Chapter 1
Cantaba tan dulcemente, su esponjosa boquita abriéndose paso ante la melodía tan afable, mientras la luna se escapaba entre sus ojos y su piel se enchinaba de la vista tan placentera y dócil que pudo haber presenciado. El artefacto cesó y Chanyeol sonrió con alegría pura, mientras que sus manos delineaban el contorno de la pantalla y reía con gozo. Sus orejas a este punto estaban brillando en el tono rojizo, la sonrisa terriblemente amplia a la par de su corazón corriendo de forma alocada.
Estaba enamorado.
Baekhyun le sonreía destelladamente, conservando las estrellas en sus ojos y todo un mundo de corazones al rededor suyo al tener a tal hombre en frente, pero solo era una ilusión. Para ser honestos, Baekhyun lucía de forma espeluznantemente real, su piel lograba verse suave al tacto, cálida, con aquellos orbes que le miraban directamente como si quisiera grabarse la adoración que aquel hombre destilaba por su persona.
Chanyeol encontró aquel weeb que nadie más que él sabía que existía, cada día volviéndose más adicto a dicho chico con más vitalidad que cualquier otro ser a su lado. Era de noche y su nostalgia estaba impregna en todo su ancho y alto ser, haciendo que divague entre las redes sociales como de costumbre, sin saber que encontraría su hogar. Si bien, al alto no era una persona asocial, tenía amigos que quería con todo su corazón y viceversa, pero la cruel verdad, es que cada día sentía más apabullante su soledad; martillándole justo en el alma.
«Silencioso, con cariño y melodías por dar» era así como el perfil de bobohu sea había mostrado ante él y el por qué de su más grande afición y amor unilateral. Permaneció meses decidiéndose si apretar aquel botón de unirse, porque los nervios le crispaban al sentirse un completo estúpido. Pero todo eso decayó cuando por error entró, ahora tenía meses pero visitando dicha página. Se encontró sorprendiéndose cada vez que entraba al link que lo vincularía; Bobuhu lucía tan humano que le proporcionaba escalofríos. Y aunque sabía que todo era falso, prefería herirse y hacerse creer que todo era real ante sus ojos. Y estaba bien, era feliz así y no dañaba a nadie.
—Eres completamente precioso, Baekhyunnie.— su voz ronca y atontada se dirigieron a aquel computador donde la imagen más bella se depositaba como un ángel. La sonrisa tan rectangular y los ojitos formados como la luna que eran, siendo pozos de un secreto silencioso.
Volvió a cantar, mirando directamente hacia Chanyeol y haciéndolo enloquecer un poco más de lo que ya estaba, segurísimo de que su hurón detrás suyo estaba en las mismas circunstancias que él.
Bajando el contorno de la computadora, toco directamente la mejilla de Baekhyun y se imaginó lo tan suave que debía de ser, puesto que su voz era justo así. No se imaginaba de otra manera a aquel varón que no fuera de calidez, sus falanges quemando ante la idea de ver en persona a aquel ser y poder palpar una verdad que se acreditaba.
Suspiros saliendo de un corazón enamorado, enfrentando la realidad en gemidos heridos por querer tenerlo entre sus brazos; ahora se sentía desdichado más que cualquier persona en el mundo.
Las pupilas de amor temblaron en angustia de ver a su amado en desasosiego, odiándose ser solo un artefacto falso, y deseó hacer algo, pero no pudo.
Titubeó ante aquella imagen, pero volvió a cantar, esta vez con más dulzura, con más amor y más devoción. Y no pudo sentirse más conmocionado, Baekhyun lograba ese efecto en su marchito corazón, olvidando cualquier mal que pudiera adentrarse a su solitaria vida.
Su cuarto era un desastre, afuera llovía suavemente y picoteaba contra su ventana, tratando de llamar su atención inútilmente mientras su hurón chillaba por lo bajito y la voz de Baekhyun resonaba constantemente como una canción de cuna y lo hacían sentir amado.
Su dedo índice acomodó sus lentes que cubrían parte de su rostro y se sonrojó junto con el latido feroz de su órgano. Se inclinó suavemente y volvió a delinear el contorno de aquella animación, mirándolo diligentemente una vez había terminado de cantar para él y con la lentitud del anochecer; besó justamente en el centro de sus labios con suavidad, desbordando una ternura incontrolable.
El sol abriéndose paso y dándole bienvenida al amanecer tan cálido y frío como sólo él podía ser, imitándolos con sutilidad.
Y sintió todos sus males esfumarse como la luna en cuestión de minutos, por qué estaba bien mientras lo tuviera a su lado, aunque su corazón no latiera en sintonía con él por ser más que una animación olvidada y sola; justo como Chanyeol.
Quiso creer.