miss you ♡ Larry Stylinson

Summary

Louis está perdidamente enamorado de Harry, a tal punto que es capaz de hacer cualquier cosa, arriesgarlo todo y abandonar lo que sea con tal de estar a su lado. Pero Harry no siente nada. Louis Omega///Harry Alfa.

Status
Complete
Chapters
20
Rating
n/a
Age Rating
18+

Inicio

Me había follado a mi primo.

Lo hacíamos todos los días en nuestra casa en la playa, con la puerta cerrada y a plena luz del día. Era tan caliente el morbo en ese entonces, que yo solo podía pensar en la puerta abriéndose de la nada mientras me mantenía en cuatro piernas, recibiéndolo y apretándolo en mi interior húmedo por la leve preparación que ya me había dado con su lengua. Solo miraba a la puerta, nervioso y tembloroso con sus dedos en mi garganta y mi saliva derramándose sobre la almohada de color durazno.

Solo podía pensar en la puerta abriéndose y lo que provocaría aquello mientras me corría sobre sus dedos. Nada más que eso, nada menos.

—Estupendo —él susurraba en mi oído, gruñendo y mordiendo mi oreja para no hacerlo en otro sitio. Y yo gemía mordiendo sus dedos, gemía y gemía mientras me sacudía y le rogaba con desesperación que dejara de moverse. Pero él nunca lo hacía, él seguía hasta que el nudo le prohibía moverse.

Posteriormente, sus dedos se iban de mi boca y yo saboreaba el dolor con mi calmante personal; sus besos recorriendo mi espalda de arriba hacia abajo hasta que no sólo había saliva en la almohada. Mi piel estaba manchada por todo de él mientras me acariciaba y me susurraba lo muy lindo que era, lo tierno y sensible que me volvía bajo sus manos.

—Siéntate —ordenaba muchas veces y yo obedecía sin comprenderlo, sin importar las veces que repitiera la escena. Yo seguía perdido con sus brazos abrazando mi cintura y ayudándome a obedecerlo—. Así es —halagaba cuando caía sobre él, todo su nudo enterrándose en mí y yo llorando, mirando siempre a la puerta con miedo de ser alejado de sus brazos.

Abría mis piernas, las colocaba a cada lado de su cadera aunque le diera la espalda y fuera doloroso. No le importaba porque no lo sentía, y por muy extraño que pareciera todo, no dolía, solo quemaba mis muslos por sus dedos clavándose en ellos con fuerza. Abría todo de mí y no dolía.

A veces, yo me corría antes y él hacía lo mismo, sin que su nudo se enterrarse en mi culo, abriéndome y tirándome con fuerza a la cama, boca abajo y con manos hacia atrás. Y juro por el cielo azul que no dolía nada.

Me había follado mi primo. La puerta cerrada y mis ojos viendo al trozo de madera con nerviosismo mientras él me susurraba al oído que mordiera la almohada donde descansaba mi saliva seca. Y comenzaba otra vez.

Mis piernas no se movían por lo abiertas que estaban y por sus caderas prohibiéndome el movimiento. Mis manos no se movían porque él las sostenía detrás de mi espalda y se clavaba en mí con fuerza y fuerza, mis nalgas alzándose y abriéndose con descaro para recibir su gran pene. Y comenzaba otra vez con más poder, mis pies elevados y mis rodillas clavadas en la cama mientras su pelvis se clavaba en mi culo, su miembro entrando y saliendo con mi lubricante hasta que tenía mi segundo derrumbe y él crecía dentro de mí.

—Está bien, bebé —susurraba—. Está todo, bien.

Y yo asentía mientras Harry mordía la misma almohada que yo con las olas sonando detrás de nosotros y una puerta permaneciendo cerrada en medio de la tarde del verano.

—Está bien.

Pero nada lo estaba. Nada estaba bien cuando me traía a su regazo y me besaba por todos lados, y yo lloraba y lloraba porque lo amaba demasiado, pero él no a mí.