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On-Line Class || YM •OS•

Summary

Min YoonGi pensó que las clases online serían un reto por la cantidad de tareas, pero nada lo preparó para el verdadero desafío: su omega en pleno celo, necesitado de su toque, justo cuando debe mantener la cámara encendida. Entre diapositivas aburridas, feromonas dulces y la tentación arrodillada bajo su escritorio, YoonGi tendrá que elegir entre la responsabilidad académica... O rendirse al deseo. ๑ Pareja Principal: YoonMin. ๑ Pareja Establecida, Spicy 🔥 ๑ Temática: shapeshifter (cambiaformas) ๑ Prohibido las adaptaciones. © iCYPHR3 / shxdowyg

Status
Complete
Chapters
1
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5.0 1 review
Age Rating
18+

Parte Única

YoonGi siempre había sido un chico aplicado, aunque estaba convencido de que las calificaciones no definían realmente a un estudiante. Aun así, ahí estaba, tratando de no quedarse dormido en su clase de historia contemporánea. Para los profesores, las clases online parecían ser sinónimo de más tiempo para hacer tarea, así que la cantidad de trabajos enviados se había duplicado. La noche anterior no había sido la excepción: se quedó despierto hasta la madrugada con su preciado omega, terminando un proyecto sobre variables económicas en el mercado del arte.

El trabajo era suyo, pero Jimin no lo había dejado en paz hasta que aceptó su ayuda. El omega había insistido con esa dulzura irresistible hasta que YoonGi cedió, aunque en su mente también pesaba la preocupación de que su omega se agotara demasiado. Para Jimin, lo importante era estar con él y apoyarlo de cualquier forma posible.

Ahora, el cansancio hacía estragos en ambos. YoonGi apenas podía mantener los ojos abiertos, y Jimin, desde la cama, sentía cómo el agotamiento lo mantenía en un letargo cálido y pesado envuelto en el aroma amaderado de su alfa. Aun así, cada pocos minutos alzaba la mirada para asegurarse de que su novio no se quedara dormido a mitad de la clase.

Entonces, YoonGi se tensó de golpe. Un aroma intenso llenó sus sentidos, despertándolo de inmediato. Lo reconoció al instante.

Jimin también lo sintió. Su cuerpo reaccionó antes de que su mente pudiera procesarlo. Un escalofrío recorrió su piel, su lobo despertó de golpe, y un calor profundo se encendió en su vientre. En menos de un segundo, la somnolencia desapareció, reemplazada por un deseo abrasador.

— Vainilla —murmuró YoonGi, tratando de inhalar con disimulo.

El aroma se intensificaba con rapidez, y eso solo podía significar una cosa.

— ¡Oh no! —alarmado, se acomodó en su asiento y revisó el calendario en su laptop—. No puede ser… No puede ser… —susurró con desesperación.

Jimin se removió entre las sábanas, su lobo inquieto y su cuerpo reclamando algo que, hasta ese momento, había ignorado por completo. Las tareas de la universidad lo habían mantenido tan ocupado —además de ayudar a YoonGi con las suyas— que ni siquiera se había dado cuenta de la cercanía de su celo. Ahora, sin embargo, el ardor en su abdomen bajo era imposible de ignorar.

Su lobo gruñó en su interior, impaciente. No quería esperar, no quería pensar. Solo necesitaba a su alfa.

Se levantó con movimientos perezosos y, descalzo, se acercó a la puerta de la habitación de YoonGi, donde su aroma era más fuerte.

— Yoonie… —ronroneó con dulzura, su voz cargada de una necesidad latente—. ¿Estás ocupado?

YoonGi sintió un escalofrío recorrer su espalda. El tono de Jimin le erizó la piel, y no necesitó verlo para saber exactamente en qué estado se encontraba. Cerró los ojos por un momento, luchando con su autocontrol. Su lobo estaba inquieto y arañando por salir y tomar el control.

Jimin, ajeno a la batalla interna de su alfa, se apoyó en el marco de la puerta con los labios entreabiertos y los ojos brillando con un destello azul. Su lobo estaba completamente despierto. Y aunque su lado racional le decía que no debía interrumpir a YoonGi en medio de su clase, el dolor que palpitaba en su vientre y la urgencia en sus sentidos lo empujaban a hacer justo lo contrario.

Solo esperaba que YoonGi no se molestara demasiado.

— ¡Joder! Ahora no, bebé, estoy en clase —advirtió YoonGi en un tono contenido.

Jimin frunció los labios, haciendo un leve puchero mientras lo miraba con ojos suplicantes.

— Pero amor… te necesito —murmuró con un deje de desesperación.

YoonGi dirigió la vista a la laptop. Su maestra aún seguía explicando la diapositiva. Exhaló con frustración, restregándose el rostro antes de apagar la cámara. Bien, nadie podía culparlo. El aroma de su omega lo estaba matando y, si no hacía algo pronto, no solo tendría a una maestra molesta, sino también a un omega angustiado por la falta de su toque.

— Bebé, estoy en clases. Dame unos quince o veinte minutos y te ayudo, ¿sí? —intentó de nuevo, con la voz más suave—. Dile a Mochi que luego estaré con ustedes… Te recompensaré por la ayuda de anoche.

Jimin parpadeó. Su parte humana entendía lo que YoonGi decía, pero su lobo no quería razones. Lo único que escuchaba era la negativa de su alfa, y eso encendió una chispa de impaciencia en su interior.

YoonGi vio el destello azul en sus ojos y supo que su súplica había sido en vano. Apretó los labios, evaluando si debía usar su voz de mando, pero un carraspeo repentino, seguido de un “Señor Min, la cámara”, lo obligó a reaccionar. Encendió la cámara de inmediato y enderezó la postura, obligándose a prestar atención, aunque su lobo estaba inquieto.

Por el rabillo del ojo notó que Jimin ya no estaba en la puerta. Suspiró aliviado, creyendo que su omega había regresado a la cama para intentar calmarse mientras él terminaba su clase.

Se acomodó mejor en la silla y, contando los minutos, trató de enfocarse en la clase.

Hasta que sintió unas manos recorrer sus piernas.

El escalofrío lo sacudió al instante. Se apartó ligeramente, con el pulso acelerado, y bajó la mirada para ver qué había sucedido.

Y su sorpresa fue aún mayor.

Ahí, bajo la mesa, su hermoso omega lo miraba con los ojos oscurecidos por el deseo, arrodillado de manera sumisa, su respiración entrecortada y su cuerpo tembloroso de necesidad.

— Por favor… No haré ruido —suplicó Jimin con la voz rota.

Pero YoonGi no estaba mirando solo a su novio. Su mirada se clavó en los ojos de Jimin, viendo con claridad cómo el azul de su lobo se apoderaba de su iris, dejando en evidencia que el instinto había tomado el control por completo.

Jimin ya no estaba a cargo de sí mismo.

— Tu aroma… —murmuró YoonGi, hipnotizado por las feromonas que desprendía—. Así no podré controlarme, mi amor.

— Alfa, solo concéntrate en tu clase… yo me encargaré del resto —susurró con voz melosa.

YoonGi sabía que debía detener a Jimin, era consciente de que no podía dejarlo avanzar. Pero aquella voz cargada de deseo y el brillo azulado en sus ojos eran su debilidad. Y, por si fuera poco, el dulce aroma a vainilla que desprendía lo envolvía, nublando su mente.

Jimin, por su parte, apenas podía pensar con claridad. Su cuerpo ardía, su lobo rugía exigiendo el contacto de su alfa y su instinto lo impulsaba a buscarlo, a marcarlo, a entregarse. Cada segundo sin su toque le resultaba insoportable, como si su piel quemará desde dentro.

Resignado, YoonGi acercó de nuevo su silla a la mesa e intentó enfocarse en la clase… o al menos ese era el plan. Pero era imposible cuando su omega, arrodillado bajo la mesa, deslizaba sus manos con una lentitud tortuosa, acariciándolo sobre la tela de su pantalón deportivo.

Jimin contuvo el aliento al sentir la dureza creciente bajo sus dedos. Su lobo aulló en satisfacción, deleitándose con la reacción de su alfa. Quería más, necesitaba más. YoonGi lo sabía, y por mucho que intentara resistirse, el deseo lo envolvía como un veneno dulce y embriagador.

Jimin sabía que estaba jugando sucio y que su alfa no lo dejaría pasar una vez terminadas las clases. YoonGi, por su parte, luchaba por mantener la compostura, con los puños apretados sobre el escritorio y la vista fija en la pantalla, fingiendo que prestaba atención. Pero su respiración delataba su lucha interna: aspiraba en pequeñas bocanadas el aroma de su omega, tratando de no ceder a la tentación. Cada roce sobre sus muslos tensaba aún más sus músculos, obligándolo a soltar un gruñido bajo que sorprendió a Jimin. Pero lejos de detenerlo, aquello solo lo animó a seguir.

El aire estaba cargado de feromonas, un aroma dulce que nublaba la mente de YoonGi mientras las manos de Jimin exploraban con desesperación el dobladillo de los pantalones deportivos. YoonGi intentaba aferrarse a la cordura, pero cada susurro, cada roce calculado, lo arrastraba más cerca del borde y aquella estela de calor que dejaban las yemas de los dedos de Jimin no hacían más que alterarlo más.

Jimin estaba maravillado, bajo su tacto, la piel de YoonGi se erizaba con cada roce mientras su alfa intentaba contener su instinto, tenía los músculos del brazo tensados por la fuerza con la que hacía puño. Ambos sabían que estaban al borde, un delicado equilibrio a punto de romperse si Jimin decidía continuar.

El cuerpo de Jimin ardía y la necesidad por YoonGi era cada vez más asfixiante, entonces, con decisión tomó el borde del pantalón deportivo junto a los bóxers del alfa y los bajó. YoonGi se estremeció al sentir el tirón de su ropa, sin mucho esfuerzo ayudó a Jimin a bajar ambas prendas de ropa. Su mente ya estaba nublada y su pene muy ansioso por sentir a su omega, que su cuerpo reaccionaba en automático. Su control pendía de un hilo; si Jimin insistía un poco más, incluso si llegaba a agarrar su miembro, no habría vuelta atrás.

Jimin miraba encantado el pene de su novio, grueso y mojado, demostrando lo ansioso que estaba por satisfacerlo. Deslizó las manos por los muslos desnudos de YoonGi, explorando con calma calculada. El alfa tenso la mandíbula, sintiendo cómo cada roce despertaba su instinto. Jimin rodeó con su mano la erección haciendo presión y deleitándose con el palpitar de aquella dureza.

El calor de la habitación se intensificó con cada jadeo contenido. YoonGi cerró los ojos un instante, tratando de concentrarse en la pantalla frente a él, pero la presión de la mano de Jimin contra su erección lo anclaba a una realidad mucho más tentadora. El movimiento fue lento, casi provocador, dejando en claro quién tenía el control en ese momento.

A su vez, la boca de Jimin se hacía agua por probar el pene del alfa, el dolor en su bajo vientre se intensificó. Mordiendo el labio para contener un gemido de dolor. Mientras tanto, YoonGi luchaba por contenerse, su respiración cada vez más errática.

Jimin presionó sus labios contra la punta del pene de YoonGi, disfrutando del temblor que recorrió su cuerpo. El alfa entrecerró los ojos, conteniendo un gruñido al sentir la calidez del contacto, al volver a enfocarse en la pantalla de su laptop su vista se volvió borrosa y sintió la cabeza darle vueltas, atrapado entre el deseo y la razón. Quería apagar la laptop y atender las necesidades de su travieso omega, pero era una clase importante, aunque no entendía nada de lo que explicaba la maestra.

Luego del roce de los labios de Jimin, YoonGi no sintió nada, volviéndolo loco por algo más que un roce, agarrando ambos laterales de la mesa impulso sus caderas hacia adelante con toda la intención de que su lindo omega tomara más de él.

Aquel movimiento causó una sonrisa de satisfacción en Jimin impulsándolo a rodear la gruesa erección con ambas manos y tomándolo por completo en su boca. Movimientos lentos de arriba y abajo que se complementaban con la succión de la cálida boca de Jimin tenían a YoonGi ardiendo y a su lobo rugiendo por ponerle las manos encima a su omega.

— Hazlo más rápido —la orden salió de los labios de YoonGi como un gruñido. Tenía que evitar a toda costa que vieran su pantalla y notaran que hablaba cuando debería estar prestando atención a la clase.

— Silencio amor —Jimin no dejó de bombear mientras trazaba su nariz por un costado del muslo de YoonGi—. Se supone que estas en clases Yoonie.

Jimin escuchó el gruñido retumbar desde lo más profundo de su alfa como una advertencia acompañada de un crujido. YoonGi estaba conteniéndose y no sabía en qué momento iba a romperse.

— ¿Ahora si te importa que esté en clases pequeño travieso? —El tono burlón y peligroso de YoonGi prometía un severo castigo y al contrario del miedo, la anticipación envolvió a Jimin que continuó con mordidas provocadoras cerca de la erección imponente que no hacía más que hincharse y mojarse más.

El sueño en YoonGi no había hecho más que abandonarlo cuando sintió a Jimin bajarle los pantalones y ahora lo único en lo que podía pensar era en cómo iba a montar a su omega hasta la saciedad por haberlo interrumpido en su clase y mantenerlo al límite mientras apuñalaba con la mirada el reloj en su laptop.

Por su parte Jimin se mantenía trabajando la erección de YoonGi con succiones, movimientos de mano y jugueteando con su lengua provocando sonidos obscenos. El alfa de YoonGi al escuchar aquellos sonidos lo invadió los celos y la posesividad al pensar que podrían escuchar a su omega, pero YoonGi lo tranquilizo al verificar el micrófono. Disfrutando como su cuerpo se tensaba por cada movimiento de la lengua de Jimin en su glande, mordiéndose el labio para acallar los gemidos que quería expulsar. Estaba acalorado, hiperventilando y con todo su cuerpo en tensión mientras la maestra seguía con una jodida diapositiva de un tema que no sabía de qué trataba y esperaba que no le hicieran preguntas.

YoonGi escuchó sonidos extraños bajo la mesa y luego dejó de sentir las manos de Jimin sobre él, removiéndose para ver lo que sucedía, miró de reojo encontrando a Jimin quitándose sus pantalones de pijama.

Jimin ya no podía soportar el dolor en su vientre, necesitaba que su alfa lo tomara y como YoonGi no podía moverse, él tenía que hacer todo el trabajo. Una vez que se quitó los pantalones junto a sus bóxers procedió a introducirse dos dedos en su ano, palpando la humedad en aquella apretada abertura. Gimió quedito, pero YoonGi lo escuchó y se removió en su asiento, no sabía lo que estaba haciendo al cambiar su postura, simplemente se estaba dejando guiar por sus instintos y su lobo le estaba exigiendo que se apoyara contra la mesa mientras apartaba su cuerpo de la silla.

Por debajo de la mesa Jimin estaba complacido de ver el acceso completo que tenía hacia la erección furiosa que lo apuntaba. Poniéndose sobre sus rodillas y manos retrocedió hasta sentir como la punta del pene de YoonGi se enganchaba en su abertura. Su cuerpo vibró deseoso por tomar otro centímetro más de aquella carne dura y venosa. YoonGi sintió algo húmedo y estrecho, pero cuando sintió que esa estrechez se iba extendiendo por todo su miembro entendió lo que su omega estaba haciendo.

Con la mandíbula tensa, YoonGi trató de regular su respiración sin mucho éxito. Su mente nublada le exigía impulsar sus caderas hacia adelante para tomar a su omega hasta la empuñadura. Otro crujido resonó en la habitación haciendo que YoonGi dirigiera toda su atención hacia sus manos, la madera de la mesa estaba astillada y varias estrías recorrían el lugar donde sus manos apretaban. Sin duda la mesa debía ser reemplazada después de encargarse de su hermoso novio.

— Jimin... —gruño en advertencia. Si Jimin no hacía algo, él lo haría sin importar que tuviera que cerrar la pantalla de su laptop o en el último de los casos —y el peor plan— que toda su clase viera como satisface a su omega mientras la maestra seguía con sus estúpidas diapositivas que a nadie le interesaba.

El omega sentía la desesperación de su alfa por moverse y derramarse. Jimin gimió por la anticipación y su dolor se hizo presente en su mente nublada. Con un movimiento perezoso se empaló en el miembro de YoonGi y ambos jadearon de satisfacción.

Sin perder mucho tiempo, Jimin arremetió con movimientos bruscos y desesperados provocando sonidos cuando sus nalgas chocaban duramente contra la pelvis de YoonGi. El alfa sabía que había perdido aquella batalla por el control de la situación y ahora solo se rendía al placer que buscaba su omega, dejándolo hacer lo que quisiera con él mientras ambos encontraran la liberación tan ansiada.

Sin embargo, Jimin quería prolongar su orgasmo, su dolor en el vientre había desaparecido y ahora tenía un dolor placentero que lo mantenía más húmedo, haciendo que el pene de YoonGi se deslizara con suavidad y llegara más profundo alcanzando su punto dulce. Aquel lugar donde lo necesitaba. Por eso cada vez que sentía los temblores en la pelvis y el pene de YoonGi, ralentizaba sus movimientos casi deteniéndolos.

YoonGi gruñía frustrado por como su novio se estaba burlando de él privándolo del exquisito orgasmo al que lo estaba llevando Jimin. Y como no podía moverse, temía quedarse sin mesa si seguían así, porque esto ocasionaría que su omega se lastimara con las partes rotas de la mesa.

— S-solo de-jame terminar bebé —logró articular en un murmullo YoonGi mientras pegaba su frente en la mesa.

— Es que... se siente r-rico —gimió Jimin cerrando sus ojos por el placer intenso que estaba sintiendo.

— Te... —YoonGi tomó una bocanada de aire—... Te entiendo bebé, pero te recompensaré apenas termine la clase, ahorita dejamos...

— Te tengo alfa.

Jimin soltó un gemido agudo impulsando sus caderas con rapidez e ímpetu hasta alcanzar la cima del orgasmo. Todo el cuerpo de YoonGi vibró descargando su semen muy dentro de su omega. Sintiéndose aliviado por liberar la tensión de su cuerpo y sentir como el culo de Jimin se convulsionaba y apretaba contra su pene hinchado por el nudo.

YoonGi sintió que su lobo salía a la superficie y el reflejo de sus ojos ámbar en la pantalla de su laptop le comprobó lo que había estado conteniendo. Ahora le importaba una mierda su clase. Soltó la mesa y cerró con fuerza la laptop, quitando con cuidado la laptop junto a la mesa y desapareciéndola, encontró a Jimin con el culo empinado y muy bien enganchado en su pene por el nudo. Jimin estaba tan cansado por la fuerza del orgasmo que ni sintió los movimientos de YoonGi hasta el momento en que lo rodeo y levantó haciendo que quitara la frente del suelo.

Ambos gimieron cuando el nudo se movió entre ellos. Con una fuerte nalgada YoonGi se removió con embestidas perezosas, su omega estaba muy bien lubricado y el nudo no iba hacerle daño. Además, el interior del canal de Jimin lo estaba apretando tan deliciosamente, demostrando que él también quería continuar.

Yoongi tomó las caderas de Jimin en un fuerte agarre obligándolo a montarlo sin importarle el nudo, su lobo estaba al mando y necesitaba que su omega se corriera otra vez.

— Yoonie... es... mucho.

— Sshh... te tengo bebé. Dale a tu alfa otro orgasmo y luego lo haremos más lento y suave.

YoonGi ocultó su rostro en el cuello de su omega cuando Jimin hizo a un lado su cabeza en señal de sumisión. Aspiró el aroma que desprendía su novio sin dejar los movimientos bruscos hasta sentir que Jimin se desvanecía en su agarre, entonces con los caninos extendidos YoonGi mordió el cuello de Jimin reafirmando su lazo y embriagándose por los sentimientos de Jimin mientras sus orgasmos los consumía.

Jimin estaba flácido y cansado pero envuelto en el aroma de su alfa y satisfecho por los dos orgasmos que le había dado YoonGi y contento por ya no sentir aquel dolor insoportable en su vientre. Haciendo que su lobo se calmara.

Después de unos minutos en que la hinchazón de su nudo se desvaneció, YoonGi tomó en brazos a un Jimin somnoliento y saciado con una sonrisa tierna en sus labios. Besando su frente, camino hacia el dormitorio.

— Has sido un omega muy travieso e hiciste que me salga de la clase.

— No veo que te arrepientas, amor.

Jimin estaba agotado y solo se entregaba a los movimientos de su alfa, confiando en que lo va a cuidar hasta recuperar energías. Tampoco se arrepentía de lo que sucedió porque YoonGi tenía muy buenos amigos en su clase y podrían ayudarlo con los apuntes que le faltaban.

— Oh bebé, no me arrepiento, pero no sabes lo que te espera ahora —le advirtió con una sonrisa malvada que dejaba a la vista sus caninos. Depositando a Jimin con cuidado sobre el suave colchón de la cama que compartían.

Porque sí, YoonGi no se arrepentía de haber cerrado su laptop si esto lo llevaba a este momento donde envolvía el cuerpo cálido y somnoliento de su novio junto al suyo para darle caricias inocentes hasta que volviera a ser influenciado por su celo y podría desquitarse de una manera ruda y deseosa con su omega hasta caer rendidos.

Jimin no sabía lo que le esperaba, pero lo que sí sabía es que lo iba a disfrutar y no iba a caminar muy bien durante días, por disfrutar del amor y el cuidado de su alfa durante su celo. Y el indiscutible castigo que le dará por ser un omega travieso e interrumpir una clase on-line.

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