01 :: prefacio
El aroma a desinfectante y el ruido en aquel lugar eran parte de su diario vivir, puesto que había vivido la mayor parte de su vida en un hospital.
Esa misma mañana tenía una importante consulta con la doctora Haneul, Jimin por fin había pasado un mes en su hogar, había disfrutado un poquito de tiempo con sus amigos, los cuales pocas veces estaban en la ciudad debido a sus profesiones.
El doctor Seiji lo esperaba junto a la puerta de la sala de espera.
Seguramente su madre estaba en alguna cirugía y por ello no había podido estar presente en aquella tan esperada consulta.
Porque si, aquella consulta definiría el rumbo de su vida, los últimos dos años se había sometido a un tratamiento complicado y esperaba poder haber vencido aquella detestable enfermedad de una vez por todas.
─ Papá ─ el adulto frente a él levantó su vista de la tablet que sostenía en sus manos, probablemente estaba moviendo algunas de las consultas que debía atender.
─ Jimin, la doctora esta esperandonos ¿Pudiste desayunar? ─ se podía notar la preocupación en su voz, los señores Park sabían lo mucho que le costaba a su hijo él poder ingerir alimentos, más aún sabiendo que debía cumplir con ciertos regímenes.
─ Si papá, Nubin me ayudó con eso ─ la nana estaba feliz de tener a su pequeño en casa y lo había consentido como nunca.
─ Eso me deja más tranquilo ─ replicó el adulto con una pequeña sonrisa en los labios, sabía cómo era de exigente su empleada y más si se trataba del pequeño de la familia.
─ Bien no hagamos esperar a la doc Ha, aún recuerdo cómo se ponía cuando Taehyung llegaba tarde a su casa ─ la mamá de su amigo podía ser la persona más amable del mundo, pero si la hacían enfadar habían consecuencias.
Se dirigieron por el pasillo que daba a la ala de Oncología. Esos pasillod le traía muchos recuerdos, tanto buenos cómo malos.
Al cabo de unos minutos estuvieron frente al consultorio de la doctora que ha estado al pendiente de su enfermedad desde que le detectaron el cáncer. La susodicha era parte de su familia, en primera por ser la persona que lo había mantenido vivo hasta la fecha y en segundo porque era la mamá de uno de sus mejores amigos.
El doctor Seiji dió dos toques a la puerta, he inmediatamente se pudo escuchar un leve "adelante" proveniente de la persona que se encontraba dentro de la habitación.
Sin dudarlo el mayor abrió la puerta.
─ Haneul, buenos días ─ su padre saludo a la doctora, la cuál se encontraba junto a la ventana de su consultorio, desde la altura a la que se encontraban podía observar perfectamente el jardín del Hospital.
─ Buen día Seiji ─ volteó su vista en dirección a la puerta y una sonrisa que reflejaba un poco de tristeza fue dirigida al chico que aún no entraba al consultorio ─ Buenos días Jimin.
─ Tía Haneul, buenos días ─ por fin decidió entrar a aquella habitación. Y entonces la sensación de que algo no estaba bien se instaló en su cuerpo, pero prefirió no preocuparse hasta tener alguna información por parte de la doctora.
Tanto padre cómo hijo tomaron asiento en la sillas frente al escritorio del consultorio. Sin esperar más la doctora también ocupó su lugar.
─ Y bien ¿Cuál es el pronóstico? ─ preguntó algo impaciente el señor Park.
─ Pues... ─ la doctora parecía tener una batalla interna para darles el diagnóstico final.
─ ¿Sucede algo malo? ─ Jimin se atrevió a preguntar al no obtener respuesta por parte de la profesional.
─ No puedo mentirles, los análisis dieron positivo ─ ella parecía estar a punto de llorar, si de por si le dolía dar aquel tipo de noticias, esta vez era el doble al saber por todo lo que aquel joven había y estaba pasando.
El señor Park suspiro con frustración y una pizca de dolor, parecía que colapsaría en cualquier momento, detestaba saber todo el dolor por el cual su único hijo había y seguía pasando y su frustración aumentaba al caer en cuenta que él no podía hacer nada, ni todos los años de preparación en la Universidad, ni todas las noches en vela leyendo, investigando y haciendo llamadas a colegas para buscar otra alternativa de tratamiento habían servido para salvar a su hijo.
Por su parte Jimin parecía ni inmutarse por aquella noticia. Él sabía que esta era una probabilidad en su diagnóstico y lo que menos quería ahora era llorar.
─ Que procede entonces ─ soltó con toda la tranquilidad que pudo disimular, mientras que ambos doctores lo miraban con cariño y una tristeza inexplicable.
─ Y-Yo... Bueno con mi equipo nos reunimos e intentamos buscar otra vía, otro tratamiento, incluso ya hay una... ─ pero él no la dejo terminar.
─ Tía Haneul, seré sincero contigo ─ sonrió cálidamente en su dirección antes de proseguir hablando ─ estoy cansado, y ya no quiero más medicamentos, no quiero más tratamientos que me dejan en cama por semanas y permanecer por tanto tiempo en estas cuatro paredes me esta matando ─ señalo a su alrededor ─ permanecer conectado a cables y tubos no es vivir, estoy cansado de todo esto, no sabe como disfrute este último mes siendo consentido por todos mis seres queridos, pude disfrutar un poquito de mi adolescencia junto a mis amigos fuera de un hospital, pude dormir en una cama que me pertenece, pude ver el despertar del sol y luego verlo desaparecer por las noches desde mi balcón ─ mientras él decía aquello, los adultos habían comenzado a sollozar en silencio, era inevitable derramar lágrimas ante el escenario que tenían frente a ellos, la doctora se sentía mal por no poder ayudar más y su padre no quería escuchar lo que Jimin estaba por concluir.
─ Jimin...─ su papá quería objetar por aquellas palabras, pero nuevamente el menor no le permitió hablar a él tampoco.
─ Papá ¿Recuerdas la última noche que estuve internado acá?
─ Si...─ el adulto simplemente bajo su mirada, sabía a lo que se refería su hijo.
─ Esa noche tú y mamá prometieron que si esto llegaba a suceder, yo tomaría la decisión... ya cumplí dieciocho, ya puedo tomar una decisión por mi ¿no?
─ Si Jimin, pero...─
─ ¿Pero? Se lo que quieres decirme, que piense en ti y mamá, en mis amigos, en mis sueños, en él... ¿Pero ustedes se han puesto a pensar en que es lo que quería en realidad yo? No les estoy reprochando nada, al contrario les agradezco cada decisión que han tomando porque gracias a ellos sigo vivo, pero yo ya no creo poder aguantar más medicamentos y más dolor
─ Haneul... Si Jimin ya no quiere probar ningún otro tratamiento ¿Qué nos queda?─ el doctor Park sabía perfectamente la respuesta, pero necesitaba escucharla por parte de su colega para asimilarlo, y aunque ya lo habían hablado cuando su esposa estuvo presente, siempre guardo la mínima esperanza de que Jimin pudiera cambiar de opinión.
─ Si Jimin no quiere someterse al tratamiento... Únicamente nos quedaría esperar, su cuerpo terminara deteriorándose paulatinamente─ su voz era suave pero con la tristeza impregnada en ella.
─ ¿Cuánto...?─
─ ¿Cuánto qué?─
─ ¿Cuánto tiempo?─
─ 8 meses como máximo, pero... también planificamos un proceso en caso de que tu tomaras esa decisión─
─ La escuchó ─ Jimin se mantenía tranquilo.
─ Son 8 meses para que tu cuerpo colapse completamente, pero vamos a intervenir 2 meses antes, no quiero que sufras los últimos síntomas, y-yo... yo no podría dejarte sufrir más─ y ahí frente a sus ojos su doctora volvió a llorar.
─ Entonces solo serían 6 meses...─
─ S-Si ─
─ Es más que suficiente, puede preparar todo doc, 6 meses son suficientes para mí─ Jimin le dedicó una tierna y sincera sonrisa ─ tía Haneul, muchas gracias por todo, pero ahora quiero vivir lo poco que me queda fuera de este lugar─
─ Mi pequeño Jimin, yo no he hecho nada más que intentar protegerte y lamento no poder hacer más por tí─
─ Tranquila, solo quiero pedirle un favor, tómelo como mi último deseo de usted, prometame que no le dira nada a Taehyung, por favor, aún no─
El doctor Park y Jimin salieron de aquel consultorio esa mañana con una noticia que le había roto el corazón a más de uno.