Im/possible

Summary

ChanYeol y SeHun son polos opuestos y mejores amigos. Hermanos por decisión, no hay nada que uno no haría por el otro. Sin embargo, el amor de un chico perfecto, puede destruirlo todo. ©Todos los derechos reservados. Queda prohibida cualquier traducción, adaptación o continuación de esta obra, sin el permiso de la autora.

Status
Ongoing
Chapters
8
Rating
n/a
Age Rating
18+

I. Casi hermanos

Amigos de la infancia es un término que parece insuficiente, si se trata de describir la relación entre Oh SeHun y Park ChanYeol. Se conocieron en el jardín de niños, una mañana, en medio del receso para desayunar. A ChanYeol se le había caído su emparedado al suelo y lo miraba con los ojos llenos de lágrimas. SeHun se sentó junto a él, partió el suyo a la mitad para compartir uno de los trozos con el niño triste. Después de eso, cada vez que los compañeros de clase molestaban a ChanYeol por ser el más alto o por tener las orejas más extrañas, Sehun siempre se ponía de su lado, defendiéndolo y consolándolo. Se prestaban los juguetes y compartían los dulces. Incluso habían nacido con sólo una semana de diferencia, por eso sus padres les organizaban una fiesta de cumpleaños compartida.

Conforme pasaba el tiempo, su amistad se volvía más profunda y compleja, hasta el punto de presentarse como hermanos ante los nuevos amigos. Pero, a pesar del fuerte lazo que compartían, no podían ser más diferentes. ChanYeol había nacido en el seno de una familia de clase media, que luchaba por mantener la mejor calidad de vida posible. Su padre tenía dos trabajos, y siempre se esforzaba por darle lo mejor a su único hijo. El chico pareció conservar la personalidad de un niño pequeño, se asombraba con las cosas más tontas, siempre estaba sonriendo y de buen humor. Era amable, humilde y honesto, le costaba mucho mentir, por eso siempre los atrapaban a él y a SeHun cuando se saltaban las clases o cuando hacían alguna travesura. SeHun, por otro lado, había nacido en cuna de oro. Su padre era el presidente de una empresa exportadora de textiles, por lo tanto, nunca le faltó nada. Mientras los padres de ChanYeol luchaban para mandarlo a las mejores escuelas, SeHun tenía su futuro asegurado. Aunque su carácter era mucho menos afable, tenía todas las oportunidades en sus manos. SeHun no era del todo amigable, a pesar de que poseía un encanto especial, que parecía atraer a las personas. Aunque era un cínico, también era bien parecido, por eso todos perdonaban su descortesía. En general, usaba sus encantos para seducir a chicos y chicas por igual, porque SeHun era una especie de adicto al sexo. Aunque, su verdadera adicción, era la satisfacción que sentía al ser idolatrado por sus conquistas. Le gustaba la atención, los halagos. Le gustaba que los chicos alabaran su bien dotado cuerpo, y que las chicas se derritieran de amor por él. Romper corazones no estaba en la lista de las cosas que le importaran. Después de acostarse con alguien, desaparecía de su vida para siempre.

ChanYeol era diferente. Para él, siempre fue difícil relacionarse románticamente con las chicas. A diferencia de su mejor amigo, él sólo bateaba para un solo lado, aunque nunca llegó a enamorarse de verdad. Salió con algunas compañeras de clase, pero siempre fallaba al intentar conectarse emocionalmente con alguna. De hecho, a los dieciocho, había perdido la fe en el amor. Decidió concentrarse en su única pasión: la música. A pesar de que su padre se opuso en un principio, al final decidió apoyarlo y dejarlo estudiar en el mejor conservatorio de Seúl. SeHun, por su parte, fue enviado a estudiar negocios a Alemania, como su padre había previsto, casi desde su nacimiento.

La despedida de los amigos fue triste, claro, ChanYeol le dio un fuerte abrazo al viajero en el aeropuerto. SeHun se burló de él porque un par de lágrimas se escaparon de sus grandes ojos marrones.

—¿Vas a llorar ahora? Pensé que yo era el único medio marica en esta relación, idiota —se burló SeHun, palmeando la espalda de su amigo.

—¡Cállate! —ChanYeol lo empujó suavemente—. Es la primera vez que te vas por tanto tiempo. Serán tres años.

—Vendré en las vacaciones. Te compraré un lindo vestido.

ChanYeol lo empujó de nuevo, pero una sonrisa se dibujó en su rostro.

—Cuídate, ¿sí? Procura no infectarte de SIDA mientras estés en Alemania.

—Eres un estúpido, ChanYeol —SeHun negó con la cabeza, mientras una risita se escapaba de sus labios.

SeHun volvió a palmear la espalda de su amigo y dio la media vuelta, para perderse entre la multitud que se dirigía hacia la puerta de abordaje, prometiendo que llamaría y escribiría seguido.

***

Y lo cumplió, aunque ChanYeol hubiera deseado que sus mensajes y sus llamadas fuera más significativas. Tres días después de su partida, SeHun comenzó a enviarle fotos de las chicas con las que salía. O le hablaba de la gran sesión de sexo que tuvo con el barista de la cafetería frente a su departamento. Si bien SeHun era un conquistador en Corea, parecía que en Alemania se había vuelto un animal en celo.

ChanYeol sonreía mientras observaba las imágenes en su celular. Las chicas eran hermosas, rubias, pelirrojas, morenas. SeHun tenía tanta suerte. Sin embargo, deseaba que su amigo encontrara el verdadero amor y dejara de saltar de cama en cama. Sí, ChanYeol lo envidiaba a veces, pero sabía que la promiscuidad le pasaría factura tarde o temprano. Después de todo, el futuro músico pensaba que una conexión profunda con otro ser humano, valía más que cualquier sesión de sexo caliente.

Usualmente, ChanYeol pasaba el día entre clase y clase, después se dedicaba a estudiar y practicar. Le gustaba componer canciones de amor en su guitarra, pero siempre parecían huecas, carentes de verdadera emoción. Todo era a causa de su falta de experiencia. Había tenido citas, sí, pero nunca logró congeniar del todo con alguien. Las chicas que invitaba a salir eran tímidas y lindas, podía decirse que ese era su tipo ideal, aquellas que se sonrojaban cuando se acercaba demasiado. Sin embargo, mientras tomaban café o paseaban, la conversación se volvía banal. Por alguna razón, ChanYeol sentía la urgente necesidad de salir corriendo. Si de casualidad tenía suerte con alguna y terminaban en la cama, él se iba de prisa al día siguiente y no la volvía a llamar. Tal vez, ChanYeol no era mejor que su amigo. Tal vez, en menor medida, era sólo un idiota más.

Pero, el futuro músico no tenía prisa. Aunque la falta de amor representaba un pequeño dolor de cabeza a la hora de componer, él soñaba más con estar sobre un escenario. Quería sentir las brillantes luces sobre su rostro, quería escuchar a la multitud gritando su nombre.

***

Los años pasaron, con ellos se fueron los sueños y las alegrías de la juventud. Tres años después. Un ChanYeol recién graduado, estaba por comenzar su primer semestre como maestro sustituto en el conservatorio. Su excelencia académica le había brindado la confianza de sus profesores, quienes lo postularon para el puesto ante la junta directiva. ChanYeol se dedicaría a estudiar su maestría en Música Contemporánea, mientras daba clases de vez en cuando, si algún profesor faltaba. No recibiría un gran sueldo, pero sería suficiente para mudarse de la casa de sus padres y dejar de depender de ellos. Sobra decir, que el señor Park estaba orgulloso de su hijo.

ChanYeol terminó de mudarse el último viernes de marzo. Su madre lo abrazó, envuelta en llanto y consejos para su nueva vida independiente. Su padre le regaló un último sobre con dinero, para imprevistos. Ambos le recordaron que siempre sería bienvenido en esa casa, él prometió llamar todos los días y visitarlos tan seguido como le fuera posible.

Quizá, su nueva vida no era precisamente lo que había soñado, pero no se rendía aún; ChanYeol seguía soñando con la fama. Solo debía escribir canciones lo suficientemente buenas para enviarlas a alguna disquera. Por las noches, al llegar a su pequeño departamento, luego de un largo día dedicado al trabajo o los estudios, abría la ventana de su habitación y se sentaba sobre su cama a observar el cielo oscuro. Cuando había luna llena, se sentía particularmente inspirado, así que dedicaba horas a escribir canciones. Sin embargo, a la mañana siguiente, cuando las revisaba antes de salir, un pesado suspiro de frustración salía de sus labios. A veces le enviaba canciones a SeHun, quien siempre las alababa y le decía cuán orgulloso se sentía de tener un amigo tan talentoso. Pero, ChanYeol no le creía.

Texto recibido por ChanYeol:

[SeHunnie] Amigo, esa última canción que enviaste podría ser un sencillo exitoso.

Texto recibido por SeHun:

[ChanMarica] No lo creo. El estribillo es un asco.

ChanYeol guardó el celular en el bolsillo de su chaqueta, mientras caminaba hacia la parada de autobuses. Apenas dio cinco pasos, cuando comenzó a sonar y a vibrar de nuevo. Esta vez, era una llamada de su mejor amigo.

—¿Hola?

Eres un idiota, ChanYeol. Deja de boicotearte a ti mismo.

—¿Sólo llamas para insultarme?—el chico alto sonreía, mientras ponía su mano libre en el bolsillo, para calentarla.

¿Por qué otra cosa te llamaría?

Ambos rieron.

En realidad, llamo para avisarte que llego el viernes a Corea.

—¿En serio? —la sonrisa en los labios del músico era indescriptible —¡Ah! Ya pasaron tres años. Por fin regresas a casa.

Estoy feliz también. Llego con grandes noticias.

—Adelántame algo.

No. Es una sorpresa. Mis padres organizaron una fiesta de bienvenida. Debes estar en su casa a las cinco, ¿de acuerdo? Si no, te mataré.

—Estaré allí.

No olvides mi regalo de bienvenida.

—Mi presencia es regalo suficiente. No ves un rostro tan guapo como el mío todos los días.

Preferiría algo más. Ya veo tu estúpido rostro en tu foto de perfil cada vez que envías mensajes, pequeño acosador.

—¿Acosador yo? Tú eres el pervertido que siempre envía fotos de chicas.

Sólo estás celoso porque no levantas ni un papel del suelo.

—Cállate. Voy ligar a alguien en tu fiesta. Ya lo verás.

Sí, quiero ver eso. Ese sí sería un gran evento.

—¡Idiota!

Ambos rieron de nuevo.

Te veré el viernes. No olvides mi regalo.

—Sí, sí. Ten un buen viaje. Adiós.

El autobús no tardó en llegar. Mientras buscaba un asiento vacío, ChanYeol comenzó a pensar el regalo de bienvenida para su amigo.