Capítulo 1
Harry y Louis habían estado escondiendo su amor, un amor peligroso, un amor el cual cada día se convertía en un reto más para poder esconderlo y fingir ser uno más de ellos.
Sabían que lo que hacían sería muy mal visto, sabían que esto podría traerles la muerte y no solo eso, ocuparían alguna tortura en ellos. Pero no les importaba si eso era pecado, ellos querían poder ser felices bajo ese infierno.
Querían poder sentirse libres en aquel lugar donde solo ellos dos sabían, donde compartían besos, sueños, charlas, caricias y donde cada noche, cada que podían, se unían en uno solo, creando sonidos nuevos, sonidos que ellos solo podían oír, cuando estaban unidos de aquella manera; de esa manera tan íntima y carnal.
.
.
.
Crueldad y sonidos llenos de dolor, proclamando perdón, siendo ignorados y torturados más, era lo que Harry y Louis oían día con día. Intentando ignorar todo, intentado no pensar en qué pasaría si los descubrían, eran pensamientos que ambos intentaban bloquear de sus mentes y no torturarse.
Porque ambos pertenecían a aquel sucio y malvado círculo, fingiendo estar de acuerdo con lo que la iglesia decía, porque eran obligados por sus padres, porque era lo mejor para poder vivir en aquella época llena de crueldad.
“Son unas malditas brujas.” Soltó con rabia uno de ellos y camino hasta aquella mujer que lloraba e imploraba perdón, pidiendo que su hijo no fuera dañado.
“Claro que no le haremos daño, a él lo salvaremos antes de que sea arrastrado por ti, Bruja.” Dijo aquel hombre, mirando a la mujer, con asco y repugnancia.
La mujer no había tenido la suerte, había sido llevada a la guillotina, Louis siendo testigo de eso, aquella mujer hizo contacto visual con él y leyó de sus labios un, sálvense. Después de eso, la cuchilla fue soltada, provocando un sonido, y, cabeza en el suelo y sangre, salpicando y manchando el suelo.
Louis, aturdido aquella noche, le contó a Harry. Ambos crearon un plan, para salir y poder alejarse lo suficiente de ahí.
.
.
.
Las semanas pasaron y reunieron todo lo que pudieron, desde comida, agua, prendas y cobijas. Habían conseguido un caballo, de un hombre que hace poco había sido llevando al sándwich humano.
Había decido salirse aquella tarde donde habría una celebración después de que la iglesia hablara con los de aquel lugar. La noche había caído y Louis y Harry habían acordado encontrase en aquel lugar donde era solo suyo, pero ahora solo guardaría su primer beso, sus primeras caricias, su primera vez y su primer deseo.
Louis había llegado, había acomodado todo de tal manera que el caballo no tuviera mucho peso y él ayudara con algunas cosas.
Había oído el crujido de una rama, salió esperando ver la silueta de Harry, pero nunca lo vio, en cambio, vio a uno de ellos, quien traía una antorcha en su mano y lo miraba con una sonrisa ladina.
“Pero miren a quien tenemos aquí al señorito Louis.” Camino más, acercándose más al castaño, quien ahora estaba preocupado por Harry, porque lo vieran. “Sabes, siempre me pregunté en donde te metías y pensaba que estabas en la iglesia, pero después me percaté de que Harry también desaparecía, sabes, no sabía que ambos se largaran juntos.” Pauso.
Louis, trago saliva, sintiéndose cada vez más asustado, no sabía que harían, pero lo único que deseaba era que Harry huyera de ese lugar, de ese maldito infierno.
“Pero un día decido seguirlos, pensé que salían a buscar a más gente, pero no lo único que me encontré fue a ustedes dos pecando de la peor manera, soltando ruidos e invocando al mismísimo diablo.”
Louis movía sus ojos rápidamente en busca de algo, pero lo único que encontró fue siendo rodeado y tomando con agresividad de sus brazos.
“Y ahora me entero de que querían huir, lo sospeche desde que aquella bruja te miro y te dijo algo, sabía que estaban planeados algo, por eso ahora, pecador sufrirás por pecar de la manera más vil.”
Louis fue arrastrado hasta la iglesia, se encontró con Harry, quien estaba golpeado y quiso ir y ver el daño que le habían hecho, pero le fue imposible, fue denudado con agresividad y su cara dio contra en suelo frío de aquel lugar, mientras sus lágrimas resbalaban por sus mejillas.
Ambos pensando que después de todo eran pecadores y debían de ser castigados.
Louis fue azotado con un látigo, mientras Harry era arrastrado por el suelo, ambos caminando hasta su destino, aquel y cruel triste destino.
Dos hombres los colocaron de rodillas frente a frente, porque les habían concedido castigarlos juntos mientras se miraban.
“Ya qué a ambos les gustas profanar ante las palabras del señor, espero que esto les deje en claro que nunca debieron hacerlo y como regalo les daré lo que les gusta.”
Hombres con dos instrumentos en las manos, introdujeron aquella Pera Anal, que era ocupada en mujeres y hombres que habían profanado y pecado por estar con alguien de su mismo sexo.
Los gritos de ambos no tardaron y más graves y fuertes eran, mientras más y más iban siendo abiertas las peras.
Louis en su dolor de agonía; retorciéndose, intentando mirar a Harry, intentando alcanzar por lo menos la punta de su dedo, pero no fue posible, el dolor no lo dejaba y cada vez se sentía peor, sentía como su ano se empezaba desgarrar cada vez más y más.
Harry por su parte podía ver como poco a poco lo que más amaba en ese infierno iba perdiendo fuerzas, podía sentir el dolor, pero era más grande el dolor de ver como poco a poco Louis moría.
Harry se retorcía, mientras que intentaba con todas sus fuerzas llegar hasta el cuerpo casi sin vida del otro, pero el desgarre en su ano, lo hacía gemir de dolor, derramando cada vez más y más lágrimas.
Llego, solo para poder rozar uno de los dedos del otro y susurrando como último, porque sabía que después de eso no habría más vida para ellos dos.
“Siempre serás mi más bonito pecado.”
Aquella noche Louis y Harry fueron torturados con la pera anal, pero nunca importando qué, nunca se iban a arrepentir de haberse amado como lo hicieron en esa época, esa época de la que todos hablan y temieron; La santa inquisición.
FIN