Lonely [Namjin]

Summary

Kim Namjoon era el mejor quarterback de la Universidad, conocido por su increíble físico además de poseer la fama de todo un rompecorazones. Las personas lo describían como un chico frío, carente de emociones casi como si estas hubiesen muerto hace un gran tiempo y no tuviesen la intención de regresar en mucho tiempo más. Jin por otro lado era solo un chico común que por una que otra circunstancia de la vida termina averiguando uno de los secretos que el moreno tanto se empeñaba en ocultar. — Espero mantengas esa pequeña y puta boca cerrada Kim seokjin — su voz parecía la de un fuerte ladrido proporcionado por un perro lleno de rabia. — Ni una sola palabra saldrá de mi boca Kim. — su mirada representaba desafío y reto sin importarle la fuerza que ejercía el mayor sobre su cuerpo. “Porque Kim Namjoon estaba jodidamente solo en el mundo y solo había una pequeña luz a la cual quería proteger por encima de todo” 🏉Namjin 🏉Historia completamente ficticia.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
4.0 1 review
Age Rating
16+

#01🏉

Estoy jodidamente solo.

Solo en esta isla

Tan jodidamente solitario

Que alguien me llame.

Una sola palabra bastaba para definir a Kim namjoon, solitario esa era aquella palabra, no importaba que tan acompañado estuviese ni cuantos fuesen sus amigos al final no existía algo que alejase el vacío que se encontraba en su interior y el cual lo consumía desde una edad temprana. Con su fama de quarterback y expresión dura había logrado atraer a más de una chica esperando ser recibida de la mejor forma por el moreno, más sin embargo este lucía indiferente no tardando en rechazar cada propuesta de forma terriblemente honesta y con una mirada tan helada que habían logrado quebrar más de un solo corazón; cosa que al chico de hoyuelos no parecía importarle mucho continuando entre su propio mundo y dentro de su propia capa de hielo.


Bueno eso hasta que un chico torpe, sencillo y un poco entrometido llega hasta su vida descubriendo uno de sus más íntimos secretos lo cual lo pone en una posición fácil para el moreno quien no duda en usar su influencia para hacer al bonito chico callarse y jurarle no comentar absolutamente nada a los demás sobre su propia vida. Pero bueno esto ya lo veríamos más adelante...


El timbre resonó dentro del Instituto y todos se dispusieron a correr como una estampida de animales, teniendo miedo de llegar tarde a sus clases todos menos Kim namjoon quien parecía más ocupado entrenando con su lanzamiento al balón que preocupado por sus clases de Sociología no le apatecia ver la cara de la señorita Lee y su evidente Estado de amargura por los personajes históricos dentro de la época. Rodo levemente sus ojos al recordar a la señora lanzando una que otra maldición y contando la historia como si fuese lo más interesante cuando a él realmente no le importaba Benjamín Franklin y su posible vida como un sátiro promiscuo.


— ¿No entrarás a clase? — un chico de cabellos mente y de su misma edad pareció preguntarle antes de abandonar el campo de juego.


— No me apetece escuchar a la señora Lee día de hoy, tu solo entra yoongi. — señaló sin tanta importancia viéndolo asentir para después avisarle a los demás chicos dentro de su grupo de amistades y marcharse hacia sus clases.


Mientras el continuaba practicando su lanzamiento al balón una y otra vez jadeando fuerte al arrojarla; sin notarlo una chica pareció acercarse a sus espaldas con lo que parecía ser una declaración.

— D-disculpe Namjoon Oppa — una pequeña mano pareció tocar su hombro, haciendo al moreno suspirar aburrido sin embargo de igual forma se giró, observando a la joven mirarlo con ojos inocentes sosteniendo una pequeña caja de regalo entre sus manos. Sonrió irónico cuando un pequeño recuerdo cruzó su mente.

— ¿Quién crees que estaría dispuesto a amarte Kim Namjoon?, ni siquiera yo siendo tu padre invertiría mi dinero en un desperdicio como tú — escupió a sus pies con una mueca que no demostraba más que todo su desagrado.

— ¿Ocurre algo? — su mirada parecía congelada por completo, esperando que la chica hablase rápido solo para rechazarla y marcharse.


— S-si como le decía Namjoon Oppa quería confesarme.. Me ha gustado desde-


Y namjoon dejó de escuchar desde ese momento, sintiéndose aburrido mientras la chica parecía alargarse bastante en su confesión hasta que el pareció terminar con todo su monólogo.


— Pues a mi no me gustas, así que puedes llevarte tu regalo y continuar con tu vida; estoy seguro de que hay muchos chicos por ahí afuera — expresó de forma honesta pero bastante fría, dando por terminada la conversación al voltearse ignorando la mirada cristalizada de la chica.


— Es un verdadero imbécil — una voz que no parecía ser de una chica mascullo por lo bajo, haciéndolo arquear una ceja con obvio recelo.


— ¿Ah sí?, ¿y a ti desde cuando te importan tanto los problemas de los demás? — se giró observando a un chico más pálido, labios gruesos y belleza casi irreal desafiarlo con la mirada sin encogerse por su evidente altura o diferencia de fuerza.


— Desde que lastimas los corazones ajenos como un idiota sin una pizca de tacto y remordimiento —


— ¿Ah sí?, ¿Tanto te afecta lo que pueda decirles a esas mocosas princesita? — sonrió con sorna, observando complacido la reacción que parecía expresar indignación entre cada rasgo del etéreo chico.


— ¿Pero cómo te atreves?, ¡Tu idiota!, ¡Vamos a ver quién es la princesita! — lo desafío señalandolo con un dedo, lo que arrancó una risa ronca en el moreno una que había creído pérdida hacia tiempo.

— Creí que debías estar en clases hace más de 10 minutos princesita.

Y fue entonces cuando el chico más pálido comprobó que efectivamente ya habían pasado 10 minutos desde que las clases comenzaron, pareció ponerse nervioso e ignorarlo para solo correr no sin antes gritarle unas cuantas palabras.


— ¡Espero te quedes solo, idiota sin sentimientos! —


Y el moreno solo podía pensar en que no podía estar mucho más solitario. Pero simplemente se decidió a ignorar el comentario dando por terminado el pequeño intercambio de palabras, mientras eso se dispuso a recoger el balón para continuar con su práctica.


...


Al finalizar las clases como siempre Kim Namjoon regresaría caminando hasta su casa, manteniendo su camino como un secreto oculto que debería mantenerse al margen de los ojos ajenos porque no toleraría que nadie se metiese en su vida o en la de su pequeña luz. En su camino devuelta pudo divisar entre las calles al chico que parecía regañarlo en la mañana, parecía ir bastante ocupado leyendo unos apuntes entre sus manos sin percatarse de lo que estaba frente a su campo de visión; el moreno negó divertido sin prestarle atención decidiendo que lo que aquel chico hiciese no era su problema. Además lo único que le importaba en esos momentos era regresar rápido a su casa.


Lo perdió de vista en unas cuadras más adelante sintiendo las primeras gotas de lluvia caer en su cara para después resbalar por su cuerpo, mojando su uniforme siendo en un inicio pequeñas y mínimas hasta pasar a ser un gran aguacero que lo cubrió por completo. Sin importarle el frío que penetraba su piel gracias a las gotas heladas simplemente continuo con su camino hasta llegar a una vivienda bastante apartada entre los barrios más peligrosos de Seúl. Al ingresar pudo observar botellas y envases para alcohol regados en el piso, sospechando de nuevo que su padre estaba en casa completamente borracho.

Y efectivamente era así cuando vio al hombre salir de la habitación de su pequeña luz con sus ojos inyectados en sangre además de sus venas inflamadas por la aparente cólera que parecía atravesar su interior.


— ¡Hasta que por fin llegas inútil!, ¿sabías que me contactaron del Instituto para comentarme de tus notas? — pareció llevarse una nueva botella de alcohol hacía los labios la cual ya parecía a la mitad.


— Entiendo padre, pero tengo una-


Y antes de que pudiese explicar cualquier cosa un fuerte golpe lo envió al suelo, siendo la misma rutina la que se repetía varios días seguidos entre su semana. Su padre siempre buscaría una excusa para molerlo a golpes sin importar que, y el moreno no se quejaría de estos para poder proteger a quien llamaba su pequeña luz; ya que esta no tenía la culpa y por el momento no podrían escapar del mounstro que compartían como padre, siendo aún más por la condición en la que se encontraba. Se encontraba aturdido, mientras el hombre golpeaba su estómago y él parecía escupir sangre siendo esa la primera vez que sus golpes dolian tanto.


Solo pudo escuchar unos pequeños gritos desde la otra habitación hasta perder la consciencia por completo. Unos largos minutos pasaron antes de que el hombre se levantará y partiera dando un gran portazo dejando el cuerpo de su hijo en medio de la sala entre grandes hematomas y heridas que tardarían un buen tiempo en sanar. Los minutos transcurrieron en silencio hasta que el cuerpo débil de un jovencito parecía acercarse corriendo a pesar de lo débil de sus huesos, llorando asustado al observar la boca del moreno sangrar sin parar.


— ¡Namjoon Hyung!, ¡Por favor despierta! — sus ojitos de bambie se inundaban de gruesas lágrimas antes de decidir levantarse para buscar un teléfono y llamar a emergencias más sin embargo la mano del moreno pareció sujetar la suya con una escasa fuerza pero igualmente estaba dando una señal después de largos minutos sin despertar.


— ¿Q-qué haces fuera de tu cama eh kookie? — pronunció con una sonrisa rota cosa que le dolió por su labio partido además de tener sus dientes ensangrentados — T-te he dicho que soy fuerte, puedo aguantar esto por los dos, pero tu no, no es bueno que hagas este tipo de movimientos bruscos sabes que tus huesos podrían romperse — tosio la sangre restante antes de tomar la pata de una silla como apoyo, usándola para incorporarse sintiendo todos sus músculos doler por el estiramiento gracias a los golpes proporcionados.


— ¡N-no soy un débil y lo sabes!, además yo también quiero protegerte — hizo un pequeño puchero para después continuar, — tú estás haciendo todo esto sólo, sin ayuda cargando con sus golpes y maltratos mientras salimos de este lugar que ya no puedo soportar verte así de roto — rompió en llanto, siendo sostenido de inmediato por los lastimados brazos del moreno quien lo acogió entre su amplio pecho arrullandolo casi como si fuese un pequeño niño.


— Shh, esta bien sabes que lo resolvere soy muy fuerte aún, tu hermano es fuerte y te protegerá kookie — besó sus suaves cabellos observando el estado tembloroso del menor y su estado de delgadez gracias también a su fragilidad en sus huesos; necesitaba de inmediato un tratamiento para su enfermedad.


Y es que Jungkook era el hermano de Kim Namjoon su mayor luz en la vida y padecía de osteogenesis imperfecta una enfermedad infrecuente pero hereditaria además de genética que hacia a sus pacientes tener los huesos frágiles como los de un cristal, consiguiendo de esta forma fracturarse de forma fácil gracias a la falta del colágeno que asegure su fortaleza. Namjoon se mantenía empeñado en protegerlo del mundo si fuese posible golpeando a cada niño que se atraviese a molestarlo desde que eran niños hasta que habían crecido, y el chico ojos de bambie nunca más pudo abandonar su cama siendo el moreno el único en ocuparse de sus cuidados además de vitaminas las cuales conseguía con el dinero de peleas clandestinas a espaldas de su padre un alcohólico compulsivo quien pretendía hacerse cargo de la educación de ambos más sin embargo solo habían recibido golpes o maltratos y más que todo hacia el moreno, siendo este lo suficientemente fuerte en resistir todo por los dos impidiendo que su hermano menor fuese golpeado.


— ¿Y cuando ya no puedas ser fuerte y hacerte cargo de todo por ti mismo? — cuestionó el menor con miedo, sabiendo perfectamente que namjoon era un humano como cualquiera y que en algún momento todo lo que llevaba cargando años atrás explotaría como una bomba de tiempo.


— Ese día nunca llegará, te lo aseguró — afirmó sin pizca de duda en su voz, teniendo la convicción de poder soportar ese año y conseguir una beca para poder jugar entre las mejores ligas como quarterback.




Por otro lado Kim Seokjin parecía llevar una vida tranquila tal vez no perfecta pero si feliz, sus padres no eran personas adineradas pero tenían lo suficiente para vivir enseñandole los valores suficientes para ser la persona que era al día de hoy. Alguien con una buena ética, moral y capacidad de diferenciación entre el bien y el mal siendo estas las razones por las cuales le costaba tolerar a personas tan friolentas o desagradables como lo era el moreno siendo que el siempre poseía una gran empatía hacia todas las personas no tardando en conseguir amigos fácilmente.


Pero así mismo su personalidad a veces era repugnada por otros gracias a su gran capacidad para entrometerse entre los problemas de los demás como esa tarde en donde pareció perseguir al misterioso chico moreno de su Instituto, intentando averiguar algo más allá de solo los rumores que escuchaba en los pasillos como que el chico probablemente era un asesino serial encubierto o alguna clase de delincuente; sin embargo lo había perdido de vista siendo el moreno mucho más rápido que sus excelentes habilidades para entrometerse. Decepcionado simplemente no prestó atención siguiendo su camino a casa más o menos teniendo una pista de la dirección que pudo haber seguido el moreno