Bad boy

Summary

—Ni siquiera sabes lo que has hecho mal, ¿no es así? —Louis estira el cabello de Harry y le obliga a permanecer así por largos segundos—. Cómo te has portado como un maldito mocoso vas a chuparme la polla como castigo y te vas a tragar todo mi semen, ¿entendido? O. Un OS donde Harry se ha portado mal, de nuevo, y su papi debe castigarlo.

Genre
Erotica
Author
noe
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Único

Harry siempre ha sido problemático, llevando la contraria a las figuras de autoridad de sus instituciones educativas desde que era un adolescentes. Nunca le ha importado ser alguien obediente como el resto de su clase; así que, no es sorpresa que en este momento esté en la oficina del decano de su facultad por las faltas al código de disciplina de la universidad.

—¿De nuevo aquí, Styles? —escucha la voz de Louis detrás de él.

—Es que no puedo vivir sin ver su precioso rostro, señor Tomlinson —él responde irónico, sin ver el rostro del hombre cuando toma asiento detrás de su escritorio.

Louis ignora sus comentarios mordaces como siempre, yendo directo al expediente y fijándose en las amonestaciones que Harry ha cometido durante el último mes.

—Esta ya es la cuarta vez que nos vemos, ¿no tienes suficiente de los problemas?

—En absoluto, me encanta meterme en problemas —Harry sonríe ladino cuando nota la mirada de Louis—. Y tú lo sabes bien, ¿no es así, papi ? —él blande sus pestañas con coquetería.

—Mierda, Harry —Louis reprende mientras ve por el cristal nublado de la oficina por si hay alguien fuera. Él realmente agradece el permiso por maternidad que su secretaria acaba de iniciar y que no le permitió buscar un reemplazo adecuado—. Te he dicho que aquí no.

El rizado rueda los ojos mientras bufa.

—¿No te has preguntado que, tal vez, sólo tal vez me meto en problemas porque te extraño y quiero verte? —él fija un puchero en sus labios y mira a Louis con ojos de cachorro.

—No vas a hacer que retire tu castigo esta vez —Louis niega—. Necesitas disciplina y esa es la única manera en que la conseguirás.

—Yo conozco otros métodos —Harry dice y lleva su índice a su labios y mira a Louis de arriba abajo—. Unos que, si bien recuerdo, te hacen también feliz a ti.

La polla de Louis se tensa en sus pantalones ante el comentario y los recuerdos. Claro que él recuerda los breves encuentros que ha tenido con el estudiante de Derecho en los baños de la universidad cuando todos están en clases. Y a Louis le encantaría repetirlos pero no puede dejarse dominar por Harry.

—No sé de qué hablas —él finge no recordar.

—¿Realmente lo haces? ¿O es otro de tus trucos para que pida por tus castigos? —Harry se sienta correctamente, con su espalda erguida al máximo y sus piernas juntas en un perfecto ángulo recto.

El rizado puede sentir cómo su coño es apretado por la costura interna de su pantalones al permanecer en su nueva posición; y Harry hace un mínimo de fuerza voluntaria para sentir el pequeño roce en sus genitales, contra su ropa interior, que sabe que despertará su lívido poco a poco.

Louis mira cómo Harry mantiene sus piernas cerradas, y cómo el relieve de estas parece tener vida propia por los suaves y casi imperceptibles movimientos que se notan gracias a sus apretados pantalones. Y él sabe que el rizado se está estimulando sin permiso, en su oficina, mientras le acusa de no recordar los buenos momentos que viven juntos.

—Deja de darte placer, Harry —Louis advierte cuando nota que el rizado mueve un poco las caderas y su pecho se eleva de más.

—Yo no estoy haciendo nada, papi. Seguro es tu pobre mente cansada la que te hace ver cosas —él respondió con fingida inocencia, mientras aprieta mucho más las piernas.

Harry no tiene miedo de lo que Louis pueda hacer al verlo desobedecer como está haciendo, él realmente quiere llevar al decano Tomlinson al máximo.

—¿Qué no estás haciendo nada? —el ojiazul levanta la voz mientras empuja hacia atrás su silla—. ¿Te atreves a decir que no estás haciendo nada cuando te estoy viendo perfectamente apretar las piernas como un mojigato?

Y como si de llevarle la contraria se tratara, Harry decide que es momento de elevar una pierna sobre la otra y aplastarla contra la silla. Su resbaladizo coño ya ha empezado a palpitar, pidiendo mucha más atención y roces que los que está recibiendo ahora.

—Harry —Louis advierte de nuevo pero él lo ignora, decidido en balancear las caderas en círculos sobre la silla de la oficina de Louis.

El coño de Harry le envía pequeñas descargas eléctricas directamente a la parte superior del vientre del rizado, cuando la esponja de la silla ejerce presión sobre el capuchón que recubre su clítoris.

El rizado cierra los ojos cuando siente la humedad en su coño deslizarse desde su interior hasta sus labios y terminar en sus pantis. Harry piensa que si tuviera polla, probablemente marcharía sus pantalones varias veces al día.

Louis mira atónitos el comportamiento desobediente de su mocoso, cómo este lo ignora y se concentra únicamente en encontrar roces para mantenerse a gusto a sí mismo.

El decano ha tenido suficiente.

—Styles, estás siendo un chico muy malo —el tono de Louis llama por fin la atención de Harry, y él muerde su labio inferior y le presta atención sin dejar de apretar la piernas y sostenerse con fuerza de la madera en la que descansan sus brazos—. ¿Quieres comportarte como una pequeña puta? Entonces, hazlo. Muévete todo cuanto quieras contra esa silla y gime para mí, pequeña zorra.

Y Harry no puede retener el gemido que sale de su garganta por escuchar a Louis hablarle sucio; a él realmente le gusta sentir que el ojiazul tiene autoridad sobre él, que puede obligarlo a hacer cualquier cosa y que él aceptará.

El rizado hace caso a las palabras de Louis y se sujeta firmemente a la silla mientras cruza las piernas con fuerza y se mueve mucho más rápido formando círculos desiguales. La unión de su pantalón atrapado en medio le hace cerrar los ojos y desear por más.

Harry lleva una de sus manos a su boca y llena de saliva sus dedos para, un segundo después, arrastrar su extremidad bajo su camisa en búsqueda de sus pezones que han quedado erectos por la intensa sensación de calor que se agrupa en su coño. El menor gime con intensidad cuando pellizca su botón de carne sensible.

—Siempre te ha gustado hacer eso, ¿eh? —comenta Louis mientras se acaricia a sí mismo sobre su pantalón, siguiendo cada movimiento que hace Harry—. Te encanta tocar tu cuerpo, ver cuánto puedes sentirte a ti mismo.

El rizado asiente, pero no se detienen ni siquiera por las palabras de Louis. Él únicamente está concentrado en sentir cómo se coño se contrae por la fricción resbalosa de sus jugos.

—¿Puedo tocarme? —él pregunta, ya no soportando más.

Louis lo mira atentamente, tiene los labios rojos por morderlos, y las pupilas dilatadas a más no poder. El decano Tomlinson piensa que su niño se lo merece.

—Hazlo, pero déjame ver.

Harry asiente y desliza sus pantalones y pantis por sus piernas, exponiendo su coño para Louis, quien lo mira con atención, delineando cada labio hinchado del menor que compone su vulva.

Louis puede ver el piercing que claramente me dijo a Harry que quedaría bien allí, él está feliz porque el rizado siguió su consejo.

—Empieza, Harry. Hazlo como te gusta.

El rizado asiente y chupa sus dedos para humedecerlos.

—No creo que sea necesario —Louis se burla de él al tiempo que libera su polla erecta, importándole poco si esta mancha con su pre semen sus pantalones—. Ya estás todo mojado para tus dedos, como la zorra necesitada que eres, amor.

Harry asiente y lleva sus dedos hacia su clítoris, jugando y presionando sobre él un par de veces, sintiendo cómo su coño se encoge por desear tener una polla en su interior.

—Lou-

—No me llamo así, amor. ¿Cómo debes decirme?

—Papi. Eres mi papi.

—Muy bien, bebé —Louis ve cómo el coño de Harry succiona a la nada y rpvoca que el rizado levante sus caderas hacia el frente—. Estás tan desesperado por mi polla, ¿cierto?

—Sí, papi —Harry gime introduciendo dos dedos en su coño mientras los mueve hacia arriba, tocando su interior.

Las capas de terciopelo del rizado lo aprietan mientras más se mueve, volviéndose loco por el fuego que quema en su vientre.

—Detente, bebé.

Sin embargo, Harry no escucha, muy perdido en satisfacerse, intentando obtener su orgasmo.

—Harry, detente —escucha que la voz de Louis se eleva más de la cuenta y eso por fin provoca que su cuerpo obedezca.

Él mira cómo su papi se pone de pie, con su polla erecta y roja colgando, y camina directo hacia él con el ceño fruncido.

En cuestión de segundos, Harry siente la mano derecha de Louis darle una cachetada y la izquierda tomarlo del cabello y hacer que mire hacia arriba.

—¿No escuchas cuando te hablo? —Harry permanece en silencio, viendo la intensidad de la lujuria refugiada en los ojos de Louis—. ¡Responde, puta!

—Perdón. Perdón, papi —Harry se disculpa, pero en realidad no sabe a qué lo hace.

—Ni siquiera sabes lo que has hecho mal, ¿no es así? —Louis estira el cabello de Harry y le obliga a permanecer así por largos segundos—. Cómo te has portado como un maldito mocoso vas a chuparme la polla como castigo y te vas a tragar todo mi semen, ¿entendido?

Harry asiente y cierra los ojos mientras lo hace, sintiendo a su coño expulsar cada vez más jugos desde su interior por la excitación.

—Sólo sirves para tomar todo lo que tengo por darte —Louis desciende su rostro y besa a Harry con fuerza, chocando sus dientes y mordiendo los labios de Harry en el proceso—. Sólo sirves para ser mi puta.

—Sí, papi, sí —el rizado repite en el beso, dejándose destrozar la boca por Louis—. Soy tu puta, ¡sólo tuya!

Louis parece feliz por las palabras, porque deja un beso ligero en los labios de Harry y se aleja.

—Abre, bebé —le dice cuando toma su polla con una mano y delinea los labios de Harry con la punta—. Toma hasta la última gota.

Y Harry hace lo que le dice, sacando la lengua completamente e inhalando cuando siente que la polla de Louis introducirse en su boca.

Louis no es benevolente, sino todo lo contrario, porque toma el cabello de Harry con fuerza mientras se inclina sobre su rostro y lo recuesta contra el respaldo de la silla. El decano Tomlinson se sostiene de la madera donde Harry reposa su espalda y empieza a mover sus caderas, ahogando a Harry en el proceso.

El rizado siente con profundidad cómo la polla de Louis llena su garganta, impidiéndole respirar; él realmente necesita tomar oxígeno, pero Louis no hace amago por alejarse; así que, lo único en lo que él puede concentrarse es en tomar toda la polla de Louis y esperar porque termine.

—Abre las piernas, amor —escucha que Louis le pide y él hace caso.

Pronto siente cómo los dedos del ojiazul juegan con su coño, tocando sus labios y jugando con su clítoris sin pudor alguno. Y, cuando Harry menos se lo espera, dos dedos de Louis se introducen en él y empiezan a dispararse de adentro hacia afuera con veloces movimientos de muñeca.

—Quiero tanto meter mi polla aquí.

Harry siente cómo sus mejillas se cubren por sus lágrimas cuando el decano arremete con más fuerza contra su garganta, y él apenas puede respirar un poco por la nariz cuando Louis decide que es suficiente y se aleja, retirando en el proceso sus dedos de su coño.

La conexión de saliva desde los maltratados labios de Harry, hasta la punta del glande de la polla de Louis, es lo único que llama la atención del mayor, cuando toma su polla y se masturba frente al rizado. Ligeros chorros de semen caen sobre los párpados de Harry.

—Quiero que me montes —le dice el ojiazul, huyendo hacia su escritorio y sentándose en su gran silla de cuero—. Ven, Harry, salta sobre la polla de papi.

El rizado tan sólo limpia sus labios y corre hacia el regazo de Louis.

La humedad en sus piernas es tanta que siente a esta deslizarse hacia su trasero, cubriendo su otra entrada.

Cuando Harry coloca sus piernas a los costados de los muslos de Louis, y su coño y la polla del mayor chocan, ambos jadean por el cálido contacto.

—Te sientes tan bien —le dice Louis y lleva una mano hacia el coño de Harry. El menor se sorprende cuando Louis lleva sus dedos llenos de sus jugos hasta su boca y los lame—. Sabes tan bien, amor. ¿Quieres probarte?

Y Louis no espera una respuesta por parte de Harry, sino que repite su acción, pellizcando el clítoris de Harry en proceso, y llevando sus dedos hasta los labios del rizado, para que él los chupe como le encanta hacer.

—Mmm —los labios de Harry se cierran fuertemente alrededor de los dedos de Louis. Succionando y mordiendo la carne de sus dígitos en el proceso.

—¿Te gusta, bebé? ¿Quieres más? —Louis siente la lengua de Harry separar sus dedos mientras los mantiene en su boca. El rizado asiente a su pregunta—. Pues no lo tendrás mientras no me dejes llenarte.

Harry deja ir los dedos de Louis y lo mira suplicante.

—Tendrás que saltar en mi polla si quieres probar más, amor.

—Está bien, papi —responde el rizado.

Él alinea la punta de la polla de Louis con su coño y se deja caer lentamente, sintiendo cómo su papi abre su entrada y lo llena en el proceso.

Cuando Harry toca fondo, él y Louis gimen, ambos satisfechos por obtener lo que han deseado desde minutos atrás. Las manos de Louis viajan de inmediato a la cintura del rizado y le indica que es tiempo para que empiece a saltar.

—Vamos, bebé —él anima, apretando la piel de Harry sobre su camisa—. Haz que papi que corra sobre tu ropa.

Harry toma una respiración profunda y asiente, listo para complacer al ojiazul.

Él se impulsa con sus piernas, subiendo lentamente mientras siente cómo la polla de Louis se desplaza de su lugar; cuando Harry llega al final, dejando únicamente la punta de Louis en la entrada de su coño, él se deja caer de golpe.

Sus gemidos se mezclan de inmediato con los jadeos de Louis.

—Joder —Louis tira su cabeza hacia atrás, ajustando sus manos a la cintura de Harry—. Siempre eres tan bueno, amor. Siempre estás tan apretado para mí.

Harry sonríe ante los halagos y mueve sus caderas en círculos como respuesta.

—Siempre soy bueno para papi.

—Muévete de nuevo, bebé. Me encanta cuando tomas toda mi polla en tu coño y la escondes sólo para ti.

El rizado asiente, y en el momento en que va a repetir la acción, siente los dedos de Louis pellizcar su clítoris.

—Lou- no me-

—Salta, Harry —él ordena, sin importarle cuánto pueda dolerle a Harry lo que hace—. Salta sobre mi polla, bebé-.

Louis continúa con su juego en el coño de Harry, sin darle descanso, mientras el rizado toma fuerza de nuevo y empieza a saltar.

El sonido de las pieles de Harry y Louis chocando es algo que a los dos les ha encantado escuchar desde el inicio de sus encuentros, ambos saben que nunca quieren dejar de sentirse así de cerca.

Harry salta varias veces sobre Louis, tomando toda la polla del ojiazul con su coño mojado y resbaloso, y él no sabe en qué momento sucede, pero, en un abrir y cerrar de ojos, se viene sobre la polla de Louis, chorreando sus jugos directamente sobre la polla y ropa de Louis.

—Mira el desastre que has hecho —la nalgada que Louis le propina lo aturde y hace gemir—. Eres una zorra, Harry. Manchando todo con tu corrida, marcándome a mí con tus jugos.

—Perdón, papi —él gime y Louis aprieta su trasero.

—Sigue saltando, bebé. Necesito correrme para darte tu castigo.

Y el rizado asiente, sin prestar atención real a lo que Louis le dice.

Él se encarga de subir y bajar una, dos, tres veces más sobre la polla de Louis para extraer el semen de su papi. Un minuto después, cuando sus piernas arden por el ejercicio y su coño continúa con sus espasmos, Louis se viene en su interior, llenándolo con su blanca corrida hasta que todo termina dentro de su coño.

—Bájate —Louis le dice entre jadeos, incitando con movimientos en su trasero para que haga caso.

Harry lo mira confundido porque, por lo general, cuando ambos terminan permanecen en los brazos del otro por largos minutos.

—Harry, bájate y acuéstate sobre tu estómago en el escritorio.

El rizado hace lo que le piden, posando su cuerpo boca abajo en el escritorio y dejando expuesto su trasero y coño para Louis.

Harry no siente el momento exacto en que Louis se para de su silla y se pone debajo y detrás de él, pero lo que sí siente es la lengua del ojiazul tocar su coño lleno de corrida.

Louis abre la boca y chupa su semen y los jugos de Harry mezclados, recolectando todo lo que puede mientras traga la mayoría; cuando él siente que es suficiente, y los gemidos desesperados de Harry empiezan a escucharse más fuertes, él se pone de pie, no sin antes darle un par de palmadas al abusado coño de Harry.

El ojiazul no se detiene cuando voltea el cuerpo de Harry y le sujeta la mandíbula con fuerza, abriéndola de un solo tirón y vertiendo todo lo que lleva en su boca en la del contrario. Louis lame sus labios cuando la corrida mezclada con su saliva cae directo en Harry, y el rizado sólo se limita a tragar y sentir la fusión de jugos.

—Toma todo, bebé —Harry siente las caricias de Louis en sus mejillas y los besos que deja sobre sus párpados—. Eres hermoso, Harry. Un ángel precioso, y sólo mío.

Harry sólo asiente y sonríe, porque Louis tiene razón; él es suyo y lo será por un largo tiempo.

—Pero aun así, no voy a levantarte el castigo.

Y el rizado no puede creer que Louis le esté diciendo esto justo ahora.

—¡Lou! —se queja y frunce el ceño.

—Lo siento, amor. Pero así son las políticas de la universidad —él deja una serie de besos sobre los labios de Harry, y lo toma entre sus brazos para sentarse en su silla con él sobre su regazo—. Pero mira el lado positivo.

Louis le sonríe, mientras deja caricias en la cintura del menor, y peina su cabello hacia un costado.

—¿Cuál?

—Si te castigo, podremos vernos como ahora —él susurra y muerde el lóbulo de la oreja de Harry.

La sonrisa del menor aumenta cuando piensa en todo lo que pueden hacer juntos.

—Pero debemos empezar con una serie de nalgadas —Harry se burla del mayor cuando finge que va a besarlo y aleja su rostro en el último segundo— porque aún no he aprendido nada.

Y Louis se ríe, porque Harry nunca va a cambiar.

—Tendrás todo lo que quieras, mi amor.