1. El Amigo Misterioso
Érase una vez un pequeño elfo llamado Marco que tenía 8 años de edad y cursaba su tercer grado en el colegio. Ese día salió de casa como todas las mañanas con su madre tomados de la mano.
-En la tarde papá será quien pase a recogerte -le anuncia su madre mientras le sonríe y acaricia la cabeza.
-Está bien mamá- contesta alegre ya que él siempre le regala una golosina cuando lo recoge.
-Pórtate bien y no te distraigas- su madre se agacha quedando a la misma altura de Marco, lo observa a los ojos y luego encorva un dedo de la mano derecha. -. Por el meñique- le hace prometer su madre.
-Por el meñique - susurra Marco con una sonrisa.
Marco une su meñique al de su madre y luego le da un beso en la mejilla de despedida y se va corriendo al colegio.
- No hagas esperar mucho a tu padre- es lo último que le dice su mamá en voz alta antes de que ella se vaya al trabajo.
La campana suena y todos los niños entran al salón de clases. Nora, la maestra de carácter dulce y paciente, ingresa al aula y saluda a todos los estudiantes.
-Hola mis pequeños elfos ¿Cómo se encuentran el día de hoy? - Pregunta con alegría a todos los niños.
-Bien profe Nora- contestan todos mientras se sientan en sus respectivos pupitres.
- Me alegra saber que todos se encuentran bien. Ahora quiero contarles que mañana tendremos un nuevo compañero.
- ¡Siii! - gritan todos emocionados.
-Me encanta su buena actitud y espero que todos sean así de amables y considerados con el nuevo integrante. Ha sufrido una tragedia familiar y ha quedado huérfano. Ahora va a vivir con su abuelita aquí en la ciudad.
-Pobrecito- susurran todos los niños con caras tristes y acongojadas por la trágica historia del nuevo niño.
-Les cuento esto para que no le hagan preguntas incómodas y por el contrario si observan que está triste lo ayuden a sentirse mejor o me lo digan a mi.
-Ahora continuaremos con nuestras operaciones matemáticas…
Ese día las clases transcurren con normalidad, juegan, almuerzan y en la tarde vuelve a sonar la campana indicando que el horario de clases ha terminado.
Es hora de volver a casa y Marco recuerda que no se debe demorar al salir porque su padre es quien lo recogerá y a él no le gusta esperar tanto. Aun así, le agrada que su padre lo recoja porque le compra un helado camino a casa. Es su pequeño secreto ya que a su mamá no le gusta que coma tanto dulce.
A la mañana siguiente Marco salió de casa abrigado porque hacía mucho frío y contento porque conocería al nuevo compañerito que llegaba de una ciudad muy muy lejana, la profesora les había pedido ser amables con él ya que se encontraba muy triste.
-Estoy emocionado mamá, hoy vendrá un nuevo niño al colegio. - Su mamá le sonríe y le acaricia la cabeza.
-Eso está bien Marco, siempre debemos ser agradables con las personas nuevas y no olvidar hacerlas sentir bien.
-Si mamá, seré amable con él. - Le da un beso de despedida a su madre en la mejilla y entra corriendo al colegio.
La campana suena y todos los pequeños elfos entran al salón de clases.
-Buenos días mis pequeños, ¿Cómo se encuentran hoy? – pregunta la profesora animadamente.
-Buenos días profe Nora, bien – contestan como siempre todos a la vez.
-Me alegran mis pequeños. El día de hoy haremos grupos de a dos. Vamos a reunirse.- La profe los anima y cada pequeño elige a su compañero más cercano.
Marco observa a su alrededor y se da cuenta que hay un niño que él no conoce.
Ese debe ser el nuevo compañero y la profe no lo presentó para no incomodar. - pensó.
-Oye amigo, quieres hacerte conmigo- ofrece amablemente Marco
-Sí, gracias- contestó con voz suave y tímida el nuevo niño.
- Me llamo Marco- extiende su mano y se presenta.
-Soy Manuel- él también extiende su mano, pero Marco la siente un poco fría. Sin prestarle atención a ese detalle, le resta importancia debido al clima. Decide continuar sin preguntar ya que no quiere incomodar.
-Marco ¿te quieres quedar así o quieres cambiar? - le pregunta su maestra.
- Me quedo así- contesta, aunque se le hace extraño que la profe le haga esa pregunta.
-Está bien eres un niño bueno- él sonríe y le susurra a Manuel -seremos un gran equipo- juntos sonríen y le prestan atención nuevamente a la profesora.
-Ahora que ya estamos listos van a realizar un dibujo de su familia. Puede ser cuando fueron de paseo o un momento importante que hayan vivido. Luego se lo mostraran a su compañero. Contarán de qué trata y cómo se llama cada integrante, después me lo entregarán. ¿Entendieron? -
-Si profe- contestan unos pocos ya que la mayoría estaban pensando en lo que iban a realizar. Segundos después la profe les entrega las hojas y los colores.
Una hora más tarde Marco ha terminado y empieza a explicarle a Manuel su dibujo.
-Esta es mi familia, mi padre se llama José y mi madre Lucia, ese día estábamos de paseo en el parque y aquí estoy echándole migajas de pan a los peces del estanque- explica animadamente Marco.
-Esta es mi familia, mi papá se llama Carlos y mi mamá Martha, estábamos en el carro y ese día íbamos a visitar a la abuela Carlota. Ella está en esta casa. - sonríe el niño con tristeza mientras habla y señala con el dedo el dibujo que hizo.
Marco imagino que tal vez ese fue el último paseo que hizo con sus padres. Pero como no quería incomodar a Manuel decidió no preguntarle. Sin embargo, Manuel lo observa y responde a su pregunta no hecha.
-Ese fue el día del accidente, nunca llegamos a casa de la abuela y ahora estoy aquí por ella.
-Lo siento- dice Marco acongojado.
- No importa, de todas maneras, mis padres ya me perdonaron. Ahora es cosa del pasado.
- ¿Y por qué te debieron perdonar? – Su curiosidad muerde y no puede evitar preguntar.
-Otro día te cuento, hoy me encuentro triste. La abuela no se siente bien.
-Está bien cuando quieras -acepta Marco sin querer incomodar.
El día pasa rápido y Marco se da cuenta que le gusta compartir con Manuel.
La semana transcurre en la misma rutina y con cada día que pasa se hacen mejores amigos. Unos días juegan, otros caminan por el patio de juegos y hablan de sus programas de televisión favoritos, comida o juguetes. Cuando llega el viernes, el padre de Marco debe volver a recogerlo.
Eso sucede cada vez que su madre, como la dedicada enfermera que es, debe cuidar algún paciente que se encuentra grave.
La campana suena y es la salida.
-Hoy no puedo demorarme Manuel, mi padre viene a recogerme y a él no le gusta esperar demasiado, pero a cambio me compra helado.
-Está bien hazle caso, aunque el helado no siempre es bueno.
-Por qué dices eso, el helado es la mejor comida, a mí me gusta el de chocolate.
-Ese también era mi sabor favorito, ¿te acuerdas cuando te dije que mis padres me perdonaron?
-Sí, pero tranquilo me lo puedes contar el lunes.
-No sé si pueda venir el lunes- contesta con nostalgia.
-Está bien cuéntame, pero rápido- lo anima Marco.
-Yo tuve la culpa del accidente, iba en la parte trasera del auto, les pedí que pararan para que me compraran un helado y se negaron, así que me dio rabia y le tapé los ojos a mi papá que iba conduciendo. Ya te imaginarás lo que sucedió después.
Marco se pone pálido, jamás imaginó que la historia del trágico accidente de su familia él tuviera en cierto modo la culpa.
-Lo siento tanto Manuel, pero sé que si tu hubiese sabido las consecuencias jamás lo hubieras hecho.
-Eso lo sé ahora. Es momento de despedirme. Nos vamos el lunes con mi abuela y por fin seremos una familia completa otra vez. Gracias por la semana que compartimos. Jamás olvidaré tu amistad y estaré ahí cuando me necesites. - Luego lo abraza y se va.
Marco queda un poco confundido con las palabras de Manuel y se da cuenta que se está demorando porque se ha quedado pensando en lo que él le dijo y corre a la salida.
Suelta la respiración y se siente salvado por la profesora Nora cuando la encuentra hablando con su padre. Ellos terminan la conversación y la profe se despide de él y se va.
Su padre toma su mano y se van rumbo a la heladería.
-No es necesario papá, si quieres hoy no me compres helado. - las palabras de su amigo aun le daba vueltas en la cabeza.
-De verdad, porque hoy te iba a pedir uno con doble chocolate y fruta, yo también me iba a comer uno.
- ¿En serio? - Pregunta asombrado Marco.
-Claro que sí hijo- contestó con cariño su padre.
-Está bien papá esta será la mejor tarde para comer helado. - Decreta emocionado.
Llegan a la heladería, hacen su pedido y cuando están comiendo su padre empieza a hacerle preguntas.
-Dime hijo ¿Por qué últimamente andas solo en el colegio? Tu profe me contó que esta semana no has vuelto a jugar con tus amigos.
-No papá, eso no es cierto. He estado hablando y jugando con Manuel, el niño nuevo que llegó al colegio.
- ¿Qué raro?, la profe me dijo que te había visto apartado de los demás. Hablando y caminando solo.
Terminaron el helado y luego fueron a casa. Cuando llegaron su madre estaba preocupada, porque la paciente que está cuidando en el hospital se había agravado.
El fin de semana pasó rápido y Marco había dejado de lado las palabras de Manuel. Pensaba en hablar con la profesora y preguntarle porque decía que lo había visto solo cuando él se la pasaba en compañía de Manuel.
Como casi todas las mañanas sale temprano tomado de la mano de su mamá. Al llegar al colegio se despide de ella con el beso en la mejilla y entra corriendo para encontrarse con su amigo.
La campana suena y todos los elfos se dirigen al salón de clases.
-Buenos días mis pequeños elfos, ¿Cómo se encuentran el día de hoy? - saluda como todos los días la profe Nora.
-Bien profe- contestan todos al tiempo mientras se ubican en sus pupitres.
-Hoy les quiero presentar al nuevo compañero de clases que les había anunciado anteriormente.
Marco sonríe y se emociona porque por fin la profesora va a presentar a Manuel delante de todos, eso quiere decir que ya no es tan tímido.
-Ven entra- se acerca una niña muy bonita, con su largo cabello rubio y unas hermosas orejas puntiagudas.
Marco queda impresionado con la belleza de la niña, pero aún espera que Manuel entre.
-Esta es su nueva compañera, se llama Sofía, por favor sean amables y démosle la bienvenida- Todos aplauden incluyendo Marco que aún no sabe porque Manuel no está.
-Bueno una nueva compañera, que bien, esperare a que Manuel llegue y se la presentare. - Piensa Marco.
El día transcurre normalmente y a la hora del recreo Marco se acerca a Sofía. Se presenta e intenta jugar con ella, más una tristeza la rodea.
- ¿Por qué estás tan triste? - pregunta directamente Marco
-Porque va ser tonto, -contesta Lili que estaba junto a Sofía- no ve que hace poco perdió sus padres.
-Lo siento no era mi intención molestar- se disculpa Marco.
Al salir su padre nuevamente lo recoge y él sale apurado para no hacerlo esperar. Al regresar a casa encuentra a su madre con lágrimas ya que la abuelita que ella tanto quería y cuya familia había perdido en un accidente de tránsito había fallecido. Lo último que le dijo era que su nieto había ido por ella y que se reuniría nuevamente con ellos.
Marco, queda impactado con la noticia y luego pregunta:
- ¿Cómo se llamaba la abuelita? – su madre con voz triste contesta.
-Carlota, mira ella me regaló esta foto de su familia.
Marco observa la imagen rectangular del tamaño de media hoja de carta con grandes ojos asustados al reconocer el rostro de su amigo Manuel en la foto.
Fin.