Prólogo
En un lugar muy lejos de Beacon Hills, Monroe y sus sirvientes sé encuentran planeando su próximo ataqué.
—Entonces, ¿cuándo atacáremos?— pregunta uno de los seguidores de Monroe ya muy fastidiado de esperar.
—No atacáremos, no por ahora.... Tengo algo más en mente qué nos facilitará las cosas— la mujer sonríe de una manera muy perversa. —Ahora, ¡Siganme!—comienzan a empacar todo lo necesario, cómo armas y algunas trampas.
Todos suben a sus autos y siguen a su ahora líder aún sin saber lo que tiene en mente llegan y se detienen frente a un laboratorio de el gobierno ubicado en California.
Monroe baja de su auto y hace una seña a sus aliados para qué hagan lo mismo. —Ahora todos escuchen!— comienza a hablar con firmeza en su vos y abre la cajuela de su auto sacando una pistola.
—Vamos a entrar y extermináremos a cada persona que sé interponga en nuestro caminó, yo entraré a la zona prohibida y haré qué él sistema sé sobrecargue para así causar una explosión y liberar el virus “M195”.—
Todos entran derribando la puerta y comienzan los disparos por todos lados, mientras Monroe arrebata la tarjeta de identificación de un chico qué tenía acceso a la zona restringida dónde sólo puede entrar personal autorizado, la coloca en él lector de tarjetas e ingresa.
Y ahí es dónde se encuentra con una especie de humo azúl dentro de una cápsula conectada al equipó de computación —Hora de terminar con ésas estupidas criaturas sobrenaturales—comienza a teclear números y letras, cuándo uno de los trabajadores entra a la misma zona. —¡Hey, Usted qué creé qué hace eso es propiedad privada!—
El científico corre hacía ella pero recibe una bala en el brazo que es disparada por uno de los ayudantes de monroe —¡No sabe lo qué está haciendo!— todo él equipo comienza a emitir un sonido de sirena y comienza la cuenta regresiva de auto destrucción, al igual qué sé activan las alarmas de todo el laboratorio. —El lugar sé auto destruirá en 3, 2..—
—Creame qué lo sé— sé levanta del lugar y camina hacía la salida con sus seguidores y sé suben a sus autos alejándose lo más lejos del laboratorio posible, después frena a una buena distancia y bajan de sus transportes. —1— ven cómo el laboratorio de el gobierno de California explota.
—¿Qué fue lo que hizo?—pregunta uno de sus aliados mientras ella voltea con una sonrisa diabólica.
—liberé el virus qué afectará a cada ser sobrenatural y lo matará lentamente, pero para hacerlo más divertido iremos a cazarlos. Empezando por los qué se quedaron en Beacon Hills ¡Vamos ahora!— dice al ver qué la policía comienza a llegar y así es cómo Monroe viaja de vuelta a Beacon tras el beta de Scott y su pequeña manada, sin saber lo qué sé desatará por todos lados.