Prologo.
"Me encontraba en un hueco a mil metros de la realidad, mis ojos llenos de oscuridad y miedo que yo misma había creado en mi interior. Buscaba una manera en que mi encierro pudiera tener una salida, alguien que pudiera despertarme, aunque fuera a la fuerza, porque ya no sabía lo que estaba pasando conmigo. Todo lo estaba haciendo por obligación, para no pensar en nada que fuera real. Trataba de librarme a toda costa de los intrusos que estaban llenándome el cerebro de inseguridades.
Entonces comencé a llenar mi horario para no tener ningún espacio libre, sin importar si estaba comiendo bien o no. Intenté mover mis pies, pero estaban incontrolables y siendo inexperta, intenté llevar un balón a mi mano, pero no podía. Tenía miedo de fallar, mientras que los demás parecían ser expertos en el juego. Ahora creería que tenía dos manos izquierdas, pero jamás en mi vida me había sentido así."
Tenía ecos en mis oídos que sonaban fuerte diciéndome lo mal que bailaba,
a pesar de haber ensayado treinta y dos horas en algo que me costaba aprender. Pero no aprendía tan rápido, era consciente de eso. Ni siquiera era buena pasando un balón a mi lado,
me hacía heridas y sangraba. Entonces decidí alejarme de lo que me generaba frustración.No estaba liberándome, sólo me estaba ahogando y ahí estaba pensando en lo inútil que era.
Pero de algo estaba totalmente segura, que encontraría la manera de no pensar en mí.