De vuelta a mi -1
Eira
. Como cada noche, estaba de fiesta en un bar con mis amigos. La música retumbaba en mis oídos, mientras bailaba con un chico que acababa de conocer. Había perdido la cuenta de cuantos tragos había tomado, estaba jodidamente borracha. El chico me tomaba de las caderas y me acercaba cada vez más a él, tenía intenciones de besarme cuando de momento siento que agarran mi mano con fuerza.
- ¡¿Qué mierda te pasa?! ¡¿Quién crees que eres?! - Miré al frente y me di cuenta de que era Jackson, mi guardaespaldas, con semblante serio.
- ¿Qué carajos haces aquí? - dijo con voz gruesa - ¿Hasta cuándo vas a seguir jodiéndote la vida? Vienes en auto y te emborrachas al punto de no ser capaz de mantenerte en pie ¿Acaso quieres matarte?
- No sería mala idea, ni siquiera le importo a nadie. - dije molesta.
- Me tienes a mí y a tu familia, nos preocupamos por ti.
- Jackson... ¿Te estás escuchando? Mis padres ni siquiera vienen a visitarme, mi hermano hace muchos años me dejó claro que no le importo y tú sólo haces tu trabajo.
- Sabes que no es así, pensé que éramos amigos.
. No sabía que decir; no estaba acostumbrada a que nadie me dijera que le importo, aunque sea un poco.
- Vamos a casa necesitas descansar y además tus padres vinieron a verte.
. Quizás fue debido a que el mundo parecía resumirse a las incesables vueltas que daban las cosas a mi alrededor, pero no me importó en absoluto la noticia. ¿Extraño? Lo era, a niveles que sólo yo podía comprender. Sin embargo, me preocuparía por ello cuando mis pensamientos tuvieran sentido. Subí al auto con Jackson al volante, coloqué música pues no soportaba el incómodo silencio. Abrí la ventanilla; a pesar del frío, sentir la brisa en mi rostro me hacía sentir libre. ¡Y cuánto lo deseaba! Si tan sólo pudiera huir del pasado, del presente... Si tan sólo pudiera olvidar. Con la última imagen de un cielo aterciopelado, mis ojos se cerraron.
. A la mañana siguiente no recordaba en qué momento me había dormido, supongo que Jackson me trajo hasta mi habitación. Me levanté, tomé una ducha caliente para relajarme y soltar todo el peso que cargaba en mis hombros. Me vestí rápido hoy no tenía ánimos de escoger nada muy cargado ni tan bien planificado, por lo cual una camiseta blanca con un short y unas sandalias eran suficientes para sentirme cómoda.
. Bajé a la cocina por mi desayuno cuando en el camino escuché unas voces - ¡Mierda! - Olvidaba que mis padres habían llegado anoche, estaba tan ida cuando Jackson me lo dijo que no presté atención. Su visita para mí era inusual, ellos siempre avisan cuando vienen. Sin embargo, esta vez me tomaron por sorpresa; una no muy grata. Mis padres sólo viajan a Los Ángeles por sus estúpidas cenas de negocios donde necesitan mostrar la perfecta familia que somos.
. Al entrar, los vi conversando con Jackson en la isla de la cocina. Sus miradas se fijaron en mí, antes de que dijeran algo decidí preguntarles.
- Y bien... ¿Qué evento importante tenemos estos días que mis queridos padres decidieron hacer una visita a su amada hija? - Usé todo el sarcasmo posible.
- No seas grosera Eira, no te hemos educado así - dijo mi madre.
- ¡Oh! ¿Alguna vez me educaste? - Burlonamente -- Siempre fue más fácil pagar colegios caros que dedicar tiempo a sus hijos.
- Ya es suficiente, no podemos perder más tiempo en tus rabietas infantiles - dijo enojada - Hemos venido a decirte que es hora de que recojas tus cosas, te regresas a Corea.
- ¿Corea? - Repetí sus palabras y mi voz se escuchó más débil de lo que hubiera deseado. Aquella noticia me había impactado de tal forma que los 5 años que pasé en Los Ángeles, se convirtieron en segundos ¡Mis padres jamás se habían molestado en devolverme a mi país natal! -- ¿Es una broma cierto?
- Es hora de que tu hermano y tú empiecen a involucrarse en los negocios de la familia. Debes regresar y estudiar en la mejor universidad. - contestó mi padre.
- ¿Mi hermano y yo? - Reí enojada - ¿De qué hermano hablan? Él no existe, no deseo vivir con nadie y tampoco me importa comenzar a trabajar en esa estúpida empresa.
- Esa estúpida empresa es la que te permite darte todos los lujos que tienes y la que mantiene tu tarjeta llena para pagar tus excesos. - dijo esta vez mi madre.
- ¿Por qué debo ser yo? Creía que Namjoon se encargaría de la empresa, lleva años preparándose para eso.
- Los queremos a ambos involucrados en el negocio, dos hijos implican más alianzas y más oportunidades.
- Espera... ¿Cuándo hablas de alianzas te refieres...? - intenté hablar, pero mi padre me interrumpió.
- Quiere decir que ambos deben empezar a pensar en casarse para fortalecer la empresa.
- Yo no pienso casarme, así que no cuenten conmigo ni ahora ni en un futuro. Mi respuesta es no - Intenté salir de allí y dar por terminada la conversación, pero al escuchar las palabras de mi madre me paralicé por completo.
- Está bien, no lo hagas. Supongo que cuando accidentalmente cerremos Moony's no te importará ¿Cierto?
- ¿Por qué siempre tienen que lastimar a las personas que quiero? ¿No crees que es suficiente el daño que ha sufrido esa familia? - dije con los ojos cristalizados.
- Es tu decisión, lo que les pase a ellos será tu responsabilidad, si eres capaz de llevar en tus hombros la culpa del sufrimiento de esa familia entonces no tengo problemas.
- ¿A qué hora sale el vuelo? - pregunté .
- Eso quería escuchar. - dijo mi madre.
. Salí de la cocina muy alterada, tomé mi bolsa y las llaves de mi auto. Con un fuerte golpe cerré la puerta y salí de mi departamento. Estaba harta que tomaran decisiones sobre mi vida como si mi opinión no contara, o como si aún fuera la misma niña a la que manipularon hace 5 años y trajeron a América sin ninguna explicación.
. Sus palabras fueron cuchillas traspasando mi piel, sentí mucho miedo. Sabía de lo que era capaz y hacer daño a personas que aprecio era muy fácil, al parecer una costumbre para ella. No podía permitir que esa familia siguiera sufriendo por mi culpa, le prometí a Jayden que cuidaría de ellos y eso haré.
. Sé que es difícil imaginar que un hijo piense así de su propia madre, pero no tengo un solo recuerdo de ella mostrándome afecto. Cuando era más pequeña me dolía y como toda niña no lograba entender como mi propia madre me trataba con tanto desprecio. Después de tantos años, decidí resignarme y ya no pido nada de cariño de su parte porque sé que no voy a obtenerlo. De mi padre tengo algún pequeño recuerdo de cuando mi hermano y yo éramos niños donde había veces que jugaba con nosotros. Al pasar el tiempo todo cambió con él y nunca logré entender ¿Por qué se volvió frío y distante al igual que mi madre?
. Al salir de casa no sabía a qué lugar me dirigía, mi mente estaba en otra parte. No podía pensar hacia dónde iba, pero mi corazón estaba seguro de ello. Me había guiado incontables veces al mismo sitio.
. Desde que llegué a Los Ángeles la playa de Santa Mónica se convirtió en mi favorita, es una de las más populares aquí. A pesar de siempre estar llena de personas por la cercanía que tiene del parque de atracciones y la feria, este lugar me hacía sentir en calma. Como el primer día que estuve aquí, me dirigí a un bar rustico con la mejor vista al mar que se podía encontrar. "Tikis" me acogía nuevamente entre sus decoraciones pintorescas y el olor a sal.
- Hola linda, hace mucho no venías por aquí. Comenzábamos a extrañarte. - dijo Sharon, una señora de unos 60 años quien junto a su esposo Charles eran los dueños del bar.
- He estado algo ocupada con la universidad ¿Cómo han estado usted y el señor Charles?
- Estamos bien cariño. Cada día más viejos, pero seguimos juntos disfrutando lo que construimos - dijo con el tono cálido que la caracteriza - ¿Te traigo lo de siempre?
. Asentí mientras la veía alejarse en busca de mi pedido. La señora Sharon y su esposo siempre me han recibido con total dulzura. La asombrosa vista al mar hacía que me olvidara de todos mis problemas y dibujara durante horas lo que mi cabeza imaginara.
. Sharon volvió con mi bebida de siempre, una piña colada la cual era mágica y juro que es la más exquisita que he probado en mi vida. De mi bolsa saqué una pequeña libreta, un lápiz y comencé a pintar. Estuve un rato concentrada hasta que sentí la mirada de alguien sobre mí. Al levantar mi rostro vi que Jackson me observaba desde una silla en la mesa de al lado.
- ¿Sabes que podría acusarte de acoso?
- Soy demasiado guapo, no te creerían - dijo en tono de burla.
- ¿Qué haces aquí? ¿Cómo me encontraste? - dije mientras él se acercaba y se sentaba en mi mesa.
-Llevo 5 años cuidando a una niña mimada, quien tiene la costumbre de salir corriendo cuando se molesta o entristece.
- ¿Y eso te llevó a ...?
- Me lleva a dos lugares, las discotecas cuando estás enojada y aquí cuando estas triste.
-¿Cómo sabes que estoy triste y no molesta? - dije confundida.
- Porque siempre que estás mal vienes aquí y pasas horas dibujando con los ojos empañados como lo hacías antes.
. No tenía idea de que todos estos años Jackson siempre lo supo. Muchas veces creía que realmente lograba escapar de él, pero al parecer siempre respetó mi espacio y entendió que necesitaba momentos a solas.
- Siempre he tenido una duda - volvió a hablar sacándome de mis pensamientos.
- ¿Sobre qué?
- ¿Por qué siempre pintas lo mismo? - dijo esta vez mirando mi dibujo.
-Porque me hace sentir paz y... no quiero olvidarlo.
.......
. Esa misma tarde como me habían ordenado, tomé mi vuelo a Corea. Por más que trataba de estar tranquila, mi cabeza solo pensaba en cómo sería mi reencuentro con mi hermano. En todos estos años nunca imaginé que tendría que volver. A pesar de haber estado sola todo este tiempo, era algo a lo que ya estaba acostumbrada. Cada minuto que pasaba sentía como mis manos sudaban y todo mi cuerpo se tensaba. Incluso si el viaje fue largo, no había podido dormir. Tenía miedo, todos mis recuerdos de cuando era niña comenzaban a aparecer en mi mente y unas ganas inmensas de llorar me abrazaban. No quería regresar y que todos vieran lo destruida y débil que me encontraba. Luego de horas de viaje finalmente había llegado a Corea, aquel lugar que alguna vez llamé hogar y ahora se convertía en mi propia cárcel.
. Se suponía que mi hermano vendría a recogerme al aeropuerto por lo que recogí mis maletas y me dirigí a la salida tan pronto pude. Había algunas personas fuera, al parecer esperaban alguna celebridad puesto que había muchos periodistas y chicas con carteles llenos de corazones. Aquello sólo hacía que mi mal humor se incrementara, odiaba estar rodeada de tantas personas además de que era lo más cursi y tonto del mundo.
. Finalmente, luego de esquivar personas por todos lados conseguí salir de allí y logré encontrar a Namjoon. Volverlo a ver se convirtió en el momento más difícil de mi vida. Muchas veces deseé tanto verlo, pero finalmente perdí las esperanzas y el hecho de tenerlo tan cerca parecía irreal para mí. Mi cabeza me pedía odiarlo; sin embargo, mi corazón pedía a gritos un abrazo. La solución más fácil era correr a sus brazos en busca de lo que tanto añoré por años, pero para alguien tan orgullosa y rencorosa como yo se volvía imposible. El odio que yo misma me obligaba a sentir por él, no permitiría nunca que lo pueda perdonar.
. Lo encontré apoyado a una camioneta negra, no estaba solo. Conversaba cómodamente con otro chico, quizás un amigo. Lucía muy familiar pero no lograba recordar su nombre. Me acerqué a ellos y esta vez ese chico captó mi atención por completo. Su cabello era rubio, llevaba un pantalón negro, camisa blanca, y unas gafas negras que le quedaban de muerte. Era condenadamente guapo y no dejaba de observarme con curiosidad. Una vez más el mundo jugaba en mi contra pues al acercarme un crudo golpe de realidad me dejó paralizada cuando vi el gran parecido que tenía aquel chico con Jayden.
- Llegué - Dije sin expresión alguna en mi rostro. Debía dejar de pensar en ese chico - ¿Nos podemos ir ya?
- Escuché que tus comportamientos no son precisamente amables, pero jamás imaginé que hubieras perdido tus modales. Al menos saluda - dijo mi hermano - Él es Jimin, no sé si lo recuerdas, es mi amigo de la infancia.
. Trataba de no hacer contacto visual con él, quería evitar por todos los medios que nuestras miradas se cruzaran. Aquella situación me hacía sentir incómoda. Recordaba a Jimin, era uno de los mejores amigos de mi hermano. Se podía notar que a él los años no le habían pasado en vano ya que había cambiado muchísimo. Ahora estaba más alto que la última vez y mucho más atractivo. Decidí saludar brevemente para poder salir de allí lo más rápido posible y evitar momentos incómodos.
- Hola Jimin - dije y luego miré a mi hermano - ¿Contento? ¿Nos podemos ir?
-Llevamos años sin vernos ¿Así es como te comportas con tu hermano?
. Al escuchar aquellas palabras sentí como si mi corazón se hubiera detenido y todo el odio que había guardado estos años salía de adentro explotando de una vez por todas. Me parecía increíble...
- ¿Hermano? - pregunté molesta - yo no tengo ningún hermano.
. En aquel momento la expresión calmada que había mantenido Namjoon durante todo este tiempo cambió a una de tristeza. En sus ojos se podía ver una luz apagada y desconcertada como si no pudiera creer que esas palabras salieran de mi boca. Me miró como si no me reconociera, podía notar como intentaba buscar en mí algo que pudiera hacernos conectar, pero no lo encontraba. Mi molestia era muy grande, no podía entender su reacción. ¡¿Cómo podía ser capaz de reclamarme por mi comportamiento y hacerse llamar hermano?!
- Eira...
. Durante todos estos años nunca se preocupó por saber de mí. No existió un mensaje, una llamada, una felicitación de cumpleaños. Para mi hermano dejé de existir el día en que salió de casa.
- Métete en la cabeza que para mí tú no existes, estás muerto desde el día que desapareciste de mi vida.
. Nunca imaginé que sería capaz de decir palabras tan fuertes e hirientes. Siempre he sido una persona muy impulsiva y en este momento mi enojo es tan grande que no soy capaz de controlar las cosas que digo. Volteé dándole la espalda para encaminarme al auto cuando sentí que alguien me toma del brazo y me gira de vuelta.
- ¿Qué crees que haces? - dije e intenté soltarme del agarre de Jimin, fue completamente en vano. Antes de poder reaccionar, se acercó lo suficiente como para hacer que el resto del mundo desapareciera.
- ¿Acaso no lo ves?
. Su sonrisa leve provocó una corriente desestabilizadora en mi interior. A simple vista parecía un gesto inocente, pero cada uno de mis huesos sintió una intención escondida detrás de su expresión despreocupada e infantil. Quería gritarle que se alejara, pero las palabras quedaron atrapadas en mis labios ¡¿Qué diablos era esta sensación tan abrumadora?!
- Sólo...... - Dijo fijando su mirada intensamente en la mía - Estoy deteniéndote.