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La mamá de NuNew solía decirle que algun día su rostro lo iba a meter en problemas.
Parecía que ese momento había llegado.
Mantenía la mirada baja lo mejor que podía, NuNew siguió al guardia hacia su celda, sintiéndose incómodo en ese extraño mono. Se sentía como un estúpido criminal.
NuNew casi se rió de sí mismo. Él era un criminal y uno muy estúpido ahora, después de haber sido sentenciado a un año en prisión por conducir ebrio y de paso, haber herido a otra persona. Había sido un accidente, pero eso a nadie le importó. Bueno, a él sí, y también a Pear -su novia-, su madre había llorado cuando la sentencia fue dictada.
NuNew tragó, recordando la expresión impactada de su mamá. Ella se veía tan pequeña y vieja de repente, y fue su culpa. Ella siempre se preocupó demasiado por él.
Empujó el pensamiento lejos, tratando de ignorar a los otros prisioneros golpeando contra las barras y mirando de reojo mientras él pasaba. Ellos gritaban obscenidades que hicieron a su estómago retorcerse en nudos y a la bilis subir a su garganta.
Esperaba que no fuera obvio lo asustado que estaba. La realidad es que se cagaba del miedo.
Él no se consideraba muy delgado tampoco muy bajo -era alto, más que el promedio en Tailandia- pero no era, de ningún modo, tan grande como algunos de esos tipos. Estaban construidos como tanques. Sin exagerar, NuNew estaba completamente aterrorizado, y una vez más, quería patearse a sí mismo por emborracharse y terminar en este lío.
Cuando saliera de aquí, él nunca, nunca, se emborracharía otra vez ... si es que salía de aquí en absoluto. Él estaría compartiendo su celda con alguien que muy probablemente era más rudo, más duro y más malo que él, un criminal real.
Sacándolo de su debate mental, el guardia lo empujó dentro de la celda. La puerta se cerró y trabó detrás de él, con un alto y de algún modo indiferente Clic
NuNew se humedeció los labios nervioso, mirando a su compañero de celda.
El hombre estaba tumbado en la litera inferior, sus ojos estaban cerrados, por lo que NuNew tuvo la oportunidad de estudiarlo durante unos segundos.
Era alto y aunque delgado, se notaba en forma y tenía unos hombros anchos. Pelo oscuro y ligeramente largo, nariz definida, cejas gruesas, pestañas abundantes y piel blanca. Parecía un chico casi decente, pero no del todo. Por algo estaba aquí. Él estaría probablemente alrededor de los treinta, como máximo.
—¿Has terminado de mirar? —El tipo dijo, sin abrir sus ojos. Su voz era profunda y tranquila. Le puso la piel de gallina.
NuNew se estremeció. —Um, sí. Lo siento.
—La litera de arriba es mía.
NuNew quería preguntar por qué él estaba acostado en su litera entonces, pero tuvo que morderse la lengua. Hacerse el listo no era probablemente una buena idea.
—Soy NuNew.
El chico abrió los ojos. Eran marrón oscuro y extrañamente intensos. Si no fuera un criminal diría que incluso eran dulces. Su intensa mirada recorrió a NuNew antes de lamerse los labios. Al parecer ya lo tenía en la mira.
—Encantado de conocerte, NuNew. ¿Qué tan bueno eres dando mamadas?
NuNew se sonrojó, dando un paso atrás.— Soy hetero.
El hombre levantó las cejas, mirando vagamente divertido.— Todo el mundo es heterosexual aquí, gatito.
¿Lo acaba de llamar gatito?
—¡Yo tengo una novia! — estaba totalmente a la defensiva, como si el hecho de tener una novia fuera excusa para no ser acosado.
El tipo no parecía impresionado.
— La mayoría de nosotros tenemos esposas y novias de regreso en casa. —
Él salió de la litera. Verlo de pie era imponente, era alto, seguro. Un depredador. La descripción gráfica de un alfa.
Lucía totalmente como un depredador.
Con el corazón en la garganta, NuNew dio un paso atrás. Pero en lugar de saltar sobre él, el hombre extendió su mano para saludarlo. Tan simple como eso.
—Soy Zee.
Desconcertado, NuNew estrechó la mano con cautela.
—Probablemente ha sido un largo día para ti, —dijo Zee.— Ve a dormir. Aquí nadie merodea durante la noche.
—Sí, está bien, —dijo, inmensamente aliviado.
El tipo había estado probablemente sólo bromeando cuando dijo eso de chuparle la polla. Por supuesto que estaba bromeando.
—No voy a follarte esta noche, —dijo Zee. —Buenas noches.
NuNew parpadeó.— ¿Pero qué? ¡No me estarás follando, imbécil!
Zee sonrió. Fue una sorprendentemente bonita y brillante sonrisa, sus dientes blancos y parejos. Colmillos perfectos. Se acercó más a él hasta que no estaban siquiera a una pulgada de distancia. NuNew tragó, muy consciente de que el hombre era más alto que él y mucho más amplio de hombros, mucho más grande.
—Vamos a cortar por lo sano, —dijo Zee suavemente, mirándolo a los ojos.— Voy a follarte. Va a pasar inevitablemente y es mejor que tú te acostumbres a la idea.
Tienes suerte de estar conmigo. Puede que lo dudes pero yo no te voy a lastimar, no te obligaré a tomarme, y te protegeré de los demás... si chupas mi polla bien. Créeme, otros chicos no serían tan agradables como yo. Tampoco son tan guapos—
Lo que le faltaba. El bastardo además era arrogante.
—Si no me vas a obligar, no pasará, —dijo NuNew, tratando de mantener su voz firme.— Lo siento, pero realmente soy heterosexual. Tengo una novia a la que amo.
Por alguna razón, eso hizo que Zee riera.— Tienes suerte de que esté lugar sea aburrido como el infierno y que a mí me guste un buen desafío.
Antes de que NuNew pudiera decir algo, Zee se subió a la litera de arriba y en un instante ya estaba dormido.
NuNew se quedó inmóvil, mirando a la nada por un largo tiempo.
Apenas durmió esa noche.
La mañana siguiente llegó demasiado rápido para su gusto. Pero no fue tan malo como él había esperado -y temido.
El día transcurrió suficientemente normal. Sí, él recibió más miradas lascivas y fue más manoseado de lo que había sido nunca en su vida, pero no fue lo que imaginaba. Nadie trató de atacarlo. Nadie intentó... cualquier otra cosa. Cuando su día de trabajo había terminado, era la hora de la ducha. Algo que había estado temiendo todo el día.
Una vez en las duchas, NuNew no sabía para que lado girar. Él no quería que otros reclusos comieran con los ojos su cuerpo blanco y rosadito, pero tampoco quería darle la espalda a nadie, sabía que su culo era muy redondo. Nunca le había preocupado realmente, simplemente compraba pantalones más grandes qué después debían ser arreglados en la cintura...
Pero justo ahora, temía por la integridad de su redondo culo virgen. Por lo que se lavó, torpemente cambiando y girando.
En aquel lugar había chicos manoseándose entre sí y algunos haciendo más que eso, pero los guardias no parecían interesados en detenerlos, mientras pareciera mayormente consensual.
E incluso si no lo era, no parecían demasiado deseosos de hacer nada. Había incluso un tipo grande en la esquina opuesta forzando su polla en la garganta de otro tipo.
NuNew intentó no mirar en esa dirección. Su corazón latía tan rápido que pensó que iba a vomitar. Notó a muchos otros chicos mirándolo con interés, pero para su fortuna, nadie intentó nada. NuNew sospechó que tenía algo que ver con Zee, quien se quedó cerca de él, en silencio y con cara de piedra.
Decidiendo que nadie iba a atacarlo, NuNew se relajó un poco.
Fue un error.
A mitad de la ducha, lo sintió: una gran mano en su culo.
NuNew se congeló y luego miró a Zee.— Mantén tus manos para ti mismo, imbécil—dijo entre dientes.
Él era lo suficientemente inteligente para no hacer una escena. NuNew podría no saber mucho acerca de la jerarquía en la prisión, pero sabía lo suficiente. Él sabía que Zee tendría que demostrar quien estaba a cargo aquí si NuNew le hacía parecer débil.
Zee lo miró con calma, ojos oscuros e ilegibles.— Tengo que demostrar a todos que eres mío —dijo en voz baja.— Si no lo hago, otros chicos se harán ideas. Tu no quieres eso, ¿verdad, gatito?
NuNew le clavó la mirada, pero por mucho que lo odiara, el chico tenía razón. Si tuviera que elegir entre ser considerado el juguete de su compañero de celda y ser follado a repetición, él sabía lo que elegiría.
Así que no se alejó, en cambio, dejó a Zee mantener una mano de propietario en su trasero. Su rostro estaría probablemente de color rojo brillante -era un duro golpe a su masculinidad. Se preguntó si así era cómo las mujeres se sentían cuando los hombres las trataban como objetos.
Cuando el tiempo de la ducha hubo finalmente terminado, sacó la mano de Zee fuera, se vistió y se dirigió de nuevo a la celda rápidamente.
Zee no regresó de inmediato.
Cuando lo hizo, NuNew se tensó involuntariamente, apretando el libro que estaba tratando -y fallando de leer.
—Relájate, boquita linda, —Zee dijo con un bufido.
—No me llames así.
—Te llamaré como yo quiera, boquita linda.
NuNew sintió una oleada de rabia impotente, pero no dijo nada. La verdad sea dicha, Zee lo ponía nervioso. Él era diferente de los otros internos: tranquilo e intenso de un modo extraño. Él no levantaba la voz, no alardeó como otros reclusos hicieron, pero por lo que NuNew había visto ese día, Zee parecía muy respetado, incluso temido.
—¿Por qué estás tú aquí?, —Preguntó NuNew, incapaz de reprimir su curiosidad.
—Mate ocho personas en un centro comercial, —dijo Zee mirándolo a los ojos.
NuNew parpadeó.— Estás bromeando, ¿verdad?
Zee encogió los hombros despreocupado, lo que podría interpretarse en ambos sentidos. NuNew realmente esperaba que él estuviera bromeando.
—¿Cuántos años tienes?, —Zee dijo de repente, mirándolo.
—Vaintiuno.
Zee lo observó durante unos momentos antes de meterse en su litera. El imbécil era extraño.
* * *
Los días pasaron, y la vida de la prisión no era nada como NuNew había imaginado.
Por un lado, era mucho más aburrida de lo que había pensado. No podía hacer nada de lo que quisiera. Todo lo que hacía era controlado y regulado, y estaba comenzando lentamente a volverse loco. A veces estaba tan aburrido que sentía como si tuviera que hacer algo drástico sólo para escapar de la monotonía. Ahora podía entender por qué había tanta violencia en la cárcel: la gente tenía que entretenerse. Le alteraba y le daba miedo el que estaba empezando a identificarse con esos criminales.
Los otros reclusos mayormente lo dejaban solo, pero NuNew no se hacía ilusiones sobre eso. Vio las miradas que otros hombres le dieron. El era joven y demasiado malditamente "bonito" para no llamar la atención. Odiaba haber heredado la belleza de su madre. Tanto como él odiaba tener que depender de Zee, el tipo era lo único que mantenía a otros lejos.
Para el final de la segunda semana, NuNew estaba ya tan acostumbrado a la mano de propiedad de Zee sobre él en las duchas que simplemente la ignoraba.
Pero a pesar de que él sabía que todo el mundo pensaba que era la puta de Zee, ser llamado así en su cara era una cosa totalmente diferente.
—Yo no soy su puta... —espetó cuando Mark , el hombre con el que había formado una amistad tentativa de algún tipo, lo llamó así en tono de broma.— Él no me está follando.
Poppy le dio una mirada extraña y simplemente no dijo nada.
NuNew no pensó nada de eso hasta que regresó esa noche a su celda y encontró a Zee esperando por él.
El imbécil estaba enojado como el infierno, sus oscuras cejas dibujadas en una línea, tenía los labios apretados y la mandíbula tensa.
Zee ya estaba sobre él antes de que pudiera parpadear. Él empujó a NuNew contra la pared, presionando su brazo contra su garganta.— ¿Quieres que te mate? Me hiciste quedar como un jodido mentiroso. ¿Es esa tu gratitud?
NuNew se humedeció los labios por los nervios.— Lo lamento. No pensé que Mark le diría a nadie.
Zee se burló.—¿Acaso naciste ayer? ¿Acaso eres un bebé ingenuo? Nunca confíes en nadie.
—¿Y debo confiar en ti?
Zee sonrió.— Tú no deberías confiar en mí, tampoco. —Su sonrisa desapareció tan rápido como apareció. Su rostro era sombrío ahora.— Si las personas te llaman mi puta, tú dices que eres mi puta. ¿Lo entiendes?
—No me jodas... —NuNew intentó empujarlo fuera, pero sólo terminó frotándose contra Zee.
—Lo haré, —Zee murmuró en su oído, mordiéndolo.
NuNew se sonrojó.— Vete a la mierda.
—Tú estarás rogándome pronto, gatito... —dijo Zee, presionando cada vez más contra él.
Su peso, su fuerza, su olor... Estaba abrumando los sentidos de NuNew en un extraño e inquietante modo.
—Nunca.
Zee se empujó alejándose. NuNew exhaló.
—Bien. Si tú no quieres mi protección, eres libre de hacer lo que quieras. Voy a dejar que la gente sepa que me importa un carajo si alguien te toca.
NuNew tragó al recordar las miradas que otros reclusos le dieron en las duchas. Ser pasado de uno a otro no era su idea de diversión. Podría odiar a Zee, pero al menos era poco probable que el tipo lo forzara.
No porque él fuera tan buen tipo -Zee era un imbécil, pero era un imbécil al que le gustaba jugar juegos mentales y que estaba dispuesto a esperar hasta que NuNew le rogara que lo follara.
Y ya que eso nunca iba a pasar, él estaba más seguro con Zee. Probablemente.
—Espera... no.
Por favor, no.
Zee no se regodeó, pero NuNew realmente no lo había esperado.
Zee solo asintió y dijo:— Ahora ve a dormir.
—Tú no eres mí jefe, —NuNew murmuró, frunciendo el ceño.
Pero de todos modos hizo lo que le dijo.
* * *
La siguiente vez en las duchas, el dedo enjabonado de Zee se deslizó entre sus nalgas.
NuNew se congeló.— Tu dijiste que no me forzarías, —dijo entre dientes.
—No lo estoy haciendo y no lo haré, —dijo Zee, empujando el dedo dentro de él lentamente.— Tengo que tocarte para asegurarnos de que los demás me ven tocándote. Si no lo hago, ellos van a empezar a pensar que tú me tienes viniendo de tu mano, boquita linda.
NuNew resopló, él ni siquiera podía imaginar eso -pero se obligó a relajarse. Zee estaba en lo cierto, maldito imbécil.
El dedo empujó más profundo. No hacía realmente daño, pero se sentía extraño. Muy extraño.
El dedo salió, luego de nuevo se movió dentro. El rostro de NuNew se volvió caliente. Tenía el dedo de otro hombre en su culo.
No podía creer que tenía el dedo de un hombre en su culo.
El dedo rozó algo dentro de él, y los ojos de NuNew se ampliaron, su boca cayendo abierta mientras un rayo de placer disparó a través de él.
—Saluda a tu próstata, —dijo Zee contra su oreja por detrás, acariciando ese lugar de nuevo.
—P-para, —NuNew susurró, odiando lo insegura que su voz sonaba. En contra de su voluntad, su polla empezó a endurecerse.
—Esto es lo único que voy a hacer, —dijo Zee.— Tu puedes masturbarte por tu cuenta, gatito.
—Que te jodan, —NuNew dijo débilmente mientras Zee movió el dedo dentro y fuera lentamente. Se cuestionó si muchas personas estarían viéndolos. Él no miró.
—Te gusta esto, —dijo Zee en su oído.
—No me gusta...
—Te gusta, —dijo Zee, frotándole la próstata de nuevo. Su cuerpo no mentiría.
NuNew no pudo contener un heterosexual gemidito.— Soy hetero.
—Por supuesto que lo eres, gatito —Zee empezó a mover el dedo rápidamente.— Solo te gusta tener mi dedo en el culo, eso es todo.
NuNew se mordió el labio para evitar gemir.— No.
—¿No? Bien. —Zee le lamió la oreja y sacó el dedo fuera.— Vas a estar rogándome por esto pronto.
NuNew cerró los ojos. Se sentía extraño. Vacío.
—Te odio, —dijo, volviendo la cabeza para mirar a Zee. Trató de no mirar la erección de Zee.
—Por supuesto que sí, boquita linda.
* * *
Al día siguiente, su novia fue a visitarlo.
NuNew la miró a través del cristal que los separaba y trató de encontrar algo que decir. Noochi se veía adorable, como de costumbre, su cara en forma de corazón muy bonita y muy femenina. Ella también parecía muy fuera de lugar.
—¿Cómo... cómo estás?, —Dijo al teléfono.
NuNew sonrió con ironía.— ¿Cómo crees?
—Tú... te ves bien, —dijo Pearl después de un momento.
Casi se echó a reír. Si ella sólo supiera. Si ella sólo supiera lo mucho que le hubiera gustado no verse bien. Si no se viera bien, nadie le habría regalado una segunda mirada. Si hubiera sido feo, Zee...
NuNew empujó el pensamiento lejos. No; no iba a pensar en ello. No ahora, no con su novia aquí.
—Gracias, —murmuró, con torpeza.— ¿Cómo va la escuela?
—Bien, —respondió Pearl.
Un incómodo silencio se extendió entre ellos.
NuNew la miró fijamente, evaluándola. La echaba de menos, echaba de menos su vieja vida antes de todo esto. Él la amó. Y sin embargo... Se sentía tan desconectado de ella. Ella pertenecía a otro mundo. Un mundo en el que él era sólo un chico promedio, que no obtenía manoseos a la vista de todo el mundo y folladas con los dedos de otro hombre.
Con su rostro caliente, NuNew desvió la mirada y miró hacia abajo.— Tú no tienes que visitarme, ya sabes, —él dijo sin mirarla.— Tú no tienes que esperar por mí. Un año es mucho tiempo.
Silencio.
—¿Tu… tu quieres que te espere?
Suspirando, NuNew se pasó una mano por la cara.— No tengo derecho de pedirte eso. Yo la cagué, ahora estoy pagando por mi estupidez. —Él le dio una sonrisa torcida.— Tú no tienes que esperarme...
Sus ojos brillaban con lágrimas contenidas. Despacio, ella asintió.
—Su tiempo se ha terminado, —dijo el guardia, caminando hacia él.
NuNew colgó y dejó que el guardia lo guiara alejándose, con el corazón pesado.
Se dijo a sí mismo que era lo mejor. Pearl no lo habría querido de todos modos si se enteraba lo que había estado sucediendo.
Era lo mejor.
* * *
Se convirtió en una rutina. Cada vez que estaban en las duchas, Zee deslizó un dedo en él, y para finales del mes, NuNew estaba tan acostumbrado a ello que el dedo de Zee no encontró ninguna resistencia.
En realidad... él había empezado a sentir como si un dedo no fuera suficiente. Él como que quería más. Y él realmente quería venirse, pero se negó a masturbarse con el dedo de Zee dentro de él. Se negó a darle a Zee esa satisfacción.
NuNew lo odiaba. Lo odiaba y odiaba que últimamente había llegado al punto de tenerla medio-dura cuando ellos iban a las duchas. Odiaba que a él se le pusiera dura como piedra al momento en que el dedo de Zee tocaba el agujero de su culo. Odiaba que él comenzaba a retorcerse en el dedo de Zee.
Odiaba desear más.
NuNew estaba tan frustrado sexualmente últimamente que se sentía como a punto de golpear a alguien. Preferiblemente a Zee.
Todo se rompió dos semanas más tarde.
Estaban en las duchas de nuevo. NuNew tenía la frente apretada contra la pared, mientras que Zee empujaba su dedo dentro y fuera de su agujero. Era demasiado lento y NuNew no podía soportarlo.
Él empujó hacia atrás, gimiendo cuando el dedo de Zee frotó con fuerza contra su próstata. Personas los estaban mirando, pero NuNew no pudo obligarse a que le importara. Él estaba demasiado ido para que eso fuera relevante. Todos eran aire.
Él gimió cuando Zee empujó otro resbaladizo dedo dentro y comenzó a follarlo con ellos. Se sintió bien. Tan bien. NuNew cerró los ojos y, envolviendo su mano alrededor de su polla, comenzó masturbarse.
Trató de pensar en su novia, pero la gran mano de Zee acariciando su estómago y culo lo hizo imposible. Tenía los dedos gruesos de un hombre en su culo y le encantaba. En ese momento, no le importaba cuan malo y sucio -y gay- era.
NuNew gimió cuando los dedos de Zee comenzaron a moverse más rápido. Él quería venirse. Él estaba ardiendo con ello. Acarició su polla, pequeños gemidos y ruiditos escapando de sus labios mientras Zee torturaba su próstata. Él no era gay. No lo era. Pero Dios, esto se sentía tan bien.
Zee metió un tercer dedo en él, y la quemadura hizo a NuNew gritar y correrse, temblando con todo su cuerpo, sus rodillas apenas eran capaces de sostenerlo.
Cuando NuNew abrió los ojos, la realización de lo que acababa de suceder lo golpeó duro: Se vino con los dedos de Zee dentro de él. Otro hombre le había hecho terminar. Y todo el mundo lo vio.
Aturdido, NuNew saltó alejándose de Zee. Se enjabonó todo, tratando de ignorar los silbidos.
Se negó a mirar a Zee.
* * *
Ellos no hablaron de lo sucedido.
NuNew ignoró a Zee, y Zee le dejó ignorarlo.
La próxima vez que estuvieron en las duchas, NuNew se tensó, esperando que Zee empujara sus dedos dentro de nuevo, pero no lo hizo.
Eso desequilibró a NuNew.
Se dijo a sí mismo que se alegraba -y lo hacía.
Ser penetrado por los dedos de Zee en público iba más allá de lo mortificante.
Claro que se alegraba.
* * *
Algunas semanas pasaron, y todo lo que Zee hizo fue acariciarlo un poco. A veces, manoseó el culo de NuNew y masajeó su agujero, pero nunca empujó los dedos dentro de nuevo. La peor parte fue, que NuNew todavía tenía una erección, incluso cuando la mano de Zee apenas tocaba su culo.
Eso lo confundió y le hizo enojarse -consigo mismo. Y le molestaba que Zee constantemente caminara alrededor sin camisa. Era un fanfarrón.
—¿No tienes una camisa? —NuNew escupió una noche.
Zee solo lo miró por un largo rato, con los ojos brillantes.— Nunca te molestó antes, gatito...
NuNew frunció el ceño.
La mirada evaluadora que Zee le dio le hizo sentirse incómodo.
—¿Qué?, —Dijo NuNew.
—¿Quieres algo, NuNew?
NuNew.
Su propio nombre sonaba extraño. Zee generalmente lo llamó por algún sobrenombre ridículo, sabiendo lo mucho que le molestaba.
—No sé lo que quieres decir. —NuNew se giró sobre su estómago, decidido a ignorarlo.
Pero Zee no le dejó ignorarlo.
Se tensó cuando sintió a Zee sentarse en su litera junto a él. Una gran mano tocándole el culo.
—¿Quieres que te toque? —La voz de Zee era tranquila.
NuNew se humedeció los labios.— No.
Un dedo se deslizó bajo sus shorts y le acarició entre las nalgas suavemente.— ¿Estás seguro de eso?
—Soy hetero—advirtió más para sí.
—¿Quieres que te toque? —Repitió Zee, como si Nunew no hubiera dicho nada.
NuNew se mordió el labio y se quedó quieto.
Probablemente tomándolo como un sí, Zee empujó sus pantalones hacia abajo.
«Esto no está sucediendo» NuNew se dijo a sí mismo. No podía estar pasando. Él no estaba acostado en una litera de la cárcel mientras que su compañero de celda manoseaba y extendía sus nalgas.
Estaba realmente sucediendo.
NuNew mordió el interior de su mejilla cuando el dedo de Zee rodeó su contraído ano. Luego hubo algo húmedo presionando contra su agujero.
NuNew se puso rígido. Era una lengua.
Zee estaba lamiendo su agujero.
Sonrojándose, NuNew susurró:— ¿Qué estás haciendo? -es asqueroso-...es muy gay...
NuNew trató de empujar la cabeza de Zee lejos de su culo, pero Zee simplemente agarró sus nalgas con fuerza, apretó sus caderas y, separando sus nalgas, forzó su lengua dentro.
—¿Estás Loc-mmm... —las protestas de NuNew se convirtieron en un largo gemido, mientras Zee follaba su agujero con su lengua, profundizando más y más, una y otra vez, hasta que no fue lo suficientemente profundo.
NuNew gimió y comenzó a empujarse atrás hacia la lengua, queriendo más, necesitando más, su agujero palpitando hambrientamente alrededor de la resbaladiza lengua de Zee.
NuNew gimió, empujando su culo más alto. Era sucio y obsceno, y tan malo en varios niveles, pero le encantó.
Lejanamente, se preguntó qué diría Pearl si ella lo viera ahora, retorciéndose en la lengua de un tipo como una... como una puta. Se sonrojó ante la idea, pero no podía dejar de hacerlo -Así como no podía parar los gemidos necesitados.
—Por favor. —Él quería venirse. Quería algo más profundo en él. La lengua se sentía increíble, pero no era suficiente.— Más.
De repente, la lengua se había ido.
NuNew jadeaba pesadamente, frotando su polla con fugas de presemen contra el colchón, su agujero palpitante y vacío. Finalmente, dos dedos lubricados empujaron en su agujero, y su culo inmediatamente apretó alrededor de ellos.
—Tú jodidamente naciste para esto, —dijo Zee con voz ronca, bombeando los dedos dentro y fuera de él. NuNew gimió mientras que repetidamente rozaron suavemente contra su próstata -demasiado brevemente; él lo quería más fuerte.
—Más fuerte, —dijo, empujando atrás contra los dedos de Zee.
Zee se rió entre dientes.— Te daré mi polla en un momento.
Los ojos de NuNew se agrandaron.— pero yo no soy gay...
Zee sacó los dedos, y NuNew se quejó, su agujero palpitando convulsivamente.
Tan vacío. Él nunca pensó que era posible sentirse tan vacío.
Se retorció, anhelando mientras contraía su año deseando que hubiera algo profundo dentro de el.
Zee acarició con sus dedos sobre su agujero. NuNew intentó empalarse a sí mismo en ellos, pero Zee retiró los dedos, riendo suavemente. Al momento siguiente, Zee estaba encima de él y NuNew sintió algo resbaladizo y duro tocar su agujero.
—Esta es mi polla, —dijo Zee roncamente.— Si tú lo deseas, vas a pedir por ello. No voy a follarte si no quieres pedirlo.
—Tengo una novia, —susurró NuNew.
Pero ¿lo hacía? ¿Realmente tenía una novia?
Zee chupó su cuello, su aliento caliente contra su piel.— No me importa. Tú puedes tener mil jodidas novias, pero ahora mismo quieres mi polla dentro tuyo.
La punta de su erección acarició su agujero, pero no empujó dentro. NuNew reprimió un gemido. Él lo quería. Él quería esa maldita polla dentro suyo. Él lo deseaba tanto que estaba temblando por ello.
Quería que Zee lo follara. Él quería abrir sus piernas para el y rogarle.
Dios, en realidad era la perra de Zee. ¿Qué le había hecho esta prisión?
—Te odio, —dijo, con sentimiento, enterrando el rostro en la almohada.
—Lo que tú digas, gatito...—dijo Zee, colocando besos por todo su cuello y haciendo que cosquilleara.— Ahora pídelo.
NuNew negó con la cabeza, pero su cuerpo tenía mente propia y ya estaba empujando contra la polla. Él abrió la boca cuando la cabeza violó su esfínter. No dolió tanto como él esperaba, por lo que empujó de nuevo, gimiendo cuando la polla de Zee se deslizó todo el camino hasta el fondo.
—Se suponía que lo pedirías —Zee dijo entre dientes.
NuNew sonrió.— ¿Sí?
—Pequeña mierda descarada —dijo Zee entre dientes antes de comenzar a moverse. Él impuso un ritmo rápido, jodiendo en él sin restricciones.
NuNew cerró los ojos. No podía creer lo bien que se sentía. Él estaba gimiendo y jadeando mientras empujaba contra la polla de su compañero de celda, su propia polla goteando por todo el colchón.
—Eso es todo, —dijo Zee contra su oreja, lamiendo y besándola.— Eres mío ahora. Mío.
NuNew gimió, empujando de nuevo en la polla de Zee, deseándolo más profundo.
Sus gruñidos y gemidos hicieron eco en la celda mientras se movían juntos, follando cada vez más rápido.
NuNew sabía que cualquiera podría verlos, cualquiera podría oírlos, pero el pensamiento lo encendió aún más.
No le importaba, no ahora.
Empujando una mano debajo de él, Zee envolvió la mano alrededor de su erección y comenzó a masturbarlo. Era demasiado de una sola vez y el orgasmo golpeó a NuNew duro.
Él se vino con un largo gemido ronco. Lo dejó sin huesos, y él simplemente se quedó quieto mientras Zee golpeó en él un par de veces más antes de venirse con un gemido bajo justo en su oído.
Descansaron así por un largo tiempo, todavía respirando con dificultad.
Zee era demasiado pesado, pero NuNew no quería que se moviera. Se sentía bien. Tan bien. Todavía podía sentir a Zee dentro suyo, pero su esperado enojo no llegó. Todavía no, al menos.
Por fin, Zee salió y se puso de costado, tironeando a NuNew contra su pecho. Probablemente parecía como que estaban haciendo cucharita, pero por supuesto que no lo estaban haciendo.
Simplemente la litera era demasiado estrecha. Pero NuNew tuvo que admitir que se sentía bien sentir a alguien tan cerca después de meses de sentirse solo.
Tal vez estaba hambriento de contacto.
Tal vez así era como el síndrome de Estocolmo.
Puede ser.
Por ahora, NuNew se negaba a preocuparse.
Él enterró su rostro en el brazo de Zee y respiró.
—¿Todavía eres hetero? —Zee murmuró a su oído, tironeando de él más apretado contra su firme y musculoso cuerpo desnudo.
—Síp —dijo NuNew, cerrando los ojos. Se sentía tan bien.
Pero no lo empujó lejos.
Él absolutamente lo haría.
Después....








