To My Dear Friend: (Yoonnam) by _bangmoon at Inkitt
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To my dear friend: (yoonnam)

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Namjoon pasaba su cumpleaños numero setenta y dos leyendo su viejo diario de preparatoria. [one shot] [090323]

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16+

to my dear friend:

“El hombre nunca puede saber qué debe querer, porque vive una sola vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas pasadas.”

-Milan Kundera

Kim Namjoon había presenciado setenta y dos otoños siendo este el más frío de todos.

Se encontraba sentado en una banca del parque contemplando la salida de la aurora, muy a pesar de que no tenía motivos para levantarse temprano (en especial durante su cumpleaños). Pero era inevitable, en el momento en que abrió los ojos sus huesos habían crujido como un enorme y tieso buñuelo, dejándolo entumecido sobre el desgastado colchón, observando las telarañas en las esquinas del techo.

Y esa era la rutina matinal desde hacía mucho tiempo.

Era viejo, sí, lo sabía pero con el paso de los años también sabía que lo mismo le dolía el cuerpo estar acostado, sentado o de pie. El problema era la vejez de todo su ser, incluyendo su alma.

¿Que las almas no envejecen? Bueno, de ser así sería válido admitir que lo más importante de cada persona es la experiencia corporal que día con día cambia, contrario a lo que un alma inamovible y perfecta haría por naturaleza pero, ¿a quién le importa filosofar sobre estas cosas hoy en día?

Antes de salir de casa, Namjoon se miró al espejo para deshacerse de la pelusa blanca que crecía en su mandíbula. Sus ojos tenían bolsas debajo de ellos, al igual que todo su rostro estaba bañado con un juego de sombras producto de las arrugas acentuadas en su piel. El cabello seguía abundante en su cabeza pero había perdido el grosor y el color castaño claro que lo caracterizaba en su juventud.

En aquella banca solitaria del parque, la briza matutina lo bañó y el sonido de las aves cantando inundó sus canales auditivos junto al murmullo de la ciudad. Estaba sentado en aquel parque acompañado únicamente de una enorme chaqueta que lo protegía de contraer un resfriado.

Y para ser honesto, eso último no le importaba en absoluto, pues solamente estaba ahí porque no se le había ocurrido nada mejor que salir y tomar algo de aire fresco, después de todo no podría dormir hasta las nueve por más que lo intentara. Más tarde, quizás, iría a visitar a sus padres para cansarse un poco, llevaría unas flores, limpiaría las lápidas y hablaría con ellos hasta que el sol cayera.

Porque trabajar tampoco era una opción, ya se había jubilado hace años, ¿qué más podría hacer un viejo como él? Sus padres murieron hace muchos años a causa de las enfermedades que la edad les trajo y no tenía familia, al menos no una a la que él perteneciera a pesar de que sus hermanos menores y sobrinos trataban de animarlo con algunas visitas esporádicas. No obstante, era bastante complicado para alguien de su edad encajar en rompecabezas ajenos.

Se decía a diario que su existencia era miserable, pero ¿no había sido así siempre? Desde que nació vivió por y para satisfacer las expectativas de otros ya se había condenado, porque él ya no tenía ningún sueño al cual aferrarse ni por el cual luchar.

Toda la basura motivacional que había leído y escuchado no servía de nada, en realidad no tenía un objetivo concreto como las demás personas. Si había ganado mucho dinero por jubilarse le daba lo mismo, si comía poco o mucho, aquella fortuna era inservible cuando simplemente sobrevivía día con día esperando el momento de su muerte.

Nada de eso le importó en su juventud y menos ahora cuando evidentemente ya no tenía nada ni nadie que lo necesitara. Por supuesto, no podía asegurar que era feliz viviendo de ese modo, le era suficiente una muerte serena que se asemejara a ese sentimiento, ya que esa lejana y particular alegría tampoco había logrado trascender en el tiempo.

Ese sentimiento al que ya no anhelaba volver a sentir, vivir, tener en toda la extensión de su cuerpo. Hace mucho superó la peor parte de aceptar que se le había escapado de las manos, tanto la vida como el amor.

Durante todos sus años cometió muchos errores pero también, pensaba, había hecho lo que debía hacer y eso era suficiente, estaba como mínimo satisfecho con haber honrado sus propios valores como persona.

La gente comenzaba a llegar al parque usando ropa deportiva, algunos eran vecinos que lo pasaban a saludar y él sólo asentía con la cabeza. Fue en ese momento en el que sus ojos vislumbraron un pequeño gatito que maullaba en la rama de un árbol pidiendo que alguien lo bajara.

Con ayuda de su bastón se levantó quejándose en el acto, caminando a pasos lentos pero largos hacia el enorme y frondoso árbol. “¿Tienes miedo, amiguito? ¿Cómo llegaste hasta ahí tú solito?” Le preguntó como si el gato pudiera contestar a alguna de sus interrogativas.

Un maullido le regresó el gato como respuesta, todavía aferrado a aquella rama no tan gruesa. No obstante, gracias a su altura, Namjoon alcanzó sin problemas al minino espantado, mismo que al sentir la tibieza de sus brazos se lanzó a maullarle en el pecho en agradecimiento.

Giró en todas direcciones intentando localizar al dueño pero no lo consiguió. Seguramente, pensó, alguien lo había abandonado en aquel parque, no tenía corazón para dejarlo ahí. Después de meditarlo un rato, decidió llevarlo consigo dentro de la enorme chaqueta.

No le vendría mal un poco de ruido en su desolada vivienda.

De camino a casa y con el animal en sus brazos pasó a comprar unas cuantas latas de sardina, mismas que el gato devoró por completo. Su cuerpo era pequeño, todavía no terminaba de crecer, las costillas se le marcaban además de tener el pelaje sucio y opaco; curiosamente ambos no eran tan diferentes aunque el minino estaba en sus primeros años de vida y él, esperaba, estaba a punto de concluir una.

Solo necesitaba un poco de amor y cuidado, eso sin duda lo haría rejuvenecer.

El viejo Namjoon fue directo al baño a preparar un poco de agua para el pequeño gato junto a una toalla y lo necesario para arreglarlo, todo ello, claro, con una calma impresionante. Una vez terminada su tarea se dispuso a buscar al minino en donde lo había dejado, pero este ya había comenzado la tarea de revisar el sitio.

Lo buscó debajo de los sillones, en el comedor y hasta en su estudio pero no lo encontró. Resignado, subió a la segunda planta a inspeccionar la única habitación que estaba abierta.

“Gatito”, comenzó a llamarlo, “no es momento de jugar, primero tienes que bañarte para dormir”. Entonces escuchó un ruido extraño que provenía debajo de su cama, sabía que se trataba del animal y todo lo rápido que pudo se agachó para sacarlo de ahí.

Lo que no esperaba es que el gato estuviera entretenido mordiendo una caja vieja y polvosa de zapatos que tenía dentro. Intentó sacarlo de ahí, pero el minino se opuso soltando un zarpazo.

La única opción que tenía era sacar la caja, la cual no recordaba haber puesto ahí.

Con un movimiento rápido y con ayuda del bastón sacó la caja de zapatos y con ello al gato lleno de telarañas y muy entretenido con el cartoncillo. Un montón de polvo se levantó cuando, en el mismo juego imaginario del cazador y su presa, el gato brincó sobre la tapa de la caja, alzando una nube de polvo, haciendo estornudar y toser varias veces al anciano Namjoon.

La tapa de la caja tenía su nombre rotulado con letras negras y finas, las conocía porque eran suyas aunque no recordaba cuándo había escrito aquello ni mucho menos el contenido de esta.

Exasperado por la fragilidad de su memoria, la cual hace tiempo había dejado de forzar, se levantó tomando del pellejo al minino que se dejó hacer sin protestar.

Pero a pesar de ello el baño fue una completa odisea, Namjoon terminó completamente mojado, lleno de jabón y con las manos rasguñadas. Se había dejado los lentes para bañarlo ya que no podía ver más que figuras borrosas sin ellos, pero en medio de su lucha con el minino los había tirado, aunque por fortuna seguían completos.

Cuando sacó al gatito de la bañera y comenzó a secarlo, todo parecía mejorar pues este ya no trataba de huir. Su pelaje seguía tan negro como al inicio, solo que esta vez brillaba y olía a flores.

Namjoon le secaba con cuidado todo el cuerpo mientras sonreía. Desde las patas, el hocico y las orejas mientras el felino ronroneaba satisfecho por el toque suave y cadencioso del anciano. Cuando terminó de quitarle el exceso de agua sus pelos se habían levantado por completo haciéndolo parecer una pelusa o incluso, pensó, una especie de puercoespín.

Inmediatamente tomó al minino en brazos y lo llevó hasta el sillón individual. Era suyo, pero estaba desgastado y del uso se había marcado una pequeña cuna en donde antes estaba el esponjoso relleno. Creía que era lo más adecuado para el animal ahora, supuso que querría descansar ya que se encontraba limpio, bajo un techo y con el estómago lleno.

Justo en ese momento recordó que él no había comido nada y chistó, aunque no tenía mucha hambre debía tomar sus vitaminas y medicamentos de cualquier forma. Se preparó un sándwich muy simple y se sirvió un vaso de leche de fresa; sentado en su pequeño comedor comenzó a masticar lentamente el pan (previamente tostado pues de otro modo se le habría pegado al paladar, lo cual odiaba porque no podía sacarlo fácilmente) y al finalizar su alimento tragó las pastillas con ayuda de la leche.

Se disponía a intentar dormir un poco ya que la comida le había caído de peso y sentía que podía quedarse dormido si hacía algo más como leer. Caminó con dificultad hacia su habitación en el piso superior y antes de subir las escaleras echó un vistazo al pequeño gato el cual dormía plácidamente en su sillón viejo hecho un ovillo.

Entrando a su alcoba percibió aún el olor a polvo en el ambiente, por fortuna se había dispersado la mayoría y no le provocó ningún estornudo esta vez.

La caja seguía en el suelo, con la tapa junto a ella y el contenido a la vista.

Eran un montón de fotos, papeles y quizás documentos que había arrumbado ahí, lo supo en cuanto le dio un vistazo rápido. Aprovechando que el gato le había recordado la existencia de todos esos desperdicios del pasado, se aseguraría de desechar todo lo que no le sirviera, lo cual era prácticamente todo, ¿qué utilidad tendrían para él cuando ya tenía un pie dentro del ataúd?

Dado que él solía guardar todo tipo de cosas, desde una hoja de mandarina hasta una goma que le hubiera gustado mucho, la cantidad de pequeñeces que podía albergar la caja era mayor. Quizás por eso aún estaba ahí, ni siquiera se trataba de algo importante, la tomó y la llevó hasta su estudio en donde pondría a trabajar su memoria un tanto.

Antes de salir, abrió la cortina para dejar entrar la luz del día y se ajustó los lentes de notable grosor sobre el puente de su nariz.

En su interior, como suponía el anciano, había anuarios y algunos reconocimientos de sus años de escuela. Ni siquiera se detuvo a ver su aspecto de joven, pues él se recordaba a sí mismo gracias a la memoria de sus músculos y huesos. Esos probablemente los dejaría en manos de sus hermanos para que las revisaran en busca de alguna fotografía en la que salieran los tres, la tarea de conservar o desechar quedaría en sus manos.

Los certificados se fueron inmediatamente al cesto de basura sin pensarlo dos veces, así como los viejos artefactos que había guardado como separadores hechos a mano, un lapicero con girasoles grabados (ya sin tinta), un par de hojas de ocre disecadas y hasta una carta en forma de corazón. Esta última le hizo reír por lo cliché que era y se preguntó qué joven mujer le había dado aquello.

Cuando había desechado todo al fondo de la caja sólo quedó un pequeño cuadernillo de pasta rugosa, uno que no recordaba haber tenido nunca en sus manos. Despejó la mesa y abrió la ventana dispuesto a leer pues el sueño se le había espantado por completo ahora que la curiosidad lo había inundado.

Al tenerla en sus manos recordó la vieja manía que tenía de escribir sobre todo pensamiento que cruzaba por su mente. Lo leía un par de veces en el momento y lo desechaba tiempo después si al volver su vista sobre ese texto consideraba que eran simples habladurías. Lo último sucedía con bastante frecuencia.

Se conocía a sí mismo y por ello sabía que lo que sea que él hubiera escrito en el pasado significaba mucho si aún lo conservaba.

Un pesado suspiro se escapó de su pecho, dentro de aquel sitio se percató de que hacía mucho no entraba al estudio salvo para tomar alguno de sus viejos libros y poder leerlo a ratos para dejarlo olvidado en alguna parte de la estancia.

La posesión de aquel estudio había perdido todo tipo de sentido desde el día en que había dejado de escribir, por supuesto, el motivo de aquello ni siquiera podría rastrearlo en su memoria.

Simplemente había abandonado dicha actividad de la noche a la mañana, no era la gran cosa. Con el pasar de los años se percató de que esa especie de olvido llegaba a bastantes aspectos de la vida con más frecuencia de lo que a la mayoría le gustaría, algunos incluso se pierden en el tiempo sin darnos cuenta.

¿Qué palabras había vaciado su persona en esas páginas que resguardaba hasta sus días de vejez? ¿Qué cosa tan importante podía tener si todo el contenido de la caja había sido desechado sin demasiada consideración?

Tenía cierto recelo y a la vez temor, ¿qué ocurriría ahora que volvería a encontrarse con su antiguo yo? ¿Aquel joven estudiante estaría decepcionado de su futuro? ¿Después de eso podría verse al espejo tan tranquilamente como hasta ahora?

Sintió su respiración acelerada producto de la expectativa, colocó una mano sobre su pecho y cerró los ojos esperando a que pasara aquel malestar. Por supuesto, no le preocupaba, los achaques por la edad eran bastantes y sin remedio alguno, pequeños padecimientos crónicos con los que había aprendido a vivir.

El crujir de la madera llamó su atención, a las puertas de su estudio aquel minino le observaba con la cola erguida, las pupilas dilatadas y las orejas completamente alzadas. Avanzó hasta sus pies y subió a su regazo, pues todo indicaba que al despertar de su siesta lo había estado buscando.

Las manos de Namjoon pasaron sobre el sedoso pelaje del minino, tranquilizando un poco la tensión que se había instaurado en su cuerpo. Ya no estaba en edad de pensar en nimiedades, después de todo solo había dos salidas: leer o no leer su viejo diario. Y por supuesto, eligió ser valiente y enfrentarse a sí mismo al menos una vez antes de morir.

Al abrir el cuadernillo, apenas un par de páginas estaban llenas, de hecho, pocas de ellas estaban llenas. Era como una bitácora en la que solo anotaba eventos importantes de su día a día. Ninguna contenía fecha salvo la primera, afortunadamente así se percató de que pertenecía al último año de preparatoria, uno que a estas alturas de su vida ni siquiera recordaba más allá de la ceremonia de graduación con los padres.

Jueves: “Namjoon-ah” me dijo un sujeto al que apenas he visto un par de veces “necesito un lapicero”, ¿quién se supone que es para hablarme con tanta confianza? Lo ignoré pero él sólo tomó el que tenía en la mano y no me lo devolvió. Esto merece una investigación profunda.

Viernes: El tipo que tomó mi lapicero no fue ese día, pregunté a los demás pero me dijeron que es alguien que apenas va a clases, ¡Yo quiero mi lapicero de vuelta! Lo gané en la feria de marzo cuando iba con mis padres y me costó muchos intentos.

PD: Wendy se ofreció a comprarme otro pero ninguno podrá reemplazarlo.

Jueves: Ha pasado una semana desde que raptaron a mi lapicero, no me he dado por vencido. Los profesores me dijeron que su apellido es Min, intenté buscarlo en las listas del último grado, pero el orientador entró a su oficina y no pude averiguar nada. Ese Min pagará haber robado mi lapicero el día que lo encuentre.

Domingo: Fui a la casa de Jungkook a estudiar por la tarde y me lo encontré en el camino. Supongo que ese ladrón Min se asustó porque al verme abrió los ojos y su cara se puso tan roja como una sandía. Lo perseguí por dos calles enteras y lo perdí en el paso del tren que lleva al muelle. Cada vez estoy más cerca de recuperar mi lapicero.

Lunes: ¡Min Yoongi apareció! Ahora sé su nombre y he recuperado mi lapicero. Se ve que es de pocas palabras y un poco tímido, me pareció raro ya que yo tenía una imagen muy diferente de él. ¡Aunque no estoy para nada feliz porque el tonto se acabó la tinta! Envolvió una nota en él y sólo escribió “Lo siento, Namjoon-ah, te compraré otro ;)”

Martes: Yoongi me compró otro lapicero, este tenía girasoles. Admito que el diseño me gusta mucho aunque, ¿por qué no me habla? Solo mueve su mano y hace una sonrisa apretada, ahora tengo curiosidad. Me intriga demasiado.

PD: ¿Por qué pienso que ese gesto es tierno?

Viernes: El orientador regañó a Yoongi en la mañana, llegó corriendo y sudando quince minutos más tarde de la hora, lo vi en la entrada del salón. Al parecer está a punto de ser expulsado a pesar de que ha venido toda la semana, dicen que eso es un verdadero logro. Pero no lo dejaron entrar a clases, lo tuvieron hasta tarde en la sala de maestros, supongo que le dieron un ultimátum.

Sábado: Fui a la casa de Jungkook a estudiar como cada fin de semana. Esperaba encontrarme de nuevo a Yoongi pero no sucedió, le pregunté a Jungkook si conocía su dirección y me dijo que era ayudante del pastelero desde hace tiempo. No me atreví a visitarlo, aunque todavía me intriga saber qué le sucede y quién demonios es.

Lunes: Al fin me armé de valor y esperé a Yoongi en la entrada de la escuela pero nunca llegó. Tuve que entrar a clases o de lo contrario me iban a reportar a mi también. Uno más y tendré un punto menos en cada materia, no quiero ni siquiera arriesgarme a que mis padres me castiguen por descuidado, tengo que guardar ese último reporte para una ocasión especial.

Jueves: Yoongi no ha ido a clases, decidí hablar con el orientador en el descanso y con una cara muy molesta me dijo que al parecer había dejado la escuela, ¿por qué? ¿Qué demonios le sucede? Me quedé pensativo durante las siguientes clases y creo que iré a verlo a la pastelería.

Sábado: Cancelé mi sesión de estudio con Jungkook el fin de semana, por supuesto no le dije a mis padres. Estaba completamente decidido a hablar con Yoongi pero cuando fui a la pastelería me atendió una señorita que al parecer también trabajaba ahí. Me dijo que Yoongi se había enfermado y que no había ido a trabajar, le pedí su dirección pero no me la dió, inventó bastantes excusas. Pero no me rendiré, hablaré con Min Yoongi a como dé lugar.

Martes: Conseguí la dirección de Yoongi, la robé de los registros del orientador. Espero que no se de cuenta o estaré en problemas.

Viernes: Llegué a la dirección que estaba en los registros con cierta dificultad, se trataba de una zona algo lejana y riesgosa. Yoongi apareció en la puerta con la mejilla hinchada y una mancha morada en el ojo, se sorprendió de verme y también se molestó. Me dijo que no debería estar ahí y me citó en la pastelería el domingo. ¿Sería muy malo preguntarle si lo maltratan aunque no seamos amigos? Me preocupa bastante.

Domingo: No pude dormir bien por pensar en Yoongi. Estaba muy impaciente y al final no me dijo nada sobre lo que le sucedió en el rostro aunque ahora sé por qué dejó de ir a la escuela. Resulta que de verdad estaba enfermo y toda la semana no había podido ni siquiera trabajar por culpa de un resfriado, pero no le creí mucho, yo pienso que también faltó por culpa del golpe en el rostro. Me invitó una rebanada de pastel y yo compré las bebidas, hablamos un poco de la escuela y después me tuve que ir porque el pastelero lo regañó. No sabía si dejarle el maquillaje que le robé a mi mamá pero al final lo hice, lo envolví en una bolsa bien cerrada y se lo dejé en el mostrador con una nota. Espero haberlo ayudado con eso.

Lunes: Hoy defendí a Yoongi del orientador. Estaba a tiempo y no quería dejarlo pasar porque ha faltado mucho, pero yo le dije que era ilegal impedir la entrada a un estudiante, no importaba la condición de este. Sé que se molestó conmigo pero no me importó, yo sé que Yoongi no quiere abandonar la escuela aunque no lo conozca mucho. Durante el descanso me agradeció por todo y lo pasamos juntos hasta la salida.

PD: El tono de maquillaje que le di es algo oscuro, le compraré uno para él.

Viernes: Toda la semana estuve con Yoongi y fue increíble. Es alguien muy interesante y no me cansaría de hablar con él, Jungkook también lo conoció y al parecer se agradaron. Me alegra que no haya faltado, creo que podemos ser muy buenos amigos y de verdad me gustaría que así fuera. El uniforme se le ve muy bien.

Domingo: Junté un poco de mis ahorros y fui a buscarlo al trabajo. Lo esperé hasta que llegó su descanso para llevármelo al centro comercial y comprar maquillaje que le quedara a su tono de piel. La señora que nos atendió fue muy amable aunque creyó que estaba comprando algo para mi novia, no le dije la verdad porque tal vez incomodaría a Yoongi. Él se veía muy apenado, cuando me tenía que ir me abrazó y siguió trabajando. Su cuerpo es muy fino y firme, tiene más fuerza que yo.

Martes: Teníamos que hacer un trabajo en equipo y decidimos hacerlo los tres, estoy muy molesto porque el profesor nos puso una nota que es injusta sólo porque Yoongi estuvo en nuestro equipo. No nos quedamos de brazos cruzados y fuimos con el orientador a pesar de que no le agrada Yoongi, creo que el profesor no lo esperaba y al final nos puso la nota que merecíamos. Espero que no pase de nuevo.

Jueves: El orientador nos buscó en el descanso, mejor dicho, quería hablar a solas con Yoongi pero él dijo que me quería ahí cerca aunque se tratara de algo personal. Nos habló con nosotros sobre las evaluaciones y políticas de la escuela, dijo que debido a las faltas que había acumulado era difícil que pudiera graduarse y yo intervine porque me parecía injusto. Después de discutirlo un poco nos prometió que haría lo posible para ayudarlo. El resto del día casi no hablamos, no supe si debía decirle algo pero lo acompañé a casa.

Sábado: Fui a la pastelería y Yoongi todavía se veía desanimado por lo que el orientador nos dijo. Le regalé un cuadernillo negro y un lapicero que tenía gatos negros dibujados, me pareció que combinaban bien aunque apenas se los entregué me despedí y salí corriendo. En la primera página le había escrito una dedicatoria algo vergonzosa, aunque no tenía nada de malo decirle a un amigo que lo quieres mucho, ¿verdad?

Lunes: Gracias al cielo no dijo nada acerca de la dedicatoria y continuamos como si nada, me pregunto qué habrá pensado sobre eso. Como sea me alegro de que no se haya molestado y de que usara lo que le regalé, se ve muy lindo con aquel lapicero.

Viernes: Yoongi me dio una sorpresa por mi cumpleaños. Cuando las clases terminaron, me llevó hasta la azotea y ahí me entregó una carta mal cortada en forma de corazón. Me reí porque creí que era una broma y por mi culpa el guardia casi nos descubre, tuvimos que encerrarnos en el almacén de conserjería por quince minutos. Ha sido mi mejor cumpleaños, tuve mi primer beso.

PD: El bálsamo de cereza que usa Yoongi sabe muy bien.

Domingo: Fui a ver a Yoongi a la pastelería junto con Jungkook. La idea era estudiar los tres juntos, pero no me pude concentrar por culpa de Yoongi. Llevaba puesto su mandil y tenía el rostro manchado de merengue, se veía demasiado tierno, no pude dejar de verlo, ¿por qué es tan tierno?

Miércoles: Hoy por fin me enfrenté a mis padres, les dije que invitaría a un amigo a comer y aceptaron pensando que era Jungkook. Cuando vieron a Yoongi se pusieron muy serios y ninguno comió con nosotros, me sentí muy decepcionado porque él es muy importante para mi, pero afortunadamente él estuvo animándome todo el tiempo y ambos pasamos un tiempo agradable. Lástima que mis padres me dijeron que no quieren verlo de nuevo por la casa.

Sábado: Me escapé a la casa de Yoongi y escuché gritos dentro. Llevaba un poco de helado para ambos pero terminé comiéndome los dos yo solo. Quise esperar a que la pelea terminara pero ya era algo tarde y no podía arriesgarme a que mis padres me descubrieran.

Lunes: Yoongi llevaba maquillaje. No le dije nada, cuando las clases terminaron simplemente le dije que me acompañara al almacén y sin decir más nos encerramos. Cuando quise acariciarlo lloró y me destrozó el alma. Quisiera encontrar una manera de protegerlo, desearía que dejara de sufrir este tipo de maltratos.

Jueves: Yoongi al fin me habló sobre la situación en su casa. Vive con unos tíos, es por eso que regularmente discuten y llegan a golpearlo. Quiere dejar de vivir con ellos apenas se gradúe y consiga un empleo decente, después de hacer eso planea ir a la universidad. Me dejó un sabor agridulce escuchar sus planes, me gustaría que no tuviera que pasar por esto.

Domingo: Cuando fui a la pastelería le dije a Yoongi que debíamos estudiar para que saliera bien. Al principio no entendió porque ya estamos a punto de terminar, pero le dije que podía intentar aumentar sus notas y así asegurar que después las universidades lo aceptaran. Al final accedió aunque un poco inseguro.

Miércoles: Hemos estudiado tanto que ni siquiera tengo tiempo de escribir un poco, creo que la última vez que lo hice fue hace un mes. Me sorprende la manera en que Yoongi se ha esforzado, decir que lo admiro es poco. Lo veo mejor cada día, siento que al fin vendrán tiempos mejores para él, estoy muy feliz por ello.

Martes: Las evaluaciones están cerca y tengo miedo de que nos den una mala nota por habernos defendido con ese profesor. Pero confío en nuestro esfuerzo, todo tiene que salir bien.

Viernes: Yoongi y yo nos encerramos a menudo en el almacén, parece increíble que no nos hayan descubierto aún. Me aterra pensar en que nos pueden hacer algo, aunque estoy cansado de escondernos, ¿por qué es tan malo querer a alguien? Pienso en esto demasiado, siempre he sido bastante obstinado pero no puedo imaginarme lo que pasaría si confieso abiertamente que amo a Min Yoongi.

Jueves: Nos han entregado las evaluaciones, ¡y esta vez no tuvimos ningún problema con los profesores! Hasta fueron a felicitarnos, luchamos tanto por esto, siento que puedo llorar cada que pienso lo que hemos pasado. Yoongi y yo nos escondimos en el almacén durante el descanso y después de las clases, teníamos que festejar este logro.

Namjoon se sentía mareado, sus ojos ardían producto de una intensa lectura y probablemente de tantos sentimientos acumulados y atorados en sus ya cansados orbes. El diario terminaba con esa entrada, no había ningún otro registro suyo.

Al final una hoja suelta estaba perfectamente sujeta con un clip metálico, evitando así que se desprendiera de las hojas viejas del cuadernillo. La abrió con cuidado y sostuvo entre sus manos aquella nota que ahora sabía a quién pertenecía.

Su pecho dolió de nostalgia y añoranza al reconocer la caligrafía y un pesado suspiro salió del fondo de su pecho. Min Yoongi le había entregado aquella nota la última vez que se cruzaron en vida, sabía que preguntarse por él en esos momentos sería completamente absurdo y en vano, pues si no había envejecido tanto como él, era muy probable que de saber su destino él también acabara por desmoronarse y seguirlo en seguida.

Sus manos temblorosas tomaron la hoja y la presionaron contra su pecho, dándose el permiso de llorar y sacar un poco del dolor que había acumulado con los años, pues ahora recordaba que jamás había leído aquella nota. Al terminar la preparatoria simplemente se marchó a otra ciudad con sus padres, se acobardó en su coraza y tal como los ermitaños se aisló hasta el día de hoy.

¿Cómo es que había olvidado a Yoongi? ¿Por qué su memoria había sido tan desdichada con él y no le permitió recordarlo antes? Quizás, pensó, no habría sido tan mala idea haberlo buscado apenas entró en la quinta década de su vida o incluso después de que sus padres lo abandonaran.

Desconsolado y con el minino ronroneando en su regazo, el anciano Namjoon revivía el recuerdo de su primer y único amor en vida, irónicamente justo en el último instante de esta. El dolor en su pecho se extendía hasta su brazo izquierdo, haciéndolo gritar de dolor y angustia, espantando al pequeño minino que tenía en brazos.

Un grito ahogado murió en lo profundo de su garganta y con un golpe seco su cabeza cayó en la superficie de su escritorio, sobre aquel viejo diario de preparatoria y con la nota que no alcanzó a leer jamás, la cual rezaba lo siguiente:

A mi querido amigo:

Namjoon-ah no sé por qué te escribo ahora si sólo nos estamos graduando, ¿cierto? No significa que dejaremos de vernos para siempre.

¡Al fin llegaremos a las ligas mayores! No cualquiera en nuestro colegio lo logra y tú lo sabes, no es cualquier cosa lo que hemos hecho y todo fue porque nos esforzamos y no nos dejamos vencer. Gran parte de mi victoria es tuya, estoy muy feliz de que hayas aparecido en mi vida ya que sin ti probablemente habría desistido a la mitad del ciclo.

Los adultos me dicen que aproveche las amistades que he tenido hasta el momento ya que después no volveremos a estar en contacto, pero me parece que son ideas muy arcaicas. Tú y yo hemos llegado más allá de eso, somos maravillosos juntos.

Muchas veces pienso en el futuro, lo cual es algo que no me gustaría hacer porque parece un lugar oscuro y solitario. ¿Y sabes qué es lo maravilloso? Que cuando esos escenarios que aún no llegan me aterran solo tengo que pensar en tu sonrisa para estar bien.

¡El futuro ya no importa! Podría incluso presentarse un apocalipsis después y llevarnos, si permanecemos juntos como hasta hoy siento que podemos lograr cualquier cosa. Se que no le agrado a tus padres y lo comprendo, es bastante evidente que desaprueban nuestra amistad y que no estarían muy felices de que continuemos juntos.

Sólo quisiera decirte que no te preocupes demasiado, los padres son difíciles de entender, a veces veo que ni siquiera ellos se comprenden bien. Cuando dicen que quieren tu bienestar hablan desde el corazón, he visto la manera en la que te animan, cómo tratan de darte un soporte en todo momento, ¡ellos de verdad te aman sin importar lo que hagas! No tengas miedo de nada, Namjoon-ah, se que estarás bien siempre y cuando continúes siendo tan terco y temerario como siempre.

Es importante que insistas en tu camino y no dejes de hacerlo aunque los demás, no importa que sean tus padres, te digan que no puedes o no debes.

Probablemente pienses que te digo esto porque quiero seguir contigo y temo que me apartes de tu vida y es cierto, una pequeña parte de mi tiene miedo de no volver a verte más. Tal vez llegue a ofenderte con esto, pero es la verdad. El cariño del alma y el miedo a que ese momento concluya no pueden separarse, nacen como hermanos y envejecen convirtiéndose en añoranza y nostalgia.

Se que llegará el día en que pasemos de querernos a extrañarnos y también sé que es inevitable, sólo me gustaría que el tiempo que nos amemos sea más largo que nuestra ausencia en la vida del otro. Yo le tengo más miedo al futuro cuando pienso que me dejarás de lado, lo admito y sé que suena mal pero en esta carta decidí ser muy sincero contigo.

La verdad es que no te culparía de hacerlo, soy un poco más defectuoso que la mayoría, mi pasado es complicado y mi vida no es tan sencilla como la de cualquier adolescente de preparatoria. Sí, me sentiría traicionado con tu partida, estaría herido y a la deriva, pero sé que tendrías razones suficientes para hacerlo. Vaya, yo también tengo miedo a ser rechazado en todos lados y se que en algún momento tendremos que decidir entre la vida que tenemos ahora y otra en la que día con día debemos luchar.

Me siento inseguro si pienso en que las personas podrían señalarme con el dedo y herirme de mil y un formas, incluso quitarme la vida simplemente por quererte tanto. Jamás creí que el amor podría llegar a ser tan peligroso y dañino para todos, esa es la parte que no me gustaría ver de lo que hemos construido durante este tiempo, pero ciertamente no puedo evitar pensarlo.

Y por eso, si llegara el día en que ambos dejáramos de vernos, me gustaría decirte que vivas la vida que quieras, no la que el mundo te diga que debes vivir. Aunque no estés conmigo, aunque no estemos juntos, yo sé que eres tan increíblemente fuerte como para resistir cualquier cosa que se te presente.

Pero no me gustaría que esto sonara como una despedida porque no lo es, ¿verdad?

Nosotros apenas estamos despegando, ¡mira tan sólo lo que hemos hecho en un par de meses! Eso solo indica que podemos hacer grandes cosas juntos y ese es mi objetivo ahora.

Mi único deseo es que ambos tengamos una vida tan maravillosa que podamos morir sin ningún remordimiento, sin ningún tipo de dolor en nuestros corazones y que continuemos uno al lado del otro tanto como podamos luchar.

Querido amigo mío, esto es sólo un hasta pronto.

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Bargara4670: I really enjoyed the story and would love to read more about what the future holds for all the characters. How did the twins grow up? Did Delvan finally find redemption and regain his pack leadership? I'm even a little curious about what happened to Selene after she left the pack.

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My Blacksmith Savior

virgie: Relaxing novel and love the pace of events. Callum is lovable, strong, and true. Our girl is strong and fair-minded. Loved the way she handled his berserker news.

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What We Never Healed

Mumtaz khan: I enjoyed this story and I liked the ending. Forgiveness was not forced.

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The Argent Wolf (Coming to Galatea)

Jamaica: Amazing writing.. the characters and world are carefully build and the writing drawn me instantly into it.Also the funny interactions between the Pack.. loved those.It's a mix of adventure, fantasy, romance, etc. All brought together in one amazing story.Waiting for book 2!

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