pierna moviéndose, hasta llegar a su trasero, apretándolo y sacándole un nuevo gemido.




...



Domingo por la mañana.




—Deberías decirle a Nong’Mile que no te deje muchas marcas en el cuello... —comenta su maquillador, difuminando con ayuda de la brocha y esponja las flores rojizas que se notaban más. Sobre todo, las que florecían cerca de sus clavículas.


—Lo tendré en consideración. —dice Apo, sonriendo tenue. Girando de vez en cuando la cabeza en cierta dirección, en la que terminan por peinar a Mile que está jugando con el teléfono.¿Pero de verdad lo dejara hacer? ¿Qué pensarían si algún día me ven las marcas en la cara de mis muslos o las mordidas en mis nalgas? O... ¿Las que yo he hecho más notorias en ciertas partes del cuerpo de mi querido P’Mile?La mente de Apo se puso a trabajar para vislumbrar a su caballero de armadura blanca girarse, y ser admirado por muchos ojos y halagos de sus compañeros que esperan su turno. Se mordió la lengua de costado, de repente, sintiendo la necesidad de ir y bajarle la bragueta del pantalón a Mile y hacerle ahí mismo, un oral. Desordenar su escrupuloso traje y escucharlo gemir. Y...¡PO!Abrió los ojos por su conciencia sucia.


—¿Qué sucede, Nong’Po? —inquiere el Phi maquillador, deteniendo su labor. —¿Presione con mucha fuerza?


La pregunta llega a oídos de Phakphum, que deja de importunar los botones en las mangas de su chaqueta para ver la expresión de Nattawin a través del espejo.


—Oh, no, Phi. Solo me acordé de que dejé la ventana abierta en casa. Un visitante entrará por la casa si es así. —contesta rápido, sonriéndole a la imagen de Mile en el espejo, que le devuelve el gesto.


El evento, como varios, comienza con la bienvenida de los actores y la presentación de sus nombres reales y ficticios. La tarde ha caído en franjas naranjas y rosadas. E inesperadamente, el viento se siente fresco y no caliente, como común se percibe para estas fechas del año. Hablar de la película y del nuevo y corto teaser, tocar puntos en los que solo se ven en el firme y de lo que desean hacer más adelante a presentar. La composición oficial de la letra y la melodía envueltas en la trama. Sus compañeros de trabajo conversan de lo sucedido en detrás de cámara reservados, y de no hablar más, no dar spoiler.Que los que están ahora aquí, reunidos, imaginen y presenten más de sus ideas en las redes sociales, ya que eran fan,de lo que leían. Entraron a una sección de preguntas más personales, como una que acaparó la atención de ellos. Y fue,¿Cuándo piensan contraer matrimonio?(específicamente),¿A qué edad piensa contraer matrimonio?Ya que los ven tan sumergidos en sus papeles actorales y presentados que no se imaginen si tienen a alguien ya en sus vidas.


Sobre esto, lo veremos más adelante, Phi. La misión en este momento es trabajar en los nuevos proyectos que BOC mencionó en las redes.


Con respuestas educadas y superficiales, les dan paso a las siguientes preguntas a sus compañeros que no están cómodos en que sigan ahondando en su intimidad, pasando a preguntarles sobre los comentarios en las redes, respecto a una tanda de imágenes compartidas por una famosa empresa que persigue a los actores, ídolos y gente importante en el medio. Sobre una visita a un bar muy conocido en Corea del Sur. (Sabiendo a que se refiere a la visita de un karaoke, y las fotos no son enteramente de Corea del Sur, sino de Japón. Cosa que no venían a exponer). Como casi siempre, pasaron a divertirse entre ellos y a premiar a ciertos fans presentes para la fecha.




...




Durante los siguientes días.




Phakphum traza con las yemas de los dedos la curva tersa y erótica de la espalda de su pareja, mientras sus labios se aciertan absortos besando la boca que lo recibe con efusión. Desciende los toques por la curvatura del trasero, posando la mano unos minutos en la zona. Manoseando la carne con el cambio en el beso, y la cercanía de sus cuerpos. Reiniciando el bosquejo hasta los muslos y detrás de las rodillas con afecto. Alzando la pierna de su pareja, llevándola por su cadera y su boca desapareciendo con besos suaves y húmedos por el mentón hasta el cuello, deleitándose con los suspiros quedos de su pareja.


Las salidas al cine fueron clandestinas en más de una ocasión en estos días. No vieron fotos suyas rondando por las redes sociales, y mucho menos hashtag por la red de Twitter. Ya que así la conocieron, y así la conocerán. Habían viajado a Kalasin, a visitar la familia Romsaithong que los invitó a cenar y a convivir en armonía, cariño y tranquilidad. Casi no tuvieron contacto en su estadía, pero sí que disfrutaron los días de anonimato sin ser perseguidos. Y al volver a la residencia por la noche, se bañaron, cenaron y vieron una película animada. Hasta que sus besos y acciones los llevaron a hacer el amor dos veces. Aún así, sentían un poquito de debilidad en sus cuerpos por el viaje.


—Te amo, mi amor. —Mile presiona dos besos seguidos en la mejilla de Apo que ríe, cerrando momentáneamente los párpados ante la tibieza de los labios de su pareja en su mejilla.


—Te amo, cariño. —responde, llevando sus manos a las mejillas de Mile, evitando que se retire, acercando su rostro y plantando varios besitos. En la frente, en la nariz, en ambas mejillas, en la barbilla, y por último, un beso cargados de emociones en los labios. —Mucho.


Phakphum ríe, sintiendo calor en las orejas y cuello. Abrazando a Nattawin unos minutos más en la cama, antes de que tengan que levantarse para ir a bañarse (por segunda vez), y cambiar las sábanas para dormir.