Mercía

Summary

Louis el príncipe de Mercia y Harry el príncipe de Wessex, tienen que casarse para unir sus reinos, pero ninguno de ellos quiere, lo que no saben es que sus destinos ya se habían cruzado antes. Mercia será testigo de como florece el amor de un alfa y un omega completamente diferentes, y como tendrán que luchar para ser felices. Esta fic es completamente de mi autoria, no se aceptan adaptaciones.

Genre
Drama/Romance
Author
Mon
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prologo


Wessex, principios de siglo XX.





El clima estaba caluroso, eso sólo indicaba una cosa, la primavera estaba por llegar, molesto ante ese hecho salió de su habitación para caminar sobre los pasillos del gran palacio del que era parte, después de siete años sin siquiera poner un paso fuera de este, era como se sentía. No como un habitante, sino como un accesorio más.


Cualquiera podría pensar que estaba acostumbrado, pero nunca lo haría, extrañaba ver caras nuevas, el ruido del mar, los pequeños e insignificantes detalles que ya no tenía en su vida.


— Tendremos que partir al alba dentro de cinco días.— escuchó la voz rasposa de su padre a través de la puerta de la sala del rey.— serán viajes largos, lo mejor será partir pronto, lo único que necesito Maximiliano, es que te encargues de algunos asuntos para poder ausentarnos con tranquilidad en cuanto tengas todo resuelto, podremos partir sin problema alguno.


— Ordenaré que se haga lo que quieras, preparare los carruajes y dejaré instrucciones para que se cumplan en nuestra ausencia, verás que todo saldrá a la perfección, hemos planeamos esto desde hace años, nadie va a detenernos.


Todo quedó en silencio durante algunos instantes, Harry debió irse antes de que se escucharan las pisadas que indicaban que alguien saldría de la sala del rey, logro alejarse un poco de la puerta para no ser descubierto, pero no fue tan rápido dado que sintió el agarre de alguien en su brazo.


— Estas aquí, niño — Maximiliano paso una mano por su mejilla provocándole una mueca de asco.— Eres tan hermoso, no sabes como sueño con las cosas que te haría — haciéndole sentir náuseas.


—No me toques, que mi padre tenga consideraciones contigo, no te da ningún derecho de tratarme así, recuerda que soy tú príncipe — dijo con un tono lleno de rabia.


La risa rasposa de Maximiliano no se hizo esperar.


—No sabes como me va a encantar verte casándote con un sucio y asqueroso alfa, el cual te trate como la escoria que eres, querido príncipe. — le susurró en el oído.


— Y no sabes la satisfacción que me va a dar sacarte los malditos ojos si vuelves a poner una de tus asquerosas manos sobre mi — escupió con rabia — deja de meterte conmigo, bastante daño me has hecho, no pienso seguir soportándolo — intento soltarse del agarre del Alfa, pero fue inútil, por más valiente que quisiera ser, era un omega, su fuerza física no era como la del alfa.


—Harry — escucho la voz de su padre resonar dentro de la habitación, al parecer había escuchado lo que estaba sucediendo fuera.— entra, tengo que hablar contigo.


Maximiliano lo soltó bruscamente, dio la vuelta y camino lentamente con la cabeza en alto.


Harry irradiaba belleza y elegancia, era el príncipe con el que cualquiera querría casarse, su padre lo sabía y no iba a dudar en aprovecharlo.


— Majestad — habló con ímpetu. — ¿En qué le puedo servir? — dijo sentándose frente a él.


— Necesito que comiences a preparar tus cosas, partiremos la mañana del próximo viernes, comenzaremos a visitar reinos, conocerás príncipes, condes, duques, mucha gente con gran alcurnia, es hora de que contraigas nupcias, te estas haciendo mayor, y después nadie querrá casarse contigo. — le miro con desdén, ni siquiera le importaba, eso lo sabía.


—¿Solo para eso me vas a hacer salir de aquí? — bufó — ¿Para casarme con un asqueroso alfa? — aplaudió lentamente negando con la cabeza, una sonrisa cínica salió de sus labios. — digno de ti padre, lamento decepcionarte, pero eso no va a pasar.


— No es una sugerencia, Harry — se levanto de su asiento para ponerse frente a él, su padre le daba miedo no lo iba a negar, pero no se dejaría intimidar.— me divierte que consideres que tienes opciones, creo que después de todos estos años no has entendido que tú no tienes voz ni voto, no eres el dueño de tu vida, me perteneces, y vas a hacer lo que yo te ordene, porque eres un maldito omega inservible. — sentía la furia de su padre salir de él, su aliento le golpeaba en la cara de lo cerca que estaba de él.


— ¿Qué te hace pensar eso? —levanto una ceja, cruzando los brazos, haciéndose para atrás en su asiento.


—Si no haces esto, tú hermano pagará las consecuencias — le miró fijamente con esa mirada que indicaba que no estaba bromeando. — y no creo que quieras que Zayn pague las consecuencias de tu rebeldía.


—No te atreverías...


— Pruébame. — rio suavemente, dando la vuelta.


— Es tú hijo, ¿Cómo demonios puedes ser así? — se levanto para pegar con ambos puños en el escritorio, sonaba furioso, ya no esperaba nada de su padre, y aún así lograba decepcionarle.


— Tú sabrás que hacer, he tomado una decisión que vas a acatar, más te vale no ser un maldito obstáculo, porque tengo todo planeado — le tomo del cabello haciendo su cabeza para atrás. — si te pones a hacerte el valiente, le cortaré la garganta a tú hermanito, ó mejor aún, lo casaré con el primer alfa que se nos cruce por el camino, ya sabes que lo haré, no me importa ni un poco, son un par de omega inservibles.


— Eres un hijo de...


—Cuida tus palabras, omega —le dio un empujón que lo hizo chocar con un escritorio, en el suelo comenzó a patearle, Harry no podía defenderse ante ello, nunca tuvo el valor, ni cuando tenía trece, ni ahora, sólo dejó golpearse una y otra vez por su padre, porque sinceramente los golpes ya no dolían tanto, le dolía más el alma. — ahora lárgate, tengo cosas que hacer por aquí. —dijo tranquilamente, como si no le hubiera dado una paliza un segundo atrás.


Harry se levantó adolorido y con lagrimas en los ojos para salir, odiaba tanto su vida, pero aún más a su padre.


No había sido un camino fácil, todos creerían que por ser un príncipe tendría la vida resuelta, pero estaba bastante lejos de ser perfecta, había vivido una vida vacía, sin gracia alguna, lleno de lujos, pero ahogado en la soledad, desde el día en que murió su madre, no tuvo ese cariño que ansiaba, no tuvo quien le protegiera de todo lo que sucedía en ese maldito palacio, estuvo encerrado en una jaula de oro desde los trece años no había visto nada más allá de las paredes del palacio en el que vivía, su único refugio fue Zayn, su bonito y gentil hermano.


Después de la discusión que tuvo con su padre, cuando llegó la cena anuncio a él y Zayn, que estaban en una edad casadera, que tendrían que salir de viaje en busca de un marido para ambos, eso solo quería decir una cosa, tendría que ser la moneda de cambio para que su padre pudiera mejorar la situación de Wessex, porque lejos de ser un buen rey, había consumido todos los recursos del reino, estaba en decadencia, era la oportunidad perfecta de poderse aliar con otro reino que le ayudara a restaurar la paz, y la economía de Wessex.


Estaba recostado en su cama adolorido por la golpiza que le había dado su padre, tuvo que ser fuerte en la cena para que nadie lo notara, pero sin duda le costaba moverse.


Se detuvo a pensar la situación en la que estaba, al menos dejaría de vivir en el palacio encerrado, pero por otra parte tenía que casarse, tal vez si tenía suerte, se encontraría a alguien que le gustará, que le interesará, o tal vez no, por dios a quien engañaba, no era alguien que tuviera suerte.


Un pequeño toque en la puerta le sacó de sus pensamientos.


— ¿Puedo pasar?— Zayn estaba en el umbral de su puerta, como la mayoría de las noches.


— Puedes, sabes que sí.— le sonrió, haciéndole un lugar a su hermano dentro de su cama, quien se adentro en ella sin rechistar.


Estaba tratando de conciliar el sueño cuando de pronto la voz de su hermano sonó.


— ¿Cómo crees que sean los demás reinos? — preguntó.


— Cualquiera sería mejor que este, de eso no hay duda. — se acomodo cuidadosamente, para adaptarse a una posición que le dejará dormir.


—¿Por qué odias tanto a Wessex? ya sé que no es el mejor de los reinos, pero tampoco es el peor, realmente hay gente encantadora por aquí.


— ¿Cómo lo sabrías de todas formas? — le miro extrañado — no hemos salido de este palacio en siete años, amor.


— Pero gente viene aquí, por ejemplo el sastre y su hija son un encanto, ella me cuenta como es allá afuera, siempre me dice que pasa en Wessex, a veces son cosas buenas, otras no tantas, pero la mayoría lo son, aparte nosotros heredaremos esto. — su hermano era un soñador incansable, creía vivir en una de las historias de amor que leía, pero lejos de una historia de amor, eso era una terrible historia de terror.


— Duerme, bebé — beso su frente — mañana tendremos cosas que hacer temprano tú sabes que si no duermes bien, estarás de mal humor todo el día.


Zayn asintió haciéndole caso a su hermano, tomo una manta, se acurruco y cerro los ojos.


Supo que su hermano estaba dormido cuando escucho la respiración pesada a su lado. Harry no pudo dormir ni un momento, estuvo pensando en que hubiera pasado si su mamá no hubiera muerto, como su vida hubiera cambiado, tal vez su niñez hubiera sido normal, y no tendría que haberse convertido en una figura materna para su hermano, si Gemma no hubiera escapado, tal vez los dos hubieran unido fuerzas en contra de su padre, no comprendía las razones del porque su padre siempre le había tratado de la manera en la que lo hacía, a veces era hasta inhumano, solo esperaba que pronto su suerte cambiara, que por una vez la vida le sonriera, que encontrará un poco de luz en la oscuridad en la que había vivido.


El viernes siguiente partieron, lo que no sabía era que la vida le iba a cambiar completamente.